El ser está occidentalizado, ¿quién lo desoccidentalizará?



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devenir







El ser está occidentalizado,

¿quién lo desoccidentalizará?

Segundo boceto: Enero de 2006



El desoccidentalizador que lo desoccidentalice,

buen desoccidentalizador será.



NO TE SALVES

(Mario Benedetti)

No te quedes inmóvil

al borde del camino,

no congeles el júbilo,

no quieras con desgana,

no te salves ahora,

ni nunca

no te salves,

no te llenes de calma,

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo,

no dejes caer los párpados

pesados como juicios,

no te quedes sin labios,

no te duermas sin sueño,

no te pienses sin sangre,

no te juzgues sin tiempo,

pero si,


pese a todo,

no puedes evitarlo


y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas,

entonces,

no te quedes conmigo.




& nothing else matters… 8

Prólogo 9

Sima, Cima y Cía. 13

Sima: 14 de Julio de 1936 a 24 de Septiembre de 1972 14

Oeste: 21 de Agosto de 1614; 01:13 21

Norte: 21 de Agosto de 2005; 01:13 24

Norte: 23 de Septiembre de 2005; 23:35 27

Sima: 24 de Septiembre de 1972; 17:13 29

Este: 24 de Septiembre de 2005; 17:13 34

Nordeste: 24 de Septiembre de 2005; 18:14 43

Este: 24 de Septiembre de 2005; 19:17 49

Nordeste: 24 de Septiembre de 2005; 23:30 51

Sima: 24 de Septiembre de 1972; 23:59 53

Sima: 25 de Septiembre de 1972; 00:13 56

Sima: 25 de Septiembre de 1972; 00:33 58

Cima: 25 de Septiembre de 2005; 01:13 60

Sima: 25 de Septiembre de 1972; 01:17 64

Nordeste: 25 de Septiembre de 2005; 02:13 66

Nordeste: 25 de Septiembre de 2005; 03:03 68

Suroeste: 25 septiembre de 2005 05:17 69

Oeste: 25 Septiembre de 2005; 06:13 72

Sur: 25 de Septiembre de 2005; 06:25 76

Oeste: 25 Septiembre de 2005; 08:13 80

Sur: 25 de Septiembre de 2005; 12:13 85

Oeste: 25 de Septiembre de 2005; 13:33. 87

Nordeste: 25 de Septiembre de 2005; 22:00 90

Nordeste: 25 de septiembre de 2005; 23:35 92

Nordeste: 26 de septiembre de 2005; 13:13 94

Manuscrito 100

Manuscrito I/II: Sen to Chihiro no kamikakushi 101

Manuscrito III: Don Quijote ensancha el horizonte 105

Manuscrito IV: El sonido de los pasos de la hormiga 108

Cartas 111

Carta I: 20 de Septiembre de 1972: Otoño delincuente 112

Carta II: 21 de Septiembre de 1972: Invierno Gris 113

Carta III: 22 de Septiembre de 1972: Verano doloroso 115

Carta IV: 23 de Septiembre de 1972: Primavera Trompetera 118

Carta V: 24 de Septiembre de 1972; Tú, para ti 120

Epílogo 122

El palacio de la luna 123

Las estaciones 124

El mito de Orfeo 125

La Condesa Sangrienta 126

El mito del Titellaire 129



Soy escrivividor: lo que aquí escribo lo viví en verdad.

El escrito es un rompecabezas de historias y metáforas.

La historia es secuencial, la metáfora no.
A todos los que morirán de las mismas manos Aristeas que asesinaron a

Sócrates, Companys, Machado, Che, Dime Bag, el resto que no nombro y

el resto aún no nombrable pero enredadamente deducible.

& nothing else matters…


Bajo la primera decodificación, hay algo más, aguardando a ser entrevisto: esa es la virtud de la metáfora, y esa es la libertad del individuo: no pensar, pensar, doblepensar...
1984 – George Orwell Brida – Paulo Colheo Crónica de una muerte anunciada – García Márquez Cuadernos de Todo – C.M. Gaite Demian – erman Hesse Diarios / La Condesa Sangrienta - Alejandra Pizarnik Diarios – Anna Frank El arte de amar / Ser o Tener - Erich Fromm El Conde e Montecristo - Alejandro Dumas El hobbit – Tolkien El hombre que calculaba – Malba Tahan El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha – ervantes El misterio del Solitario / El traficante de cuentos – Jostein Gaarder El perfume - Patrick Suskind El retrato de Dorian Gray – Oscar ilde El sendero de la mano izquierda – Sánchez Dragó El viejo y el mar – Ernest Hemingway Estudiar: Estudar – Jorge Larrosa Gaia, la tierra viviente – lisabet Sahtouris Matar a Platón seguido de Escribir – Chantall Metamorfosis – Kafka La dama de las camelias – Alexandre Dumas La noche del ráculo / Mr Vértigo - Paul Auster Rayuela – Julio Cortazar Schopenhauer como educador – Nietzsche Tao Te King - Lao tse Temporada en el inferno – Rimbaud Un mundo feliz – Adolf Huxley L.P. Revolución 12.111 - Hamlet L.P. Crisis de claridad (La continua reinvención del yo) – Hora ulu P. El viaje de chihiro - Hayao Miyazaki P. Requiem por un sueño / Pi - Darren Aronofsky P. Noviembre – Achero Mañas P. Bailame el agua – Daniel aldés, Josecho san Mateo P. Matrix – Hermanos Wachowski 

Prólogo

Y olvidé por un instante de estar en mi mundo inmerso,

que el camino se construye golpe a golpe, verso a verso.
Olvidé tras callar tanto, olvidé de echar pa fuera

los quebrantos, los lamentos, que por tonto, padeciera.


[Hora Zulu]

Acabo de despertar... vaya, acabo de despertar si acaso estuve dormido. Abro los ojos y me sorprendo de la claridad, no me ciega. Un par de parpadeos pretendían protegerme del previsible sol cegador al descubrirme despertando: no eran necesarios, nada daña mi vista. Busco palpando mis gafas, deben estar cerca, siempre lo están cuando despierto. No las encuentro. La vista borrosa me reclama imaginación para descifrar las siluetas que me envuelven: el mar me cala sobre unas rocas negras rugiendo con potencia. Lentamente me invade mi pasado aturullándome la mente de recuerdos, ocultando tras ellos algo inminente que está a punto de abordarme, una especie de hecatombe que promete estallarme pero que aún no acaba de desencadenarse...


Me enrolé en el Gaia la navidad del 2108. Surcamos el océano alejados de tierra firme durante año y medio; mientras navegábamos las aguas, la expansión progresiva de una plaga de insectos devoradores de madera consumía el casco madera del navío. La mañana del treceavo día del décimo séptimo mes, el Gaia se desarmó sobre la mar. La tripulación se dispersó flotando a los cuatro puntos cardinales. Yo desperté moribundo en la sombra de un acantilado, en la cara norte de un islote.
El salitre maldice en mis papilas gustativas. Me siento perdido confinado en un saliente de roca resbaladiza y viva. Los ojos no me dicen más que mar y peñascos. La noticia no aguarda más demora, sobreviene. Me aturdo y se desboca el dolor. Parte desde el peroné derecho y me trepa hasta el cuello. El choque contra la roca reaparece en mi mente. Me desvanezco. Nuevos recuerdos me enajenan alejándome del acantilado, los sé pasados pero rememoran mi futuro...
Conseguí sobrevivir al naufragio alimentándome de seres marinos. Repetidas exploraciones al interior de la isla me revelaron restos de estructuras y utensilios rupestres envejeciendo en diferentes cuevas naturales. Jamás abandoné la costa. La esperanza de ser rescatado me mantuvo activo durante meses. Señalicé artificialmente las playas y los acantilados. Fue en vano.
Tras años anclado en aquel amasijo de piedras, en la inmensidad del océano, perdí por completo la esperanza. La esencia de la cultura que hubo poblado la isla permanecía integrada en su hábitat. Su flora y fauna me acogían arrancándome de la periferia marina, revelándome una conciencia de si mismos que mi cordura no permitía atribuir a seres no humanos. Pájaros multicolor, mamíferos variopintos, flores deformes, árboles viejos... se despojaban de la homogeneidad paisajística perfilando sus propias personalidades. Su canal comunicativo se solidificaba ante mis sentidos. Equivoqué la realidad. En pocas semanas dejé de sentirme náufrago. Inmerso en aquella sociedad de animales y plantas me abandonó mi conciencia de humano. Los estragos del Esdevenir del tiempo también cambiaron su curso: retrocedían con cada cambio de sol y luna. Comencé a rejuvenecer lentamente.
La madrugada del 25 de septiembre 2072 trajo una superviviente al acantilado. Una mujer morena desfallecía tirada en el mismo saliente que me cobijó a mi. Yo apenas recordaba ya el día de mi llegada, 36 años antes. Nada quedaba del marinero buscavidas que naufragó. Mis anfitriones me enseñaron el proceso de difuminación que realizaron conmigo. La muchacha anduvo entre nosotros sin percibirnos durante meses. La alimentamos dejándole piezas de comida en los lugares que solía frecuentar. Ella las consumía complacida y nos dejaba letras naturales (surcos en la arena, ramitas, piedras...) junto a los restos. Dos años después de su llegada equivocó la realidad y nos conoció. Comenzó a rejuvenecer lentamente. Perdió el control de si misma vacilando en el doblepensar. Su ser se negaba a admitir el tiempo en sentido inverso. Nos fue rechazando. Un atardecer naranja, sumida en un ataque de histeria, huyó a alguna cueva del acantilado en la cara norte de la isla. Corrí tras ella. Buscándola entre peñas. Perdí pié, caí al vacío golpeándome en un saliente sin salida. Mis gafas cayeron al agua...
Los recuerdos me vuelven a encarar el presente por derecho. Retomo la conciencia, sigo aquí, herido en el acantilado. Sin gafas y con el suplicio vociferando entre la tibia y el peroné. Deben estar hechos trizas. Vocifero al aire pidiendo auxilio. No oigo mis súplicas porque no superan al constante quejido que escupe mi boca. Asisto desde la calma a mi ser desbocado, susurrándole caricias de consuelo. El tiempo transcurre acrecentando mi desesperación. Una mancha se me acerca volando. Atraviesa la capa de visión borrosa, mis ojos distinguen a Abraxas, el loro violeta. El pánico me abandona. Mis terminaciones nerviosas dejan de transmitir, mi amigo me devolverá a la manada. En cuanto a ella...
Sima, Cima y Cía.

El verdadero dolor del humano

se determina examinando en qué medida

y en qué sentido

ha conseguido librarse del yo.
[Albert Einstein]

Todo el procedimiento es la realización, en el arte,

del principio de resignación vital.

La religión y la cultura, lo sagrado y lo profano no se muestran divididos. 

No debes hacer nada sino abandonar tu voluntad propia, a saber,

eso que llamas yo o tú mismo.

Por lo cual has de entender que todas tus propiedades malas

crecerán en debilidad, flaqueza, y disposición a morir;

y entonces te sumergirás nuevamente dentro de esa única cosa,

de la que surgiste originalmente.

[Boehme]

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