Dominican Republic jit policy Notes 2013



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INTRODUCCIÓN


En América Latina y el Caribe, la existencia de múltiples amenazas y el impacto recurrente de los desastres han hecho que de una u otra forma, estos temas sean de alta visibilidad pública y sujetos de demanda de acciones políticas y de gestión pública. La República Dominicana es uno de los países de la región que se enfrenta continuamente a este tipo de situaciones, causadas por su elevado nivel de riesgo generado por la combinación de múltiples amenazas y la alta vulnerabilidad de su sociedad. Recientemente, la publicación “Índice de exposición económica relativa 2012” del grupo Maplecroft, ubica al país en la tercera posición en el mundo entre los países con mayor concentración de valores económicos expuestos al riesgo de desastres. Germanwatch ubica al país como el décimo en su Global Climate Risk Index de 2013 por sus altos niveles de vulnerabilidad.

En la década de los noventa, una combinación de factores concluyó en la adopción de un nuevo enfoque para enfrentar las situaciones de desastre, normalmente abordado a partir de mecanismos institucionales para la respuesta. La nueva corriente se orientó a la reducción del riesgo y al reforzamiento de las capacidades institucionales y sociales. Este enfoque hoy es conocido como “Gestión Integral del Riesgo de Desastres” y es promovido mundialmente por la comunidad internacional, la sociedad civil y los actores especializados en el tema.

La República Dominicana fue uno de los primeros países que cambió su enfoque reactivo por el de gestión del riesgo, en consonancia con estas tendencias internacionales y regionales, al punto de ser considerado, en alguna medida, uno de los países pioneros en el abordaje. Sin embargo, diez años después, el marco institucional y funcional desarrollado requiere ser sensiblemente actualizado y extendido a todo el territorio nacional, creando capacidades sostenibles en los municipios, aportando conocimientos y promoviendo actitudes en los procesos educativos y generando participación de actores de la sociedad civil, de forma que se sintonice una vez más con los avances internacionales y que asegure una llegada efectiva a todas las escalas del territorio nacional.

Esta necesidad de actualización, puesta al día e innovación, es congruente con el proceso de mejora de las condiciones de desarrollo y de competitividad que el país se encuentra desarrollando intensamente y queda plasmada en la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) 2030, más específicamente en su Eje 4 y su Objetivo General 4.2 que procura una “Eficaz gestión de riesgos para minimizar pérdidas humanas, económicas y ambientales”.

Más recientemente, en el año 2011 el país adoptó un nuevo Plan Nacional de Gestión Integral del Riesgo de Desastres, así como un Plan Nacional para la Reducción del Riesgo Sísmico. Por otra parte, se han observado avances simultáneos en la institucionalidad y políticas para atención a los efectos negativos del cambio climático. La existencia de políticas de gestión integrada de recursos hídricos y adaptación al cambio climático, que tienen una estrecha relación con la gestión del riesgo, presenta importantes oportunidades para avanzar hacia políticas integrales, basadas en los objetivos, metodologías e instrumentos que se comparten. No obstante, pese a los importantes avances, los niveles de vulnerabilidad se mantienen altos, con lo cual, el impacto potencial en vidas humanas, en medios de subsistencia, en la calidad de vida de las personas y en la estructura social del país sigue siendo elevado. Esta nota presenta los principales retos y opciones de política para avanzar hacia una Gestión Integral de Riesgo de Desastre.

El Informe sobre el Desarrollo Mundial (IDM) 2014, que se lanzará en el otoño de 2013, examinará cómo una efectiva gestión de riesgo puede conducir a mayores ganancias en el desarrollo y reducir la pobreza. Se argumentará que la mejora de la gestión, es fundamental no solo para reducir los impactos negativos de las crisis y riesgos, sino también para que las personas puedan buscar nuevas oportunidades de crecimiento y prosperidad. La gestión de riesgo es también una responsabilidad compartida que requiere la participación activa de los diferentes sistemas económicos y sociales, así como del Estado.


DIAGNÓSTICO


La alta exposición de las actividades económicas y de las infraestructuras frente a tormentas tropicales, deslizamientos, sismos y efectos adversos del cambio climático sitúa al país en una posición de extrema vulnerabilidad. Según el BID (2008), la República Dominicana tiene una capacidad limitada para enfrentar económicamente los eventos extremos que se pudiesen dar, aun aumentando al máximo su deuda54. De 17 países en la región solo 5 se encuentran en esta posición.En el mismo estudio, el índice de vulnerabilidad de los municipios del país continúa siendo alto, sin variaciones importantes desde 1995. La gráfica 27 muestra el Índice de Déficit por Desastres (IDD), comparando República Dominicana con otros 16 países en la región.

GRAFICA Índice de Déficit por Desastres en 50 años (2008)

Un IDD mayor que 1.0 significa incapacidad económica del país para hacer frente a desastres extremos, aun cuando aumente al Máximo su deuda. A mayor IDD mayor es el déficit”

CRI 1992-2011 (1991-2010)

País

CRI puntaje

Muertes

Muertes por 100,000 habitantes

Pérdidas totales en millones

US$ PPP


Pérdidas por unidad PIB en %

Número de eventos (Total 1992-2011)

1 (3)

Honduras

10.83

329.25

4.96

679

2.84

60

2 (2)

Myanmar

11.00

7,137.25

13.79

640

1.41

37

3 (4)

Nicaragua

18.5

160.0

2.82

223

1.89

44

4 (1)

Bangladesh

20.83

824.4

0.58

1,721

1.18

247

5 (5)

Haití

21.17

301.1

3.43

148

1.08

54

6 (6)

Vietnam

23.67

433.15

0.55

1,741

1.06

214

7 (9)

Corea, DPR

26.00

76.65

0.33

3,188

7.64

37

8 (8)

Pakistán

30.50

545.9

0.38

2,183

0.73

141

9 (55)

Tailandia

31.17

160.4

0.26

5,413

1.38

182

10 (7)

República Dominicana

31.33

211.6

2.47

185

0.35

49

De igual forma, si se miran las tendencias históricas y las pérdidas humanas y económicas producidas por desastres naturales entre 1992 y 2011, la República Dominicana sigue siendo uno de los países más vulnerables del mundo (véase la siguiente tabla).

TABLA Índice de Riesgo Climático (CRI) Largo plazo: Resultados (promedios anuales) en indicadores específicos en los 10 países más afectados entre 1992 y 2011.



Fuente: Germanwatch, Global Climate Risk Index 2012 (traducción de los autores)

Este contexto fragiliza los avances en el desarrollo nacional y la competitividad. Tomar decisiones para blindar las inversiones frente al riesgo de desastres y para mejorar las condiciones de vulnerabilidad de las comunidades locales, es indispensable para evitar o reducir el aumento en el impacto de los desastres, que podría obstaculizar y hasta hacer retroceder, los logros de desarrollo alcanzados y los objetivos de desarrollo futuro. Como ejemplo, el sector agrícola es una actividad muy importante que representa alrededor del 6.5% del Producto Interno Bruto (PIB), genera el 21% del total de las exportaciones, e involucra la participación directa o indirecta del 31% de la población. La alta frecuencia de desastres ha causado pérdidas severas al sector en el pasado, y solamente un pequeño porcentaje de estas pérdidas han sido transferidas al mercado internacional a través de la comercialización del seguro agrícola. Se estima que los daños económicos causados por desastres entre 1990 – 2012 fueron de US$2.5 mil millones.



Avances en la GIRD

La Gestión Integral del Riesgo de Desastres ha mejorado y se refleja en el Índice de Gestión de Riesgo publicado por el BID en 2010. Este se ha incrementado de manera consistente en las últimas 2 décadas, debido principalmente a mejoras en los procesos de identificación del riesgo y de manejo de los desastres.

Esta situación se explica por el desarrollo en la normativa y el abordaje institucional que el país ha experimentado, avanzando desde la constitución de la Oficina Nacional de Defensa Civil en 1966 al establecimiento de una moderna política nacional de gestión integral del riesgo de desastres, mediante la Ley 147-02 que creó el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos y el desarrollo de las capacidades de coordinación para la respuesta, con la constitución y funcionamiento permanente del Centro de Operaciones de Emergencia. Asimismo, la Dirección General de Ordenamiento Territorial (DGODT) dispone hoy de un Plan Nacional de Gestión Integral del Riesgo de Desastres que, según las autoridades, requiere para su implementación (i) una estrategia de diseminación, involucramiento y fortalecimiento de los actores sectoriales y municipales y (ii) una estrategia de financiamiento.

Sin embargo y a pesar de los importantes avances a lo largo de la última década, entidades nacionales e internacionales han identificado una serie de aspectos que requieren consolidación, sobre la base de lo establecido o bien constituyen vacíos prioritarios para ser abordados y mejorar la Gestión del Riesgo a Desastres.


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