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La comunicación franca genera confianza.

Algo para hacer

Para mejorar su comunicación …

Sea franco. La comunicación franca genera confianza. Si tiene agendas ocultas, se comunica con los demás vía terceras personas y endulza las malas noticias, se afectan las relaciones en el equipo. Piense en la pobre relación que tiene con alguien en su equipo. Si no ha sido franco con esa persona, decida entonces cambiar de actitud. Propóngase hablar franca pero amablemente con sus compañeros.

Sea rápido. Si usted acostumbra guardarse las cosas en lugar de decirlas, propóngase cumplir con la regla de las veinticuatro horas. Cuando descubra algo irregular en relación con sus compañeros, use la primera oportunidad razonable para tocar el punto. Invite a los demás a hacer lo mismo con usted.

Sea inclusivo. Algunas personas tienden a retener información y no la comparten a menos que los obliguen a hacerlo. No haga esto. Si puede incluir a otros, hágalo. Por supuesto, se requiere que sea discreto con información delicada pero recuerde esto: la gente se interesa en aquello en lo que está involucrada. La comunicación franca aumenta la confianza, la confianza aumenta el sentido de pertenencia y el sentido de pertenencia favorece la participación.



La gente se interesa en aquello en lo que está involucrada.

Algo para el camino

Una historia llamada The Lion and the Three Bulls [El león y los tres toros], del escritor de fábulas griego Esopo, nos ayuda a entender cuán importante es para los compañeros de un equipo la comunicación. Tres toros vivieron juntos en un pastizal por un largo tiempo. Aunque comían y vivían uno al lado del otro, nunca se hablaban. Un día llegó un león y se puso a observarlos. Estaba hambriento pero sabía que no podría atacar a los tres de una vez porque juntos lo vencerían y matarían. Así que se acercó a los toros uno por uno. Como los otros no sabían lo que estaba pasando con el otro, no se dieron cuenta que el león estaba tratando de separarlos. El león, que era astuto, tuvo éxito en dividirlos y al aislarlos pudo atacarlos individualmente. Así derrotó a los tres y sació su hambre.

Esopo concluye la historia diciendo: «En la unión está la fuerza». Pero no puede haber unión si no hay buena comunicación.

5

Competente



Si usted no puede, su equipo tampoco podrá

La calidad de la vida de una persona está en directa proporción con su compromiso a la excelencia sin importar el campo de su misión.



Vince Lombardi

La gente olvida cuán rápido hizo un trabajo,
pero recuerda lo bien que lo hizo.


Howard W. Newton

Un mago en armar y desarmar

Cuando era el pastor principal de la Iglesia Skyline en California, me hice muy amigo de un hombre maravilloso de mi congregación, de nombre Bob Taylor. Con el tiempo, Bob se convirtió en el vice presidente de la junta de la iglesia. A Bob siempre le gustó armar y desarmar. Cuando era niño y recibía un regalo en la mañana del día de Navidad, era casi seguro que antes que cayera la noche lo hubiera desarmado para ver cómo funcionaba. Y casi siempre, lo volvía a armar y seguía funcionando. Era un genio para estas cosas.

Una vez, su mamá estaba hablando por teléfono, él y unos amiguitos estaban brincando en la cama cuando de pronto oyeron un ruido como si algo se hubiera roto. Efectivamente, el marco de la cama se había quebrado y yacía en el piso. Antes que su mamá terminara de hablar por teléfono, él había estudiado el problema y lo había reparado de tal modo que parecía como si nunca se hubiera roto.

Como era natural, cuando llegó a la escuela intermedia y secundaria tomó todos los cursos que pudo en artes industriales. «Tuve algunos estupendos profesores», recuerda. «Incluso había uno que abría el taller los fines de semana de fiesta para que pudiera trabajar en mis proyectos».

Otro de los intereses de Bob era la música. Cuando estaba en la secundaria decidió que quería tener una buena guitarra de doce cuerdas. Había empezado a tocar cuando estaba en el tercer grado después que un vecino le regaló una guitarra barata (la que por supuesto abrió para ver cómo estaba construida). El único problema era que Bob no tenía dinero para comprar el instrumento que quería. Eso no es problema, se dijo, la haré yo mismo. Y la hizo ¡cómo su proyecto de trabajo manual del grado once! De hecho, mientras estuvo en la secundaria, no hizo una guitarra, sino tres y un banjo.

Muchas personas desarrollan pasatiempos interesantes cuando están en la secundaria. Y algunos los siguen cultivando. Otros los abandonan cuando llegan a adultos. Pero Bob hizo algo realmente especial con el suyo. Es probable que si usted toca guitarra, alguna vez haya entrado a una tienda de instrumentos musicales y haya visto una guitarra marca Taylor. Sí. Ese Taylor es Bob. Bob Taylor. Cuando era adolescente empezó a fabricar guitarras en su tiempo libre y con el tiempo llegó a cofundar su propia compañía.

Kurt Listug ha sido socio de Bob por veintisiete años. Su pasión es el comercio y establecer un negocio mientras Bob provee la pasión y la habilidad técnica para fabricar guitarras. Hoy día, las Guitarras Taylor están entre las más finas del mundo y la planta las produce a un ritmo de doscientas por día.

¿Qué llevó a Bob de ser un solitario guitarrista a emplear a más de 450 personas que trabajan en una fábrica que ocupa 124.000 pies cuadrados? La respuesta la encontramos en su increíble capacidad e incansable dedicación por la excelencia.

«Soy como una “mosca en la oreja”» dice Bob. «Continuamente estoy tratando de mejorar la calidad». Y este deseo se enfoca en mucho más que sólo las guitarras. Es cierto que Bob Taylor ha introducido numerosas innovaciones en la industria de las guitarras. Pero su verdadero interés está en el proceso de manufacturación y en las personas que construyen las guitarras.

«Una buena guitarra es, en realidad, el subproducto de buenas herramientas y un buen taller», explica Bob. «Y, por supuesto, las personas son parte importante. Armar un equipo es tan importante como fabricar el producto. Hay que dejar que la gente sea un equipo. Eso significa crear un ambiente donde las personas digan lo que realmente sienten. No se puede ser demasiado dogmático». Esa actitud ha permitido que surjan y se implementen excelentes ideas.



Armar un equipo es tan importante como fabricar el producto

Bob Taylor

Bob comenta: «Una de las cosas que he descubierto es que la gente no quiere que otros entren al equipo. Una vez que se integran ellos, quieren mantenerlo todo tal como está. Dicen que lo hacen para proteger la calidad. Pero yo les digo: “¿No creen que es también mi preocupación? Si yo fuera así, ustedes no estarían aquí”. Para seguir produciendo lo mejor, es necesario dejar que nuevas personas entren y dejen que la calidad del producto sufra un poco. Esta es una batalla constante que hay que ganar».

Es fácil hablar de dejar que la calidad sufra por un corto período cuando su competencia es tan alta y su producto tan bueno que aún en ese tiempo es mejor que la mayoría en su industria. Pero esa disposición a arriesgar e innovar sigue recibiendo por recompensa mejores guitarras. Hoy día, Bob y su equipo están trabajando en su más reciente innovación en el área de amplificación de las guitarras acústicas. «Llevamos aproximadamente un año en el proceso de diseñar un dispositivo electrónico que “levante” el sonido de la guitarra», dice Bob, «y todavía tendremos que trabajar quizás un año más. Es lo más cerca que hemos estado de un invento puro. Comenzamos por garrapatear en una hoja de papel y a preguntarnos: “¿Qué es lo que estamos buscando? Lo que sea, lo estamos creando”».

Bob continúa: «Sí. La inspiración es fácil. La parte difícil es la implementación». La implementación puede no ser fácil, pero Bob sigue alcanzando éxitos gracias a su capacidad y dedicación.

La hija de Bob, Minet, resume la habilidad de su padre diciendo: «Tiene ese maravilloso deseo de siempre hacer las cosas mejor. Si hay una manera de mejorar, él tiene una habilidad excepcional para visualizarla … Precisamente el otro día estaba diciendo que todavía trabaja en ideas que tuvo a los 19 años … que probablemente muera antes que las intente todas».1 Cuando usted aporta este tipo de habilidad al equipo, ¿cómo puede fallar?

la inspiración es fácil. La parte difícil es la implementación.

Bob Taylor



Un poco más de sustancia

Bob Taylor no es una persona deslumbrante. Habla con suavidad y si se lo encuentra en la calle probablemente no se imaginará que es el dueño de una compañía que en 1999 tuvo ventas brutas de noventa millones de dólares.2 Pero si pasa algún tiempo con él, casi instantáneamente podrá ver su increíble capacidad.

A veces, la palabra competencia se usa para querer decir «apenas suficiente» Cuando hablo de la calidad de competencia que desean los miembros de un equipo, hablo en sentido de su definición más básica: «estar bien calificado, apto». Los miembros competentes de un equipo son muy capaces y altamente calificados para hacer el trabajo y para hacerlo bien.

Las personas altamente competentes tienen algunas cosas en común:



1. Están comprometidos con la excelencia

En Christian Excellence, John Johnson escribe: «El éxito basa nuestros méritos en comparación con otros. La excelencia fija nuestros méritos midiéndolos contra nuestro propio potencial. El éxito concede sus recompensas a unos pocos aunque es el sueño de multitudes. La excelencia está al alcance de todos los seres humanos pero sólo unos pocos la aceptan». La razón por la que Bob Taylor dice que usted puede dejar la calidad en compás de espera mientras acepta a nuevas personas en el equipo es que sus niveles son ya tan altos que un pequeño receso no lo va a afectar mucho. Él y su gente están totalmente comprometidos con la excelencia.



El éxito basa nuestros méritos en comparación con otros. La excelencia fija nuestros méritos midiéndolos contra nuestro propio potencial. El éxito concede sus recompensas a unos pocos aunque es el sueño de multitudes. La excelencia está al alcance de todos los seres humanos pero sólo unos pocos la aceptan.

John Johnson



2. Nunca se conforman con menos que lo mejor

La palabra mediocre literalmente significa: «a la mitad del camino de una montaña». Ser mediocre es hacer un trabajo a medias, quedarse a la mitad del camino de la cumbre. Las personas competentes nunca se conforman con menos que lo mejor. Concentran sus energías y esfuerzos en lo que hacen bien y dan todo lo que tienen.



3. Prestan atención a los detalles

Dale Carnegie dijo: «No tengas miedo en dar lo mejor de ti en lo que parecen ser pequeños trabajos. Cada vez que conquistas uno te haces más fuerte. Si haces bien los pequeños trabajos, los grandes tienden a resolverse solos». Cuando Bob comenzó a hacer guitarras, él mismo hizo todos los pequeños trabajos. Ahora funciona más como un director de equipo y diseñador de la maquinaria para procesar y manufacturar sus productos. Pero tanto él como su gente siguen prestando atención a los detalles. Eso le ha ganado el lugar que han alcanzado en la industria: Taylor es el más grande productor de guitarras acústicas del mundo.



4. Trabajan con consistencia

Las personas altamente competentes trabajan con gran consistencia. Todo el tiempo están dando lo mejor de sí, y eso es importante. Si el 99.9 % fuera suficientemente bueno, entonces cada año se lanzarían al mercado 811.000 rollos defectuosos de película de 35 mm; en los siguientes sesenta minutos se cobrarían 22,000 cheques contra cuentas bancarias que no corresponden, y sólo en el día de hoy, se entregarían doce bebés a padres equivocados.3

Yo no soy músico, pero si me dicen que usted va a tocar una docena de guitarras idénticas de los más famosos fabricantes, diría que va a encontrar algunas buenas, otras regulares y otras pocas realmente malas. Pero un amigo mío, que es productor y compositor de canciones, dice que si usted toma una guitarra Taylor, nunca encontrará una sola mala en un montón. Eso es consistencia.

Algo para pensar

Una de las cosas que Bob Taylor dice sobre su persona es que es bueno en «editarse» a sí mismo. Él hace lo que hace bien, perseverando y destilando lo mejor de sí, y deja de hacer lo que no hace bien. ¿Lo describe esto a usted? ¿Concentra su energía en lo que puede hacer bien hasta el punto de llegar a ser altamente competente en eso? ¿Pueden sus compañeros de equipo depender de usted al punto de dar todo lo que puedan y que contribuya al éxito del equipo en su conjunto? Si no, quizás necesite concentrarse mejor y desarrollar las habilidades que necesita para hacer su trabajo y hacerlo bien.



Algo para hacer

Para ser más competente …

Enfóquese profesionalmente. Le será difícil ser competente si está tratando de hacerlo todo. Escoja un área en la que pueda especializarse. Bob cree que él no tendría éxito en ninguna otra cosa que no sean las Guitarras Taylor. ¿Qué es lo que une sus habilidades, sus intereses y sus oportunidades? Lo que sea, ¡tómelo!

Atienda los detalles. Demasiadas personas no se esfuerzan todo lo que pueden en sus trabajos. Para hacer esto necesita desarrollar la habilidad de atender los detalles. Esto no quiere decir que tiene que obsesionarse por los detalles. Lo que significa es hacer el último diez por ciento del trabajo que está haciendo, cualquiera que sea. Intente hacerlo en el próximo proyecto o trabajo importante que tenga que realizar.

Preste más atención a la implementación. Ya que la implementación es a menudo la parte más difícil de cualquier trabajo, dele toda su atención. ¿Cómo puede reducir la brecha entre las ideas y ponerlas en práctica? Reúna a su equipo y discutan cómo pueden mejorar el proceso.



Algo para el camino

Cierto día, un capitán de barco y su rudo jefe de ingenieros conversaban. Empezaron a discutir sobre quién era más importante de los dos para que el barco navegara. Como la discusión se tornó acalorada, el capitán decidió que por un día cambiarían de trabajo. El jefe de ingenieros estaría en el puente de mando y el capitán en la sala de máquinas.

A sólo unas pocas horas de haber iniciado el experimento, el capitán salió de la sala de máquinas. Venía sudado y sus manos, su cara y su uniforme estaban llenos de grasa y aceite.

«Jefe», le dijo, «creo que tiene que venir a la sala de máquinas. No puedo hacer que los motores anden».

«Por supuesto que no puede», le dijo el jefe de ingenieros. «Acabo de encallar el barco».

6

Confiable



Los equipos valoran a los jugadores en quienes pueden confiar

No tema a los que discuten sino a los que


se escabullen.

Wolfram Von Eschenbach

Confiabilidad es más que sólo habilidad

John C. Maxwell

¿En quién se apoya superman?

En 1995, Christopher Reeve lo tenía todo. Estaba casado con su mejor amiga, Dana. Tenía tres hijos maravillosos. Y su familia disfrutaba de una mansión en Westchester Country, Nueva York.

Parecía que podía lograr todo lo que se propusiera. Era un consumado pianista y compositor de música clásica. Era un ávido deportista y un magnífico atleta; un marinero experto, tenía licencia de piloto, esquiaba como pocos, practicaba el buceo y montaba a caballo.

Y por supuesto, había experimentado un gran éxito en su carrera como actor. Cuando era un adolescente, decidió seguir una carrera en el mundo del espectáculo y ya a los dieciséis años tenía su propio agente. Estudió en la Universidad de Cornell, y en la Escuela de Música Julliard, aprendió su oficio y comenzó a trabajar como actor profesional.

En 1979, en la entrega de Premios Oscar de la Academia, John Wayne le dijo a Cary Grant señalando a Reeve: «Míralo. Es nuestro sucesor». Ayudado no sólo por sus cualidades como actor sino también por su atractivo físico y sus seis pies y cuatro pulgadas de alto, se transformó en una estrella. En 1995, a los cuarenta y dos años de edad, Reeve había tomado parte en diecisiete películas, incluyendo Superman; una docena de películas para la televisión y unos 150 dramas. Económicamente estaba seguro y había recibido el respaldo de la crítica. Pero entonces, su vida cambió dramáticamente.

El 27 de mayo de 1995, durante una competencia ecuestre, Christopher Reeve se cayó de su caballo Buck. Su cabeza chocó contra una valla que su caballo se resistió a saltar y luego cayó al suelo. Tenía rota la columna entre la primera y la segunda vértebra y su respiración cesó. Estaba paralizado del cuello hacia abajo. Si los paramédicos no hubieran llegado en minutos, no hubiera sobrevivido.

Reeve no recuerda nada de la caída. Lo último que recuerda es cuando estaba en el establo preparándose para la carrera. Lo próximo que recuerda es levantarse, varios días después, en la sala de cuidados intensivos de la Universidad de Virginia. Durante aquellos días de tanta intensidad, los médicos lo mantuvieron vivo con un respirador, lo estabilizaron y literalmente le volvieron a unir su cabeza a la columna vertebral gracias a la cirugía. El daño que Reeve sufrió a veces se le conoce como «herida del verdugo». Después Reeve bromeaba: «Fue como si me hubieran colgado, bajado y enviado a rehabilitación».2 Tenía un cincuenta por ciento de probabilidades de sobrevivir.

Es difícil que una persona con un daño tan serio en la médula espinal sobreviva emocional y físicamente. Una herida de esta magnitud y que le deja incapacitado debe ser terriblemente devastadora. Pero en las horas que siguieron a la primera vez que despertó, comenzó a entender la verdadera importancia de un equipo.

«Cuando me dijeron cuál era mi condición, sentí como que ya no era un ser humano», recuerda. «Entonces Dana entró al cuarto y se arrodilló junto a la cama para quedar al nivel mío. Nos miramos. Entonces dije: “Quizás todo esto no valga la pena. Tal vez lo mejor es que me muera”. Y llorando, ella dijo: “Pero sigues siendo tú y yo te amo”. Y eso salvó mi vida».3

Antes del accidente, Christopher y Dana tenían un buen matrimonio. Pero a partir del accidente, han desarrollado una relación aun más firme. Chris, Dana y su hijo Will funcionan como el eje central de ese equipo, pero también han desarrollado alrededor de ellos un equipo estupendo y más grande que consiste en un ejército de profesionales de la medicina. Algunos ayudan a Chris con una terapia física rigurosa, ejercicios y terapia respiratoria. Otros lo alimentan, lo visten, lo bañan y le ayudan a atender otras necesidades personales. Alguien tiene que voltearlo cada hora durante la noche mientras duerme. Y ve regularmente a muchos especialistas.

Al principio, las personas a su alrededor sólo lo mantenían con vida. Pero ahora trabajan para mantenerlo saludable. «La pregunta que al principio me hacía: “¿Qué clase de vida es esta?” se transformó en “¿Qué clase de vida puedo construir?” Y, sorprendentemente, la respuesta es: “Más de lo que imagino”».4

Reeve espera volver a caminar un día. Mientras tanto, entiende su necesidad de depender de las personas que forman su equipo. Sobre esto comenta: «Si todas las personas que están a mi alrededor para ayudarme fueran impacientes conmigo, tuvieran mal carácter y decidieran irse, no podría hacer nada. Absolutamente nada … Todo se reduce a la buena voluntad. Nadie tiene que hacer ninguna de estas cosas. Yo dependo completamente de ellos».5 Así ocurre con cada equipo, aunque no lo veamos tan claro como Reeve. Los compañeros de un equipo deben tener la seguridad de poder depender los unos de los otros.



Un poco más de sustancia

Quizás la confiabilidad no siempre se trate de asuntos de vida o muerte, como en el caso de Christopher Reeve, pero sí es muy importante en el éxito del equipo. Usted sabe cuando tiene personas en su equipo en las que no puede confiar. Todos lo saben. De igual manera, sabe también en quienes sí se puede confiar y depender.

Permítame explicarle lo que considero es la esencia de la confiabilidad:

1. Motivos puros

Aristóteles creía que «todo lo que hacemos, lo hacemos con un ojo puesto en otra cosa». Evidentemente él creía que no se puede confiar en los motivos de nadie. No estoy de acuerdo con esto. En la mayoría de los casos le doy a las personas el beneficio de la duda. Trato de mantener mis motivos correctos y animo a mis compañeros a hacer lo mismo. Sin embargo, si alguien en el equipo está constantemente poniéndose él y su agenda antes que lo que es mejor para el equipo, estará demostrando que no es una persona confiable. Cuando se trata del trabajo en equipo, los motivos importan.



2. Responsabilidad

Otra cualidad de un miembro confiable de un equipo es un fuerte sentido de responsabilidad. Michael Korda, exitoso escritor y ex editor del New York Times dijo: «En última instancia, la única cualidad que todas las personas de éxito tienen es … la habilidad para asumir su responsabilidad».



En última instancia, la única cualidad que todas las personas de éxito tienen es … la habilidad para asumir su responsabilidad.

Michael Korda

Mientras que la motivación se enfoca en por qué las personas son confiables, la responsabilidad indica que quieren ser confiables. El poeta Edward Everett Hale describió eficazmente este deseo al escribir:

Yo soy sólo uno,

Pero por lo menos soy uno.

No puedo hacerlo todo

Pero por lo menos puedo hacer algo;

Y porque no puedo hacerlo todo

No voy a dejar de hacer lo que sí puedo hacer.

Los miembros confiables de un equipo poseen el deseo de hacer las cosas que son capaces de hacer.



3. Un pensamiento atinado

Gene Marine, editor del Bellefontaine Examiner envió una vez a un joven reportero de deportes a cubrir un importante juego, pero cuando el joven regresó, no traía la historia. Marine le preguntó por qué y el reportero le contestó:

—No hubo juego.

—¿Que no hubo juego? ¿Qué ocurrió?

—El estadio se vino abajo—respondió el reportero.

—Entonces, ¿dónde está la crónica del derrumbe del estadio?—preguntó el editor.

—Usted no me dijo que cubriera eso, señor—respondió el reportero.

El potencial de una noticia sensacional se hizo agua por la incapacidad de un joven de pensar bien.

La confiabilidad significa más que sólo querer ser responsable. Este deseo debe complementarse con un buen juicio que permita ser de valor real para el equipo.

4. Contribución consistente

La última cualidad de un jugador de equipo confiable es la consistencia. Si usted no puede confiar en sus compañeros todo el tiempo, entonces no podrá confiar en ellos nunca. La consistencia requiere más que talentos. Exige una profundidad de carácter que permita a la gente seguir adelante sin importar lo cansado, lo distraído o lo abrumado que se esté. Como dijo Winston Churchill: «No es suficiente que hagamos lo mejor; a veces tenemos que hacer lo que se requiere que hagamos».

No es suficiente que hagamos lo mejor; a veces tenemos que hacer lo que se requiere que hagamos.

Winston Churchill



Algo para pensar

¿Pueden sus compañeros de equipo confiar en usted? ¿Pueden confiar en sus motivos? ¿Toma decisiones tan sabias que los demás se sientan tranquilos? ¿Actúa en forma consistente aun cuando no tiene muchos deseos de hacerlo? ¿Es usted un jugador siempre dispuesto a ir adelante? ¿Sus compañeros de equipo trabajan con usted cuando llegan los tiempos difíciles?



Algo para hacer

Para mejorar su confiabilidad …

Examine sus motivos. Si no ha escrito sus metas, deténgase y hágalo antes de seguir leyendo. Ahora, reflexione en sus metas. ¿Cuántas de ellas benefician al equipo del que usted forma parte, a su familia, a la organización para la que trabaja, a su equipo de voluntarios, a los otros miembros de su equipo? ¿Cuántas le benefician sólo a usted? Dedique algún tiempo a alinear sus prioridades personales con las de su equipo.

Descubra el valor de su palabra. Haga la siguiente pregunta a cinco de sus compañeros de equipo: «¿Qué tan confiable soy cuando les digo que tengo la intención de hacer algo? Evalúenme usando la escala del uno al diez». Si las respuestas no son tan buenas como usted esperaba, no se defienda. Simplemente pida ejemplos en una forma no agresiva. Si el promedio de las respuestas es inferior a nueve o a diez entonces empiece a escribir sus compromisos de ese día en adelante y déles seguimiento durante un mes.

Busque a alguien que le ayude a ser responsable. Será más fácil para usted si tiene a un compañero que le dé apoyo. Busque a alguien a quien usted respete para que le ayude a cumplir sus compromisos.



Algo para el camino

A mediados de los años de 1800 durante una depresión económica, muchos gobiernos estatales de los Estados Unidos se alarmaron y empezaron a buscar soluciones para la crisis económica que enfrentaban. Pennsylvania, por ejemplo, simplemente dejó de pagar sus deudas para conservar su solvencia a pesar que muchos consideraban que su posición financiera era relativamente fuerte.

Cuando la legislatura del estado de Ohio pensó seguir el ejemplo de Pennsylvania, Stephen Douglas, que más tarde sería senador en Washington y se postuló sin éxito para la Presidencia, decidió tratar de evitarlo. Lamentablemente por ese tiempo estaba gravemente enfermo y confinado a su lecho. Pero Douglas estaba decidido. Lo llevaron en camilla a la sesión legislativa y, acostado, el «pequeño gigante» como se le conocía, habló contra esa política. Gracias a sus esfuerzos, la legislatura decidió no interrumpir sus obligaciones sino seguir cumpliéndolas en forma normal. Cuando la crisis económica pasó, el estado empezó a prosperar. Se ha dicho que una de las razones para tal prosperidad fue la confiabilidad del gobierno.

Nunca subestime los beneficios a largo plazo que pueden llegar como resultado de ser confiable.

7

Disciplinado

Donde hay una voluntad
hay un ganador

Lo que hagamos en alguna gran ocasión probablemente dependerá de lo que ya somos;


y lo que somos será el resultado de los años
previos de autodisciplina.

H. P. Liddon

La disciplina es el fuego purificador por el que
el talento se convierte en capacidad.


Roy L. Smith

Cómo se hace un triunfador

En su libro The Life God Blesses [La vida que Dios bendice], mi amigo Gordon MacDonald cuenta la historia sobre sus experiencias en el equipo de atletismo de la Universidad de Colorado a finales de los años cincuenta. En particular, recuerda los ejercicios tan duros que tenía que hacer con un compañero de nombre Bill. «Todavía hoy día me angustio al pensar en aquellos ejercicios cada lunes por la mañana. Cuando las prácticas terminaban, me iba tambaleando a los vestidores».

Pero Bill era diferente. Sin duda aquellos ejercicios eran igualmente difíciles para él, pero cuando terminaba, se quedaba descansando en el césped cerca de la pista de atletismo. Después de unos veinte minutos, mientras Gordon se duchaba, Bill hacía todos los ejercicios otra vez.

Pero Bill no se consideraba un atleta excepcional entre sus compañeros. Durante el tiempo que estudió en la Universidad de Colorado, nunca ganó una medalla en competencias nacionales ni jamás integró un equipo de estrellas. «No era un gran atleta», recuerda Bill, «pero tenía una teoría … la teoría de la “bolsa de trucos”: no hay un movimiento importante que puedas hacer en tus prácticas o en las competencias, pero hay miles de pequeñas cosas que sí puedes hacer».1

Es probable que Bill no haya hecho un gran impacto durante sus años en la universidad, pero su disciplina y empeño le pagaron buenos dividendos. Sus dos mejores especialidades eran el salto largo y los 400 metros. Siguió trabajando en ambas modalidades y añadió otras disciplinas para poder competir en el decatlón. Gracias al esfuerzo disciplinado y un constante mejoramiento, el poco espectacular atleta universitario que había trabajado junto a (y adelante de) Gordon MacDonald se convirtió en un atleta mundialmente famoso. Porque este Bill no es otro que Bill Toomey, el decatleta promovido al Salón de la Fama Olímpico en 1984. En 1966 estableció un récord mundial en decatlón, ganó medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1968 y ganó cinco campeonatos nacionales seguidos de decatlón, algo que todavía nadie ha podido lograr en su deporte.

Lo que llevó a Toomey a alcanzar tan grandes logros fue su disciplina. Estas palabras de Gordon MacDonald lo dicen todo: «La diferencia entre nosotros empezó los lunes por la tarde en los días de práctica. Él no le tenía miedo a la disciplina y dio el máximo. Yo le tenía miedo a la disciplina e hice lo mínimo».2



Un poco más de sustancia

Disciplina es hacer lo que realmente no desea hacer para poder hacer lo que realmente quiere hacer. Es pagar el precio en las cosas pequeñas para poder comprar la grande. Y de la misma manera que ningún individuo tiene éxito sin disciplina, tampoco puede lograrlo ningún equipo. Por esto se necesitan jugadores disciplinados. Para llegar a ser la clase de jugadores que los equipos desean, se debe desarrollar disciplina en tres áreas. Estos jugadores deben tener …


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