El acto no hace al acusado, si la mente no es acusada



Descargar 7.12 Kb.
Fecha de conversión09.12.2018
Tamaño7.12 Kb.

Ursula Paola Arceo Reyna

El acto no hace al acusado, si la mente no es acusada.


CASO TED BUNDY

La sanción penal es obligatoria porque así lo establecen las normas sociales bajo las que se rige el estado, razón por la cual Ted Bundy fue sentenciado a muerte en 1989 tras la violación y asesinato de varias mujeres. Luego de la observación de una de las últimas entrevistas a Ted, me parece relevante centrarnos en la responsabilidad real y simbólica que puede tener el sujeto respecto al acto.



La culpa es un saber sobre la ley que permite al sujeto reconocer conscientemente e inconscientemente su relación con lo permitido y lo prohibido (Gerez Ambertín, 2004, pág. 17). Los efectos de la inscripción de la ley en la subjetividad que hace posibles los lazos sociales. A pesar de que deja como marca la deuda simbólica y el debate interno y externo que proviene de la mirada del Otro que establece lo que es permitido y lo que no lo es, de lo cual deviene la culpa.

Cuando el discurso jurídico define el acto criminal, no puede olvidarse de la causalidad psíquica del sujeto. El sujeto es un ser condicionado por la cultura, por la sociedad, por la economía, por sus pulsiones, por su inconsciente, por lo que no puede deliberar plenamente consigo mismo (Gerez Ambertín, 2004, pág. 23). El delito no supone solo el cumplimiento de un acto material, sino también una implicación subjetiva, de modo que se debe establecer como prioridad el porqué lo hizo en lugar del cómo lo hizo.

Si el delincuente es visto entonces como producto de factores externos como educación, familia, estructura social, geografía, historia, economía, escuela, etc. sería responsable de él la sociedad bajo la que se ha conformado y no él mismo, lo que llevaría a la cuestión planteada por el mismo Ted en una entrevista al verbalizar “La sociedad debe cuidarse de sí misma”. Los actos humanos obedecen a infinidad de motivaciones, conscientes e inconscientes. Bundy se dedica a dejar claro que el alcohol y la pornografía cruda fueron su móvil, sin embargo podemos entender ésta como la vía rápida de auto desculpabilización (Gerez Ambertín, 2004) siendo la sentencia para Ted una venganza social en su contra por haber cometido tales crímenes, que reafirmo, desde esta perspectiva “no fueron su culpa sino de la propia sociedad”.

El sujeto de la culpa, es decir, de la falta, dispone de sus actos en virtud de su poder de deliberación consigo mismo y con el tribunal del Otro social. La pena debe tender a la corrección, la intimidación o la inocuización del delincuente, en ocasiones se coloca al psicoanálisis como parte de este dispositivo de control que ejerce disciplina a partir de un supuesto saber verdadero, llevando a cabo preferencialmente la reconstrucción del acto para posteriormente corregir al sujeto del acto, cuando lo indudablemente prioritario sería la reconstrucción del sujeto propio.



Sólo es posible vincular al sujeto del acto con el acto criminal si la culpabilidad se acompaña de responsabilidad, esto es si el actor puede subjetivizar la culpa y asignar significación a su acto (Gerez Ambertín, 2004, pág. 33). Si el sujeto no se hace cargo de su culpa, de su falta, es difícil que otorgue significación a la pena que se le impone y por tanto a las consecuencias del acto. Si el sujeto asume su responsabilidad es posible que logre la reintegración, lo cual es posible a través del análisis del discurso y reconstrucción del propio sujeto, no precisamente del acto con lo cual lo único que se logra es el cumplimiento automático de la sanción, hecho que ocurrió en el caso Ted Bundy, donde él aceptaba la pena de muerte mecánicamente como “venganza social” sin responsabilizarse de la culpa, por lo que no podía dar significación a su acto.

El autor del delito, en este caso Ted, es considerado responsable bajo la mirada del otro. El sujeto deviene de de un estado de profunda subjetividad para terminar siendo subjetivizado por otro; hay otro que le impone la culpa, la responsabilidad y el castigo.


Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2019
enviar mensaje

    Página principal