El cerebro de broca



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EL CEREBRO DE BROCA

CARL SAGAN

Titulo Original en ingles: Broca’s Brain

Traducción: Doménech Bregada (Cap 1 al 7) y José Chabás (Cap 8 al 25) de la 1 edic. de Random House, Inc., Nueva York, 1970.

(c) 1974, 1975, 1976, 1977, 1978, 1979, Carl Sagan

(c) 1981, Ediciones Gribaldo, S.A.

Déu i Mata N°98. Barcelona 08029. España

D.R. (c) 1984 por Editorial Gribaldo, S.A. de C.V.

Calz. San Bartolo Naucalpán N°282

Miguel Hidalgo, México, D.F.

ISBN 968-419-420-X

Edición Electrónica: U.L.D.

Agradecimientos

En cuanto a discusión de puntos específicos abordados en el texto, estoy en deuda con un buen numero de amigos, corresponsales y colegas, entre los que se incluyen Diane Ackerman, D.W.G. Arthur, James Bakalar, Richard Berendzen, Norman Bloom, S. Chandrasekhar, dark Chapman, Sidney Coleman, Yves Coppens, Judy-Lynn del Rey, Frank Drake, Stuart Edelstein, Paul Fox, D. Car-leton Gajdusek, Owen Gingerich, Thomas Gold, J. Richard Gott III, Steven J. Gould, Lester Grinspoon, Stanislav Groff, J. U. Gunter, Robert Horvitz, James W. Kalat, B. Gentry Lee, Jack Lewis, Marvin Minsky, David Morrison, Philip Morrison, Bruce Murray, Phileo Nash, Tobias Owen, James Pollack, James Randi, E.E. Salpeter, Stuart Shapiro, Gunther Stent, O.B. Toon, Joseph Veverka, EA. Whitaker y A. Thomas Young.

Este libro debe mucho, en todos los estadios de su producción, a la dedicación y competentes esfuerzos de Susan Lang, Carol Lane y, muy particularmente, a Shirley Arden, mi secretaria particular.

Debo especial gratitud a Ann Druyan y Steven Soter por su generosa ayuda y estimulantes comentarios sobre buena parte de los temas tratados en el libro. Ann ha contribuido esencialmente en la mayor parte de los capítulos y en la elección del titulo. Mi deuda para con ella es inmensa.


Indice





Indice 4

Introducción 5

Primera Parte: CIENCIA E INTERÉS HUMANO 7

1. EL CEREBRO DE BROCA 7

2. ¿PODEMOS CONOCER EL UNIVERSO? REFLEXIONES SOBRE UN GRANO DE SAL 12

3. ESTE MUNDO QUE NOS LLAMA COMO UNA LIBERACIÓN 15

4. ELOGIO DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA 22

Segunda Parte: Los Fabricantes de Paradojas 26

5. SONÁMBULOS Y TRAFICANTES EN MISTERIOS: SENTIDO Y SINSENTIDO EN LAS FRONTERAS DE LA CIENCIA 26

6. ENANAS BLANCAS Y HOMBRECILLOS VERDES 38

7. VENUS Y EL DOCTOR VELIKOVSKY 46

8. NORMAN BLOOM, MENSAJERO DE DIOS 70

9. CIENCIA FICCIÓN: UN PUNTO DE VISTA PERSONAL 75



Tercera Parte: NUESTRO ESPACIO PRÓXIMO 80

10. LA FAMILIA DEL SOL 80

11. UN PLANETA LLAMADO JORGE 85

12. VIDA EN EL SISTEMA SOLAR 92

13. TITÁN, LA ENIGMÁTICA LUNA DE SATURNO 95

14. LOS CLIMAS DE LOS PLANETAS 98

15.CALÍOPE Y LA CAABA 102

16. LA EDAD DE ORO DE LA EXPLORACIÓN PLANETARIA 105



Cuarta Parte: EL FUTURO 110

17. «¿PUEDES ANDAR MAS DEPRISA? » 110

18. A MARTE, A TRAVÉS DEL CEREZO 113

19. EXPERIENCIAS EN EL ESPACIO 116

20. EN DEFENSA DE LOS ROBOTS 121

21. PASADO Y FUTURO DE LA ASTRONOMÍA NORTEAMERICANA 127

22. LA BÚSQUEDA DE INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE 135

Quinta Parte: CUESTIONES PROSTERAS 140

23. EL SERMÓN DOMINICAL 140

24. COTT Y LAS TORTUGAS 146

25. EL UNIVERSO AMNIÓTICO 150




Introducción


Vivimos en una época extraordinaria. Son tiempos de cambios pasmosos en la organización social, el bienestar econ6mico, los preceptos morales y éticos, las perspectivas filosóficas y religiosas y el conocimiento que tiene el hombre de sí mismo, así como en nuestra comprensi6n de este inmenso universo que nos acoge como grano de arena dentro de un océano cósmico. Desde que el hombre es hombre se ha venido interrogando acerca de una serie de cuestiones profundas y fundamentales, que nos evocan maravillas y, cuando menos, estimulan un conocimiento provisional y dubitativo. Son preguntas sobre los orígenes de la conciencia, la vida sobre nuestro planeta, los primeros tiempos de la Tierra, la formación del Sol, la posibilidad de que existan seres inteligentes en alguna otra parte de la inmensidad celeste. Y la mas ambiciosa e inquietante de todas, ¿cual es el origen, naturaleza y destino ultimo del universo? Excepto en las mas recientes fases de la historia humana, todos estos temas habían sido competencia exclusiva de filósofos y poetas, chamanes y teó1ogos. La diversidad y mutua contradicción entre las respuestas ofrecidas ya era claro indicio de que muy pocas de las soluciones propuestas podían ser correctas. Pero hoy, como resultado del conocimiento tan penosamente arrancado a la naturaleza a través de generaciones dedicadas a pensar, observar y experimentar cuidadosamente, estamos a punto de vislumbrar unas primeras respuestas aproximadas a muchas de ellas.

Hay una serie de temas que entretejen la estructura del presente libro. Aparecen tempranamente, desaparecen durante unos cuantos capítulos, y acaban por saltar de nuevo a la luz dentro de un contexto generalmente distinto. Entre ellos, cabe citar los placeres y consecuencias sociales de la empresa científica, la pseudociencia o ciencia pop, el tema de las doctrinas religiosas y su estrecha vinculación con el anterior, la exploración de los planetas y la busca de vida extraterrestre; y también, Albert Einstein, cuando se cumple el centenario de su nacimiento. La mayor parte de los capítulos que componen el texto puede leerse independiente-mente, pero el orden expositivo de las ideas aportadas ha sido escogido con cierto cuidado. Como ya sucede en alguno de mis libros anteriores, no he vacilado en incluir consideraciones de or­den social, político o histórico siempre que lo he creído necesario. La atención prestada a las pseudociencias puede parecer curiosa a ciertos lectores. Los cultivadores de la ciencia popular recibieron años ha el apelativo de «fabricantes de paradojas» (paradoxers), curiosa expresión acuñada en Inglaterra el siglo pasado para designar a quienes inventan elaboradas e indemostradas explicaciones cuando la ciencia ya había llegado mucho antes a la comprensión de los problemas y los explicaba en términos mucho más simples. Hoy en día nos vemos invadidos por fabricantes de paradojas. La actitud usual del científico es ignorarlos a la espera de que acaben por desaparecer. Creo que seria útil, o como mínimo interesante, examinar con mayor atención las pretensiones y argumentos de alguno de estos fabricantes de paradojas y confrontarlos con los de otros sistemas de creencias tanto científicas como religiosas.

Tanto las pseudociencias como la mayoría de las religiones están parcialmente motivadas por un interés en conocer la naturaleza del universo y nuestro papel en el, razón por la que merecen toda nuestra consideración y atención. Además, creo que muchas religiones pueden encerrar un intento serio de enfrentarse con profundos misterios de nuestras historias individuales, tal como se analiza en el ultimo capítulo. Pero tanto la pseudociencia como la religión organizada encierran muchos engaños y peligros. Aunque los practicantes de tales doctrinas suelen desear que no existan críticas que precisen de una replica por su parte, tanto en ciencia como en religión el único medio de separar las intuiciones más fructíferas de los más profundos sinsentidos es el recurso a un examen escéptico. Espero que las observaciones críticas que vierto en estas paginas sean reconocidas como un intento constructivo. Creo muy acertada la observación de que todas las ideas tienen idéntico mérito, bastante distinta de la catastrófica creencia de que ninguna idea tiene mérito alguno.

Por tanto, este libro trata de la exploración del universo y de la de nuestro propio interior, es decir, tiene la ciencia como tema. Quizá parezca muy diversificada la panoplia de ternas, desde un cristal de sal a la estructura del cosmos, mitos y leyendas, naci­miento y muerte, robots y climatología, exploración de los plane­tas, naturaleza de la inteligencia o búsqueda de vida fuera de nues­tro planeta. Pero, y así espero que se capte, todos estos temas se vinculan porque existen relaciones entre las diversas partes del cosmos, y también porque los seres humanos perciben el mundo a través de órganos sensitivos, cerebros o experiencias que quizá no reflejen las realidades externas con absoluta fidelidad.

Todos y cada uno de los capítulos de El cerebro de Broca se han escrito para una audiencia sin distingos. Pocos son los casos en que he incluido ocasionalmente algún detalle técnico (por ejemplo, en «Venus y el doctor Velikovsky», «Norman Bloom, mensajero de Dios», «Experimentos en el espacio» y «Pasado y futuro de la astronomía norteamericana»). No obstante, no hay necesidad alguna de comprender dichos detalles para poder captar el hilo argumental de la discusión.

Algunas de las ideas que desarrollo en los capítulos 1 y 25 las presente inicialmente ante la Asociación Psiquiátrica Americana en una conferencia en memoria de William Menninger, celebrada en Atlanta, Georgia, en mayo de 1978. El capítulo 16 esta inspirado en un discurso de sobremesa de la reunión anual que celebra el Club Nacional del Espacio (Washington, D.C., abril de 1977). El ca­pítulo 18, en mi ponencia ante el simposio conmemorativo del pri­mer vuelo de un cohete propulsado por combustible liquido, organizado por la Institución Smithsoniana y celebrado en Washington, D.C., en marzo de 1976. El capítulo 23, en un sermón pronunciado ante la Sage Chapel Convocation de la Universidad de Comell en noviembre de 1977. Y el capitulo 7, en una charla mantenida en la reunión anual de la Asociaci6n Americana para el Progreso de la Ciencia en febrero de 1974.

Este libro se escribe poco antes -por lo menos, yo creo que pocos anos o décadas antes- de que arranquemos del cosmos las respuestas a muchas de nuestras engorrosas y algo reverenciales interrogaciones sobre orígenes y destinos. Si antes no nos autodestruimos, buena parte de nosotros llegara a conocer las respues­tas. Si hubiésemos nacido cincuenta años antes, hubiéramos podido maravillarnos, meditar y especular sobre los temas indicados, pero sin poder hacer nada por descifrarlos. Si naciéramos dentro de cincuenta anos, creo que ya se habrían descubierto los enigmas. Nuestros hijos conocerán y aprenderán las respuestas antes de que hayan tenido ni la menor posibilidad de formularse las preguntas. La época más exquisita, satisfactoria y estimulante para vivir es aquella en la que pasemos de la ignorancia al conocimiento de estas cuestiones fundamentales, la época en que comenzamos maravillándonos y terminaremos por comprender. Dentro de los 4.000 millones de años de historia de la vida sobre nuestro planeta, dentro de los 4 millones de años de historia de la familia humana, hay una sola generaci6n privilegiada que podrá vivir este momento único de transición: la nuestra.

Ithaca, Nueva York, Octubre de 1978

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