El precepto de establecerse en Eretz Israel Rambán (Najmánides)



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Centro Virtual Estudios Judaicos – Mitzvot Hatluiot Baaretz

El precepto de establecerse en Eretz Israel
Rambán (Najmánides)
Comentario sobre la Torá, Libro Bemidbar (Números), Capítulo 33;53
"Y os apoderaréis de la tierra y habitaréis en ella, porque Yo os la he dado".

En mi opinión se trata de una mitzvat asé (precepto prescriptivo): les ordena que se establezcan en la tierra y que se apoderen de ella porque se las ha dado, y que no renieguen de la heredad del Eterno. Si en algún momento pensaren en conquistar la tierra de Shenar, de Siria u otras similares para afincarse en ellas, estarían violando el precepto de D’s. Nuestros sabios acentuaron el precepto de establecerse en Eretz Israel y dictaminaron la prohibición de salir de ella.

De aquí que estemos obligados a cumplir con este mandato, porque se trata de un precepto prescriptivo que se repite en numerosas ocasiones, como "Entrad y poseed la tierra". Pero Rashi interpretó "os apoderaréis de la tierra" en el sentido de expulsaréis a sus habitantes, y entonces os aposentaréis en ella. Podréis subsistir en ella, y si no lo hacéis, no podréis subsistir. Lo que hemos explicado es lo fundamental.

Nuestros rabinos nos han enseñado: Una persona debe vivir siempre en Eretz Israel, aunque sea en una ciudad habitada mayoritariamente por extranjeros. No debe vivir en el exterior, ni siquiera en una ciudad habitada mayoritariamente por judíos; pues quien vive en Eretz Israel es como si tuviera a D's, y quien vive en el exterior es como si no lo tuviera, tal como dice: "para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro D's". ¿Acaso quien no vive en Eretz Israel no tiene D's? Lo expresaron así para decirnos que quien vive en el exterior es como si se dedicara a la idolatría. En el caso de David dice: "porque me han arrojado hoy para que no tenga parte en la heredad de D's, diciendo: vé y sirve a dioses ajenos". ¿Acaso alguien dijo a David "vé y sirve a dioses ajenos"? Lo expresaron así para decirnos que quien vive en el exterior es como si se dedicara a la idolatría. (Ketuvot 110 b; Ein Yaacov).




  1. Sifri (Midrash Halajá)


Sobre el Libro Devarim (Deuteronomio), Capítulo 11;17
"Y perezcáis pronto… pondréis éstas mis palabras": a pesar que os destierro de esta tierra al extranjero, destacaos en el cumplimiento de los preceptos porque cuando regreséis no tendréis otros nuevos. Es como el rey que se enfada con su esposa y ésta vuelve a casa de su padre; le dice: Ay de tí, ahora está adornada con tus joyas, cuando regreses no tendrás otras nuevas. Así dijo D's, Bendito Sea, a Israel: Hijos, destacaos en el cumplimiento de los preceptos porque cuando regreseis no tendréis otros nuevos.

Así también leemos en Jeremías 31:21, el profeta le ordena al pueblo de Israel antes de salir al destierro: "Estableced señales". Estas “señales” son las mitzvot (preceptos) con que Israel es señalado entre los pueblos, para que estos preceptos se sigan cumpliendo en la diáspora y no sean olvidados cuando retornen a Sión.




  1. Sifri (Midrash Halajá)

Sobre el Libro Devarim, Parshat Ree, párrafo 80:


Cierta vez, Rabí Yehudá Ben Betera y Rabí Matia Ben Jeresh y Rabí Janina Ben-Aji Rabí Yehoshúa y Rabí Ionatán salieron del país y llegaron a Flatus. Al recordar a Eretz Israel alzaron la vista, vertieron lágrimas, rasgaron sus vestiduras y exclamaron: "Y la tomaréis y habitaréis en ella… cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos" (Deuteronomio 11:31-32). Cuando regresaron a sus hogares, dijeron: La residencia en Eretz Israel equivale a todos los preceptos de la Torá. Cierta vez, Rabí Eleazar Ben Shamúa y Rabí Yojanán Hasandlar acudieron a casa de Rabí Iehuda Ben Betera para estudiar Torá con él. Cuando llegaron a Sidón y recordaron a Eretz Israel, alzaron la vista, vertieron lágrimas, rasgaron sus vestiduras y exclamaron: "Y la tomaréis y habitaréis en ella… cuidaréis, pues, de cumplir todos las reglas" (Deuteronomio 11:31-32). Cuando regresaron a sus hogares, dijeron: La residencia en Eretz Israel equivale a todos los preceptos de la Torá.


LOS PRECEPTOS VINCULADOS CON ERETZ ISRAEL
El mayor grado de santidad de Eretz Israel respecto a cualquier otro lugar sobre la tierra, se pone de manifiesto también a través de las “Mitzvot hatluiot baaretz” (preceptos relativos a la tierra). Se trata de mitzvot que se cumplen exclusivamente en Eretz Israel.
Estos preceptos están relacionados con la producción agrícola de la tierra y tienen un valor educativo esencial para el hombre y para la sociedad.

La posesión de la tierra fue y es para el hombre, el símbolo más concreto de su patrimonio personal, el signo más claro del poder. A lo largo de la historia, la posesión de territorios tiene una notoria influencia sobre el status social de las personas y aun sobre el status internacional de las naciones.


Para el judaísmo, el mensaje más importante de las “Mitzvot hatluiot baaretz” es que la tierra no nos pertenece realmente ... Que una persona tenga posesión de una parcela de tierra determinada, es algo completamente coyuntural. Es algo dispuesto temporalmente por el Señor de los cielos y de la tierra ...

Por ello, debemos separar y donar partes de la producción de la tierra como gesto de agradecimiento y humildad para con el verdadero dueño de nuestras poseSiónes.


Las partes de la producción agrícola que separamos para otorgar como mitzvot, tienen dos tipos de destinatarios: los cohanim y leviim (sacerdotes que trabajan en funciones relativas a las ofrendas públicas en el Templo) por un lado, y los aniim (pobres y necesitados del pueblo) por el otro.
Dentro de las Mitzvot hatluiot baaretz, encontramos un primer grupo de preceptos llamados Trumot y Maasrot (ofrendas y diezmos):

Truma Gdola” (gran ofrenda), “Maaser Rishon” (primer diezmo), “Trumat Maaser” (ofrenda del diezmo), “Maaser Shení” (segundo diezmo) y “Maaser Aní” (diezmo del pobre).


LA TRUMA GUEDOLA (GRAN OFRENDA)
¿Quién debe elevar la Trumá Guedolá?

Todo hijo de Israel debe separar parte de sus frutos y entregarlos como Trumá Guedolá al Cohen.

En los siguientes versículos se habla de la Trumá Gdolá:

Bemidbar (Números) 18:11-12

Y esto es para ti (para los cohanim), todas las ofrendas elevadas por los hijos de Israel a ti te las he dado, y a tus hijos y a tus hijas junto a ti, a perpetuidad. Todo el que sea puro en tu casa podrá comerlas.



Toda la grosura del aceite y todo lo mejor del mosto y del trigo y los primeros frutos que ofrenden a Adonai, te los concedí.”

Devarim (Deuteronomio) 18:3-5

Y estos serán los derechos que tendrán los cohanim sobre quienes



ofrezcan en sacrificio un buey o un cordero. Las primicias de tu trigo, de tu
mosto y de tu aceite y la primera lana de tus ovinos le darás (al cohen).

Si bien la Torá no estipula la cantidad exacta que se debe separar como Trumá, los sabios del Talmud fijaron tres categorías: a) quien donaba una medida generosa, separaba para el Cohen 1/40 partes del producto cosechado. b) una medidad media, ofrecía 1/50 partes, o sea un 2% de la producción. c) una medida pobre, ofrecía 1/60 partes del producto cosechado. (Estas medidas según los valores que definió el sabio Rashi).
Los productos de los cuales se separan los Maasrot (diezmos)

  1. En la Mishná, Maséjet Maasrot (cap.1,1), aprendemos:

Se ha estipulado que se debe separar maasrot: de todo aquello que es comestible, que exige cuidado y que crece de la tierra.
Para resumir:

Los alimentos que responden a las tres características mencionadas en la Mishná:, son aptos para aportar Trumot y Maasrot (ofrendas y diezmos): 1) todo alimento humano 2) que requiere cuidado en su desarrollo 3) y crece de la tierra

Mientras no se haya separado los maasrot, estos alimentos son considerados “Tevel Unicamente después de separar los diezmos, dichos alimentos están permitidos para su consumo.

MAASER RISHON (PRIMER DIEZMO) Y TRUMAT MAASER (OFRENDA DEL DIEZMO)

Hemos visto la Trumá Guedolá, la primera parte de los frutos que se separa de la producción del campo para ser entregada al Cohen. El Maaser Rishón (primer diezmo) es la segunda parte que se separa de los frutos para ser entregada por los hijos de Israel al Levita.

Su nombre hace referencia a su cantidad: Maaser = Diezmo, uno de diez (la décima parte).

En la Torá leemos acerca del Maaser Rishón:



Libro Bemidbar (Números) 18:24

Porque los diezmos de los hijos de Israel, de sus ofrendas elevadas a Adonai, les dí a los levitas en heredad; por eso les dije (a los levitas) que entre los hijos de Israel no heredarán tierras”.

Los levitas reciben el diezmo porque prestan servicio en el Mishkán (Santuario). En realidad también desempeñaban tareas fuera del Templo, como está escrito: "ellos enseñarán tus juicios a Iaacov". Por ello, la tribu de Levi no tenía una heredad de tierras en Eretz Israel.

TRUMAT MAASER - OFRENDA DEL DIEZMO
Libro Bemidbar (Números) 18:28

Así vosotros (los levitas) también elevaréis ofrenda al Eterno, de todos los diezmos que toméis de los hijos de Israel. Esta ofrenda la daréis a Aarón el Cohen”.

Los Levitas deben dar a los Cohanim la décima parte del Maaser Rishón que han recibido; también deben entregarles una ofrenda de granos de su granero y vino de sus lagares.

En la Torá está escrito: " Y se contará vuestra ofrenda como grano de la era… así ofreceréis también vosotros". El levita, tal como el agricultor, da al Cohen. La ofrenda del levita (Trumat Maaser) es considerada como la primera ofrenda del agricultor al Cohen.



MAASER SHENI - SEGUNDO DIEZMO
LOS AÑOS DE MAASROT

Al referirnos hasta ahora a las trumot y maasrot (ofrendas y diezmos), no hemos señalado en qué años deben ser separados. Se supone que, para esos fines, todos los años son iguales, pero hay una excepción: durante seis años se trabaja la tierra, y el séptimo año los campos son abandonados. Este séptimo año, el año de la Shemitá, difiere de los seis anteriores.

Recordando lo que dice la Mishná (que hemos citado al principio del capítulo) aprendemos que se deben elevar ofrendas y diezmos sólo de los frutos que se cuidan. Los frutos del año de Shemitá son públicos y por ello no son cuidados.

O sea, en el séptimo año de Shemitá, no se separan trumot y maasrot.

¿Cómo podemos saber, por ejemplo, qué año es 5746 en el ciclo de años de Shemitá? En este caso, la respuesta es sencilla: si dividimos la fecha de creación del mundo por 7, el resultado será la cantidad de shmitot que ya han pasado, y el resto indicará en qué año del ciclo de Shemitá se encuentra el año 5746. (Aunque no se haya empezado a contar las shmitot desde la creación del mundo sino desde la conquista de Eretz Israel y su recepción en legado, la división por 7 nos dará la respuesta correcta).

Dividimos la fecha 5746 por 7: el cociente es 820 y el resto es 6

Por consiguiente, el año 5746 es el sexto año en el ciclo de Shemitá (5740 fue un año de Shemitá).
¿Cuándo se debe separar el Maaser shení y el Maaser aní? La respuesta la encontramos en la Torá en forma explícita:

Leemos acerca del Maaser shení en el Libro Devarim (Deuteronomio) 14:23

Leemos a continuación acerca del Maaser aní en Devarim 14:28-29

Al finalizar los tres años se ofrece el Maaser Aní (diezmo del pobre). Se puede ofrecer diezmos sólo a fin de año, en la estación de la recolección, cuando se separa el diezmo de los frutos de todo el año.

El orden de los seis años del ciclo de Shemitá en los que se permite trabajar el campo es el siguiente:


Nº del año

Año 1

Año 2

Año 3

Año 4

Año 5

Año 6

Shemitá

Partes fijas

Trumá gdolá, Maaser rishón, Trumat maaser

Campos abando- nados

No hay diezmos.



Partes variables

Segun

Maaser


Segun

Maase


Maase

Aní


Segun

Maase


Segun

Maase


Maas

Aní

Año


5741

5742

5743

5744

5745

5746

5747


Según esta tabla, los seis años se dividen en dos ciclos para separar las trumot y maasrot: durante los seis años se separan en forma fija la Trumá Gdolá y el Maaser Rishon, y de éste último la Trumat Maaser.

En los años 1, 2, 4 y 5 se agrega el Maaser Shení.

En los años 3 y 6 se agrega el Maaser Aní.

La peculiaridad del Maaser Shení (segundo diezmo)

Libro Devarim (Deuteronomio) 14:23-26

Separarás el maaser de todo lo que produzca tu campo cada año.



Y comerás ante el Eterno tu D’s, en el lugar que El escogiere para establecer Su Nombre, el diezmo de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite y los primerizos de tus vacunos y rebaños, para que aprendas a temer al eterno tu D’s todos los días.

Y si el lugar donde el Eterno tu D’s estableciere su nombre estuviere demasiado lejos para que tú puedas llevar hasta allí tus diezmos,

Los darás en dinero, que llevarás en tu mano e irás con él al lugar que escogiere el eterno tu D’s.

Y adquirirás allí con ese dinero todo lo que desee tu alma: vacas, ovejas, vino y todo lo que apetezcas y comerás allí ante el Eterno tu D’s y te alegrarás tú y tu familia”.

¿En qué se diferencia el Maaser Shení de los demás diezmos que hemos estudiado?



También los israelitas pueden comerlo, se lo puede comer sólo en Jerusalem y se lo puede reemplazar por dinero.

Estas tres halajot son específicas para el Maaser shení. El hecho que el segundo diezmo sea para uso de los dueños y que se lo deba consumir en Jerusalem indica cuál es su objetivo.

El objetivo del segundo diezmo es que la gente acuda a Jerusalem para estudiar la Torá.

La palabra clave es "para que" que figura en el versículo: "para que aprendas a temer a D-s”. Jerusalem es el centro de la Torá y el lugar en el que se concentran los Cohanim y los levitas, y allí se estudia la Torá. El Maaser shení es una especie de “ahorro” o "jubilación": el individuo ahorra de los frutos de su campo, y con esos ahorros viaja con su familia a Jerusalem para estudiar Torá y contar con medios de subsistencia.

Según el texto, la cantidad del Maaser shení ("el diezmo de tu grano") es un 10% de lo que queda, después de haber separado las partes anteriores. En el Séfer Hajinuj se explica este precepto junto con otros dos: la ingestión de los frutos de cualquier árbol en el cuarto año ("la cuarta planta") y cualquier diezmo del ganado en Jerusalem, como los frutos del Maaser Shení.

Séfer Hajinuj, precepto 247

Hay un provecho para la persona que recibe el mandato de comer en aquel lugar (Jerusalem) una parte de sus frutos, como la cuarta planta y el segundo diezmo y también el diezmo del ganado.

De esa manera fijará su lugar de residencia o el de algunos de sus hijos en Jerusalemese para estudiar Torá, porque allí se encuentran los maestros de la Torá y la sabiduría básica.

BIKURIM - Las Primicias
Generalidades del precepto

La presentación en el Templo de las primicias de la tierra es un precepto prescriptivo, tal como dice la Torá en el Libro Shemot (Éxodo) 23:19. Al presentar las primicias se debe leer varios versículos; ése es el precepto de "lectura de las primicias".



Libro Devarim (Deuteronomio) 26:3-12

En la actualidad no se ha implementado el cumplimiento del precepto de los Bikurim, por lo que dice en Deuteronomio 26:4. Cuando había un altar, había primicias; desde que se anuló el altar, se anularon las primicias.


¿De cuáles productos se ofrecen Bikurim?

No se elevan primicias de todas partes, sino únicamente de Eretz Israel. Tampoco se ofrecen primicias de cualquier lugar de Eretz Israel, sino de la "tierra que mana leche y miel", con la excepción de la Transjordania, que no es una "tierra que mana leche y miel". Pero nuestros rabinos estipularon que también se deben ofrecer primicias de la Transjordania. Sólo se elevan primicias de las siete especies con las que ha sido bendecida Eretz Israel: trigo, cebada, vid, higos, granadas, olivos y dátiles (miel). Sólo se ofrecen primicias de los frutos escogidos; por eso no se ofrecen primicias de los dátiles de las montañas ni de las frutas de los valles ni de olivos que no sean selectos. De cada región se elevan los frutos que mejor crecen en ella. Se pueden ofrecer frutos secos. Quienes viven en los alrededores de Jerusalem llevan frutos frescos; quienes viven en zonas más alejadas ofrecen frutos secos. No se elevan primicias de bebidas, pues dice "los frutos de la tierra" y las bebidas no lo son; pero se puede presentar aceite y vino, porque se cultivan aceitunas y uvas para extraer de ellas el aceite y el vino.



El orden y el momento de la separación

Cuando una persona sale a su campo y ve una higuera que ha madurado, un racimo de uvas que han madurado o un granado maduro, ata una hierba y dice: "éstas son las primicias".

La Torá no estipula una cantidad determinada para las primicias, pero los sabios establecieron que serían una sexagésima parte. La separación de las primicias precede a la de la ofrenda, y las primicias están exentas de ofrendas y diezmos.

No se ofrecen primicias antes de la festividad de Shavuot; si alguien lo hiciere, no le serán aceptadas, sino que se colocarán a un lado hasta que pase la fiesta (de Shavuot). Tampoco se debe presentar las primicias después de Janucá, pues dice "que traerás de tu tierra" y estas palabras fueron interpretadas como: mientras se encuentren en tu campo, es decir, hasta Janucá.


El orden de presentación de las primicias

Quien eleva las primicias debe hacerlo en un recipiente, tal como dice: "las pondrás en una canasta". Es un precepto elevar las primicias selectas en siete recipientes, cada especie en un recipiente diferente. Pero quien las eleve en un solo recipiente, igualmente habrá cumplido con su deber. Quien así lo hiciere, no deberá mezclar los frutos, sino disponerlos en orden: los cereales abajo, sobre ellos las aceitunas y sobre éstas los dátiles. Encima de los dátiles dispondrá las granadas, sobre éstas los higos, y las uvas encima de todo. Separará una especie de otra con hojas.

Los ricos las elevarán en recipientes de oro y plata, y los pobres en cestas tejidas.

La separación de la JALA


Libro Bemidbar (Números) 15:17-22

Los preceptos de la Torá y de los rabinos

Es un precepto prescriptivo el separar la jalá de la masa y entregarla al Cohen, tal como dice en Números 15:20: "de lo primero que amaséis elevaréis una ofrenda". En la Torá no se estipula qué cantidad de jalá se debe separar; quien separe aunque más no sea una cantidad pequeña, liberará con eso a toda la masa. Al igual que con la ofrenda, en el caso de la jalá se puede agrandar la parte del Cohen con tal de que le quede algo para sí, para que quede un remanente perceptible. Los sabios estipularon una cantidad para la jalá: 1/24 parte (aproximadamente un 4%) por cada persona que hornea pan en su casa. Como el horneo en la casa se realiza generalmente en pequeñas cantidades, agrandaron la cantidad de la jalá para que el Cohen recibiera una porción que pudiera comer. Un panadero, que generalmente hornea grandes cantidades, ofrece 1/48 parte (cerca de un 2%).



La jalá impura

La norma para la jalá es similar a la de la ofrenda: cuando es pura, al Cohen puro le está permitido comer de ella Si el Cohen estuviere impuro y la jalá pura, o si el Cohen estuviere puro y la jalá impura, no podrá comerla. Si la masa se contamina involuntariamente, no se ofrecerá 1/24 sino 1/48, porque el Cohen no podrá ingerirla. En estos tiempos, en los que todos estamos impuros por los muertos, no se debe separar más que 1/48. La costumbre ha impuesto no ser excesivamente riguroso con la cantidad, y separar sólo una pequeña parte.

La jalá impura debe ser quemada e Israel no puede disfrutar de ella en el momento de quemarla, pero el Cohen puede usarla para encender un fuego para la cocina. En la actualidad no se la suele dar a los Cohanim.
La harina y los líquidos de los que se debe separar la jalá

La masa de la que se debe separar la jalá es aquella masa preparada con harina de cinco clases de cereales: trigo, cebada, alforfón, centeno y avena. La harina de arroz, de maíz o de patatas, y cualquier otra harina están exentas de la separación de la jalá. En el caso de mezcla de harina de cereales con harina de arroz, si la masa tiene sabor de cereales se debe separar la jalá, aunque la cantidad de harina de cereal no llegue a la cantidad necesaria para separar la jalá.


Las cinco clases de cereales

Trigo Cebada Alforfón Centeno Avena


Quien prepare una masa con alguno de los siguientes líquidos: vino, aceite, leche, rocío, miel y agua, debe separar la jalá y pronunciar la bendición. Quien prepare una masa con harina y otros líquidos, como jugo de frutas o huevos solamente, debe separar la jalá y no debe pronunciar la bendición.

Quien prepare una masa con un líquido que no sea alguno de los líquidos mencionados anteriormente, deberá tomar la precaución de agregar un poco de agua a la harina antes de empezar a amasar. El agua hace que la masa esté en condiciones de recibir la impureza, y como todos estamos impuros por los muertos, la masa quedará impura en el momento de amasar la harina. Si no se hiciere esto, la masa no estará en condiciones de recibir la impureza y la jalá que se separe será pura; y la jalá pura no puede ser quemada. En la actualidad los Cohanim son impuros y no pueden comer la jalá. Si no hay nadie que pueda comer la jalá, pueda suceder que esta jalá pura tenga algún impedimento.

Quien amasa dos clases diferentes de masa y no hay cantidad suficiente como para separar la jalá de cada una por separado, pero sí de las dos juntas, si las puede juntar y si son de una misma clase de harina, debe unir las dos masas y de esa manera se debe separar la jalá. Pero si tiene cuidado de no mezclar las dos clases de masa porque responden a necesidades diferentes o porque son de dos clases diferentes de harina, no debe juntarlas.

Pero si en cada clase hay la cantidad suficiente, a pesar de que las masas estén destinadas a diferentes clases de repostería aunque sean de la misma clase de harina, debe colocar a ambas frente a sí y separar de ambas.

Cuando pueda juntarlas, lo hará mientras aún son masa cruda. Si no las ha unido antes de hornearlas, después de ello deberá colocarlas en un solo recipiente y unirlas, o colocarlas sobre una tela, tender la tela sobre ellas y separar de esa manera.

Quien separe la jalá deberá pronunciar la bendición: …"que nos ha santificado con sus preceptos y nos ha ordenado separar la jalá", o "separar la ofrenda" o "separar la ofrenda de jalá".


Donaciones a los necesitados

Libro Vaikrá (Levítico) 19:9-10

Libro Devarim (Deuteronomio) 24:19-23
Los diversos dones

En la viña hay cuatro dones para los pobres: péret y olalot, peá y shijejá. En la siega o cosecha de cereales hay tres dones: léket, shijejá y peá. En los árboles hay dos: shijejá y peá. Siguiendo a la Torá, se suele dar estos dones en Eretz Israel; según los rabinos, también en el extranjero.
Peá

Quien siegue su campo no deberá hacerlo en forma completa, sino que en el extremo del campo debe dejar algunas espigas para los pobres, tal como dice "no segarás hasta el último rincón de tu tierra". La parte que queda para los pobres se llama Peá. Lo mismo se hace con los árboles: al recoger sus frutos se deja algo para los pobres. En la Torá no se fija una cantidad para la peá; nuestros rabinos estipularon que esa parte no puede ser inferior a 1/60, tanto en Eretz Israel como en el exterior. A ese 1/60 se debe agregar de acuerdo con el tamaño del campo, con la cantidad de pobres y con la bendición de la simiente. Quien agregue a la peá, se añadirá también a su recompensa.
Léket

Al segar y formar los haces de espigas, no se debe recoger las espigas que caigan en el momento de la siega, sino dejarlas para los pobres, tal como dice "no espigarás tu tierra segada". Si hubiere pasado para recogerlas, aunque ya hubiere molido y horneado, deberá entregarlo a los pobres. ¿Qué es el léket? Lo que cae de la hoz al momento de la siega, o lo que cae de la mano al recoger las espigas durate la siega. Esto es válido con respecto a una espiga o dos; si cayeren tres espigas, las tres serán para el dueño del campo.

Péret y olalot

¿Qué es péret? Un grano o dos que se separan del racimo de uvas al momento de la vendimia. ¿Qué es olélet? Un racimo pequeño que no está cargado, que no tiene flanco -es decir, que las uvas de la parte superior del racimo no están apiñadas- y que no tiene extremo, es decir, que las uvas de la parte inferior no están las unas junto a las otras, sino dispersas.


Shijejá

Quien recoge las gavilla y olvida alguna en el campo, no debe tomarla, pues dice "si olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla". Lo mismo que rige para la shijejá en las gavillas es válido para el campo: si alguien olvidare segar una parte, ésta quedará para los pobres. Así como hay shijejá para los cereales y los cultivos del campo, existe también para los árboles, "cuando sacudas tus olivos, no recorrerás sus ramas" y lo mismo rige para los demás árboles.


Orlá y Neta Revai - El cuarto año
El precepto del cuarto año

Todos los frutos que crezcan en un árbol en al cuarto año de su plantación son sagrados, lo que significa que deben ser ingeridos por el dueño como Maaser Shení en Jerusalem, y ésa es su santidad, tal como está escrito en el Libro Vaikrá (Levítico) 19:23-25.

Y cuando viniereis a la tierra y plantareis árbol frutal, consideraréis sus frutos incircuncisos durantre tres años, no serán comidos.



Y al cuarto año todos sus frutos serán santificados en alabanza al Eterno

Y al quinto año comeréis su fruto, para aumentar vuestra propia producción (de allí en adelante), Yo el Eterno vuestro D’s”.

Los tres primeros años del fruto son llamados Orlá. En este período el dueño de la plantación no come de esos frutos ni puede tener ningún provecho económico de ellos.

El cuarto año es conocido como Neta Revai ("fruto del cuarto año"). Significa que el dueño de los frutos los consumirá en Jerusalem como expresión de alabanza a D’s, el “verdadero dueño” de la tierra. Este precepto es denominado por los sabios: Neta Revai.

En Sifrí, Parshat Nasó (6) aprendemos que los frutos del cuarto año son para su dueño, tal como leemos en el Libro Bemidbar (Números) 5:10: "Y lo santificado por la persona será de su propiedad".

Este versículo fue interpretado enseñando que el dueño del campo tomará todo lo santificado y lo dará a los Cohanim en todos los casos de trumot y maasrot.

Pero en los casos de ofrendas de agradecimiento (Todá), ofrendas de paz (Shlamim), ofrenda de Pesaj, Maaser Beemá (el diezmo del ganado), el Maaser Shení (segundo diezmo) y Neta Revai, los frutos y animales ofrendados serán para provecho de sus dueños.


Los orígenes de esta mitzvá

D's quiso que el hombre alabase Su Nombre bendito escogiendo los mejores frutos de sus árboles, para que recaigan sobre él la gracia y la bendición de D's, y para que sus frutos resulten benditos. Porque el buen D's quiere el bien de sus criaturas; por eso nos ha ordenado presentarlas e ingerirlas en el lugar que eligiera para servirlo (Jerusalem), porque allí impuso D's la bendición. Los frutos escogidos del árbol son los que crecen el cuarto año.

Hay un provecho para la persona que recibe el mandato de comer en aquel lugar una parte de sus frutos, como éste y el Maaser Shení y también el Maaser Beemá, porque de esa manera fijará su lugar de residencia o el de algunos de sus hijos en ese lugar para estudiar Torá, porque allí se encuentran los maestros de la Torá y la sabiduría básica.

Rambán escribió en sus comentarios que el sentido de este precepto es honrar a D's desde el comienzo de nuestra cosecha y no comer de ella hasta que hayamos presentado los frutos de un año en alabanza a D's.

Los frutos de los tres primeros años no son dignos de ser ofrendados, porque son escasos, porque no tienen buen aroma ni buen sabor y también porque la mayor parte de los árboles no dan frutos hasta el cuarto año de haber sido plantados. Por eso se espera con todos los árboles, y este precepto es similar al de los Bikurim (Primicias).

Rambán también agregó que los frutos desde su plantación y hasta el cuarto año son muy húmedos, pegadizos, perjudicial para el cuerpo e ineptos para ser ingeridos, como los peces sin escamas y otros alimentos prohibidos por la Torá, que son dañinos para el cuerpo.

Las normas de este precepto

Nuestros sabios fijaron en el Talmud Bablí, Tratado Berajot 35a, que quien quiere rescatar (Pidión) los frutos de Neta Revai (cuarto año), lo hará de la misma forma que en el caso del Maaser Shení. Es decir que lo redimirá con dinero, que llevará a Jerusalem para comprar allí lo que apetezca y consumirlo. Si lo redime por sí mismo, deberá agregar un quinto, pues ésa es la norma para el segundo diezmo tal como leemos en el Libro Vaikrá (Levítico) 27:31:"Y si alguno quisiera rescatar algo del maaser, añadirá la quinta parte". Pero quien rescate el Maaser Shení para otras personas no deberá agregar un quinto de su valor.

El Pidión (rescate) se realiza diciendo: "Estos frutos serán secularizados con este dinero”. De esa manera quedan secularizados, y quien presente el dinero podrá comprar con el mismo otros productos y consumirlos en Jerusalem.

En el Talmud Bablí, Tratado de Kidushín 11, b: dijo el sabio Shmuel que lo sagrado equivalente a un alto valor monetario puede ser secularizado por el equivalente de “una prutá” (centavo), como minimo. Pero no sucede así por menos de un centavo, que no tiene valor monetario, y esta norma rige también para ls frutos del cuarto año.

Este precepto fue impuesto en Eretz Israel en tiempos del Templo, tanto para los varones como para las mujeres, pero no rige en el extranjero. Algunos rabinos indicaron que este precepto debe ser cumplido aun en nuestros tiempos en Eretz Israel, y en el extranjero se acostumbra a cumplir con la mitzvá de Kerem Revai (la viña del cuarto año), según la norma de los rabinos. Por eso, en nuestros tiempos toda persona debe rescatar los frutos del cuarto año de su viñedo por el equivalente de un centavo o más.



LA MITZVA DE SHMITA (año sabático)

Este precepto figura en la Torá en tres textos principales:



Libro Shemot (Exodo), capítulo 23;10-11

Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su cosecha;



Empero en el séptimo la abandonarás y la dejarás yerma, para que coman los menesterosos de tu pueblo y sus sobrantes comerá la fauna del campo. Así habrás de hacer a tu viñedo y a tu olivar”.

Libro Vaikrá (Levítico), capítulo 25;2-7

Habla a los hijos de Israel y habrás de decirles: Cuando entréis a la tierra que Yo os doy a vosotros, habrá de descansar la tierra, descanso ante Adonai; Seis años habrás de sembrar tu campo, y seis años habrás de podar tu viña y recogerás el producto de la tierra; Y en el año séptimo, descanso y reposo será para la tierra, Shabat ante Adonai: tu campo no habrás de sembrar y tu viña no has de podar; Lo germinado espontáneamente de tu siega no habrás de cosechar. Y las uvas que separaste como remanente no habrás de vendimiar, año de descanso será para la tierra; Y será (el producto) de la tierra en el año de descanso, para vosotros, para comer: para ti, para tu siervo y para tu sierva, y para tu asalariado, y para tu residente, los que moran contigo; Y para tu bestia y para la fiera que hay en tu tierra habrá de ser todo su producto para comer”.



Libro Devarim (Deuteronomio), capítulo 15;1-2

“Al término de siete años harás Shemitá (indulto de deudas); Y esta es la regla de la Shemitá: habrá de indultar todo propietario acreedor – que reclama deuda a su prójimo – no habrá de oprimir a su prójimo o a su hermano, pues se ha declarado indulto ante Adonai”.


El precepto de Shemitá tiene un doble mensaje que se manifiesta en dos

preceptos básicos: Shmitat Hakarka (descanso de la tierra) y Shmitat Kesafim (indulto de deudas).


1) Shmitat Hakarka: desde el punto de vista agrícola, su objetivo es evitar el desgaste de las tierras y obtener su revitalización. Las tareas destinadas a mantener la vida del árbol o a obtener las cosechas habituales, están permitidas. Los trabajos destinados a mejorar la calidad de la planta, están prohibidos. La Shemitá de la tierra es un precepto que se cumple únicamente en Eretz Israel.

2) Shmitat Kesafim: desde el punto de vista socio-económico, la cancelación total de las deudas encaminaba a impedir la esclavitud y brindar una oportunidad de recuperación económica a las clases sociales necesitadas. El precepto de “Shmitat Ksafim” se cumple en todo el mundo judío.


El cumplimiento de la Shemitá en nuestros días

La pregunta que surge es cómo hacer para cultivar la tierra en Eretz Israel en un año de Shemitá, ya que no podemos vivir sin comida. Este interrogante se planteó con particular intensidad hace aproximadamente cien años, cuando los judíos empezaron a retornar a Eretz Israel y a trabajar sus tierras.

Algunos de los argumentos esgrimidos en aquel entonces eran los siguientes:


  • ¿No habremos de observar la Shemitá precisamente ahora, cuando finalmente hemos regresado a nuestra tierra?

  • ¡Si no cultivamos la tierra durante todo un año, Eretz Israel volverá a ser un desierto!

  • ¿Qué comeremos el año de Shemitá?

  • Ahora somos débiles y pobres; observaremos la Shemitá cuando seamos más ricos.

El gran Rabino de Eretz Israel a principios del siglo XX, era Abraham Itzhak Hacohen Kuk z'l. Este rabino era un gran estudioso y autoridad religiosa que propuso una solución halájica para que los agricultures cumplan con el precepto de la Shemitá. Esta disposición basada en la Halajá se conoce como “Heter Mejirá” (permiso de venta) que se sigue aplicando hasta nuestros días.

Era conciente que las nuevas poblaciones eran débiles física y económicamente: sus árboles son tiernos y exigen cuidados y dedicación, los campos brindan su sustento a los labradores con grandes esfuerzos, las naranjas y el vino de las uvas de Eretz Israel sólo han empezado a venderse en el exterior… El año de Shemitá está a las puertas, ese "año de completo descanso para la tierra" según la Torá. El Rabino Kuk y los grandes estudiosos de la Torá examinaron todos los libros de Halajá y volvieron a leer todo lo que les habían respondido los grandes sabios de la diáspora. Profundizaron para saber qué habían dictaminado los sabios de Eretz Israel con respecto a las shmitot anteriores.

En vísperas del año de Shemitá, el Rabino Kuk dictaminó, en acuerdo con otros rabinos (pero no todos) la "autorización de venta".
{El coordinador aclarará a los alumnos el principio halájico que respalda a la autorización de venta, tal como se explica a continuación.

Es importante destacar que hubo algunas poblaciones que no quisieron integrarse a la autorización de venta, porque deseaban descansar de cualquier clase de tarea agrícola.}
La autorización de venta – “Heter Mejirá”

El Rabino Kuk y los rabinos que lo acompañaban estipularon que las tierras de judíos en Eretz Israel serían vendidas antes de la Shemitá, por un año o dos, a una persona no judía.

Cuando la tierra es propiedad de un no judío, se puede realizar parte de los trabajos en un año de Shemitá.

La autorización de venta significa que a través de la venta de la tierra a un gentil estará permitida la realización de parte de las tareas en un año de Shemitá, y que los frutos que crezcan en ese año en la tierra de un no judío no estarán santificados por la santidad del séptimo año.

La "autorización de venta" fue estipulada para un solo año; se trata de un "decreto temporario" que no recae sobre las shmitot siguientes.

Muchas personas se dirigieron al Gran Rabino para solicitarle que sus tierras fueran vendidas por el año de Shemitá, y los rabinos les explicaban qué cosas estaban permitidas en el año de Shemitá y cuáles estaban prohibidas, cuando la tierra se encuentra en propiedad de un gentil.

El Rabino Kuk se ocupó que se vendieran las tierras de los agricultores que no observaban los preceptos, para que no profanaran la Shemitá en la Tierra de Israel.

LA MITZVA DE IOVEL (año del jubileo)
Este precepto es también de origen bíblico y se cumple únicamente en Eretz Israel.

Libro Vaikrá (Levítico), capítulo 25;8-13


Habrás de contar siete shmitot, siete años siete veces, y te resultarán los días de las siete shmitot cuarenta y nueve años; Y proclamarás con el toque del shofar en el mes séptimo, en el día diez del mes, en el día de Kipurim habréis de proclamar con el shofar en toda vuestra tierra; Y consagraréis el año del cincuentenario, y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes. Iovél es, será para vosotros, retornaréis cada hombre a su posesión y cada hombre a su familia habréis de retornar; El año del cincuentenario habrá de ser para vosotros año de Iovél, no habréis de sembrar ni habréis de cosechar lo que germinare de la tierra, ni habréis de vendimiar el remanente de las uvas; Porque año de Iovél es, consagrado habrá de ser para vosotros, del campo comeréis su producto; En este año de Iovél habréis de retornar cada uno a su posesión”.
Es un año donde se hace descansar la tierra y donde las propiedades se restituyen a sus dueños y se libera a los esclavos y a sus familias. Esta legislación responde a la necesidad de corregir la costumbre que quien tuviese deudas entregaba sus pertenencias como parte de pago y si esto no era suficiente, podía entregarse a sí mismo en calidad de esclavo.

Se denomina Iovél (cuerno de carnero) porque se anunciaba este año de jubileo, a través del toque del Shofar en el día de Iom Kipur (10 del mes de Tishrei).

Este precepto nos enseña dos principios básicos del judaísmo: que el hombre es libre por naturaleza y que la tierra es propiedad de D’s.

La mitzvá del Iovel es un ejemplo de la constante preocupación bíblica por el individuo . Su principal objetivo denota la aspiración de lograr una sociedad justa, que brinda posibilidades de movilidad social y no condena a las clases trabajadoras a la pobreza aboliendo el monopolio de tierra.

La mitzvá de Hakhel (la congregación de todo el pueblo)
Está escrito en el Libro Devarim (Deuteronomio), capítulo 31;10-13

“Y ordenó Moshé a ellos diciendo: al cabo de siete años, en el período del año de Shemitá, durante la fiesta de Sucot. Al congregarse todo Israel para comparecer ante la Presencia de adonai tu D’s, en el lugar que ha de elegir: habrás de leer esta Torá, ante todo Israel, a sus oídos. Congrega al pueblo: los hombres y las mujeres y los niños y al gentil que habita tus ciudades para que escuchen y aprendan y temerán a Adonai vuestro D’s y cumplirán todas las palabras de esta Torá...”


Moshé explica a los judíos una mitzvá que debía ser cumplida por el rey y toda la nación cada siete años:
Durante la festividad de Sucot, en el año posterior al año de Shemitá (o sea en el primer año del nuevo ciclo de Shemitá), toda la congregación que había ascendido a la ciudad de Jerusalem debían acercarse al Beit Hamikdash para escuchar al rey de Israel leer y explicar la Torá. Todos debían asistir - hombres, mujeres y niños.

Para este acto multitudinario, se construía una plataforma alta de madera en Ezrat Nashim (patio de mujeres) del Beit Hamikdash (Sagrado templo de Jerusalem). Sobre esa plataforma se sentaba el rey.


Recibía un Sefer Torá mientras estaba parado y recitaba la bendición sobre la Torá. Luego se podía sentar para leerla. Debía leer un número de párrafos del Libro Devarim, incluyendo el Shemá (5:4-8) y las maldiciones y bendiciones en parsha Ki Tavó.
Después de concluir la bendición sobre la Torá, recitaba siete bendiciones especiales.
Hasta los más grandes Sabios debían escuchar la lectura de la Torá atentamente y con reverencia.

El rey actuaba como el delegado de D-s y así cada judío debía esforzarse en escuchar la lectura de la Torá, como si estuviera vivenciando la entrega de la Torá en el Monte Sinai.



El objetivo de la mitzvá es fortalecer al pueblo judío en el cumplimiento de la Torá y la reverencia a D-s.


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