El cardenas prehispanico



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EL CARDENAS PREHISPANICO

Según la Enciclopedia de los Municipios de Tabasco, edición 1995, la fundación de lo que es hoy el municipio de Cárdenas, podría remontarse hacia los años 800 a 400 A. C. debido a la expansión de la Cultura Olmeca, ocurrido en el sitio de la La Venta, lugar cercano a sus límites y al de su circunvecino municipio de Huimanguillo. Actualmente La Venta, lugar en donde se encontraron la mayoría de la cabezas colosales, testimonio vivo de la cultura Olmeca, aunque pertenece a Huimanguillo, está en los límites con Cárdenas, pegado a lo que es la villa Benito Juárez, lo que es claro suponer, la influencia de esa cultura en gran parte del territorio cardenense, pues hace 800 o más años no había límites, al menos los que conocemos ahora como municipios villas y rancherías.

El historiador Bernal Diaz del Castillo en su libro “La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España”, después de describir la llegada de la expedición española, comandada por Juan de Grijalva y Cuéllar, a Centra (Cintla), que sucedió el 7 de junio de 1518, narra cómo unos días después pasan por el río Dos Bocas (hoy Paraíso) y llegan a un pueblo llamado Ayagualulco o Agualulco, conocido después como Barra de Santa Ana, hoy villa y Puerto de Sánchez Magallanez. “Vueltos a embarcar, siguiendo la costa adelante, de allí a dos días vimos un pueblo junto a tierra que se dice Ayagualulco. Y andaban muchos indicios de aquel pueblo por la costa, con sus rodelas hechas con concha de tortuga, que relumbran con el sol que daba en ellas, y algunos de nuestros soldados porfiaban que era de oro bajo. Y los indios que las traían pernetas, como burlando de los navíos, como ellos estaban en salvo, por los arenales y costa adelante. Y los indios que las traían pernetas, como burlando de los navíos, como ellos estaban en salvo, por los arenales y costa adelante. Y pusimos por nombre a este pueblo La Rambla. Y así está en las cartas de marear. Y yendo más adelante costeando, vimos una ensenada, donde se quedó el río Tonalá, que a la vuelta que volvimos entramos en él, y le pusimos de río de Santo Antón.

El historiador Marín Ortiz Ortiz, dice que la región de los nahuatanes o de los agualulcos quedó delimitada hasta el siglo XVI y comienzos XVII, adscrita a Coatzacoalcos “y religiosamente, al obispo de Oaxaca, y situada al occidente de la Chontalpa, entre el río Tonalá y la barra de Cupilco, limitando hacia el sur con la sierra de Chimalapa y Chiapas, muy poblada por 11 asentamientos: Mecatepec como cabecera y Ocuapan muy posteriormente, Tecominoacán, Ostitán, Chicoacán Pechucalco, Cuitatlán, Cosoliacac, Tepancoapa, Guacán, dedicados a la producción de cacao, pita tortida y maíz, que comerciaban con la villa del Espíritu Santo ( hoy Coatzacoalcos). Los hombres hablaban náhuatl y popolaca, mientras que las mujeres, únicamente popolaca”.

A su vez, con Francisco j. Santamaría, en su libro “Duelo Histórico de Tabasco” narra: “…entre 1680 y 1689, por causa de las constantes invasiones de piratas ingleses al mando de Laureen Graff (a) Lorencillo, los agualulcos tuvieron que abandonar la Barra de Santa Ana, para huir a San Felipe Río Nuevo, hoy poblado Ignacio Gutiérrez Gómez, por lo que tratando de evitar el asedio de los piratas, taparon el Río Mezcalapa o de Dos Bocas, en el llamado “Paso de Don Chilo Pardo”, lugar ubicado cerca de lo que hoy es el municipio de Huimanguillo, desviándolo hacia un afluente del Río Grijalva. A ese cauce que disminuyó visiblemente su caudal, se le llamó Río Seco”.

El historiador y Cronista Municipal, Prof. Ramón Jesús Alejandro Hernández, cita en su libro testimonios I, que en los límites con el municipio de Huimanguillo “(a la altura de Nueva Zelandia) y en el brazo del Mezcalapa que servía de tributario al Dos Bocas, para obstruir el paso de las grandes canoas atestadas de piratas, los indígenas comenzaron a arrojar palos y piedras al río en una labor constante y desesperada, casi interminable.

Al correr de los años, el cauce se fue secando para convertirse en el Río Seco que a principios de este siglo (siglo XX) todavía era navegado por embarcaciones medianas, canoas y cayucos… constituyéndose en la vía de comunicación que enlazaba a cuatro municipios. De allí que en sus comarcas se hayan establecido los ingenios azucareros El Liman tour y el Cayetano, en Paraíso; El Edén, en Comalcalco; El Salamanca y el San Cándido , en Cunduacán; el Santa Rosalía, el Santa Rita y el Nueva Zelandia , en Cárdenas; y El Dorado y el Santo domingo, en Huimanguillo”.

LOS CIMIENTOS DE UN PUEBLO NUEVO

Al crearse las condiciones para desarrollarse como pueblo, habitantes de Cunduacán, conforman lo que un principio se llamó Pueblo Nuevo, luego San Antonio de los Naranjos, asentado en el playón del río seco. Conforme pasan los años, y viendo el auge que ya tenía esa comunidad, fueron llegando de otras latitudes familias enteras, incluso de otros países: España, Estados Unidos, Cuba y ya a principios del siglo XX, inmigrantes libaneses, a los que equivocadamente llamamos turcos.

El historiador Martí Ortiz Ortiz, dice que en el mapa de 1776, se puede observar un asentamiento entre los ríos mezcalapa y Río Seco, llamado Pueblo Nuevo en el lugar que hoy ocupa la cabecera municipal. Ortiz y Ortiz, ha sido profesor-investigador y organizador del material histórico de Tabasco, en el Archivo General de la Nación. En entrevista periodística afirmó que el mapa de 1776, es una representación que se hace del Río Mezcalapa desde la entrada de Villahermosa, hasta la jurisdicción de Guatemala, con los nombres de los pueblos, ranchos y haciendas de ganado.

FUNDACIÓN

El 22 de abril de 1797, por disposición del gobernador colonial Miguel de Castro y Aráuz, ya a iniciativa también del Doctor JOSÉ Eduardo de Cárdenas y Romero, (según cita la enciclopedia de los municipios de México, Tabasco), dio inicio la mensura (medición o deslinde) de las tierras de San Antonio Río Seco y con ello, la fundación de San Antonio de los Naranjos.

Don Pepe Bulnes en su libro de Cárdenas, escribió: “El 22 de abril de 1797 se da por iniciado el asentamiento que en un principio se llamó San Antonio de los Naranjos, el cual, su dimensión terriorial constó de 32 caballerías con las que se beneficiaron u igual número de familias fundadoras”. Más 11 caballerías donadas por el Presbítero Dr. José Eduardo de Cárdenas y Romero. Cabe aclarar que esta fecha (22 de abril de 1797), fue la que oficialmente el Congreso del Estado designó como la de fundación de la ciudad H. Cárdenas en 1997, siendo presidente municipal el doctor Héctor Muñoz Ramírez, celebrándose con “bombo y platillo” los doscientos años de existencia.

El 23 de enero de 1821, fallece en Cunduacán, el Dr. José Eduardo de Cárdenas, por lo que según Pepe Bulnes desde ese día los vecinos de San Antonio de los Naranjos, agregaron al pueblo su ilustre apellido llamándose a partir de entonces San Antonio de Cárdenas.

SE LE DECLARA AYUNTAMIENTO

El historiador y Presbítero Manuel Gil y Sáenz, en “Historia de Tabasco”, cita que fue el 12 de octubre de 1825 cuando al pueblo de San Antonio, se le concede el derecho de elegir ayuntamiento, conforme a la Ley Reglamentaria No. 21 del 9 de febrero de 1825, Era Gobernador Don Agustín Ruiz de la Peña.

El maestro Martín Ortiz, en su libro “Los Caminos de Tabasco”, se refiere a la importancia de que San Antonio se conforme como Ayuntamiento. “Un proceso paralelo a la organización territorial fue el fortalecimiento político de varios sentamientos, con el fin de cohesionar e impulsar su economía, como consecuencia de una necesidad social y exigencia de los lugareños. El 12 de octubre de 1825 se instituyó el Ayuntamiento Constitucional del pueblo de San Antonio Río Seco, que se había significado como paso obligado de los transeúntes y varias recuas que llegaban a Tabasco provenientes de Chiapas, Veracruz y el Altiplano central, para proseguir su viaje a Jalpa, Cunduacán, Villahermosa y el oriente, y como sede de una recaudación de alcabalas terrestres desde 1814”.

VILLA DE SAN ANTONIO DE CÁRDENAS

El 2 d enero de 1851, el Congreso del Estado, decretó Villa al pueblo de San Antonio de Cárdenas, en memoria de Don José Eduardo de Cárdenas y Romero, quien había contribuido a tierras para la fundación de la hoy H. Cárdenas.



LUCHA CONTRA EL IMPERIO FRANCÉS

En 1863, se da la intervención francesa en suelo tabasqueño, y en la recién nombrada villa de San Antonio de Cárdenas, un patriota de nombre Andrés Sánchez Magallanes, junto a un centenar de valientes cardenenses con armas rudimentarias pero con mucho arrojo, aquel 6 de octubre de 1863, le hicieron frente al poderoso ejército que representaba los intereses de Francia comandados por el cubano Eduardo Arévalo, haciéndolo retroceder y no permitiendo la toma de la plaza. Al día siguiente, el 7 de octubre de 1863, frente al pueblo reunido en la plaza, el Coronel Sánchez Magallanes, levanta y lee la proclama antiimperialista, que es la voz de ataque contra los intrusos. Después Magallanes y otros cardenense participan el 1 de noviembre de ese mismo año, en la batalla de Jahuactal, Cunduacán, contra el ejército invasor, quien de nuevo sale derrotado a manos de los patriotas tabasqueños. Cuatro meses después, el 27 de febrero de 1864, en San Juan Bautista, hoy Villahermosa, sin disparar un solo tiro, los invasores se rinden y parten por donde vinieron, con la derrota a cuestas, surcando las aguas del Grijalva, ante el regocijo de los coroneles Andrés Sánchez Magallanes y Gregorio Méndez Magaña, y cientos de combatientes que habían arriesgado sus vidas por salvar el honor de Tabasco y el país.



SE LE NOMBRA HEROICA

El 14 de febrero de 1868, siendo gobernador del estado, Con Felipe de Jesús Serra Campos y MacDonell, el Congreso del Estado, emitió un decreto otorgándole el título de “Heroica” a la Villa de San Antonio de Cárdenas en premio a la gesta patriótica contra los franceses, comandada por el Coronel de la Guardia Nacional, Andrés Sánchez Magallanes, declarando al mismo tiempo al patriota Sánchez Magallanes, “Benemérito del Estado”.

Sin embargo, la historia registra otras dos hazañas gloriosas: la insurrección contra Porfirio Díaz, encabezada por el General Ignacio Gutiérrez Gómez y el levantamiento carrancista contra Victoriano Huerta, a cargo de los revolucionarios Carlos Greene Ramírez, Ramón y Aurelio Sosa Torres, entre otros, por lo que el pueblo la llama “La Tres Veces Heroica Cárdenas”, aunque heroica, oficialmente sea una vez.

A finales de 1890, según cita la “Enciclopedia de los Municipios de México. Tabasco”, la división territorial del municipio, estaba integrada por una villa (H. Cárdenas); 2 pueblos (Barra de Santa Ana y San Felipe Río Nuevo); y 12 vecindarios rurales (Arroyo Hondo, Bajío, Camino Vecinal, Calzada, Habanero, Hidalgo, Limón y Candelero; Naranjeño, Paso y Playa; Poza Redonda y Santuario; Río Seco 1ra., Río Seco 2da., Santana; y Zapotal).

A finales del siglo XIX, la Villa de Cárdenas, fue conociendo y disfrutando de los avances que en materia de transporte y telecomunicaciones, se estaban dando en otras latitudes. Fue fundamental la cercanía del río Mezcalapa para impulsar el transporte fluvial y por ende, la economía local. Florecían haciendas cacaoteras pero la situación de los peones o trabajadores era deprimente. Se vivía prácticamente en un sistema feudal reflejo del porfiriato.

El cardenense don Policarpo Valenzuela Yera, no obstante ser el latifundista más grande del Estado, pues poseía más de 200 mil hectáreas; también era el propietario de la flota de Barcos Más importante, entre ellos, el “Mezcalapa”, “Abraham Bandala”, “Benito Juárez”, “Clara Ramos” y “El Carmen”.

En 1883, el gobierno del Estado, le autorizó a don “Polo” Valenzuela, el tendido de una vía férrea que fuera del paso de Nueva Zelandia al centro de la Villa de Cárdenas, por la que correrían tranvías jalados por mulas. Tal acción se concretó en 1884, con una vía de 7.5 kms., lo que incrementó el tráfico de productos agrícolas y elaborados, así como el ir a venir de personas a San Juan Bautista, principal mercado de mercancías traídas de ultramar.

En 1890, se pone en marcha el servicio telegráfico, entrando la villa a la era de las telecomunicaciones. En 1901, se construyó el primer palacio municipal, siendo el jefe político don Manuel Castillo; los portales del poniente de la plaza, los construyó don Juan Greene. Trascendente fue la llegada del servicio telefónico, en esta Villa se suscitó en 1903, siendo jefe político don Manuel Briseño, quien también dio la concesión para la primera planta de luz eléctrica, al Ing. Carlos del Río. Antes, (cita don Pepe Bulnes), las callecitas de alumbraban con faroles de mecha y petróleo, que las encendían a las 7 de la noche y las apagaban a las 5 de la mañana.



LA H. CÁRDENAS SE CONVIERTE EN CIUDAD

A partir del 16 de septiembre del 1910, se eleva la H. Villa de Cárdenas a la categoría de Ciudad, aprovechando la conmemoración del primer centenario de nuestra Independencia nacional. La XXIV Legislatura del Congreso del Estado, analizó exhaustivamente la propuesta del diputado Salvador de la Rosa, y bajo el decreto No. 21, de fecha 28 de mayo de 1909, aprobó la iniciativa, siendo gobernador del Estado Abraham Bandala Patiño, y el presidente municipal de Cárdenas, Don Miguel del Río.



SEGUNDA VEZ HEROICA

Las condiciones socioeconómicas y políticas que el municipio de Cárdenas y su cabecera municipal, vivían a inicios del siglo XX, dieron motivo a levantamientos armados que seguían los pasos de Francisco I. Madero que a nivel nacional se enfrentaba al dictador Porfirio Díaz, exigiendo Sufragio Efectivo No Reelección y que el 20 de noviembre de 1910, estallara la Revolución Mexicana.

En haciendas o fincas del municipio, se vivía una prosperidad pero a costa del avasallamiento y explotación de peones que vivían endeudados en las tiendas de raya. Por eso, las ideas de Ignacio Gutiérrez Gómez, tuvieron eco y desde 1907 comenzaron las sublevaciones.

Después de ser nombrada ciudad, este jirón de la entidad, no cejó en el tesón revolucionario de sus hombres; a pocos meses de esa fecha histórica, al grito de ¡Viva Madero! ¡Muere Porfirio Díaz!, entra a Cárdenas con su columna libertadora, el General Ignacio Gutiérrez Gómez, la noche del 24 de diciembre de 1910. Aunque todo quedó en un intento de toma de plaza, la semilla de la insurrección contra la dictadura porfirista está sembrada en suelo cardenense.



TERCERA VEZ HEROICA

El 5 de abril de 1913, a raíz del derrocamiento y muerte de Francisco I. Madero y del tabasqueño José María Pino Suárez, oriundo de Tenosique, cardenenses con espíritu revolucionario se alzaron en armas contra el usurpados y traídos Victoriano Huerta y tomaron la plaza. Según el Prof. César A. Brito Sáuz, en su monografía de Cárdenas, fechada en 1951, “varios vecinos, entre ellos los hermanos Ramón y Aurelio Sosa Torres, Carlos y Alejandro Greene, Luis Gallegos M., Victorio Martínez, Nicolás Aguilera, Gertrudis Gómez, Silverio Encarnación, Juan y Pedro Torres, Manuel Adriano, Ramón Fuentes y tras personas cutos nombres escapan a la memoria, dieron el grito de rebelión en señal de protesta, contra el régimen del usurpados Victoriano Huerta…”.

Otros nombres de combatientes que hacen suyo el movimiento contra Huerta, son: Pedro C. Colorado, Octavio Jiménez, Candelario Priego, Pedro Estrada, Miguel Vasconcelos, Guillermo Jiménez y sus hijos, Próculo, Crescencio y Gregorio; Miguel Noverola Fuentes, Andrés Gallegos, Albino López y sus hijos, Patricio, Apolinar y Cirilo, Florencio Morales, Isidro Cortes, José María Jiménez, Albero Ruiz, Pedro y Miguel Torruco Jiménez; Isauro Castillo, Ignacio Cuevas, Manuel R. Rincón, Francisco Ortiz, Pedro y Eliseo Priego; Andrés Olán, Agustín Hernández, Ricardo Cano, entre otros.

Tanto en la ciudad como en sus comunidades la agitación política y asonadas militares continuaron por todo el resto de la década de la mano de los hermanos Sosa Torres y Carlos Greene. La inestabilidad política y social se reflejó en la economía pues muchas haciendas y ranchos eran saqueados por los revolucionarios. Gobiernan el municipio en esa década don Fernando del Río, Leovino Vera, Darío Vidal y Vidal, Crisóstomo Gallegos, Ezequiel Hernández, Pedro Olán Ortiz, José María Estrada Torres, entre otros.



EL GARRIDISMO EN CÁRDENAS

Aunque los movimientos revolucionarios no cejaron, en la década de 1920 a 1930 se comenzó a sentir la época de don Tomás Garrido Canabal, quien asciende al poder como gobernador de Tabasco, en 1922. En los 13 años en que de una manera u otra se mantuvo en el poder, los presidentes municipales de Cárdenas fueron marcados por la línea garridista. El impulso a la educación la persecución a sacerdotes, el cierre de iglesias que fueron convertidas en escuelas racionalistas, la quema de imágenes religiosas en plazas públicas, el combate al alcoholismo en todas sus modalidades: producción, distribución y consumo, órdenes que eran llevadas a cabo por el grupo de los camisas rojas, fue la tónica de régimen. El garridismo, a la par que le hacía la guerra al fanatismo y al alcohol, impulsaba las ferias regionales. Los gobiernos municipales de ela época fueron: Manuel del Río, Miguel Noverola de la Fuente, Celso Gómez, Rolando Pérez, Moisés Rosique Gamas, Ramiro Chávez Robles, entre otros.

La economía comienza a estabilizarse. El rigor del gobierno garridista se impone. Es ya la década de 1930. Se impulsa, a costa de libertades religiosas de opinión, la producción agropecuaria; llega el esplendor de la producción de plátano que es sacado de Cárdenas a través de barcos que zarpan en el Paso de Nueva Zelandia. Cárdenas paticipa en las ferias estatales y además de su muestra artesanal, industrial y agropecuaria, envía a su mensajera del Progreso (Embajadoras). En 1930 fue Candita Espinosa Noverola; en 1932, Lilia Torruco Vera; en 1933, Esperanza Casanova Torruco; y en 1935, Flora González Casanova.

Cita el Dr. César Elías Ávalos, en su libro Del Quemón al Paralelo 18, que Garrido llegaba a Cárdena en su avión El Guacamayo, que aterrizaba en el campo de aviación, donde ahora se ubica el Hospital Regional. Venían a “diversas ferias como la de la caña, la del plátano o la del coco, borrando con esto las festividades religiosas”.

Los últimos presidentes municipales del garridismo fueron Faustino cupido, Isidoro González, Fernando Vidal ramos, Miguel Noverola, Marcos A. Sosa entre otros. El garridismo llega a su fin en 1935. (Texto tomado de la obra Cárdenas Ayer Y Hoy sexta Edición de Ezequiel Luna Arias)

De 1940 a 1960 nuestro municipio se caracterizó, por los carnavales , las serenatas, la apertura de nuevos comercios y la culminación de la carretera circuito del golfo, lo que permitió que la empresa autobuses de oriente ADO llegara a nuestro municipio, teniendo como terminal el poniente del parque Hidalgo cerca del Hotel Turista.



En los años 60 Cárdenas se ve influenciada por la moda, los nuevos ritmos musicales, la llegada de diferentes orquestas musicales. La mayor alegría para el pueblo cardenense fue la noche en que una hija predilecta de este pueblo obtiene la primera flor más bella de nuestro municipio, la embajadora Rosa María Amores Rueda en el año 1961. Y es así como a solicitud El 22 de enero de 1966, llegó a Cárdenas la primera Comunidad fundadora de Siervas de Jesús Sacramentado, integrada por la Hna. María del Divino Salvador y la Hna. María Vicenta García Orozco, al siguiente día llegó la Hna. Carmen Herlinda de Jesús Sacerdote quien tenía quince días viajando diariamente desde Villahermosa, y la Hna. Emilia del Refugio, quienes se apresuraron a realizar las inscripciones en el Templo Parroquial de San Antonio de Padua. Dando inicio un gran proyecto educativo que ha trascendido a lo largo de cinco décadas formando verdaderos hijos de Dios y ciudadanos de la patria.


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