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Usted no ha vivido exitosamente el día de hoy a menos que haya hecho algo por alguien que nunca podrá pagarle.

John Bunyan

Se cuenta que cerca del final del juego, Ed Edward, el quarterback de Cumberland lanzó torpemente el balón y al ver a todos los jugadores del Tech que se abalanzaban sobre ellos, gritó desesperado a sus compañeros: «¡Agarren el balón! ¡Agarren el balón!»

Uno de sus compañeros, cansado de que sus oponentes lo aplastaran, le contestó: «Agárralo tú … ¡tú lo botaste!» Demás está decir que el Tech ganó el juego. La puntuación final: 222-0.

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Orientado
a la solución


Que su resolución sea encontrar la solución

Escuche siempre a los expertos. Ellos le dirán


lo que no se puede hacer y por qué.
Entonces, hágalo.

—Robert Heinlein

No busque fallas; busque el remedio.

Henry Ford

Su respuesta a la tragedia

Pocas cosas en la vida son más trágicas o dolorosas que perder a un hijo. John Walsh, animador del programa de televisión America’s Most Wanted [Lo más buscados en América], sabe de lo que hablo. En 1981, él y su esposa, Reve, perdieron a su hijo de seis años, Adam, cuando secuestraron al niño afuera de un centro comercial en Florida y luego lo asesinaron. Estaban destruidos.

La gente reaccionó de diversas maneras ante la tragedia. Algunos padres adoptaron una actitud defensiva y dijeron que nunca volverían a confiar en la gente. Otros se hundieron en la depresión. Muchos reaccionaron con ira y prometieron vengarse. Al principio, los Walsh estaban furiosos. Querían encontrar al asesino. Pero también querían demandar a la tienda donde secuestraron a Adam. Cuando desapareció, nadie en la tienda pudo ayudarles a encontrar a su hijo, y más tarde se enteraron que un guardia de seguridad que trabajaba allí le había dicho al niño que saliera de la tienda. Los padres se sentían ultrajados.

Pero pronto abandonaron la idea de la demanda. En lugar de pensar en el pasado, John Walsh buscó una solución que miraba al futuro. Así fue como decidió que trataría de hacer algo con el problema del secuestro de niños que cada día aumentaba alarmantemente a través del país. Empezó a trabajar para crear un sistema nacional de computadora para ayudar en la búsqueda de niños perdidos. Se transformó en un defensor de las víctimas de crímenes y en un activista para lograr la legislación apropiada. En 1984, cofundó el National Center for Missing and Exploited Children, NCMEC (Centro Nacional para Niños Perdidos y Explotados), una organización que trabaja en la prevención del abuso infantil, ayuda en la prevención del crimen y actúa como un centro nacional para información sobre niños perdidos.

El NCMEC ha desarrollado uno de los programas más importantes para la seguridad del niño llamado «Código Adam», que se ha instalado en más de 13.000 tiendas a través de la nación. Cuando un cliente informa la pérdida de un niño, se activa una alerta general en la tienda y se da a empleados especialmente designados una descripción del niño. Estos empleados inician la búsqueda del niño y vigilan las puertas de salidas. Si en diez minutos no lo encuentran, entonces llaman a la policía.1

A través de los años, el equipo de NCMEC, que ahora consiste de 125 empleados, ha ayudado en más de 73.000 casos que involucran niños, y el grupo ha ayudado a recuperar más de 48.000 niños perdidos. El trabajo de NCMEC ha sido determinante en el aumento del promedio de recuperación de niños perdidos de un sesenta por ciento en los años ochenta a un noventa y uno por ciento actualmente.2

No creo que nadie hubiera criticado a los Walsh si se hubieran aislado de la gente después de la muerte de su hijo. Sin embargo, como son personas orientadas a la solución, superaron la dificultad del hecho y han ayudado a decenas de miles de personas al formar un equipo para ayudar a los niños.

Un poco más de sustancia

La mayoría de las personas pueden ver los problemas. Para eso no se requiere una habilidad o talento especial. Como Alfred A. Montapert señaló: «La mayoría ve los obstáculos; pocos ven los objetivos; la historia registra los éxitos de los últimos mientras que el olvido es la recompensa de los primeros». Quien piense en términos de soluciones en lugar de problemas solamente puede ser alguien que marque la diferencia. Un equipo lleno de personas con esa mentalidad puede hacer muchas cosas.

Su tipo de personalidad, educación e historia personal pueden afectar su orientación a encontrarle solución a los problemas. Todas las personas orientadas a las soluciones reconocen estas verdades … piense en ellas:

1. Los problemas son asunto de perspectiva

No importa lo que puedan decir, sus problemas no son su problema. Si cree que algo es un problema, entonces lo es. Sin embargo, si cree que esa situación es simplemente un revés temporal, un obstáculo pasajero o una solución en proceso, entonces no tiene ningún problema (porque usted no lo ha creado).

Los obstáculos, reveses y fracasos son simplemente parte de la vida. No puede evitarlos. Pero eso no significa que tiene que permitir que se transformen en problemas. Lo mejor que puede hacer es enfrentarlos con una mente orientada a la solución. Es sólo cuestión de actitud.

2. Todos los problemas tienen solución

Algunas de las personas que más se han destacado solucionando problemas han sido inventores. Charles Kettering, explicó: «Cuando era director de investigación de General Motors y quería que un problema se resolviera, ponía una mesa fuera del cuarto de reunión con un letrero que decía: “Deposite aquí su regla de cálculo”. Si no lo hacía, alguien intentaría sacar su regla de cálculo. Entonces se pondría de pie y diría: “Jefe, eso no puede hacerse”». La fórmula de Kettering abrió el camino para una carrera que incluyó la creación de más de 140 patentes, la fundación de Delco y un lugar en el Salón de la Fama de los Inventores. Él creía que todos los problemas podían solucionarse y ayudó a cultivar esa actitud en otros. Y si quiere ser una persona orientada a encontrar soluciones, tiene que estar también dispuesto a cultivar esta actitud.



3. Los problemas pueden hacer dos cosas: lo detienen o lo retan

Orison Swett Marden, fundador de la revista Success [Éxito], dijo que «los obstáculos se verán grandes o pequeños según usted sea grande o pequeño». Los problemas lo hacen sufrir o lo ayudan. Depende cómo los enfrente, le impedirán seguir adelante o lo harán esforzarse de tal manera que no sólo podrá vencerlos sino que en el proceso llegará a ser una persona mejor. Usted decide.



Los obstáculos se verán grandes o pequeños según usted sea grande o pequeño.

Orison Swett Marden



Algo para pensar

¿Cómo mira a la vida? ¿Ve una solución en cada desafío o un problema en cada circunstancia? ¿Vienen a usted sus compañeros de equipo porque tiene ideas de cómo vencer los obstáculos, o evitan hablarle de sus dificultades porque usted hace las cosas más difíciles? Lo que usted es determina lo que ve. Cuando tiene que enfrentarse a los problemas, sólo tiene cuatro alternativas: escapa de ellos, pelea con ellos, se olvida de ellos o los enfrenta. ¿Qué es lo que usualmente hace?



Algo para hacer

Para transformarse en un miembro del equipo más orientado a la solución de problemas

Niéguese a rendirse. En el mismo momento en que esa persona quiere decir: «Me rindo», otra que enfrenta la misma situación estará diciendo: «¡Qué gran oportunidad!» Piense en una situación imposible que tengan usted y sus compañeros de equipo. Decida no darse por vencido hasta que dé con la solución.

Reenfoque su pensamiento. No hay problema que pueda resistir el asalto de un pensamiento sostenido. Dedique tiempo para trabajar con el problema compañeros clave. Asegúrese de dedicar el mejor tiempo del día, no cuando esté cansado o distraído.

Revise su estrategia. Albert Einstein, ganador del Premio Nobel de Física, dijo: «Los problemas cruciales que enfrentamos no los podemos resolver al mismo nivel de pensamiento que teníamos cuando los creamos». Salga del encierro de su pensamiento típico. Rompa algunas reglas. Reflexione sobre algunas ideas absurdas. Redefina el problema. Haga lo que sea necesario para generar ideas frescas y aborde el problema.

Repita el proceso. Si al principio no tiene éxito en resolver el problema, no se desespere. Si lo resuelve, entonces repita el proceso con otro problema. Recuerde, su meta es cultivar una actitud orientada a encontrar soluciones que pueda poner a trabajar todo el tiempo.

No hay problema que pueda resistir el asalto de un pensamiento sostenido.

Algo para el camino

En 1939 las tropas soviéticas entraron y anexaron los estados del Báltico, incluyendo a Latvia. El vicecónsul estadounidense en Latvia, capital de Riga, vio lo que estaba pasando y le preocupaba que los soldados soviéticos saquearan la sede de la Cruz Roja Americana. Se comunicó con el Departamento de Estado para pedir autorización para izar la bandera de los Estados Unidos más alta que la bandera de la Cruz Roja para proteger las provisiones que allí había, pero la respuesta de sus superiores fue: «No existe precedente para actuar de esa manera».

El vicecónsul izó la bandera. Luego mandó un mensaje al Departamento de Estado en el que decía: «En esta fecha, he establecido un precedente».

Por lo general, las soluciones están en el ojo del observador.

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Tenaz

Nunca, nunca, nunca
se dé por vencido

Mirar lejos es una cosa; llegar allí es otra.



Constantin Brancusi

Para terminar primero, tiene que terminar.

Rick Mears

¿Otros fabulosos cuatro?

En el verano de 2001, mi esposa Margaret y yo fuimos a Inglaterra por diez días con nuestros amigos Dan y Patti Reiland, Tim y Pam Elmore y Andy Steimer. Hemos sido amigos de los Reiland y los Elmore por casi veinte años y hemos hecho muchos viajes juntos, así que esperábamos este con ansiedad. Y aunque a Andy no hacía mucho tiempo que lo conocíamos, es un buen amigo y como había estado en Inglaterra muchas veces estaba haciendo el papel de nuestro guía turístico no oficial.

Durante los preparativos, varios de nosotros hablamos de algunos intereses específicos y lugares históricos que queríamos visitar. Por ejemplo, yo quería visitar todos los lugares relacionados con Juan Wesley, el reconocido evangelista del siglo XVIII. Por más de treinta años he estudiado a Wesley, leído sus escritos y coleccionado sus libros. De modo que fuimos a Epworth, donde creció, a la Capilla de Wesley en Londres y a varios lugares donde predicó. Para complacer a Tim, visitamos Cambridge y otros lugares relacionados con el apologista, profesor y escritor C.S. Lewis. Como Andy ya había estado en Inglaterra tantas veces sólo tenía interés en un lugar: los cuartos desde donde Winston Churchill intervino en la Segunda Guerra Mundial.

Tres de nosotros queríamos caminar por los lugares donde nuestros héroes habían caminado, echar un vistazo a la historia y quizás tratar de entender el sentido de destino que alguno de estos grandes líderes o pensadores deben de haber experimentado. Entonces, estaba Dan. Claro, sin duda él disfrutaba compartiendo nuestros intereses. A él le gusta el tema del liderazgo, ha leído las obras de C.S. Lewis y es un pastor wesleyano ordenado. Y la pasó muy bien visitando nuestros lugares preferidos. Pero el único lugar que tenía que visitar era el cruce donde los Beatles se retrataron para la portada del álbum «Abbey Road». Dan quería tomarnos una foto cruzando esa calle tal como John, Ringo, Paul y George lo habían hecho en su momento.

A mí me gustan los Beatles y pensé que sería divertido visitar el lugar. Pero para Dan, era más que una simple visita. Aquello era esencial. Si no íbamos a Abbey Road, su viaje no estaría completo. Por eso, cada día que salíamos del hotel en Londres para cumplir con nuestro itinerario, Dan nos recordaba: «Hoy vamos a ir a Abbey Road, ¿verdad?»

El último día al fin teníamos en agenda nuestra travesía a Abbey Road. Todos, excepto Margaret, nos levantamos a las seis de la mañana y nos metimos como pudimos en dos taxis para hacer el viaje a través de la ciudad para ir a la calle fuera del estudio de grabación donde los Beatles grabaron su último disco. Cuando nos aproximábamos, Dan estaba tan emocionado que temí que fuera a lanzarse por la ventana del taxi sin esperar a que este se detuviera.

Cuando llegamos, no podíamos creer lo que estábamos viendo. ¡La calle estaba cerrada! Los enormes camiones de construcción estaban por todos lados y los conos color naranja cubrían la acera. Parecía que habíamos perdido nuestro tiempo haciendo el viaje. Como esa tarde nos íbamos de Londres, no dispondríamos de otra oportunidad para tomar la foto. Dan tendría que regresar a casa con las manos vacías.

De todos modos decidimos salir de los taxis, sólo para examinar la situación. Nos imaginamos que debía haber un gran proyecto de construcción en la pequeña calle. Sin embargo, descubrimos que iban a colocar una enorme grúa, que estaba como a media milla de distancia, en aquella calle y por eso estaba cerrada. Esto nos dio una esperanza de que, después de todo, quizás tendríamos éxito. Nadie quería que Dan se desalentara y a mí siempre me han gustado los retos. Así que pusimos manos a la obra.

Nos pusimos a hablar con los trabajadores que habían cerrado el camino. Al principio, no tenían idea de lo que queríamos. Poco a poco entendieron por qué estábamos allí, se cruzaron de brazos, se pararon más firmes que el Peñón de Gibraltar y nos dijeron que no se podría. Aquel era su lugar de trabajo y nada ni nadie los quitaría de allí. Sin embargo, tuve que reírme cuando hablamos con uno de los trabajadores que tendría unos veinticinco años. Cuando le dijimos que Dan quería una foto como la del disco de los Beatles, y que la foto original la habían tomado justo allí, el joven nos dijo, sorprendido: «¿De verdad que fue aquí?»

Hablamos con ellos un poco más. Hicimos bromas. Les dijimos que los invitaríamos a todos a almorzar. Y les explicamos todo el camino que habíamos recorrido para llegar allí y cuánto valor tenía esa foto para Dan. «Ustedes pueden ser los héroes de Dan», les expliqué. Después de un rato, vi que estaban empezando a suavizarse. Finalmente, un tipo grande y fornido con un fuerte acento, dijo: «¡Vamos a ayudar a estos yanquis a que se vayan. ¿Qué nos cuesta?»

Lo próximo que pasó fue que parecía que estaban trabajando para nosotros. Empezaron a sacar los conos y a mover los camiones. Incluso permitieron que Patti, la esposa de Dan, se subiera a uno de los camiones para tomar una foto que tuviera el mismo ángulo de la de los Beatles. Rápidamente nos alineamos: primero Tim, luego Andy, yo (descalzo como Paul McCartney) y finalmente Dan. Fue un momento que jamás olvidaremos y todavía hoy tengo la foto sobre mi escritorio para recordar aquel momento.

Un poco más de sustancia

Aquel día de verano en Londres, ¿tuvimos éxito debido a nuestro talento extraordinario? No. ¿Fue porque estuvimos allí en el momento preciso? En realidad el momento en que llegamos nos trajo problemas. ¿Fue el poder o la cantidad? No, apenas éramos seis. Logramos lo que queríamos por nuestra tenacidad. Nuestro deseo de tomar aquella foto era tan grande que el éxito de nuestro pequeño equipo era casi inevitable.

Es apropiado finalizar el análisis de las cualidades esenciales de un jugador de equipo hablando de esto porque la tenacidad es crucial para el éxito. Aun la gente que carece de talento y no cultiva algunas de las otras cualidades vitales para el miembro de un equipo tiene la oportunidad de contribuir al grupo y ayudarlo a triunfar si posee un espíritu tenaz.

Ser tenaz quiere decir …



1. Dar todo lo que tiene, no más de lo que tiene

Algunas personas que carecen de tenacidad suponen erróneamente que ser tenaz demanda más de lo que tienen para ofrecer. Como resultado, no se exigen. Sin embargo, ser tenaz requiere que usted dé el cien por ciento … no más, pero tampoco menos. Si da todo lo que tiene, tendrá cada oportunidad posible para triunfar.

Mire el caso del general George Washington. Durante el transcurso de la Guerra de la Revolución, sólo ganó tres batallas. Pero dio todo lo que tenía, y cuando triunfó, se hizo sentir. El general inglés Cornwallis, que se rindió a Washington en Yorktown al final de la guerra, dijo al comandante en jefe americano: «Señor, lo saludo no sólo como un gran líder de hombres, sino también como a un indomable caballero cristiano que se negó a darse por vencido».

2. Trabajar con determinación, no esperar en el destino

Las personas tenaces no se recuestan en la buena suerte, la casualidad o el destino para alcanzar el éxito. Y cuando las condiciones se ponen difíciles, siguen trabajando. Saben que los momentos que nos prueban no son momentos para dejar de probar. Y esto es lo que marca la diferencia. Para las miles de personas que se rinden, siempre hay alguien como Thomas Edison, que dijo: «Yo comienzo cuando el último que lo intentaba se aburrió».

los momentos que nos prueban no son momentos para dejar de probar.

3. Pare cuando el trabajo esté hecho, no cuando usted esté cansado

Robert Strauss dijo que «el éxito es un poco como luchar contra un gorila. Usted no deja de luchar cuando está cansado sino cuando el gorila está cansado». Si quiere que su equipo alcance el éxito, tiene que seguir tratando más allá de lo que cree que puede hacer y descubrirá cuánto en realidad es capaz de hacer. Lo que hace la diferencia en la carrera de relevos no es el primer paso sino el último, en un partido de básquetbol es el último tiro y en el fútbol es esa última yarda con el balón dentro de la zona de anotación. Es aquí donde se gana el juego. El escritor motivador Napoleón Hill lo resumió así: «Toda persona exitosa encuentra que los grandes triunfos están justo al otro lado del punto donde estaba convencida que su idea no iba a funcionar». La tenacidad se mantiene hasta que el trabajo está terminado.



Algo para pensar

¿Qué tan tenaz es usted? ¿Persiste cuando otros se dan por vencidos? Si está en el final de la novena entrada y hay dos outs, ¿ya perdió el juego mentalmente o está listo para llevar a su equipo a la victoria? Si el equipo no ha encontrado la solución a un problema ¿está dispuesto a seguir luchando hasta el último segundo para tratar de lograr el triunfo? Si a veces se rinde antes que el resto del equipo, quizás lo que le falta es una fuerte dosis de tenacidad.



Algo para hacer

A.L. Williams dice: «Usted le gana al cincuenta por ciento de las personas en Estados Unidos trabajando duro. Vence otro cuarenta por ciento siendo una persona honesta e íntegra y creer en algo. El último diez por ciento es una lucha a muerte en el sistema de la libre empresa». Para mejorar su tenacidad …

Trabaje duro o con más astucia. Si usted es una persona que se pasa mirando el reloj y no trabaja ni un minuto más de su horario, entonces necesita cambiar sus hábitos. Añada entre sesenta a noventa minutos de trabajo, llegando al trabajo cada mañana entre treinta y cuarenta y cinco minutos antes y quedándose igual cantidad de tiempo después de su horario normal. Si ya lo está haciendo, entonces planifique de nuevo su día de trabajo para sacarle un mejor provecho a su tiempo.

Crea en algo. Para tener éxito, debe actuar con absoluta integridad. Sin embargo, si puede añadir a eso el poder de propósito, va a tener un margen adicional. Escriba en una tarjeta cómo su trabajo diario se relaciona con su propósito general. Luego revise esa tarjeta diariamente para mantener su fuego emocional ardiendo.

Haga de su trabajo un juego. Nada alimenta más la tenacidad mejor que la naturaleza competitiva. Trate de aprovechar esto haciendo de su trabajo un juego. Busque a otros en su organización que tengan metas similares y cree un espíritu amistoso de competencia con ellos para motivarse mutuamente.

Usted le gana al cincuenta por ciento de las personas en Estados Unidos trabajando duro. Vence otro cuarenta por ciento siendo una persona honesta e íntegra y creer en algo. El último diez por ciento es una lucha a muerte en el sistema de la libre empresa.

A.L. Williams



Algo para el camino

La gente decía que no podía hacerse: construir un ferrocarril sobre el nivel del mar desde la costa del Océano Pacífico hasta la Cordillera de los Andes, el segundo sistema montañoso más alto del mundo después de los Himalaya. Pero eso era, precisamente, lo que Ernest Malinowski, un ingeniero nacido en Polonia quería hacer. En 1859, se propuso construir una línea de ferrocarril desde Callao en la costa del Perú hasta el interior del país, a una elevación de más de quince mil pies. Si se alcanzaba el éxito, sería el ferrocarril más alto del mundo.

Los Andes son unas montañas traidoras. La altitud hace muy difícil el trabajo, pero hay que agregar a esto, las bajas temperaturas, los glaciares y el potencial de actividad volcánica. Y las montañas se suben desde el nivel del mar hasta decenas de miles de pies en una distancia muy corta. Ascender a esas alturas en aquellas montañas dentadas requeriría toboganes, rutas en forma de zigzag y numerosos puentes y túneles.

Pero Malinowski y sus trabajadores triunfaron. Jans S. Plachta dice: «Hay aproximadamente cien túneles y puentes, y algunos de ellos son verdaderas hazañas de ingeniería. Es difícil visualizar cómo pudo hacerse este trabajo con un equipo de construcción relativamente primitivo, grandes alturas y un terreno montañoso lleno de obstáculos». Hoy día, el ferrocarril es un testimonio a la tenacidad de los hombres que lo construyeron. Sin importar lo que pudiera ocurrir en el proceso, Malinowski y su equipo nunca, nunca, nunca se dieron por vencidos.



Conclusión

Espero que haya disfrutado Las 17 cualidades esenciales de un jugador de equipo y que se haya beneficiado con la sección «Algo para hacer» de cada capítulo. Hemos diseñado estas asignaciones para que le ayuden a manejar cada cualidad y para que comience un proceso continuo de crecimiento personal en su vida.

Quiero animarle a mantenerse creciendo como un jugador de equipo. Revise periódicamente este libro para comprobar cómo va su desarrollo. Visite en la Internet la página www.QualitiesOfATeamPlayer.com para evaluar el trabajo de su equipo e incorporarse a un programa regular de desarrollo. Si está buscando recursos que le ayuden con ese proceso, contacte mi organización:

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Manténgase creciendo, siga fortaleciendo su equipo y nunca olvide: ¡Uno es un número demasiado pequeño para alcanzar la grandeza! Éxito en su jornada.
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