El comic (o la historieta)



Descargar 178.47 Kb.
Página1/5
Fecha de conversión06.05.2017
Tamaño178.47 Kb.
  1   2   3   4   5
EL COMIC (O LA HISTORIETA)

Se llama historieta o cómic a una «serie de dibujos que constituyen un relato», «con texto o sin él», así como al medio de comunicación en su conjunto. Partiendo de la concepción de Will Eisner de esta narrativa gráfica como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la siguiente definición: «Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector». Sin embargo, no todos los teóricos están de acuerdo con esta definición, la más popular en la actualidad, dado que permite la inclusión de la fotonovela y, en cambio, ignora el denominado humor gráfico.

El interés por el cómic «puede tener muy variadas motivaciones, desde el interés estético al sociológico, de la nostalgia al oportunismo». Durante buena parte de su historia fue considerado incluso un subproducto cultural, apenas digno de otro análisis que no fuera el sociológico, hasta que en los años 60 del pasado siglo se asiste a su reivindicación artística, de tal forma que Morris y luego Francis Lacassin han propuesto considerarlo como el noveno arte, aunque en realidad sea anterior a aquellas disciplinas a las que habitualmente se les atribuyen las condiciones de octavo (fotografía, de 1825) y séptimo (cine, de 1886). Seguramente, sean este último medio y la literatura los que más la hayan influido, pero no hay que olvidar tampoco que «su particular estética ha salido de las viñetas para alcanzar a la publicidad, el diseño, la moda y, no digamos, el cine».

Las historietas suelen realizarse sobre papel, o en forma digital (e-comic, webcómics y similares), pudiendo constituir una simple tira en la prensa, una página completa, una revista o un libro (álbum, novela gráfica o tankōbon). Han sido cultivadas en casi todos los países y abordan multitud de géneros. Al profesional o aficionado que las guioniza, dibuja, rotula o colorea se le conoce como historietista.

Tradicionalmente, la industria del cómic ha requerido un trabajo colectivo, en el que, además de los propios historietistas, han participado editores, coloristas, grabadores, impresores, transportistas y vendedores. Siempre han existido autoediciones, como las del cómic underground, pero últimamente han aumentado por la crisis de determinados mercados y las facilidades logradas con el auge de la informática e Internet. Pueden distinguirse los siguientes formatos de publicación:

Tira de prensa, compuesta por una franja horizontal de tres o más viñetas.

La página, que puede compilar varias tiras o presentar una sola, pero desplegada a toda página y color (lo que se denomina sunday, por ser publicada en domingo).

La revista de historietas (comic book en Estados Unidos, pepines en México y tebeo en España), normalmente con grapa y a veces forma de cuaderno, que presenta una o varias historietas.

El libro, que se concreta en Álbum de historietas, Novela gráfica y Tankōbon en las tradiciones franco-belga, estadounidense y japonesa, respectivamente.

Digitales: E-comic, webcomics, etc.

El canal de comercialización más habitual de la mayoría de estos cómics ha sido el quiosco hasta que, con el desarrollo del mercado de venta directa a principios de los años 70, se empezó a imponer la librería especializada. Tanto los propios cómics como sus originales son objeto de un activo coleccionismo.

Con un objetivo comercial, pero también lúdico y didáctico, abundan los eventos de historieta (convenciones, festivales, jornadas, etc.) como un punto de encuentro entre profesionales y aficionados. Los festivales más importantes son el Comiket de Tokio (Japón, 1975), la Convención Internacional de Cómics de San Diego (Estados Unidos, 1970), el Festival Internacional de la Historieta de Angulema (Francia, 1974) y Comics & Games en Lucca (Italia, 1966).

Un género narrativo es un modelo o tradición de estructuración formal y temática que se ofrece al autor como esquema previo a la creación de historietas, además de servir para la clasificación, distribución y venta de las mismas. Todo género se clasifica según los elementos comunes de los cómics que abarca, originalmente según sus aspectos formales (grafismo, estilo o tono y, sobre todo, el sentimiento que busquen provocar en el lector), y temáticos (ambientación, situaciones, personajes característicos, etc), de tal forma que «las características de guión, planificación, iluminación y tratamiento» de una historieta variarán según el género al que pertenezca. Alternativamente, los géneros historietísticos se definen por el formato de publicación.

Actualmente no existe un consenso en cuánto a su número, pues las diversas clasificaciones no derivan tanto de la retórica clásica, con su división en lírico, épico y dramático, como de la novela popular y el cine, que se caracterizan por la escasa complejidad de su regulación. No es raro encontrar, por ejemplo, referencias a macrogéneros como historieta de aventuras o de acción.Para complicar aún más el tema, los géneros también pueden ser combinados para formar géneros híbridos. Hay, sin embargo, algunos bastante definidos y con mucha tradición, como los que se distinguen en las monografías Gente del cómic y Mangavisión:

Portada de Young Romance nº11 de 1949.Aventuras;

Bélico,


Ciencia ficción o futurista:

Mecha,


Space opera, y

Superhéroes;

Cómico y satírico;

Costumbrista;

Deportivo, de artes marciales o juegos de mesa,

Erótico o pornográfico, distinguiéndose en la tradición japonesa:

Ecchi (ッチ), que no muestra el coito, y

Hentai (変態) que ya es plenamente pornográfico;

Fantástico y legendario, incluyendo la fantasía heroica o el mahō shōjo;

Histórico, que cuenta con un subgénero consolidado, el de la historieta del Oeste o western;

Policíaco o criminal;

Sentimental y romántico, y

De terror.

Hasta la reciente evolución de la imagen generada por computadora, podía decirse que la proliferación de ciertos géneros, como la ciencia ficción o el fantástico, era debida a la "la facilidad y economía de medios con que un buen dibujante puede introducir a sus lectores en los ambientes más fantásticos".

[editar] SociologíaTambién se distingue, aunque ya fuera de cualquier clasificación por géneros, una historieta infantil, dirigida a niños, de otro cómic para adultos, mientras que apenas tiene predicamento el término historieta familiar, que si tiene equivalentes en el cine, para referirse a las obras que resultan atractivas a lectores de todas las edades. La historieta infantil ha constituido la mayoría del material clásico "de todos los países (Estados Unidos incluido)", mientras que el cómic adulto inició su auge en los años 60 presentando relatos que podían ser tan imposibles y pueriles como los anteriores, pero que incluían mayores dosis de violencia, temas inquietantes, palabras malsonantes y sobre todo sexo explícito.

Antiguamente había en Occidente "reductos específicamente femeninos", ya sea en forma de revistas infantiles para niñas, o de melodramas románticos.

En Japón, donde hay cómics específicos para todo tipo de público, se distinguen también por el grupo de edad y sexo al que van dirigidos: Kodomo (niño), shōjo (muchacha), shōnen (muchacho), josei (mujer) y seinen (hombre).

Por otro lado, hay que señalar que el cómic ha sido despreciado con frecuencia por élites culturales y representantes políticos. Esto se explica por el «viejo prejuicio que identifica la palabra escrita con lo culto y la imagen que la explica -o, como en este caso, la enriquece y transforma- con lo iletrado». Mauro Entrialgo es de la opinión de que:

Es un medio que requiere para su disfrute menos preparación y concentración que, por ejemplo, la literatura, pero más que, por ejemplo, la televisión. Así que no obtiene ni el prestigio de la primera ni la difusión popular de la última.

El catedrático Juan Antonio Ramírez considera que este reconocimiento en el seno de la alta cultura se ha visto imposibilitado, paradójicamente, «por la consolidación y extensión del sistema del arte» y unos departamentos de literatura separados por ámbitos lingüísticos.

También hay que destacar que muchos cómics clásicos "ofrecen sólo una de las caras de sus personajes y ocultan todas las demás", quedando por lo tanto en la pura anécdota. El medio en su conjunto ha tendido a «traducir una ideología tradicional, conservadora e inmovilista durante muchos años», ya sea por las convicciones de sus autores o para no desagradar al conjunto de sus lectores y arriesgarse a perderlos o incluso sufrir los efectos de la censura, como ocurrió en regímenes como los de Mussolini o Franco y, respecto a las historieta de horror y crímenes en los Estados Unidos y la Gran Bretaña de los años 50. Esto explica que las historietas que no se ceñían a los valores sociales imperantes se manifestasen a través de publicaciones underground y que temáticas como la homosexualidad no aflorasen a la superficie hasta los años 80, conforme iba siendo aceptada en la cultura oficial, ni produjesen hasta entonces sus primeros autores reconocidos por crítica y público, como Ralf König o Nazario.

Del mismo modo, «sólo en las últimas décadas se han empezado a producir buenas historietas protagonizadas por mujeres», ya sea ejerciendo el papel del héroe tradicional o mostrando una psicología propia. Hay que destacar, a este respecto, la abundancia en los últimos años de memorias realizadas por mujeres, como Zeina Abirached o Marjane Satrapi.

Actualmente, las historietas son leídas mayormente por adolescentes y adultos jóvenes, por lo que cada vez las hay «más complicadas, más abiertas, más sensibles y más liberadas», es decir, más adultas.

Historieta en los Estados Unidos

La historieta o cómic estadounidense constituye una de las tres grandes tradiciones historietísticas a nivel global, junto con la franco-belga y la japonesa. Siendo la primera en generar una verdadera industria y en adoptar de forma consistente el globo de diálogo, lideró la producción mundial durante toda la primera mitad del siglo XX, gracias a series como Flash Gordon, Krazy Kat, Li'l Abner, Little Nemo in Slumberland, El Príncipe Valiente, Popeye, Terry y los piratas o The Spirit.

Dominada desde entonces por el género de los superhéroes, cuyos personajes más populares son Batman, Spiderman y Superman, ha aportado obras tan diversas como American Splendor, Calvin y Hobbes, Conan, Den, Jimmy Corrigan, Maus, Odio, Peanuts.

Entre sus autores más reconocidos, pueden citarse a Neal Adams, Carl Barks, Richard Corben, Robert Crumb, Will Eisner, Burne Hogarth, Jack Kirby, Harvey Kurtzman o Frank Miller.

Cuenta con premios como el Eisner y su evento más importante es la Comic-Con de San Diego.

El auge del comic book (1938-1945)

Aunque el primer comic book (Funnies on Parade) había sido publicado por Max Gaines en 1933 y ya habían surgido pequeñas compañías como All Star Comics o Detective Comics a mediados de la década, no será hasta 1938 que aparezca el primer superhéroe: Superman, creado por Joe Shuster y Jerry Siegel. Posteriormente, surgirán Batman (1939) de Bill Finger/Bob Kane, Capitán Marvel (1939) de Bill Parker/C. C. Beck, La Mujer Maravilla (1941) de William Moulton Marston/H. G. Peter, el Capitán América (1941) de Joe Simon/Jack Kirby o Plastic Man (1941) de Jack Cole.

La mayoría fueron creados durante la Segunda Guerra Mundial y en un principio apelaban al patriotismo del público estadounidense, presentando nombres o uniformes relacionados con EE.UU. o sus símbolos nacionales, y enfrentandose por lo general al nazismo. Esto les granjeó un gran éxito comercial, pero también motivó una gran crisis luego del final de la guerra, tras la cual apenas unos pocos títulos permanecieron en actividad.

Los superhéroes tenían esquemas narrativos muy parecidos a las tiras de aventuras: historia entre la realidad y la ficción, en forma de serie continua, basada en un protagonista carismático con doble identidad, máscara/disfraz o complementos. Bien visto, lo único que añadieron los superhéroes fueron los superpoderes, pero desde el punto de vista industrial acabarían con la edad de oro de los cómics de prensa estadounidenses.

Otras series de estos años, muy diferentes entre sí, son Sheena, reina de la jungla (1938), Spirit (1940) de Will Eisner o Archie (1942), por no mencionar las denominadas Biblias de Tijuana, de marcado cariz erótico.

En el terreno de la tira cómica, se lanzan Nancy (1938) de Ernie Bushmiller, Brenda Starr (1940) de Dale Messick, Barnaby (1942) de Crockett Johnson, Sad Sack (1942) de George Baker o La pequeña Lulú (1945) de John Stanley.

Un nuevo resurgir (1956-75)

La denominada Edad de Plata de los comic-books tiene lugar gracias a la competencia de las editoriales DC y Marvel Comics a través de superhéroes como los nuevos Flash (1956) y Green Lantern (1959), La Liga de la Justicia (1960), Los Cuatro Fantásticos (1961) o El Hombre Araña (1962), obra de autores como Carmine Infantino, Steve Ditko, Gil Kane, Jack Kirby, Stan Lee o Jim Steranko.

Muchas de las nuevas historietas están orientadas, además, hacia un público cada vez menos infantil. Es el caso de las historietas de superhéroes con fuertes temas sociales, como la reunión de Linterna Verde y Flecha Verde que Dennis O'Neil y Neal Adams realizaron en 1970. Nuevos autores, como Jim Starlin, dejarían su impronta en series como Warlock (1975).

Las historietas de terror características de la EC Comic serían recreadas, además, en las revistas en blanco y negro "Creepy" (1964), "Eerie" (1966) y "Vampirella" (1969) de Warren Publishing, que hacían caso omiso de las restricciones del Comics Code. Incluso DC y Marvel tantean el género con La Cosa del Pantano (1971), de Len Wein/Berni Wrightson, o La tumba de Drácula (1972-1979), de Marv Wolfman/Gene Colan, respectivamente. Marvel lanzó también en 1970 su versión de Conan de la mano del guionista Roy Thomas y de dibujantes como Barry Windsor-Smith y John Buscema.

Además, muchas editoriales de pequeño tamaño publican series de éxito como Turok (1956), Magnus, Robot Fighter (1963) o T.H.U.N.D.E.R. Agents (1965).

A mediados de los sesenta había surgido también un importante movimiento contracultural, cómic underground, con autores como Robert Crumb (El gato Fritz, 1965), Gilbert Shelton (Fabulous Furry Freak Brothers, 1968), Vaughn Bodé (Cheech Wizard, 1971) o Richard Corben (Den, 1971). Desde 1962, la revista erótica Playboy publicaba Little Annie Fanny de Harvey Kurtzman/Will Elder.

Otras series humorísticas gozan de una difusión más convencional: Comic books como Howard el pato (1976) de Steve Gerber y sobre todo tiras diarias como Miss Peach (1956) de Mell Lazarus, la homónima de Jules Feiffer (1957), B.C. (1958) de Johnny Hart, Tiger (1965) de Bud Blake, Broom-Hilda (1970) de Russell Myers, Doonesbury (1970) de Garry Trudeau, Hägar the Horrible (1973) de Dik Browne y Heathcliff (1973) de George Gately. Entre las decadentes tiras de grafismo realista, puede mencionarse Mary Perkins, On Stage (1957) de Leonard Starr, Sky Masters (1958) de Dave Wood/Jack Kirby, The Adventures of Phoebe Zeit-Geist (1968) de Michael O'Donoghue/Frank Springer, Sally Forth (1968) de Wally Wood o Friday Foster (1970) de Jim Lawrence/Jorge Longaron.

La independencia (1976-1992)

A finales de los años 70, las experiencias de edición underground de los 60 y 70 se transforman en un sólido sector del mercado, gracias al nuevo mercado de venta directa a librerías especializadas, y el surgimiento de editoriales como Fantagraphics Books (1976), Eclipse (1978), Comico (1982), First (1983) o Dark Horse Comics (1986), y revistas como RAW, Weirdo o Love & Rockets de los hermanos Jaime, Gilbert y Mario Hernández, todas de 1981.

También se crean formatos más caros y lujosos, y en general se busca un lector más adulto, al que ya se dirigen sin ninguna duda Harvey Pekar con American Splendor (1976), un redivivo Will Eisner, quien populariza el concepto de novela gráfica a partir de su Contrato con Dios (1978) y Art Spiegelman con Maus (1980).

La mayoría de los nuevos autores independientes no relega, sin embargo, los géneros más populares, publicándose:

En 1978, Elfquest de Wendy/Richard Pini y Sabre de Don McGregor/Paul Gulacy;

En 1981, Nexus de Steve Rude/Mike Baron;

En 1982, Dreadstar de Jim Starlin, Grendel de Matt Wagner, Groo de Sergio Aragonés y Rocketeer de Dave Stevens;

En 1983, American Flagg! de Howard Chaykin;

En 1984, Elementals de Bill Willingham, Usagi Yojimbo de Stan Sakai y Zot! de Scott McCloud, y

En 1986, Concrete de Paul Chadwick y Xenozoic Tales de Mark Schultz.

Mientras tanto, Marvel Comics triunfa con los X-Men (1977) de Chris Claremont/John Byrne y el Thor (1983) de Walt Simonson, aunque la auténtica revolución no llegará hasta 1986 y ya de la mano de DC con Batman: The Dark Knight Returns (1986) de Frank Miller y Watchmen (1988) de Alan Moore/Dave Gibbons. Dos años después, gracias al éxito de las versión en dibujos animados de Akira de Katsuhiro Otomo, la historieta japonesa empezaba a difundirse en el país, llegando a ser imitada por autores autóctonos y dando lugar a movimientos como el amerimanga.

La tira más popular de finales del siglo XX, Calvin y Hobbes (1985) de Bill Watterson recuperó por su parte elementos del humor físico de la ya extinta época dorada de las tiras de prensa. Hubo, sin embargo, otras tiras destacables como La vida en el Infierno (1977) de Matt Groening, Garfield (1978) de Jim Davis, Bloom County de Berkeley Breathed y The Far Side de Gary Larson, ambas de 1980; FoxTrot (1988) de Bill Amend, Dilbert (1989) de Scott Adams, Baby Blues (1990) de Rick Kirkman/Jerry Scott, Wild Palms (1990) de Bruce Wagner/Julian Allen o La laguna de Sherman (1991) de Jim Toomey.

Alternativas (1992-presente)

La posición del creador dentro de la industria estadounidense cambiaría definitivamente con la fundación de Image Comics en 1992 y el boom de ventas desatado por Spawn o WildCats ese mismo año o Witchblade en 1995. Otras series independientes importantes de principios de los noventa son Madman (1990) de Mike Allred, Bone (1991) de Jeff Smith, Sin City (1991) de Frank Miller, The Maxx (1993) de Sam Kieth, Strangers in Paradise (1993) de Terry Moore o Hellboy (1994) de Mike Mignola.

La propia editorial DC Comics fundaría en 1993 la línea Vertigo para acoger series dirigidas a un público más adulto, y generalmente entrocadas con la ciencia ficción, la fantasía y el terror: The Sandman (1988) de Neil Gaiman, Hellblazer (1988) de VV.AA., Los Invisibles (1994) de Grant Morrison, Predicador (1995) de Garth Ennis/Steve Dillon, Transmetropolitan (1997) de Warren Ellis/Darick Robertson, 100 balas (1999) de Brian Azzarello/Eduardo Risso, Y: El último hombre (2002) de Brian K. Vaughan/Pia Guerra o Fábulas (2003) de Bill Willingham. De este año y para Image son también The Walking Dead de Robert Kirkman y Wanted de Mark Millar/J. G. Jones.

Algunos de los nuevos autores buscan una alternativa a los géneros y formatos predominantes, tendiendo a menudo hacia el costumbrismo (incluso autobiográfico) y la historieta experimental, como es el caso de Peter Bagge, Charles Burns, Daniel Clowes, Jason Lutes, David Mazzucchelli o Chris Ware, mientras que Joe Sacco cultiva su vocación periodística.

En el campo de las tiras, pueden mencionarse Mutts (1994) de Patrick McDonnell, Ciudadano Can (1995) de Mark O'Hare, Over the Hedge (1995) de Michael Fry/T. Lewis, The Norm (1996) de Michael Jantze, Zits (1997) de Jerry Scott/Jim Borgman, Liberty Meadows (1997) de Frank Cho, Get Fuzzy (1999) de Darby Conley o Perlas a los cerdos (2001) de Stephan Pastis; en el del novedoso webcomic, The Perry Bible Fellowship (2001) de Nicholas Gurewitch o La pequeña Dee (2004) de Christopher Baldwin.

En Estados Unidos los derechos de autor del cómic siempre han sido para la editorial y siempre apostando por el mercado de los superhéroes hasta el surgimiento del cómic underground y luego alternativo.



http://www.cinedecomics.es/comics/avengerscomic.jpg

Historieta franco-belga.

La historieta o cómic franco-belga, que comprende la historieta francófona producida en Bélgica, Francia y Suiza, constituye una de las tres grandes tradiciones historietísticas a nivel global, junto con la estadounidense y la japonesa. Es, además, la que goza de mayor salud en toda Europa, hasta tal punto que en 2005 constituía el 7% de la producción editorial de Francia, con unas ventas totales de 32.933.000 ejemplares, repartidas en 2.875 álbumes, con una tirada media de 12.393 unidades. El gran superventas es Titeuf, cuyo álbum duodécimo, alcanza prácticamente medio millón de ejemplares vendidos en 2008.

En su trayectoria se inscriben revistas del calibre de Métal Hurlant, Pilote o Spirou, series como Astérix, Barbarella, La Mazmorra, Tintín o XIII y autores como Chaland, Cosey, Lauzier, Moebius o Tardi, incluyendo a pioneros del medio como Töpffer. Cuenta con premios como el Saint-Michel y su evento más importante es el Festival de Angulema.

Las producciones más populares son traducidas a otras lenguas por editoriales extranjeras, prioritariamente a español e inglés, pero su influencia no se limita a estos lectores, sino que incide también en sus artistas. De esta forma, muchas otras tradiciones europeas, como la italiana y la española, están fuertemente influenciadas por la historieta franco-belga. Autores argentinos, como Copi o Juan Giménez; chilenos como Alejandro Jodorowsky, y españoles, como José Luis Munuera o Julio Ribera trabajan además de forma directa para el mercado francófono. Lo mismo ocurre con la iraní Marjane Satrapi, el polaco Grzegorz Rosinski o el serbio Enki Bilal.

Nacimiento y principios.

En la Edad Media, la narración visual en las naves de las iglesias, como en los 24 compartimientos del vitral de la Catedral de Chartres, se desarrollaría todavía más en el extraordinario Tapiz de Bayeux (siglo XI), así como en la tradición de manuscritos iluminados. Para teóricos como Oscar Masotta, el verdadero parecido entre la historieta moderna y sus parientes de antaño no comenzaría hasta finales del siglo XIV con la utilización del grabado en madera o xilografía para producir las famosas Biblia pauperum.

Gutenberg introdujo la imprenta en 1446, y ya desde el siglo XVI, comienzan a difundirse las aleluyas. En 1796, Jean-Charles Pellerin inicia en la región de Épinal, una industria de producción de estampas conocida como imágenes de Épinal.

Será en 1830 cuando la revista Le Caricature inaugure la tradición contemporánea de la caricatura política lanzando una campaña contra Luis Felipe. El testigo de Le Caricature sería recogido por Le Charivari que expurgó la crítica política en favor del simple humor. El franco-suizo Rodolphe Töpffer es considerado el popularizador de la historieta moderna a partir de su Histoire de M. Jabot publicada en 1833, a la que seguirían otros seis álbumes. Su Ensayo sobre fisionomía de 1845 es considerado como el primer texto teórico del medio. Surgen también series con personajes fijos, como La Famille Fenouillard, creada por Georges Colomb para Le Petit Français illustré en 1889. En 1908, el francés Louis Forton crea Les Pieds Nickelés e incluye por primera vez bocadillos dentro de los dibujos. En los años 1920 destacan las originales novelas sin palabras de Frans Masereel que serían imitadas por estadounidenses como Lynd Ward.

El uso exclusivo de globos de diálogo no se generalizará hasta la belga Zig et Puce (1925) de Alain Saint-Ogan y Las aventuras de Tintín (1929), serie de la que Hergé, su creador, dibujará un total de 22 álbumes hasta su muerte, en 1983. Estas dos series conocen una popularidad enorme en Bélgica en los años 1930 y resisten a la popularidad creciente de las series estadounidense. En 1938 nace el semanario belga Le Journal de Spirou, que se convertirá en una de las más importantes publicaciones de historieta después de la guerra.

A mediados de los años treinta, la historieta estadounidense invade el ámbito francés con Le Journal de Mickey, lanzado en 1934 por Paul Winckler. Esta revista muy popular publica series estadounidenses y amenaza la producción francesa, acarreando la desaparición de varias revistas. Sin embargo, se mantienen revistas locales dinámicas como Cœurs Vaillants/Âmes Vaillantes, Junior y Bayard, de tradición católica.

La edad de oro

Después de la Segunda Guerra Mundial, crece la popularidad de las revistas belgas Le Journal de Spirou (o Spirou), del grupo Dupuis, y Tintín, creada en 1945 por la editorial Le Lombard. Estas dos revistas han sido rivales directos durante años. Aunque después de la guerra, la producción francesa conoce una recuperación rápida, con una dominación del sector por algunas revistas de tradición cristiana (revistas de la editorial Fleurus) o comunista (la revista Vaillant), en pocos años los dos semanarios belgas se imponen rápidamente en el mercado francés, con la comercialización en este país de Spirou desde 1946 y de Tintín a partir de 1948.

La revista Tintín cuenta con autores prestigiosos como Hergé, autor de Las aventuras de Tintín, Jacobs, creador de Blake y Mortimer, Jacques Martin, autor de Alix y Lefranc, Bob de Moor, Paul Cuvelier, Jacques Laudy, que adoptan el estilo de la línea clara o de la "escuela de Bruselas", con series realistas y con solida documentación. En los años 1950, se añaden artistas como Greg y Hermann. La revista competidora Spirou conoce un éxito similar gracias a artistas como Jijé, Franquin, Morris, Peyo, y a los guionistas Charlier y Goscinny, pero con un estilo muy distinto, lo de la "escuela de Charleroi" o "escuela de Marcinelle", con series más humorísticas. Con las series Spirou y Fantasio, Lucky Luke (1946), Gaston Lagaffe (1957), Los pitufos (1958), la revista se convierte en el líder del mercado.

En 1959 aparece la revista francesa Pilote, fundada por Goscinny y Charlier, y comprada por la editorial Dargaud el año siguiente. Esta revista experimenta una inmensa popularidad en Francia, con las series Astérix el Galo (1959), Teniente Blueberry (1963), Aquiles Talón (1963), pero también Iznogud (1965), Philémon (1965), y Valerián y Laureline (1967). Esta nueva publicación provoca una primera modernización de la historieta franco-belga hacia un público mayor de edad y se convierte en una revista de referencia. Emplea a varios autores talentosos como Uderzo, Jean Giraud, Greg, Fred, Jean Tabary, Marcel Gotlib, Nikita Mandryka, Claire Bretécher, cuyas obras atraen a muchos adultos.

Los años 1970 y 1980

Los contenidos de las revistas evolucionan más rápidamente a partir de los eventos de mayo de 1968. Unos de los efectos de la evolución de las mentalidades es la casi desaparición de la censura, lo que permite a algunos artistas experimentar otros estilos y crear sin prohibiciones. La revista Pilote se convierte en una publicación de vanguardia. Una consecuencia de esta evolución es la transferencia de artistas de Spirou y Tintín hacia Pilote, donde la censura es menos fuerte, a pesar de una cierta evolución de las dos revistas juveniles.

Una evolución mas radical se produce con la aparición en Francia de semanarios para adultos lanzados por ex dibujantes de Pilote. Así aparece las revistas L'Écho des Savannes, fundado en 1972 por Marcel Gotlib, Nikita Mandryka y Claire Bretécher. En 1975, la creación de Fluide Glacial por Gotlib y de Métal Hurlant por Moebius es un paso decisivo. También aparecen Pif Gadget -que publica Corto Maltés en Francia) y Charlie Mensuel en 1969, y luego (A SUIVRE) en 1977. La creación de estas revistas marca un alejamiento de los semanarios juveniles tanto por el estilo de los dibujos y los temas como por el público al que se dirige. Estos artistas, la mayor parte de ellos franceses, reivindican una ruptura con la historieta juvenil tradicional.

Este periodo conoce evoluciones importantes. Las influencias y estilos de la historieta francofóna se diversifican, con la aparición de series de fantasía heroica (La búsqueda del Pájaro del Tiempo, Thorgal), ciencia ficción (Valerián y Laureline, de Christin y Mezières, Barbarella de Forest, series de Moebius, Bilal, Peeters, Druillet) y fantástico (Adèle Blanc-Sec de Tardi). Al mismo tiempo, se continua creando series de tradición realista, pero para un público menos infantil, y con un nuevo auge del tema policíaco (XIII, Largo Winch), del histórico (Corto Maltese de Hugo Pratt, series de la editorial francesa Glénat) y del western (Comanche de Greg y Hermann).

Los tiempos modernos

Las experiencias de edición de los años 1970 y 1980 se transforman en un sólido sector del mercado a partir de la década 1990. Las influencias se internacionalizan: la historieta franco-belga se fija en los cómics estadounidenses y japoneses, al mismo tiempo que éstos se interesan por la historieta europea.

La historieta de publicación periódica casi desaparece a favor del álbum, poniendo fin a la edad de oro de las revistas de prepublicación. Las editoriales diversifican su producción, utilizando nuevos formatos, incluyendo formatos más caros, tales como álbumes o revistas de lujo para buscar a un lector más adulto. Se desarrolla el merchandising en el sector, la utilización de la publicidad y la comercialización de productos licenciados. La restructuración del sector permite la aparición de nuevas editoriales, como Delcourt, Vents d'Ouest, Soleil. Se afianzan también editoriales como L'Association o Cornélius en Francia y Fréon en Bélgica.

Se utilizan nuevos temas como los problemas sociales y actuales y la vida cotidiana, con un auge del costumbrismo. Los autores que publican, y que a menudo se autoeditan, tienden a menudo hacia la autobiografía y la historieta experimental, aunque tampoco dejan de lado los géneros y la aventura. Algunos de los más emblemáticos podrían ser Lewis Trondheim, Joann Sfar, David B., Marjane Satrapi. No pretenden alejarse del gran público ni de los géneros más clásicos. Un buen ejemplo sería la serie de La Mazmorra, de Trondheim y Sfar, que se inscribe dentro del género de la fantasía heroica.

Series más populares

Se han publicado multitud de series, pero no todas han conocido la misma popularidad en los mercados francofono y global. Cuando una serie es popular, es traducida a otras lenguas para ser comercializada en el extranjero. Las series mas populares a nivel local e internacional son :

Astérix de René Goscinny y Albert Uderzo (más de 310 millones de álbumes vendidos)

Lucky Luke por Morris y Goscinny (más de 300 millones)

Las aventuras de Tintín de Hergé (más de 200 millones)

http://2.bp.blogspot.com/-8b_lfizmvzi/ttu-pcnskli/aaaaaaaabh4/qfiyhddqaja/s1600/tintin7.jpg

  1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal