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Antecedentes del proyecto. Algunos de los antecedentes, que se presentan en el proyecto, por ASESEL, son: la Ley 30 de 1992 y sus Decretos reglamentarios; la Misión Bogotá Siglo XXI; el Estatuto General de la Universidad Distrital, Acuerdo 023 de 1993; el Estatuto del Profesor, Acuerdo 026 de 1993; el Estatuto Estudiantil, Acuerdo 027 de 1993 (1994, pp. 12-35), también se integran los últimos estudios relacionados con el tema (para la década de los noventa): “La Educación Tecnológica en Colombia. Análisis de su Eficacia Externa”, (Gómez, 1990), y “Plan de Apertura Educativa 1991-1994”, (DNP, 1991).

Otro antecedente de fundamental importancia para el proyecto son los estudios realizados por la Misión Bogotá Siglo XXI, en especial el “Estudio Prospectivo de Educación”. Allí se muestra que la educación en Bogotá registra en esta década –los 90) una preocupante postración social. Los factores que, en conjunto, configuran un cuadro de crisis educativa que vive la ciudad son diversos; se desatacan los siguientes; (ASESEL, 1994, p. 18): (a) Deterioro significativo de la calidad de la educación, tanto en el sector oficial como en el sector privado, deterioro asociado a la reducción de la enseñanza a un conjunto de procedimientos e instrumentos, disminución de la jornada escolar, abandono de la profesión por los docentes más calificados, debido a su baja remuneración y estatus social, Insuficiencia del gasto público en educación, particularmente en la inversión social; burocratización de la entidad administradora de la educación en el Distrito; deficiencia en los procesos de formación y profesionalización de los docentes; insuficiencia de procesos de innovación pedagógica; desfase entre los procesos de aprendizaje en la escuela y la generación social de conocimiento a partir de los procesos tecnológicos y la revolución de la información. (b) Consolidación de un sistema dual de educación, en el cual se distinguen claramente la oficial y la privada, tanto en sus aspectos cualitativos como financieros y administrativos. (c) Interrupción del ciclo escolar entre los grados 5 y 6; particularmente en el sector oficial, lo cual estimula la deserción y “causa dificultades pedagógicas y administrativas en ambos niveles”. En 1991, el déficit estimado para 6º. Grado alcanzaba los 62040 cupos, fenómeno que explica parte del desfase entre las tasas netas de cobertura de los niveles de educación primaria (92%) y secundaria (76%). (d) La gestión pública de la educación está definida en términos de políticas coyunturales y de emergencia que imposibilitan su articulación a un proyecto educativo de largo aliento. La educación ha perdido importancia como asunto público de máxima prioridad y ha quedado por fuera de las grandes definiciones políticas”.




      1. Justificación. En (Asesel;1994, pp. 29-35) se afirma que a parte de la demanda insatisfecha en Educación Superior existen otros factores que justifican el proyecto, algunos de ellos son:




  • Establece nuevas posibilidades de ingreso al mercado laboral calificado para un grupo de jóvenes de estas localidades, aumentando su posibilidad de ascenso social.

  • Satisface la necesidad de que el sector oficial aumente su participación en la oferta de cupos, dominadas por el sector privado

  • Fomenta el desarrollo de una cultura tecnológica propia. La modalidad no debe restringirse tan solo al adiestramiento y capacitación para el trabajo. Fundamentalmente debe generar elementos para la asimilación y adaptación de tecnología en los procesos productivos nacionales.

  • Brinda posibilidades a un grupo, que seguirá siendo selecto, de la población, para que encuentre alternativas diferentes a la informalidad.

  • Se constituye en un estimulo para que los jóvenes residentes en estas zonas terminen exitosamente su educación secundaria.

  • Contribuye a la disminución de la rotación de la mano de obra, al permitir que los jóvenes ingresen al mercado del trabajo con niveles de calificación acordes con las necesidades actuales y cambiantes de la industria.

Al respecto se puede decir que en tal justificación resulta muy cerrado, limitarse a la asimilación y adaptación tecnológica, ¿Dónde queda la proyección?, ¿No es así que se puede generar una cultura tecnológica propia? El caso es que la apropiación tecnológica, su asimilación y proyección requieren más esfuerzos que los desarrollados por una universidad típica, requiere vínculos con centros industriales de desarrollo, cosa muy lejana en nuestras universidades. En eso todavía la U. D. Está en deuda. No para resolver solamente problemas a los industriales, sino para potenciar las fuerzas productivas que permitan transformar las condiciones de atraso en que se mueve el país


Se ha logrado cualificar la mano de obra, pero más allá de eso, se ha contribuido con el desarrollo de tecnólogos e ingenieros con altos niveles de compromiso social. De todas formas es necesario formalizar la influencia de la Facultad con sus egresados en la disminución de la rotación de la mano de obra en la industria y su papel en el impacto en las fuerzas productivas.


      1. Objetivos del proyecto y sus avances. Los objetivos planteados, por ASESEL, en el proyecto son: (1) “Formar tecnólogos y tecnólogos especializados en las disciplinas del conocimiento más dinámicas en la actualidad, desde el punto de vista del empleo. (2) Proyectar la Universidad Distrital como alternativa verdadera para facilitar el ascenso social de sectores marginados de la ciudad de Santafé de Bogotá D.C. (3) Llenar un vacío de capacitación existente en la ciudad de Santafé de Bogotá, en eslabones claves para la modernización de los ciclos de producción de la industria en Colombia. (4) Ganar participación del sector público del Distrito Capital en los niveles de educación tecnológica, hoy dominados por el sector privado. (5) Emplear un esquema de trabajo interinstitucional de carácter oficial para racionalizar recursos y sumar potencialidades”, (1994, pp. 6-7).

Una valoración de tales objetivos se puede medir a partir de los datos oficiales y las percepciones de los protagonistas:




  1. Aunque en los estudios de ASESEL (1994) las áreas más dinámicas, las define desde el punto de vista del empleo y no desde el desarrollo real de las fuerzas productivas que potencien alternativas endógenas los programas escogidos son de impacto real en el sistema productivo, ellos son cuatro programas tecnológicos en las áreas de electrónica, mecánica, eléctrica e industrial que además cumple con otros criterios que pueden verse en el estudio de ASESEL con el título Aspectos metodológicos, (1994, pp. 38-54). Al aprobarse el proyecto mediante el acuerdo No 5 del Consejo superior Universitario de 19947, se inicia con estos 4 programas, quedando dos tecnologías y dos especializaciones tecnológicas por desarrollar. Posteriormente, se define por trabajar en sistematización de datos y construcciones civiles. En estas seis áreas se abren las respectivas especializaciones tecnológicas, primero en control e instrumentación, y luego sus ingenierías, de modo que en el año 2001 (7 años después de iniciado el proyecto), se tienen seis programas tecnológicos con 7 especializaciones tecnológicas e incluso con 7 ingenierías. A pesar de haber sido necesario revaluar el papel de las especializaciones tecnológicas como ciclo anterior a la ingeniería, el impacto social generado fue significativo. Ya desde el año 2002 la facultad viene funcionando con seis programas de ciclo tecnológico y su correspondiente ciclo de ingeniería (en el caso de electrónica con dos posibilidades: Instrumentación y Control electrónico, por un lado y Telecomunicaciones por el otro).




  1. La sola presencia física de una sede de la Universidad en Ciudad Bolívar es significativamente positivo. Las cohortes iniciales eran prácticamente exclusivas de Ciudad Bolívar. En las estadísticas presentadas por Jirón y Martínez (2010; pp. 298-334) se muestran datos estadísticos que verifican el cumplimiento de los objetivos planteados, se mencionan aquí solo algunos datos que lo corroboran:

(a) las inscripciones por localidad que se hacen a la Facultad Tecnológica entre 2001 y 2005, con la aparición en los registros de inscripción de localidades como Ciudad Bolívar, Tunjuelito y Usme que no se contabilizaban para la U.D antes del año 95 ya es una muestra significativa de su proyección dentro de los sectores populares a los que no se había llegado. En el caso del primer ciclo, la localidad 19 conserva un 26.3 % de la participación de la inscripción, seguido por Ciudad Kennedy con el 11.8% y Bosa con el 8.2%. (Jirón, M. y Martínez M.; 2010; pp. 298). Para el caso del ciclo de ingeniería Ciudad Bolívar prácticamente concentra la inscripción con una participación del 61.63%, seguido de Usme con el 16.35% y Ciudad Kennedy con el 5.34%. Con ello se deja claro que por lo menos la Facultad ha llegado, y es una alternativa para lograr brindar educación superior, a sectores que no tenían tal posibilidad en el sur de la ciudad.


(b) En cuanto a la matricula de primeros semestres, (Jirón M y Martinez M, p.314)8, se puede apreciar el aporte de la Facultad Tecnológica mostrando que dentro de la misma la mayor participación en la matricula la tiene la localidad de Ciudad Bolívar con un 54.88%, seguido de Usme con el 15,01 %. Dos localidades que hasta entonces -1995- no habían tenido participación en la matricula de la U.D. Hoy dentro de la Universidad ya es normal encontrar estudiantes en otras facultades originarios de las localidades a las que el proyecto busco impactar con su creación. Según el boletín estadístico de la Universidad, para el periodo dos de 2006 Ciudad Bolívar cuenta con 441 estudiantes dentro de la U.D. La mayor concentración en La Facultad Tecnológica con el 65,53%, seguido de Ciencias y educación con el 16,32%, y lo más notorio con participación en todas las facultades. Que mejor muestra de haber logrado proyectar la U.D como alternativa, por lo menos educativa, para que se pueda continuar o permitir un ascenso social.
(c) Por estrato, (Jirón M y Martínez, M. p.299), le corresponde al dos la mayor participación en la inscripción con el 61.42%, al tres el 20.84% y al uno el 17.14% es decir, el 94.4% de los aspirantes que se inscriben a los programas ofrecidos por la Facultad son de los sectores populares de Bogotá.
(d) En el caso de la matricula el 64.52% de estudiantes que ingresan a primer semestre corresponden al estrato dos, 30.12% al uno y 5.34% el tres. (Jirón M y Martínez, M. p.314). Vale mencionar que ningún inscrito de otro estrato ingresa a la facultad. Es decir la Facultad es para estudiantes de los sectores de influencia los tres estratos populares.
(e) Ahora bien, el total de egresados hasta el 2006 es de 3977 como se puede ver en (Jirón M y Martínez, M. p.318), actualizado en Boletín estadístico del 2006 (U.D., 2008). Ese es el número de familias impactado y el número de familias a las que se permite lograr un ascenso real, pues al modificar su condición de bachiller a Tecnólogo, de Tecnólogo a Ingeniero, les posibilita un ascenso real y les ofrece mejorar sus expectativas, o por lo menos, genera las herramientas para que así sea.
(f) El seguimiento a egresados es un fracaso en la U.D, por ello resulta complicado formalizar el análisis. Lo que sí es claro es que más de 25 de nuestros egresados son docentes activos de la Facultad, 59 se desempeña en diferentes labores dentro de la universidad con vinculación desde simples OPS hasta planta, se conoce de egresados que trabajan en multinacionales pero no hay un seguimiento oficial de tales casos.


  1. Los eslabones claves para la modernización de los ciclos de producción en la industria para el estudio hecho por ASESEL lo determina “el empleo”. Desde ese punto de vista es necesario determinar más allá del factor egresados, de la llamada acreditación el impacto que causan al empleo y más aun a las fuerzas productivas -conocimiento acumulado, desarrollos endógenos, desarrollos de adaptación, de asimilación, de transformación tecnológica- lograda por los egresados del proyecto en sus dos ciclos.




  1. Solamente con los datos entregados por el ICFES, CONACES y algunas revistas económicas se reconoce el impacto que logra la Universidad Distrital al incursionar en la formación tecnológica. Los ECAES de los últimos 8 años entre los niveles de más de 100 estudiantes colocan a las tecnologías de la facultad en los primeros lugares. Con ponderaciones superiores a 10 puntos. En todos los casos siempre se han presentado por lo menos dos estudiantes por programa dentro de los diez primeros lugares. El reconocimientos de los diferentes programas es notorio (La nota económica, 2006). Se ha logrado ganar en participación por parte del sector público elevando el status de la formación Tecnológica, aunque aun es necesario abrir espacios que den reconocimiento a la profesión tecnológica dentro de los manuales de funciones de la industria y las empresas, incluida la Universidad.




  1. El esquema de trabajo interisntitucional se concreta con la existencia de los quince programas ofrecidos y la realidad misma de la facultad



      1. Algunas estadísticas de la universidad que fortalecen el quehacer del a Facultad Tecnológica. Para ir detallando la validez y los logros del proyecto se revisan algunos datos de la Universidad Distrital de cobertura e influencia en los últimos años, (U.D., 2008). a) Influencia en la ciudad. Con respecto de su influencia en la ciudad de Bogotá y en zonas aledañas, UDFJC sigue atendiendo a las poblaciones de las zonas populares. El carácter popular se refleja en los valores de la matrícula, que en promedio son muy bajos (U.D., 2008, p. 37), se destaca que en la facultad de Artes-ASAB se paga en promedio el valor más alto, seguido de Ingeniería y Medio Ambiente. La Facultad Tecnológica es la que cuenta con los valores de matricula más bajos, el 54% de los estudiantes pagan menos de 100 mil pesos por semestre y menos del 1% entre 800 mil y 899 mil pesos. b) Cobertura. De los 24.758 estudiantes de pregrado, la Facultad Tecnológica es la de mayor aporte con un 26% de participación.



  1. LA FACULTAD DESBORDA LAS INTENCIONES DEL MODELO NEOLIBERAL.

Muy a pesar de la justificación, los resultados esperados y los objetivos del proyecto, que resultan ser muy débiles, el impacto que en la educación tecnológica ha formulado la Facultad, la ha convertido en una alternativa de educación de calidad en áreas de impacto sobre las fuerzas productivas y en un modelo de ciclos que permite desarrollar procesos de adaptación, apropiación, transferencia e innovación tecnológica real, rebasando la propuesta neoliberal que pretende generar educación técnica –fundamentalmente privada- para mejorar la mano de obra y manipular tecnofactos y no diseñarlos, producirlos y desarrollarlos.




    1. La educación técnica y tecnológica en la propuesta 2019. En el documento del proyecto 2019 se plantean dos principios rectores: (1) Consolidar un modelo político profundamente democrático, sustentado en los principios de libertad, tolerancia y fraternidad. Por otro lado, (2) Afianzar un modelo socioeconómico sin exclusiones, basado en la igualdad de oportunidades y con un Estado garante de la equidad social, (Departamento Nacional de Planeación DNP, 2005, p. 7). Plantea cuatro objetivos básicos: (1) Una economía que garantice mayor nivel de bienestar, (2) Una sociedad más igualitaria y solidaria, (3) Una sociedad de ciudadanos libres y responsables, (3) Un Estado al servicio de los ciudadanos. Para lograr el primer objetivo se plantea ocho estrategias: “a) consolidar una estrategia de crecimiento; b) afianzar la consistencia macroeconómica; c) desarrollar un modelo empresarial competitivo; d) aprovechar las potencialidades del campo; e) aprovechar los recursos marítimos; f) generar una infraestructura adecuada para el desarrollo; g) asegurar una estrategia de desarrollo sostenible; y h) fundamentar el crecimiento en el desarrollo científico y tecnológico” (DNP, 2005, p.13).

Mirando solo dos de estas estrategias la (c) y la (h) las tareas planteadas son:


Para desarrollar un modelo empresarial competitivo (DNP, 2005, pp. 15-16): la racionalización del sistema tributario para que las exportaciones como porcentaje del PIB se sitúen en 25% (hoy están en 17%) y el acervo de la inversión extranjera en 30% del PIB (hoy de 22,8%). En los años venideros, las empresas colombianas deberán desarrollar la cultura de la calidad, la certificación y la normalización técnica, tal que, en 2019, 80% de las empresas exportadoras estén certificadas (hoy están 8,5%). Colombia debe proponerse incrementar gradualmente la inversión total en investigación y desarrollo hasta llegar a 1,5% del PIB en 2019 (hoy es 0,21% sólo la pública) y ampliar el financiamiento a las empresas de modo que la relación de la oferta monetaria ampliada al PIB llegue a 80% (hoy está en 40%).
Para fundamentar el desarrollo científico tecnológico (DNP, 2005, p. 19): hacia el 2019 la economía deberá estar fundamentada en la producción, difusión y uso del conocimiento para el pleno aprovechamiento de los recursos humanos y naturales del país. Se deberá crear y fortalecer un nuevo marco institucional, con el fin de que los recursos y esfuerzos se utilicen en forma armónica. Éste deberá consolidar un sistema nacional de información e indicadores en ciencia, tecnología

e innovación, que no existe en la actualidad.


En 2019 –continua el documento 2019-, Colombia deberá cumplir con el indicador internacional que señala que al menos 0,1% de la población esté consagrada a estas actividades (unas 55.000 personas) y, en esa fecha, deberá contar con 20 centros de investigación de excelencia y de desarrollo tecnológico consolidados. Dos resultados significativos para esa fecha serán ubicar a cinco universidades colombianas entre las 400 mejores del mundo –hoy sólo existe una, Los Andes, de acuerdo con “The Times Higher Education Supplement”– y –producto de un gran esfuerzo– elevar la inversión en ciencia y tecnología a 1,5% del PIB, con una participación privada de 50%
Si se miran las demás estrategias y los demás objetivos, el documento 2019 siempre hace un listado de intencionalidades, sin caracterizar con claridad la nación que se quiere construir y al servicio de quien. Pero, cuando se definen tareas en beneficio de la inversión extrajera y mejorar las condiciones tributarias de la industria hay suficiencia en la argumentación. En lo que respecta al desarrollo tecnológico solo hay intencionalidades y el reconocimiento de la debilidad que se tiene, pero en la práctica con el impulso al SENA, a las carreras cortas de carácter empírico, a las que se les llama técnicas demuestran que no hay herramientas reales para lograr los índices de competitividad propuestos.
En el caso del segundo objetivo. Una sociedad más igualitaria, la cantidad de intenciones es igual. El plantemiento gubernamental en materia educativa dice: “En materia educativa será necesario incrementar la escolaridad promedio de la población, así como la pertinencia y la calidad de la educación. Con este fin se plantean: i) acciones para mejorar la capacidad de la educación inicial de los niños menores de cinco años, que contribuyan a su preparación para el acceso a la educación primaria; ii) metas de cobertura que incluyen la universalización del nivel básico y medio y un incremento importante de la cobertura de educación superior, con mayor participación de la educación técnica y tecnológica; y iii) esfuerzos que permitan mejorar la calidad en las evaluaciones de logros serán un insumo importante; en ese sentido deben mantenerse los mecanismos de evaluación sobre las competencias de los educandos” , (DNP, 2005, pp. 130-131),. Las metas propuestas son: (1) Promover la educación inicial en los programas de atención a niños menores de cinco años, (2) Lograr la universalización en educación básica y media, (3) Mejorar la calidad de la educación básica y media, (4) Aumentar cobertura, pertinencia y calidad en la educación superior (DNP, 2005, pp. 234-235). En esta última si se es taxativo en la preocupación gubernamental frente al presupuesto, al manejo del régimen especial de los docentes, a la autonomía universitaria como elemento que impide la profundización de las políticas educativas. Se estimula la eficientitis en el manejo de los recursos de las instituciones públicas, se privilegia la educación privada, se estimula la oferta de ciertos programas –cortos y de modalidades productivas-, se promueve la alianza con cualquier tipo de institución del nivel que sea, para vincular los espacios de la educación media y la educación superior.
En el documento uno de los ejes del proyecto 2019 es la educación técnica y tecnológica como herramienta para el logro de las metas propuestas. Es la base para aumentar la cobertura en educación superior, para formalizar la política de empleo al respecto se afirma: “Tal como se propone en las estrategias del sector de ciencia y tecnología, por medio del sector educativo se impulsarán áreas estratégicas del conocimiento tales como la biodiversidad y los recursos genéticos, la biotecnología e innovación agroalimentaria y agroindustrial, las enfermedades infecciosas prevalentes en áreas tropicales, los materiales avanzados y la nanotecnología. Igualmente, se cubrirán áreas donde se están produciendo las mayores transformaciones tecnológicas, como en el campo de las telecomunicaciones, el metalmecánico y la electrónica” (DNP, 2005, p. 226).
En el 2019 no hay perspectivas que muestren que la calidad de la educación salga de los criterios eficientistas en los que hoy se encuentra la medición de calidad, por el contrario se profundizan. La educación técnica y tecnológica son claves en la propuesta porque el ofrecimiento de carreras cortas y su impacto inmediato en el empleo favorecen, aparentemente, los indicadores de empleo, pero siguen siendo sueltas y sin cohesión las formulaciones de que hacer para elevar su calidad y su pertinencia. La educación técnica y tecnológica están en esa misma situación.
La educación técnica y tecnológica esta al centro de la propuesta del 2019, pero como un elemento meramente alfabetizador y no como dinamizador de la economía. Hay una buena aproximación a su importancia, pero no se desarrolla su impacto real y el papel que tendría de impactarse con la calidad y pertinencia que se requiere. Por ello, cuando se plantea construir un modelo democrático de educación que contribuya a la construcción de nación, se requiere confrontar los planteamientos aparentemente validos que se formulan allí.


    1. Educación tecnológica por ciclos en la facultad. La Educación Tecnológica en Colombia ha sufrido una fuerte reconceptualización, desde su aparición en los años 70’s como modalidad de educación terminal, hasta la concepción que hoy funda la formación tecnológica como “formación de la capacidad de investigación y desarrollo, de innovación en la respectiva área del conocimiento, de tal manera que este tipo de educación pueda contribuir eficaz y creativamente a la modernización y competitividad internacional del sistema productivo nacional, en el contexto de la internacionalización de las relaciones económicas." (Gómez, 2002: p. 72).

En este sentido la Facultad Tecnológica enfrenta retos diferentes a los que asumió en 1995, cuando se da inicio al proyecto de implementación de las carreras tecnológicas en la Universidad Distrital, que se ponen en concordancia con los nuevos paradigmas que establece la Misión de Ciencia y Tecnología en torno a las exigencias al conocimiento tecnológico y que se enuncian de la siguiente manera, (Proyecto curricular Tecnología Electrónica, 2002, p. 31 – 32):




  • Formación centrada en los fundamentos de los saberes básicos, no solo de las ciencias naturales y exactas, sino de las ciencias sociales y del lenguaje de la significación y del sentido

  • Formación para establecer relaciones entre teoría y práctica, ya que el mundo contemporáneo exige profesionales creativos capaces de dar soluciones a problemas concretos a partir de su fundamentación científica

  • Formación para la adaptación a lo nuevo y a la incorporación comprensiva, crítica y razonable de las innovaciones tecnológicas

  • Formación para la creación, el diseño y la innovación

  • Formación para el trabajo en equipo y la apropiación del conocimiento tecnológico

Por ende, la calidad académica de la educación tecnológica moderna depende esencialmente de su sólida fundamentación en los conocimientos científicos directamente relacionados con la tecnología, objeto de estudio, y de su estrecha articulación con la solución de problemas tecnológicos en cualquier sector de la producción de bienes y servicios. De aquí el carácter práctico y aplicado, creativo y experimental de este tipo de educación. Por estas razones, la Educación Tecnológica moderna, de alto nivel académico requiere estar estrechamente relacionada con el nivel universitario, (Jirón, 2002: p.39), principalmente con las ingenierías y con las ciencias aplicadas (particularmente física y química). De esta manera se lograría el doble propósito de asegurar su fundamentación científica y metodológica, y de otorgarle estatus académico y social.


En el caso de la facultad tecnológica la educación que se pretende desarrollar como educación tecnológica responde a la descripción hecha por Gómez (2000): “Por educación tecnológica moderna se entiende la formación de la capacidad de investigación y desarrollo, de innovación en la respectiva área del conocimiento, de tal manera que este tipo de educación pueda contribuir eficaz y creativamente a la modernización y competitividad internacional del sistema productivo nacional, en el contexto de la internacionalización de las relaciones económicas. El objetivo primordial de esta educación debe ser la generación de una capacidad endógena, que permita tanto la creación de nuevas tecnologías como la adaptación y adecuación de las existentes a condiciones, particularidades y necesidades propias y específicas, para las cuales no existen soluciones tecnológicas universales ni estandarizadas.” (p. 129)


      1. Los dos ciclos de la facultad tecnológica




  1. Ciclo tecnológico. La Facultad Tecnológica concibe sus programas tecnológicos –con una duración de seis semestres y con una sólida fundamentación científica- como programas de educación no terminal y como un primer ciclo que propende por la formación de tecnólogos. -En países europeos la formación de tecnólogos se asemeja a la formación de ingenieros prácticos o ingenieros tecnólogos- (Gómez, 2000, p 131), formados en una clara orientación tecnológica evidenciada en la solución de problemas reales del entorno productivo, con capacidad de: liderazgo, autoformación, espíritu empresarial, trabajo en equipo y valores personales, manejo del ecosistema y de las herramientas computacionales, que les permite incursionar con éxito en el mercado laboral y en el mundo productivo de las empresas del Distrito Capital y del país.

Este primer ciclo fortalece la formación de sus estudiantes en las ciencias básicas (matemáticas, física, ciencias humanas –lecto-escritura, codificación, lenguaje de programación-, ciencias sociales –ubicación histórico-cultural y desarrollo de las tecnologías y sus innovaciones-. De modo, que desarrolla en el futuro tecnólogo las siguientes capacidades: La resolución de problemas, La capacidad comunicativa, El trabajo en equipo, El desarrollo del pensamiento crítico y analítico, El impulso de pensamiento lógico - espacial, El desarrollo de la creatividad y el trabajo en diseño, La capacidad para entender el contexto social y La valoración del trabajo productivo. Con ello, se logran las bases para poder desempeñarse laboralmente y bajo su propia responsabilidad logre afianzar en nuevos fases cognitivas o que profundice en cualquier área del conocimiento, incluida la ingeniería, o para ejercer su ser ciudadano. De su área se forma y asimila las herramientas cognitivas que entregan las básicas de la profesión y las de aplicación. Con ello, su perfil como profesional tecnológico en el campo de su especialidad queda claramente definido. Apoyado en los proyectos de curso, los proyectos transversales de semestre y el trabajo de grado se garantiza un fuerte nivel de trabajo en problemas fuerte, mediana y débilmente estructurados y una alta capacidad para adaptar y asimilar tecnología desarrollando aplicativos que pueden marcar procesos de innovación que puede formalizar en una formación posterior.


Aquí, el trabajo por proyectos de diversa índole, le permitirá incursionar en la compresión de problemas y el diseño de propuestas de solución de todo orden incluyendo las de orden tecnológico, elaborando prototipos, adaptando tecnofactos, reutilizándolos, dándoles nuevos usos.


  1. Ciclo de Ingeniería. Un segundo ciclo, (Proyecto curricular Tecnología Electrónica, 2002, p. 32), que apunta a la formación de un profesional Ingeniero con un mayor nivel científico y teórico que conlleva a fortalecer las capacidades y habilidades del tecnólogo en el campo investigativo y de desarrollo y a la preparación para los niveles postgraduales; objetivo que se logra mediante la profundización en las áreas de ciencias básicas e ingenierías aplicadas, formalizando un trabajo con problemas menos fuertemente estructurados que en el primer ciclo y proyectando una mayor incidencia a procesos de innovación tecnológica. Al segundo ciclo acceden los tecnólogos según sus intereses académicos y necesidades de formación en un campo puntual de la ingeniería como consecuencia de la necesidad de cualificación que le exige su campo profesional de desempeño.

Con lo anterior se garantizaría la formación de un profesional altamente competitivo en el campo profesional y con un fuerte componente de conciencia de la realidad económica y social que vive el ámbito productivo del país al incorporarse con los entornos comunitarios y sociales, al identificar problemas y plantear soluciones.


En este ciclo se profundiza el nivel de desarrollo en apropiación tecnológica de modo que la adaptación y su transferencia tenga razón de ser desde la universidad.
El tecnólogo de la Universidad Distrital podrá vincularse laboralmente. Cuenta con las herramientas cognitivas y socio-culturales, con las capacidades ciudadanas y con las habilidades y destrezas que desarrollo en su ciclo tecnológico para ejercer su ciudadanía y dentro de la misma ejercer laboralmente. También está habilitado para continuar con un segundo ciclo en cualquier área de la ingeniería. Cuenta con la fundamentación matemática, con las herramientas de la experimentación física y del análisis lógico, la interpretación socio-económica, la elaboración de proyectos y las demás herramientas básicas de un ingeniero. Sin embargo, desde el punto de vista cognitivo su fundamentación profesional está en el campo del fundamento de la profesión, por ello curricularmente desde el punto de vista propedéutico su formación en segundo ciclo será más propicia en alguno de sus líneas de trabajo o profundización. Para el caso de la facultad existen varias posibilidades, la eléctrica, la producción, la mecánica, telemática, etc.



    1. Diferencias con la propuesta neoliberal -el 2019-. Mientras la educación técnica y tecnológica se impone en la propuesta de la revolución educativa, con instituciones y programas de baja calidad, con el SENA al centro de la formación, con instituciones universitarias privadas estimuladas para ascender a universidades por la fuerza del estimulo a la formación técnica vinculada a la mano de obra requerida por las multinacionales, la facultad desborda en su práctica esta visión. Esto se concretas en los siguientes aspectos que la facultad desarrolla y ha implementado y, que el proyecto de la revolución educativa, está lejos de alcanzar (por supuesto por sus intereses neoliberales):



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