El cerebro adicto Aquí les hablaré un poco sobre la drogadicción y los efectos o consecuencias que tiene con el cerebro



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El cerebro adicto

Aquí les hablaré un poco sobre la drogadicción y los efectos o consecuencias que tiene con el cerebro.

Para comenzar les diré que los cambios bioquímicos que suceden en el cerebro del adicto son los responsables de la compulsión observada en los episodios de uso descontrolado, así como de muchas de las perturbaciones cognitivas propias de la adicción.

En la actualidad, el tema de la drogadicción ya no es considerada tanto un problema moral, sino, una enfermedad que puede ser tratada.

Existen varias adicciones, como la adicción al tabaco, alcohol, medicamentos legales, drogas ilícitas, el uso desmedido de los teléfonos celulares, la toma exagerada de “selfies”, etc. El objeto de la adicción puede variar, pero la respuesta conductual es similar, ya que todas estas adicciones provocan la misma reacción en la química del cerebro. Este descubrimiento ha alterado de forma considerable la manera de prevenir y remediar las adicciones.



Neurotransmisores


Los neurotransmisores son sustancias químicas naturales que existen dentro del cerebro y que son responsables de las activiades cerebrales. Estas sustancias naturales son las que median en el estado de ánimo provocando euforia o desgano, de acuerdo a una sucesión compleja de estímulos, condicionamientos y aprendizajes.

Las drogas, así como los estados de excitación extrema provenientes de conductas de estimulación, afectan estos neurotrasnmisores de manera que el cerebro los produce en exceso o los depleta exageradamente. Esto es lo que provoca un desbalance bioquímico persistente.

Algunos de los neurotransmisores más importantes involucrados en la respuesta adictiva son:



La Dopamina que es predominante en las áreas del sistema de recompensa mesolímbico el cual media las repuestas de euforia y estimulación en el cerebro.

Las Endorfinas se producen en las áreas mesolímbica y mesocorticales, y median las respuestas a los estímulos dolorosos, la regulación de la temperatura y la ingestión de agua y alimentos.

El Acido Gamma Amino Butírico (GABA) se encuentra en la amígdala, el bulbo olfatorio, el telencéfalo ventral y el globo pálido también se ha implicado en la respuesta adictiva.

Realmente se asume que todos los neurotransmisores tienen un papel en la manifestación de la adicción. Aún se investiga para determinar la naturaleza de ese papel y la forma en que las vías y los químicos cerebrales interactúan para producir el desorden adictivo.

Cuando se comenzó a estudiar la conducta adictiva en los años de 1930 se creía que las personas adictas a las drogas y el alcohol tenían una carencia de moralidad y precaria fuerza de voluntad. Esto hizo que las personas consideraran a las personas adictas con un problema moral y no de salud por el abuso de las drogas, esto ocasionó que optaran por el castigo y etiqueta negativa a los adictos en vez de crear acciones preventivas y terapéuticas.

Hoy éstas se definen como una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia a pesar de saber los daños que ocasiona. Éstas modifican la química, la estructura y el funcionamiento del cerebro. Al igual que otras enfermedades como la diabetes, la adicción se puede tratar, y aunque no se consiga una cura definitiva, el tratamiento incrementa la calidad y la duración de la vida.



Efectos de algunas sustancias

Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.

Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.

Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.

Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.

Fuente: National Institute on Drug Abuse

Enfermedad Crónica

Cuando se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro. Dicho sistema motiva al individuo a repetir conductas necesarias para la supervivencia y la reproducción como alimentarse y tener sexo. Enfermedad Crónica



(Sistema de Recompensa Cerebral
Se trata de un sistema cerebral encargado de mediar en las repuestas de condicionamiento a los estímulos, produciendo recompensas bioquimicas a las repuestas adecuadas, para manejar constructivamente los estímulos. Está compuesto por zonas mesolímbicas y mesocorticales. La estimulación excesiva de este sistema conlleva, en las personas predispuestas, a cambios bioquímicos permanentes, que median la reacción adictiva, de modo que cambia su funcionamiento y su respuesta a los estímulos ambientales. Este el sistema más importante implicado en el desarrollo de la adicción.)

La estructura química de drogas como la mariguana y la heroína es tan similar a la de un neurotransmisor natural, que los receptores las aceptan como si fueran el neurotransmisor. Otras drogas, como las anfetaminas y la cocaína, hacen que se produzca una cantidad excesiva de neurotransmisores naturales o evitan que el organismo recicle el exceso de estas sustancias. En consecuencia, el mensaje interneuronal se intensifica, impidiendo una comunicación adecuada.

Explica la doctora Medina Mora. "El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las recompensas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas" de dopamina que se producen al consumir una droga, y lo hace reduciendo su producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores que captan la señal de este neurotransmisor. Así, cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión.

Esto ocaciona que la persona tenga la necesidad de consumir una cantidad considerablemente mayor de la droga para poder producir la dopamina necesaria para tener el mismo efecto. Es decir, se desarrolla tolerancia a la droga. En el individuo que ha llegado a esta etapa, la falta de droga provoca el llamado síndrome de abstinencia, con síntomas como ansiedad, irritabilidad, náuseas, insomnio, episodios de sudoración, temblores y psicosis, y puede llevar a la muerte.



Dependencia física

Para desarrollar una adicción es importante lo adictiva que la droga sea, su disponibilidad y cómo la acepte y considere la sociedad, (es más excitante hacer algo que está prohibido, porque entre más peligroso sea, mejor es la sensación)

La directora del INPRF señala que el riesgo se puede medir en un laboratorio con modelos animales. Por ejemplo, una rata de laboratorio es capaz de preferir la cocaína al alimento hasta la muerte, pero esto no sucede con la nicotina. Sin embargo, entre los humanos hay tres veces más adictos a la nicotina que a la cocaína y esto tiene que ver con que la nicotina es más fácil de adquirir y su consumo es más aceptado por la sociedad. En el caso del alcohol, otra droga de fácil acceso y con amplia aceptación social, entre el 10 y el 15% de las personas que beben desarrollan la dependencia. Uno de sus principales síntomas es el aumento de la tolerancia; es decir, se necesita beber más para experimentar los efectos deseados. La tolerancia se desarrolla muy rápido.

La primera vez que bebemos el efecto es fuerte. Luego crece la tolerancia y aunque mucha gente controla su uso, ese control se pierde en los adictos.



La adolescencia, factor de riesgo

Sabemos que los adolescentes suelen tomar sus decisiones a partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio, por lo tanto, es más probable que abusen de las sustancias. El problema principal es que en esa etapa de desarrollo el cerebro es mucho más vulnerable. Los daños que causa la mariguana en el cerebro pueden ser reversibles en las personas que la empiezan a consumir en la edad adulta, pero aún no hay evidencia de cómo pueda “curarse” la adicción cuando el abuso comienza en la adolescencia. Las investigaciones sugieren que en este caso las consecuencias duran mucho más. Aunque el punto de corte son los 17 años, para el caso de la mariguana tenemos el riesgo incrementado hasta los 26 años. Esto significa, según la especialista, que los adolescentes no deben ni beber, ni fumar, ni usar otras drogas y debemos trabajar con todas las políticas públicas que nos ayuden a protegerlos.

En cuanto a los usos medicinales de la mariguana, es un error muy grande decir que, por ser un producto natural y medicinal no hace daño, la heroína y el opio igualmente provienen de productos naturales y causan una dependencia terrible, al final del día el abuso de cualquier medicamento es nocivo, ya sea natural o no, éstas pueden provocar dependencia que a corto o largo plazo, las consecuencias son la muerte.

Problemas mentales y vulnerabilidad

Las personas que sufren de bipolaridad o esquizofrenia son más propensos a tener una adicción. Aproximadamente 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias tienen también una enfermedad psiquiátrica.

Las fobias que surgen más o menos a los siete años pueden provocar la adicción a alguna droga, por ejemplo, si un niño llega a tener una fobia y en lo largo de su vida no se encuentra o decide no probar ninguna droga, probablemente cuando sea adulto podrá resolver su problema, pero si decide consumir alguna de ellas y dicha droga tiene el efecto de reducir la ansiedad por la fobia, el niño confundirá el efecto con la solución de sus problemas, lo que ocasionará que tenga una dependencia y aun tenga la ansiedad.

El uso de drogas como la mariguana en edades tempranas aumenta el riesgo de depresión. Algo similar sucede con la esquizofrenia, cuyo riesgo aumenta entre una y siete veces en quienes empezaron a fumar mariguana antes de los 25 años.



Consecuencias conductuales, familiares y sociales

Todas las adicciones pueden tener graves consecuencias para la salud y las relaciones humanas y, por tanto, para el bienestar personal, familiar y social.

Siendo adicto se corre también el riesgo de sufrir o infligir a otras personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de violencia o delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia.

Es por esto que existen tantos centros de rehabilitación, para que la persona adicta pueda dejar la sustancia, su cuerpo, organismo y cerebro regresen a ser, no tanto como antes, más bien, que le permitan a esa persona, discernir entre lo que realmente quiere y lo que su cerebro le pide.

Las adicciones no solo afectan al consumidor de las drogas, afectan a todo aquel que lo rodea, como los familiares. Hemos de imaginar que los familiares pasan por procesos muy complicados cuando alguien es adicto, primero deben hacerle entender que su modo de vida no es la mejor, que le traerá muchos problemas. Deben confrontar el hecho de que si esa persona no acepta que tiene un problema y necesita ayuda, no podrá ser ayudado y sobre todo, cuando la droga ya ha hecho mucho daño en su organismo y cerebro, deberán aceptar que en un momento a corto o largo plazo, llegará a ser tratado como un “vegetal”, alguien sin vida, sin pensamientos, alguien que no puede moverse, comer, etc. hasta que llegue el momento en el cual deban elegir si lo dejan seguir viviendo de esa manera o mejor lo dejan descansar en paz.

El tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos y externos. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico, sino considerar al individuo y su contexto: su familia y su lugar de trabajo. En definitiva, se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar nuevamente un cerebro que aprendió algo totalmente anormal, pues la adicción, en última instancia, es una enfermedad de aprendizaje.

Por otro lado, afecta tanto a los familiares como a los amigos, compañeros de trabajo, etc. Ya que si la droga no es muy accesible, ésta persona pensará en todos los medios para poder tener la solvencia para comprar la droga deseable y puede llegar a quedar endeudado con sus conocidos y ponerlos en riesgo también.

La adicción es una enfermedad como la diabetes, crónica e incurable y siempre se pueden sufrir recaídas. Pero puede controlarse para el mejoramiento de calidad de vida.



El mejor enfoque: la prevención

Entre los factores negativos se encuentran; los padres adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición, la falta de ejercicio, un entorno de violencia, una experiencia traumática sin resolver. "Deben evitarse esas actividades desafiantes, o de franca delincuencia", pues son factores de muy alto riesgo.

La doctora Medina Mora agrega que "tenemos que trabajar para que se deje de vender alcohol a los adolescentes", lo que sucede incluso en tiendas establecidas que funcionan las 24 horas. También hay que frenar la disponibilidad de inhalables y de cigarros sueltos. Proteger a los adolescentes de las drogas es fundamental, "pues toda la evidencia de salud pública nos habla de un riesgo mayor" en la adolescencia

En conclusión, debemos cuidar a todo aquel que nos rodea, evitar que estén dentro de un ambiente de violencia, que sufran algún tipo de experiencia traumática, informar a los menores y adolescentes sobre las drogas, sus tipos y sus consecuencias en el organismo y que pueden llevar a la muerte. Reflexionar nosotros como personas, los papás darse cuenta que si fuman, fomentan ese vicio a sus hijos.



Ayudar a las personas que ya tienen un problema con la adicción, llevándolas a los centros de rehabilitación, hablar con ellos, etc.

Son muchas cosas las que podemos hacer por las nuevas generaciones y las que ya tienen algún tipo de problema.


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