El regreso de inanna



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*

A medida que viajaba por el tiempo, de repente empecé a comprender como un rayo que golpeaba mi cerebro cansado, que Marduk éramos nosotros. Él era el inconsciente colectivo de la familia de Anu proyectado sobre Terra. Lo habíamos creado del mismo modo como habíamos creado todo lo de nuestras vidas. Cada uno de nosotros había dado a luz a Marduk en esta dimensión. Obviamente, si lo habíamos creado, también podíamos deshacernos de él. ¿Pero cómo?



***

XVII Descenso

Fui a ver a mis amigos Matali y Tara y les dije que deseaba regresar a ver a la Vieja Mujer Serpiente. Tara me guió hacia sus cavernas y ella no pareció sorprendida de verme. Aunque no pronunció palabras, yo comprendí que debía emprender un viaje sola.

La sabia dama me condujo a un túnel oscuro. En el extremo del túnel vi un óvalo transparente, como una matriz rodeada de una cascara translúcida de luz suave incesante. Entré y me senté durante un tiempo que me pareció una eternidad. No sucedió nada. Empecé un programa de austeridades, disciplinas para elevar mis frecuencias por medio de la concentración. Respiré, originé tapas, calor divino, ayuné. Me paré estática sobre un dedo del pie durante dos mil años; me postré, lloré. Mi alma se derramó hacia ese óvalo a medida que el silencio me abrumaba.

No obstante, nada sucedía. Repasé mi vida como Inanna. Todo lo que había sido o hecho pasaba a través del ojo de mi mente. El deseo vehemente de verdad y conocimiento abrumó todo mi ser y mi cuerpo hermoso se levantó y se sacudió en medio de sollozos y desespero. Finalmente, olvidé el desespero y me perdí en un calor de fuego, mientras sacrificaba mi orgullo y ya no sabía quién era. El ego de Inanna se desvaneció.

A medida que toda identidad caía de mi ser como las lágrimas de mis ojos, se empezó a formar una luz frente a mí. Lentamente, esta luz asumió la forma del ser más exquisitamente bello que yo haya visto. No era ni hombre ni mujer, pero su forma era humana. Estaba compuesta de miles de lucecitas que disparaban y se movían constantemente en colores cambiantes. El rostro era el rostro de mil seres e irradiaba todo lo que yo esperaba poder ser; gracia, sabiduría y cualidades para las cuales no tengo palabras.

"¿Cuál es tu nombre?", pregunté.

El Ser contestó de esta manera:

"Tengo muchos nombres de una multitud de experiencias y estados de ser, pero mi verdadero espíritu, donde reside mi alma no es más que una frecuencia de luz, no es un nombre. Yo soy lo que no puede ser nombrado. Si buscas darme un nombre, di que soy Altair de Alción, Estrella de Estrella. Yo soy aquello que tú siempre has sido.

"Tu deseo vehemente de la verdad me ha traído acá. Estos son los momentos de tu despertar; atesóralos. La revelación se está dando ahora en esta escapada del tiempo. Tú eres un sistema de reacción. Yo me conecto contigo. He estado alineando tus circuitos para que haya una mejor recepción. Armonízate conmigo.

"Recuerda, amada. Recuerda tu verdadero Hogar. Cuando el tiempo comenzó para ti, eras una luz blanca pura. Ahora tú tienes muchos colores, muchos matices, muchas experiencias. Flotas a través de un mar de infinitud, latiendo belleza. Te amo inmensamente".

Sentí que una brisa suave acariciaba mi cuerpo. El inmenso amor de este ser me rodeó sanándome y secando mis lágrimas. Me sentí más ligera y por mi cuerpo corrieron ondas de suprema alegría.

El ser habló de nuevo:

"Te amo, Inanna.

NUNCA te juzgué.

Me regocijé con tus logros, con tu coraje.

Lloré cuando tú lloraste.

Busqué sabiduría en tu belleza.

Te apoyé en tus horas más difíciles.

Nunca estuve separado de ti. Te permití ir por los caminos que escogiste para que me trajeras experiencias.

¿Haría cualquier ser menos por su hijo, su creación?

En apacibilidad de nuestro encuentro, me abro a ti.

Me apresuro a ti para llenarme dentro de ti y de ti.

Tú eres mi creación y con ansiedad he esperado tu retorno.

Sin exigir tú vuelves a mí, suavemente como las flores siguen al sol.

¡Oh amada mía, unidos estamos!

Desde todos los senderos y caminos,

a través de los largos y solitarios corredores del tiempo,

como las corrientes de la Tierra,

como la sangre que fluye por tus venas,

nos encontramos en el corazón.

Para quemarnos allí en los fuegos de nuestra Realización".

¡Así era! Yo estaba encendida, todo mi ser ardía en amor y experimenté un éxtasis que nunca antes me había imaginado. En silencio, el ser transportó un entendimiento a mi mente. El amor se vació dentro de mí con una fuerza de pasión indescriptible. Dentro de mi corazón sabía lo que haría. El calor del fuego me cambió para siempre.

Vi mi futuro. Descendería hacia la forma humana, me convertiría en un humano e intentaría activar el gen divino en mis Proyecciones, los seres humanos que yo había creado. Me separaría en porciones variables y asumiría muchas encarnaciones. Me atrevería a ser vulnerable y a nacer en la carne humana. Escogí una gama de experiencias a través de castas particulares. Aunque iba a descender al tiempo de la Tierra, yo sabia que este Ser de Luz estaría conmigo siempre y que ya nunca estaría sola.



*

Tengo que admitir que al principio estaba un poco renuente a encarnarme en la forma humana. Yo sabía exactamente qué se le había hecho al ADN humano y cuán difícil sería recordar quién era una vez estuviera encarnada. Pero yo estaba decidida.



Decidí comenzar lentamente. En las montañas del Himalaya vivía un grupo de humanos que se habían reunido en búsqueda de la sabiduría. Con la oración y la meditación ellos esperaban que les llegara una visión que les mostrara la verdad. A manera de experimento, produje una imagen holográfica de mí misma un poco modificada y me les aparecí. Llevaba puesta una túnica blanca y me rodeé de una modesta cantidad de luz. Me enfoqué en el pensamiento de amor que me mostró el Gran Ser en el óvalo. Concebí una columna de luz que salía del óvalo, pasaba a través de mí hacia las montañas y a los corazones y mentes de estos buscadores.

Su inocencia y gratitud me impulsaron a amarlos, y mientras más los amaba, más sólida me volvía. Tenía un poco de miedo, pero no podía evitar amarlos. Su gozo era una apacibilidad que nunca había conocido. A medida que mi densidad física aumentaba, yo sabía que rápidamente olvidaría y no recordaría quién era ni qué había venido a hacer aquí. Pensé en todos los otros en los que me convertiría. La fuerza de mi amor y compasión puso en movimiento cien vidas, mientras yo, Inanna, disfrazada de Lulu, descendía a Terra para experimentar todas las limitaciones de la carne y de la sangre.

Yo esperaba encontrar que mi tarea iba a ser fácil, una aventura más. Después de todo, yo como Inanna era de una frecuencia de tiempo diferente y estaba acostumbrada a viajar en el tiempo ¿Qué tan difícil podría ser? No obstante, fui demasiado optimista. La densidad de las frecuencias de la Tierra, aunada a un cuerpo cuyo ADN desactivado solamente permitía un décimo de su función cerebral, me dejaron abrumada por los cinco sentidos. La confusión y el temor me invadieron vida tras vida. Las técnicas de lavado cerebral de Marduk, la propaganda y el control por medio de las frecuencias fueron demasiado para mí. El sistema religioso de la época simplemente me aplastaría y yo me perdería.



*

Como hombre, escogí la vida de un sacerdote en Atlantis. Yo era el guardián de los cristales sagrados. Me enamoré de una virgen santa, la violé y mis compañeros me ejecutaron. En la antigua Irlanda me convertí en un poderoso guerrero. Esgrimiendo mi hacha, decapité a miles de hombres y amontoné sus cabezas al frente de mi castillo como ostentación de mi riqueza.



Empecé a beber en exceso y golpeaba a mi esposa. Un día mientras dormía, mi esposa y mi hermano persuadieron a mi hijo de que me cortara el cuello, robando de esta forma mi vida y mi riqueza. En Egipto me convertí en el bibliotecario de la gran tienda de los papiros y las tablillas de arcilla de Alejandría. Como le temía a todo sentimiento, vivía solo en medio de la palabra escrita. Morí como un hombre rígido y solitario cuando los soldados romanos le prendieron fuego a la biblioteca.

Como mujer, fui una bailarina en Cachemira. Esto lo hice en honor de mi amiga Tara. Era una huérfana que llegó al palacio gracias a la danza y decidió educarse aprendiendo lenguas y arquitectura. Era muy admirada por los hombres, pero las mujeres del harén me despreciaban y me envenenaron. En el occidente de América fui una niña india que montaba en ponis y cazaba en las praderas. Mi nombre era Doncella del Cielo y, comunicándome con las estrellas, bendije la Tierra con las energía de los cielos. Enamorada de un indio valiente y buen mozo, Pluma de Fuego, morí al dar a luz cuando Un curandero supersticioso me amarró al piso de mi tipi. En España me convertí en una hermosa mujer judía. Durante la Inquisición fui encarcelada, torturada y quemada viva. Antes de morir bajaron ángeles para liberarme de mi cuerpo y mi dolor.

Me convertí en muchos seres. Experimenté la vida como hombre y como mujer. Recorrí los mismos caminos que los humanos han recorrido. Sentí lo que ellos han sentido, la misma esperanza y el mismo desespero. Tuve un niño en mis brazos; fui una niña huérfana. Degollé a muchos hombres y amé a muchos otros. Me pregunté amargamente, ¿qué importaba? ¿Qué importaba nada?

Suplicando ayuda, me senté sobre el piso frío y miré firme y vehementemente a las estrellas. Traté de recordar.

***

XVIII para los niños

Ninhursag se unió a su hermano Enki en el Reino Serpiente. Desde allí ellos observaron mis encarnaciones humanas con profundo interés. Los dos habían creado la especie humana hacía mucho tiempo y sabían sobre la posibilidad de activar los genes "divinos" a pesar del velo que representaba el control de Marduk. Mi tía abuela Nin estaba muy entusiasmada con el potencial ilimitado que yacía latente dentro de cada ser humano. Ella siempre había amado a sus Lulus y Enki los había salvado de su total aniquilación después del diluvio y quería una oportunidad para ayudarles otra vez. Además, el desafío de esta empresa le parecía muy seductor. De modo que Enki y Ninhursag se me unieron en el descenso hacia la forma humana.

Todos sabíamos sobre los peligros que nos esperaban. Era posible que no recordáramos quiénes éramos; posiblemente nos perderíamos. Prometimos ayudarnos mutuamente a recordar cuando fuera y del modo que fuera posible. Otros dioses siguieron nuestro ejemplo. A mi madre Ningal y a mi padre Nannar se les unieron mi hermano gemelo Utu y su esposa. Ninurta siguió a su madre Ninhursag porque quería protegerla. Incluso mi media hermana Ereshkigal y su esposo Nergal escogieron encarnar como humanos. Muchos otros descendieron a sus propios linajes, encarnándose en aquellas estirpes que habían creado y de las cuales ya eran parte.

En cuanto a sus experiencias, tendrán que preguntarles. Tal vez ellos son ustedes.

*

El Consejo Intergaláctico estaba muy impresionado por nuestro compromiso valiente de remover la Pared. El aburrimiento se puede convertir en una motivación efectiva. Del Consejo salió otro mensaje que tenía que ver con el planeta Terra. A Marduk y sus seguidores se les transmitió una versión especial.

Nadie que esté por fuera de las frecuencias de Terra debe interferir en ella. Era necesario dejarla sola, permitirle que evolucionara sin intervención hasta el fin del año 2011 D.C. Terra sería protegida por un batallón de naves de todas las partes de las galaxias apoyado por el Consejo.

Este acuerdo terminaría en el año 2012 D.C, año en el cual Terra experimentaría una división dimensional y se separaría en dos dimensiones definidas. Cuando en el universo las disputas no se podían resolver pacíficamente, tales conflictos se dirimían por medio de una separación dimensional. El tiempo y la realidad física son muy similares a las capas de una cebolla. Los mundos pueden y, de hecho, existen dentro de otros y las existencias dimensionales se sobreponen y se entrelazan.

Esta separación sería apenas perceptible a los habitantes de Terra y a todos se les daría suficiente tiempo para escoger entre las dos dimensiones. La naturaleza individual de cada ser humano tomaría la decisión. Nadie escogería por otra persona.

Una Terra contendría las frecuencias de la llamada Luz y existiría dentro de lo que se llama la cuarta dimensión. En esta dimensión los pensamientos que tuviera un individuo tomarían forma porque cada pensamiento se manifestaría instantáneamente y cada uno llegaría a la conclusión de que es el creador de su propia realidad. Todos los habitantes de Terra sabrían que ellos solos fueron responsables de todo y a cada uno se le garantizaría el derecho inherente a ser soberano y a crear.

La otra Terra quedaría en manos de Marduk y sus tiranos. Aquellos que quisieran que se les dijera qué hacer, cómo pensar y que no quisieran ejercer su derecho a elegir, permanecerían bajo su control. Los seres podrían continuar experimentando la vida bajo el escudo de sus reglas a medida que la tiranía continuaba reinando y a Marduk se le permitía tener su propia experiencia. Parecía que había muchos que estaban contentos de tener a alguien que pensara por ellos y había muchos que querían continuar adorando algo que estuviera fuera de ellos.

Cuando Terra se convirtiera en dos mundos diferentes, no habría juicio. Un día los humanos sencillamente se encontrarían en la dimensión que mejor les acomodara y apenas notarían el cambio, aunque podrían quedar algunos vagos recuerdos, incluso unos cuantos mitos en cuanto a un pasado lejano.

En el ínterin, el Consejo y los Etéreos quedarían como guardianes sobre Terra. No habría guerras ni se permitirían conquistas desde el espacio. Claramente había muchas otras civilizaciones de otros sectores que también pretendían apoderarse de Terra. Muchas aseveraban que también habían dejado sus semillas en un pasado muy lejano y regresaban a recobrar sus derechos. Parece que este pequeño planeta azul es muy valorado por muchos. Sin duda en Terra debe de haber algo más precioso que el oro.

*

De alguna manera todos hicimos trampa. Nosotros sí interferimos. Entramos en cuerpos humanos para tratar de activar el gen "divino". Nosotros queríamos fomentar el pensamiento original y promover también una rebelión contra la tiranía. No obstante, nos dimos cuenta de que era algo muy difícil y a menudo nos ejecutaban de maneras horrendas por estas acciones subversivas. Tuvimos éxito en la creación de algunos hologramas inspiradores, algunas visiones edificantes y otras experiencias "santas". Y a algunos de sus mejores pensadores les entregamos algunos secretos tecnológicos.

Por supuesto Marduk también hizo trampa. Con el fin de ganar conversos, generó muchos hologramas aterradores. Él se especializaba en separar la religión del resto de la vida y dio origen a muchas formas de adoración con numerosas burocracias para gravar y gobernar a los Lulus. Creó una nueva religión que no tenía nombre oficial pero que se conocía como el consumismo. Hombres y mujeres llegaron a considerar las cosas como más importantes que las personas. A la gente se le medía por el número y la cantidad de sus posesiones.

Un altar, una caja electrónica que emitía imágenes, se instaló en cada hogar para entrenar a la gente a adorar las cosas y adquirir más de ellas. Este altar consumía la mayor parte del tiempo de la gente. El resto del tiempo se utilizaba para conseguir dinero para comprar cosas. A los niños se les dejaba solos en casa frente al altar, mientras sus padres se dedicaban a la búsqueda de más posesiones. Sólo unos pocos se dieron cuenta de cuán vacía se había vuelto la vida. Marduk tuvo cada vez más éxito.

Cuando los Etéreos se enteraron de la estrategia del altar, decidieron enviarle a la gente de Terra un regalo. Desde el centro de la galaxia, empezaron a transmitir una onda de luz que fue muy suave al principio y que luego aumentó su magnitud y rodeó a Terra. Empezaron a aparecer nuevas formas de pensamiento que a menudo dejaban perplejos a los padres. La gente bailaba en las calles como tribus primitivas gritando "¡Hagamos el amor, no la guerra!" Muchos otros empezaron a buscar la soledad y tiempo para mirar hacia dentro de sí mismos.

La onda continuó. Los hombres adultos declaraban su derecho de sentir y las mujeres afirmaban que eran iguales a ellos. Los estudiantes jóvenes se ponían de pie frente a enormes armas y reclamaban su derecho a escoger, a ser libres. La gente acudía a defender a La Madre Tierra, que había sido envenenada de un modo Ínmisericorde en el siglo veinte. Algunos aseveraban que hablaban con los delfines y otros animales buscando defenderlos.



*

La onda crece y crece. Yo, Inanna, aparentemente perdida aquí en un extraño cuerpo terrestre, me abro hacia esa onda. Cada día me esfuerzo por recordar.

En algún lugar en el tiempo, veo una niñita azul que corre a lo largo de un piso de lapis, y su risa viene a mi recuerdo como un eco. Sé que debo recordar. Si yo puedo hacerlo, sin duda todos podemos. La acción de recordar y de despertar seguramente se esparcirá como un fuego fatuo a través del mismo aire que respiramos. Yo me abro a la onda.

Algunos días me confundo, pero este acto de recordar crece firmemente dentro de mí. Hay una visión de un Ser de Luz que me ama y yo puedo sentir ese amor. Hay Esferas de Luz que a veces vuelan a mi alrededor. La onda se vuelve más fuerte; escucho los sonidos del cambio. Cada célula de mi cuerpo empieza a vibrar con el cambio a medida que se me revelan misterios fascinantes.

Yo recuerdo.... yo recuerdo, las ondas agradables del amor y del perdón fluyen por mi cuerpo, hacia mi mente, a mi corazón y yo recuerdo. Entonces estamos aquí en Terra con ustedes esperando el tiempo de la elección. Nosotros, quienes los creamos, enviamos nuestro amor a todos nuestros niños. Nosotros quienes creamos a Marduk queremos que lleguen a ser como los "dioses", ¡pero Mejores! Queremos que recuperen lo que les arrebatamos hace muchos eones; su poder, el poder de confiar en ustedes mismos. La onda es para cada ser humano que está en este plano. La onda es nuestro amor para ustedes, nuestros niños.

Venimos a ustedes en la noche con los sueños, en el canto de los pájaros, en la caricia del viento, en el murmullo de las hojas en el aroma de las flores, en la risa de los bebés. Los seguimos por los corredores del tiempo y cuchicheamos en sus corazones, ¡Amado despierta. Sabe quién eres!" Y sobre todo, les enviamos amor, porque el amor es el poder más grandioso de todos.



*

A medida que empiecen a descubrir su poder de creación, de vez en cuando piensen en mí y en mi insensatez. Piensen en Ninhursag y Enki, en todos nosotros. Recuerden nuestra historia, y diviértanse tanto como nosotros.

En cuanto a mí, vi al hombre más interesante y fascinante en el Consejo Intergaláctico. Nunca he visto a un hombre como él, y después de que supere este asunto de la Pared, creo que lo buscaré. Quizás ahora me preste atención. Ya no soy la misma. Quizás me lo encuentre en el "Bar Etéreo", o en el séptimo plano de los Bardos. Quizás la vida apenas comienza para mí, Inanna.
Fin de la primera parte

***

interin


Una hermosa mujer, una diosa, duerme sobre un dragón dorado.

El dragón silba, sus ojos irradian un rojo intenso en medio de la oscuridad.

La mujer yace debajo de una gruesa manta de terciopelo,

sus brazos están inertes, sus delicados dedos están quietos y

silenciosos. Su piel es azul cremosa, caliente y suave. Sus ojos

almendrados se mueven imperceptiblemente detrás de párpados

cerrados y pestañas largas.

Ella duerme. Ella sueña. . . .

Sentada sobre una nube, ella flota en el cielo mientras

miles de hombres y mujeres se postran ante ella en adoración.

¡Inanna!. gritan ellos.

¡Oh, Reina del Cielo! gritármelos. ¡Ante ti nos inclinamos!

De pronto, detrás de ella, aparecen serpientes venenosas.

Salen de ella retorciéndose y se arrastran hacia las multitudes.

Primero serpientes, luego dragones, después demonios.

Devoran a sus adoradores.

El terror inunda el aire. La sangre manchó, la tierra.

¡No!, grita la diosa. ¡No!

Yo soy ustedes. ¡No me adoren! ¡No!

Ella se deja vencer por la angustia Respirando con

dificultad, despierta tiembla y Ilora

¡No! Gotitas de sudor abren su cuerpo. ¡No! Por su bella

cara corren las lágrimas.

El dragón silba… y guarda silencio otra vez.

SEGUNDA PARTE: Melinar y los Yo Multidimensionales

I Los zapatos rojos


El año es 1994, el lugar: Planeta Tierra, la ciudad de Nueva York, la parte occidental superior. Graciela se baja de un taxi en la esquina de Broadway y la calle 78 apretando firmemente una bolsa de compras de uno de los almacenes más exclusivos de la ciudad. Alegre y nerviosa al mismo tiempo, ella reflexiona sobre su estado mental. Acaba de pagar casi 300 dólares por un par de zapatos rojos de tacón alto, una suma exorbitante por un par de zapatos. Después de muchos años de meditar y buscar la verdad, de viajar por todo el mundo y de buscar respuestas en miles de libros, está de pie en las peligrosas calles de Nueva York, apretando firmemente un par de zapatos que cuestan lo suficiente para alimentar a una familia de seis personas durante un año en algún país tercermundista.

Una quejumbrosa voz llega a la conciencia de Graciela. Mira y ve a una joven mujer desgarbada sobre unos escalones de concreto. Está sucia, andrajosamente vestida y visiblemente perturbada. Su rostro está lastimado. La mujer llora histéricamente y grita: "¡No tengo nada, no tengo dónde vivir, no tengo qué darles a mis hijos!" Su desespero llena la calle mientras les suplica a los transeúntes. Como están en Nueva York naturalmente, todo el mundo la ignora. La bolsa se vuelve más pesada en los brazos de Graciela. Con un sentimiento de cobardía y culpabilidad, ella abre discretamente su bolso y saca un billete de 20 dólares. Toma precauciones para no atraer la atención de asaltantes potenciales. Camina lentamente hacia la triste mujer y deja caer el billete en sus manos encallecidas y ansiosas.

La mujer salta de alegría y grita a los cuatro vientos: "¡VEINTE DOLARES!" ¡Dios mío, esta mujer me dio veinte dólares! Todas las personas que estaban cerca se dieron vuelta y miraron a la mujer y a Graciela. Ella sabe que si permanece un minuto más será acosada por otros mendigos desesperados. En medio del pánico, Graciela empieza a correr esquivando el tráfico mientras cruza Broadway y la 78 para llegar a Riverside Drive. Entra en un edificio de apartamentos, besa al portero y toma el ascensor. Recuesta su cuerpo contra sus cómodas paredes, mientras su corazón late apresuradamente. Los zapatos ya no están.

*

En otra dimensión Inanna, la hermosa diosa pleyadense, está sentada en una óvalo transparente contemplando las proyecciones multidimensionales de su Yo que ella ha lanzado en el continuo del espacio/tiempo. Alcanza a percibir una sensación de temor y pánico de uno de los Yo. Se enfoca sobre el área de la molestia y ve la imagen de Graciela en el ascensor. El corazón de la chica se acelera peligrosamente, quizás es necesario un poco de sosiego.



*

Graciela escucha una voz familiar en su mente: "Cálmate, estás bien. Fue algo muy generoso de tu parte el haber ayudado a esa pobre mujer. Respira profundamente y cálmate". Mientras abre la puerta de su apartamento Graciela empieza a llorar. Dos hermosos pastores alemanes negros saltan de gozo, besan sus lágrimas y le dan la bienvenida a casa. Ella abraza a sus dos ángeles guardianes con agradecimiento.

Graciela se dirige a la ventana. Después de vivir veinte años en Nueva York por fin vive en un apartamento con una magnífica vista al río Hudson. El apartamento queda en el piso veinte; quizás un piso por cada año. Desde la seguridad de su balcón elevado ella mira hacia abajo al Riverside Park. Es la primavera y los capullos de cerezos están en plena floración. La belleza es engañosa, pues oculta las cajas de cartón que están detrás de los árboles y que son el hogar de muchos indigentes. Desde arriba los ve claramente. "Ya no puedo aguantar esto. Me siento tan impotente frente a un desespero tan agobiante". Ella recuerda al hombre que vive en el parque durante todo el invierno y que se cubre con periódicos para protegerse del frío. En un temor mutuo, sus ojos se han encontrado más de una vez. Los ojos del hombre expresaban su dolor y desesperanza, penetraban en las profundidades del alma de Graciela dejándola con un sentimiento de impotencia total.

El dolor que produce la ciudad es más de lo que ella puede soportar. Sueña con las montañas del Noroeste del Pacífico, con bosques de cedro y agua pura. Abraza a sus perros y promete empacar y abandonar la ciudad, lo que para ella se ha convertido en una promesa vacía.

*

Inanna se relaja, sabe que Graciela ha recibido las imágenes del santuario de la montaña y las ha absorbido dentro de su ser. Muy pronto ella estará sola con las estrellas en Montaña Perdida. Fuera del caos de la ciudad ella podría escuchar a Inanna y, en el silencio del bosque, puede llegar a recordar. Quizás ésta tenga más éxito que los demás Yo. Quizás ésta activará los genes regresivos y podrá reunir a los otros Yo que están perdidos en medio de sus creencias. Tal vez esta joven mujer tendrá éxito donde muchos han fallado.


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