El rapto en el serrallo



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El rapto en el serrallo

Wolfgang Gottlieb Mozart (Salzburgo 1756 - Viena 1791) desarrolló en esta obra el tema "turquesco", tópico en tierras de habla alemana y especialmente en Austria. Este toque turco lo consigue utilizando instrumentos propios de la música militar turca como címbalos, platillos, triángulos...

El libreto de la ópera, más bien un singspiel en lengua alemana, es obra de Gottlob Stephanie (hijo) basado en otro libreto de Christoph Friedrich Bretzner. Die Entführung aus dem Serail fue estrenada en el Burgtheater de Viena el 16 de julio de 1782, dirigida por el propio compositor.

Discografía de Referencia: 

Director:
Cantantes:
Coro:
Orquesta:
Casa:
CD:
Año:

Josef Krips
Anneliese Rothenberger, Lucia Popp, Nicolai Gedda, Gerhard Unger, Gottlob Frick.
Staatoper de Viena
Filarmónica de Viena
EMI (7-63263-2)
2 (ADD)
1966

 Director:
Cantantes:
Coro:
Orquesta:
Casa:
CD:
Año:

Colin Davis
Christiane Eda-Pierre, Norma Burrowes, Stuart Burrows, Robert Tear, Robert Lloyd.
Ambrosian Chorus
Academy of St. Martin in the Fields
PHILIPS (422538-2)
2 (ADD)
1978

 Director:
Cantantes:
Coro:
Orquesta:
Casa:
CD:
Año:

Nikolaus Harnoncourt
Yvonne Kenny, Lilliam Watson, Peter Schreier, Wilfried Gamlich, Matti Salminen.
Opera de Zurich
Opera de Zurich
TELDEC (8-35673)
3 (DDD)
1985


EL RAPTO EN EL SERRALLO

Personajes


CONSTANZA

BELMONTE

BLONDE

PEDRILLO

SELIM

OSMÍN

Dama Española

Caballero Español

Docella de Constanza

Criado de Belmonte

Bajá Turco

Sirviente del Bajá



Soprano

Tenor


Soprano

Tenor


Papel Hablado

Bajo


 

La acción se desarrolla en el harén del sultán de Turquía en una época indeterminada

 


ERSTER AUFZUG

(Platz vor dem Palast des Bassa

Selim am Ufer des Meeres)
N.1 Arie
BELMONTE

Hier soll ich dich denn sehen,

Konstanze, dich mein Glück!

Laß, Himmel, es geschehen:

Gib mir die Ruh zurück!

Ich duldete der Leiden,

o Liebe, allzuviel!

Schenk' mir dafür nun Freuden

Und bringe mich ans Ziel.
Aber wie soll ich

In den Palast kommen?

Wie sie sehen? Wie sprechen?
(Osmin tritt auf)
N.2 Lied und Duett
OSMIN

Wer ein Liebchen hat gefunden,

Die es treu und redlich meint,

Lohn' es ihr durch tausend Küsse,

Mach' ihr all das Leben süße,

Sei ihr Tröster, sei ihr Freund.

Tralallera, tralallera!
BELMONTE

He, Freund, ist das nicht das

Landhaus des Bassa Selim?
OSMIN

Doch sie treu sich zu erhalten,

Schliess er Liebchen sorglich ein;

Denn die losen Dinger haschen

Jeden Schmetterling, und naschen

Gar zu gern von fremden Wein.

Tralallera, tralallera!
BELMONTE

He, Alter, he?

Hört ihr nicht?

Ist hier des Bassa Selim Palast?


OSMIN

Sonderlich beim Mondenscheine,

Freunde, nehmt sie wohl in acht!

Oft lauscht da ein junges Herrschen,

Kirrt und lockt das kleine Närrchen,

Und dann, Treue, gute Nacht!

Tralallera, tralallera!
BELMONTE

Verwünscht seist du samt deinem Liede!

Ich bin dein Singen nun schon müde;

So hör' doch nur ein einzig Wort!


OSMIN

Was, Henker, laßt Ihr euch gelüsten,

Euch zu ereifern, Euch zu brüsten?

Was wollt Ihr?

Hurtig, ich muß fort.
BELMONTE

Ist das des Bassa Selim Haus?


OSMIN

He?
BELMONTE

Ist das des Bassa Selim Haus?
OSMIN

Das ist des Bassa Selim Haus.


(will fort)
BELMONTE

So wartet doch!


OSMIN

Ich kann nicht weilen.


BELMONTE

Ein Wort!


OSMIN

Geschwind, denn ich muß eilen.


BELMONTE

Seid Ihr in seinen Diensten, Freund?


OSMIN

He?
BELMONTE

Seid Ihr in seinen Diensten, Freund?
OSMIN

He?
BELMONTE

Seid Ihr in seinen Diensten, Freund?
OSMIN

Ich bin in seinen Diensten, Freund.


BELMONTE

Wie kann ich den Pedrillo wohl sprechen,

Der hier in seinen Diensten steht?
OSMIN

Den Schurken,

der den Hals soll brechen?

Seht selber zu, wenn's anders geht.


BELMONTE

(für sich)

Was für ein alter grober Bengel!


OSMIN

(ihn betrachend, für sich)

Das ist just so ein Galgenschwengel!


BELMONTE

Ihr irrt,

es ist ein braver Mann.
OSMIN

So brav,

daß man ihn spießen kann.
BELMONTE

Ihr müßt ihn wahrlich nicht recht kennen.


OSMIN

Recht gut! Ich ließ ihn heut verbrennen.

Heut, heut, ließ ich ohn verbrennen!
BELMONTE

Es ist fürwahr ein guter Tropf!


OSMIN

Auf einen Pfahl

gehört sein Kopf!
(will fort)
BELMONTE

So bleibet doch!


OSMIN

Was wollt Ihr noch?


BELMONTE

Ich möchte gerne...


OSMIN

So hübsch von ferne

Ums Haus rumschleichen,

Und Mädchen stehlen?...

Fort, Euresgleichen

Braucht man hier nicht.


BELMONTE

Ihr seid besessen,

Sprecht voller Galle

Mir so vermessen

Ins Angesicht!
OSMIN

Nun nicht in Eifer!

Ich kenn' Euch schon!
BELMONTE

Schont Euren Geifer!

Laßt Eurer Droh'n!
OSMIN

Schert Euch zum Teufel!

Ihr kriegt, ich schwöre,

Sonst ohne Gnade

Die Bastonade!

Noch habt Ihr Zeit!


BELMONTE

Es bleibt kein Zweifel,

Ihr seid von Sinnen!

Welch ein Betragen

Auf meine Fragen!

Seid doch gescheit!


(Belmonte ab. Pedrillo tritt auf)
PEDRILLO

Nun, wie steht's, Osmin?

Ist der Bassa

noch nicht zurück?


OSMIN

Sieh danach,

wenn du's wissen willst.
PEDRILLO

Schon wieder Sturm im Kalender?

Hast du dies Gericht

für mich gepflückt?


OSMIN

Gift für dich,

verwünschter Schmarotzer!
PEDRILLO

Was hab ich dir nur getan .

Laß uns doch einmal

Frieden machen.


OSMIN

Frieden mit dir?


PEDRILLO

Aber sag nur,

warum? Warum?
OSMIN

Warum?


Weil ich dich nicht leiden kann.
N.3 Arie
OSMIN

Solche hergelaufne Laffen,

Die nur nach den Weibern gaffen,

Mag ich vor den Teufel nicht;

Denn ihr ganzes Tun und Lassen

Ist, uns auf den Dienst zu passen;

Doch mich trügt kein solch Gesicht.
Eure Tücken, eure Ränke,

Eure Finten, eure Schwänke

sind mir ganz bekannt.

Mich zu hintergehen,

Müßt ihr früh aufstehen,

Ich hab' auch Verstand.


Drum, beim Barte des Propheten!

Ich studiere Tag und Nacht,

Dich so mit Manier zu töten,

Nimm dich, wie du willst in acht.


PEDRILLO

Was bist du für

ein grausamer Kerl,

und ich hab dir nichts getan


OSMIN

Du hast ein

Galgengesicht, das ist genug

Erst geköpft,

dann gehangen,

dann gespießt

auf heiße Stangen;

dann verbrannt,

dann gebunden,

und getaucht;

zuletzt geschunden.
(Osmin ab)


ACTO PRIMERO

(Jardín frente al palacio del bajá

Selim a la orilla del mar)
N.1 Aria
BELMONTE

¡Aquí, pues, he de verte,

Constanza, amor mío!

¡Deja, cielo, que así sea

y devuélveme la paz!

He soportado el sufrimiento, oh amor,

demasiado tiempo.

Concédeme ahora, pues, la alegría

y condúceme a la meta
Pero ¿cómo haré

para entrar en el palacio?

¿Cómo podré verla... hablarla?
(Osmín sale del palacio)
N.2 Aria y Dúo
OSMÍN

Quien ha encontrado un amor

y se muestra fiel y razonable,

que sea recompensado con mil besos,

que le hagan dulce la vida,

y le ofrezcan consuelo y amistad.

¡Tralalera, tralalera!
BELMONTE

¡Eh, amigo!

¿Es este el palacio del bajá Selim?
OSMÍN

Pero para conservar a la amada

deberá guardarla con cuidado;

pues lo que anda suelto puede

ser presa de cualquier mariposón,

dispuesto a probar el vino ajeno.

¡Tralalera, tralalera!
BELMONTE

¡Eh, viejo!

¿No me oyes?

¿Es este el palacio del bajá Selim?


OSMÍN

Especialmente cuando luzca la luna,

amigos, tened cuidado con ella.

A menudo, un joven está al acecho,

embauca y seduce a la pequeña tonta,

y entonces, ¡adiós felicidad!

¡Tralalera, tralalera!
BELMONTE

¡Malditos seáis tu canción y tú!

¡Estoy harto de tus cantos!

¡Escúchame sólo una palabra!


OSMÍN

¿Y qué diablos se le antoja a usted?

¿Qué reclama? ¿Por qué se acalora?

¿Qué quiere?

¡Rápido, tengo que irme!
BELMONTE

¿Es este el palacio del bajá Selim?


OSMÍN

¿Cómo?
BELMONTE

¿Es este el palacio del bajá Selim?
OSMÍN

Este es, en efecto, el palacio del bajá


(se dispone a partir)
BELMONTE

¡Espere, por favor!


OSMÍN

No puedo entretenerme


BELMONTE

¡Tan solo una palabra!


OSMÍN

¡Rápido, pues, que tengo prisa!


BELMONTE

¿Estáis a su servicio, amigo mío?


OSMÍN

¿Cómo?
BELMONTE

¿Estáis a su servicio, amigo mío?
OSMÍN

¿Cómo?
BELMONTE

¿Estáis a su servicio, amigo mío?
OSMÍN

Sí, amigo, estoy a su servicio.


BELMONTE

¿Cómo puedo hablar con Pedrillo,

que está aquí sirviendo al bajá?
OSMÍN

¿Ese sinvergüenza?

¡Deberían romperle el cuello!...

¡Búsquelo usted mismo!


BELMONTE

(aparte)

¡Vaya viejo más grosero!


OSMÍN

(aparte)

¡Este es otro candidato a la horca!


BELMONTE

Os equivocáis:

es un hombre muy agradable.
OSMÍN

Tan agradable

que merecería que lo empalaran.
BELMONTE

Es imposible que lo conozcáis bien.


OSMÍN

¡Y tan bien!

¡Hoy mismo lo haría quemar!
BELMONTE

¡Pero si es un muchacho sencillo!


OSMÍN

¡Debería tener la cabeza

en la punta de un palo!
(se dispone a partir)
BELMONTE

¡Espere, no se marche!


OSMÍN

¿Qué más quiere?


BELMONTE

Me gustaría.....


OSMÍN

¿Acaso rondar la casa de lejos

y robarnos alguna muchacha?...

¡Lárguese!

¡No queremos

gente como usted por aquí!


BELMONTE

¡Debe usted de estar loco

para hablar con tanta furia

y osar dirigirse así a mí

en mi propia cara!
OSMÍN

¡No se indigne tanto!

¡Veo venir sus intenciones!
BELMONTE

¡Suelte ya su veneno!

¡Basta de amenazas!
OSMÍN

¡Váyase a diablo!

Va usted a lograr,

se lo juro,

el empalamiento sin remisión.

¡Aún está a tiempo de irse!


BELMONTE

¡No me queda ninguna duda!

¡Ha perdido la razón!

¡Vaya respuestas

a mis preguntas!

¡Sea educado, hombre!


(Belmonte sale. Pedrillo entra)
PEDRILLO

¡Hola Osmín!

¿Cómo va todo?

¿Regresó ya el bajá?


OSMÍN

Si quieres saberlo,

ve a comprobarlo tú mismo.
PEDRILLO

¡Vaya respuesta!

¿Otra vez estás de mal humor?...

Esta fruta... ¿la has cogido para mí?


OSMÍN

¡Veneno cogeré para ti,

maldito parásito!
PEDRILLO

Pero ¿qué te he hecho yo?...

Vamos, hagamos la paces

de una vez


OSMÍN

¿Hacer las paces contigo?


PEDRILLO

Dime...


¿Qué te pasa?
OSMÍN

¿Que qué me pasa?

¡Que no puedo soportarte!
N.3 Aria
OSMÍN

Esos fatuos advenedizos que

solo saben mirar a las mujeres.

¡Por el diablo que no los soporto!

Todo lo que hacen es intentar usarnos

para sus fines, pero con esa cara,

a mí no me enredará
Sus falsedades y sus intrigas,

sus tretas y sus bufonadas

ya me las conozco a la perfección.

Para tomarme el pelo

mucho habrían que madrugar;

yo también soy inteligente.


¡Por la barba del profeta!

Estudiaré día y noche sin descanso,

hasta encontrar la manera de matarte.

¡Así que ten cuidado conmigo!


PEDRILLO

¡Qué desagradable

puedes llegar a ser!

Yo no te he hecho nada.


OSMÍN

¡No escarmentarás!

¡Eres carne de horca!

Primero, decapitado,

luego, golpeado;

luego, ensartado

en una vara ardiente,

luego quemado

luego atado

y zambullido

y, por fin, despellejado.
(Osmín furioso entra en el palacio)



PEDRILLO

Geh, verwünschter Aufpasser,

es ist noch nicht aller Tage Abend.

Wer weiß, wer den andern überlistet.


(Belmonte tritt auf)
BELMONTE

Pedrillo, guter Pedrillo!


PEDRILLO

Ach, mein bester Herr!

Ist's möglich?

Sind Sie's wirklich?


BELMONTE

Sag, guter Pedrillo,

lebt meine Konstanze noch?
PEDRILLO

Lebt, und noch hoff ich für Sie.

Seit dem schrecklichen Tage,

an welchem das Glück uns einen

so häßlichen Streich spielte

und unser Schiff von den

Seeräubern erobern ließ,

haben wir mancherlei

Drangsal erfahren.

Glücklicherweise traf sich's

noch, daß der Bassa Selim

uns alle drei kaufte:

ihre Konstanze nämlich,

meine Blonde und mich.

Er ließ uns sogleich hier

auf sein Landhaus bringen.

Donna Konstanze ward

seine auserwählte Geliebte.


BELMONTE

Was sagst du?


PEDRILLO

Nur nicht so hitzig!

Sie ist nicht in die

schlimmsten Hände gefallen.

Der Bassa ist ein Renegat

und hat noch so viel Delikatesse,

keines seiner Weiber zur Liebe zu zwingen.

Und soviel ich weiß,

spielt er noch immer

den unerhörten Liebhaber.


BELMONTE

Ist's möglich?

Du hast sie gesprochen?

O sag, sag!

Liebt sie mich noch?
PEDRILLO

Hm, daß Sie daran zweifeln!

Ich dächte, Sie kennten die gute

Konstanze hätten Proben genug ihrer Liebe.

Doch damit dürfen

wir uns nicht aufhalten.

Hier ist bloß die Frage,

wie's anzufangen ist,

wegzukommen.
BELMONTE

Oh, da hab ich für alles gesorgt!

Ich hab hier ein Schiff

in einiger Entfernung vom Hafen und -


PEDRILLO

Sachte, sachte!

Erst müssen wir die Mädels haben.

Uns das geht nicht so husch,

husch, wie Sie meinen.

Pfiffig müssen wir das Ding anfangen,

damit wir den alten Aufpasser übertölpeln.

Bleiben Sie hier in der Nähe.

Jetzt wird der Bassa

bald von einer Lustfahrt zurückkommen.

Ich will Sie ihm als einen

geschickten Baumeister vorstellen,

denn Bauen und Gärtnerei sind seine

Steckenpferde.

Aber lieber, goldner Herr,

halten Sie sich in Schranken;

Konstanze ist bei ihm...

(Pedrillo ab)
N.4 Rezitativ und Arie
BELMONTE

Konstanze, dich wiederzusehen, dich!


O wie ängstlich, o wie feurig

Klopft mein liebevolles Herz!

Und des Wiedersehens Zähre

Lohnt der Trennung bangen Schmerz.


Schon zittr' ich und wanke,

Schon zag' ich und schwanke;

Es hebt sich die schwellende Brust!
Ist das ihr Lispeln?

Es wird mir so bange!

War das ihr Seufzen?

Es glüht mir die Wange!

Täuscht mich die Liebe?

War es ein Traum?


(Pedrillo tritt auf)
PEDRILLO

Geschwind auf die Seite und versteckt!

Der Bassa kommt.
N.5 Chor der Janitscharen
CHOR

Singt dem großen Bassa Lieder,

Töne, feuriger Gesang;

Und vom Ufer halle wider

Unsrer Lieder Jubelklang!
SOLI

Weht ihm entgegen,

kühlende Winde,

Ebne dich sanfter

wallende Flut!

Singt ihm entgegen

fliegende Chöre,

Singt ihm der

Liebe Freuden ins Herz!
(Die Janitscharen ab)
SELIM

Immer noch traurig, Geliebte Konstanze?

Immer in Tränen?

Sieh, ich könnte befehlen,

könnte grausam mit

dir verfahren.

Aber nein, Konstanze,

dir selbst will ich dein Herz

zu danken haben

dir selbst.


KONSTANZE

Großmütiger Mann,

o daß ich es könnte!
SELIM

Sag, Konstanze, sag,

Was hält dich zurück?
KONSTANZE

Du wirst mich hassen.


SELIM

Nein, ich schwöre dir's.

Du weißt wie sehr ich dich liebe.
N.6 Arie
KONSTANZE

O so verzeih!


Ach ich liebte, war so glücklich,

Kannte nicht der Liebe Schmerz;

Schwur ihm Treue, dem Geliebten,

Gab dahin mein ganzes Herz.


Doch wie schnell schwand meine Freude,

Trennung war mein banges Los;

Und nun schwimmt mein Aug' in Tränen,

Kummer ruht in meinem Schoß.


Du bist ja so großmütig, so gut.

Ich will dir dienen,

deine Sklavin sein, nur verlange

nicht mein Herz von mir,

das auf ewig versagt ist.
SELIM

Ha, Undankbare!

Was wagst du zu bitten?

Reize meinen Zorn nicht noch mehr.

Bedenke, daß du in meiner Gewalt bist.
KONSTANZE

Nur Aufschub gönne mir, Herr.


SELIM

Wie oft schon gewährte ich dir diese Bitte.


KONSTANZE

Nur noch diesmal!


SELIM

Es sei!


Zum letzten Male!
(Constanze tritt auf)
Ihr Schmerz, ihre Tränen,

ihre Standhaftigkeit

bezaubern mein Herz immer mehr,

Wer wollte gegen ein solches

Herz Gewalt brauchen?

Nein, Konstanze, nein

auch Selim hat ein Herz,

auch Selim kennt Liebe!


(Belmonte und Pedrillo treten auf)
PEDRILLO

Herr, verzeih, daß ich es wage,

dich in deinen Betrachtungen zu stören.
SELIM

Was willst du, Pedrillo?


PEDRILLO

Dieser junge Mann,

hat von deiner Macht,

von deinem Reichtum gehört

und kommt her,

dir als Baumeister seine Dienste anzubieten.


BELMONTE

Herr, könnte ich so glücklich sein,

deinen Beifall zu verdienen...
SELIM

Hm! Du gefällst mir.

Ich will sehen, was du kannst.
(zu Pedrillo)
Sorge für seinen Unterhalt.

Morgen werde ich dich wieder rufen lassen.


(Selim ab)
PEDRILLO

Ha, Triumph! Triumph!

Herr, der erste Schritt wäre getan.
BELMONTE

Ach, laß mich zu mir selbst kommen!

Ich habe sie gesehen.

O Konstanze, Konstanze!

Was könnt' ich für dich tun,

was für dich wagen?


PEDRILLO

Ha, gemach, gemach, bester Herr!

Stimmen Sie den Ton ein bißchen herab.
BELMONTE

Ach, Pedrillo, wenn du die Liebe kenntest...


PEDRILLO

(für sich)

Hm! Als wenn's mit

unsereinem gar nichts wäre.

Ich habe so gut meine

zärtlichen Stunden als andere Leute.
BELMONTE

O wenn es möglich wäre, sie zu sprechen...


PEDRILLO

Wir wollen sehen, was zu tun ist.

Kommen Sie nur mit mir in den Garten:

aber um alles in der Welt,

vorsichtig und fein.

Denn hier ist alles Aug' und Ohr.


(Osmin tritt auf)
OSMIN

Wohin?
PEDRILLO

Hinein!
OSMIN

(zu Belmonte)

Was will das Gesicht?

Zurück mit dir, zurück!
PEDRILLO

Ha, gemach, Meister Grobian gemach!

Er ist in des Bassa Diensten.
OSMIN

In des Henkers Diensten mag er sein!

Er soll nicht in den Palast!
PEDRILLO

Ereifere dich nicht so,

Alter, es hilft dir doch nichts.

Sieh, soeben werden wir hineinspazieren.


N.7 Terzett
OSMIN

Ha, das will ich sehen!


Marsch! Trollt euch fort!

Sonst soll die Bastonade

Euch gleich zu Diensten stehn!
BELMONTE, PEDRILLO

Ei, ei! Das wär' ja schade,

Mit uns so umzugehn!
OSMIN

Kommt nur nicht näher,

Sonst schlag' ich drein!
BELMONTE, PEDRILLO

Weg von der Türe!

Wir gehn hinein!
(Sie drägen ihn von der Tür weg)
OSMIN

Marsch, fort! Ich schlage drein!


BELMONTE, PEDRILLO

Platz, fort! Wir gehn hinein!


(Sie stoßen ihn weg und gehen hinein)


PEDRILLO

¡Lárgate ya maldito entrometido!

¡No te saldrás con la tuya!

¿Quién sabe lo que puede ocurrir?


(Belmonte entra)
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