El regreso de inanna



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*

Graciela salió perezosamente de la cama. No había dormido muy bien después de que el helicóptero se había marchado. Empezó a moler muchos granos de café y el sonido del molino le recordaba los motores del helicóptero. Dios mío, ¿de qué se trataba todo eso? Ante todo ella estaba furiosa. ¿Cómo se atreve a volar por encima de su casa de esa forma y a arrojar esa maldita luz en su cuarto? ¿Había algo que pudiera hacer?

Se sentó junto al teléfono con una taza de "espresso" oscuro y fuerte y empezó a buscar en las páginas amarillas. Llamó a todas las agencias del gobierno y a los aeropuertos que pudo. Pero siempre era la misma respuesta: no había ningún reporte de vuelos de helicópteros la noche anterior, nada, cero. Absolutamente nada. Casi todos la dejaban esperando, luego la transferían a otra persona. La demoraban una eternidad. Incluso llamó a la Agencia de Control de Drogas. Ah, ellos fueron muy serviciales. Le pidieron que los llamara de nuevo en caso de que el helicóptero regresara. Pensaron que se trataba de narcotraficantes canadienses y le agradecieron.

La única persona que le ayudó fue un piloto retirado que trabajaba en uno de los pequeños aeropuertos locales. Le dijo que lo olvidara todo, que nunca, para decirlo claramente, nunca averiguaría quiénes eran o por qué estaban allá. Lo que vio simplemente no había sucedido. También mencionó algo muy extraño. Graciela le había dicho que ella sabía que no era un ovni puesto que el helicóptero hizo mucho ruido y los ovnis eran silenciosos. Pero él la desconcertó diciendo: "¡No todos!"

Para el mediodía Graciela había agotado todas las posibilidades. Si ni la Armada, ni la Agencia de Control de Drogas, ni la Fuerza Aérea le querían ayudar, ¿por qué molestarse? Decidió ir al pueblo y buscar algo para almorzar. Montó sus perros en la camioneta y bajó por el camino de tierra alejándose de Montaña Perdida hasta llegar al pueblo cercano. Estaba cansada, enfadada y tenía hambre. La atormentaba la idea de no poder averiguar quiénes eran los intrusos. ¿Y si regresaban?

Se detuvo para visitar a algunos de sus nuevos amigos y les contó la historia. No le creyeron y se preguntaban qué estaba haciendo una chica tan atractiva como Graciela viviendo sola en Montaña Perdida. Les pareció que era una chica muy rara. Fueron muy amables, pero no le pudieron brindar ninguna ayuda. Graciela sabía que, como de costumbre, estaba sola.

Cuando regresó a su cabaña, se dio cuenta de que había mensajes en su contestador automático. Sintió algo de esperanza, quizás alguien la había llamado con información. Apretó el botón para escuchar sus mensajes, pero no había voces, sólo un sonido totalmente desconocido. Ella escuchó con atención y trató de identificar el ruido. Era tan misterioso, como. . . . ¿qué era eso? Como una especie de máquina de coser que hacía eco en un anfiteatro enorme, o como el zumbido suave de motores. Sonaba como, bueno, sí.... sonaba como el interior de una nave espacial gigante. ¿Pero cómo podía saberlo ella? De algún modo lo sabía; de algún modo sabía que estaba escuchando sonidos que procedían del interior de una nave, una nave que estaba en algún lugar del espacio exterior.

Toda la cinta del contestador contenía los ruidos extraños. Ella se sintió mucho mejor. Esa noche mientras dormía soñó que su pequeño valle estaba cubierto por una cúpula de energía invisible que la protegía a ella y a sus perros de cualquier intruso. La cúpula salía de una nave espacial enorme que estaba en el espacio, en algún lugar más allá de Saturno. Graciela durmió muy bien protegida por esta luz de amor que venía de encima del planeta Tierra.

Inanna y Melinar sonrieron desde el óvalo transparente que estaba en lo profundo de la Tierra. Qué bueno era tener amigos en las altas esferas.

***

XVII fusion

A la mañana siguiente, Graciela se fue al bosque de cedros. Era uno de aquellos días que se pueden presentar en cualquier época del año en el Noroeste del Pacífico, en primavera o en invierno. En la Costa Este a este tipo de días se le llama Veranillo de San Martín. El sol brillaba y hacía calor, el cielo era azul claro y una brisa penetrante y fresca jugaba con los cedros y hacía que la luz del sol danzara a través de los árboles y sus hojas verde pálidas. La neblina y el polvo se levantaban desde el piso del bosque como mágicas columnas de humo.

Graciela se acostó sobre una gruesa capa de musgo y sintió la fuerza de la Tierra. Se relajó con la sensación de que se acercaba a su verdadero hogar, al hogar que está adentro. Sus perros se acomodaron a su alrededor de la manera protectora usual. Los dos reían felizmente al estar en un lugar tan maravilloso; era como si sintieran que algo especial estaba a punto de suceder y Graciela sonrió al verlos tan felices.

Ella miró alrededor del bosque y vio a Inanna parada al lado de un bello árbol antiguo. Ya confiaba y amaba a esta dama sabia y hermosa de piel azul que estaba parada mirando con amora a Graciela y sus perros. Era un hermoso día que le recordaba a Inanna las épocas felices cuando su vida había sido tan sencilla, cuando había sido la niña malcriada y adorada de la familia de Anu. Melinar estaba con ella y sus brillantes fulguraban.

Inanna se concentró en el Ser de Luz radiante que se le había aparecido en el óvalo de la vieja Mujer Serpiente y lo llamó al bosque de cedros, a este tiempo y a esta dimensión. Ante los ojos de Graciela tomó forma el ser más hermoso que había visto. El Ser de Luz estaba hecho de luces radiantes llamativas, era un espectro de colores diferentes dorados, de azules tornasolados y colores rosados, todos salían como disparos, como si fueran fotones que se reagrupan permanentemente para su propio placer. El sólo mirar este espectáculo dejó a Graciela sin aliento. Lágrimas de gozo bajaron por su rostro. Melinar explotó de energía e Inanna sintió una paz y alegría inusuales.

Graciela preguntó: "¿Quién eres tú?"

El Ser de Luz comenzó a hablar con una voz melodiosa que repercutía en las armonías de los reinos angelicales. "Yo soy tú, Graciela, soy Inanna y todo lo que ella ha sido, todos sus Yo. Yo soy Olnwynn y Atilar, soy Doncella del Cielo y Chandhroma, soy todas las expresiones que han venido de la mente del Primer Creador a través de mí y de mi querida Inanna".

Graciela comenzó a dudar de sus ojos y oídos. Ella pensó que seguramente nunca sería tan extraordinariamente bella o maravillosa como este ser que ahora estaba frente a ella.

El Ser contestó los pensamientos de Graciela: "Mi dulce niña, yo soy lo que tú siempre has sido. Recuerda quién eres, recuerda quiénes somos, Inanna y yo. No te juzgues a ti misma. Cuando tú juzgas, te retiras de nosotros. Nosotros no juzgamos. Recordamos, somos y siempre hemos sido uno: un ser, un cuerpo. Recuerda".

Graciela sintió que el temor inundaba su cuerpo, el temor a lo desconocido. De nuevo, el Ser habló al corazón de Graciela: "Yo soy lo que tú siempre has sido, amada. No es necesario que sientas temor. Tu sistema de circuitos está ahora alineado para tener una mejor recepción. Al abandonar tu programación de temor te abrirás hacia nuevas realidades posibles y nos autorizarás a transmitir una onda de cambio a tu ser, a todas tus células. Pero tienes que abrirte, tienes que permitirnos que te ayudemos. No podemos ir a donde no nos han invitado, y no podemos interferir a menos que tú nos pidas que te ayudemos a limpiar la programación limitada de tus códigos genéticos. Deseamos llegar a ser conscientemente uno contigo".

Graciela miró a Inanna que obviamente deliraba de felicidad, y a Melinar que parecía girar más rápido que la velocidad de la luz.

En el desierto había una tenue luz dorada. Todo lo que normalmente parecía ser sólido, vibraba con luz y aparentemente era traslúcido.

¿O será que las cosas realmente nunca son sólidas sino que oscilan con energía de luz?

El Ser habló de nuevo: "Tú ves la materia como energía vibrante porque eso es lo que es. Borra tu programación de temor, amada. El temor y la duda son interruptores de circuito, el amor es un intensificador. Nosotros somos amor, el amor del Primer Creador. Ábrete a nosotros y suelta tu temor. Tu vida y sus expresiones se incrementarán más allá de lo que te hayas imaginado.

"Nunca estuviste separada de nosotros, amada. Estás dentro de nosotros y nosotros dentro de ti. Como esas muñequitas rusas que encajan una dentro de la otra, nosotros todos somos parte del otro. En otras épocas muchos de los otros Yo multidimensionales empezaron a recordar, pero es ahora, en este tiempo y espacio que tú, Graciela, empiezas el proceso de unificar todas las experiencias de los Yo proyectados por Inanna. Todos los datos de vida de diferentes Yo vienen hacia ti en este ahora porque tú has buscado la verdad y ahora es el momento. El coraje y la pasión de todos aquellos que están dentro de ti activarán lo que ha estado latente dentro de tus códigos genéticos, irradiando así un gozo contagioso a todo el planeta".

Graciela sintió una brisa suave que acarició su rostro mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Nunca había estado tan feliz en su vida. Era como si todo el dolor que llevaba adentro lo hubieran lavado y ese lugar lo ocupara algo nuevo. Se sintió amada y el poder de ese amor inició una reacción nuclear en todo su sistema metabólico. Sintió que sus células explotaban, que hacían burbujas dentro de ella. Nunca antes había experimentado algo así.

Miró a su alrededor y se dio cuenta de que el bosque estaba repleto de seres, algunos eran los Yo multidimensionales de Inanna, o las vidas pasadas de Graciela, las cuales no eran del todo pasadas, porque como ella lo veía claramente, estaban todos aquí, ahora. Y se fusionaban con ella mientras conservaba sus Yo separados.

Miró a Olnwynn, el maravilloso guerrero celta, aun atractivo, que sonreía de oreja a oreja. Lo escuchó dar su grito de guerra y sintió que su coraje se fundía dentro de ella. Chandhroma danzó frente a Graciela; las campanas de plata que rodeaban sus tobillos delicados sonaban con deleite. Los movimientos garbosos de Chandhroma inspiraron a Graciela a recordar lo que su propio nombre significaba: gracia. Su madre le había puesto ese nombre porque siempre había dicho que Graciela había venido por la gracia de Dios. Incluso en medio de su propia infelicidad personal, su madre había tratado de amarla y le había dado regalos inestimables. Graciela lloró al pensar en todo esto. La vida podía doler tanto.

Atilar caminó hacia Graciela y entró en su ser. Estaba ansioso de regresar a la nave nodriza, pero sabía que este momento era más importante. Él había sido un maestro de la concentración y su conocimiento de la variación de las frecuencias de poder en los cristales tenía muchas otras aplicaciones potenciales. Graciela absorbió este entendimiento y la sabiduría que Atilar había adquirido de su caída. Él todavía amaba a la joven sacerdotisa con todo su corazón y estaba decidido a encontrarla en algún lugar de la inmensa extensión del tiempo para ayudarla como mejor pudiera .

Apareció Doncella del Cielo. Se sentía muy a gusto en este bosque puesto que amaba la Tierra y el cielo. Se había convertido en una con los cielos para atraer sus bendiciones hacia la Tierra, el campo y el bosque. Bendijo a Graciela y le dio la sabiduría de su vida como india. Fue una unión muy natural para ellas dos; la sangre de la tribu de la Doncella todavía corría por las venas de Graciela. Ella sintió que absorbía los datos de la vida de la Doncella del Cielo, su amor por los cielos y su amor perdido, Pluma de Fuego; la tristeza de la pérdida y la pasión por la vida.

Cada uno de los Yo de Inanna se disolvió en la conciencia de Graciela y cada uno le trajo dones. Merwyn le trajo su paciencia y amor por el conocimiento, Raquel su pureza inocente y Tenzin sus visiones místicas y artísticas. Graciela estaba plena, su cuerpo estaba encendido; el fuego que quema pero que no consume. Inanna tocó tiernamente el rostro de Graciela y desapareció en la neblina del bosque. Los otros también se desvanecieron. Algunos no eran Yo multidimensionales de Inanna y estaban allí sólo para observar. Graciela nunca los había visto antes y no sabía quiénes eran. Para sorpresa suya había estado allí una hermosa mujer de cabello rojo ondulado que estaba cubierta de granates. Tenía que acordarse de preguntarle a Inanna quién era esta dama, pero no ahora. Ya se estaba sintiendo un poco cansada y tenía mucha hambre. Era hora de ir a casa.

Los perros saltaban de regreso a casa; pensaban en la sopa de pollo y el pan con mantequilla caliente. Guiaron a Graciela por la trocha que conducía a la cabaña. ¡Qué día!, pensó ella. ¡Qué día tan sorprendente, mágico y maravilloso! Se preguntó si así sería el gozo supremo.

***

XVIII polvo cosmico

Marduk estaba sentado en la sala de control principal observando la pantalla de la unidad exploradora de las fuentes de energía. La población de la Tierra producía continuamente lo necesario para que se alimentaran él y sus legiones: temor, culpa y ansiedad, las energía sutiles de las cuales se alimentaban sus tropas. Estaba esperando que le sirvieran champaña y caviar, de modo que cuando se abrió la puerta se sorprendió mucho al ver la expresión en el rostro de su sirviente que llegó con las manos vacías.

"Maestro, sobre el área de Montaña Perdida han colocado una cúpula protectora de luz de alta frecuencia. No estamos seguros de su fuente, pero pensamos que viene de una nave nodriza etérea localizada más allá de la órbita de Saturno".

Marduk sintió su adrenalina reptil agitándose por todo el cuerpo. ¿Cómo se atreven? Esos malditos etéreos no bloquearían tan fácilmente su misión de reconocimiento. Enviaría un par de sus naves de guerra para contrarrestar la cúpula protectora. Dos o tres ráfagas de radiación de sus armas de plasma destruirían la cúpula con facilidad. Dio las órdenes y pidió su champaña. Se sentó de nuevo frente a sus unidades exploradoras y maldijo a los etéreos, algo que simplemente no se hace.

Era de noche en Montaña Perdida. Los cielos estaban transparentes y Graciela sentía algo que las palabras no podían expresar. Encendió las velas en su cabana, se sentó junto a la ventana y miró hacia la noche. Todo se veía tan diferente; era como si nunca antes hubiera visto las estrellas.

Graciela se preguntó cómo había empezado Inanna a emprender su viaje multidimensional. Inanna puso en acción su enfoque y llamó a la primera de sus excursiones de carne y sangre, o sea al ser de túnica blanca que les había mostrado una columna de luz a los buscadores en el Himalaya. Le enseñó a Graciela el círculo y le permitió sentir el poder del amor que aquel ser había sentido por los que estaban en el círculo. Inanna se había entregado a ellos y había llegado a amarlos profundamente. Y, como nosotros nos convertimos en lo que amamos, ella se convirtió en parte de ellos. Formar estos seres había sido la experiencia más satisfactoria que había conocido hasta ese tiempo.

Inanna explicó: "Todos los seres que están en ese círculo han sido la fuente del amor que ha generado tanta pasión dentro de todos mis Yo multidimensionales. Y algunos de los que están en el círculo son las mismas personas que mis Yo han amado y que se han afectado mutuamente en el tiempo y el espacio".

Graciela vio a Inanna como el ser de túnica blanca que había sentido tanto amor que se atrevió a descender a las densas frecuencias de la Tierra en un cuerpo humano. No sintió temor cuando vio que salían ondas de energía de las manos que estaban dentro de la túnica blanca. Estas ondas se movieron con ternura hacia ella y la llenaron de una liviandad de ser. Graciela se abrió.

En el ojo de su mente, Graciela vio los brillantes cambiantes con todos sus colores; la temperatura de su cuerpo aumentaba y a medida que las ondas la bañaban, cada célula de su cuerpo empezaba a vibrar a una frecuencia más alta y a convertirse en luz. Graciela se estaba convirtiendo en luz: no luz reflejada, sino luz de su propia fuente, de adentro.

Sentía que se extendía, se expandía hacia el universo. Recordó a todos los Yo de Inanna, a Olnwynn, Doncella del Cielo, Tenzin y los otros. Todos vinieron a ella y sonrieron porque estaban en ella y eran parte de su proceso. Lo que ella experimentaba, ellos lo sentían. Graciela sintió una unidad, no sólo con los Yo sino también con Inanna y más allá con la Tierra, con los cedros altos, con las estrellas y el universo. Se transformó en un sentimiento de gozo inefable cuando supo, simplemente supo, que era una con toda la vida, con todo. Se convirtió en el gozo mismo.

Graciela empezó a reír. Una risa tierna y afectuosa la rodeó y, como la risa es contagiosa, Inanna empezó a reír con ella. Las dos chicas reían, reían y reían.

Las dos empezaron a sentir algo nuevo. En el mismo momento sintieron que, como eran una con todo lo que había en la creación, también eran una con Marduk. No sólo era él parte de ellas sino que lo amaban. De un modo increíble, Inanna sintió amor por Marduk, hasta vio su belleza. Ese amor les proporcionó a ellas dos la sabiduría para saber que Marduk no solamente era la proyección inconsciente de la locura tiránica de los hijos de Anu, sino que también era parte del Primer Creador.

Marduk era la porción de energía que permitía que sobre la Tierra, en la especie humana, se presentara una comedia mágica, una ilusión de limitación con el suficiente poder de crear una forma de vida completamente nueva, un nuevo código genético que portaba posibilidades nuevas y potenciales frescos para la creación.

La tierna risa de Inanna y de Graciela resonó por toda la Tierra hasta el cielo. La fuerza de su gozo se esparcía simultáneamente por toda la Tierra y más allá de ella. La conciencia no tiene barreras, así que los otros que también buscaban la verdad estaban sintiendo exactamente lo mismo en el exacto momento. Los Yo multidimensionales de Enki y Ninhursag, así como los de otros miembros de la familia de Anu, empezaron a reír. También otros quedaron afectados por este contagio de la verdad, gentes que eran de otras formas de vida y también terrícolas; todos reían en su nuevo conocimiento. El proceso había comenzado. La verdad los había hecho libres.

Marduk derramó su champaña. Se enfrentó a una visión terrible: en las pantallas de sus unidades exploradoras se vio evidencia repentina de una disminución enorme en la productividad. En menos de un minuto de la Tierra el suministro de temor había disminuido de una forma alarmante. Saltó de su trono dorado y se lastimó el dedo del pie, bueno, su garra.

Tenía que haber un error; el extenso suministro de recursos no pudo haber disminuido tan rápidamente. Empezó a gritarles a sus sirvientes y a presionar toda clase de botones electrónicos de alarma. Se estaba enloqueciendo; sus ojos se hincharon y su rostro se desfiguró. Manoteaba como un loco y les gritaba a sus clones. Pero Graciela y todos los otros estaban por encima de él, ya no los podía controlar o lastimar porque habían cambiado sus códigos genéticos y se habían alejado de su frecuencia. Ellos ya vibraban en medio de un espectro que él ni siquiera podía ver, mucho menos tocar.

*

Atilar había regresado a la nave nodriza y estaba con el comandante y su Dama de los Granates. Todos estaban emocionados por lo que estaba sucediendo en la Tierra. La Dama había decidido proyectar Yo multidimensionales en diferentes coordenadas de tiempo/espacio para unirse a la alegría de su amiga Inanna. Naturalmente el comandante se uniría a ella, pues era tan protector de su amada. Había empezado una nueva tendencia y muchos otros seguirían este curso de acción



*

De regreso en Montaña Perdida, Graciela miró el reloj. Eran casi las cuatro de la mañana y todavía estaba oscuro. Las estrellas apenas empezaban a palidecer. Ella se sentía llena de energía y se le ocurrió que sería maravilloso ir a dar un paseo. Echó algunas cosas en su mochila, llamó a sus perros y todos se dirigieron al camión. Mientras bajaban por el camino de tierra que daba comienzo a la montaña, Graciela pensó cuan agradable sería bajar por la carretera abierta a media noche y sentir el viento sobre su cabello.

Sí, pensó Graciela, iré a la ciudad, a cualquiera y de ahí me iré a otra llevando conmigo la Onda dentro de mí y ofreciéndola, simplemente con el hecho de estar ahí, a todo aquel que la quiera. ¿Cuál era el dicho? "Lo que hay que hacer, es ser" ¡Sí, eso es! En voz baja empezó a tararear compases de esa vieja canción gospel de la Guerra Civil, Amazing Grace.

Los perros competían por la ventana. Ellos compartían su felicidad y siempre estaban listos para cualquier aventura. Mientras bajaban por el camino de tierra, la camioneta de Graciela levantaba polvo; pero esta noche era polvo cósmico.



***

XIX despues

Era hora de reunirse con el Consejo de la Federación íntergaláctica. Debían asistir Inanna y Anu con los otros miembros de la familia, Enki, Ninhursag, Ninurta, Ereshkigal y todos los otros con excepción de Marduk.

Inanna estaba muy emocionada porque tenía tantas cosas para informar. Por fin sus Yo multidimensionales estaban progresando muy bien y el verdadero cambio estaba comenzando, gracias a la Onda y a tantos otros factores. No podía olvidar agradecerles a los etéreos por proteger a Graciela. Inanna se sentía regocijada con esa felicidad que llega con la realización, y también con esa nueva sensación de unidad que ella y Graciela habían descubierto. La vida era buena; Inanna se veía más hermosa que nunca. Se sentía plena y su suave piel azul resplandecía.

Incluso Enlil había felicitado a Inanna y Anu la había besado cariñosamente. El siempre había amado a su Inanna. Antu también estaba allá; no quería perderse toda la emoción del momento.

También estaba la posibilidad de conocer nuevos amigos e invitarlos a sus fiestas. Esta era una gran celebración.

Anu y Enlil estaban listos para discutir las posibilidades de trasladar a los líderes exiliados otra vez a las Pléyades. Todavía había mucho trabajo por hacer pero habían llegado muy lejos y Enlil ya estaba planeando la logística de la operación. El puño de hierro de la tiranía estaba empezando a aflojar en todas las galaxias. Era hora de que empezara una nueva edad dorada; le había llegado su final al Kali Yuga, la edad de la oscuridad. El Primer Creador estaba evolucionando como siempre.

Inanna estaba de pie mirando a los otros en el salón intergaláctico. Se sentía muy feliz y no estaba pensando en nada particular, cuando sintió una presencia detrás de ella. Por su cuerpo se esparció una sensación calurosa y sintió que alguien respiraba muy cerca de ella.

Lentamente dio la vuelta en respuesta a esta energía sutil que empezaba a atraer toda su atención. Ahí estaba él, el hombre maravilloso que había deseado conocer desde hacía tanto tiempo. Inanna lo miró a los ojos; ellos danzaban con sabiduría y humor y eran como diamantes en la noche. Sintió una profunda reminiscencia, pero no supo por qué. El silencio la inundó.

El extendió su mano hacia la de ella y sonriendo dijo: "Permíteme presentarme."



***

Fuentes para El Regreso de Inanna

"Abduction: Human Encounters with Aliens", John Mack; Scribner's Sons, 1994.

"Alien Identities: Ancient Insights into Modern UFO Phenomena", Richard Thompson; Govardhan Hill Publishing, 1993.

"Babylon", Edición revisada, Joan Oates; Thames and Hudson, 1979.

"Bringers of the Dawn: Teachings from the Pleiadians", Barbara Marciniak; Bear & Co., 1992.

"Flying Serpents and Dragons ", R. A. Boulay; Galaxy Books, 1990.

"Gilgamesh, translated from the Sin-leqi-unninni versión ", John Gardner y John Maier; Alfred A. Knopf, 1984.

"The Greatest Story Never Told", Lana Corrine Cantrell; Biohistorical Press, 1988.

"The Holographic Universe", Michael Talbot; Harper Collins, 1991.

"Inanna, Queen ofHeaven and Earth: Her Stories and Hymns from Sumer", Diane Wolkstein and Samuel Noah Kramer; Harper and Row, 1983.

"The Language of the Gods: Sanskrit Keys to India 's Wisdom", Judith M. Tyberg; East West Cultural Center, 1970.

"The Mahabbarata", traducido y editado por J.A.B. van Buitenen; University of Chicago Press, 1973.

"The Myth of the Goddess: Evolution of an Image", Anne Baring y Jules Cashford; Arkana Penguin Books, 1991.

"Myths and Symbols in Indian Art and Civilization", Heinrich Zimmer; Bollingen Series/Princeton University Press, 1946.

"Quantum Reality: Beyond the New Physics ", Nick Herbert; Anchor Press/Doubleday, 1985.

"Samuel Taylor Coleridge, The Oxford Poetry Library", editado por H.J. Jackson; Oxford University Press, 1994.

"The Secret Garden", Mahmud Shabistari, traducido por Johnson Pasha; The Octagon Press, London, 1969.

"Sexual Personae. Art and Decadence from Nefertiti to Emily Dickinson", Camille Paglia; Yale University Press, 1990.

"The Sumerians ", C. Leonard Woolley; W.W. Norton & Co., 1965.

"The Way of Life, According to Lao Tzu", traducido por

Witter Bynner; The Putnam Publishing Group, 1986.

"The Way ofthe White Clouds: A Buddhist Pilgrim in Tibet", Lama Anagarika Govinda; Shambhala, 1966.

"When God Was A Woman", Merlin Stone; A Harvest/HBJ

Book, 1978.

"Wholeness and the Implícate Order", David Bohm; Ark Paperbacks, 1983.

Libros de Alain Danieloy:

"The Gods of India: Hindú Polytheism", Inner Traditions International Ltd., 1985.

"While the Gods Play: Shiva Oracles and Predictions on the Cycles of History and the Destiny of Mankind", Inner Traditions International Ltd., 1985.

"YOGA: Mastering the Secrets ofMatter and the Universe ",

Inner Traditions International Ltd., 1991.

"Gods of Love and Ecstasy: the Traditions of Shiva and Dionysus", Inner Traditions International Ltd., 1979.

"The Complete Kama Sutra", traducido por Alain Danielou; Park Street Press, 1994.

Libros de Samuel Noah Kramer:

"History Begins at Sumer: Thirty-Nine Firsts in Man's Recorded History", University of Pennsylvania Press, 1981.

"In the World of Sumer: an Autobiography", Wayne State

University Press, 1986.

"The Sumerians: Their History, Culture and Character",

University of Chicago Press, 1963.
Libros de Doris Lessing:

"Briefingfor a Descent Into Hell", 1971.

"Canopus in Argos - Archives"

"Re: ColonizedPlanet5, Shikasta", 1979.

"The Marriages between Zones Three, Four andFive ", 1980.

"The Sirian Ezperiments", 1980.

"The Making ofthe Representative for Planet 8", 1982.

"The Sentimental Agent in the Volyen Empire", 1983.

(Todos son libros Vintage)

Libros de Zecharia Sitchin:



"The 12th Planet", 1976. "The Wars ofGods andMen", 1985. "The Stairway to Heaven", 1980. (Todos son libros Avon)
FIN
* * *

Este libro fue digitalizado para distribución libre y gratuita a través de la red

Digitalización– Revisión y Edición Electrónica de Nascav

31 de Julio 2004 – 16:30


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