El arte es la expresión del cuerpo y alma, que el hombre ha querido cultivar para satisfacer sus necesidades en las distintas etapas a lo largo de su evolución



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INTRODUCCIÓN

El arte es la expresión del cuerpo y alma, que el hombre ha querido cultivar para satisfacer sus necesidades en las distintas etapas a lo largo de su evolución. La danza, indudablemente y como toda disciplina artística, no se exime de dicha situación, ya que desde sus orígenes ha cumplido distintos roles sociales, que de una u otra forma, ponen en evidencia las distintas características o situaciones que el mundo ha ido experimentando y que, gracias a ello, ha podido germinar en lo que ahora podemos observar como una danza masiva, cercana y sensible, en donde lo importante es transmitir a través del cuerpo, utilizándolo como medio expresivo para mostrar y desarrollar nuestras ideas, sensaciones, emociones e incluso, situaciones cotidianas que afectan al ser humano.


Por ello, las personas que nos interesamos en ésta disciplina artística y que la incorporamos como forma de vida, necesitamos interactuar con nuestros pares para así poder crecer más como artistas, como creadores y como gestores de un movimiento cultural acorde con nuestro tiempo. No obstante, siempre se está dando la constante de que el universo dancístico de nuestro país es minoritariamente masculino, tanto en el cuerpo docente como en los elencos de intérpretes de danza.
Además, al asistir a un espectáculo de danza en el cual se convocan a la mayoría de las universidades e instituciones que imparten el estudio profesional de la danza a lo largo de nuestro país, es evidente la gran diferencia que existe entre la población masculina en comparación con la femenina. Por otro lado, curiosamente se observa que, generalmente, los varones que ingresan a estudiar danza profesionalmente no finalizan sus estudios, lo que nos muestra que algo importante está pasando para que esto ocurra.

Al tratar de investigar sobre datos estadísticos y recurrir a una bibliografía que dé cuenta de éste fenómeno, observamos que no existen datos al respecto. Específicamente, al examinar la literatura existente encontramos libros y estudios que plantean temas sobre historia y evolución de la danza, estilos que se practican, importancia de destacados bailarines y coreógrafos en el mundo, sin embargo, libros que se refieran a la población dancística que existe en nuestro país, en base a datos actuales y reales de varones que estén inmersos de alguna u otra manera en el ámbito de la danza y, específicamente, en relación con el interés por estudiar esta disciplina como una carrera profesional y como una futura fuente laboral, en la ciudad de Santiago de Chile, no se encuentra absolutamente nada.


Como dato más cercano y adentrándonos en el tema principal de nuestra investigación, al mirar un espectáculo del Departamento de Danza de la Universidad de Chile, podemos apreciar notoriamente, el bajo porcentaje de varones que posee esta Escuela. Es tan evidente esta realidad, que si observamos presentaciones por niveles, encontramos que incluso existen algunos cursos que carecen de ésta población, tan necesaria para el trabajo de partenaire, como para la evolución de la danza en nuestro tiempo. Dentro de esta misma Escuela, existe el Ballet Juvenil Universitario, que acoge entre sus integrantes a estudiantes y en su gran mayoría, a egresados de esta institución. Este Ballet, también carece de varones y los escasos hombres que posee no pertenecen todos a la Universidad de Chile.
Sin embargo, en otros lugares del mundo nos encontramos con realidades totalmente opuestas: compañías compuestas sólo por hombres, como la Compañía de Ballet Francesa Trockadero, la Compañía de Ted Shawn y sus Men Dancer y como lo fue en sus comienzos, la Compañía de Danza Moderna Pilobolus, las cuales, potenciaron precisamente las características del sexo masculino. Del mismo modo, si retrocedemos en la historia, ésta nos muestra que el lugar del hombre dentro de la danza en distintas épocas fue muy importante, llegando incluso a ser principal al rol de la mujer.
A partir de lo que ocurre con el resto del mundo, ¿Cuál es la situación que existe ahora en nuestro país? ¿Qué pasa específicamente en la Universidad de Chile?
Dada la necesidad de descubrir qué ocurre con los varones que ingresan a estudiar danza, los porcentajes de ingreso, la cantidad de deserción que existe y los factores que influyen en ello, esta investigación se realizará basándose, principalmente, en la realidad que ocurre en el Departamento de Danza de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, por ser ésta la institución pionera en la formación de profesionales de la danza, por poseer el mayor prestigio y trayectoria y por ser la única universidad estatal que otorga un título profesional en el área de la danza. Específicamente, nos centraremos en lo que ocurre con el Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza, porque a él se accede al concluir la educación escolar, teniendo la edad necesaria para poder tomar la decisión de optar por la carrera profesional que realmente se quiere y no la que escogen los padres. Creemos, que esta es la etapa en que los varones que no son apoyados económicamente, son capaces de costearse los estudios que escogieron por vocación.
Durante el período comprendido entre los años 1995 y 2005, el Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza de la Universidad de Chile posee un menor número de alumnado masculino en comparación con lo que ocurre con el alumnado femenino y de ellos, un porcentaje significativo no finaliza sus estudios
Es por esto, que el propósito de esta investigación será determinar por qué los varones se acercan a estudiar danza a la Universidad de Chile y por qué en la mayoría de los casos se retiran de la carrera no finalizando sus estudios.
¿Qué factores son los que influyen en el ingreso de varones a estudiar en esta Universidad? ¿Cuáles son las causas que producen su deserción? ¿Sucederá lo mismo con las mujeres?
La importancia de esta investigación, está en que al descubrir los factores que inciden en el ingreso y deserción de varones, se ofrecerán antecedentes concretos que motiven a las personas encargadas del plan de estudio a revisar la malla curricular y el enfoque del Programa Académico de Licenciatura, para ver si responden a los intereses de los jóvenes varones, en el caso, de que quisieran motivar el ingreso masculino. Socialmente, puede ser un estudio que aclare las dudas a quienes no conocen esta disciplina, aclarando además, qué tan ciertos son los prejuicios sociales que hablan de homosexualidad, profesión de mal status, mal remunerada y que la danza es una profesión de mujeres.
Es pertinente la entrega de está información para el mundo de la danza, porque a partir de cuál es la realidad que ocurre con los varones que se interesan por estudiarla profesionalmente, se podrá incrementar su número y disminuir su deserción. Además, se colaborará con la entrega de bibliografía que contenga un material actual y relacionado específicamente con la población dancística masculina. Esto se logrará, porque la fuente principal de información, es recolectada directamente desde los involucrados en esta problemática, los varones que estudian danza en ésta y en otras universidades que imparten el estudio profesional de la danza, en la ciudad de Santiago de Chile.

Para esta investigación se han planteado los siguientes objetivos:

Objetivo general:



  • “Determinar los factores que inciden en el ingreso y deserción de varones al Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza de la Universidad de Chile”.

Objetivos específicos:





  • Cuantificar el ingreso y deserción de varones en el Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza de la Universidad de Chile entre los años 1995 y 2005.




  • Detectar las razones recurrentes manifestadas por los varones en la opción por realizar estudios de danza en la Universidad de Chile.




  • Precisar las principales causas de deserción de varones en el Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza de la Universidad de Chile entre los años 1995 y 2005.

La metodología utilizada para realizar este seminario de título fue la siguiente:

Para esta investigación se elaboraron cuestionarios, los que fueron realizados a los alumnos varones que estudian danza profesionalmente en la ciudad de Santiago, debido principalmente a que no existe información bibliográfica que trate esta problemática.
Estos cuestionarios, tienen la finalidad de obtener información que arroje cuáles son los factores que inciden en el ingreso y deserción de varones al Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza de la Universidad de Chile.

Sujeto de la investigación

El universo que comprende esta investigación son todos los alumnos varones que estudian danza profesionalmente en el Departamento de Danza de la Universidad de Chile, aquellos que pertenecen o pertenecieron al Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza, durante los años 1995 al 2005.

Fuentes de información

Dentro de las fuentes de información, se encuentran, principalmente, todos los alumnos varones que actualmente pertenecen al Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza, incluyendo los que cursan la etapa básica durante el año 2006.
Además, se encuentran los alumnos varones que pertenecieron al Programa Académico de Licenciatura en Artes con Mención en Danza entre los años 1995 y 2005, los que finalizaron la educación como también los que desertaron de ella.
Adicionalmente, se recopiló información de los alumnos varones que estudian en otras instituciones que imparten el estudio profesional de la danza, como Universidad de Humanismo Cristiano, Universidad Arcis, Universidad Bolivariana, Universidad Mayor y Uniacc, con el propósito de descubrir cuáles son las razones por las que no ingresan a estudiar danza a la Universidad de Chile. Se eligieron estas cinco instituciones, porque imparten el estudio profesional de la danza y, porque como ocurre con la Universidad de Chile, se accede a ellas al concluir la enseñanza media.
CAPÍTULO I
MARCO TEÓRICO

1.1. Antecedentes generales

1.1.1. Antecedentes históricos de varones en la danza

A pesar de ser la danza una manifestación artística que espontáneamente evoca a nuestra memoria la imagen de bailarinas en puntas de pies, la historia nos muestra que esta visión ha sufrido importantes cambios, donde el papel del hombre en la danza también ha sido muy importante.


Remontándonos a la época de la antigua Grecia, los hombres eran quienes practicaban la danza. Ésta era utilizada como método de entrenamiento para guerreros. De ahí que el gran filósofo Sócrates dijera:”el mejor bailarín es también el mejor guerrero”1.
También fueron los hombres quienes destacaron como maestros de danza en cortes y palacios, afinando las danzas preclásicas desde el renacimiento temprano.
En los tiempos del reinado de Luis XIII, eran sólo los hombres quienes participaban del ballet de corte. Después de esto, se encontraban mujeres, pero eran escasos los espectáculos que las unían con los bailarines, si ellas bailaban lo hacían solas.

Más tarde, reinaba Luis XIV. Él, gran amante de la danza, crea en su período la Real Academia de la Música y la Danza. Con esta creación, se ve muy beneficiada la danza en general, ya que se establecen las primeras reglas de la técnica académica y con esto comienza su gran desarrollo, dando paso hacia la formación profesional de la danza. Pierre Beauchamps encabezó la comisión de maestros a quienes les fue encomendada esta gran labor.


Claude Balon, fue uno de los colaboradores de Beauchamps para codificar la danza académica en la Real Academia. Balon, destacado maestro, bailarín y coreógrafo de la época, es recordado por el término “ballon”, que entre los bailarines representa la capacidad de elevarse por un instante en el salto y caer suave y elásticamente.
Hasta aquí, los hombres lideran la danza y es sólo a partir del año 1681, que se registra la aparición de una bailarina, Mlle. de la Fontaine. Después, con la llegada del nuevo siglo (siglo XVIII), surgen desde la Real Academia las bailarinas Salle y Camargo y los bailarines Pierre y Maximilien Gardel.
A pesar de la aparición de estos nuevos artistas en el área de la danza, uno es el que cautiva la atención de los entendidos, llegando a ser el primer bailarín en recibir el calificativo de “Dios de la Danza”2, nos referimos a Louis Dupré. Dupré, deja importantes discípulos que más tarde disputarían su lugar, entre los hombres, quien definitivamente lo logró, fue Gaetano Vestris, destacado por su refinada técnica llega a ser considerado el nuevo “Dios de la Danza”.
Vestris conoce a una gran bailarina de ópera de la época, Marie Allard y de ellos nace Marie-Jean-Agustín Vestris. Agustín estudia con su padre y es considerado un gran talento masculino en la danza, destacándose principalmente por su perfecta técnica de saltos y piruetas. Luego de su desempeño como bailarín, continúa su carrera como profesor en la Real Academia al igual que su padre, heredando también, el título de “Dios de la Danza”. Dentro de sus alumnos, están Augusto Bournonville, Fanny Elssler y Marie Taglioni.

En los comienzos del siglo XIX, era del Romanticismo, la danza pasa a ser una disciplina en la que renace la figura femenina, sobretodo por la invención de la danza en punta de pies y por el rol más sentimental en que encasillaba a las mujeres ésta época. El estreno de La Silphide en 1832, marcó este momento crucial, a pesar de que ésta transformación venía preparándose desde el siglo anterior, cuando los bailarines por un afán de elevarse, subían cada vez más sus relevés. En este período aparecen Salvatore Vigano y Jean Dauberval.


Definitivamente, es la aparición de las puntas en la época romántica la causante de la destrucción del papel masculino en la danza, provocándose así, el primer gran cambio en cuanto a lo que la historia nos venía contando en relación al papel del hombre en la danza.

El varón dejó de tener un desempeño importante, incluso, algunos de los roles masculinos en los ballets eran representados perfectamente por mujeres. Cuando si requerían de ellos, era para sostener a las bailarinas, porque con la nueva estética que había adoptado el ballet, las bailarinas necesitaban de un apoyo para poder realizar sus largos adagios, así, los varones dejaron de ser sus compañeros de baile para transformarse en sus soportes. También fueron necesarios para realizar imitaciones de vuelo3.


Por esto, la primera mitad del siglo XIX, posee una gran cantidad de bailarinas pertenecientes a los ballets románticos. De los hombres que pertenecieron a esta época, fueron pocos los que tuvieron un espacio dentro de esta consagración femenina, están: Jules Perrot, quien destacó como coreógrafo y Augusto Bournorville, quien fuera el único maestro que dentro de la época del romanticismo dio igual importancia a bailarinas y bailarines, concediéndole a los varones la posibilidad de mostrar sus destrezas y de acompañar con elegancia a sus compañeras, sin convertirlos solamente en sus soportes.
En la segunda mitad del siglo XIX, el ballet en Europa Occidental decae completamente. Dentro de los hombres sólo Enrico Cecchetti tuvo un lugar destacado, ya que en ese período fue Italia el único centro de la danza. Llegó a tal su decadencia, que en París para el estreno de Coppelia en 1870, una bailarina interpretó un papel masculino.
Hacia finales del siglo XIX, Rusia toma un lugar importante dentro de la danza y por medio de sus tres grandes escuelas4, promueve la importancia en cuanto a preparación y desarrollo de bailarines de ambos sexos. Fue Marius Petipa, gran bailarín, coreógrafo y maestro francés, también discípulo de Vestris, quien a finales del siglo XIX, enriqueció el arte del ballet en Rusia junto a sus colaboradores Enrico Cecchetti y Lev Ivanov.
A pesar de que los escenarios aún eran reinados por las bailarinas, Rusia con todo este enriquecimiento, preparó a nuevos creadores, principalmente entre ellos, a Michel Fokine, quien con sus novedosos conceptos daría impulso a distintos caminos para hacer coreografía. Rusia, también dio la posibilidad de tener a un nuevo Dios de la Danza, Valsav Nijinsky, quien destacó por su extraordinaria técnica y su especial personalidad. Trabajó como bailarín para los ballets que Sergio Diaguilev presentó en París, recibiendo los elogios del público y la prensa.
La importancia que tuvo Nijinsky fue que a comienzos del siglo XX le devolvió al bailarín varón el lugar relevante que había perdido, marcando un nuevo despegue masculino, apoyado también por bailarines y coreógrafos de la danza moderna, entre ellos, Ted Shawn.
Ted Shawn fue el primer coreógrafo varón de danza moderna, gran precursor en cambiar la visión del hombre en la danza. Creó una compañía integrada sólo por hombres “Ted Shawn y sus Men Dancers”. Al darse cuenta de que su contextura y la de muchos otros no encajaba con la del prototipo del bailarín clásico, creó un estilo de entrenamiento masculino bajo la convicción de que el intérprete debía ser recio, agresivo y especialmente extendido, en contraposición con el estilo femenino, que según él era suave, protector y contenido.
En este despegue, aparecen nuevas figuras de la danza, de la Escuela Rusa Rudolf Nurejev y de la danza moderna aparecen José Limón, Paul Taylor, Erick Hawkins y Merce Cunnigham.
Todas estas personalidades masculinas que han surgido con el transcurso de los años, más una serie de fuerzas artísticas, sociales y culturales, han contribuido en mejorar la visión y recuperar el lugar que tuvo el hombre en la danza, redescubriendo que la cualidad de movimiento del bailarín varón, fuerte y vigorosa, tiene la misma importancia que la sutileza y elegancia de las bailarinas. Dentro de las fuerzas artísticas anteriormente señaladas, se encuentran las siguientes:
Michel Fokine, por ejemplo, sacó de sus trabajos coreográficos:”la cursilería, artificialidad y ornamentación que habían estorbado al ballet del siglo XIX”5, quería que los bailarines usaran todo su cuerpo para expresarse y que los gestos se utilizaran sólo cuando la acción dramática lo requería. Además, sacó partido a las ventajas físicas del hombre en cuanto a fuerza y elevación, a la par de ir perfeccionando la técnica entregada por Marius Petipa antes que él, de la que destacaban espectaculares giros y saltos.
Marta Graham, también fue muy importante en la fuerte reincorporación del varón en la danza. Ella, a pesar de haber inventado un estilo que representa fielmente a las mujeres, también hizo muy partícipe al hombre, debido principalmente, a que en su vocabulario dancístico incorporó cualidades de movimiento antes no muy explotadas, como fuerza física bruta, esfuerzo y resistencia, cualidades más intrínsecas en el hombre que en la mujer.
De la compañía de Marta Graham, salieron los coreógrafos más importantes de los años 40 y 50, entre ellos, Merce Cunninghan, Erick Hawkins y Paul Taylor, anteriormente señalados.

Asimismo, también a comienzos del Siglo XX, la presencia masculina es respetada en el estilo de la danza espectáculo, en los musicales de Broadway y en los filmes de Hollywood, destacándose los bailarines de Tap y Jazz, como Fred Astaire, Gene Kelly, Gregory Hines, Sammy Davis Jr., entre otros.


Ya a fines del siglo XX, son bastantes los bailarines de renombre, están: Barishnikov, Vasiliev, Muhamedov, Rusimatov, Dupond, Bujones, Boca, Guerra, Malakhov, Carreño, Acosta, entre otros.
Así sucedió más o menos en la historia y a medida que más hombres aparecían, comenzaron a surgir nuevos estilos, técnicas y roles que representaban y expresaban mejor el punto de vista masculino.

1.1.2. Antecedentes históricos de varones en la danza en Chile



En Chile, la cantidad de varones destacados en la danza es considerable y también son varios los que trajeron la danza desde el extranjero, se quedaron y nos ayudaron a formar nuestra historia.
En un aspecto general, los primeros indicios en relación a la danza en nuestro país, tienen que ver con manifestaciones del tipo de ceremoniales religiosos y con aquellos espectáculos introducidos por los conquistadores españoles. En relación a nuestra investigación, la danza como espectáculo teatral, realizada en lugares cerrados y sujeta a un aprendizaje técnico no aparece hasta la época de la Independencia, sin embargo, estos bailes tenían un toque folclórico y se bailaban en pareja, destacándose por sus zapateos y sus acelerados movimientos de cuerpo. Por esto, fue que en el año 1839 Don José Joaquín Mora, propone al gobierno crear una escuela para formar cuerpos de baile que cumplieran una función social más elevada, ya que en ese tiempo, nuestro país carecía de escuelas que formarán profesionalmente a los futuros exponentes de la danza.
Por otra parte, nos comienzan a visitar compañías extranjeras invitadas por el Teatro Municipal para participar de sus óperas. También, durante la Primera Guerra Mundial 1914-1918, nos visita Ana Pavlova con su Compañía de Ballet. De su compañía se queda en Chile Jan Kawensky como maestro, siendo de los primeros extranjeros que se quedan a potenciar la danza en nuestro país. Después de él, llegan más profesores pero sin intención de formar ni escuela ni profesionales de la danza.
Con la Guerra de 1939, Chile se vio favorecido por grandes visitas en lo que a danza se refiere, nos visitaron: Ballet Ruso de Montecarlo, Ballet Americano, Conjunto del Teatro Colón de Buenos Aires y Ballet Jooss.
Pertenecientes a este último, se quedan Ernst Uthoff, Lola Botka y Rudolf Pescht, contratados como profesores por el Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile, para formar su Escuela de Danza, la primera escuela en formar profesionales de la danza en Chile.
A partir de la creación de esta Escuela, comienza una mayor incorporación de varones en la danza. Datos recopilados afirman que hasta ese entonces, la participación en la danza era casi totalmente integrada por mujeres. Los primeros alumnos varones de la Escuela de la Universidad de Chile fueron: Patricio Bunster, Martín González, Alfonso Unanue, Luis Cáceres, Martín Lande, Esteban Cerda y José Verdugo.
Después de ellos, comienzan a aparecer más varones que los siguen en generaciones. Algunos se han formado en la Universidad de Chile y otros no, pero todos tienen el reconocimiento de sus pares, entre ellos están: Fernando Beltramí: ex bailarín del Ballet Nacional Chileno, actualmente destacado docente del Departamento de Danza la Universidad de Chile y profesor de la Escuela Moderna, Carlos Reyes Zárate: profesor y coreógrafo, director general del ballet Folklórico de la Universidad de Santiago y docente del Departamento de Danza de la Universidad de Chile, Jorge Olea Chandía: docente y coordinador académico del Departamento de Danza de la Universidad de Chile y coreógrafo destacado, Jorge Carreño: integrante del Ballet Nacional Chileno, ganador del premio Altazor 2001 y 2004 como mejor bailarín, Alfredo Bravo: integrante del Ballet Nacional Chileno, ganador del premio Altazor 2000 y 2005 como mejor bailarín, Renato Peralta: ex bailarín del Ballet Nacional Chileno durante 30 años, actualmente profesor de técnica académica de la misma compañía, César Morales: ex primer bailarín del Ballet de Santiago, ganador de la Medalla de Oro en la competencia internacional de Praga y de la séptima versión del concurso Internacional de Ballet de Nueva York, entre otros. Cada uno de ellos, destacado en su estilo y especialidad.
Actualmente, la participación de los hombres en el mundo de la danza ha crecido lentamente en las distintas instituciones, universidades, academias y grupos de danza de diversos estilos.
Como la historia nace a partir de lo que ocurrió ayer, por medio de una investigación realizada en las más importantes instituciones y universidades que imparten el estudio profesional de la danza en la ciudad de Santiago de Chile, se determinó que en el Teatro Municipal y en el Centro de Estudios Profesor Valero, se encuentra el mayor porcentaje de hombres dedicados a la danza. Incluso, es en estos dos lugares, bajo la formación clásica y de espectáculo, respectivamente, donde se encuentra la mayor cantidad de niños varones. En menor proporción, se encuentran hombres en las escuelas modernas y contemporáneas, y finalmente, no podemos olvidar, la cantidad de grupos integrados en su mayoría de hombres, los que vemos bailar en las calles del gran Santiago, al ritmo del Break Dance, Streat Dance, Hip-Hop y Capoeira, que a pesar de no dedicarse profesionalmente a la danza, representan un significativo porcentaje de varones que tienen agrado por ella.

1.1.3. Características físicas del bailarín profesional


Sin duda, en nuestros tiempos, la danza se ha transformado en una de las formas de expresión esenciales en el ser, por lo tanto, las formas de danzar ahora son muchas. Nacen a partir de la necesidad de satisfacer en la persona el hambre del movimiento, que al no ser encontrado en el lenguaje del ballet clásico, se ve en la urgencia de crear nuevos estilos que representen sus distintas condiciones y aptitudes, los que brindan la oportunidad de comenzar los estudios a edades más tardías y además, permiten satisfacer las demandas y requerimientos de distintos coreógrafos a lo largo del mundo.


Por ejemplo, a Martha Graham le gustaban los bailarines japoneses, porque su complexión compacta era muy similar a la de ella, por lo tanto, muy compatibles a sus movimientos, George Balanchine, prefería bailarines altos y de movimientos sinuosos, sin embargo, a Paul Taylor y Twyla Tharp, les interesaba trabajar con bailarines de distintos tipos físicos. De este mismo modo, encontramos bailarines que no satisfacen las demandas de ciertas escuelas y sin embargo en otras, sus condiciones físicas cumplen con los requerimientos esperados. Por eso, es muy importante descubrir que tipo de danza es más afín a nuestro cuerpo, para no intentar ser un bailarín que, definitivamente, no se resistirá ser. En este caso, es muy claro lo que ocurrió con la compañía Pilobolus. Esta compañía de danza moderna, fue creada por cuatro alumnos varones de la Universidad de Darthmounth, ellos querían bailar, pero al carecer de una enseñanza técnica, crearon un ingenioso método de coreografía en el que enlazaban sus cuerpos para formar configuraciones esculturales que, como dijeron, bailaban por ellos.
El biotipo de un bailarín ha sufrido de cambios a medida que pasan los años, es así como antiguamente, tanto hombres como mujeres, eran más bien gordos, después predominaron los cuerpos frágiles y etéreos. Ahora estos biotipos se reemplazaron por cuerpos del tipo más bien musculoso. Agnes de Mille en “El libro de danza”, dice que la principal causa del cambio en la forma física esperada de los bailarines, depende y varía a partir del tipo de entrenamiento realizado, dice también: ”a los rusos les debemos las piernas delgadas”, porque ellos en la primera mitad del siglo XX, cambiaron el orden de los ejercicios de la barra colocando al final de ésta el grand battement, momento en que los músculos están preparados para ese tipo de movimiento, cambiando así el desarrollo muscular y por lo tanto, el aspecto de los bailarines.
En definitiva, los diversos tipos corporales, determinan la forma en que un bailarín se mueve y como se ve el movimiento en la persona, provocan además, que para algunos cuerpos ciertos movimientos resulten más fáciles y para otros se tornen más difíciles.
Un bailarín distingue del resto de las personas que no dedican su vida a una actividad física, por la forma en que su cuerpo se desarrolla gracias al entrenamiento de la danza. En sus cuerpos predominan la elasticidad, la resistencia y la fuerza, que a pesar de ser características que también distinguen a los deportistas, son necesarias para dedicarse a cualquier estilo de danza y que en su conjunto dan al bailarín gracia y armonía al movimiento.
Las características físicas óptimas para el estudio profesional de la danza, se centran en diversas capacidades corporales, tanto para hombres como para mujeres, dentro de estas están:


  • En dehors:es uno de los principios esenciales de la danza clásica. Movimiento de la pierna, producido por la rotación de la cadera que permite voltearla hacia fuera mostrando su cara interna al espectador”6.




  • Extensión de piernas: elongación de los músculos de las piernas, que permite levantarlas en distintas direcciones.




  • Flexibilidad espalda: es la capacidad que posee la espalda de flexionar el torso en distintas direcciones.




  • Flexibilidad del tendón de aquiles: tiene relación con que si el tendón es largo o corto, permitiéndole al bailarín tener profundos plies, movimiento esencial en la danza, especialmente requerido para realizar saltos.




  • Contextura física: peso corporal proporcional a la estatura, preferentemente que sean más o menos altos y esbeltos.




  • Pie: es la capacidad de flexión que tiene la articulación del tobillo y dedos.




  • Agilidad: capacidad de lograr en el cuerpo de los bailarines rapidez, permitiendo que sus movimientos sean y se vean ligeros y armoniosos.




  • Resistencia: condición física que permitirá al cuerpo del bailarín aguantar las exigencias de la disciplina de la danza, evitando fatigas musculares.

Sin embargo, el desarrollo físico que distingue a bailarines de bailarinas, principalmente es, que los hombres físicamente deben preparar su cuerpo para que logre la ejecución de grandes saltos, elemento de la danza que siempre los ha identificado.


Para el estudio profesional de la danza, lo mejor sería cumplir con las características físicas óptimas de un bailarín en su totalidad, sin embargo, cada cuerpo es distinto a otro, por tanto, cada bailarín podrá desarrollar estas características distintamente.
También es muy cierto que para lograr un cuerpo más adecuado para la danza, lo óptimo sería preparar su entrenamiento desde la edad más temprana posible, cuando aún los músculos y huesos son moldeables y se pueden desarrollar en base a los requerimientos físicos necesarios para la danza.
Para los distintos estilos de danza, tanto moderno como clásico, las características físicas que debiese tener un bailarín también debiesen ser las mismas, sin embargo hay ciertos aspectos que los distingue y se intentarán explicar a continuación:

1.1.3.1. Características físicas del bailarín clásico

Los requisitos físicos para el ballet profesional se basan en consideraciones tanto estéticas como funcionales, es decir, como se ve el cuerpo y su adecuación para ejecutar las destrezas necesarias para la técnica.
A partir de esto, los bailarines de ballet se caracterizan principalmente por poseer proporciones corporales largas y estilizadas, ya que, por medio de éstas, enfatizan la línea y el diseño de movimiento.
Los bailarines de ballet se destacan por tener una musculatura elongada. Dentro de esta característica, se les distingue del resto de los bailarines, porque principalmente poseen un en dehors amplio que les permite realizar altas extensiones de piernas tan requeridas por esta técnica. También destacan por poseer pies flexibles.
Poseen un cuello largo, ésta es otra cualidad que destaca a los bailarines clásicos del resto, característica que va ligada con la sensación de suspensión, la que brinda mayor libertad de movimiento a cabeza, brazos y parte superior del torso.
Para finalizar, concluimos que para dedicarse profesionalmente a la danza clásica, es primordial comenzar los estudios a una edad temprana. Este requerimiento es muy importante para lograr en el futuro bailarín flexibilidad extrema y mayor capacidad de rotación de caderas, porque es en una edad temprana cuando los músculos son más flexibles y los ligamentos y huesos pélvicos aún no están fijos. Es por esta razón, que el rango ideal es entre los 8 y 10 años de edad, pudiendo extenderse hasta los 12 años en niñas y hasta los 15 años en varones.

1.1.3.2. Características físicas del bailarín moderno

El estilo de danza moderna tiene que ver con la expresión individual y con hacer del movimiento un medio de comunicación y expresión, por lo tanto, es más permisivo en cuanto a las consideraciones físicas óptimas antes señaladas.
Además, permite mayor rango de edad para iniciarse en este estilo, no es raro comenzar estos estudios cerca de los 20 años de edad, es más, dentro de la historia de la danza, se encuentran muchos casos en los que talentosas personalidades de la danza moderna, comenzaron sus estudios tardíamente.
Jorge Olea Chandía, Coordinador Académico y docente del Departamento de Danza de la Universidad de Chile, opina que para ser un bailarín moderno y contemporáneo, es fundamental, ser una persona que piense y vea el mundo diferente, dice que tiene que ver con cómo siente el arte.

En cuanto a características físicas, agrega: “no es tan importante un gran en dehors ni la forma del pie, ni ser tan delgado ni poseer un cuello tan largo. Lo que si es fundamental, es ser creativos y poder desarrollar la capacidad de ser artistas”7.
Como en la mayoría de los casos, los bailarines que se dedican a la danza moderna han buscado por diversos estilos hasta encontrar aquel que más los represente, es muy frecuente que luego de desempeñarse como bailarines, un gran porcentaje de ellos se convierta más tarde en coreógrafos.
En relación a esto, Jorge Olea sostiene que para él no existen los distintos tipos de bailarines, sino más bien, tiene que ver con que existen distintos tipos de coreógrafos: están los de danza moderna: “hacen del movimiento un vehículo de comunicación y expresión” y los de danza contemporánea: “el movimiento es el fin y la obra de arte, la danza es el hecho en sí”8.

1.1.3.3. Ventajas del cuerpo masculino en relación a la danza

Como se señaló anteriormente, hombres y mujeres debiesen lograr las mismas condiciones físicas para poder desempeñarse en la disciplina de la danza, pero al ser distintos sexos, sus cuerpos anatómicamente fueron creados de manera diferente, por tanto y a pesar de todos los cambios que ha sufrido a través de la historia el prototipo del hombre en la danza, lo que no ha variado es la forma que tiene el cuerpo masculino y que relación y beneficios se obtienen de él en relación a la danza.
A partir de esto, las características anatómicas del hombre en relación a la danza son las siguientes, (si bien corresponden a las características de la mayoría siempre hay excepciones a la regla):
La pelvis del hombre es en forma de cono, más ancha en su parte superior y más angosta abajo, la que es especial para correr y saltar, en cambio la pelvis de la mujer es más ancha y menos profunda con forma de tazón, la que le da mayor libertad de movimiento a piernas y caderas.
Los hombres tienen un esqueleto más grande y músculos más macizos debido en gran medida a sus hormonas llamadas andróginos. Tienen además, más células musculares que las mujeres, por lo tanto, tienen más potencia para saltar y girar.
Poseen un centro de gravedad más alto, al tener los hombros anchos y las caderas más angostas, casi todo el peso de su cuerpo está en la parte superior. Saltar implica levantar este centro de gravedad, por lo tanto, los hombres gozan de esta ventaja.
Los hombros anchos que poseen, son muy beneficiosos para la realización de giros, aportando al movimiento ejercido por ellos y por los brazos, en cuanto a la fuerza que se ejerce para realizarlos.
Una característica limitante de los hombres es que, en general, son menos flexibles que las mujeres. La rigidez de algunas de sus articulaciones y de algunos de sus músculos, se debe en su mayoría al comienzo tardío de este estudio, por lo tanto y una vez más, es muy importante que sobretodo en ellos, se trate de comenzar el entrenamiento dancístico a la edad más temprana posible. La ventaja con este requerimiento, es que logrará en el joven que estudie danza precozmente, tener una base técnica sólida que le permita en un futuro dedicarse al estilo de danza que prefiera, ya que su cuerpo estará preparado para responder ante las distintas exigencias de los determinados estilos de danza.

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