El mundo de Hugo Bienvenidos al mundo de Hugo, un mundo lleno de fantasía donde puedes ser quién quieras… Hugo se disfraza de pirata



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El mundo de Hugo

Bienvenidos al mundo de Hugo, un mundo lleno de fantasía donde puedes ser quién quieras…

Hugo se disfraza de pirata

A Hugo le encanta jugar con sus bloques de construcciones pero ahora necesita un poco de acción y ¡quiere ser un pirata! ¿Cómo lo hará? Lee muy atentamente y lo descubrirás.

-¡Mamá, mamá! -entra Hugo gritando al salón.

Su mamá está sentada en el sofá leyendo un libro y casi se le cae al oírle gritar.

-Dime cariño –le dice mientras cierra el libro-, ¿qué quieres?

-Quiero ser el pirata Pata Palo, ¿puedes ayudarme?

-Claro que sí –le responde-, lo primero que hay que hacer es disfrazarte.

-Vale, vale –aplaude Hugo-, ¡qué divertido mami!

-Vamos a jugar a las adivinanzas. ¿Qué tienen los piratas en la cara? -le dice mientras se tapa un ojo con la mano.

-¡Un parche, mami, un parche! –contesta muy contento.

-Sí, un parche –asiente con la cabeza-, muy bien Hugo. Y ¿qué se ponen en la cabeza? Es algo que mamá se coloca a veces en el cuello.

-Mmmmm, un, un ¡un pañuelo! –termina diciendo.

-Genial hijo –sonríe-, vamos a mi cuarto a buscar el parche y el pañuelo.

Hugo y su mamá entran en el cuarto. Mamá encuentra rápido el pañuelo y se lo enseña.

-Mira Hugo –le dice-, ¿te gusta este pañuelo rojo?

-Si mami es muy bonito, pero ¿el parche? yo quiero el parche, yo quiero el parche -repite una y otra vez.

-Calma hijo, calma –intenta tranquilizarle-, este antifaz que utiliza papá para dormir puede servirnos. Creo que ya estamos listos para convertirte en el pirata Hugo.

Mamá le pone el antifaz pero solo tapándole el ojo derecho, luego le coloca el pañuelo en la cabeza y se lo ata en la parte de atrás.

-Mírate al espejo Hugo –le dice muy sonriente.

-Guau mami, parezco un pirata.

-Pero falta una cosa –dice mamá-, si quieres ser Pata Palo necesitamos…, y se toca una pierna.

-¿Una pata de palo? –contesta sin estar muy convencido.

- Si, claro, una pata de palo –le dice mamá-, ahora vengo, ya verás que bien te va a quedar.

Se acordaba de que esa misma mañana se había roto el palo de la escoba que es de madera y fue a buscarlo. Cogió un trozo, se lo sujetó bien bien con un cinturón y ¡alehop!, por arte de magia Hugo se convirtió en el pirata Hugo Pata Palo.

-¡Perfecto! –dice muy orgullosa-, ya eres un auténtico pirata.

-¡Gracias mamá! – contesta muy alegre y se va corriendo.

Su mamá no sabe a dónde va, pero no tarda mucho en descubrirlo porque Hugo aparece enseguida ¡y con la pala de la playa en la mano! ¿Para qué la querrá?

-Mira mamá –le enseña la pala-, es mi espada de pirata.

-Es verdad cariño –responde y le da un beso-, se me había olvidado que los piratas también lleváis espada. Y otra cosa más, todos los piratas tienen su canción, ¿tú quieres una?

- ¡Siiiiiiiiiiiii!

Mamá le hizo su canción y Hugo se la aprendió.

“Soy el pirata Pata Palo, soy muy alto y corpulento, y me pongo un gran parche en el ojito derecho;

como todos los piratas vivo en un bonito barco, fabricado de madera como mi pata de palo;

voy en busca de tesoros con mi gran amigo Floro, navegando por los mares y comiendo calamares;

duermo mirando a la luna y a las estrellas que brillan, sueño con vivir aventuras, muy locas y divertidas”.

Hugo se pasó el resto de la tarde jugando a los piratas, cantando su canción y yendo de aquí para allá. Corrió tanto tanto tanto que cuando se sentó en el sofá se quedó dormido, pero en sus sueños siguió siendo el pirata Hugo Pata Palo.



porque la imaginación no tiene límites y mucho menos la de los niños.

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