El cruce” Un cuento de Abelardo Castillo



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El cruce”

Un cuento de Abelardo Castillo

1.ABELARDO CASTILLO

Abelardo Castillo nació en San Pedro Provincia de Buenos Aires, el 27 de marzo de 1935. Es un fructífero novelista, cuentista, dramaturgo y ensayista.

Sobre su biografía nos interesa resaltar sus aspectos vincualdos a su idiología y compromiso con la realidad social, de modo que tengamos una pauta que nos permita comprender la perspectiva desde la que gesta su cuento.

La culpa y el castigo son el tema de numerosos cuentos de este narrador, que como un hilo conductor, pasea por los arrabales, las casas, los boliches, los cuarteles, las calles de la ciudad o pequeños pueblos de provincia, donde sus personajes llegan, por lo general, a situaciones límite.

Castillo fue fundador de la revista literaria El Grillo de Papel, continuada por El Escarabajo de Oro, una de las revistas literarias de más larga vida (1959-1974), caracterizada por su adhesión al existencialismo sartreano del escritor.

El gobierno de Arturo Frondizi prohíbió la publicación de El Grillo de Papel, por su adscripción al pensamiento de izquierda y, singularmente, a la lectura del marxismo desarrollada por Jean-Paul Sartre.

En el editorial del Nº 1 de El Grillo… se declaraba: «Creemos que el arte es uno de los instrumentos que el hombre utiliza para transformar la realidad e integrarse a la lucha revolucionaria».

Desde 1977 hasta 1986, dirige El Ornitorrinco, publicación que le mereció su inclusión en 1979 en las «listas negras» de intelectuales prohibidos durante la dictadura. El Ornitorrinco, es considerada una de las publicaciones más importantes en el campo de la resistencia cultural a la dictadura militar instaurada el 24 de marzo de este año.

Consultado sobre su experiencia como director de “El Ornitorrinco”, Castillo señaló: “Intenté seguir escribiendo como siempre y poniendo el compromiso en El Ornitorrinco, donde publicamos un editorial antimilitarista contrario a una posible guerra con Chile o una solicitada de las Madres. La cuestión era ver hasta dónde se podían desplazar los límites de la censura”.

En agosto de 1988 aparece en Emecé el libro de ensayos “Las palabras y los días”, cuyos textos fueron pensados para ser leídos en el programa radial “Otras aguafuertes porteñas”, que en 1975 compartíamos con Sylvia Iparraguirre y que tuvo el detalle de ser prohibido tres veces en un mismo día, el 24 de marzo de 1976”.

En su obra teatral “El señor Brecht”, estrenada en 1982 en el Salón Dorado del Teatro Colón, el protagonista Hauser, afirma en relación a los operativos de la represión: “cuando no es tu puerta la que están tocando, y eso te da alegría (…) agradecer a Dios es un pecado inmundo”.

En 1977 en plena dictadura militar Castillo fue entrevistado por el diario La Capital y aceptó la solicitud con la condición de poder intercalar una pregunta: “¿Dónde está Haroldo Conti?” Y la pregunta se publicó. El escritor explicó que el que tuvo problemas luego fue el periodista, y ahí descubrió otro secreto en relación con la censura: “a veces, el que corre riesgo no es tanto el autor de una declaración, sino el que pregunta. Yo tenía la postura casi mágica de no permitir que el miedo invadiera mi mundo personal. Me repetía la frase aquella de Sartre en La República del silencio: Y es así; la libertad se ejerce en acto. Hoy puedo decir lo que quiero del gobierno, de los dirigentes sindicales, de los militares, y no pasa nada. Sólo cuando te animas a decir ciertas cosas en tiempos de gran opresión estás realmente ejerciendo tu libertad”.

El cruce” integra los “Cuentos crueles”1, que es el segundo volumen de Los mundos reales . Comenzó a escribirlos en 1962 , apenas publicado Las otras puertas , y a diferencia de este último, los cuentos lo consideró como un único libro. Tiene preponderancia la violencia, escrito en la sonora época de los 60, que fueron años que preludiaron otros atroces y violentos que siguieron.

Reconoce el autor “Que corresponde no sólo en algún caso por su asunto, sino hasta por la exasperación de su tono, a ese período turbulento en que la violencia, el sexo, la política, la crueldad, el nacimiento y la casi sinmultánea muerte de las ilusiones fueron, para nuestra generación, no meros temas literarios, sino el ámbito donde unos hombres, que éramos nosotros, vivieron, amaron, creyeron, traicionaron, fueron traicionados”.

2. EL CRUCE. ARGUMENTO

El cuento es una ficción que transcurre en un regimiento militar, en los momentos previos al golpe de estado denominado Revolución Libertadora, contra el entonces Presidente de los argentinos Juan Domingo Perón.

La historia es contada por uno de sus personajes al que llaman furriel, denominación utilizada para designar a los soldados responsables de asentar por escrito las novedades de un regimiento -tarea que conozco por haberla realizado cuando serví al ejército, ciertamente contra mi voluntad, al cumplir el servicio militar obligatorio.

Sin perjuicio de que el autor no divide su obra, es posible reconocer cuatro escenas autónomas.

La primera se sitúa en medio del campo, en la que un soldado conscripto de apellido Rojelja es “bailado”, termino utilizado en la jerga militar para describir el castigo físico inflingido a los soldados consistente en ejercicios extenuantes –de lo que lamentablemente tengo también experiencia, mis ingratos recuerdos al Sargento Primero Pizarro.

Son testigos el furriel y el soldado Yurman, quienes comentan la increíble resistencia del “Tucumano”, apodo con el que se conoce al soldado Rojelja. El verdugo es el Teniente Cembeyin, apodado el “loco”, del que se dice fue custodio del General Perón.

Cembeyín convoca al furriel para que llame al camillero y se lleve a la enfermería al soldado Rojejlja, que cae extenuado e inmóvil al piso luego de haber cumplido quinientas órdenes, todo un récord que se transforma en leyenda entre los soldados del cuartel.

El esfuerzo físico no libró al Tucumano de pasar 30 días en el calabozo, una vez recuperado luego de una semana en la enfermería.

Enviar al Tucumano al calabozo y no a “Cobunco”, era una concesión que el Teniente Cembeyín le reconocía por compartir la ideología peronista.

-“Agachándose, acercó la boca a la oreja del Tucumano. Gritó. – Y no te mando a Cobunco porque sos peronista”.

En el segundo tramo se aborda el tema del bombardeo a Buenos Aires por parte de rebeldes de la marina, con la finalidad de derrocar al gobierno.

En momentos en que el furrier asienta la fecha del 16 de junio de 1.955 en su parte de novedades, ingresa a la cuadra el Sargento Montoya dando la noticia.

El furriel sobre el evento -“Lo fundamental no ponerse dramáticos. Al final de cuentas, qué, me escuche decir. Unos atorrantes de la aviación, tres baldosas rotas en la Casa Rosada y exiliarse al Uruguay”.

Los siguientes tres meses permanecen acuartelados, hablando sobre el patriotismo, y en el los que el Tucumano no dejo de repetir los “slongans” del gobierno peronista.

Una tarde de otras tantas del acuartelamiento, un soldado de Mayoría dio la noticia que se había levantado la Marina, reportó muertos en Córdoba y de la existencia de focos subversivos. Se señalaba como a uno de los responsables al mayor Carbia del destacamento de Zapadores2 de Sierra Bayas3, cercano al regimiento.

Los soldados especulaban que Carbia se había negado a ponerse a disposición del Teniente Coronel Olsen, jefe de su Regimiento, que era leal al gobierno.

La cercanía del conflicto y la probabilidad de los enfrentamientos, abrió un debate entre los soldados. Yurman que profesaba la religión judía, planteaba que tenía siete años cuando apareció Perón, que nada tenía que ver y que no pensaba hacerse matar por quienes denominó “imbéciles”.

Por otro lado el furrier sostenía que estaba en juego la patria y refutaba los argumentos de Yurman con tono antisemita.

“-Lo que pasa es que a vos te importa tres carajos del país; eso es lo que pasa.

-Yurman me miró con asombro.

-De Perón – dijo.

-Andate a Israel –casi lo grité, sin la menor lógica. Sentía como un rencor antiguo contra el ruso, una agresividad oscura e irracional, despertándose de pronto pero que había estado ahí agazapada…”

Finalmente, la noticia se precisa y se enteran que su regimiento se había plegado a los rebeldes.

El relato ahora pone como protagonista al Teniente primero Cembeyín, que justifica su apodo del loco, planificando un ataque suicida al destacamento de Zapadores de Sierra Bayas.

El Sargento Montoya pasa lista al regimiento y fue convocando a su turno, al Tucumano , a Yurman y al Furriel. Los cuatro marchan al encuentro del Cembeyin, quien le pide a Montoya que se retire, ante las súplicas por ser parte de la cruzada.

“-Gracias, sargento –dijo Cembeyín-. Puede retirarse.

-Mi teniente.

-Sí.

El sargento Montoya titubeó:



-Yo quisiera…

-No –dijo Cembeyín-. Con tres milicos, sobra. A esos de Zapadores, con tres reclutas los copo.

Se reía. Mucho después, recordando esa noche, me di cuenta de que había parodiado a Perón”.

Los soldados estaban desconcertados porque ahora volvían a ser leales a la Constitución, luego supieron que la versión primera era falsa y respondía a la estrategia de la sorpresa como una ventaja en el asalto.

Cembeyín les infunde valor contando la epopeya de Camerone4.

El pequeño pelotón cruzó la Plaza de Armas y se acercó a una ambulancia, en la que los esperaba el Teniente Coronel Olsen, quien los interroga sobre si comprendían los riesgos de la misión.

Luego de la contestación al unísono –ellos dijeron que si-, Cembeyín hace gala nuevamente de su desprecio por la realidad:

“-Los soldaditos y yo vamos a tomar mate esta noche, en la Sala de Guardia de esos zapadores”.

El desenlace comienza con el teniente definiendo su estrategia. Pretendía transportarse con la ambulancia para no despertar sospechas y atacar el puesto de guardia. A cada soldado le asigna un objetivo, su plan incluía soltar a los presos:

“-Me juego la cabeza que si hay presos, son peronistas.

-Con una mano le ofreció un Chesterfield a Rojelja; con la otra, le palmeó el pescuezo.- Tres milicos como este negro- dijo- y no me ataja ni la gurdia de Azul.”

Antes de las acciones el teniente les ofrece retirarse a quien no esta convencido, en su interior tanto el fuerriel como Yurman lo piensan, pero no había marcha atrás.

Cembeyín interroga a Yurman sobre su patriotismo, si se sentía argentino, confundiendo religión con nacionalidad. Le promete que luego del enfrentamiento recibirá los honores de un patriota.

“-Estas defendiendo una causa, la causa del país. Dentro de veinte minutos, a lo mejor los zapadores nos bajan a tiros. Y mañana sos héroe nacional, vos”.

La ambulancia se detiene frente al puesto de guardia, comienza la balacera, las balas perforaban la carrocería. El teniente se baja para enfrentar la balas y recibe un tiro en la frente. Regresan al regimiento con la ambulancia baleada.

“En acción honrosa” grito el jefe del Regimiento a la mañana siguiente ante toda la guarnición montada, después de haber informado el dragoneante Yurman cómo, al llegar al destacamento, los zapadores salieron sorpresivamente al paso de la ambulancia, y el teniente Cembeyín, antes de entregarla, se bajó para repeler a cara descubierta la balacera. No habían pasado treinta metros cuando empezaron los disparos.

Ese día el escuadrón recibió a orden de marchar hacia Sierras Bayas y arrasarla.

Antes de llegar “al cruce”, recibieron una contraorden: “Perón había caído, una junta militar se había hecho cargo del gobierno de la República, y nuestro regimiento se plegaba a la Revolución. Volvimos cantando la marcha de San Lorenzo”.


3.FUENTE HISTÓRICA.

El bombardeo a la Plaza de Mayo al que hace referencia el cuento, es parte de un proceso histórico que culmina con el derrocamiento del Presidente Juan Domingo Perón, como consecuencia de múltiples factores.

El gobierno estaba enfrentado con dos importantes sectores sociales, la gran burguesía y los grupos terratenientes y afrontaba un desgaste con los grupos e instituciones que lo habían acompañado en su elección en 1.946, a consecuencia de un cambio de rumbo en su política. Ejemplo de ello fue la firma del contrato con la Standart Oil Company, que implicaba la privatización de la exploración y explotación de los hidrocarburos.

La fundación del partido Demócrata Cristiano marcó el comienzo del conflicto de Perón con la Iglesia.

El 11 de junio de 1.955 en el que se celebró el día del Corpus, se quemó una bandera argentina –algunas fuentes le atribuyen la responsabilidad a la propia policía. Acusaciones públicas del Gobierno a quienes oficiaron la misa, obligaron a exiliarse al Obispo, estos sucesos habrían alentado el levantamiento de la marina, aunque se reconocía a esta fuerza como laica y libre, circunstancia que permite conjeturar que los marinos estaban agazapados a la espera de un motivo.

En un operativo dirigido por los contraalmirantes Samuel Toranzo Calderón y Aníbal Olivieri, y los marinos Isaac Rojas y Francisco Manrique, el 16 de junio los golpistas bombardearon la Plaza de Mayo, con un significativo saldo de muertos, de entre quienes se habían convocado en la Plaza para manifestar su apoyo a Perón.

El intento de la marina fracasó y el ejército demostró su lealtad a Perón.

El hecho origina el acuartelamiento de los protagonistas del cuento. El desenlace de la historia, que es el intento de copamiento del teniente Cembeyín al destacamento de Zapadores de Sierra Bayas, inicia con la sublevación que estalló en Córdoba, liderada por el general Lonardi y la totalidad de la marina. Los combates duraron cinco días y los golpistas amenazaron con bombardear las refinerías de petróleo de la Plata si Perón no renunciaba.

Perón había perdido la iniciativa y declino el uso de todos los medios a su alcance para la defensa, esas vacilaciones influyeron en sus antiguos camaradas del ejército, que con su indiferencia consintieron las acciones de los golpistas.

Finalmente el Presidente habría presentado su renuncia y el 20 de setiembre de 1955 se refugia en la Embajada de Paraguay.

El 23 de setiembre el General Lonardi se presentó en Buenos Aires como presidente provisional de la Nación.

4.”EL CRUCE” Y UN BREVE ANÁLISIS JURÍDICO.

El Servicio militar

El “Furrier”, el “Tucumano Rojelja” y “Yurman”, son soldados conscriptos reclutados para cumplir el servicio militar obligatorio.

La primera norma de reclutamiento obligatorio fue la leva, dispuesta por la Primera Junta con fecha 29 de mayo, al organizar las fuerzas militares con “todos los vagos sin ocupación conocida, de 18 a 40 años”.

El antecedente del servicio militar obligatorio implantado en 1901, fue la guardia nacional, organizada a partir de 1852 como reserva de las Fuerzas Armadas. En esa época el reclutamiento podía estar originado en el cumplimiento de una pena.

Ley de del 30 de octubre de 1858, establecía que "los vagos y mal entretenidos, los que en día de labor se encuentran habitualmente en casas de juego o en tabernas, los que usen cuchillo o arma blanca en la capital y pueblos de campaña, los que cometan hurtos simples o los que infieran heridas leves, serán destinados al servicio de las armas por un termino que no baje de dos años ni exceda de cuatro".

En 1901, con la ley 4031 de organización del Ejército, se implantó el servicio militar obligatorio para todo argentino varón, desde los 20 a los 45 años.

Al tiempo de la historia era de aplicación el Decreto Ley 29.375/44 (ratificado por la Ley 12.913).

A lo largo de su historia, independientemente de los motivos expresados públicamente que llevaron a instaurarlo5, la conscripción fue vista por los militares como una oportunidad de educar a los muchachos campesinos, tildados de vagos, incultos e ignorantes, en los altos valores de la patria, en línea con el criterio punitivo que surgen de sus antecedentes –eran imbuidos en estos valores previo a ejercer el derecho al sufragio por primera vez.

Esta filosofía se refleja en el cuento con el trato inhumano del teniente Cembeyín para con el soldado Rojelja, proveniente del interior . En la realidad esos abusos llevaron a la muerte a innumerables conscriptos que eran convocados supuestamente para servir a la Patria. El emblemático caso del solado Omar Carrsco generó conciencia por parte de la sociedad, que derivó en la derogación de la conscripción obligatoria por la Ley 24.429

El golpe de estado.

Al tratar las fuentes históricas se hizo referencia a los sectores que estaban abiertamente enfrentados al gobierno, que fueron finalmente responsables intelectuales y de hecho, del derrocamiento del régimen democrático.

A este respecto el maestro Nino, citando a Waiman, nos enseña que en la sociedad argentina existía (existe) un sistema de valores vigentes en ciertos sectores que atribuye primacía axiológica a un mítico ser nacional, que no se identifica con ningún rasgo empírico, ni con la historia de la Nación, ni con la voluntad del pueblo, ni con la Constitución Nacional.

Estos sectores –como la iglesia, las Fuerzas Armadas y los grupos productivos, como consecuencia de considerarse a sí mismos privilegiados en el entendimiento, estarían en capacidad de percibir conspiraciones, enemigos múltiples, difusos y subterráneos contra la República, y que tienen por este atributo, un derecho y una responsabilidad especial para defenderla, aún a costa de los derechos de los individuos y de violar las propias leyes de la República6.

La posición de privilegio del militar en la sociedad es considerada una herencia de Castilla, que luego de la reconquista, glorificaba los roles del soldado y del cura y denigraba las actividades comerciales y bancarias que estaban en manos de judíos y musulmanes, poniendo así el valor social en el ser y no en el hacer7.

Como vemos en el cuento, los soldados alternaban en las facciones, según decidieran sus superiores. Ahora bien, consideramos que les asistía el derecho de rehusarse a integrar los cuerpos del sector golpista, por ser contrario al orden constitucional y violatorio de las garantías fundamentales, por lo tanto constitutivo de un régimen extremadamente injusto.

En su análisis de la filosofía de Radbruch, el profesor Vigo nos enseña “que frente a un Estado sin derecho (Unreschtsstaat) con leyes insoportables por negar los derechos humanos o los principios del derecho natural o derecho racional, se considere a estas últimas como “Unrecht”, y que por ende 8.

Frente a regímenes que no reconocen la democracia, el argumento positivista que alberga que el peligro que los jueces invocando la justicia se opongan a decisiones del legislador democrático, pierde vigencia.

Al analizar el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, los ordenes jurídicos de estados no democráticos, considera que quienes integraron un régimen dictatorial, después de un cambio a un régimen político democrático, no pueden invocar para la justificación de su conducta, el “específico” modo en que el derecho es interpretado en los regímenes no-democráticos9.

Es útil recordar la jurisprudencia que en sentido inverso ha establecido nuestra Corte Suprema, hoy superada, que de algún modo le otorgó respaldo jurídico a las sangrientas dictaduras:

Corte Acordada de Reconocimiento al Gobierno de Facto de 1930 (Falos:158:290), “Malmonge de Nebreda” (Fallos: 172:344), “Sofía” (Fallos, 243:513), “Arlandini” (Fallos: 208:26) “Aramayo” (Fallos: 306:72) y “Dufouq” (Fallos:306:174)

El bombardeo a plaza de mayo

El bombardeo de civiles que manifestaban pacíficamente el 16 de junio de 1.955, al que hace referencia el cuento, por una fuerza armada con la finalidad de destituir un régimen democrático, constituyó a nuestro entender un crimen contra la humanidad, de conformidad a los principios generales del derecho internacional consuetudinario vigente al tiempo de los sucesos.

La carta del Tribunal Militar internacional para el Juzgamiento de los Grandes Criminales de Guerra del Eje Europeo (IMT) definió el concepto de crímenes contra la humanidad como el asesinato cometido contra poblaciones civiles antes o durante la guerra. La Resolución 95 (I) de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 11 de diciembre de 1946 expresamente declaró los principios del derecho internacional reconocidos La carta del Tribunal Militar internacional para el Juzgamiento de los Grandes Criminales de Guerra del Eje Europeo (IMT).


5. BIBLIOGRAFÍA

NINO, Carlos, Un país al margen de la ley, Emecé, Buenos Aires, 1992.

PIGNA, Felipe, La Argentina contemporánea, A-Z Editora, Buenos Aires, 2.007.

ROMERO, Luis Alberto, Breve historia contemporánea de la Argentina, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2.007.



VIGO, Rodolfo, La injusticia extrema no es derecho, La Ley, Buenos Aires, 2.006.


1 CASTILLO, Abelardo, Cuentos Crueles, Ed. Seix Barral, Buenos Aires, 2.013.



2 Los zapadores o trabajadores de combate son los soldados que se dedican a la construcción de puentes y otras estructuras en tiempos de guerra. Su misión principal es facilitar el movimiento de los ejércitos propios o aliados y dificultar el de los enemigos.

3 Localidad del Partido de Olavarría, provincia de Buenos Aires

4 Durante la segunda intervención francesa en México en 1863, luego de distintos enfrentamientos, el capitán francés Danjou ocupó las cercanías de la hacienda de Camarón. Tras incendiarse la posada, los franceses se quedaron sin agua y al mediodía Danjou falleció de un disparo en el pecho y el subteniente Vilain dos horas después. No obstante, sus soldados continuaron resistiendo. S in municiones los supervivientes cargaron las bayonetas.

El coronel mexicano Milán evitó que sus hombres descuartizasen a los legionarios supervivientes. Cuando los franceses fueron invitados a rendirse, estos aceptaron con la condición de volver a la base con su bandera, mantener sus armas y escoltar el cuerpo del capitán Danjou.

De los 62 soldados franceses, solo el caporal Maine y 2 hombres más quedaron en pie al final de la batalla; en total resistieron por 11 horas ante 2 mil mexicanos cuyas bajas registradas ascendieron a 600 entre muertos y heridos.


5 Derecho a armarse en defensa de la Patria artículo 21 de la Constitución Nacional.

6 Cfr. NINO, Carlos, Un país al margen de la ley, Emecé, Buenos Aires, 1992, p. 21

7 Cfr., Ibíden, p. 17.

8 VIGO, Rodolfo, La injusticia extrema no es derecho, La Ley, Buenos Aires, 2.006, p. 19.


9 Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Caso Streletz, Kessler y Krenz v. Alemania, 22 marzo de 2.001, (Presentaciones Nros. 34044/96, 35532/97 y 44801/98)



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