El abuso Psicológico: Una perversidad calculada



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El abuso Psicológico: Una perversidad calculada

Escribiendo sobre la relación que hay entre dolor, poder y abuso, los doctores Wilder y Friesen hacen varias observaciones decisivas para nuestro estudio sobre la guerra espiritual. Wilder dice que «el abuso es la aplicación de un poder excesivo».

Este concepto aplicado contra un indefenso niño es importante para nuestro estudio sobre el abuso infantil en general y sobre la explotación sexual en particular. El uso de tal poder, expresa Wilder, produce dolor y a fin de cuentas desamparo en la víctima, así como «también, en última instancia, en el que abusa de ella».

«Paradójicamente», afirma Wilder, «el abuso más corriente tiene lugar cuando la persona con poder se siente impotente». ¡Qué profundo discernimiento! Wilder acompaña la afirmación con un ejemplo de la vida real en el que un padre, la persona con poder, intenta conseguir más dominio sobre su hijo que llora, aplicando una fuerza excesiva y sofocándolo con una almohada hasta casi matarlo. El llanto termina. Aquí tenemos la aplicación de un poder excesivo para conseguir poder sobre la vida del niño en ese momento. Se trata también del abuso físico de un pequeño, lo cual constituye un delito.

Los padres detienen el abuso, al menos por ese momento, cuando se ven con el poder suficiente para controlar al niño. Luego se instalarán en un círculo vicioso de momentos de arrepentimiento y nuevos abusos. Wilder dice que «la mayoría de los padres sólo han sido seducidos de modo parcial por el mal, de modo que creen sólo en parte que deberían controlar a sus hijos. Como resultado de ello abusan de los pequeños sólo de un modo parcial». Este no es el caso de aquellos que están tan entregados al mal que desean controlar plenamente a su progenie, dominando sus mentes, cuerpos, voluntades y espíritus. Tal es la naturaleza de la maldad extrema.

«La única forma de conseguir ese control mental», dice Wilder, «es aplicando tanto poder que el dolor, el miedo al mismo y el deseo de poder para evitar dicho dolor se alinien con el poder. Aquí entra el uso de poder calculado para producir impotencia y dolor a fin de quebrantar el alma del niño».



El quebrantamiento del alma

Wilder destaca la abundancia de pruebas que existen en cuanto a que los propósitos de Dios en la creación se ven a menudo frustrados en este mundo pecaminoso. A pesar de ello, algunos cristianos tienen dificultad para creer que el alma pueda ser quebrantada. «Sin embargo», expresa Wilder, «la evidencia apunta a que las personas somos quebrantables» (Salmo 34.18; 69.20; Proverbios 15.13; 17.22).

«En la única referencia a los “quebrantados de corazón” que se hace en el Nuevo Testamento, Cristo afirma que ha venido a sanar los. No dice que vino para buscar la pieza que creó y tirar lo demás».

La entrada de los demonios por el quebrantamiento

Muchos casos de demonización pueden atribuirse a momentos de trauma, en particular a aquellos relacionados con la agresión, ya sea sexual o física, por otra persona. Parece demasiado injusto que un individuo llegue a estar demonizado además de sufrir un trauma, pero ¿quién ha dicho que vivimos en un mundo justo? Satanás es el príncipe de este mundo y cualquier sitio que gobierne será injusto. «Los demonios se sienten atraídos por el sufrimiento», observa Wilder, «porque: 1) les “gusta” el padecimiento y el dolor; 2) el dolor produce impotencia, lo cual hace más atractivos sus ofrecimientos de poder». Cuando Jesús hubo ayunado tuvo hambre y ¿quién cree usted que se le presentó?

La actitud de Wilder y Friesen difiere de la adoptada a menudo por los consejeros, sicólogos y siquiatras cristianos, quienes con frecuencia afirman que pocas veces o nunca han encontrado demonios en la vida de pacientes que hayan sufrido un abuso grave. Para bien de las víctimas de tales abusos esa actitud está empezando a cambiar. Cuando repaso las muchas sesiones de consejo que he tenido con creyentes desde que el Señor me obligó a entrar en este ministerio a mediados de los años 70, no puedo sino sacar la conclusión de que, al menos en los Estados Unidos, el abuso sexual después de participar en el ocultismo es la causa número uno de demonización en la vida de los cristianos.

El sentimiento de impotencia

Wilder dice que el dolor produce impotencia. La víctima del abuso quiere que ese dolor cese y cuando no sucede así se siente impotente. «El dolor de los sentimientos de impotencia», expresa Wilder, «puede hacer que uno anhele con desesperación el poder. Muchas personas han tenido esta experiencia al contemplar la muerte de un ser querido. La solución a ese sentimiento de impotencia parece ser un aumento del poder propio». Sin embargo, Wilder sigue diciendo que esa no es la solución, sino una trampa: «Una buena definición del mal», explica, «sería: Corregir la impotencia aumentando el poder que tenemos». Algunas formas corrientes de conseguir poder son «planeando la venganza, guardando rencor, alimentando la amargura, tomando represalias pasivas o agresivas, intentando controlar a otros o a uno mismo, y estallando en ira».



El primer ofrecimiento de poder

Dios constituye la fuente esencial de todo poder, afirma Wilder, ya sea demoníaco o de otro tipo. Sin embargo, Él no es sólo poder. Por consiguiente «ofrecer poder como solución a nuestros problemas es un insulto a su naturaleza. El primer ofrecimiento de poder casi siempre procede de los demonios: ya se trate de poder para sanar, liberar o vengarse … Los demonios son seres con poder y siempre se lo ofrecerán a uno: 1) poder como forma de arreglar las cosas; 2) bastante poder para devolver más de lo que se ha recibido; 3) poder suficiente como para que se lastime uno al utilizarlo; 4) poder si se entrega algo a cambio». Luego Wilder hace una declaración polémica que,sin embargo, merece ser considerada con sumo cuidado: «La gente que busca poder, incluso para sanar, por lo general lo encuentra en los demonios».

Basándose en lo que ha escrito en el apartado referente al daño que sufren los niños mediante el abuso, Wilder sigue diciendo: «Ahora que tenemos cierta comprensión del poder, el dolor y el abuso nos es posible considerar de qué manera puede la gente malvada utilizar imaginativamente este último para obtener los resultados que desean». Y luego da el ejemplo de un niño desobediente de dos años de edad sobre el cual sus padres quieren conseguir un control absoluto. El pequeño debe aprender a obedecer una orden de inmediato, por lo cual lo meten en una lavadora con la ropa sucia calculando el tiempo que puede permanecer en ella sin morir. Después de aplicarle ese tratamiento varias veces consiguen el poder que deseaban sobre él. Si el niño empieza a desobedecer de nuevo comentan: «¿Te apetece un buen lavado?»

Formas leves de tortura como esta «son suficientes para conseguir el control sobre la mente y el cuerpo del niño, pero para controlar en verdad su alma, su mente y su espíritu se requieren tipos de sufrimiento mucho más prolongados e intensos. Antes de considerar este problema veamos cómo afecta al alma y la mente de un niño una tortura entre leve y moderada».

Alex y Betty, una atractiva pareja de treinta y tantos años de edad habían trabajado durante un término con una de las misiones evangélicas interdenominacionales más grandes y antiguas del mundo. El hogar de Alex era religioso, pero no cristiano; mientras que Betty procedía de una familia disfuncional no creyente.

Betty sufrió mucho durante su primer término de servicio misionero. Ocupada con sus niños pequeños no pudo participar en el ministerio con Alex. Sin embargo, su verdadera frustración con el trabajo de las misiones era mucho más honda: se sentía espiritual y emocionalmente muerta. Había sido así toda su vida, antes y después de conocer a Cristo.

Sabía que era creyente. El haber aceptado a Cristo por la fe y no por sentimientos cuando era adolescente la había salvado del suicidio. Su fe en Dios como creador y redentor, en Cristo como salvador y Señor, y en el Espíritu Santo que moraba en ella era más importante que la vida misma. Sin Dios la existencia le resultaba un infierno. Prefería la muerte a una vida impía.

En Dios había encontrado esperanza para una sanidad emocional definitiva; podía seguir creyendo, aunque no sintiera su presencia. Conocía mejor al Espíritu Santo. Aunque tampoco era capaz de sentir su presencia, oía su voz dentro de sí más fuerte que las demás voces.

Betty estaba segura de que debía cambiar o no podría seguir siendo misionera. Para sanar a otros tenía que ser sanada ella misma. Así que convenció a Alex de que necesitaba consejo cristiano y el matrimonio recibió un permiso de enfermedad y se trasladó a Arizona a fin de que pudiera someterse a un tratamiento a fondo y a largo plazo en determinado centro evangélico de ayuda sicológica. Llevaban allí un año cuando Loretta y yo los conocimos a petición suya.

A medida que Betty compartía con nosotros lo que recordaba de su niñez, se hacía cada vez más patente que había sido víctima de algún tipo perverso de abuso ritual satánico (ARS) calculado, y ya que esta clase de abuso implica siempre actividad demoníaca (si hay excepciones, jamás he oído de ellas), Loretta y yo cambiamos algunos aspectos de nuestro procedimiento habitual de consejo. Teniendo en cuenta el poco tiempo de que disponíamos quisimos hacer al menos seis cosas:

1. Asegurarnos lo más posible de que Betty conocía en realidad a Cristo como Salvador y Señor. Sí lo conocía.

2. Obtener una descripción lo más completa posible de su infancia y su adolescencia en el hogar.

3. Proporcionarle la clase de ambiente de consejo apropiado para que se abriera a nosotros a pesar de ser para ella casi unos extraños.

Digo «casi unos extraños» porque Betty había adquirido un ejemplar de mi serie de cintas y conocía mi voz y mi estilo de enseñanza. Escucharlas había despertado en ella la esperanza de ser sanada y el deseo de conocerme. Se dijo a sí misma que si sus problemas tenían que ver con demonios y podía ser liberada de su influencia, su sanidad iría más aprisa. Y eso fue exactamente lo que sucedió.

4. Descubrir si su problema tenía o no visos de implicación demoníaca directa.

5. Comenzar el proceso de liberación si fuese necesario.

6. Armonizar nuestro ministerio hacia ella con el de su sicóloga cristiana. Puesto que esta última había solicitado que la aconsejásemos, estábamos muy animados en ese aspecto.

La historia de Betty es larga y compleja. Tengo más de cien páginas de notas procedentes de nuestras sesiones con ella y su sicóloga cuenta con un número superior. En el momento de escribir este libro Betty está todavía recibiendo consejo cada semana. Resumo su caso de la siguiente manera:

1. La suya es una historia de demonización generacional que se remonta hasta por lo menos su padre, su abuelo y su bisabuelo. También le ha sido trasmitida a uno de los hijos de ella.

2. Su padre, que era satanista, la consagró al diablo antes de que naciera. Los espíritus le habían dicho que iba a tener una hija con labio leporino y palatósquisis, lo cual sería señal de que estaba especialmente escogida por Satanás. Debía iniciarla en el satanismo desde la cuna.

3. La odiaba ya antes de nacer. Como su padre lo había odiado a él, así hacía con su hija; el satanismo es un sistema de creencias basado en el odio.

4. Antes de nacer, la niña ya estaba gravemente demonizada. El demonio que se llamaba a sí mismo «Inclinado al Infierno» entró en ella procedente de su padre cuando su madre la tenía aún en el vientre. Y lo mismo hicieron «Padre del Odio», uno de los espíritus malos principales en su vida, Dolor, Tortura, Labio Leporino y Palatósquisis. Destructor, en cambio, entró poco más o menos cuando nació la pequeña.

5. Betty sufrió repetidos abusos rituales de carácter sexual por parte de su padre desde que tuvo casi tres años de edad los que continuaron hasta la adolescencia, cuando su madre, sospechando que se estaban produciendo, no permitió nunca más que se quedara a solas con su padre.

6. Cuando experimentó aquel primer abuso sexual ritual a la edad de tres años, varios demonios entraron en su cuerpo: Sacrificio, Espíritu de su padre, Matar y Perversión.

7. Otros se introdujeron en ella a lo largo del abuso continuado: Lujuria y Autoridad falsa. Este último dijo a la chica que lo que su padre hacía con ella era bueno y que tenía que obedecerle ya que él representaba la autoridad en su vida.

8. Los demonios siguieron entrando en la vida de Betty en momentos precisos de gran trauma. En primer lugar, un grupo lo hizo cuando ella se encontraba en el hospital esperando a ser operada de su palatósquisis y su labio leporino a los tres meses de edad. El jefe de ellos era Incredulidad, que resultó ser el príncipe de todos aquellos demonios, unos 1065 en total. No ha habido más evidencia de demonización desde que fueron expulsados.

Otro demonio jefe de menor rango que Incredulidad era Fortaleza del Miedo, el cual tenía a sus órdenes cinco demonios: Terror, Espanto, Pánico, Ansiedad y Preocupación. Incredulidad controlaba a otros demonios jefes además de Fortaleza del Miedo, que se llamaban Orgullo, Dolor, Simulación, Ignorancia, Solo, Separado e Intocable. Después estaba otro demonio que se autodenominaba Engañar, y que declaró: «Entré cuando ella trabajaba en la parte vieja de la ciudad, entre los marginados, bajo la dirección del Rvdo. Smith, líder espiritual de ese ministerio. El Rvdo. Smith tiene espíritus de control que operan a través de él y está estropeando a todos los jóvenes que le prestan su colaboración. Le dijo que no valía nada, que era mala hasta la médula, que no había nada bueno en ella y que merecía ser tratada como un gusano y pisoteada.

»Le indicó que debía ser desgraciada. Que si uno no era infeliz no estaba haciendo lo correcto. Ella ha creído todas esas mentiras, pero ahora se está volviendo contra nosotros».

¿No es interesante que aquellas cosas negativas que el Rvdo. Smith le dijo a Betty fueran las mismas que ella había estado escuchando desde su infancia de parte de los demonios? Esto es en parte lo que quería decir el apóstol Pablo cuando advirtió que algunos maestros cristianos de los «postreros tiempos» escucharían «a espíritus engañadores» y enseñarían «doctrinas de demonios» (1 Timoteo 4.1; véase Mateo 16.21–23).

Por último, había un demonio llamado Confusión que dijo: «Entré en ella la noche que fue bautizada». Y al preguntarle cómo pudo ocurrir aquello en su bautismo, contestó: «Porque estaba confusa en cuanto a ese acto. Le estaban diciendo que si se bautizaba sería salva, sin embargo ella sabía que la salvación viene por medio de la fe en Jesucristo. Así entré en su vida».

9. Betty experimentaba de continuo lo que describía como un «dolor flotante» en lo profundo de su ser. No podía deshacerse del mismo. Aunque intentaba ser una esposa, madre y misionera feliz, jamás estaba contenta. En lo íntimo de su persona sufría siempre.

10. Se le dijo a su padre que la ofreciera en sacrificio de sangre a Satanás y el hombre intentó hacerlo en aquella ocasión cuando abusó por primera vez, en forma ritual, de ella sexualmente, a los tres años de edad, en el sótano de su casa. Betty empezó a sospechar que tal vez era una víctima del ASR pocos meses antes de que la conociéramos. Estaba viendo un documental sobre la vida del pintor Goya, en algunas de cuyas pinturas se hacía referencia al ocultismo mezclado con el catolicismo de su época. Aquellas actividades incluían el sacrificio de niños.

Mientras miraba el documental, Betty tuvo su primera visión retrospectiva que indicaba un posible ARS por parte de su padre. Se vio atada con cuerdas y amordazada mientras su progenitor se entregaba al bestialismo y abusaba sexualmente de ella. Tenía en su mano una extraña daga con la que le hacía cortes en el cuerpo. La sangre manaba de sus heridas, hasta que por fin un familiar lo detuvo .

Algún tiempo después de experimentar aquella visión retrospectiva, asistió sin ninguna malicia a una Feria del Renacimiento (a menudo esas ferias están controladas por grupos ocultistas) y allí vio exhibidas dos complicadas dagas dedicadas a las prácticas ocultas. Se trataba de cuchillos sacrificiales, del mismo tipo que había contemplado en su visión retrospectiva. Ahora sabía que su padre había tratado de sacrificarla en ritos a Satanás. Por último, vio un programa televisivo que presentaba a adultos supervivientes del ARS y comprendió que aquellas historias eran la suya propia. Todo empezó a encajar.

11. Los demonios confirmaron aquellas escenas retrospectivas en cada detalle. Dijeron que Betty había sido escogida por el diablo a través de su padre, tanto para servir a éste como para ser sacrificada por él a Satanás, pero Dios intervino.

12. Los principales propósitos del ARS y de los demonios eran quebrantar la voluntad de Betty, ponerla bajo el control de su padre y de Satanás, y producirle un desdoblamiento de personalidad. La conversión de la niña cuando tenía once años de edad fue el momento decisivo de su vida. Ahora que conocía a Dios personalmente llegó a sentir una gran hambre de Él y comenzó a crecer como cristiana a pesar de su dolor interno.

13. Betty había tenido un desdoblamiento de personalidad siendo pequeña y como resultado de ello el ARS que sufrió se había borrado por completo de su memoria. Aunque no podía explicar aquel dolor flotante ni su muerte emocional, no sabía nada acerca de sus torturas infantiles. James G. Friesen define el desdoblamiento de la siguiente manera:

(Ese) es el acto de defenderse contra el dolor. Puede tratarse de la defensa más eficaz que tenga la gente, ya que resulta cien por ciento eficaz. Al desdoblarse, una persona se separa del recuerdo de un acontecimiento doloroso.

Es tan simple como esto: Un niño pasa por cierto trauma y luego simula ser una persona distinta, u otro yo (alter), a quien no le han sucedido esas cosas malas. Se trata de una separación de la memoria y el asunto queda inmediata y completamente olvidado. La personalidad alternativa recién creada «recuerda» sólo un período en blanco allí donde se produjo el trauma, y no hay ni siquiera indicio de que aquel suceso traumático pudiese haber ocurrido. Cuando el desdoblamiento es completo, la amnesia alcanza la plenitud. Si uno menciona algo de lo que sucedió durante aquel período en blanco, aparece una mirada perpleja en el rostro de la persona desdoblada que expresa: «No tengo ni la menor idea de lo que está usted hablando».

Esto es lo que sucedía en el caso de Betty. No recordaba nada de su trauma. Sabía que su padre era perverso y esclavo de la pornografía. Tenía la casa llena de esa clase de material. También sabía que él y su madre no constituían un matrimonio unido ni amoroso, así como que ésta la guardaba para que no se quedase jamás a solas con su padre desde que llegó a la adolescencia; pero no conocía la razón de ello ni se había preocupado por averiguarla.

Por último, Betty sabía que su amor por Dios carecía de emociones. No podía conocerlo como Padre; cosa que resultaba inexplicable. Tampoco era capaz de concebir a Cristo como un Salvador compasivo. Le parecía demasiado perfecto para ella. Conocía, sin embargo, que el Espíritu Santo moraba en su interior. Aunque no sentía su amor, le hablaba y le decía cómo seguir a Cristo. En fe, Betty obedecía. Los demonios estaban furiosos con el Espíritu Santo pero le temían, así me lo dijeron repetidas veces.

Durante la primera sesión de consejo, Betty dibujó el siguiente diagrama de su relación con Dios:

Cada uno de los demonios a los que exigí que respondieran a mis preguntas acerca de su propósito en la vida de Betty me dijo que su objetivo principal era impedir que conociese la presencia real de Dios en ella. Todos afirmaban que se trataba de una cristiana y que se había convertido en su infancia.

Inclinado al Infierno: «Mi propósito era arrastrarla al infierno. Después de su conversión lo cambió por el de hacer de su vida un infierno en la tierra».

Incredulidad: «Nos pertenece a nosotros. Su padre nos la ofreció en sacrificio. Ella no recuerda lo que hizo su padre».

Sacrificio: «Él [Jesús] la ha redimido por su sacrificio perfecto. Tiene un plan para su vida y nosotros queríamos destruirla para que no se cumpliese. Por último adquirió sabiduría. Se ha estado rebelando contra nosotros y Jesús la está sanando».

Espíritu de su padre: «Procedo de su padre, quien le decía mentiras y yo estaba allí trabajando con él diciéndole aquellos embustes. Ha creído esas mentiras hasta hace poco».

Dolor y Tortura: «Nuestro propósito era torturar su mente, cortarla de la vida de Dios. Nos hemos estado escondiendo de ella. No sabía que estuviéramos aquí».

Labio Leporino y Palatósquisis: «Entré en su vida porque no quería que conociese a Dios. La odiamos, por eso la atormentábamos».

Destructor: «Mi propósito era destruir su espíritu. Entré en ella cuando nació».

Autoridad Falsa: «Le dije que tenía que ser una huraña y no obedecer a ninguna autoridad. No necesita a nadie. Debería ir sola por la vida».

Incredulidad, el príncipe: «Poseo un lugar en ella: la sede de sus emociones. La tengo confundida por completo. No queremos que conozca a Dios en su alma».

Separación: «e impido que sienta el amor de Dios».

Orgullo: «Yo le impido conocer a Dios como Padre e identificarse con Jesús».

Hacia el final de la segunda sesión de liberación con Betty, descubrimos su primera personalidad alternativa. Tenía la certeza de que habría formado algunas de éstas las cuales hicieron posible que sobreviviera al ARS y funcionase de un modo tan eficaz como lo hacía.

1. Había sufrido un abuso infantil grave y continuado de carácter sexual, físico, sicológico y religioso como víctima del ARS. Friesen dice a este respecto: «Una cosa que sabemos del desdoblamiento de la personalidad es que el individuo sólo recurre a él cuando el dolor ha sido extremo y por lo general comienza en la época preescolar».

«El noventa y siete por ciento ha sufrido un abuso infantil grave siendo niños. Otro estudio descubrió que el 88 por ciento había sido víctimas de abusos sexuales y el 83 por ciento experimentado la penetración sexual. ¡Qué forma tan horrible de empezar la vida! Aunque siempre que conozco a alguien con personalidad desdoblada tengo la esperanza de que se trate de uno de esos individuos que no sufrieron abusos sexuales, por lo general no es así».

2. Ese abuso se prolongó en el contexto de una falta de cuidado solícito en el hogar. Friesen describe así este caso: «Las circunstancias de la vida han sido peligrosas y los niños siguen sufriendo abusos durante un largo período de tiempo».

3. Existe el factor biológico natural. Los niños que desdoblan su personalidad son muy inteligentes y tienen una capacidad innata de trasladarse del contexto doloroso a un mundo imaginario. Son maestros de la fantasía. Según Friesen, el promedio de niños que poseen esta capacidad es casi de un 25 por ciento.

4. El niño que desdobla su personalidad está dotado sicológicamente de una imaginación muy vívida y creativa. Esto es semejante al punto 3.

Betty había experimentado todo aquello y más. Es una de las personas más inteligentes, creativas y fuertes que haya jamás conocido. Al final de la segunda sesión de consejo con Loretta y conmigo, expresó: «No he sabido cómo comunicarme con el Espíritu Santo, ni con este niño interior, sección interior. Las últimas semanas se ha ido lejos, muy lejos; e incluso el Espíritu Santo, es como si dijera: “Estoy aquí y estoy protegiendo esto … ” Es como si tuviese un cuerpo dentro de mí. Parece absurdo, pero … está indefenso y no puede luchar por sí mismo y los demonios quieren destruirlo. Mientras orábamos esta mañana, había una voz que me decía: “No puedes tener el bebé; no puedes tener el bebé; no puedes tener el bebé”». No tardamos mucho en entrar en contacto con ese niño interior, el bebé. Betty no podía hablar, pero es obvio que otro «yo» estaba hablando por ella. Así que nos hallábamos en contacto con al menos dos personalidades alternativas además de Betty, la personalidad anfitriona. Durante mi última conversación con su sicóloga, ésta manifestó que habían sido identificadas más de cien de esas personalidades alternativas las cuales vivían en el cuerpo de Betty. El proceso de integrarlas a todas en una personalidad anfitriona se está produciendo todavía. Betty ganará la batalla.

Hace algún tiempo me dijo: «Las tres cosas que han dañado tanto mi vida han sido la actividad demoníaca, el abuso sexual (ASR) y las personalidades múltiples. Esas que existen dentro de mí y que me han impedido alcanzar la sanidad completa que necesitaba. Ahora comprendo por qué he tenido dificultad en aplicar la verdad de Dios a mi vida. ¿Cómo puede aplicarse la verdad a una personalidad dividida hasta que no están juntas todas sus piezas? Esta personalidad está siendo ahora reparada y las piezas en cuestión empiezan a encajar».



Con esto como trasfondo estamos listos para considerar ahora la complicada cuestión de los DMP y la posible dimensión demoníaca de esta afección humana.1

1Murphy, Dr. Ed, Manual de Guerra Espiritual, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, © 1994.



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