Discurso de instalación de la II cumbre de la opep por Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela



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Discurso de instalación de la II Cumbre de la OPEP

por Hugo Chávez Frías,

Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Excelentísimo Señor Abdelaziz Bouteflika, Presidente de la República de Argelina Democrática y Popular; Excelentísimo Señor Abdurrahman Wahid, Presidente de la República de Indonesia; Excelentísimo Señor Seyyed Mohamad Khatami, Presidente de la República Islámica de Irán; Excelentísimo Señor Olusegun Obasanjo, Presidente de la República Federal de Nigeria; Su Alteza Real Hamad Bin Khalifa Al-Thani, Emir del Estado de Qatar; Su Alteza Real Abdullah Bin Abdulaziz Al Saud, Príncipe Heredero del Reino de Arabia Saudita; Su Alteza Real Hamad Bin Mohammed Al Sharqi, Emir del Emirato de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos; Excelentísimo Señor Taha Yassin Ramadan, Vicepresidente de la República de Irak; Excelentísimo Señor Mustafa Mohamed Al Kharrubi, Ministro del Consejo Revolucionario de la Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista; Excelentísimo Señor Saud Nasser Al-Sabah, Ministro del Petróleo de Kuwait; Ciudadano Doctor Alí Rodríguez Araque, Presidente de la OPEP; Excelentísimo Señor Riwalnu Lukman, Secretario General de la OPEP; Excelentísimo Señor Seyyid Abdulai, Director General del Fondo OPEP; Señores Representantes de los Poderes Públicos Nacionales de la República Bolivariana de Venezuela; Señor Vicepresidente y demás miembros del Gabinete Ejecutivo; Honorable Cuerpo Diplomático; Miembros de las Altísimas Delegaciones hermanas que hoy nos acompañan en la inauguración de esta II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP; Representantes de los Medios de Comunicación de Venezuela y del mundo; Marisabel; señoras y señores:


En el nombre de Alá, el Misericordioso y Clementísimo. Con esta sublime invocación suele emprenderse toda actividad importante en el mundo creyente musulmán. Cuán sabía esa permanente inspiración y generosa ofrenda al Creador para enfrentar los retos del camino de la vida, de los hombres y de los pueblos.
El Islam nos ha dado hermosos conceptos para entender lo que debe ser nuestra relación con el orden de la Creación, con el orden natural; el Tauhid que habla de la unidad de la creación; el Sitra que nos señala el puesto de la humanidad y del ser humano en la creación; el Nizan que indica la importancia del ejercicio de la moderación y la razón y el Khalifa que establece la grandeza del papel de los custodios del patrimonio y sabiduría de la creación. Unitarios, racionales, ecuánimes, guardianes, qué valores éstos tan importantes para guiar la acción humana, valores que están también presentes en todas las demás tradiciones espirituales de la Humanidad, incluyendo la nuestra, inspirada en la hermosa doctrina del Cristo Redentor, basado esencialmente en el amor y en la hermandad para luchar por más justicia como único camino posible hacia la paz verdadera en el mundo.
Al comienzo de esta II Reunión Cumbre de Jefes de Estados y de Gobierno de los Países Miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, humildemente permítanme invocar todos esos hermosos y sublimes valores de Dios, de Alá, para que iluminen nuestras deliberaciones, fortalezcan nuestras convicciones e iluminen nuestros horizontes.
Vienen ustedes hermanos, de aquel portentoso Mundo Árabe Islámico, gigantesca área geopolítica que extiende sus brazos desde las costas atlánticas del África Occidental, hasta los confines del Extremo Oriente, abarcando en su seno aquel inmenso viento al que Halford Mackinder llamó la Región de los Cinco Mares: el Mar Mediterráneo, el Mar Negro, el Mar Caspio, el Mar Rojo y el Mar Arábigo.
Vienen ustedes, hermanos, con la poderosa carga milenaria de una civilización profunda sembrada por Mahoma el Profeta, motor y combustible de la Hégira, aquella impresionante avanzada religiosa que se propagó por medio mundo en los mismos inicios de Nuestra Era. Y hoy, para ser más exactos, ayer, han llegado ustedes, hermanos, a esta extensa tierra, a esta gigantesca región de la América Latino-Caribeña, a la que algunas corrientes de la geopolítica contemporánea han llamado el Extremo Occidente y que abarca un inmenso espacio vertical desde el Río Grande hasta la Patagonia, abrazándose con el Atlántico y con el Pacífico y teniendo en su seno la cuenca hermosa, huracanada, calurosa, de este Caribe nuestro donde nos encontramos.
Llegan ustedes, hermanos, al epicentro del nuevo Mundo, a esta Venezuela caribeña, andina, atlántica y amazónica, a la que Simón Bolívar, el Libertador de América, soñó como el corazón del universo y núcleo anfictiónico de la más grande región del mundo, como él lo diría “menos por sus riquezas naturales que por su libertad y por su gloria”.
Llegan ustedes, hermanos, precisamente a esta tierra en tiempos de revolución, en la hora de la resurrección de un pueblo bravío, que hoy conduce de nuevo la nave de su propia historia, con los estandartes bolivarianos ondeando a los cuatro vientos, un pueblo que les abre los brazos y les entrega todo su corazón para decirles en un coro infinito que vaya más allá de los vientos: Bienvenidos sean, hijos de Alá, seguidores de Mahoma, “Ahlan wa Sahlam”, “Marhaba”, “As Salam Aleykum”.
Caracas, la cuna del Libertador. Fue precisamente aquí en Caracas donde se aprobaron los Estatutos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, por allá en el mes de enero de 1961, yo casi no había nacido, casi. Después de haberse dictado las Resoluciones de la Conferencia Constitutiva, allá en Bagdad, a orillas del Tigris, el 14 de septiembre de 1960, en la bella Bagdad, en la antigua Mesopotamia. Hace de esto 40 años y 13 días, con sus lunas y con sus soles, con sus días y con sus noches estremecedoras, como diría Gabriel García Márquez, el Gabo de América, el bolivariano de esta tierra y del mundo.
Claro que la gestación de la OPEP fue un largo proceso que se inició casi con el siglo XX, al calor de una irracional explotación petrolera, que fue forjando, que fue trayendo de nuevo y consolidando modelos económicos típicamente coloniales. Para tener una idea clara de esta terrible realidad histórica, hermanos, al menos en el caso venezolano, tomemos algunos datos de los papeles escritos precisamente por uno de los padres fundadores de la OPEP, el insigne venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo, a quien Dios tenga en su santa gloria.
Dice Pérez Alfonzo en sus Memorias, que los primeros cargamentos petroleros salieron de Venezuela por allá por el terminal de San Lorenzo en el Lago de Maracaibo, en el año de 1917 y, ya en 1928, Venezuela se había convertido en el primer exportador mundial neto de petróleo. Pues bien, hermanos, la participación fiscal del país en esos 12 años, apenas llegó a unos 8 millones de dólares, habiendo producido un total de 266 millones de barriles, que a precios declarados de entonces, alcanzaron los 245 millones de dólares. A Venezuela le quedaron 8 millones de dólares, es decir, apenas un 3% de aquella fabulosa suma de dinero, en doce años. Es en medio de aquella terrible situación de injusticia donde surge la idea de la unión como estrategia liberadora, porque la unión no sólo fortalece, la unión es una estrategia liberadora, exitosa, lo dicen los siglos, lo dice la vida, lo dice la historia, y esa idea fue anidando en las mentes de muchas personas, pero voy a nombrar a dos de los que se convirtieron en aquellos años como los quijotes, luchando por esa unidad que luego se concretó en la OPEP, me refiero al venezolano a quien ya he nombrado esta tarde, Juan Pablo Pérez Alfonzo, y al saudita Abdula Al-Tariki.
Cuando se forma la OPEP comienza a cambiar de alguna manera la historia. La OPEP es sin duda alguna, desde su nacimiento, un instrumento de lucha por la justicia y por la liberación, por la transformación y por tanto, por la paz, por el desarrollo, por la armonía. Trayendo de nuevo a Bolívar para iluminar con su doctrina orientadora la estrategia unitaria, recordemos alguna frase en algún lugar de su vida huracanada de 47 años de lucha contra la dominación, contra la injusticia y por la igualdad, en alguna ocasión dijo “Unámonos y seremos invencibles”. Unidos realmente seremos invencibles porque además de nosotros, Dios está con nosotros.
Hoy, cuarenta años después, debemos relanzar a la OPEP con la misma esencia, ahora en medio de un mundo azotado, hoy, mucho más que ayer, por la desigualdad, el subdesarrollo y la pobreza. Ya nos iluminaba con su palabra y su ejemplo hace unos minutos el Señor Presidente de Argelia, nuestro hermano Abdelaziz Bouteflika, en su maravilloso discurso y debo decirte, hermano, que Venezuela, esta República Bolivariana, se siente honrada y honrado nuestro pueblo de tomar la antorcha de tus manos, de tomar esa antorcha a la que te has referido y que traes desde la riberas del Mediterráneo, antorcha impulsada por el calor de los pueblos árabes e islámicos.
Permítanme, hermanos, invocar el Tauhid como unidad del pasado con el presente y el Khalifa como custodio de nuestro patrimonio fundacional, para reafirmar aquí en Caracas, cuarenta años después con trece días, los objetivos que dieron nacimiento a nuestra Organización. Echemos un vistazo, les invito, a los Estatutos de la OPEP en sus artículos 1° y 2° solamente. El Artículo 1° dice así: “La Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP, en adelante denominada La Organización, creada como una organización intergubernamental permanente, de conformidad con las resoluciones de la Conferencia de representantes de los gobiernos de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela, celebrada en Bagdad del 10 al 14 de septiembre de 1960, llevará a cabo sus funciones de acuerdo con las disposiciones establecidas a continuación.” Y esas disposiciones están contenidas en el Artículo 2°, que dice así:
En su literal a) “El principal objetivo de la Organización será la coordinación y unificación de las políticas petroleras de los Países Miembros y la determinación de los mejores medios para salvaguardar sus intereses tanto individual como colectivamente.”
Hoy, en esta II Cumbre, estamos retomando, reafirmando, consolidando y relanzando este principal objetivo de la Organización, pero como también lo decía el presidente Bouteflika, necesario es que adecuemos nuestra Organización a este nuevo tiempo que estamos viviendo, a este contexto mundial en el que estamos inmersos, a esta hora de la globalización que bien es una oportunidad, pero también trae consigo terribles amenazas para nuestros pueblos, para nuestros Estados, para nuestras Naciones. Coordinar, unificar. Relancemos desde Caracas este principal objetivo de nuestra Organización.
El literal b) de los referidos Estatutos reza así: “La Organización arbitrará medios para asegurar la estabilidad de los precios en los mercados internacionales del petróleo, con el propósito de eliminar las fluctuaciones perjudiciales e innecesarias”. Qué visionarios eran aquellos hombres. Es lo que estamos haciendo hoy, articular todos los medios posibles para buscar la estabilización de los precios, porque si bien es cierto que no estamos detrás de una escalada sin límites de los precios de nuestro petróleo, también es cierto que sí estamos articulándonos para cerrar las brechas y evitar que el precio del petróleo se nos vuelva a venir casi a cero, como ocurrió en los últimos años, hasta apenas año y medio. Estabilidad, precios justos de nuestro petróleo, para los cual estamos refirmando la unidad de principios de la Organización, la unidad de objetivos y sobre todo la voluntad política al más alto nivel como hoy la estamos expresando a América y al mundo entero.
Por último, el literal c) expresa que: “Se prestará en todo momento debida atención a los intereses de las naciones productoras y a la necesidad de asegurar un ingreso continuo a los países productores, un suministro de petróleo eficiente, regular y económico (permítanme subrayar estas tres palabras: un suministro eficiente, regular y económico) a las naciones consumidoras y una rentabilidad justa a los capitales de quienes invierten en la industria del petróleo”. Ahí están los tres componentes que hoy es necesario mirar en plenitud: los productores, los intermediarios y los consumidores.
Tan claro como un cristal, están señalados en estos Estatutos nuestros objetivos y los estamos cumpliendo. Creo que cuando la OPEP llega a sus 40 años, a pesar de las inmensas dificultades, de las campañas desatadas contra la OPEP en varias épocas de esta historia reciente, a pesar de las incoherencias, de las dificultades internas, de todos los pesares, nosotros podemos decirle al mundo que la OPEP en estos 40 años, sus primeros 40 años, ha cumplido con sus objetivos y aquí estamos retomando, relanzando, para continuar cumpliendo cada día con mayor eficiencia y eficacia nuestros objetivos y para retomarlos y reactualizarlos e inscribirlos en el nuevo camino de la nueva historia del nuevo siglo.
Eso es exactamente los que estamos haciendo, especialmente en los últimos veinte meses, etapa a la que pudiéramos muy bien llamar la resurrección de la OPEP, después de un largo período de grandes dificultades que limitaban muchísimo la coordinación de nuestras políticas y la salvaguarda de nuestros intereses.
Quiero resaltar el solo hecho, si aquí nos quedásemos en silencio durante un minuto, sin que nadie hablase, sin que hubiese ninguna palabra de por medio y nos viésemos la cara y viésemos quiénes estamos aquí representando a estos 11 países nuestros y recordásemos que en los últimos 25 años no fue posible hacer una reunión como ésta, en 40 años de la OPEP ésta es la segunda reunión de sus Jefes de Estado, de sus Jefes de Gobierno, sólo ese hecho significa muchísimo para el presente y el futuro de nuestros pueblos, sólo ese hecho merece un aplauso resonante que llegue al Asia, al África y a la América Latina, que llegue hasta los oídos y la conciencia de nuestros pueblos.
Hay que hacer un reconocimiento especial a estos hombres, porque fíjense que hace un mes y unos pocos días, nosotros hicimos un viaje desde las riberas del Caribe, África, Medio Oriente, la Región de los Cinco Mares, hasta Yakarta, más allá del mar de la India y nos constan las distancias, el tiempo y las dificultades y ayer llegaron, además disciplinadamente, uno tras otro, y disfruté muchísimo en nombre de mi pueblo, de darles el abrazo de bienvenida. Creo que hay que hacerles un reconocimiento porque es la expresión sublime de la máxima voluntad política unitaria, ése es un gran mensaje al mundo de hoy y un gran ejemplo de todos estos hombres.
Porque, además, cuánto podemos hacer nosotros en lo adelante, por la reunificación del Asia, desde Indonesia, ese gran país asiático hermano de la OPEP, cuánto podemos hacer ya que tenemos este histórico canal de comunicación, este histórico ya instrumento unitario, desde aquí, desde aquí, desde todos nuestros países debemos hacer mucho más por el impulso y la reunificación de los pueblos asiáticos, cuánto podemos hacer por el impulso y la reunificación sólida y eterna, para siempre, de los pueblos del Medio Oriente, de los pueblos árabes, cuánto podemos hacer desde aquí a través de la OPEP por la reunificación y el impulso del África, cuánto pueden ustedes hacer desde allá con el impulso milenario y la sabiduría milenaria, junto a nosotros, por el proceso de reunificación de los pueblos de la América Latina y del Caribe.
Creo que muchos podemos hacer. Es más, como soy optimista digo que muchos vamos a hacer en los años, en las décadas por venir, para el siglo XXI sea muy distinto al siglo XX que ha terminado, siglo de guerras, de hambre, de muerte y de miseria.
El siglo XXI debe ser el signo de la vida, de la unidad, de la paz, de la confraternidad verdadera, de la unión de las civilizaciones, como bien lo decía el presidente Khatami, allá en Teherán y allá en Nueva York, el Encuentro de las Civilizaciones, milenarias civilizaciones. Pidamos a Dios que así sea, pero hagamos aquí todo lo que tengamos que hacer. Como decimos en buen criollo y cristiano aquí: “A Dios rogando y con el mazo dando”.
También señalan nuestros Estatutos la necesidad e prestar atención al suministro de petróleo eficiente, regular y económico, términos a los que ya me he referido, a las naciones consumidoras. A la luz de los acontecimientos de los últimos meses en el mundo, relacionados con el suministro de nuestro petróleo, también podemos estar conformes con nuestra Organización porque estamos precisamente atendiendo esa necesidad. Caracas hoy es centro de atención mundial, el mundo entero está pendiente de lo que aquí hagamos, de lo que aquí decidamos. Esperamos estar a la altura de la expectativa de los hermanos del mundo. Para ello es necesario hacer algunas consideraciones.
¿Qué significará suministro eficiente? Invoco del Islam el Tauhid, la unidad, para mirar completo, para evaluar la eficiencia de manera plena, no sesgada. Voy a poner un ejemplo, el suministro de sangre de una persona a otra, una donación de sangre, por ejemplo, o transfusión de sangre, será eficiente si es beneficiosa para ambos; no será eficiente, o dejará de ser eficiente si llegase por ejemplo a poner en peligro la vida del donante, si lo llevase a la tumba, a pesar de que el que recibe la donación pudiera salir feliz de un hospital. Pero si esa donación llevó a la tumba al donante eso no es eficiente, la eficiencia hay que verla completa. El Tauhid, sabiduría del Islam.
La OPEP, por nuestra parte, hemos sido verdaderamente eficientes en estos cuarenta años, pero sólo en parte. El suministro eficiente, decíamos, implica un grado de seguridad para quien suministra. En Venezuela, por ejemplo, no hubo eficiencia integral en la actividad del suministro, basta para comprobarlo con medir por ejemplo el grado de contaminación del Lago de Maracaibo, o la subsidencia de la Costa Oriental del mismo lago, allá en el estado Zulia. Algunos folkloristas de aquella región dicen que de los derivados del petróleo no sólo están la gasolina, el gasoil, etc., sino que también el agua mala y contaminada del Lago de Maracaibo es un producto derivado del petróleo, y no dejan de tener razón, filosóficamente hablando, es un resultado de la explotación petrolera de casi un siglo, y la Costa Oriental del Lago de Maracaibo que se ha venido hundiendo, de tanto sacar petróleo la Costa Oriental, donde viven cientos de miles de personas y hay pueblos enteros, y se ha venido hundiendo, hundiendo y hundiendo, y allí ahora estamos haciendo estudios científicos profundos y tendremos que invertir miles de millones de dólares para salvar toda una gran región.
Por tanto, hacemos la reflexión: el suministro no ha sido, en el caso venezolano, eficiente de manera plena, se trata por eso, y lo decía también Bouteflika, de retomar estos conceptos, darle sentido integral y relanzar nuestro compromiso. Nosotros sí debemos seguir suministrando petróleo al mundo, pero a ese mundo, primero nosotros dando el ejemplo, y al mundo de los consumidores tenemos que decirles que es fundamental para la sustentabilidad de la vida mantener el equilibrio ecológico, por ejemplo. No podemos seguir contaminando las aguas de los lagos, las aguas de los ríos, las aguas de los mares, que no podemos seguir destrozando la naturaleza de manera salvaje. ¿Y de qué y dónde van a vivir los nietos de nuestros nietos? Pensemos en ellos por un instante, pensemos en ellos por un segundo.
Alguien decía, algún investigador hace poco, que si el modelo consumista y explotador de hoy en el mundo se extendiera por igual a todos los habitantes del planeta, harían falta diez planetas como la Tierra para poder vivir todos. Es terriblemente desigual la vida en el Planeta y el desequilibrio que se ha generado por la explotación, no sólo del petróleo, de los recursos, de las materias primas, una industrialización muchas veces irracional pone en peligro la vida del Planeta en el futuro, eso es absolutamente cierto. Así que, he allí un ejemplo nada más para tomar la expresión del presidente Bouteflika, de la necesidad de reactualizar, de retomar los objetivos y los conceptos y los paradigmas que dieron nacimiento y han dado vida a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP.
Ahora, veamos el otro concepto, porque hay otra parte de la eficiencia a la que voy a referirme brevemente, porque tiene que ver más con nosotros en primer lugar. Es la eficiencia hacia adentro y en eso unidos podremos hacer mucho más. Me refiero, y voy a tomar prestada la frase del doctor Arturo Uslar Pietri, insigne venezolano, hace sesenta años el doctor Uslar dijo (creo que era Ministro de aquel gobierno del General Isaías Medina Angarita cuando lo dijo): “Tenemos que sembrar el petróleo”. Venezuela no fue capaz de sembrar el petróleo en 60 años, y mucho más de explotación petrolera. Utilizar el recurso petrolero no para destrozar las demás actividades industriales o económicas y sociales, sino como palanca para un desarrollo integral que es lo que estamos comenzando a hacer ahora en Venezuela, y ustedes, hermanos, lo han hecho de muchas maneras en sus países, pero unidos como lo hablamos en Doha, una noche, querido hermano, podremos hacer mucho más para impulsar la agricultura en nuestros rublos, para impulsar el turismo en nuestros países, para impulsar la industria diversificada, la pequeña empresa, la mediana empresa, la cría, la pesca, las actividades de la vida, la educación, la salud, la vida de nuestros pueblos.
Si hemos hecho algo en los 40 años de nuestra existencia, sí, ahí está, pero creo que hemos podido hacer mucho más. Pero nunca es tarde, comencemos de nuevo, hagamos convenios de cooperación como los que tenemos, los que hemos estado discutiendo, para que juntos utilizando el ingreso de nuestro petróleo impulsemos a nuestros pueblos hacia el máximo tope de felicidad, de estabilidad y de calidad de vida. Juntos podremos avanzar mucho más rápido y con mayor eficiencia que lo que hemos logrado hasta ahora. Lo haremos, seguro que lo haremos, como lo diría Walt Whitman: “seguro como la más segura de las certidumbres”.
Ahora, cuando hablamos de suministro regular ¿a qué nos referimos? El suministro regular por supuesto implica el cumplimiento a tiempo de los compromisos, con la normalidad requerida, oportuna, la OPEP ha cumplido. Cien años casi suministrando petróleo al mundo entero. Claro que con gran desigualdad. En el mundo industrializado consumen 20, 40 veces más que en el mundo del Sur. Por encima de guerras, de desastres, de guerras mundiales, de guerras intestinas, de tragedias sociales y naturales hemos estado cumpliendo por casi un siglo. Pero en este caso la OPEP, 40 años suministrando de manera regular, oportuna, petróleo al mundo para su desarrollo, para su sustentación, para su impulso. Nadie puede decir que le hemos negado nuestro petróleo, salvo algunas cosas que han pasado, algunas cosillas diría yo, de manera coyuntural, no le hemos negado a nadie nuestro petróleo, ni lo vamos a hacer por supuesto. Lo que pedimos es justicia.
Suministro eficiente, suministro regular y suministro económico. Cualquiera pudiera decir: ah, ¿se dan cuenta? Tengo razón –pudiera decir alguien- tienen que venderme petróleo barato! No, yo le diría: un momento, lo económico no debe significar barato, regalado o casi regalado. Lo económico es un concepto que contiene muchas realidades y muchos aspectos dignos de ser analizados. Yo voy a tocar sólo algunos.
Económico. El precio de un bien, en este caso del petróleo, debe tener relación proporcional con su costo de producción, y es sabido en el mundo que cada día hay más exigencias para nosotros poder producir petróleo, las reservas a veces se vienen abajo. Claro, es un recurso no renovable y hay que estar invirtiendo bastante dinero para explorar y conseguir petróleo. Perforar a mayor profundidad, por ejemplo. Cualquiera de ustedes, ministros y técnicos petroleros, pudiera decirnos cuánto se ha incrementado el costo de la exploración petrolera que requiere mayor tecnología, o para explorar costa afuera, a grandes profundidades, para incrementar la producción y las reservas, porque la población del mundo sigue creciendo. Así que esto hay que verlo en esa dimensión.
Transformar petróleo pesado, petróleo superpesado a petróleos livianos. El caso venezolano, las más grandes reservas nuestras son de petróleos pesados y petróleos superpesados. Para explotar esos petróleos habrá que invertir grandes cantidades de dinero. Para poner un ejemplo, la Faja Bituminosa del Orinoco, en la cual ya hemos comenzado el trabajo de exploración y de explotación, pero sólo unos primeros pasos. Garantizar el potencial de producción, eso implica aumentar el costo de producción, pero no sólo el costo de producción, el valor de uso y el valor de cambio.
En torno al precio justo de nuestro petróleo hay que preguntarse: ¿Cuál es el valor de la energía producida con un barril de petróleo? ¿Qué hacen o qué pueden hacer los países que nos compran el barril del petróleo con un barril? Para ser más dramáticos pudiéramos poner la pregunta, darle la vuelta y decir ¿Qué harían sin el petróleo? ¿Cómo habrían llegado al nivel de desarrollo que tienen? ¿Cómo harían si nosotros no le hubiésemos vendido y no le siguiéramos vendiendo el petróleo? Valor de uso, el desarrollo, el despegue de los países del Norte industrializado se debe a muchos factores, por supuesto que no se debe sólo al petróleo, pero en buena medida al suministro regular, eficiente en parte, continuo y permanente que hemos estado nosotros cumpliendo desde hace casi 100 años, y en la OPEP desde hace 40 años de manera ininterrumpida.
Ahora el valor de cambio, ¿Qué podemos cambiar por un barril de petróleo? Traigo algunos ejemplos que a lo mejor les van a llamar mucho la atención, debo confesarles que me llamaron muchísimo la atención los ejemplos que traigo aquí, extraídos de tablas y de estudios muy serios. Saben ustedes por ejemplo que un barril de petróleo, asignémosles el precio promedio de este año en Venezuela, 26,2 dólares el barril, promedio en este año del petróleo venezolano, tomemos eso como referencia, ¿Saben ustedes cuánto vale un barril de gasolina sin plomo? Un barril son 159 litros, como sabemos, un barril de gasolina sin plomo vale 30,6 dólares el barril, sin impuestos y con impuestos vale 54,14 dólares, es decir un 100% más de lo que vale un barril de petróleo en el caso venezolano.
¿Saben ustedes cuánto vale? perdonen la propaganda gratuita ¿cuánto vale un barril de Coca Cola? Vale 78,7 dólares, 303% comparado con un barril de petróleo, un barril de agua de manantial vale 94,37 dólares, 360%, un barril de leche vale 150 dólares, un barril de helado vale 1.105 dólares, 4.250% comparado con nuestro pobre barril de petróleo. Un barril de vino, del buen vino vale 1.370 dólares, 4.500%. Comparemos, esto llama a risa, pero hablemos de estos y digamos al mundo la verdad. Un barril de champú 2.056 dólares. Un barril de salsa tabasco 2.600 dólares. Un barril de aceite bronceador para ir a la playa, 5.365 dólares. Es decir la gigantesca proporción de 20.600% en relación con nuestro pobre barril de petróleo que es tan atacado en el mundo.
Krishnamurti, gran filósofo indio, dijo que la verdad es lo único que nos une al todo, sin la verdad estamos desconectados del todo, nos perdemos en el camino. Invoco a Krishnamurti y su sabiduría india para pedir lo que pedía también Bolívar en el Chimborazo. Digamos la verdad a los hombres, pero digamos la verdad completa a los hombres, no sigamos manipulando medias verdades con medias mentiras para confundir a los hombres del mundo, esta es una verdad y hay que decírsela al mundo. Remy Martin, 7.800 dólares el barril. Señores embajadores, digamos la verdad al mundo, como ustedes lo hacen, 30.000% vale un barril de este licor, compárenlo con el barrilito de petróleo que nosotros a duras penas producimos y que tenemos 100 años produciendo, explotando y vendiéndole al mundo.
Justicia. Sólo justicia. No podemos permitir, hermanos de la OPEP, que de nuevo, como han ocurrido en otras épocas de la historia, se nos señale como los culpables de un supuesto desequilibrio de la economía mundial. Los culpables están en otra parte, nosotros somos mas bien víctimas del desequilibrio de las economías del mundo, no somos los culpables, los culpables están en otra parte. Permítanme desde aquí enviar con ese espíritu de la verdad y del Tauhid nuestro saludo a los grandes países consumidores del G8 y de la Unión Europea desde donde hemos estado recibiendo algunos mensajes, bien sea públicos o privados, a través de cartas que no voy a mencionar por razones éticas, a través de llamadas telefónicas. En una ocasión un presidente de un país poderoso del mundo llamó y me sentí extrañado en mi palacio, nuestro palacio, una llamada de allá. ¡Qué sorpresa! Atiendo el teléfono y me dice el Presidente que está preocupado por el precio del barrilito de petróleo y no había llegado ni a 25 todavía y ya andaban preocupados. Y yo dije “Comparto, señor Presidente, su preocupación y qué bueno que conversemos, pero ¿por qué no hablamos de la deuda externa que azota a los pueblos pobres del mundo también? ¿Por qué no hablamos de los términos de intercambio tan desiguales y salvajes? Las imposiciones de los sistemas económicos que dominan el mundo. Los que Vivianne Forester recientemente ha llamado en su nuevo libro La dictadura económica del mundo. ¿Por qué no hablamos de eso también? Vamos a hablar de eso también…”
Agenda libre, desde Caracas lo decimos, lo dice Venezuela y estoy seguro que lo comparten porque lo hemos hablado desde anoche y lo hablamos en el viaje y lo seguiremos hablando mis hermanos Presidentes, Jefes de Gobierno y de Estado de los Países de la OPEP. Hermanos, estamos dispuestos a conversar con el mundo, con quién sea, cuando sea y donde sea, pero eso sí, en condiciones de igualdad, vamos a conversar sobre el mundo, vamos a buscar soluciones a los dramas comunes que tenemos, vamos a buscar nuevos caminos. Nuestro saludo, con todo respeto, fe, optimismo y hermandad a los hermanos del mundo y especialmente a los Presidentes y dirigentes de los países poderosos de la Tierra. Queremos cooperar, queremos conversar, queremos buscar soluciones. La OPEP fortalecida y unificada incrementará su eficiencia en estos suministros e incrementará su regularidad y buscará, como hemos venido buscando, precios justos y equilibrados para nuestro petróleo, recurso vital para el mundo de hoy. En eso somos responsables y asumimos nuestra responsabilidad.
Dentro de este panorama mundial, y con grandes expectativas es que nos toca inaugurar hoy, en esta Caracas Bolivariana, la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP. Después de 25 años de aquella Primera Cumbre Histórica en Argelia. Ya su Excelencia el Presidente de la República Argelina Democrática y Popular, señor Abdelaziz Bouteflika, nos ha traído recuerdos extraordinarios del significado, la esencia y el espíritu de aquella Cumbre de Argel. En aquella ocasión, los Mandatarios en Argel declararon lo siguiente: “Los Soberanos y Jefes de Estado ponemos de relieve que la causa de la actual crisis económica mundial se origina principalmente en las profundas desigualdades en el proceso económico y social de los pueblos”. Hace 25 años Argel, hoy Caracas, año 2000, lamentablemente tenemos que decir que las causas, no sólo no han desaparecido, sino que se han profundizado, tal como lo expresaron casi todos los Jefes de Estado y de Gobierno en la reciente Cumbre del Milenio en Naciones Unidas.
Allí nos fijamos una meta, luchar contra la pobreza, reducirla a la mitad para el año 2015, la gran pregunta es ¿cómo hacerlo? Eso es parte del diálogo que tenemos que hacer, franco, profundo, abierto en el mundo entero, ¡cómo vamos a cambiar la historia de verdad más allá de las palabras! Hoy habrá mucho más que decir, la crisis del mundo de hoy ya no se limita sólo al ámbito económico, como se decía hace 25 años, ahora es una crisis global, habiéndose extendido como un cáncer a los campos de la ética, de la política y de la sociedad. La pregunta elemental, la gran pregunta de hoy en el mundo entero es la siguiente: ¿Cómo vamos a salir de verdad de esta crisis histórica, de este laberinto universal? Permítanme decir, hermanos y compañeros de este camino, que sólo la unión de nuestros esfuerzos, que sólo la unión de nuestros pueblos, de nuestras culturas, de nuestras economías, de nuestras soberanas voluntades políticas, podrá permitirnos resolver tan difícil y complejo enigma, es más ayudar al mundo de alguna manera, humildemente, a buscar la solución.
Estamos precisamente en Caracas. Por eso, en la cuna de Simón Bolívar, el Libertador, invocamos su pensamiento y su ejemplo para aclamar en una sola voz: “Unámonos y seremos invencibles”. Se trata ahora a partir de esta II Cumbre de relanzar a la OPEP hacia el Siglo XXI, adecuándola a las realidades de hoy, a los cambios que se han experimentado en el mundo y sobre todo a la magnitud de los retos que tenemos por delante. Decía Bouteflika, la Universidad de la OPEP, por supuesto que apoyamos la idea; el Banco de la OPEP, por supuesto que apoyamos la idea; un Instituto de Investigación Científica y Tecnológica de la OPEP, por supuesto que tenemos que apoyar esa idea y lanzarla, hacerla realidad lo más pronto posible para incrementar nuestra capacidad de lucha, de transformación, de enfrentar con éxito los inmensos retos que tenemos por delante.
Nunca en la vida olvidaré nuestro viaje por los hermanos países que ustedes dignamente representan. Desde las hermosas costas orientales en Arabia Saudita, pasando por la margen occidental del Golfo Árabe Pérsico, con el sol esplendoroso de Kuwait, las brillantes noches de Doha, las bellezas de Abu Dhabi, las montañas y llanuras de Teherán, el rico Valle del Tigris en Bagdad, una hermosa luna llena sobre Yakarta, el amanecer mediterráneo en Trípoli, las hermosas praderas de Nigeria y las palpitantes y heroicas tierras de Argel. Todo ello, toda esa inmensidad, toda esa belleza y todo ese sentimiento se resumen aquí en estas costas legendarias del Caribe venezolano. En esta cordillera de la América India, en esta Amazonia misteriosa del Nuevo Mundo, en este valle de la Caracas Bolivariana y todo ello, hermanos, en el nombre de Alá, el Misericordioso y Clementísimo, en el nombre de Dios Misericordioso, el Padre de Jesús Liberador. Para que esta II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, que me honro en declarar inaugurada esta tarde de hoy, traiga felicidad, paz y progreso para todos. As Salam Aleikum. Mil gracias, hermanos.


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