El Curador Silencioso Una Investigación Moderna



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El Curador Silencioso

Una Investigación Moderna

sobre el

Aloe Vera

Por Bill C. Coats, R.Ph., C.C.N.

Con Robert Ahola
Este libro está dedicado a las miles de personas

que me ayudaron desde el inicio de mis investigaciones

y en mi trabajo en la estabilización de Aloe Vera.

Sin ellas, mi sueño no se habría realizado y me

hubiera sido imposible compartirlo con los demás.

Derechos Reservados Bill C. Coats, 1979.

Primera Edición 1979

Segunda Edición 1984

Tercera Edición 1996

Reconocimiento Especial:

A la Memoria del Dr. Richard Russel,

un valiente profesional, pionero,

y muy apreciado amigo.

NOTA DEL AUTOR

El contenido de este libro no pretende, de ninguna manera, reflejar la aprobación de ningún ente regulador, bien sea estatal, local o federal. Sin embargo, lo que está escrito aquí está debidamente documentado y representa los hallazgos de médicos, preparadores deportivos, entrenadores, cosmetólogos, laboratorios independientes, y además, el resultado de las pruebas realizadas por el área de Investigación y Desarrollo de Aloe Vera of America, Incorporated, sumados a los testimonios comprobados de personas que se han sometido a tratamientos con los productos.

EL CURADOR SILENCIOSO

Una Investigación Actual sobre el Aloe Vera

Prefacio



Este libro fue escrito con tanta pasión como parcialidad. Su personaje principal es una planta. La leyenda que envuelve a esta planta puede ser rastreada a través de miles de años de usos correctos o equivocados, prejuicios, temores, vindicaciones y deificaciones. Sin embargo, su historia se entreteje a lo largo de lo que conocemos como civilización y tiene tanta emoción, intriga y suspenso como cualquier novela, sin ser una novela de ficción. Estamos aquí para ofrecer una defensa final de nuestro personaje principal comprobando los hechos por medios completamente científicos.
Esta planta se llama Aloe Vera. Ha sido llamada por otros nombres: Aloe barbadensis, Aloe chinensis, Aloe Cape y muchos otros. Pero en realidad, todos corresponden a variedades de la misma planta, Aloe Vera, cuyo nombre en Latín significa “la verdadera sábila”. Se le han dado muchos otros nombres: “Jugo para vudú, brebaje de las brujas, fuente de la eterna juventud, la planta de los primeros auxilios, la hacedora de milagros.” La gama de seudónimos va desde lo denigrante hasta lo sublime y ha sido tan amplia como su uso.
Proclamada a través de la historia como capaz de curar absolutamente todo desde una colitis hasta el pie de atleta, la planta de Aloe Vera ha sido, así mismo, condenada como inútil, inestable y hasta peligrosa por quienes no pudieron entender sus propiedades o por aquellos que la juzgaron por referencias ajenas, sin haberla siquiera ensayado personalmente.

Incluso entre los médicos y profesionales que creyeron en sus propiedades curativas, persistía la inquietud sobre si sería posible, alguna vez, estabilizar el gel de Aloe Vera, tan potente como perecedero, y convertirlo en un medicamento duradero, predecible, permanente y constante.


Como farmaceuta, he trabajado con el Aloe Vera y durante años he sido testigo de lo que puede hacer por sí mismo. Cuando comenzaba a creer en el potencial sin límites de la planta como tal, también creí en la posibilidad de estabilizarla, de desarrollar una fórmula para extender su potencial por un período de tiempo prolongado.
Muy pronto la convicción se convirtió en un sueño, y el sueño en una obsesión que sobrepasó inclusive, lo límites lógicos de mi prudencia. En 1964, vendí una exitosa cadena de farmacias para invertir todos mis recursos y mi esfuerzo en la investigación y el desarrollo de ese sueño. Después de cuatro años de arduo trabajo e incontables experimentos de laboratorio, se logró obtener y patentar una fórmula de estabilización y se creó Aloe Vera of America, Incorporated. Ese fue el comienzo.
Este libro es la culminación de veinte años de labor, de una constante búsqueda para perfeccionar nuestros productos, de nuestros esfuerzos para llevar los beneficios de estos productos de Aloe Vera Estabilizado a quienes los necesitan, y obtener el testimonio documentado de la profesión médica y de la comunidad científica en lo que se refiere a su eficacia, propiedades curativas y ausencia de toxicidad. Y el intento de este escrito es sobre todo, sacar a la planta Aloe Vera del género de la medicina popular y guiarla hacia la luz del contexto científico, que es donde verdaderamente pertenece. Pues es sólo bajo esa luz y bajo el más puro escrutinio científico, que podemos tener la esperanza de llevarle los productos de Aloe Vera a los millones de personas que a nivel mundial, los necesitan desesperadamente.
Los indígenas tal vez entendieron esto mejor que nadie. Ellos llamaban a la planta Aloe Vera “la varita mágica venida del cielo” y creían que quien la tocara sería curado. Ellos creían que era un regalo de Dios.
Yo estoy convencido de que, efectivamente, así es.
Bill C. Coats

INTRODUCCION


________________________________________________________________________
Aloe

Categoría : Ver Compuesto de Tintura de Benjuí

Descripción: (Nota: El sabor de cada variedad

de Aloe produce náuseas y es muy amargo)

United States Pharmacopeia XIX

1978




October, 1975. Dallas, Texas. Desanimado, el Dr. David K. Selby entró a la sala de médicos. Acababa de terminar una cirugía que ya había practicado seis veces en el mismo paciente, con el objeto de quitar una severa infección en el hueso de la tibia de un adolescente. El pronóstico era desolador. Si la condición del paciente después de esta última cirugía no superaba el resultado de las anteriores, la infección se extendería sin control y el Dr. Selby tendría que operarlo por séptima vez.
El joven paciente había estado involucrado en un accidente de tránsito hacía ya varias semanas. El choque entre un carro y una bicicleta había sido tan grave que ameritó que su pie izquierdo fuera amputado, justo sobre el tobillo. El Dr. Selby, un cirujano ortopedista, había sido llamado para realizar la cirugía. El procedimiento de retirar el tejido infectado y la amputación se realizaron sin inconvenientes y el Dr. Selby recetó los antibióticos acostumbrados con el fin de evitar una infección secundaria.
Sin embargo, los antibióticos fueron inútiles; la pierna sufrió una grave infección. El Dr. Selby, recetó una nueva serie de antibióticos, pero la infección no cedió. Todos los antibióticos conocidos fueron utilizados para intentar controlar la infección, pero ninguno fue efectivo. Las operaciones habían sido el último recurso. El Dr. Selby se encontraba al final de un callejón sin salida. Por casualidad, yo estaba presente en la sala de descanso de los médicos cuando el Dr. Selby llegó y habló de su frustración en este caso.
“Hemos utilizado todos los antibióticos que conocemos y nada funciona,” dijo. “He operado la pierna del muchacho seis veces, cada vez más arriba y todavía está infectada. Cuando yo llegue a su cadera, él morirá…”
Ante el dilema del Dr. Selby, le hablé sobre los resultados asombrosos de otros médicos que habían experimentado con nuestro Gel Aloe 99 para combatir infecciones y le mostré algo de nuestra información bacteriológica, como respaldo a mis comentarios. El se impresionó, pero se preocupó por la posible toxicidad del producto. Esta preocupación fue disipada por dos médicos que habían utilizado el Gel de Aloe Vera. Estaban presentes en el momento en que yo le recomendaba el uso del gel y le dijeron que habían tratado muchos casos con el Gel de Aloe Vera Estabilizado al 100% y no se les había presentado un solo caso de efectos secundarios o contraindicaciones.
El Dr. Selby concluyó que no tenía nada que perder. Durante un corto período de tiempo, él inmovilizó la pierna una del joven e insertó un tubo en el hueso por el que fluía a gotas el Gel Estabilizado al 100%. Al cabo de varias horas, la infección parecía haberse detenido. Y luego, en menos de cuarenta y ocho horas, la infección había sido eliminada por completo.
El joven se recuperó y aunque usa una pierna artificial, es un muchacho activo y saludable. 2
Sábila

Usos – La sábila era conocida por nuestros ancestros… Ha sido empleada en China, India y en el Tíbet bajo los nombres de lu hui, musabbar y jelly leeks, respectivamente.

En los siglos 16 y 17, la sábila era usada localmente para el tratamiento de heridas y quemaduras pero su uso para este propósito desapareció totalmente, excepto como ingrediente compuesto en la tintura de benjuí…”3



United States Dispensatory

And Physicians Pharmacology (1967)

Shreveport, Louisiana. Julio, 1976. Un paciente, J. Monte Hayner, sufría un caso crónico de esclerodermia,** un severo endurecimiento de los tejidos, a lo largo de los dos lados de las piernas desde el tobillo hasta justo debajo de la rodilla. La dolencia, gravísima y deformante, se había tornado peor en el último tiempo. Se había convertido en una ulceración que aumentaba tanto en profundidad como en extensión, y las lesiones que llegaban prácticamente hasta el hueso, cubrían por completo la parte inferior de cada pierna.


El dermatólogo del Señor Hayner, el Dr. Albert Irving Clark, utilizó todo lo conocido en medicina para curar la grave dolencia. El intentó con yesos húmedos, miel, zumo biológico, grandulex y hojilla de oro y muchos otros tratamientos que iban desde lo común hasta lo más inusual y extraño. Nada sirvió. La enfermedad empeoraba.
El Dr. Clark consultó con otros especialistas y envió a su paciente a varios dermatólogos, con la esperanza de que ellos pudieran descubrir un tratamiento que mejorara la condición de su paciente. Todos sus métodos fallaron también.
Muy pronto, la esclerodermia había llegado a una condición extremadamente dolorosa y aguda, tanto, que el Dr. Clark temió que su paciente intentara quitarse la vida. Esta idea no estaba tan lejos de la realidad, y no era raro que ocurriera en casos muy extremos. Sin embargo sucedió todo lo contrario, pues el Señor Hayner se convirtió en el artífice de su propia curación cuando le llevó al Dr. Hayner las noticias de un nuevo hallazgo. Alguien le había comentado sobre el uso de Aloe vera para el tratamiento de estas clases de lesiones ulcerosas.
“Francamente, en ese momento, yo sentía que estábamos lidiando con una situación en la que prácticamente, no teníamos esperanzas,” recuerda el Dr. Clark “y hubiera utilizado cualquier cosa (incluso derivados de excrementos de ganado) si hubiera sido útil para ayudar a este hombre.” En lugar de eso, el Dr. Clark averiguó cuáles eran los productos de Aloe Vera “estabilizada” que eran altamente efectivos. Los que le recomendaron fueron los de Aloe Vera 99, producidos por Aloe Vera, Incorporated.***

En Julio de 1976, Monte Hayner fue hospitalizado. Con nuestro gel Aloe 99 estabilizado se hicieron compresos que se colocaron sobre las úlceras durante ocho horas al día. La crema Aloe 99 se aplicaba el resto del tiempo y el Gel tomado se le daba al paciente a intervalos regulares. En los últimos días de Septiembre, después de semanas en el hospital, el paciente le contó a su médico, que el proceso de curación iba muy bien y que estaba comenzando a caminar de nuevo. Para Diciembre de 1976, las úlceras estaban curando rápidamente. Sólo dos áreas permanecían afectadas, pero se habían reducido notablemente. En Septiembre 19 de 1977, sólo quedaba una úlcera superficial, del tamaño de una moneda de diez centavos de dólar.


Los médicos que fueron testigos de este proceso de curación, no tuvieron más que declarar su asombro y clasificar el hecho como algo sorprendente. El Dr. Clark no tuvo reparos al escribir sobre la curación de su paciente:

he quedado muy impresionado con la importancia de Aloe Vera en este caso, especialmente cuando analizo todas las alternativas que fueron utilizadas antes del Aloe Vera, sin obtener ningún resultado, cuando recuerdo que todos los dermatólogos a los que remití a mi paciente no pudieron hacer nada por él y que ninguna de las personas con quienes hablé me dio esperanza alguna al respecto. Sólo puedo decir que el Aloe Vera curó a este hombre de las severas úlceras que le produjo su Esclerodermia bilateral. Cuando además, se tiene en cuenta que el paciente sufría también de Diabetes, Hipertensión, colesterol elevado y Artritis Reumatoide, como enfermedades concomitantes, yo puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que lo único que curó las extensas úlceras en las dos piernas de mi paciente, fue el uso de Aloe Vera suministrado por AVA Corporación, que logró curar a este hombre de los intensos dolores que produce la Esclerodermia… 4


De usted, atentamente,
Albert Irving Clark M.D.

Shreveport, Louisiana

Esclerodermia Bilateral: J.M. Hayner, Jr, al comienzo de su tratamiento con el Gel de Aloe Vera Estabilizada.


Esclerodermia Bilateral: J. M. Hayner, Jr, después de tres meses de tratamiento con el Gel de Aloe Vera Estabilizada.

La acción purgante de la sábila se debe a una estimulación de los movimientos peristálticos, especialmente en el intestino grueso, que puede ser el resultado de un efecto local irritante sobre la membrana mucosa, aunque existe alguna evidencia de que causa un efecto estimulante específico sobre los músculos no estriados; un dolor punzante bastante fuerte se asocia a esta acción.” 5

U. S. Dispensatory and Physician’s Pharmacology

1967

Dallas, Texas. Mayo de 1979. Una mujer sufría de colon severamente ulcerado. Muchos médicos habían intentado sin éxito, todos los medios convencionales para mejorar su enfermedad. La colitis ulcerativa había empeorado. Su médico estaba considerando la idea de practicar una colostomía. Esta clase de cirugía es muy efectiva pero muy agresiva, pues es necesario extirpar la parte afectada del colon y crear una abertura anal artificial en el sitio del ano original, o en casos severos, sobre la pared abdominal del paciente.


La mujer, Ruth K., era todavía joven y atractiva. La posibilidad de la cirugía le producía pánico, pero la otra alternativa era continuar sufriendo de insoportables dolores y además, la posibilidad de desarrollar un cáncer.
En este caso, el médico tratante de Ruth era el Dr. Richard R. Russell. El había hecho lo imposible dentro de los parámetros médicos para remediar la condición de su paciente. Todo había sido inútil. Sólo le quedaba una esperanza. El Dr. Russell pertenecía a un creciente número de médicos que confían en la imaginación y en el pragmatismo más que en los dogmas de la medicina. Era un profesional flexible y dispuesto a aceptar lo no convencional en aras de la salud de sus pacientes. Había trabajado con productos de Aloe Vera Estabilizado en, literalmente, cientos de casos y en muchas formas de uso, pero en especial, aplicándolo externamente. El creía en su efectividad y aunque no existía suficiente información clínica confiable para garantizar su uso interno, sabía que el Gel Aloe 99 no era tóxico y podía ser recetado sin temor a contraindicaciones. Sólo necesitaba la aprobación de Ruth para intentarlo.
“Ruth, existe un ultimo recurso”, le dijo. “Si esto no funciona, tendremos que sacarte el colon, el recto, y ponerte la bolsa”.
Ese último recurso del que hablaba el Dr. Russell era Aloe Vera of América, Incorporated. El médico hizo que Ruth se contactara conmigo para que escuchara mis recomendaciones. Le recomendé un régimen de cuatro onzas diarias de Aloe Vera 100% (Cello) Estabilizado* para ser tomado oralmente. Junto con esta dosis oral, le recomendé enemas de Gel 100% Aloe Vera dos veces por día, reteniendo el fluido en el recto el mayor tiempo posible. El régimen fue seguido con constancia sin alteraciones.
A los cuatro días, la condición de su colon mejoró sensiblemente y el dolor también se redujo. A los treinta días, el Dr. Russell le informó a su paciente que prácticamente estaba curada y que no era necesaria la colostomía.
Es bien claro que los tres casos mencionados y en los que se utilizó Aloe Vera, son bien dramáticos. Algunos críticos pueden acusarnos de ser melodramáticos, inclusive un tanto histriónicos. Sin embargo, los casos están bien documentados y los utilizamos para destacar algunos puntos que merecen toda nuestra atención.
En primer término, cada uno de los tres casos en lo que fueron utilizados nuestros productos, eran casos considerados sin esperanza alguna de curación por métodos convencionales conocidos, antes de usar Aloe Vera Estabilizado*. En cada uno de estos casos extremos lo médicos tratantes eran responsables, pragmáticos y valerosos y se decidieron a utilizar nuestros productos sólo después de que habían agotado absolutamente todos los medios curativos y tratamientos aceptados. Estaban dispuestos a ensayar cualquier alternativa que pudiera ser realmente útil. Por qué no Aloe Vera? Esta disyuntiva es una situación que con frecuencia se le presenta a las compañías farmacéuticas.
En segundo término, nosotros utilizamos cada caso para contravenir las descripciones técnicas sobre las sábilas, que se encuentran en la United States Pharmacopeia y en el U.S. Dispensatory and Physician’s Pharmacology. No intentamos demeritar el trabajo de estas eminentes publicaciones, sino señalar lo que ya es evidente. En sus descripciones, definiciones y análisis químicos de Aloe Vera, estas publicaciones generalmente están obsoletas y tienen datos específicamente incorrectos Volveremos oportunamente a este tema para indicar los puntos que ameritan una revisión, siempre teniendo en cuenta que estas publicaciones merecen todo el respeto por ser de gran influencia en el contexto de las labores profesionales que se relacionan con los medicamentos, las plantas o los compuestos que allí aparecen.
A través de nuestras investigaciones, que sobrepasan los veinte años y por medio de las pruebas y resultados de nuestros laboratorios y de otros laboratorios independientes que están todos registrados en este libro, nosotros creemos que tenemos la evidencia necesaria para reevaluar a Aloe Vera y los productos que se pueden crear a partir de ella. Más aún, ofrecemos someter cualquier producto, compuesto o cosmético producido por Aloe Vera of America, Inc., ante cualquier entidad de investigación que sea responsable e independiente, con el objeto de determinar su eficacia, esterilidad y estabilidad.
El tercer punto es el que quizás, consideramos más significativo. Nosotros hemos citado tres casos extremos, sin esperanza de curación, que fueron drásticamente mejorados por el uso de Aloe Vera, debidamente estabilizado. Realmente hay cientos de casos. Algunos de ellos serán documentados en este libro. Hay miles más, que demuestran una muy amplia variedad de usos. Todos ellos, aunque menos críticos, son igualmente dramáticos, cada uno a su manera. En este libro se hará referencia a muchos de esos casos, también. Ellos cubren no sólo el área de la medicina, sino resultados de diversas investigaciones, usos en el área deportiva, cosmetológica y bacteriológica. Estarán incluidos también temas relacionados con informes de toxicología desconocidos antes de esta publicación. De igual manera, daremos aquí la más completa explicación de la química de Aloe Vera y algunas incursiones en el uso aplicado en algunos nuevos campos.
Reconocemos que corremos el riesgo de proclamar con demasiado entusiasmo los poderes cúralo-todo de Aloe Vera. Es una trampa en la que caemos algunos de quienes creemos en la planta, y en algunos casos, los mismos que ensalzan sus maravillas no pueden respaldar sus palabras por medio de datos comprobables o productos viables. Nosotros creemos que podemos hacer las dos cosas. Y aunque llevar algo a un nivel de “cura-lo-todo” significa correr el riesgo de convertirlo en un espectáculo médico, podemos afirmar que hemos experimentado tanto, que estamos convencidos del potencial ilimitado del Aloe Vera Estabilizado en la forma adecuada. Y hemos encontrado la forma de estabilizarlo adecuadamente. Nuestra experiencia y la información recopilada están aquí, al alcance de todos, en los capítulos que siguen. Todo lo que les pedimos es que lean esta obra con la mente abierta y lleguen después a sus propias conclusiones.
Una conclusión a la que estamos seguros que ustedes llegarán es la misma a la que han llegado muchos profesionales interesados, que han trabajado con Aloe Vera a través de los años. Y aunque muchos de estos “expertos” revolotean alrededor de la periferia de los más fieles seguidores de la planta, sus opiniones son mejores cuando se encuentran en el contexto adecuado. Las conclusiones a este respecto tal vez estén mejor expresadas en un artículo escrito por Gunnar Gjerstad y T.D. Rines para el American Journal of Pharmacy, en 1968. A pesar de que las investigaciones y las conclusiones del laboratorio no habían alcanzado la magnitud que se logró diez años después, y a pesar de que los autores expresaban cierto grado de escepticismo con relación a la planta, sí llegaron a la siguiente conclusión:
Estos autores creen verdaderamente, que estas propiedades de Aloe Vera merecen nuevas pruebas en un población estadísticamente significativa. Como grandes sumas de dinero de los pacientes están involucradas en el mercado de estos productos, sería altamente razonable que una modesta parte de los fondos públicos subsidiaran tales investigaciones – Y PRONTO! 6
No podríamos estar más de acuerdo. Sabemos que Aloe Vera ha ayudado a miles de personas en los últimos años. Creemos que tiene el potencial de ayudar a decenas de millones de personas y debe dársele la oportunidad de hacerlo. La única forma en que esto sea una realidad es a través de un reconocimiento profesional basado en la investigación a gran escala. Tenemos la esperanza de que este libro sea el que dé los primeros pasos en el camino hacia esa meta.

EL ESTADO NO NATURAL DE LAS PLANTAS

Y Dios les dijo: “Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento.”

- Génesis 1:29



Si reflexionáramos sobre esto por un momento, llegaríamos a aceptar lo que es la verdad más obvia. En las plantas que crecen en la tierra hay todo lo necesario para alimentar a todas las criaturas que la habitan. Esto es particularmente cierto cuando hablamos del homo sapiens. Desde lo comienzos de la especie humana y aún hasta nuestro tiempo, las plantas han mantenido el secreto de nuestra existencia. Ellas nos han alimentado, nos han dado abrigo y albergue, han alimentado nuestros animales, curado nuestras heridas, castigado nuestras debilidades, alterado nuestras conciencias y nos han provisto de combustible. Nos han dado poder sobre otras criaturas de nuestro entorno y nos han permitido tener dominio sobre nuestro mundo. “En el escenario de nuestra evolución, ellas cubrían las necesidades vitales de nuestros ancestros, tal como cubren las nuestras en el presente. Ningún avance o progreso en nuestro desarrollo...ningún nuevo órgano o expansión celular de nuestro cerebro hubiera sido posible sin su complicidad.” 7
Tratemos de imaginar qué tan lejos habría llegado nuestra civilización, o cuánto habría evolucionado la vida misma, sin la existencia de tres formas de plantas: árboles, granos y pastos. Los elementos esenciales que ellas proveen son demasiado numerosos para mencionarlos, pero es suficiente decir que la vida tal como la conocemos, sería imposible sin ellas. Las sociedades Egipcias y Mesopotámicas se basaron en el cultivo de plantas, tal como lo hicieron la mayoría de las primeras sociedades civilizadas. Los granos eran utilizados como ofrendas a los grandes gobernantes. Todavía hoy, un árbol es ofrecido como símbolo de paz y amistad entre las naciones.
Las peleas entre países han sido con frecuencia sobre los bienes más codiciados. Las Jehads, o guerras sagradas han surgido, muchas veces, entre países de geografía árida, que luchan por obtener unas pocas hectáreas de terrenos aptos para el cultivo de pastos para sus rebaños. Muchas ciudades han sido destruidas por los derechos de posesión de un bosque. En el Oriente, se han llevado a cabo enfrentamientos por especias, opio, e inclusive por flores. En Europa ha habido insurgencias por la escasez de papa. En una ocasión se desarrolló una revolución por un embargo sobre cargamentos de té. Y hasta Alexander El Grande fue animado por Aristóteles, su maestro y mentor, a reconquistar la Isla de Socotra, donde crecía un planta conocida por sus propiedades curativas. Alejandro atendió además, el consejo de su madre y sacó a la Persas de la Isla. Esa planta era Aloe succotrina, una de las antiguas denominaciones para Aloe Vera.
Hemos utilizado estos casos, no con la intención de mostrar a las plantas como causa principal de enfrentamientos y rencillas entre los hombres y naciones, sino más bien, con el propósito de entrar en conciencia sobre el hecho de que las plantas representan poder. Esta idea era muy bien comprendida por nuestros antepasados, antiguos y modernos. Pero nosotros, con nuestra obsesión tecnológica por el metal, la maquinaria y la química, la hemos subestimado. En nuestro afán de encontrar soluciones rápidas para los retos ecológicos y médicos, con frecuencia hemos ignorado y pasado por alto las plantas que tenían las respuestas que necesitábamos.
Nos tomó un milenio descubrir que el moho común que crece sobre el pan es la fuente principal para nuestro antibiótico matriz, la penicilina. Los nativos de varias partes de África han estado usando el mismo moho hace tanto tiempo como sus chamanes puedan recordar. Después de siglos, finalmente estamos dispuestos a explorar la posibilidad de que el ginseng es más que un “brebaje de brujas”, y que puede, realmente, tener propiedades anticancerosas y puede promover la circulación sanguínea y la potencia sexual masculina. Al fin ahora, queremos aceptar la creencia antiquísima de que la manzanilla ayuda a la digestión y cura la diarrea, y que el polen y el propóleo de las abejas pueden ayudar no solo a incrementar los niveles de energía pero también, a prevenir ciertas enfermedades sistémicas. Y es solamente en la última mitad de este siglo que hemos cultivado una medicina para el dolor de cabeza y la hipertensión llamada reserpina., que es el principal componente de una raíz utilizada por los Chinos para tratar esa misma dolencia desde hace más de 3000 años.
En su trabajo enciclopédico, The Power of Plants, Brendan Lehane maneja en una forma muy realista, la percepción del mundo científico y tecnócrata que se mueve a su alrededor:
sin duda alguna la ciencia ha pasado por encima de los descubrimientos del pasado, comprobados durante siglos con una meticulosidad que ningún programa de laboratorio podría lograr.
Porque la velocidad es la esencia de nuestros días. Llevados por una sed de ganancias, las grandes empresas de laboratorios compiten unas con otras por ser la primera en encontrar la cura para una dolencia. Los miles de años de experimentación en humanos han sido reemplazados por unos pocos meses de experimentos en ratas, conejillos de Indias y monos Rhesus. Es imposible conocer los resultados a largo plazo. Cuando surge un error, este se reproduce a gran escala. Mientras tanto enormes extensiones de flores silvestres nacen, florecen y mueren naturalmente, siendo rechazada su gran utilidad e ignorados sus maravillosos poderes curativos. 8
Lehane destaca también, que muchos países, debido a su economía y a circunstancias especiales, se han visto forzados a aplicar medios de curación tradicionales a sus pacientes y han tenido éxito. Estos países incluyen algunos en los que los derechos humanos son menos flexibles que los del mundo libre. Entre tanto, en naciones cuya inclinación es fuertemente tecnológica, los doctores y científicos se han visto obligados a abandonar los valiosos medicamentos tradicionales por temor a acusaciones profesionales o gubernamentales en relación a su forma primitiva de resolver los problemas de salud de sus pacientes. De nuevo Lehane señala con cierto sarcasmo, que “una cura que nace en el patio de atrás no aumenta las ganancias de nadie”. 9
A pesar de que aplaudimos la preocupación de Brendan Lehane por revitalizar nuestro uso de comidas y medicinas “naturales”, creemos que él tiende a atacar en exceso la idea de obtener ganancias en este sentido. En realidad, esto sí es parte del problema. La necesidad de tener beneficios económicos y de sobrevivir engendra un conveniente mercadeo por parte de las empresas farmacéuticas, compañías de cosméticos y fabricantes de medicinas. Sin embargo, esas corporaciones están reguladas y en términos generales esa regulación protege bien a los consumidores. Pero son estas mismas regulaciones las que hacen tener en cuenta una segunda consideración al medir el uso de comidas y medicinas naturales por parte del público. Existe un escepticismo tradicional en las agencias de gobierno y en los ciudadanos en general contra cualquier planta, droga o medicina que proclame sus propios poderes curativos o su excepcional capacidad nutritiva.
Desde los días de la primera frontera, muchas personas desesperadas, que tenían urgente necesidad de curación, fueron estafadas, engañadas y hasta envenenadas por los hombres de las carretas que transportaban las supuestas medicinas. Los elíxires mágicos, los falsos doctores que formulaban el tónico para curar “todos los males”, el charlatán con su botella del remedio secreto que curaba hasta lo incurable, eran escenas familiares en los años de formación de la nación y en algunos casos, todavía estaban presentes tan sólo una generación atrás. Usualmente, estos “tónicos” no eran más que agua con colorantes mezclada con un poco de alcohol y no tenían más efecto que el de darle al enfermo una carga rápida y momentánea de energía. Ocasionalmente, sin embargo, las medicinas/tónicos podían hacer mucho daño. Esto, teniendo en cuenta que algunos adictivos letales como la heroína, cocaína y morfina, todos estos derivados de plantas, sólo fueron prohibidos para el uso público después de la Segunda Guerra Mundial.
Casi sin excepción, todos estos remedios, elíxires y brebajes mágicos y “cura-lo-todo”, relacionados o no con la cocaína o la glicerina, llevaban la palabra “natural” como anzuelo para darle credibilidad a sus impresionantes pretensiones. Como ejemplo de esto estaban productos tales como “Mother Nature’s Original Formula” (La Fórmula Original de la Naturaleza), “Old Fashioned Natural Health Tonic” (El Tónico Tradicional y Natural para la Salud), and “Nature’s Way” (A lo Natural). La lista de estos productos era interminable y densa.
Junto con estas exageradas pretensiones sobre lo natural, existían además, un buen número de engañosos envíos por correo que tenían que ver con hierbas, raíces y plantas milagrosas que proclamaban curar absolutamente todo, desde varicela hasta enfermedades venéreas. Las personas que los solicitaban sólo descubrían el engaño cuando recibían plantas o hierbas inertes, secas e inútiles y en muchos casos, ni siquiera las recibían. De nuevo, y con escasas excepciones, la etiqueta de “natural” era el mejor anzuelo para atraer los compradores a estos productos.
Caveat emptor** puede haber sido un buen argumento para los productores de las sociedades donde existe la libre empresa, pero no hasta el punto de que se pusiera en peligro la vida o la salud de los individuos de esa sociedad. No sorprende, entonces, que de la misma reacción del público y de la necesidad de legislación en este sentido, los entes reguladores se hayan convertido en severos guardianes y que su sistema de aprobación de productos en el mercado sea muy estricto. Tampoco es extraño que a partir del nuevo siglo, la actitud a nivel nacional es que las personas sean cada vez más receptivas a la opinión de la comunidad médica, que sostiene que sólo los medicamentos que se venden por prescripción médica pueden curar. Los médicos se han convertido en la Autoridad Máxima en la prescripción de las drogas. Hasta los últimos años de la década de los sesenta, la medicina ordenada por un médico estaba en la cima, mientras que, al mismo tiempo, cualquier uso del término “natural” llevaba el estigma de ser considerado engañoso.
En la última década, sin embargo, la tendencia cambió nuevamente. El público norteamericano ha vuelto a lo “natural”. Esto se explica por el hecho de que las personas están concientes y bien informadas sobre la guerra química y comercial que sostienen los grandes conglomerados de la comida y las medicinas. Además, los usuarios ya han sufrido una generación de bebés víctimas de los efectos de la talidomida, enfermedades producidas por pesticidas cancerígenos, alarmas sobre los ciclamatos, nitritos y los efectos secundarios de las píldoras anticonceptivas. Y una vez más, el péndulo se ha inclinado hacia el otro lado.
La comida “orgánica”, las vitaminas “naturales”, los jugos para la salud, y la industria de la comida saludable han proliferado asombrosamente. Aunque la combinación salud/nutrición ha sido demeritada por los escépticos por considerarla sólo una moda temporal, se ha convertido de la noche a la mañana en un negocio multimillonario. Todos los productos que siguen esta tendencia, desde jabones o champús, desde cremas de dientes hasta cremas limpiadoras, hacen alarde de sus “ingredientes naturales”, aunque en realidad, muchos de esos ingredientes ya estaban presentes anteriormente en el mismo producto. Algunos ingredientes como la miel, el germen de trigo, la leche, el durazno, la esencia de manzana, el aguacate, y el coco han conseguido estar presentes en todas las versiones de cosméticos, desde champú hasta loción de afeitar, desde los humectantes para la piel hasta los baños de burbujas y son buscados ávidamente por un público que en realidad, desconoce los efectos que pueden causar estos aditivos en la piel o en el cabello.

A un nivel más modesto, aunque en aumento, las “drogas saludables”, las hierbas naturales, malezas, cremas, vitaminas secretas y compuestos profilácticos se producen “orgánicamente” en este país y son importados por otros para ser vendidos a los fanáticos de la salud que se acogen a las escuelas de medicina homeopática, como única vía de curación efectiva. Entre tanto, cientos de años de investigación y progreso científico son denigrados por muchos como la última maldición. Y esto tampoco es justo.


Seguramente, algunas de las hierbas, brebajes y raíces que tanto alaban los nuevos idólatras de la salud son efectivas, han sido probadas a través del tiempo y merecen el nuevo reconocimiento que están recibiendo. Otras, sinceramente, son de dudoso valor y sólo están aprovechando el punto más propicio de esta tendencia. Todas las propiedades curativas o inclusive las sugerencias sobre los poderes nutritivos están obviamente limitadas por lo que les está permitido decir a los fabricantes del producto tanto en las etiquetas como en su publicidad. Esto, debido a las exigencias legales que imponen los entes reguladores, cuya razón de ser, inicialmente, era proteger al público de la charlatanería rampante sobre los productos de comida y medicina. Creados como guardianes éticos después de la Primera Guerra Mundial, muchos de ellos vieron la actual tendencia al consumo de comida/droga “natural” como una moda inútil, que podía llegar a ser tan costosa como desorientadora. El escrutinio de estos entes sobre la salud y los productos para la salud puede estar justificado. Pero nosotros debemos preguntarnos: “Son sus opiniones realmente objetivas?”
En alguna parte a lo largo de la línea debe existir un balance entre los puristas tradicionales y los científicos de los laboratorios. Si sólo pretendiéramos analizar la verdad del asunto, todos tendríamos que aceptar que la mayoría de los compuestos químicos tienen su origen en una fuente orgánica y que a su vez, toda materia orgánica posee una composición química, a pesar de que el valor intrínseco de la mayoría de los químicos orgánicos está por determinarse todavía.
Con más de 200.000 especies de plantas conocidas en el mundo, es triste tener que reconocer que sólo sabemos utilizar únicamente 2.500 de ellas y menos de 150 son usadas como alimento. Pero, si sobrevivimos a los tiempos difíciles que se aproximan, debemos entender que los compuestos químicos biodegradables que se encuentran en las plantas nos pueden revelar todos los secretos para solucionar los problemas que enfrentamos en la actualidad en lo que se refiere a alimentos, escasez de energía, contaminación y enfermedades. Sólo debemos estudiar y evaluar las plantas debidamente y después hacer que esas conclusiones sirvan en la práctica.
Nadie está más conciente de esas necesidades que Aloe Vera of America, Inc. Si Aloe Vera of America ha sobrevivido como empresa, es porque ha entendido el valor de la planta Aloe Vera en su estado natural. Hemos tomado los conocimientos recopilados durante siglos y los hemos aplicado para aprender exactamente como sembrar, cosechar y procesar Aloe barbadensis cuando sus componentes están en su máximo potencial. Y hemos aprendido que Aloe Vera, como la mayoría de las plantas, presenta su mayor potencial curativo cuando su frescura puede ser capturada y preservada. Por el mismo motivo, nunca habríamos podido encontrar los medios para prolongar sus poderes curativos sin entender en su totalidad, su compleja composición química. Esto incluía, además, aprender a descomponerla y estabilizarla por un período prolongado de tiempo, pues es en este estado prolongado de estabilización que las verdaderas maravillas de esta extraordinaria planta pueden ser logradas.
Sin embargo, aunque las maravillas de Aloe Vera Estabilizada merecen ser vistas en toda su magnitud, pensamos que deben ser analizadas con precaución y estudiadas con cuidado. Nosotros hemos dedicado casi veinte años a la investigación y desarrollo de Aloe Vera hasta la obtención de un producto terminado. Nosotros sabemos lo que puede lograr esta planta. Presentar el valor de Aloe Vera a los entes reguladores de la nación y al mundo en general es otro reto, pues es sólo mediante esta aceptación que Aloe Vera y tantos otros recursos derivados de las plantas serán reconocidos y se convertirán en una verdadera solución para los problemas de salud.
Hasta cierto punto, esto ya está comenzando a suceder. Recientemente notamos con profundo agrado que la World Health Organization (WHO), está patrocinando una red mundial de laboratorios para la investigación de treinta y siete selectas variedades de plantas que han demostrado ciertas propiedades para inhibir la fertilidad. En otras palabras, es posible que por fin, seamos capaces de desarrollar un sistema para el control de la natalidad que sea natural, económico y que no tenga efectos secundarios tóxicos. Más aún, la misma organización está promoviendo la investigación de un conjunto de plantas que pueden tener propiedades medicinales o curativas. Aplaudimos esta clase de planeación a futuro y nos gustaría ver a Aloe Vera encabezando esa lista, tan solo para corroborar los hallazgos a los hemos llegado por nosotros mismos. Tales investigaciones conducentes a dar a conocer la extraordinaria planta a nivel mundial también conducirían, por fin, al mismo conocimiento que han tenido desde siempre, las llamadas comunidades primitivas.
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