Dr. Ricardo Gutiérrez



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Vademécum Pediátrico del Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez”
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Pasaje de Fármacos a la Leche Materna

Extractado del Vademécum Pediátrico del Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez”
Agradecemos a la Asociación Médica del Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez “ la autorización para la utilización del presente material.

Índice





Hipervínculos a las letras de los fármacos buscados 1

Pasaje de Fármacos a la Leche Materna. 2

Fármacos con A 6

Fármacos con B 10

Fármacos con C 12

Fármacos con D 17

Fármacos con E 20

Fármacos con F 22

Fármacos con G 24

Fármacos con H 25

Fármacos con I 26

Fármacos con K 28

Fármacos con L 29

Fármacos con N 34

Fármacos con O 36

Fármacos con P 37

Fármacos con Q 39

Fármacos con R 40

Fármacos con S 41

Fármacos con T 43

Fármacos con U 45

Fármacos con V 46

Fármacos con W 49

Fármacos con Y 49

Fármacos con Z 50

Miscelánea 50





Hipervínculos a las letras de los fármacos buscados


A B C D E F G H I K L M N O P Q R S T U V W Y Z Miscelánea
Este texto es copia del publicado en el vademécum del Hospital de Niños "Ricardo Gutiérrez" 6a edición -2002.


Pasaje de Fármacos a la Leche Materna.


Mauricio Raúl Plager, Oscar Capurro, Graciela Mandolesi
Se sabe que la leche materna madre posee propiedades nutricionales e inmunológicas superiores a las de la leches de fórmula para los niños.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) ha enfatizado que el amamantamiento es el mejor modo de alimentar a los niños durante los primeros 6 meses de vida. Además de estos beneficios, existen estudio que sugieren que provee un beneficio psicológico significativo, que favorece a ambos, madre e hijo.
Lactogénesis

Le leche se sintetiza en el tejido de la mama, que es una glándula tubuloalveolar compuesta. Las células alveolares o secretorias expulsan el producto hacia los alvéolos. Estos están rodeados de células mioepiteliales que pueden contraerse, lo que permite la expulsión de los alvéolos hacia el sistema de conductos. Los componentes naturales más importantes son proteínas, carbohidratos y grasas.


El comienzo de la síntesis y la secreción son el consecuencia de una interacción hormonal muy compleja. El efecto combinado de estrógenos y progesterona hace que la glándula mamaria alcance su capacidad funcional. Por otra parte, la secreción de leche es regulada por la hormona foliculoestimulante y la hormona luteinizante.
Hacia el final del embarazo, comienza lentamente la producción de leche. Hay una gran vasodilatación en la glándula y se produce el paso de proteínas plasmáticas (en especial inmunoglobulinas) hacia el calostro. Poco antes del parto, disminuyen las concentraciones de estrógenos y progesterona, esta última deja de inhibir la liberación de la prolactina por la hipófisis. Bajo la influencia de la prolactina, las células alveolares alcanzan su máximo potencial secretorio. Cuando el recién nacido comienza a mamar, se libere ocitocina que provoca la contracción de las células mioepiteliales y se establece el "reflejo de bajada de la leche".
Paso de fármacos del plasma a la leche

Los padres consultan cada ves más al pediatra sobre el pasaje de fármacos a la leche materna. Cualquier medicamento administrado a la madre puede atravesar el endotelio de los capilares hacia las células alveolares y ser secretado con la leche. Los fármacos administrados por vía parenteral aparecen tempranamente en la leche materna. Por la vía oral, la cinética de la absorción rige la cronología de su excreción hacia la leche.


La concentración alta o la persistencia del medicamento en el plasma aumentan su paso hacia la leche. Si la concentración es baja, es posible se produzca "difusión retrógrada" a partir de la glándula mamaria, lo que disminuye de manera considerable, la concentración de fármacos en la leche. Por esta razón, en tales circunstancias, es aconsejable prolongar el intervalo entre los amamantamientos.
La facilidad con que los medicamentos atraviesan las membranas biológicas depende de su peso molecular (pasan casi todos cuyo peso está entre 250 y 500), de su solubilidad en lípidos y de su estado de ionización; atraviesan en forma liposoluble y se alcanza el equilibrio cuando la cantidad del fármaco no ionizado es idéntica en ambos lados de la membrana. La ionización de ácidos y bases orgánicas dependen del pH del medio y de la constante de disociación del fármaco (pka). Los fármacos no liposolubles y que no se fijan a las proteínas plasmáticas se difunden de manera pasiva en la leche, favorecidos por el gradiente de concentración.
La mayoría de los estudios sobre excreción de agentes en la leche se han realizado en animales, también usando isótopos radioactivos. Los datos de estos estudios no deben ser extrapolados al ser humano, ya que el pH de la leche humana es generalmente 7 y el de la leche de vaca es inferior a 6,8.
La leche humana es una suspensión de grasas y proteínas en una solución de carbohidratos y minerales. Una madre que amamanta, fácilmente produce 600 ml/día que contienen suficientes proteínas, grasas y carbohidratos para satisfacer las demandas nutricionales del lactante.
Las proteínas de la leche son sintetizadas totalmente en el tejido glandular de la mama por sustratos enviados desde la circulación materna. La proteínas más importantes son la caseína y la lactoalbúmina. No se ha aclarado completamente su papel en la distribución de los fármacos dentro de la leche. La excreción de fármacos en la leche puede ocurrir por unión a estas proteínas o sobre la superficie de los glóbulos grasos de la leche. También, existe la posibilidad de la unión del fármaco a los componentes proteicos de estos glóbulos, además los fármacos liposolubles pueden ser secuestrados dentro de ellos. Los carbohidratos son totalmente sintetizados dentro del tejido de la mama. Todos estos nutrientes alcanzan las cantidades suficientes en leche humana para las necesidades nutricionales de los primeros 6 meses de vida del lactante.
El transporte de los fármacos dentro de la leche desde los tejidos maternos y plasma puede seguir diferentes vías. Sin embargo, el mecanismo que determina la concentración del medicamento en leche es similar al que ocurre en cualquier parte del organismo: atraviesa las membranas por difusión pasiva y la concentración alcanzada dependerá no solo del gradiente de concentración, sino también de la liposolubilidad intrínseca del fármaco y su grado de ionización, además de la unión a proteínas y otros elementos celulares.
Habitualmente, los estudios publicados comunican valores de la concentración de los fármacos en la leche y, muchas veces, informan la concentración plasma/leche. La mayoría de estos valores consisten en un única medición de la concentración del fármaco. Sin embargo, no brindan información importante, como la dosis materna, frecuencia de dosificación, tiempo desde la administración del fármaco hasta la toma de la muestra, frecuencia de las mamadas y duración de la lactancia. Asimismo, existe poca información sobre la cantidad de medicamento que absorbe el niño.
Está claro que se deberá considerar la suspensión de la lactancia, si la mujer que amamanta necesita inevitablemente un tratamiento farmacológico. La última decisión deberá tomarse en cada caso particular considerando la necesidad específica y la modalidad terapéutica. Cuando se administran sustancias radiactivas a la madre para estudios de diagnóstico, se deberá interrumpir la lactancia mientras dure la radiactividad en el organismo materno.
Se debe evaluar objetivamente la eficacia y seguridad de un agente mediante la ecuación beneficio / riesgo.
Todos los fármacos debería aparecer en la leche materna luego de su administración, por lo cual es prudente minimizar la exposición, aunque muy pocos son peligrosos para el lactante. Una forma es administrar el agente luego de la última mamada. Hay que distinguir entre excreción dentro de la leche materna y efectos en el niño amamantado. Los fármacos en la leche no siempre ejercen efectos perjudiciales para el niño, ya que el medicamento puede ser farmacológicamente inactivo, destruido en el aparato gastrointestinal o simplemente no absorbido. De todos modos, el neonato y el lactante pequeño son particularmente susceptibles a los efectos de los fármacos; tienen bajo peso, riñones e hígados inmaduros y su capacidad de eliminar medicamentos es, generalmente, inferior a la de su madre, por lo que se puede producir acumulación. La toxicidad temprana puede quedar enmascarada por la falta de síntomas o por la dificultad de interpretar un comportamiento de queja inespecífica.
Algunas situaciones disminuyen los efectos adversos que los fármacos ingeridos por la madre ejercen sobre el niño.

a) Exposición previa al medicamento en el útero, con el consiguiente desarrollo de cierta capacidad para tolerarlo mediante un fenómeno de inducción enzimática.


b) Algunos fármacos, como la adrenalina y la insulina, son destruidos en el tubo digestivo del niño, por lo que su presencia en la leche no es perjudicial.
c) La exposición de la madre a medicamentos por períodos breves, en general, no afecta al niño sometido ocasionalmente a la influencia del fármaco, ya que se reduce la posibilidad de acumulación.
d) Como cualquier efecto farmacológico, la acumulación depende de la cantidad de medicamento ingerido, la sensibilidad del lactante y la cantidad de leche que reciba (con más de 500ml/día se pueden alcanzar niveles tóxicos).
e) Como los fármacos se vuelven a difundir en le plasma materno cuando sus concentraciones en este disminuyen, es aconsejable indicar a la madre que amamante al niño justo antes de tomar el medicamento y con el intervalo más prolongado posible desde la dosis anterior.
Recomendaciones:


  • Se debe considerar la ecuación beneficio/riesgo del medicamento, valorando la real necesidad del agente para la madre, cuando es necesario administrar citostáticos o sustancias radiactivas para tratamientos oncológicos. El amamantamiento no es aconsejable; por el contrario, una enfermedad materna banal suele no justificar el uso de fármacos.




  • Si la enfermedad materna exige tratamiento farmacológico durante la lactancia, se debe seleccionar un agente respecto del cual se haya reunido amplia experiencia; éste será administrado en la dosis más baja posible y durante el período más breve compatible con un tratamiento eficaz.




  • Es importante controlar reiteradamente al lactante mientras la madre recibe tratamiento farmacológico, con el fin de detectar efectos adversos tempranamente, si bien éstos pueden quedar enmascarados por ausencia de síntomas.


Reglas de seguridad para el uso de fármacos durante la lactancia

Las siguientes situaciones se asocian con mayor riesgo:



  • Fármacos que no son de uso pediátrico.

  • Fármacos que se administran a niños, pero que plantean riesgos por dosis excesivas

  • Antecedentes familiares de frecuente sensibilidad a fármacos.

  • Medicación durante el período neonatal o a madres de prematuros, por el menor poder detoxificante del hígado y la inmadurez renal del neonato.

  • Uso de la medicación durante semanas o meses.

  • Uso de un fármaco de reciente aparición en el comercio.

Se recomienda observar al niño para reconocer tempranamente cambios en los patrones de alimentación y sueño, inquietud, agitación, depresión, exantema. Ante la aparición de algunos de estos signos, la terapia debe ser suspendida inmediatamente.


En las siguientes situaciones existe menor riesgo:

  • Fármacos que se emplean en niños sin problemas con las dosis.

  • Fármacos que no se absorben por vía digestiva.

  • Uso de monodrogas de acción breve.

  • Prescripción de la dosis eficaz mínima y por el mínimo período.

  • Administración del fármaco inmediatamente después de terminar una mamada.


Guía para el uso de fármacos en la mujer que amamanta.

Los autores proponen una clasificación de riesgo que debe ser considerada como orientativa. En el futuro, de acuerdo con nuevos conocimientos, un fármaco puede pasar de una proscripción a la posibilidad de una indicación terapéutica o a estar autorizado durante la lactancia. Promover la lactancia materna es el objetivo que deben plantearse todos los profesionales de la salud.


Clasificación de riesgo:

1: Autorizado durante la lactancia (sin riesgos).

2: Autorizado durante la lactancia con control clínico del lactante (precaución).

3: prohibido durante la lactancia (contraindicado).

4: No hay información sobre pasaje mamario (su uso queda supeditado al criterio clínico del pediatra).
Fármaco/sustancia

Entre paréntesis, se indica la clasificación de riesgo


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