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gencia FIDES – 16 de mayo de 2009
DOSSIER FIDES

Misioneros de Mariannhill 1909-2009:

cien años de misión Ad gentes

y de desarrollo integral del hombre


Las bases de un carisma
Franz Pfanner, monje misionero: el carisma trapense del ora et labora en una sociedad que conocía las separaciones raciales
Ganar nuevos discípulos de Cristo entre los pueblos negros gracias al apostolado del trabajo”
La expansión misionera y el nacimiento de la nueva Congregación
La difusión en el mundo regada con la sangre de los mártires
Las “Hermanas Rojas” para la educación de las mujeres africanas y la misión Ad Gentes
Ecos desde las misiones: vocaciones en crecimiento, formación de laicos y proyectos de acogida
ENTREVISTA al padre Damian Weber CMM,

Superior General de los Misioneros de Mariannhill

Las bases de un carisma


Roma (Agencia Fides) – El 26 de diciembre de 1882 el misionero trapense Franziskus Pfanner fundaba en la periferia de Durban, en Sudáfrica, el monasterio de Mariannhill. Animado por el ideal de promover la integración de los nativos Zulu en la sociedad blanca de los territorios Transkei, el padre Pfanner supo imprimir un desarrollo extraordinario a la comunidad con la fundación de escuelas, clínicas sanitarias, talleres de artesanos, tipografías, factorías en las que trabajaban cada día cientos de monjes, misioneros laicos, religiosas y nativos. En 1885 fue consagrado Abad y en los años sucesivos alentó la presencia de los monjes en todo el Vicariato de Natal, al punto que en 1907 existían ya 19 filiales y una Congregación de religiosas – las Misioneras de la Preciosísima Sangre – ya aprobada por la Santa Sede.

Comprometidos en los más diversos sectores, de la evangelización a la asistencia sanitaria, a la educación, los Trapenses de Mariannhill necesitaban una nueva forma jurídica y fue así que el Papa Pío X, el 2 de febrero de 1909, decidió separar el monasterio de la Orden Trapense y constituirlo en Congregación religiosa de derecho pontificio. La solución habría sido hecha pública oficialmente el 28 de julio de 1909 (aniversario de la consagración sacerdotal y de la primera llegada a África del Abad Pfanner) pero el anciano misionero murió antes de tiempo, el 24 de mayo de 1909.

En los años sucesivos el Instituto se consagró definitivamente a la misión ad gentes y conoció una difusión internacional, en particular en los países europeos de habla alemana y en Norteamérica, además del progresivo compromiso en África por la animación de las Iglesias locales y las vocaciones sacerdotales y misioneras.

Por el Año jubilar 1909-2009, la Congregación tiene en programa una serie de celebraciones en las diversas comunidades locales, en colaboración con la rama femenina de las Misioneras de la Preciosísima Sangre, para “honorar al Abad Franz Pfanner con un sentido de gratitud y de veneración”. “La misión, la visión y el coraje demostrados por el Abad Franz – afirma la declaración conjunta para la circunstancia formada por los Superiores Generales de los dos Institutos, el padre Damián Weber CMM y la madre Ingeborg Müller CPS – son el legado que nos invita más que nunca, en este año jubilar, a seguir el trabajo iniciado por los pioneros de Mariannhill”.



Franz Pfanner, monje misionero: el carisma trapense del ora et labora en una sociedad que conocía las separaciones raciales
Hijo de campesinos, Wendelin Pfanner nació el 21 de setiembre de 1825 en Langen, Bregenz (Austria) y dividió su adolescencia entre el estudio en Feldkirch e Innsbruck y el trabajo en los campos. En 1845 frecuentó el curso de filosofía en la Universidad de Padua pero su precaria salud lo obligó a interrumpir temporalmente los estudios. Madurada la vocación al sacerdocio con un fuerte interés por las misiones, siguió las lecciones de teología a la Universidad de Bressanone, sufriendo aún pulmonía y meningitis.

“En ese tiempo – recordará en sus memorias – era costumbre rezar el Salmo 50 (Miserere) en el que se reza: ‘Enseñaré a los errantes tus caminos y los pecadores volverán a Ti’. Cada vez que repetía estas palabras recordaba a todos los que no conocen a Dios. Con el tiempo me convencí de que las misiones eran mi único deseo. Decidí comunicarlo a mi director espiritual y él se lo dijo al obispo. La decisión última fue que, por mi débil salud física, no habría nunca podido ir a América. En ese tiempo hablando de misiones, se pensaba sólo a América”.

Terminados los estudios Wendelin fue ordenado sacerdote en el seminario de Bressanone el 28 de julio de 1850 a la edad de 25 años. Su primer destino fue la parroquia de Haselstauden-Dornbirn, difícil encargo por la impopularidad de la Iglesia y las disputas que dividían a la comunidad católica. Sin embargo, el joven sacerdote afrontó con personalidad las tareas pastorales obteniendo el aprecio unánime sobre todo por su apostolado entre los enfermos. El mismo año fue nombrado párroco.

En 1859, estallada la guerra franco-prusiana, se ofreció a partir como capellán militar pero su Obispo, como respuesta, lo destinó a Agram, en Zagreb (Croacia), como director espiritual de las Hermanas de la Caridad. Durante el mismo período ocupó el cargo de Capellán extraordinario de la cárcel y de Capellán militar. Mientras tanto el débil estado de salud lo hizo meditar en el ingreso a la vida religiosa. “Mientras estaba en duda sobre qué hacer – contará – llegaron al convento dos hermanos trapenses. Tuve una larga conversación y me fascinó su vida. Mientras hablaba con ellos, una idea pasó por mi mente: ‘Esto es para ti’. Saludé a los hermanos y en mi cuarto pensé: ‘Esto es para mí’, aunque es duro, es más, sobre todo porque es duro. Esta será mi mejor preparación para mi muerte”.

Después de una peregrinación a Tierra Santo, en 1863 fue admitido en el monasterio trapense de Mariawald (Alemania) con el propósito manifestado a sus familiares de “vivir pobre y desconocido”. El 21 de noviembre de 1864 emitía la profesión religiosa. Habiéndose restablecido bastante de los malestares que lo afligían, en los cuatro años de vida claustral en Mariawald ocupó el cargo de asistente Prior y otros cargos de responsabilidad, antes de ser destinado al territorio Austro-Húngaro para la fundación de una nueva casa.

En 1867 una intervención de la Santa Sede confirmó su trabajo después de las dudas presentadas por el Vicario General de la Orden. Durante su larga estadía en Roma (1867-68) recibió de Pío IX la invitación para reconstruir el monasterio trapense de Tre Fontane, abandonado en esa época por los pantanos malsanos que lo rodeaban. Después de la muerte del hermano Benito, acabado por la fiebre malaria, se comprometió con energía a plantar miles de árboles de eucalipto y en ese modo logró secar las ciénagas de la zona baja de las Aguas Salvias.

En la segunda mitad de 1868 pudo finalmente dedicarse a la tarea que le fue confiado años atrás y se dirigió a Bosnia para la nueva fundación monástica acompañado por cuatro hermanos y dos postulantes. En Banjaluka adquirió una tenida de un comerciante griego, y allí, en 1869, surgió el nuevo monasterio trapense que él intituló a Maria Stern (“María Estrella”). Diez años después la casa contaba ya con 76 monjes y era considerada modélica por sus factorías.

Para su elevación a Abad, el padre Pfanner se dirigió en setiembre de 1879 a Sept-Fons (Francia), con ocasión del Capítulo General de la Orden. Antes del inicio de los trabajos, sin embargo, fue dada la palabra a Mons. James Ricards, Vicario Apostólico de los distritos orientales del Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica, que mostró algunas cartas de recomendación del Papa León XIII e invitó a los padres capitulares a enviar algunos monjes en ayuda a la población indígena. Viendo que ninguno de los Abades estaba dispuesto a acoger la invitación, el padre Pfanner se ofreció como voluntario, rechazando de hecho su inminente nombramiento.

Los acuerdos con el Obispo se tomaron inmediatamente y el religioso regresó inmediatamente a Bosnia para preparar el viaje. Escribió al Vicario General “percibir distintamente una llamada a los pueblos indígenas de África”, sin embargo mantenía todavía el título de Prior del monasterio de Maria Stern (que conservará efectivamente hasta 1883). Luego, acompañado por 31 monjes, transcurrió 3 meses en Alemania para recolectar los fondos necesarios para la expedición y finalmente, superado un ataque de malaria, partió hacia Sudáfrica el 22 de junio de 1880. Llegó a Port Elizabeth el 24 de julio acompañado por el Obispo Ricards y fue acogido con gozo por los habitantes.

Mons. Ricards buscaba introducir una comunidad trapense para establecer un contacto con los indígenas. Alentado por el Card. Giovanni Simeoni, Prefecto de Propaganda Fide, el Obispos había adquirido una factoría de 4 mil acres en la frontera de Natal que habría servido como base para una misión entre las tribus Zulu de los Tambookie. Así, después de un viaje de algunos días en tren y a caballo, la expedición llegó a Dunbrody, en la abierta sabana, y allí, según la costumbre trapense, el 29 de julio los monjes acogieron en procesión al Obispo y lo acompañaron al rudimental edificio que se les había dado en custodia. La comunidad se puso a trabajar inmediatamente para mejorar la casa y el terreno, y sin embargo dos años no bastaron para obtener los resultados esperados, sobre todo a causa de la sequedad persistente. En agosto de 1881, mientras se encontraba en Europa para el Capítulo General de la Orden y la colecta de fondos, el padre Pfanner envió una carta a la comunidad invitándola a dejar Dunbrody y a buscar una nueva destinación. Después de las iniciales resistencias, mons. Ricards recomendó los monjes al Obispo Charles Jolivet OMI, Vicario Apostólico de Natal. La casa de Dunbrody fue heredada por los Jesuitas.

Nombrado Prior del “Monasterio itinerante”, llegó a Natal el 7 de noviembre de 1882, y se puso de acuerdo con mons. Jolivet sobre las relaciones que la comunidad trapense habría tenido con el Vicariato. Mientras tanto algunos monjes individuaron un terreno edificable en una colina entre las ciudades de Durban y Pinetown. El padre Pfanner adquirió el lote el 4 de diciembre y el 26 sucesivo, después de haber celebrado la Navidad en la periferia de Durban, acompañó a toda la comunidad al lugar. “Aquí – anunció – edificaremos nuestro monasterio (...) y se llamará Mariannhill (...). María: porque nuestros monasterios están siempre dedicados a María. (...) Ana: porque este en particular está dedicado también a Santa Ana (...) y hill (colina en inglés, ndr) porque se elevará sobre una colina majestuosa”.

Ganar nuevos discípulos de Cristo entre los pueblos negros gracias al apostolado del trabajo”


Ya un año después el Prior anotaba: “aquí se alza un conjunto de construcciones y entre ellas, tres para el Monasterio; en ellas se encuentra un gran dormitorio, la sala capitular y un oratorio. Además, encontramos una herrería, una sastrería, una carpintería y una era para trillar. La tipografía y la topografía finalmente han encontrado un lugar fijo luego de muchos cambios. Luego, un lugar para los huéspedes y un laboratorio de fotografía. Entre todas estas construcciones hay depósitos y cambiadores. Cerca al refectorio se ha construido una cocina y cerca a la iglesia la sacristía. Más abajo está la escuela (…) y del otro lado, a una cierta distancia, los establos. Para el transporte de materiales se han construido varios caminos abriendo la roca, y dos puentes de piedra sobre el río. (…) Si el número de postulantes continúa creciendo como ahora, durante el próximo año nuestra comunidad contará con cien personas. Cuando veo el número de personas que todos los días se sientan en la mesa para comer, a veces me viene una cierta preocupación y me pregunto: ¿cómo dar de comer y vestir a tanta gente? Por otra parte, ver a estas personas tan fervientes, diligentes y sacrificadas me llena de alegría y de consuelo”.

Entre 1882 y 1886 fueron construidas calles y puentes por un total de 9 km y fueron compradas nuevas granjas en Zeekoegat y Klaarwater (en los alrededores de Pinetown) equivalente a 15 mil acres de tierra, de los cuales 188 son cultivables. La fundación de nuevas mission farms continuó ininterrumpida hasta el final del siglo, cuando se estimó una superficie total de 96,870 acres. “Nuestra misión –explicaba el prior– forma parte del Reino de Cristo, y por lo tanto no tiene fronteras”. En 1895 el monasterio fue elevado al rango de Abadía y el p. Pfanner fue consagrado como su primer Abad por el Obispo Jolivet. Como lema escogió una cita de la primera carta de San Pablo a los Corintios: “Currite ut comprehendatis” (“¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis!”, 1Cor 9,24). Tres años después Marianhill se convirtió en el más grande centro trapista del mundo con sus 285 monjes.

Los contactos con la población se fueron intensificando progresivamente. El trabajo en los campos atrajo a los jóvenes negros y ya en 1883 se edificó la primera escuela, dedicada a San Francisco de Asís. En septiembre de 1884 la estructura se convirtió en colegio y pudo acoger en clases mixta a 150 estudiantes entre africanos y blanco. El mismo año los primeros cuatro jóvenes nativos fueron bautizados en una solemne ceremonia pública y para 1885 el registro bautismal contaba ya con 203 neófitos. “Las nefastas prácticas heredadas con el tiempo –escribía el Abad en 1891– no pueden sanarse con simples palabras, sino con el ejemplo vivificante de los monjes trapistas, que la Divina Providencia ha traído aquí, a la arena del desierto africano, tal vez sólo con este objetivo preciso: ganar nuevos discípulos entre los pueblos negros gracias al apostolado del trabajo”. Anticipándose en el tiempo el Abad acogió en 1888 a los dos primeros aspirantes nativos, que luego de realizar sus estudios en Roma, prestaron su servicio como sacerdotes seculares en las misiones de Mariannhill.

Para la educación y la catequesis de los nativos organizó viajes de sensibilización a Europa y dispuso además una maquinaria informativa de vanguardia. Ya durante la permanencia en Dunbrody enviaba regularmente una hoja de noticias destinada a los amigos y benefactores europeos y, a partir de 1885, creó un boletín mensual. La vieja tipografía a mano fue modernizada y, además de la impresión de libros litúrgicos, catecismos y subsidios didácticos, se comenzó a imprimir el anuario Mariannhiller Missionskalender, con difusión en los Estados Unidos, Alemania y Polonía. Numerosos artículos aparecieron además en periódicos sudafricanos: The Natal Mercury, Natal Witness y Natal Advertiser. En dichas sedes el Abad, no pocas veces asumía posiciones avanzadas en mérito al problema de los nativos y a las separaciones raciales (“native question”), sosteniendo y publicitando los primeros intentos de integración realizados en el seno de la comunidad. Su programa escolástico comenzó a ser combatido cuando quedó claro que la instrucción sustraía mano de obra a bajo costo al mercado de trabajo y brindaba una preparación más elevada a los Zulu. Además, luego del nacimiento del primer instituto femenino guiado dirigido por las voluntarias laicas europeas (febrero de 1885), también las mujeres recibían una formación sólida y podían dedicarse al foyer doméstico, rechazando los habituales trabajos en las casas de las familias blancas.

El sistema sufrió también particulares modificaciones para ofrecer grados de estudio más altos y diversificados. Si en 1886 las horas de estudio estaban dedicadas principalmente al aprendizaje profesional y a los programas de ménage familiar y educación en la higiene doméstica, en 1898 las horas estaban divididas entre trabajo manual y formación teórica. La instrucción religiosa, sin embargo, estaba siempre en la base de todos los cursos.

En 1889 el Gobierno ordenó una inspección en la que se comprobó los altos estándares educativos y, sobre todo, los excelentes resultados en la enseñanza de las lenguas europeas a los jóvenes Zulu en un ciclo de estudios de tan sólo 4 años. Sin embargo, una segunda inspección gubernativa, que confirmó el informe precedente, rechazó el financiamiento público por motivos de oportunidad (se temía la creciente popularidad de los Trapistas entre los africanos y la competencia con las misiones protestantes). Con el tiempo, sin embargo, el modelo fue acogido por el Gobernador de Natal, Sir Charles Mitchell, y por la misma comunidad anglicana. En el 1900 el p. Bernhard Huss (1876-1949), principal director de las escuelas aprendizaje de Mariannhill, fue el teórico y ejecutor de este programa, dando una impronta religiosa al modelo educativo y ampliando ulteriormente el abanico de ofertas formativas.

En 1886 fue fundada la primera estación misionera en Reichenau en respuesta al pedido de las poblaciones Zulu de una escuela avanzada. El Abad invitó inmediatamente a monjes y religiosas del nuevo Instituto de “Hermanas Trapistas”, y luego a un sacerdote y otros hermanos para el trabajo en los campos. El éxito de la fundación alentó iniciativas análogas entre 1887 y 1890 en Einsiedelm, Mariatal, Oetting, Kevelaer, Lourdes, Centocow, María Ratschitz.

Mientras tanto, a los superiores que aconsejaban la observancia de la Regla contemplativa, el Abad explicó que la involucración de los monjes en el apostolado social “es un interés de la Abadía y de la difusión del Evangelio entre los pueblos que todavía no conocen la fe cristiana”. El intento de fundar una nueva Congregación masculina con un ordenamiento propio, con el objeto de liberar a los monjes de compromisos que no estaban en sintonía con la Regla trapista, tuvo poco éxito y se acabó en pocos años. Por ello el Abad asigno amplias dispensas a los monjes y a los novicios de las estaciones misioneras, causando sin embargo, la oposición del primer Visitador que llegó a Mariannhill en enero de 1892, el Abad Franciscus Strunk. El Capítulo General tenido en Roma en octubre del mismo año decretó la suspensión por un año del Abad Pfanner, quien el 14 de diciembre se retiró al silencio en la estación de Lourdes. El año sucesivo firmó su dimisión (22 de mayo de 1893) y, trabajando como simple misionero, se transfirió a la misión vecina de Meaux, que transformó en una floreciente granja gracias a la ayuda de las llamadas “Hermanas Rojas” y del monje Joseph Biegner, que estuvo a su lado desde 1905 hasta su muerte. La causa de beatificación se inició en 1999.


La expansión misionera y el nacimiento de la nueva Congregación
Luego de la partida del Fundador, la dirección de la Abadía fue encargada al Abad Amandus Schölzig, quien aún acogiendo los pedidos de mayor rigor, continuó con la fundación de nuevas misiones en Natal con el pleno consentimiento del Obispo Jolivet: Mariazell, Maria Telgte, Hardenberg y Marialiden, todas en Griqualand del este. El Abad, además, envió a Tanzania a algunos monjes que se ubicaron en las montañas de Usambara (1879) y en una segunda fundación en Tanga (1898). Gracias al apoyo del Abad Pfanner se llevaron a cabo, además, las tratativas con Cecil Rhodes y en 1895 se adquirió el terreno sobre el cual hoy en día surge la misión de Triashill (Zimbabwe). Otros monjes llegaron a Johannesburg para el apostolado entre los mineros temporales católicos y entre la minoría polaca.

El apoyo dado a las misiones católicas en Sudáfrica fue ingente. En el arco de 27 años, de 1882 a 1909, las estaciones misioneras crecieron de 4 a 49, de las que más de la mitad (28) eran trapenses. Los Vicariatos Apostólicos llamaron la atención sobre esas cifras y aconsejaron preservar la dinámica misionera de Mariannhill. El anciano Abad Pfanner, el 8 de mayo de 1907, manifestaba su deseo de una “Congregación misionera superior a la Trapa y directamente bajo la jurisdicción de la Congregación de Propaganda Fidei en Roma”. El nuevo Instituto habría conservado sin embargo su identidad trapense con excepción “de aquello que se refiere a las cláusulas como el silencio, el ayuno, la clausura, la restricción en la correspondencia y en los alimentos. Yo –continuaba– sugiero que una nueva ‘Misión Universal’ sea fundada por Roma, y que esta congregación tome de los trapenses su metodología de trabajo”.

El 2 de febrero de 1908 se decidió remitir a la comunidad de Marianhill la decisión última sobre la posible separación de la Orden Trapense. Los trabajos, que se desarrollaron del 11 al 16 de mayo de 1908, configuraron una Congregación autónoma de Cistercienses reformados y dieron a luz las consiguientes Constituciones. El texto llegó al Cardenal Gotti, Prefecto de Propaganda Fidei, y éste a su vez, lo transmitió al consultor Dom Hildebrand Hemptinne, Abad General de los Benedictinos. Luego de la Relatio favorable, las Constituciones fueron presentadas al Papa Pío X, quien firmó el decreto de aprobación el 2 de febrero de 1909 y lo promulgó el 28 de julio sucesivo. Los puntos principales tenían que ver con la total separación de la Orden Trapense y el nacimiento de una Congregación específicamente misionera de votos simples (Instituto de Religiosos Misioneros de Mariannhill, desde 1936 “Congregación de Misioneros de Mariannhill”); la división de los miembros entre profesos y consagrados laicos; la transformación del monasterio de Mariannhill en Iglesia Colegiada. Las Constituciones se modificarían en 1984 para responder al “aggionarmento” conciliar; actualmente está en fase de aprobación una nueva elaboración del texto.

En 1910 se abrió una casa de formación en Holanda (Arcen) y luego un Seminario menor en Lohr, Alemania. En Natal, en cambio, la orden se dedicó al reforzamiento de las estaciones ya existentes y a la publicación del cotidiano Izindaba Zabantu para la población negra (1911), existente todavía hoy con el nombre UmAfrika. Mientras tanto, se llevaron a término los trabajos de construcción de la iglesia de San José en Mariannhill y de una escuela anexa, que a partir de 1913 se especializó en la formación del personal docente.

En 1912 un intento de unión con la rama reformada de los Cistercienses fracasó, y el mismo año fueron aprobadas las Constituciones definitivas del Institutos con algunas modificaciones al texto de 1909. El nuevo preámbulo recitaba: “La Congregación de los Religiosos de Mariannhill está destinada al trabajo misionero, sobre todo en Sudáfrica. Sus miembros tomas los votos simles y son guiados por la regla de San Benito en la forma expresada en las presentes Constituciones”. Pío X promulgó el texto ad experimentum por 10 años el 24 de junio de 1914, precisando la prohibición de firmar uniones con tras órdenes.

En 1919 el Papa Benedicto XV dispuso una visita canónica a Mariannhill. Los Visitadores convocaron un Capítulo General, que predispuso las necesarias conversiones de la regla trapense (fue abandonado el hábito blanco con el escapulario negro y se adoptó el talar negro característico con la faja roja) se afrontó la pastoral vocacional para los nativos, alentando su ingreso en el Instituto. Finalmente, el 8 de marzo de 1920, fue elegido el primer Superior General en la persona del padre Adalberto Fleischer, misionero en Rhodesia (Zimbabwe). Un decreto de Propaganda Fide (28 de junio de 1920) confirió plena autonomía a la Congregación también en materia de disciplina religiosa. Inmediatamente después fueron abiertos en Reimlingen, Alemania, una segunda casa de formación y el primer noviciado en Mariannhill, que comenzó sus actividades el 23 de enero de 1921 con cuatro novicios.

El 10 de septiembre de 1921 Propaganda Fide decidió erigir el Vicariato Apostólico de Mariannhill, sustraído del Vicariato de Natal y que incluía parte del territoriod e Transkei (hoy Eastern Cape Province) evangelizado desde la primera llegada en 1882. Con el sucesivo decreto del 13 de marzo de 1923, el p. Fleischer fue nombrado Obispo y primer Vicario Apostólico. La ceremonia de consagración episcopal del p. Fleischer se realizó el 15 de agosto de 1922 en la iglesia de San José, que para la ocasión fue elevada a Catedral del nuevo Vicariato. A esa fecha el Instituto contaba con 52 sacerdotes, 3 consagrados laicos africanos, 150 monjes, 294 religiosas, 155 maestros, 72 catequistas, 8 mil catecúmenos y 36 mil africanos bautizados. Las estaciones misioneras principales eran 28, con 198 filiales. Además se contaba con 91 iglesias y capillas, 113 escuelas y 5 mil alumnos, además de 2 centros de formación del cuerpo docente con 270 aspirantes.

Los años 20 del 1900 marcaron la descentralización del Instituto y su internacionalización. En efecto, se decidió que los estudiantes de filosofía y teología recibieran su formación en los países de misión, y el Capítulo General de 1926 estableció el traslado del Generalato y del Seminario a Würzburg en Alemania. Además, se abrieron nuevas casas en Alemania (1923) y en los Estados Unidos (1924).

En paralelo el Obispo y Superior Fleischer dedicó muchas energías a la formación de clero autóctono en Mariannhill a través de la fundación de una congregación religiosa femenina y una masculina (Las Hijas de San Francisco de Asís y la Congregación de San José) que recibieron sus primeros aspirantes entre los años 1924-26. En el mismo arco de tiempo se fundó el Centro vocacional para africanos de Mariathal, transferido al nuevo seminario de Santa Maria Sedes Sapientiae (1930) convirtiéndose en un punto de referencia para todos los nativos aspirantes al sacerdocio de las zonas sudafricanas Zulu y Xhola. La Congregación de Mariannhill aseguró desde el inicio todo el personal docente y administrativo.

Las primeras dos ordenaciones sacerdotales se realizaron entre 1936-37 (entre estas figuraba Bonaventura Dlamini, futuro primer Obispo de Umzimkulu) y hasta 1946 otros 14 jóvenes sudafricanos completaron los estudios. Ese mismo año el seminario mayor fue transferido a Reichenau y a Santa Maria se le junto una escuela concertada conocida como Aloysianum. En el decenio 1960-70 el complejo educativo fue afectado por el Group Area’s Act, una ley que prohibía a los negros el utilizar estructuras que se encontrarán en los barrios blancos, pero el nuevo Obispo Alphonse Streit (ex Provincial de Mariannhill y nuevo Vicario Apostólico desde 1951) se opuso radicalmente y obtuvo una deroga del Ministerio del Interior por un periodo de tiempo indeterminado. En 1965 el seminario le había dado 39 sacerdotes nativos a los Vicariatos bajo la jurisdicción de Mariannhill.

También las religiosas de la Preciosísima Sangre, fundada en 1885 por el padre Pfanner para la asistencia y la formación de las jóvenes mujeres Zulu, contribuyeron a la africanización de los Institutos femeninos. Desde 1922 las religiosas se ocuparon de la formación de las Hijas de San Francisco de Asís acogiendo a las primeras jóvenes africanas en la comunidad. En 1932 la Congregación indígena fue afiliada con el nombre de Congregación Africana de la Preciosísima Sangre. Finalmente en 1959, con un voto secreto unánime, las religiosas africanas escogieron la plena incorporación. De 1961 a 1981 el Instituto tuvo un fuerte desarrollo, pasando de 89 a 148 miembros sólo en los territorios Transkei.
La difusión en el mundo regada con la sangre de los mártires
Después de la II Guerra Mundial – marcada por el testimonio heroico del Siervo de Dios Engelmar Hubert Unzeiting (1911-1945), muerto en el campo de concentración de Dachau – la difusión misionera de Maiannhill continuó siempre aumentando. Se construyeron nuevos seminarios en Canadá (Sherbrooke, 1947) y España (Palencia, 1961). En paralelo se consolidaron las fundaciones de Europa central con la construcción en los años ’60 de un seminario en Holanda (Eysden), dos en Alemania (Arnsberg y Maria Veen) y un noviciado en Austria (Riedegg). Después de 1989 ha habido nuevas fundaciones en Polonia y Rumania.

En 1959 el Papa Juan XXIII subdividió Papua Nueva Guinea en cuatro Vicariatos Apostólicos y confió el de Lae, en la parte oriental de la isla y que comprende un archipiélago de 15 islas, a la Congregación de Mariannhill. El trabajo de los misioneros fue guiado por el padre Gerard Hafmans y se concentró inicialmente en dos centros principales (Lae, Wau, Bulolo) para el apostolado educativo. Desde 1973 hasta el día de hoy los misioneros colaboran con las Religiosas de la Preciosísima Sangre y con las Franciscanas Misioneras de Maria en la animación de un basto programa de asistencia en las aldeas indígenas de interior y en las islas que aún no habían sido evangelizadas.

En África el Vicariato de Mariannhill (hoy Diócesis) fue dividido en 1930 en la Prefectura Apostólica de Umtata y en otras misiones independientes en Rodesia del Sur (Zimbabwe) que tenían como centro Bulawayo, elevado en 1937 a Vicariato y por lo tanto en 1951 a Diócesis bajo la guía del Obispo Adolfh Schmitt CMM. Durante la guerra de independencia el Obispo fue martirizado el 5 de diciembre de 1976 junto al misionero Possenti Weggartner CMM y a la religiosa Maria Francis van den Berg CPS. Antes de terminar el conflicto en 1987 otros misioneros, religiosas y cooperadores laicos de la Familia fueron víctimas de atentados, donde perdieron la vida tres de ellos.

En 1982 se inició una nueva fundación en Zambia con motivo de la celebración de la llegada en África del Abad Pfanner y cuatro años más tarde el Capitulo General decidió abrir una casa en Mungwi, en la Arquidiócesis de Kasama. En febrero de 1990 los primeros dos jóvenes entraron al noviciado de Mariannhill y el 4 de enero de 1997 se ordenó el primer sacerdote autóctono. En la actualidad Zambia es una realidad en plena expansión con un creciente número de vocaciones y con casas y centros pastorales en Kasama, Makeni y Woodlands.

Durante ese tiempo Mariannhill comenzó a acoger a los primeros aspirantes de Mozambique (en la actualidad reunidos en la Arquidiócesis de Maputo junto a un grupo de misioneros europeos) y de Panamá (acogidos el 24 de junio de 1996 en la provincia española), abriendo la posibilidad en este último caso de una nueva fundación en Sudamérica. Con el fin de alentar el crecimiento de las futuras comunidades el Capítulo General de 1996 recomendó trabajar en colaboración con los Obispos locales y en asegurar la integración de los candidatos de distintas nacionalidades.

En este momento el monasterio de Mariannhill (con su monumental campanario proyectado por el hermano Nivard Streicher al inicio del novecientos) es una ciudad que depende de la homónima Diócesis con cerca de 700 mil habitantes y una extensión que supera los 12 mil kilómetros cuadrados. El Instituto cuenta con cerca de 400 miembros y está presente en 22 países (Sudáfrica, Zimbabwe, Zambia, Tanzania, Zaire, Kenya, Mozambique, Botswana, Papua Nueva Guinea, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Austria, Suiza, Holanda, Polonia, Rumania, España, Portugal, Italia, Dinamarca y Colombia). En Sudáfrica el seminario interprovincial de Merrivale acoge a todos los candidatos africanos en sus estudios de filosofía y teología.


Las “Hermanas Rojas” para la educación de las mujeres africanas y la misión Ad Gentes
Las religiosas de la Preciosísima Sangre – llamadas también “hermanas rojas”, por el hábito que visten – forman una comunidad de casi 900 misioneras, de las cuales más de la mitad de origen africano.

Su camino se inicia en 1995, cuando las primeras cinco voluntarias provenientes de Austria y de Alemania llegaron a Mariannhill para dedicarse a la formacion de las jóvenes africanas temporalmente confiadas a Mary Lassak. Iniciaron su actividad en la escuela de San Francisco – que se convirtió también en su convento – donde recibieron del padre Pfanner algunas instrucciones muy simples sobre el silencio, la oración y el trabajo, así como un uniforme (falda roja, blusa blanca y velo negro). Fueron presentadas al monasterio y a la comunidad el 8 de setiembre de 1885, fecha de nacimiento de la futura Congregación e inició de su apostolado social.

En 1886 las voluntarias – acogidas favorablemente por el Obispo Jolivet – fueron admitidas con votos privados a la vida religiosa y recibieron del Fundador la primera Regla de vida escrita. Se dispuso la elección de una Superiora del convento (mientras el Abad Pfanner y los futuros abades de Mariannhill serían los Superiores Mayores hasta su reconocimiento canónico) y expresamente se definió la finalidad del instituto como la de la formación de las mujeres africanas (escuela, educación doméstica y agricultura) en colaboración con los Trapistas de Sudáfrica. El mismo año llegaron nuevas aspirantes de Europa, entre estas la madre Paula (Josphine) Edmunds, considerada cofundadora del Instituto y su primera Superiora General canónica en 1907.

Al final de 1887 las “Trapistas de Mariannhill”, llamadas también por los nativos “Amakosazana (=Princesas)”, eran 65. En una carta a la Congregación de Propaganda Fide, Mons. Jolivet ilustraba las numerosas actividades educativas llevadas a cabo por las religiosas en las estaciones misioneras de los Trapistas. “Acabo de terminar mi visita pastoral – escribía el 30 de noviembre de 1887 – y las hermanas me han dado mucha información sobre sus actividades. Su conducta me ha edificado, las reglas son severas y fielmente observadas (...) y donde he estado he visto fervor y dedicación a la evangelización de los africanos”. La carta terminaba pidiendo la bendición papal, que llegó el 5 de febrero de 1888.

El mismo año el Abad Pfanner redactó una segunda versión de la Regla, definiendo de manera más clara las relaciones con los Trapistas y su vínculo con la Orden Cisterciense. También fue incluida en el horario cotidiano la celebración de la Ora de la Preciosísima Sangre, una letanía compuesta por el Fundador. El mismo año las primeras tres postulantes Zulu fueron admitidas en la comunidad (pero la primera profesión perpetua se realizará recién en 1962).

Durante el gobierno del Abad Amandus Schölzig la comunidad continúo a crecer y a difundirse en Natal, en Camerún, Zimbabwe y Tanzania. Siguiendo el consejo del Visitador Strunk se decidió la afiliación al Orden Trapista para favorecer una más rápida aprobación por parte de la Santa Sede, pero el iter, apoyado por el Obispo Jolivet, fue retrasada por distintas razones (entre estas la de perseverar el trabajo misionero en acto). En 1900 las religiosas, unas 340, administraban asilos, convictorios y casas de acogida por un total de más de 1,300 estudiantes y 200 muchachas de distintas edades.

En una carta del Abad Schölzig del 15 de abril de 1897 dirigida a Propaganda Fide se evidencia el momento de transición en acto – cuando la identidad misma de Mariannhill estaba en proceso – y se pedía que las religiosas continuaran a cooperar con los Trapistas sin abandonar la Regla esencialmente contemplativa. Es por eso que el Abad redacto nuevas Constituciones en las que se afiliaban a las Hermanas Rojas a la Tercera Orden de Cîteaux (1898), pero, a pesar de eso, se les permitió renovar sus votos según la regla original de hacía diez años.

La solución definitiva se alcanzó con la aprobación de las nuevas Constituciones por parte del Papa Pío X el 2 de octubre de 1906, fecha de nacimiento de la nueva Congregación de las Hermanas Misioneras de la Preciosísima Sangre, formalmente independiente pero inspirada en al núcleo cisterciense-trapista. Las Constituciones fueron actualizadas varias veces (1918, 1971, 1988) respondiendo a los cambios en la disciplina de los Institutos de vida consagrada y a las nuevas directivas pastorales del Concilio.

La difusión misionera no se detuvo. El 26 de marzo de 1889 la comunidad inauguró su presencia internacional con la apertura de una casa en Alemania, que por motivos del Kulturkampf fue trasladada poco después a Holanda (Helden-Panningen). Cuando el noviciado no pudo seguir respondiendo al crecimiento continuo de aspirantes se decidió adquirir una zona rural en Aarle-Rixtel, que en 1903 se convirtió en la nueva casa de formación y sucesivamente en la casa General. Después de la aprobación de las nuevas Constituciones, el Instituto pudo dedicarse definitivamente a la misión ad gentes.

En 1925 las religiosas respondieron a la invitación de la misión lazarista de Princetown (New Jersey, USA) y comenzaron su actividad en el colegio de la ciudad. Pocos años después se abrió una escuela, una casa de descanso y un hospital y en 1929 la casa de formación acogió las primeras candidatas provenientes también de Corea del Sur. En la actualidad las religiosas estadounidenses manejaban varias casas en Reading (Pennsylvania), entre cuyas casas la de retiros de Mariawald y el centro Dayspring para enfermos mentales. Los laicos americanos-canadienses reunidos en la Pfanner Lay Missionaries (PLMC) colaboran de distintas maneras en la animación pastoral de las comunidades. Desde el 11 de febrero de 1951 las Religiosas de la Preciosísima Sangre están presentes también en Canada (Toronto, Richmond Hill y Willowdale) con el centro Mariann Home, ex hospital convertido en casa de acogida para ancianos, y distintas actividades a favor de las mujeres de la calle.

Tras una misión en Indonesia del 1937 al 1959, marcada por el inicio de la II Guerra Mundial, algunas religiosas holandesas llegaron a Papúa Nueva Guinea en 1948 para dedicarse a la evangelización, a la educación de la juventud y al cuidado de los leprosos. Hoy la comunidad reside en la diócesis de Lae y, además de diversas actividades pastorales, colabora con las asociaciones locales para la asistencia a las familias afectadas por el Sida.

Desde 1986 una nueva comunidad nació en Corea del Sur por voluntad del Obispos Nicholas Cheong de Cheongju. Al inicio empeñadas en el centro de rehabilitación para enfermos mentales Chung Buk, las religiosas fundaron un noviciado para responder al creciente número de vocaciones. En los años 90 la comunidad coreana extendió su apostolado asistencial con la creación de dos nuevas estructuras: Grace Home (casa para ancianos en la parroquia Muchongdong) y el centro para minusválidos Hye-Won (en Cheongju).

En Europa, la fundación de nuevas casas continuó. En 1960 se fundó en Lisboa (para responder mejor a la preparación de las misioneras en Mozambique), en Roma en 1970 (nueva sede de la casa General) y en Tirol (Rumania), país afectado por una fuerte migración donde desde 1993 las religiosas, en colaboración con los Misioneros en Mariannhill, crearon una red de ayuda y de promoción social.

La difusión en Sudáfrica y en el resto del continente africano no ha conocido interrupciones desde 1898 y por todo el novecientos. Hoy las religiosas del Preciosísimo Sangre están en Sudáfrica, Mozambique, Zimbabue, Zambia, República Democrática del Congo, Tanzania, Sudan, con un apostolado social que cuida de mujeres marginadas, enfermos de VIH y niños de la calle. Entre las numerosas estructuras del Instituto se nombra: el hospital especializado en obstetricia de Nairobi (Kenia), el centro para niños Star of Hope de Ruiru (Kenia) y el Upendo Children's Home de Moshi (Tanzania), los hospitales y colegios de Bulawayo en Harare (Zimbabue), los colegios St. Patrick's Mission y Morning Star de Umtata (Sudáfrica), la casa para leprosos de Bamanya (República Democrática del Congo). Además las religiosas sostienen 7 congregaciones religiosas africanas en Mozambique, Zimbabue, Tanzania y Kenia, para un total de 2 mil miembros aproximadamente.


Ecos desde las misiones: vocaciones en crecimiento, formación de laicos y proyectos de acogida
Padre George Majahana CMM, Superior Provincial de Zimbabue, manifestó recientemente su gratitud “a Dios por el don de jóvenes hombres que, directa o indirectamente, se empeñan en las vocaciones”. En su última carta circular de abril del 2009, el religioso evidenció el buen caminar de la pastoral vocacional en la Arquidiócesis de Bulawayo (Botsuana) gracias al trabajo de los miembros de la Congregación y de las Religiosas del Preciosísimo Sangre que se ofrecen para enseñar teología, Sagrada Escritura, latín, historia, música y psicología. El noviciado interprovincial situado en Mariannhill en Sudáfrica “alberga actualmente a 18 candidatos –se lee en la carta- de los que 5 provienen de Bulawayo. Reconozco el trabajo de los formadores y saludo a todos aquellos que se dan en este servicio en las diversas casas del África”. Padre Majahana recuerda además a los 13 estudiantes de Bulawayo actualmente residentes en Merrivale.

El andamiento de las vocaciones indígenas registra significativos datos en Zambia. Este año –informa padre Patrick Chongo CMM, Provincial en Lusaka- las admisiones a la Congregación han sido de 23, de los cuales 4 admitidos al noviciado, 2 profesiones temporales y 17 renovaciones de votos. Además tres seminaristas han sido admitidos a las órdenes menores. En la circular de enero del 2009, padre Chongo invoca “al Señor que os ha llamado a este servicio en vuestra comunidad, los bendiga en sus vocaciones”.

Una comunidad en crecimiento es también la de Papúa Nueva Guinea. Actualmente los estudiantes en la Facultad de Teología del College de Port Moresby son 5 (dos profesos y tres candidatos). Desde el 2007 la diócesis de Lae está confiada al Obispo de Mariannhill Mons. Christian Blouin CMM, originario del Canadá, que alentó a los jóvenes en formación a vivir una experiencia parroquial. El plan piano es contemplado en el programa de construcción de nuevas iglesias y centros pastorales. El 4 de octubre del 2008 mons. Blouin inauguró la iglesia de Santa Teresa en la periferia de Kamkumun, con el fin de garantizar una regular vida pastoral en el Centro de Vocaciones femeninas Santa Teresa y clínica homónima que cuida cada día un alto número de pacientes. El 25 de octubre sucesivo el Obispo bendijo una segunda iglesia dedicada al Sagrado Corazón en Erap, no lejos del aeropuerto de Lae. El edificio ofrecerá un punto de referencia a la población católica dispersa e las aldeas del área.

La Provincia de Canadá lanzó para el 2009 tres proyectos misioneros que necesitan el financiamiento de amigos y benefactores. El primero invierte en la formación de laicos misioneros en Perú, en la aldea de El Palto. Para favorecer el desarrollo económico del área un organismo del Centro Misionero Mariannhill, Distribution Solidaire, se ocupará de garantizar un mercado ecuo a los productos peruanos vendidos en Canadá. En Zambia los religiosos de Canadá, presentes desde 1980, planifican construir un centro de acogida para niños huérfanos y víctimas de SIDA, para el que será indispensable también el apoyo del gobierno. Se necesita el apoyo económico para las casas ya operativas que dan acogida a los niños maltratados de Mthata, en Sudáfrica. “Los niños acogidos en las estructuras –escribe P. Guy Cloutier CMM, responsable del proyecto- reciben apoyo psicológico y concluyen sus estudios. Son confiados a nuevas familias o a parientes y son seguidos por un asistente social. En promedio, al menos 24 niños de 6 a 14 años residen e la casa”.


ENTREVISTA a padre Damian Weber, CMM



Superior General de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill
Roma (Agenzia Fides) – “Nuestra Congregación –declara a Agencia Fides el Padre Damian Weber, Superior General de la Congregación de los Misioneros de Mariannhill (CMM)- tiende hoy a aproximarse al ideal del Abad Franz Pfanner, en el sentido que su difusión es internacional y las comunidades esparcidas en el mundo son cada vez más multiculturales. En esto se ve operante y cada vez más vivo su herencia espiritual y su vida gastada por la liberación de los hombres, de toda etnia, color o religión, de la pobreza, de la ignorancia y de la marginación”.
¿Cómo reasumiría los 100 años de historia de Mariannhill y su identidad?

La historia y la identidad de Mariannhill podrían ser resumidas en las palabras del Fundador: “Nuestra misión es parte del Reino de Cristo y no tiene por lo tanto confines”. Mirando estos 100 años desde la aprobación de Pió X y del nacimiento en el cielo del Siervo de Dios Franz Pfanner, podemos realmente vivir el valor profético de aquella afirmación y su actualidad. En un origen él no hizo otra cosa que actuar el carisma trapense del ora et labora en una sociedad que conocía las separaciones raciales y un difundido prejuicio hacia los nativos. Por ejemplo, los colonos europeos pensaban que los africanos no fuesen capaces de empeñarse en el trabajo manual y técnico profesional. En cambio el Abad confutó estos estereotipos sobre todo por la prensa; sobre esto existe un artículo escrito de su puño intitulado The Native Question y publicado en 1893 en The Natal Witness en el que denunció la intolerancia social cual verdadera causa de la falta de la inserción de los nativos en el mundo del trabajo.

Los monjes de Mariannhill y las mission farms dieron posteriormente la respuesta práctica, atrayendo con su silencioso obrar a los jóvenes Zulu que querían hacerse útiles en la agricultura y los rebaños. Fue así que el Monasterio, respondiendo a las necesidades de los habitantes, logró en poquísimos años formar a cientos de jóvenes, hombres y mujeres, mediante una serie de obras educativas, sanitarias y de desarrollo agrario. P. Bernard Huss, el principal artífice de esta empresa en la primera mitad del Novecientos, acuñó la expresión “campos mejores, casas mejores, corazones mejores”.

Es, si queremos, la enésima implementación de la máxima trapista ora et labora pero con una dimensión misionera (es esto lo que en 1909 hico necesaria la separación del Orden de los Cistercienses Reformados). Pero nuestro carisma es aún hoy el mismo: favorecer el desarrollo integral del hombre, trabajar para que cada uno pueda hacer madurar los propios talentos. Donde sea que estamos acompañamos la evangelización con el apostolado social: colegio, cuidado de niños, asistencia médica. Acabo de regresar de la visita pastoral en Papúa Nueva Guinea y he podido constatar la importancia que tienen nuestros centros de formación profesional para inserir jóvenes en el mundo del trabajo”.


¿La Congregación prevé también al crecimiento de las iglesias locales? ¿Cómo y en qué medida?

En el 2008 abrimos nuestra primera casa en América Latina, en Colombia, y desde hace poco estamos en Botsuana, octavo país africano que acoge una de nuestras comunidades. En el futuro estamos evaluando la posibilidad de una nueva misión en Corea del Sur, donde las Religiosas del Preciosísimo Sangre están desde 1986 con una óptima integración en el campo y numerosas vocaciones. El importante desarrollo se debe al número de miembros africanos en seno a nuestra comunidad, que hoy alcanza un tercio del total. Debemos recordar que en 1981 fue consagrado el primer Obispo africano para la Diócesis de Mariannhill, Mons. Paul Themba Mngoma, y desde hace poco nuestro hermano africano, Mons. Paul Khumalo CMM, es el nuevo Arzobispo de Pretoria. Es un gran resultado para nuestra comunidad, y significa también que la Iglesia local está llamada a una toma de responsabilidad tanto en sus dinámicas internas como en la misión ad gentes. Basta pensar que desde hace unos diez años nuestras Provincias africanas, comenzando con Zambia, envían regularmente a los propios misioneros al resto del mundo (el primer país ha sido Papúa Nueva Guinea). Por lo tanto el viento misionero no es más unidireccional y África hoy en día contribuye a evangelizar el resto del mundo.


¿Qué puede decir el Siervo de Dios Pfanner a los misioneros de hoy?

Sobre todo el no rendirse nunca frente a las dificultades de la evangelización y de buscar al hombre hasta los extremos confines del mundo, anunciar su redención y contribuir a su desarrollo integral. La misión, como ha dicho nuestro Fundador, tiene los confines del Reino de Dios, y el Reino de Dios no tiene límites.


¿Qué tipo de iniciativas tenéis programadas para los dos jubileos del 2009?

Aquello que cuenta es profundizar el carisma de Mariannhill y nuestra vocación misionera. Todas las comunidades locales tienen en programa una serie de citas para favorecer la reflexión y la oración. En Roma hemos celebrado el 10 de mayo una liturgia junto a los trapistas y a las Misioneras del Preciosísimo Sangra en la Abadía de Tre Fontane. En Sudáfrica una celebración especial, presidida por el Presidente de la Conferencia Episcopal Sudafricana, se realizará el 24 de mayo próximo en Emaús, en el lugar donde murió el Abad Pfanner hace 100 años.



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Dossier por A.M. - Agencia Fides 16/5/2009; Director Luca de Mata




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