El espectador



Descargar 402.48 Kb.
Página4/14
Fecha de conversión01.05.2018
Tamaño402.48 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14

EL LABERINTO DE LOS TLC

Eduardo Sarmiento

El paro agrícola propició una arremetida de los defensores de las aperturas y los TLC.

Los planteamientos se orientan a excluirlos de toda responsabilidad en la crisis del agro. La principal excusa es que los productos que sirvieron de bandera para la protesta no provienen de los países con que se han firmado recientemente los tratados. Se clama que las importaciones de papa son sólo el 10% del consumo, que las de arroz vienen de Ecuador y las lácteas de Argentina.

No es necesario que venga la producción mundial de papa de los países con los que se han firmado los TLC para que quiebren los campesinos. Basta que una pequeña proporción entre a precios inferiores. En esto los campesinos han demostrado una mayor capacidad para pasar de la micro a la macro. Lo que dicen es que sus costos triplican los precios que les reconocen en Bogotá, porque los intermediarios están en condiciones de conseguirlos en otros lugares del mundo a menores precios. Es lo mismo que revela el índice Big Mac, que muestra que los ingredientes de la hamburguesa tienen precios inferiores en Estados Unidos y mucho menores en Perú y Ecuador. Ni las exportaciones se escapan; en julio cayeron 7%, a tiempo que todos los rubros con la agricultura a la cabeza se desplomaron.

La circunstancia de que las importaciones vengan de los vecinos confirma el despropósito de firmar tratados de libre comercio con aranceles diferentes para terceros. Los países que tienen bajos aranceles y no producen el bien están en capacidad de exportarlo, por la vía legal o el contrabando, a los que producen el bien y operan con altos aranceles. Si a esto se agrega la decisión de los países de la Alianza del Pacífico de eliminar la salvaguarda agropecuaria que permite compensar las variaciones de los precios internacionales con los aranceles, queda claro que los TLC firmados alrededor de Estados Unidos son una criatura diabólica para desmantelar la protección nacional.

La actitud de negar a rajatabla los efectos evidentes del libre mercado explica por qué el país perdió el mercado interno de la industria y la agricultura sin pena ni protesta. En 1991 la agricultura representaba el 17% del PIB en Colombia, el más alto de América Latina. El desmonte arancelario, la revaluación del tipo de cambio y los TLC cambiaron la historia. Hoy la participación del sector en la producción apenas llega a 7% del PIB y es inferior a la de varios países de la región. Algo similar ocurrió en la industria, que bajó su participación a 12% del PIB y en los últimos veinte años no generó un solo empleo. En fin, el país perdió el mercado interno y no lo compensó con exportaciones. Por eso no hay espacio para los pequeños productores ni para el empleo formal de las ciudades.

La explicación es simple. La teoría del comercio internacional que sirvió para justificar el libre mercado ha sido controvertida. La especialización en productos de ventaja comparativa, como servicios, minería, agricultura tropical y manufactura rudimentaria, es limitada por la demanda. Y la producción de otros bienes para el mercado interno no es posible dentro del libre mercado, que proscribe los aranceles y el tipo de cambio fijo ajustable y propicia los TLC. La economía queda expuesta a cuantiosos déficits en cuenta corriente y deficiencias de demanda efectiva que siempre terminan mal.




ENTRE MURCIA, MADOFF Y EL ‘ESTADO’

Mauricio Botero Caicedo

Según la prensa, “Las autoridades dispararon las alertas frente a la posibilidad de que se esté fraguando una nueva ‘gran estafa’, utilizando la desaparecida pirámide de David Murcia Guzmán, DMG”.

Murcia era un ‘pobre diablo’ que en pocos años pasó a ser un ‘rico diablo’, para regresar nuevamente (ya encerrado) a ser un ‘pobre diablo’. Madoff, que igualmente se encuentra encerrado, tuvo una trayectoria similar. La diferencia entre Murcia y Madoff es que entre las víctimas del primero se encontraban las personas más vulnerables de la sociedad; mientras que entre los damnificados del segundo estaban los más favorecidos. Con razón —en su día— los sensatos rezaban la siguiente oración: “Concédeme la gracia, Señor, de no estar tan en ‘la olla’ como para caer en manos de don Murcia ni estar tan boyante como para caer en manos de don Madoff”.

Las pirámides no son sofisticadas: en esencia los que llegan de último pagan a los que llegaron de primero. Mientras que la base se mantenga suficientemente amplia, la pirámide perdura; pero la tendencia natural, tarde o temprano, es que las pirámides financieras se desmoronen. Y si bien la mayoría de los ciudadanos rechazan estas estafas (con la notable excepción de algunos pocos que consideramos que es el castigo justo a los codiciosos), lo que muchos no se dan cuenta es que es el ‘Estado’ (e.g. en Colombia, en EE. UU. y en Europa) los que manejan la mayor pirámide en la historia: la Seguridad Social. Con absoluta irresponsabilidad, y la anuencia inexplicable y pasiva de los electores, con las contribuciones de los trabajadores el ‘Estado’ cubre las pensiones de sus ciudadanos en edad de pensión. En principio, si se tuviera la certeza que la base y la cúspide de la pirámide son estables en el tiempo, no habría mayor problema. Pero resulta que este no es el caso: en primer lugar la cúspide, con base en los avances de la medicina y mejores hábitos de vida, cada día se amplía más. Si permitir jubilarse a los 65 años era realista hace 30 años, hoy es una solemne insensatez. En segundo lugar, dadas las tendencias demográficas, la población en países como Rusia, España e Italia, en vez de crecer, disminuye. La base, inexorablemente, se encoge, lo que naturalmente pone en riesgo la estabilidad de la pirámide. La crisis pensional es de lejos el principal problema económico que enfrenta la Comunidad Europea y mientras los gobiernos de los países escandinavos tratan de encontrar soluciones, los del sur (incluyendo a Francia) creen que el problema se soluciona eludiéndolo.

En Colombia el problema pensional es potencialmente más grave dada la extraordinaria informalidad laboral y la sistemática ‘satanización’ de los empresarios que son los pocos que crean empleo formal. Este será el tema de un futuro artículo. 

Apostilla: Es público y notorio el respaldo de Piedad Córdoba y la mal llamada ‘Marcha Patriótica’ al ‘Paro Agrario’, posiblemente más enfocado en los ‘encapuchados’ que en los ‘enruanados’. Una de las legítimas reclamaciones de los campesinos (los de ruana) es el exorbitante costo de los fertilizantes. ¡Oh sorpresa!, resulta que el principal suministrador de fertilizantes (con un 32% del mercado) es la empresa ‘Monómeros Colombo–Venezolanos’, cuya caja menor se utilizaba precisamente para promover las causas ‘chavistas’, dentro de ellas a Piedad Córdoba. Al cerrase el círculo los márgenes exorbitantes de ‘Monómeros’ resultaron siendo utilizados para promover y respaldar el ‘Paro Agrario’. ¡Ironías tiene la vida!

EL TIEMPO

EL DÍA DESPUÉS

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   14


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal