En julio de 1881, la deuda era de 110. 873 libras esterlinas y 3 chelines



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La Forestal
Treinta y siete cajas de hierro partieron del puerto de Liverpool el 10 de marzo de 1874, embarcadas en el buque "Gassendi". El destino era Santa Fe, traían 180.187 libras esterlinas.
Era el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta & Compañía y el gobierno de la provincia con el objetivo de conformar el capital inicial del Banco Provincial de Santa Fe.
El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado de la prestamista era el doctor Lucas González, quien luego también arbitraría de representante del Estado santafesino a la hora de saldar la deuda.

En julio de 1881, la deuda era de 110.873 libras esterlinas y 3 chelines.


La provincia, a sugerencia del polifuncional Lucas González, decidió pagar ese compromiso con tierras fiscales.

Se le otorgaron, entonces, 668 leguas de territorio. Fue por medio de una ley de la propia legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1880.


"Los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos buscarla -a esta altura del estudio que realizamos- en tierra argentina, y a ella es ajena el pueblo, gobernado por el régimen de una democracia permanentemente escamoteada", escribió Gastón Gori en su imprescindible "La Forestal. La tragedia del quebracho colorado", editado en 1965.
La escritura debía ser firmada por el mismísimo Juan Bautista Alberdi que intervenía a nombre del gobierno, pero no lo pudo hacer por problemas de salud. Lo reemplazó un inglés, Federico Woodgate. Junto a Lucas González, firmaron "la entrega del Chaco santafesino en una extensión de 1.804.563 hectáreas".
El gobierno cobró 1.002.594 pesos, pero devolvió en juicios reivindicatorios la suma de 3.212.190 pesos.

Así nació la Santa Fe Land Company, después Compañía de Tierras, Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada, después La Forestal Argentina Sociedad Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales.


En 1915, un diputado provincial de Santa Fe, Romeo Saccone, salió en defensa de La Forestal diciendo que "pretender gravar con un sistema impositivo elementos primordiales del progreso, cuando precisamente el Congreso Nacional para ayudar toda iniciativa privada, suprimió totalmente los derechos a la importación de rieles, no sería digno de una provincia que pretende y con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización en este país". Esos eran los empleados de la empresa.
En 1965, cuando los ingleses decidieron retirarse del latifundio, el gobierno de la provincia decidió pagarles 2,5 millones de pesos la legua cuadrada de peor calidad y 3,75 millones de pesos por legua cuadrada de estancia. Decía Gori que con esto "siguen haciendo los ingleses sus negocios millonarios, mientras en esferas gubernativas se exhibe como un triunfo, lo que es una nueva conquista de la compañía que acumula ganancia sobre ganancia".
La empresa tuvo su propia bandera, su policía brava, sus ciudades, puertos y ferrocarriles, moneda propia y más de 20 mil trabajadores, entre los que no se contabilizaron los diputados, comisarios, jueces de paz y otros influyentes funcionarios que recibían distintos favores de la empresa, como queda dicho.

Hubo poblaciones que recibieron los nombres de algunos presidentes del directorio de la empresa, como sucedió con Patrick Ogilvie Campbell, que le prestó su apellido al lugar en donde suele vivir el ahora senador nacional Carlos Reutemann, Llambí Campbell.


La Forestal explotaba también campos en los departamentos del centro y sur provincial, como San Martín, Belgrano y General López. Un dominio sobre la mayoría del territorio santafesino.
Mientras tanto le pagaba a la provincia 300 mil pesos en moneda nacional pero tributaba casi 9 millones de pesos a la corona británica, según el balance del año 1916.
Entre 1947 y 1957, las ganancias de la empresa se calculaban en 50 millones de dólares y hacia 1963, sus excedentes eran del orden de los 750 millones de pesos nacionales.
En forma paralela, desaparecía el quebracho, se cerraban las fábricas y crecía la desocupación y las poblaciones iniciaban el exilio interno.
También estuvieron las huelgas heroicas de los obreros y hacheros de 1919 y 1921, salvajemente reprimidas y algunas denuncias contra la explotación en la legislatura provincial durante los años cuarenta.
Gastón Gori se lamentaba en 1965 que "en más de 2 millones de hectáreas no existe ni una sola biblioteca y un censo de lectores daría un índice cultural prácticamente nulo".
Contaba que en 1963, "La Gallareta se conmovía por el cierre de su fábrica de tanino; pero la Compañía ni remotamente se cerraba como consecuencia de un descalabro económico; por el contrario, sus ingresos brutos en ese año fueron del orden de los 547 millones de pesos, así como en 1962, después de la clausura en Villa Ana, fueron de 463 millones de pesos. Centenares de millones por un lado, desocupación y miseria por el otro", sostenía el notable escritor santafesino.
A cuarenta años del cierre de las últimas fábricas de tanino de La Forestal, los números oficiales de los censos forestales hablan del desierto que siguió a la empresa.
Solamente si la provincia oficiara de representante del pueblo santafesino tendría la posibilidad de demandar a los herederos de la firma en millones de dólares por exclusivamente el costo ecológico.

Lo social, lo humano, lo cultural, lo perdido por los impuestos mal cobrados, sumaría otra cifra sideral que por ahora ni siquiera puede ser mensurada.


Fuente: www.edicionuno.com.ar

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Murió Gastón Gori (17/11/04)
'TENEMOS QUE SER MENOS IGNORANTES'
Por Carlos del Frade
Gastón Gori escribió y publicó y le reeditaron un total de 87 libros, uno por cada año que vivió. Con intensidad, pasión, amor y rigurosidad. Un cuarto de siglo le llevó su investigación en torno a La Forestal y murió con una jubilación que apenas superaba los 600 pesos. El escritor y periodista que nació en Esperanza murió el 17 de noviembre de 2004, el mismo día que se inauguraba el Tercer Congreso Internacional de la Lengua que, seguramente, hubiera ninguneado su compromiso y fulgurante existencia subordinada a la palabra como herramienta de transformación social y denuncia permanente. Quienes lo conocimos sabemos de su humildad, su sentido del humor y su renovada rebeldía cada vez que se enteraba de una nueva etapa del saqueo. Dos años atrás lo vimos bajar de una combi con un gran costo físico para sumarse a la creación de una biblioteca popular surgida de una asamblea barrial que apostó al futuro y que bautizó al lugar con su nombre. Hoy Gastón ya no está. Pero es una definición absurda. Por eso elegimos volver a contar aquella postal de alegría, militancia, honestidad y extraordinaria capacidad que nos regaló cuando se inauguró la biblioteca en la zona oeste rosarina. Gastón es un imprescindible. Lo queremos mucho. Lo seguimos necesitando.
El lugar más luminoso del mundo
En la lluviosa mañana del sábado 30 de noviembre de 2002, las asambleas barriales de Fisherton hicieron salir el sol.
Medio millar de pibes, que concurren a cinco escuelas del lugar, participaron del concurso de dibujos que sumaría el isotipo de la biblioteca popular inventada por los protagonistas de las asambleas.
Fisherton tiene 130 años y nunca antes, ningún funcionario, nacional, provincial o municipal, tuvo la idea se fundar una biblioteca.
Lo hizo la gente del pueblo.
Esa mañana de nubes, pintada de gris, los chicos que fueron con sus padres, hermanos y abuelos, supieron el significado de la palabra futuro.
Conocieron las cortinas hechas a mano por las vecinas, los estantes robados a la mugre de galpones abandonados, encontraron los marcos de las puertas pintados a nuevo, y comieron un bizcochuelo gigante cocinado en una panadería del barrio.
Vieron emocionarse a sus maestras, disfrutaron de títeres y bailes y descubrieron otra palabra nueva: dignidad.
La reconocieron en un viejito que para caminar se apoyaba en un bastón marrón, que vestía de traje y cuyos lentes hacía imaginar que no miraba lejos.
Era el hombre que llevaba el nombre de la biblioteca.
Gastón Gori, tejedor de la dignidad santafesina.
-Tengo ochenta y siete años y ochenta y siete libros publicados. Y como tengo pensado llegar a los noventa, necesito publicar tres libros más. Porque forzando las estadísticas quiere decir que tengo un libro por cada año de vida -dijo Gastón.
El hombre que durante un cuarto de siglo investigó La Forestal y descubrió las palabras como vínculos de historias individuales y colectivas, es apenas tenido en cuenta por los grandes medios de comunicación de la provincia.
Y hoy, cuando tanto se habla de los productos comerciales que semanalmente emite Telenoche Investiga, viene bien hacer un pequeño ejercicio intelectual.
¿De cuántas investigaciones que realizó Canal 13 usted se acuerda?. Difícilmente pueda decir con exactitud el contenido de más de tres trabajos a pesar de la enorme difusión que le dio el multimedios Clarín.
Sin embargo, cuando hoy los pibes de diecisiete años son explotados en los grandes supermercados de la ciudad, ellos, los mismos adolescentes, dicen que los tratan como en La Forestal.
Y ese concepto se hizo carne en la memoria del pueblo gracias al trabajo de Gastón Gori. Casi con seguridad ninguno de los chicos leyó el trabajo del esperancino, pero su obra se ha metido en la conciencia colectiva y ese es el mejor premio que puede tener un periodista de investigación. Que su obra lo trascienda y forme parte de los que son más.
-Yo repetí segundo grado porque no me daba la cabeza...Quería ser carpintero y todavía tengo el alma del carpintero...Si queremos ser una gran nación tenemos que leer más, tenemos que ser menos ignorante. Por eso es hermoso inaugurar esta biblioteca, porque es como un lazo que ahorca la ignorancia - sostuvo Gastón con su implacable lucidez de ochenta y siete años atravesados de coherencia, ética y búsqueda de la belleza y la verdad.
Por eso los chicos sintieron la alegría de sus padres, cuando este viejito los hizo reir; por eso los pibes se emocionaron cuando sus padres vibraron con las palabras de Gastón; por eso, ellos, los chicos de Fisherton, entenderán con el tiempo, cuando vayan una y otra vez a la Biblioteca, que ese sábado 30 de noviembre, fue el lugar más luminoso de la provincia, aunque lloviera y no estuviera el sol.
La luz viene del protagonismo de las asambleas barriales de Fisherton y de la vida de Gastón Gori, del futuro concreto y material que construyeron en Juan José Paso y Tarragona, a contrapelo de tanto cinismo e indiferencia que campean en estos crepusculares comienzos del tercer milenio.
Déjese tocar por esa luz, métase en esa biblioteca.
Ahí está el futuro, chiquito, sencillo y poderoso, tanto como la dignidad de Gastón Gori.
argenpress.info

Gastón Gori - Esperancino


17 de noviembre de 1915 - 17 de noviembre de 2004
Ese día tenía previsto presenciar en Santa fe una charla que brindaría el escritor mexicano Carlos Fuentes, quien estaba participando del congreso de la Lengua en Rosario, y en una breve escapada nos daría el gusto de poder verlo en la ciudad capital. Pero sucedió lo de Gastón Gori, así que concurrí a su sepelio en su tierra natal, Esperanza. Quizás tenga otra oportunidad de verlo a Carlos Fuentes. Pero lo de Gastón Gori, era más fuerte, sentí que aunque anónimamente, debía estar en el adiós a ese maestro y muchas veces fuente de trabajos historiográficos que había escrito.
Mientras me dirigía desde Santo Tomé, donde vivo hasta Esperanza, la mañana se presentaba luminosa y ya algo calurosa, un día de sol y cielo azul, muy típico de la provincia de Santa Fe. En el campo, los trabajadores agrícolas, sin dudas los nietos o bisnietos de aquellas "Familias fundadoras de Esperanza", hoy desparramados no sólo en lo que fue la colonia Esperanza, sino por todo el centro oeste santafesino, se aprestaban en sus labores del campo, los trigos ya estaban casi prontos para la cosecha.
El era de mi barrio, vivía a unas 3 cuadras de mi casa, había ido a mi misma escuela, la 315 "Aarón Castellanos", era de noviembre, el mismo mes en que nací, había andado por mis mismas calles y caminos, había visto el edificio del ferrocarril, cercano al Molino Angelita, escuchado los "pitos" o silbatos de las fábricas anunciando el comienzo o el final de las jornadas de los obreros y trabajadores, aunque años antes, pero era la misma mística percibida, la de un pueblo de trabajo y en eso se inspiró su obra, tal como lo que había vivido desde chico, en ese pequeña ciudad cosmopolita, entre agraria y urbana, entre campesina e industrial. Lo habían visto en esa calle San Martín dos cuadras al norte del ferrocarril, donde estaba el negocio de su padre, y por esa calle San Martín habían alguna vez estado juntos, José Pedroni, Paillet, Gori, Riva, Stessens y otros personajes que dió Esperanza y que tenían su ámbito de encuentro o de presencia en esas dos o tres cuadras al norte del ferrocarril. (Según el propio Gastón: Manuel Streiger; Evaristo Stessens; Omar Pedroni, hijo de José; el doctor Alfredo Heer , Armando Bruera, Lionel Robert )
Y así luego de las ceremonias, terrones de tierra, de esta tierra generosa de la que él tanto había hablado, fue cubriendo su féretro, allá en el cementerio de Esperanza, para volver a ser algún día otra vez parte del ciclo de la vida.
Hugo Zingerling
Esperanza despidió a Gaston Gori
El cortejo que traslada los restos del destacado escritor se detuvo frente al edificio municipal donde recibió el reconocimiento de la comunidad. Sus familiares participaron emocionados de la ceremonia que finalizó en el cementerio local. En cada lugar representantes del Movimiento por las Letras, el Centro de Estudios Históricos y el Intendente Municipal destacaron en sus mensajes su aporte y su generosa personalidad.
Una vez ingresado a la ciudad de Esperanza, el cortejo fúnebre se dirigió a la Escuela Normal, institución donde Gastón Gori se recibiera de maestro, para luego detenerse frente al edificio municipal.

Allí se escucharon reconocimientos de Ruben Leonardi por el Movimiento Esperancino por las Letras, un funcionario de la Secretaria de Cultura de la Provincia y del Intendente Municipal Rafael De Pace que entregó el último adiós en nombre de su ciudad natal.

Posteriormente todos los asistentes se dirigieron a la necrópolis local previo paso por la Escuela 315 Aaron Castellanos, lugar donde Gastón Gori cursara sus estudios primarios.

Finalmente en el Cementerio Municipal las palabras de despedida estuvieron a cargo de José Luis Iñiguez por el Centro de Estudios Históricos.


Por Normando Gil y Nicolás Loyarte | nloyarte@cableydiario.com
El sábado 4 de enero de 2003 el escritor santafesino recibió en su casa a un equipo periodístico de Cable & Diario y El Litoral.com. Aquella mañana calurosa fue inolvidable. Gastón iluminó con simpleza aspectos sorprendentes de su vida: sus afectos y predilecciones, su lectura crítica de la realidad y los anhelos para los que, él afirma, serán sus próximos tres años de vida. La conversación fue por momentos íntima, espontánea, mágica. Preciso y lento como su tortuga, Gastón recorrió su obra y habló de sus autores de cabecera. Subió la escalera angosta y oscura hacia una puerta vidriada para mostrar su desordenada biblioteca, el escritorio, testigo de su desconcierto, su tristeza y sus ansias de luz cuando escribió La Forestal en noches de Vigilia Retenida (sus borradores inéditos), y su primera máquina de escribir que azarosamente recupero hace poco. En el patio, sentado bajo el fresco de la Bignonia, el señor de lo picaflores compartió su mundo de pájaros, el trato cálido con su tero, su pato y las calandrias. En esta presentación, El Litoral.com pone a disposición de sus lectores el texto completo de la entrevista que testimonia la vida de uno de los escritores esenciales de nuestra provincia.
En el patio de la bignonia

...miles de hectáreas habré caminado por los campos, pero nunca encontré un pájaro muerto. Y cuando mueren en jaulas, siempre dicen que mueren de tristeza. Pero no es que mueren de tristeza, es que el final de la muerte es una muerte de tristeza, para el ser humano también. Agonía, qué quiere decir: la tristeza de morir... agonía, es la tristeza de morir. Todos morimos tristes cuando morimos por cosas naturales.

Y morimos —como decía el pastor protestante— ‘‘Y José era muy bueno y murió de su última enfermedad'' —comenzó Gastón Gori la charla.
Gastón, ¿está escribiendo?

Yo en este momento no estoy escribiendo libros. Pienso en libros, inclusive tengo concebidos libros, pero no voy a escribir. Porque tengo que hacerlo en forma manuscrita y la vista no me permite hacer bien las letras. Aunque puedo escribir bastante bien, por haber escrito millones de veces las palabras, pero no quiero escribir un libro. Esa es una de las razones.

Tengo una hija que revisa todo lo que yo escribí. Y es la única que puede leer mis manuscritos y no equivocarse. Inclusive corrige los errores que comente la desgrabadora, que a veces no sigue el sentido de las cosas y pone cualquier palabra.
¿No le gusta dictar?

No, dictar no me gusta. El estilo oral es una cosa y el estilo escrito es muy distinto. El fenómeno de cerebración es distinto. Ahora, hace poquito dicté un trabajo. ‘‘Perdido en los quebrachales'' se llama. No es muy largo, lo publicó un suplemento de Reconquista. Lo escribir casi por un compromiso con Julio Acosta, director de la editorial Ameghino. El me pidió que escribiese eso. En la contratapa dice que mi entusiasmo por el trabajo de La Forestal me llevó a perderme dos veces en los montes. Quería escribirlo y me ayudó una chica que vive en frente de mi casa que me sigue muy bien cuando dicto. Pero es muy difícil el tema. Escribirlo me resultó dificilísimo, por el fenómeno psicológico que hay que realizar. Lo alcancé a escribir y salió lindo, dice mi mujer, pero mi mujer no es que me ama, es chupamedia mía.


¿Gastón, no piensa escribir más?

No. Yo no pienso escribir otro libro más. Tengo motivos para hacerlo y tengo cosas concebidas, pero no lo voy a escribir.


¿Cuándo tomó esta determinación?

El hecho de que me haya disminuido la vista; por ejemplo: yo te miro a vos, y te veo dentro de un rato y no te reconozco. Además de la pérdida de la vista tengo un infarto cerebral crónico. Quiere decir que hubo muerte de neuronas. Entonces esta muerte de neuronas me afectó los hemisferios cerebrales donde la vista, el aparto óptico, manda las imágenes. Bueno, yo a eso no lo tengo más completo. Ese es un inconveniente muy grande, porque también me hace perder la memoria visual. Y perder aunque sea una parte de la memoria es perder ya una parte del pensamiento. Aunque sea perder la memoria inmediata, la antigua no. Yo me puedo acordar de muchísimas cosas viejas. Inclusive de demasiadas cosas me acuerdo, debería acordarme de menos.


¿Cuántos libros tiene publicados?

Hay 47 primeras ediciones, incluyendo algún folleto, y hay 40 reediciones de libros. Ochenta y siete veces me publicaron libros, y tengo 87 años. Y como he resuelto vivir hasta los 90 años me van a faltar 3 libros. Uno ya está casi en camino, después de los otros dos me faltaría elegir uno, porque el último libro que me gustaría reeditar es un libro que yo quiero mucho: se llama ‘‘La pluma incesante''. Es decir: 90 años y 90 veces se habrán publicado libros míos, y terminarlo con el libro ‘‘La pluma incesante'' sería muy simbólico, me gustaría mucho hacerlo. Y ya te digo, como voy a vivir 3 años más, eso está resuelto, en eso ya no hay problema...


¿Por qué dice eso? ¿Cómo puede usted determinar que va a vivir 3 años más?

Lo he resuelto.


¿Y qué va a hacer dentro de 3 años?

Voy a vivir como vivo. Voy a vivir como vivo.


Pero, ¿por qué dice que va a morir dentro de 3 años?

Ah, yo digo 3 años como el límite de lo que yo he resuelto vivir. Pero si llego a los 90 años pido una prórroga (risas).


¿A quién se la pide?

Hay un ente que nosotros no podemos definir, (nocierto) (sic). Puedo pedírsela al destino, puedo pedírsela a Dios, por ejemplo; ése es el ente que no podemos definir. Dicen que hace todas las cosas, pero parate con Dios, ¿no? Porque a mí me mandó un infarto cerebral. Después, saco también en consecuencia que Dios no tiene memoria o no lleva anotado nada, porque me mandó un infarto cerebral y después ahora último me mandó un cáncer de próstata. ¿No vio en la libretita que ya era bastante? Hubiera puesto: ‘‘Le mando un resfrío, le mando una tos...'', cualquier cosa. Pero ¿por qué un cáncer? Si todo el que tiene cáncer, aunque sea de próstata, muere de cáncer, (nocierto). Pero yo creo que a pesar de eso, con la ayuda de los científicos actuales, 3 años más voy a vivir. Y si no vivo los 3 años más, vengan y repréndame: ‘‘¡Incumplidor! ¡Traidor! ¡Traidor! ¡Usted nos ha engañado! A ver, diga ahora ¿por qué nos ha engañado?''. Y yo no te voy a contestar nada (risas).


Teóricamente, si usted quiere vivir 90 años, la prórroga la tendría que pedir en el 2005.

Eso mismo, en el 2005 pediría una prórroga.


¿Entonces le quedan 2 años?

¿ Dos años?


Estamos en el 2003.

Sí.
¿Qué día nació usted?

Yo nací el 17 de noviembre de 1915 (silencio). Así que 90 años sería en el 2005. Y bué, es un número hasta simpático.
Orden cronológico de ediciones y reediciones
GASTON GORI – FICHA BIBLIOGRAFICA

1940 – ANATOLE FRANCE…Ed. Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.

1941 – SOBRE LA TIERRA ENSANGRENTADA, Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.

1942 – MIENTRAS LLEGA LA AURORA, Porter Bs. As., poemas.

1943 – VIDAS SIN RUMBO, Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.

1945 – Y ADEMAS ERA PECOSO… Ed. Castelví, Santa Fe, Cuentos.

1946 – SE RINDEN LOS NARDOS, Ed. Espadalirio, Santa Fe, poemas.

1946 – INTERMEZZO DE LAS ROSAS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.

1947 – COLONIZACION SUIZA EN ARGENTINA, Ed. Colmegna, ensayo histórico.

1947 – EL INDIO, EL CRIOLLO Y EL GRINGO, Ed. Dpto. Estudios Etnográficos.

1948 – COLONIZACION, Estudio histórico y social. Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.

1949 – EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, ED. Colmegna, Santa Fe, cuentos.

1950 – HA PASADO LA NOSTALGIA, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayos.

1951 – VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.

1952 – LA PAMPA SIN GAUCHO, Ed. Raigal, Bs. As., ensayo.

1952 – Segunda edición de ANATOLE FRANCE, Ed. Colmegna.

1952 – Segunda edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, _Ed, Colmegna.

1954 – FAMILIAS COLONIZADORAS DE SAN CARLOS, Ed. Colmegna, historia.

1955 – Segunda edición de EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, Ed. El Litoral, Santa Fe.

1956 – LA MUERTE DE ANTONINI, Ed. Doble P., Buenos Aires, novela.

1958 – EL PAN NUESTRO, Ed. Galatea – Nueva, Visión, Bs. As., ensayo, social del campo.

1958 – EL DESIERTO TIENE DUEÑO, Ed. Doble P. , Buenos Aires.

1958 – ANIBAL PONCE, Ed. I.R.C.A.U., Buenos Aires, ensayo (folleto).

1958 – DIARIO DEL COLONIZADOR ENRIQUE VOLLENWEIDER, Ed. Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe.

1962 – EDUARDO WILDE, ED. Fondo Municipal, Santa Fe, ensayo.

1964 – INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Bs. As., ensayo.

1964 – Segunda edición de VAGOS Y MALENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe.

1965 – LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado, Ed. Platina, Buenos Aires, ensayo.

1969 – ESPERANZA MADRE DE COLONIAS, Ed. Museo de la Colonización, Santa Fe, ensayo.

1971 – Segunda edición de INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Buenos Aires.

1971 – LA NARRATIVA EN LAREGION DEL LITORAL, Ed. Museo de la Colonización, Santa Fe, ensayo.

1972 – Tercera edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, Ed. Diagraf, Buenos Aires.

1972 – LA TIERRA AJENA, drama de la juventud agraria. Ed. La Bastilla, Buenos Aires, ensayo.

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