El Puesto del Miembro en la Tradición Reformada Instituto Bíblico Reformado



Descargar 158.58 Kb.
Fecha de conversión13.02.2019
Tamaño158.58 Kb.
El Oficio de ACreyente@

P2
El Puesto del Miembro en la Tradición Reformada


Instituto Bíblico Reformado

Por Esteban De Vries


CONTENIDO

Introducción:


I. Profeta:

A. El Antiguo Testamento

B. El Mesías

C. La Iglesia Primitiva

D. La Iglesia Católica Romana

E. La Reforma

F. El Creyente
II. Sacerdote:

A. El Antiguo Testamento

B. El Mesías

C. La Iglesia Católica Romana

D. La Reforma

E. El Creyente


III. Rey:

A. El Antiguo Testamento

B. El Mesías

C. La Iglesia Católica Romana

D. La Reforma

E. El Creyente


IV. Creyente:

A. El Oficio de Creyente

B. El Oficio de Creyente y los demás Oficios de la Iglesia


V. Conclusión

Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo.

Mateo 20:25-27
Introducción: Mas entre vosotros no será así.

Este estudio se está escribiendo mientras una campaña política, de mucha importancia para todos los que vivimos en la República Dominicana, se está realizando. Aquí, en Santo Domingo, los tres candidatos principales para la presidencia del país están luchando para conseguir el apoyo de su pueblo. Cada lunes leemos o escuchamos de los grandes mítines, caravanas y marchas que se realizaron durante el fin de semana anterior. Vemos y escuchamos que los discursos de los candidatos se dan con una fuerza y un fervor envidiable. Y los creyentes en estos mensajes se entregan a sus partidos, y sus números van multiplicándose. Muchos se han preguntado si la política en la República Dominicana no se ha convertido en una religión.


La semejanza es clara. Cada candidato se presenta como el salvador del país, y pide la confianza y la fe de su pueblo. Cada uno tiene su evangelio con respecto a cómo éste puede resolver los problemas que el país enfrenta. Cada uno promete la justicia y una vida mejor para todos los ciudadanos. Y cada uno tiene, más que nada, una ambición formidable para ser el número Uno del país. Y el pueblo quiere seguir a alguien.



Los que siguen de cerca a sus candidatos, lo hacen en espera de que, al ganar la presidencia, se compartirán los bienes con los fieles. Estos esperan que la inversión de tiempo, dinero y apoyo valdrá la pena en beneficios cuando su preferido gane las elecciones.
Así esperaba la mamá de Santiago y de Juan en el pasaje citado arriba. Ella quería que sus hijos beneficiarían mucho en el gobierno o el reino de Jesús. Ella entendía la política y su petición no puede ser tan sorprendente para nosotros hoy. Es en este ambiente que vivimos, negociando con las autoridades para los beneficios y bienes que les corresponden.
A esta petición Jesús respondió: Mas entre vosotros no será así. Todas nuestras discusiones sobre los Aoficios@ de la iglesia tendrán que ser formadas por y basadas en estas palabras. Hay una diferencia fundamental entre el manejo de la iglesia y el manejo del gobierno. El mundo político (o el mundo de negocios) no puede servir como patrón para la supervisión de obra de Dios. Lo que nosotros vemos en el gobierno humano es lo opuesto de lo que se ve en el gobierno de Dios. Por esto, y muchas otras razones que veremos en este estudio, el modelo del gobierno humano no funciona en la iglesia. Jesús no pudo haber sido más claro en su rechazo de un sistema político para la iglesia. En vez de instituir este sistema político, Jesús vino para instituir un sistema de servicio.
Decimos todo esto para introducir la palabra oficio. La palabra oficio es una palabra que casi no se usa en la Biblia. Para nosotros el concepto de oficio o el de oficial es íntimamente relacionado con nuestro pensar político. Cuando pensamos en oficios y oficiales, pensamos en sistemas de autoridad donde los grandes buscan lo suyo y los pequeños viven esperando que estos grandes les dejen caer algo. Aunque entendemos que no puede ser así en la iglesia, vale la pena recalcarlo.



Aunque no nos guste, seguiremos usando esta palabra oficio. Así que la palabra ya tiene una larga tradición dentro de la iglesia, tenemos que usarla. Pero quisiéramos re-definirla. Ampliaremos su definición más tarde.
El tema de este estudio es el del oficio de Acreyente o miembro@. Por razones que enseñaremos aquí, nosotros creemos que este oficio es el más básico en la estructura de la iglesia. El concepto del oficio de miembro también nos ayudará a recordar que no hay cristiano que no tenga su oficio y que no tenga su trabajo. El ser cristiano no es solamente un estado (soy salvo), sino también una ocupación (soy empleado de Dios). Dios nos llama a todos a participar en su obra.
En el transcurso de este estudio, veremos el desarrollo histórico de estos conceptos. Hablaremos mucho de los oficios básicos del Antiguo Testamento: los de profeta, sacerdote y rey. Estos oficios proveerán la estructura de este estudio porque estos mismos han servido como puente entre Dios y su pueblo. En el Antiguo Testamento los mediadores de Dios eran los profetas, los sacerdotes y los reyes. Son estos, también, los oficios que ocupó el Mesías cuando él vino al mundo. Y, por nuestra unción del Espíritu de Cristo, estos mismos siguen siendo los componentes principales del oficio de miembro.

Nosotros seguiremos el desarrollo de estos tres oficios desde el AT hasta la iglesia de hoy. Veremos qué pasa cuando el pueblo de Dios no entiende bien la naturaleza de sus oficios, y cómo Dios ha retornado a su pueblo a su camino correcto.

Comenzamos la Introducción con las palabras de Jesús acerca de la estructura de Reino de los Cielos. Terminamos esta parte con palabras semejantes, escritas por el Apóstol Pablo:



No os conforméis a este siglo, sino transformáos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.Romanos 12:2


1. Lea Mateo 20:20-28. )Qué no entendía la madre de Santiago
y Juan?______________________________________
_____________________________________
_____________________________________

2. )En qué se diferenciaría el gobierno de Jesús?

______________________________________
______________________________________
______________________________________

3. )Por qué no nos gusta el concepto de oficio?


_____________________________________
_____________________________________

4. )Cuáles son los tres componentes del oficio de miembro? )De dónde vienen?


__1)___________________________________
__2)___________________________________
__3)__________________________________
Vienen de ______________________________
______________________________________


5. Estos oficios en el Antiguo Testamento sirvieron
como_____________________ entre Dios y su pueblo.
Antes de comenzar con los oficios de profeta, sacerdote y rey, quisiéramos decir algo más sobre lo que estos tienen en común. Como ya decíamos, fue por medio de estos tres oficios que el Señor dirigió su pueblo en el Antiguo Testamento. Dios habló primero por medio de los profetas. Luego, instituyó a los sacerdotes como intermediarios de su gracia y perdón. Y, finalmente en la historia de Israel, aceptó que hubiera reyes para gobernar a su pueblo.
Todas estas personas fueron escogidas y ungidas en cierto sentido. En los puestos oficiales (del sacerdocio y del reino) hubo ceremonias de unción (Lev. 8:12 con Aarón, I Sam. 9:16 con Saúl y II Sam. 2:4 con David). Por medio de esta unción Dios decía que su autoridad y su poder estaban sobre estas personas. Ellos eran sus mediadores oficiales, según sus respectivas funciones, aquí en la tierra.
La unción de Dios en el caso de los profetas era más bien por medio de su Espíritu y su palabra. En los profetas vemos un oficio que no era ni oficial ni institucional. Fueron muchas las veces que Dios tuvo que corregir a los oficiales institucionales (los sacerdotes y los reyes) por medio de sus oficiales informales (los profetas).
Lo que vemos en todo este intercambio es que es Dios quién gobierna y protege a su pueblo.
I. El Oficio de AProfeta@:



A. En el Antiguo Testamento: Como nosotros acabamos de ver, el puesto de profeta era el menos oficial de todos los oficios utilizado por Dios en el gobierno de su pueblo. Sin embargo, era este oficio que Dios siempre usaba para revelarse y comunicarse con su pueblo.
La palabra profeta en el contexto bíblico significa uno que habla de o por Dios. Sus palabras no se originan en si mismo, sino son el producto de la inspiración divina. El autor de Hebreos confirma esta definición cuando dice: ADios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo... (1:1)@ Los profetas le hablaban la palabra de Dios a su pueblo. Aunque nosotros, al escuchar la palabra profeta, pensamos en alguien que predice el futuro, no es siempre así en la Biblia. Profetizar puede, a veces, referirse al futuro, pero siempre se refiere a la voluntad y al pensamiento de Dios, sea en el futuro, o sea en el presente.

El primero que se reconoce como profeta en la Biblia es Abraham. Vemos a Abraham llamado profeta en Génesis 20:7, donde Dios aparece en una visión a Abimelec. En esta visión Dios le dice: AAhora, pues, devuelve la mujer a su marido; por que es profeta, y orará por ti, y vivirás.@ Los otros patriarcas también recibieron visiones y revelaciones de Dios y pueden considerarse como profetas. Pero el próximo ejemplo claro es el de Moisés, quién, más que nadie antes de Cristo, habló por Dios a su pueblo. Por medio de Moisés, Dios estableció el sacerdocio en Israel (Ex. 28:1) y también dio algunas leyes con respecto a la época en que Israel tendría un rey (Dt. 17:14-20). Habría, después de Moisés, muchos profetas más. Pero ninguno tendría una tarea tan grande como la de Moisés.




Con Moisés y, luego los jueces, vemos como Dios gobernó a su pueblo por medio de los profetas. La religión formal y la educación religiosa fueron mantenidas por los levitas, pero Dios dirigía a su pueblo mucho más de cerca por medio de los profetas. La participación Aoficial@ de los profetas como gobernantes de Israel llegó a su fin con Samuel. Hasta la época de Samuel, era Dios que gobernaba por medio de un profeta. Pero ahora, Israel quería que un hombre gobernara. Con esta petición, queriendo ser como las demás naciones, Israel rechazó el gobierno directo de Dios y optó por un sistema humano (véase I Sam. 8). Así la voz de Dios fue separada del gobierno de su pueblo y Israel cogió el camino de las demás naciones.
A pesar de esta separación, los profetas seguían activos en el Antiguo Testamento. Samuel seguía jugando un rol importante en la historia de Israel y vivió a ungir a otro rey, el Rey David (I Sam 16). Natán era un profeta muy importante para David, y él no se atemorizó cuando Dios lo envió a hacerle frente a David con respecto a su pecado (II Sam 12).

Por vía de estos profetas, Dios continuaba llamando a su pueblo, aun después de que se había dividido en dos reinos. Le enviaba mensajes de castigo y justicia, y mensajes de amor y perdón. Pidió no solamente que los profetas predicaran, sino que también, en muchos casos, vivieran y dramatizaran sus mensajes (considérense los ejemplos de Oseas y Ezequiel). A pesar de su imperfección humana, los profetas eran la palabra viva de Dios delante de su pueblo.


B. El Mesías: En el evangelio de San Juan y en la carta a los Hebreos, el Mesías está introducido como la Palabra o el mensaje de Dios (Juan 1:1-14 y Hebreos 1:1 y 2). En Jesucristo, según la misma Biblia, nosotros tenemos la revelación o comunicación divina en su forma más pura, completa y precisa. No es que el mensaje de Dios ha cambiado desde el tiempo de los profetas del AT. No, todo lo contrario: lo que tenemos en Jesús es el verbo eterno de nuestro Dios. Es solamente ahora que lo podemos ver con claridad.
El Profeta Isaías había hablado de uno que traería alegres noticias, que sería el vocero del evangelio. Dice en Is. 52:7


(Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: (Tu Dios reina!

El evangelio de Mateo cuidadosamente nos enseña cómo Jesús es el cumplimiento de todas las profecías del AT y nos dirige la vista hacia el futuro. Nos hace ver la continuidad de la comunicación divina y nos señala una etapa aun más clara y completa. Jesucristo, el ungido por el Espíritu de Dios, vino a introducir y profetizar esta etapa de la historia: vino para hacer más claro el eterno plan de Dios.


Como los profetas del Antiguo Testamento, Jesús no vino para hablar solamente con su boca. Vino para hablar con su vida. Con su sacrificio, Jesús habló del amor de Dios en una manera que no halla expresión en ningún idioma. Nos habló con carne y con sangre y hasta la fecha nos sigue hablando por estos elementos.
Jesús vino para profetizar e introducir el reino de los cielos. Este reino sería el cumplimiento de muchas de las profecías del AT, pero no sería como muchos esperaban. No sería un reino de los grandes, sino un reino de los chiquitos, un reino de los siervos.
El oficio de profeta, que él ocupó perfectamente, sería pasado a otra generación para continuar el mismo ministerio:
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8



C. La Iglesia Primitiva: La iglesia primitiva se desarrolló rápidamente. Ya en el Nuevo Testamento podemos ver la transición de un organismo libre y muy abierto a una institución más formal y organizada. En la iglesia de Corinto podemos ver la infancia de la iglesia primitiva. Pero en la iglesia de Efeso, bajo el pastoreado de Timoteo, nosotros ya vemos una estructura mucho más desarrollada. En ambos casos, el Apóstol Pablo quería organizar y establecer la obra. Es interesante ver cuánto progresó en los pocos años de su ministerio como misionero.
Parte del Aprogreso@ de la iglesia primitiva era una re-definición del concepto de profeta o profecía. Al llegar al tiempo de las Epístolas Pastorales, al final de la vida de Pablo, encontramos que el énfasis ya está en la sana y pura doctrina del evangelio (I Tim 4:6, 6:3 y 20, II Tim 4:2). Es decir, la voluntad de Dios se predica y se comunica por medio de su palabra, la Biblia. Parece que la iglesia de aquellos días sufría mucho delante de los ataques de novedades, fábulas, y toda clase de enseñanza falsa. Por esto Pablo insistió en la fidelidad a la Palabra de Dios.
D. La Iglesia Católica Romana: Aunque toda institución necesita cierta organización, fácilmente se llega al otro extremo de tener demasiada organización y de perder el corazón y el propósito de la institución. Aquí en Santo Domingo tenemos dos edificios, el Huacal y el Huacalito, que son testigos de este lamentable hecho. A través de los siglos, esto es lo que pasó con la Iglesia Católica Romana. El puesto más vital e importante de la iglesia, el puesto profético, fue callado por la siempre creciente jerarquía de la iglesia. La palabra y la voluntad de Dios se convirtieron en un secreto para los eruditos. Y en vez de anunciarsela a las masas, la jerarquía de la iglesia la escondió como un tesoro personal.

Debido a la pérdida del oficio profético en la Iglesia Romana, el empleo de los demás oficios se desvió también. Sin la voz profética de la Palabra de Dios, no había manera de proteger la verdad y mantener la santidad de la iglesia.





E. La Reforma: Como nosotros hemos visto en otros estudios, uno de los énfasis más importante de la Reforma era el retorno a la Biblia. La Iglesia Romana, mientras buscaba sus propios intereses, había dejado atrás la voz profética de las escrituras. Esta voz fue escuchada de nuevo en el tiempo de la Reforma.
1. Wycliffe y los Lolardos: Juan Wycliffe se dedicó a hacer esta voz escuchada por toda la gente. Wycliffe enseñaba que todo lo que enseña la iglesia debe ser comprobado por la Biblia: o sea, que la Biblia debe ser la primera y la última voz que escucha la iglesia. Wycliffe también tradujo la Biblia en el inglés para que la gente de su pueblo pudiera escucharla y entenderla. Aunque la prensa todavía no se había inventado, su traducción tenía una buena circulación. Por medio de esta obra, Wycliffe rechazó la idea de que la Biblia era solamente para los religiosos profesionales.
Además de una traducción popular de la Biblia, Wycliffe envió a los ALolardos@ para predicar el evangelio a todo el mundo. Los Lolardos eran predicadores laicos, quienes se dedicaron a una vida de pobreza y al andar predicando el evangelio de Jesucristo. Otra vez podemos ver al Señor enviando su mensaje por medio de las vidas y las palabras de sus profetas. La pobreza de los Lolardos y su sencillo mensaje fueron más que la Iglesia Romana podía soportar. Ellos cayeron bajo una fuerte persecución y fueron, temporalmente, callados.



2. Lutero: Martín Lutero en su libro, A la Nobleza de Alemania, abiertamente rechazó la idea de que solamente el papa tenía el derecho de interpretar las escrituras. El, tanto como Wycliffe antes, y Calvino después, creía en el sacerdocio de todos los creyentes. En el pensamiento de Lutero, el sacerdocio de todo creyente incluía también los otros puestos de profeta y de rey. Puesto que el sacerdote en la Iglesia Romana había llegado a dominar todos los aspectos de la vida eclesiástica, cuando Lutero hablaba de un sacerdocio para todos creyentes, se refería a todo lo que debería de hacer el sacerdote en la Iglesia Romana: predicar la voluntad de Dios, administrar los sacramentos, y gobernar (como componentes de la jerarquía) a la iglesia. El buen entendimiento del sacerdocio de todo creyente significaba, para Lutero y para la iglesia entera, que todos los miembros de la iglesia también eran profetas, capaces de estudiar, entender y aun predicar la voluntad de Dios.
3. Calvino: Fue Juan Calvino quien más avanzó y desarrolló el concepto de los tres oficios de todo creyente. En el Libro II, Capítulo XV de La Institución de la Religión Cristiana, Calvino dice que los nombres de Jesús, Cristo y Mesías (que significan Aungido@), refieren a estos tres oficios ungidos. Dice también que Cristo no solamente ocupó estos oficios aquí en la tierra, sino que los dejó para ocuparse su iglesia. Con respecto al oficio de profeta, Calvino dice que Jesús recibió la unción de este puesto no sólo para él, sino también para toda la iglesia, para que la iglesia entera enseñara las buenas noticias de su Salvador.
Calvino también señala que la profecía, en el sentido de revelaciones nuevas, ha terminado. Dice que en Cristo tenemos lo más claro y perfecto en cuanto a la revelación divina. El oficio de profeta, que pertenece a todos los creyentes, existe ahora para predicar al Cristo de la Biblia. El profeta que salga de la revelación bíblica, es un profeta falso.
F. El Creyente y el Oficio de Profeta:
Por medio del Espíritu Santo, la unción del oficio de profeta ha pasado a nosotros, los creyentes en Jesucristo. El que cree que solamente el Pastor puede o debe predicar el evangelio está seriamente equivocado. La Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, nos enseña que el ejercicio de esta posición en la iglesia es el deber y el privilegio de todos.


Uno de los pasajes mejor conocidos en cuanto a este asunto es el de Joel 2, el pasaje que Pedro cita como su texto en el día de Pentecostés:
Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Joel 2:28,29


Hablando del mismo Espíritu, y del pacto nuevo que se iniciaría en la sangre de nuestro Señor Jesucristo, Jeremías dice:
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33
Aquí nosotros podemos ver que el propósito del envío del Espíritu Santo era que nosotros conociéramos a Dios y que habláramos de él con otros. Jesús confirmó esta enseñanza del Antiguo Testamento cada vez que el envió a sus discípulos a predicar las buenas nuevas.
Para nosotros, la confirmación más claro y fuerte de este llamamiento se encuentra en la misma gran comisión (Mateo 28:19 y 20). En ella Jesús dio a toda la iglesia el gran desafío de hacer a todo el mundo saber las buenas noticias de salvación en Cristo. Además de esta comisión, nos ungió con su Espíritu y nos puso entre personas que tienen que saber.

Somos todos profetas. )Está, usted, profetizando?


6. )Cuál es el trabajo del profeta y de dónde vienen sus ideas


y palabras?_______________________________________
_________________________________________________
_________________________________________________
________________________________________________
7. )Quién fue el primer profeta? ____________________

8. )Quién fue el último profeta para gobernar a Israel?


_____________________
9. )Cómo cambió el ejercicio del oficio de profeta durante el ministerio de Pablo?
______________________________________________
______________________________________________
_______________________________________________
_______________________________________________
10. )Por qué se calló la voz profética de la Iglesia Católica
Romana?________________________________________
________________________________________________



________________________________________________
________________________________________________
11. )Qué decía Calvino sobre revelaciones nuevas?
________________________________________________
________________________________________________
_______________________________________________

12. )Es, usted, un profeta? ______________________


)Cómo sabe?______________________________________
_________________________________________________


II. El Oficio de ASacerdote@
A. El Antiguo Testamento: Aun antes de la institución del sacerdocio en el pueblo de Israel, nosotros encontramos muchos ejemplos de los fieles de Dios ejercitando las funciones de un sacerdote. Noé construyó un altar y ofreció un sacrificio a Dios después del diluvio (Gen. 8:20). Abraham también sacrificó un cordero en el lugar de su hijo, Isaac (Gen 22:13). Y leemos que Job tenía la costumbre de ofrecer sacrificios por sus hijos (Job 1:5).



Antes de la institución del oficio del sacerdote, los patriarcas ejercitaban esta función por sus familias. Sin embargo, nosotros vemos que Dios quería para su pueblo un sacerdocio apartado y totalmente dedicado. Por esto, se instituyó el sacerdocio oficial con Aarón en Éxodo 28.
Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes...

Exodo 28:1


El trabajo del sacerdote era el de ocuparse en el tabernáculo y ofrecer los sacrificios del pueblo. Los sacerdotes trabajaban como mediadores entre Dios y su pueblo. Para este trabajo se requería una santidad y una dedicación especial, que serviría para el pueblo de Israel como recuerdo de cómo este mismo debe conducirse entre las naciones. El puesto del sacerdote, en este sentido, era un puesto profético. No tanto en que los sacerdotes predicaban, sino en que ellos servían como ejemplo dentro del pueblo de Dios de cómo Dios quería que el pueblo entero viviera en el mundo.
Lamentablemente, ni los sacerdotes ni, en consecuencia, el pueblo entero, se mantuvieron fiel en el camino de Jehová. Aarón pecó con el becerro de oro (Ex. 32), y sus hijos pecaron y fueron quemado por un fuego del cielo (Lev. 10). En el tiempo de los jueces el pecado del pueblo llegó a tal extremo que vemos, en Levítico 19, la historia del Levita y su concubina. Y, en los últimos días antes de iniciar el reino de Israel, leemos del pecado de los hijos de Elí (I Sam 2:12-22). Lo que Dios esperaba de estos sacerdotes no se hacía y, por esto, el pueblo entero andaba alejándose de su Dios.
B. El Mesías: Como nosotros decíamos antes, una gran parte de la función de los sacerdotes (aunque no se realizó en la mayoría de los casos) era la de modelar la relación entre Dios y su pueblo. En su trabajo se veía tanto la justicia de Dios (en la necesidad de un sacrifico por el pecado) como su amor (su disposición a perdonar siempre a su pueblo).



Sin embargo, el oficio de sacerdote en Israel era un oficio destinado a la frustración. Ningún animal podía pagar por el pecado del hombre, ni tampoco podría ningún hombre servir como mediador perfecto entre Dios y su pueblo. Este proceso incompleto y frustrado señalaba el día en que se lograrían todos los propósitos divinos para un sacerdocio verdadero. Este día sería el de Cristo.
El estudio más completo sobre este asunto se encuentra en la Epístola a los Hebreos. En esta carta el autor nos enseña cómo Jesús es el sacerdote que los del Antiguo Testamento no podían ser. Jesús es, al a vez, el mediador perfecto y el sacrifico que satisface la justa demanda de Dios.
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios... Hebreos 10:11,12
Aunque los demás autores bíblicos del Nuevo Testamento no hablan de Jesús como sacerdote, es bastante claro que lo ven con esta función. La institución de la Santa Cena nos señala esto (Mt 26:26-29; Mr 14:22-25; Lc 22:14-20 y I Co 11:23-26), tanto como toda la enseñanza sobre cómo el sacrificio de Jesús es la propiciación por todo nuestro pecado (Rom 3:25, I Jn 2:2 y 4:10).



C. La Iglesia Católica Romana: La Iglesia Romana, en el transcurso de su desarrollo y establecimiento, decidió volver al sistema antiguo e inadecuado. Parece que las influencias políticas tenían más peso en la toma de decisiones que la influencia bíblica. En vez de conformarse al sistema de servicio, establecido por Cristo y sus discípulos, se conformaba la Iglesia al sistema del mundo. En vez de unir a los fieles, se creyó una gran división entre los cleros y las masas. La iglesia así dejó de ser el cuerpo de Cristo y llegó a ser una jerarquía política, semejante a todas las demás jerarquías.
El desvío más drástico y destructivo de la Iglesia Romana se encontraba en su doctrina sobre el oficio eclesiástico del sacerdote. En el Antiguo Testamento el sacerdote representaba la presencia de Dios con su pueblo. Pero ahora, así que el Espíritu Santo fue derramado sobre toda la Iglesia, la presencia de los sacerdotes Católicos Romanos representan la distancia entre Dios y su pueblo. Dios y su pueblo se habían acercado en Emanuel. Pero con el establecimiento del sistema sacerdocial católico, hubo un gran cambio de dirección. Cuando por fin se eliminó la necesidad de tener un intermediario humano, la Iglesia Romana volvió a meterlo.
El Dios que daba sus dones directa y gratuitamente a todos los miembros de la iglesia en Corinto, fue secuestrado y, en su lugar, se metieron unos buscones. La Iglesia así se convirtió en un gran huacal, donde supuestamente se distribuía la gracia divina, pero donde en realidad uno tenía que emplear a un buscón para comprar lo que se necesitaba.
También podemos ver cuán lejos ha llegado la Iglesia Católica Romana cuando consideramos su doctrina sobre la Santa Cena de nuestro Señor, una doctrina que ellos llevan hasta hoy día. Por medio de ella, la Iglesia Romana insiste en que Jesús no murió una vez por siempre, sino que él sigue sacrificándose todos los días en la misa. Los sacerdotes se necesitan, según ellos, para administrar este sacrificio continuo.
Esta era la situación cuando se levantó la voz de la Reforma.



D. La Reforma: Juan Wycliffe fue uno de los primeros en rechazar la doctrina de la transubstanciación. Volviendo a la Biblia, él decía que Jesús murió una vez por siempre y que ya no se necesitaba ningún otro sacrificio. Y, por supuesto, si no hay sacrificio no se necesitan sacerdotes.
Martín Lutero también dudó las enseñanzas de la Iglesia Romana en cuanto a la misa. Escribió un libro que se llamaba La Cautividad Babilónica de la Iglesia en que él argumentaba sobre las tres Acautividades de la Iglesia.@ Estas cautividades consistían en lo siguiente: primero, el negar la copa a los laicos en la cena, segundo, la doctrina de transubstanciación y, tercero, la enseñanza que la misa es un sacrificio a Dios. Lutero insistió en que todo creyente es sacerdote y que no se necesita a otro intermediario (buscón) entre Dios y sus redimidos. Lutero no promulgaba que los creyentes tenía que hacer el trabajo de los sacerdotes, sino que este trabajo ya no era necesario.
La naturaleza del sacerdocio del creyente se hace más claro en los escritos de Juan Calvino. En su gran libro La Institución de la Religión Cristiana, Calvino explica el sacerdocio de todo creyente así:
Cristo tiene además el nombre de sacerdote, no solamente para hacer que el Padre nos sea favorable y propicio, en cuanto que con su propia muerte nos ha reconciliado con El para siempre, sino también para hacernos compañeros y partícipes con El de tan grande honor. Porque aunque por nosotros mismos estamos manchados, empero, siendo sacerdotes en él (Ap. 1:6), nos ofrecemos a nosotros mismos y todo cuanto tenemos a Dios, y libremente entramos en el Santuario celestial, para que los sacrificios de oraciones y alabanza que le tributamos sean de buen olor y aceptables ante el acatamiento divino. (Libro II, capítulo XV, párrafo 6)



Claro está que el creyente no es un sacerdote en el sentido de los de la iglesia catolica romana. El único sacerdote verdadero es Cristo. Sin embargo, nosotros podemos recibir su gracia sin la necesidad de Aotro@ sacerdote y podemos ofrecerle nuestras vidas compartiendo el oficio de sacerdote con él.
E. El Creyente: Hoy en día nosotros continuamos bajo esta enseñanza bíblica. El apóstol Pedro les decía a sus lectores en I Pedro 2:5:
...vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo
El apóstol Pablo decía algo muy semejante en Romanos 12:1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Queda muy claro que los apóstoles están hablando de un tipo de Asacrificio@ muy diferente que el sacrifico de Cristo. Ya no se está hablando de un sacrifico por el pecado (como enseña la iglesia católica romana), sino, un sacrificio de gratitud. Este es el sacrificio que le toca al creyente de hoy. No es ningún intento de ganarse la salvación. Nuestro sacrificio debe ser la imitación del amor de nuestro Señor Jesucristo en gratitud por la salvación que él nos ha dado.



El tener todo creyente el oficio de sacerdote significa tres cosas. Primero, significa que no se necesita ningún otro sacerdote. Jesucristo, como nuestro gran Sacerdote, ha hecho todo para nuestra salvación. Segundo, significa que nosotros podemos, por la gracia de Cristo, participar en el Asacrificio@ de nosotros mismos, entregándonos totalmente a la voluntad de nuestro Señor. Finalmente, podemos ser sacerdotes al predicar el evangelio a los no-convertidos, y asi, servir como el puente entre ellos y Dios.
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Heb 10:19-22


13. )En qué sentido era el puesto de sacerdote un puesto profético para el pueblo de Israel?
_________________________________________________
_________________________________________________
_________________________________________________
14. )Por qué decíamos: el oficio de sacerdote en Israel era un oficio destinado a la frustración?

_________________________________________________


_________________________________________________
_________________________________________________
15. Aunque el sacerdocio debe representar la presencia de Dios, en la Iglesia Católica Romana los sacerdotes representan la __________________ entre el pueblo y Dios.



16. Los reformadores no creían que la _________________ era un sacrifico continuo a Dios.
17. )Cómo pueden los creyentes de hoy ser sacerdotes si ya no se necesita un sacerdote?
________________________________________________
_______________________________________________
_______________________________________________
18. Lea Hebreos 9:23-26. )Cuál es el punto principal de este
pasaje?___________________________________________
________________________________________________
________________________________________________


III. El Oficio de ARey@



A. El Antiguo Testamento: Dios, desde que llamó a Abraham hasta hoy en día, es el Rey de su pueblo. A pesar de todo lo que ha sucedido dentro del mismo pueblo, Dios ha seguido siendo su Rey. Como ya hemos visto, Dios gobernaba en la primera parte del Antiguo Testamento por medio de los profetas, por medio de su propia dirección y su propia palabra. Los profetas eran los siervos de Jehová. No levantaron sus propios gobiernos ni mantenían cortes. Eran hombres y mujeres sencillos, guiados por el Espíritu de Dios. Los sacerdotes le rendían culto a Dios, pero Dios gobernaba por los profetas. Sin embargo, Israel quería un rey, quería ser como las demás naciones. Por esto, los líderes le dijeron a Samuel:
He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. I Sam. 8:5
La Biblia nos dice que este pedido no agradó a Samuel. El lo tomó como un rechazo personal. Pero Dios entendía las raíces de la solicitud de su pueblo. El rechazo no fue dirigido a Samuel, sino a Dios mismo.
Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a tí, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. I Sam 8:7
Así comienza el Areino@ de Israel. Dios concedió los deseos del pueblo, sabiendo que resultaría en dolor y sufrimiento. Sabiendo también que un día, de los restos del reino muerto de Israel, El levantaría un reino verdadero, un reino que nunca tendría fin.
Pero antes de esto, Israel tuvo que pasar por una larga historia de Areyes@. Ni siquiera duró el reino de David dos generaciones antes de dividirse. Dios había amonestado a Israel sobre los problemas que traería un reino, pero no le hacía caso.



Sin embargo, en el Rey David Dios tenía a Aun varón conforme a su corazón.@ Dios bendijo a David e hizo pacto con el. En II Sam 7:13 nosotros vemos el corazón de este pacto cuando Dios dice (por medio de Natán, su profeta): El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Aunque David no lo entendía así, ni el templo ni el trono serían físicos. Dios sí prometió un reino. Y también prometió estar presente con su pueblo. En la primera etapa del cumplimiento de estas promesas Dios proveyó muestras físicas de lo que había de venir. Pero el cumplimiento verdadero, el reino verdadero, sería un reino espiritual.
B. El Mesías: Jesucristo fue el cumplimiento de estas promesas. El ocupó y ocupa el trono de David. Y, por medio de su Espíritu, ha hecho de su pueblo un templo donde habita Dios.
La idea del reino de Dios en el NT está claramente basada en el cumplimiento de las promesas hechas en el AT. El evangelio de San Mateo nos relata dos cosas sobre este reino en sus primeros dos capítulos. Primero, en el capítulo primero, nosotros vemos que Jesús era hijo de David e hijo de Abraham (1:1). Segundo, nosotros leemos que Jesús nació como un rey (2:2). El historiador, San Lucas, también afirma que Jesús era del linaje de David (Lc 2:4), y el Apóstol Pablo lo recalca en su salutación a los Romanos (Rm 1:3).
Pero, como decíamos en la última sección sobre el reino en el AT, este reino de Jesucristo sería muy diferente. Tan diferente sería, que ni siquiera los discípulos de Jesús podían entender lo que habían de esperar: Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, )restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hechos 1:6) Parece que ellos necesitarían la iluminación del Espíritu antes de que pudieran entender la naturaleza de este reino. Jesús había tratado de explicarle esta diferencia a Piloto cuando decía:
Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: )Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

Juan 18:36,37




Por lo general, los gobernantes de este mundo no se preocupan mucho con respecto a la verdad. Hacen lo que les convengan, basando su autoridad en su poder militar, su riqueza o su popularidad. A Jesús, ninguna de estas cosas le importaba. Ni la fuerza, ni la riqueza, ni la popularidad. Su reino se basaba en justicia (Mt 5:20, Rm 14:17 y Heb 1:8) y en la verdad.


El hecho de que el reino de Jesús es un reino espiritual no implica que no tiene consecuencias físicas para sus ciudadanos. Todo lo contrario. Así que este reino ya se ha establecido, los frutos de la verdad y la justicia deben producirse. Primero se verán en la iglesia, pero luego en nuestra sociedad también. Jesús es, como vio Juan en su visión, Rey de reyes y Señor de señores (Ap 19:16). No hay nada, ni en los cielos ni en la tierra, que escape el alcance de su reino y su autoridad. (A él sea la honra y la gloria!
C. La Iglesia Católica Romana: Después de la conversión de Constantino y la legalización de la iglesia cristiana, se confundió la relación entre la iglesia y el estado. La Iglesia Romana, poco a poco, se estableció como un gobierno paralelo al del estado. Los que dirigían los asuntos de la iglesia, en vez de ser siervos de la iglesia, se convirtieron en jefes y poderes políticos. El Papa llegó a ser una especie de rey, gobernando su pueblo en la misma manera (recaudando impuestos y dando favores políticos) que gobernaban los demás reyes. Los papas se presentaban como representantes de Cristo, sin conocer ni entender la naturaleza de su reino. Aunque Cristo no quiso usar la espada para establecer su reino, la Iglesia Romana la utilizaba con mucha frecuencia mientras trataba de extender su poder e influencia por todas las partes del mundo.



D. La Reforma: Aunque los reformadores tenían un concepto más sano y más correcto del reino de Jesucristo, no todos podían deshacerse de la dependencia del estado. Entendían que el reino de Jesús era un reino espiritual, pero Lutero consideraba que las autoridades temporales deberían usar todo lo que tienen a su disposición para extender la causa de la iglesia.
Calvino, por su parte, extrae totalmente la discusión del reino de Jesús (y la participación del creyente en él) del contexto político y temporal. En la sección de La Institución donde él trata la realeza de Jesús, no dice nada de su relación con los reinos humanos. Sin embargo, lo vuelve a tratar en el Libro IV, capítulo XI. Aunque sea una cita larga, la incluiremos aquí.
Pero desde que se inventó la manera de que los obispos tuviesen títulos, honores y riquezas, sin la carga y la solicitud de su oficio, para que no permaneciesen totalmente ociosos se les confió la potestad de la espada; o mejor dicho, se alzaron ellos con ella. Esta desvergüenza, )con qué pretexto pueden defenderla? )Era obligación de los obispos mezclarse en conocimiento de juicios, en administrar y gobernar las ciudades y provincias, en darse a oficios tan diferentes del suyo? Si se ocuparan de cumplir sus obligaciones, es tanto lo que tienen que hacer, que empleándose de verdad y con toda su mente sin distraerse en nada, apenas podrían desempeñarlo debidamente. Sin embargo, es tal su obstinación y atrevimiento, que no dudan en proclamar que de esta manera la gloria del reino de Cristo aumenta en dignidad, y que no por eso dejan ellos de cumplir con sus deberes pastorales.



Por lo que respecta al primer punto, si es un decoroso ornato de su sagrado oficio estar tan encumbrados, que los mismos monarcas los teman, tienen motivo para quejarse de Cristo, quien perjudicó grandemente su honra. Porque, )qué cosa más afrentosa se podría decir en su opinión que estas palabras: ALos gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas,... mas entre vosotros no será así@ (Mt 20:25-26, Lc 22:25-26)?
En cuanto a lo segundo, me gustaría que pudieran probarlo con tanta facilidad como lo afirman. Si a los apóstoles no les pareció conveniente entregarse a la distribución de las limosnas, abandonando con ello la Palabra del Señor (Hechos 6:2), esto debe convencerlos que una misma persona no puede ejercer a la vez el oficio de buen pastor y de buen príncipe....

Calvino no negó que alguien tuviera que ejercer la autoridad del estado, ni tampoco negó que a veces se hiciera con fuerza. Lo que Calvino rechazó fue la mezcla indebida de poderes físicos y poderes espirituales. La administración de estos dos tipos de poder era tan diferente que la misma persona no podía hacer los dos.


E. El Creyente: )En qué sentido participamos nosotros, entonces, en el oficio de rey? Ya hemos visto, en los casos del reino de Israel y el de la Iglesia Romana, lo que sucede cuando se entrega el poder al hombre. )Por qué insistimos en que el creyente comparta este oficio también?
Lo insistimos porque lo insiste la misma Biblia. Jesús, hablando del día de juicio, dice lo siguiente en cuanto a los fieles:
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mateo 25:34
En su segunda carta a Timoteo, Pablo incluye la misma idea. Dice así:


Palabra fiel es esta: si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará.

Si fuéremos infieles, él permanece fiel;

El no puede negarse a sí mismo. II Tim 2:11-13
En este sentido, todo creyente es también príncipe. Nuestro Padre y Señor está ahora reinando todo el universo. Nos ha entregado el poder y la autoridad para administrar (como siervos) algunas de sus pertenencias. Ahora mismo, se está preparando para el día en que todos nosotros lleguemos a reinar con El. Pero tenemos que recordarnos de las palabras de Pablo: que no se llega a este reino ni a este oficio sin morir, sin sufrir y sin confesar.
19. )Le agradó a Dios el hecho de que Israel quería un rey?

______________)Por qué?__________________________


_________________________________________________
________________________________________________
20. )Cómo sabemos que Jesús es el cumplimiento del pacto
entre el Rey David y Dios? ___________________________
________________________________________________
________________________________________________
21. )Cuáles son las dos objeciones que tenía Calvino en cuanto a la mezcla de poderes en la Iglesia Romana?



__1) ___________________________________________
_______________________________________________
__2)____________________________________________
________________________________________________
22. )Cómo llegamos nosotros a participar en el oficio de rey?
_______________________________________________
_______________________________________________
_______________________________________________


IV. El Oficio de ACreyente@:
El apóstol Pablo enseña claramente que todos los cristianos hemos sido ungidos y llenados por el Espíritu Santo (Ro 8:9). En este estudio ya, nosotros hemos visto qué significa esta unción en cuanto a los oficios de profeta, sacerdote y rey. Vimos que Jesús vino para cumplir perfectamente la tarea de cada uno de estos oficios, y vimos también que a nosotros nos toca una participación en ellas. Trataremos, aquí, de resumir los distintos aspectos de nuestro oficio de creyente:



A. Profeta. Dios nos ha ungido como profetas. Dios nos ha dado su Espíritu y su Palabra. Cada cristiano tiene el pleno derecho de leer, estudiar y predicar la palabra de Dios. No solamente tenemos el derecho, sino también tenemos el deber. Cristo nos llama a todos a compartir lo que él nos ha dado. Así que todos hemos recibido el evangelio, todos debemos compartirlo, predicando este evangelio con nuestras palabras y nuestras vidas.
B. Sacerdote. Dios nos ha ungido como sacerdotes. La idea del creyente como sacerdote tiene un significado negativo y otro, positivo. En términos negativos, significa que el cristiano ya no necesita ningún mediador entre el o ella y Dios. En el sentido de administrar nuestra salvación, el único sacerdote es el mismo Jesús. No puede haber otro. En términos positivos, la idea del creyente como sacerdote significa que podemos ofrecerle a Dios sacrificios agradables. Por medio de la sangre y gracia de Cristo, nuestras ofrendas ya le agradan a nuestro Señor.
C. Rey. Dios nos ha ungido como reyes. La unción del Espíritu Santo significa también autoridad y poder. Lamentablemente, son muy pocos, aun dentre de la iglesia, que saben qué significa poder y autoridad en el contexto cristiano. Mas no seréis así entre vosotros. Con estas palabras Jesús indicó que el ejercicio del poder cristiano es un asunto de servicio. La autoridad que tenemos es una para servir.
El Oficio de Creyente y las demás Oficios: En la Iglesia Cristiana Reformada, además del oficio de creyente, nosotros reconocemos tres otros oficios: los de diácono, anciano y pastor. Estudiaremos cada uno de estos oficios en su orden pero debemos decir algo en cuanto a cómo se relacionan los oficios aquí.
Lo fundamental es que todo cristiano tiene su oficio. Como decíamos antes, no hay cristiano que no tenga dones y no hay cristiano que no tenga un trabajo o una vocación dentro de la iglesia. El ministerio de la iglesia es un ministerio de todo el cuerpo, no sólo de los Aprofesionales@.



Con respecto a los demás oficios, tenemos que recordar que la asignación de estos puestos (diácono, anciano y pastor) es funcional. Es decir, que la asignación es para servicio, no para posición o favores personales. La iglesia, por reconocer ciertos dones en ciertas personas, les asigna el oficio o el trabajo correspondiente. Son los miembros que ponen y quitan, a través de los canales aprobados. No debe ser por decreto de alguna autoridad, ni aun el pastor.
Vale la pena recalcar esto. La autoridad que tienen los pastores, ancianos y diáconos es una autoridad asignada por la iglesia, una autoridad que procede de la misma iglesia. El momento en que el pastor use su Aautoridad@ para enseñorear a los demás es el momento en que el pastor pierde su autoridad cristiana. Los oficios especiales no son para que el que lo ocupe esté Aencima@ de la iglesia. No existe una cadena o una jerarquía de mando en la iglesia. Más bien estos oficios especiales existen para dar manos y pies a la obra de Dios. Los estudiaremos más en detalle en los próximos estudios.

23. )Cuál es lo fundamental con respecto al concepto de


oficio en nuestra iglesia?______________________________
_______________________________________________
________________________________________________
24. La asignación de los puestos en la iglesia es
_____________________________. )Qué significa esto?
________________________________________________



________________________________________________
______________________________________
25. Lea I Cor 5 y conteste estas preguntas:

*)Con quién está enojado Pablo? )Con los líderes de la iglesia o con la iglesia entera? (Véase 1:2)


______________________________________
______________________________________
______________________________________

*)A quién le toca la disciplina dentro de la iglesia?



_______________________________________
______________________________________


Conclusión:
Catecismo de Heidelberg

Pregunta 32
Pregunta: Pues, )por qué te llaman cristiano?
Respuesta: Porque por la fe soy miembro de Jesucristo y participante de su unción, para que confiese su nombre y me ofrezca a El en sacrificio vivo y agradable, y que en esta vida luche contra el pecado y Satanás con una conciencia libre y buena y que, después de esta vida, reine con Cristo eternamente sobre todas las criaturas.

Notas:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal