Ensayo: neurosis, personalidad narcisista y delito dr. Elvis jorge alcalde muñOZ



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Ciudad de Lima, Enero 2012


ENSAYO: NEUROSIS, PERSONALIDAD NARCISISTA Y DELITO



Dr. ELVIS JORGE ALCALDE MUÑOZ

Doctor en Derecho y Ciencia Política (UNMSM)

Magíster en Derecho – Ciencias Penales (UNMSM)

Abogado (UNFV)

Asesor Legal y Profesor Universitario en Derecho Penal (USJB)

SUMARIO: 1.- Prólogo 2.-Neurosis Obsesiva-Compulsiva. 3.- Histeria y Narcisismo. 3.1.- La Caída. 4.- Responsabilidad Jurídico penal en conductas Neuróticas y Narcisistas. 5.-Consideraciones Adicionales. 6.- Referencias Bibliográficas.

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1.- PRÓLOGO.

P ara abordar el presente tema debemos precisar, necesariamente, que estamos ante un problema criminológico, siendo el factor psicológico-mental en cierto modo desencadenante de hechos desviados y/o delictivos. Aunque no lo parezca, la disfuncionalidad familiar, la desintegración, el mundo consumista y acelerado en el que vivimos ocasiona que las personas sean cada vez más propensas a sufrir trastornos mentales y de conductas leves, y que sin darnos cuenta influyen en la interrelación con las demás personas.

Desde este instante debo indicar que las neurosis y los perfiles narcisistas no son trastornos de la mente graves. Por el contrario, por ejemplo en el caso de las neurosis obsesivas compulsiva, la reafirmación del “pensamiento mágico” fijado en nuestra mente nos predispone a tener conductas un tanto extrañas, no comunes, pero que no ameritan internamiento, ni segregación clínica rígida.


De igual forma, los perfiles narcisistas al reafirmar un yo sobrecargado son peculiares y requiere manejo psicológico, y a propósito de ello la muerte de Muamar Gadafi (Libia) y Kim Jong-il (Corea del Norte) en el año 2011, personajes reconocidos a nivel internacional como gobernantes rígidos y dictatoriales de sus respectivos países nos llama a analizar sus rasgos psicológicos, su forma de pensar y sentir el poder, hablando del poder como elemento, probablemente, indispensable para estructurar sus vidas. Por ello, la necesidad de perpetuar su dominio es impostergable así se venga la noche y sea inevitable la caída del telón. Pero la relación entre una de las modalidades neuróticas y el narcisismo es interesante de resaltar, sobre todo por la comunidad de sus caracteres y su similar sintomatología, aunque de orígenes distintos y particulares. A lo largo de las siguientes líneas daremos una visión de estas variantes de personalidad sin dejar de lado, desde luego, el punto de vista jurídico penal.

Debo precisar que toda información descrita y alusión a personajes y hechos históricos en la presente es con finalidad y ánimo netamente académico y de enseñanza.


2.- NEUROSIS OBSESIVA COMPULSIVA.

Ciudad de Berlín, enero de 1945. Los principales Ministerios entre ellos el de Sanidad y Centros Hospitalarios están siendo desalojados y prácticamente destruidos por los propios soldados alemanes, aguardando el inminente final del gobierno nacional socialista – Nazi. Quizá también, una forma desesperada de recibir al Ejército Rojo dejando todo en escombros para que así el visitante no pueda usar ni aprovechar ningún tipo de recurso.

Albert K. R., uno de los tantos médicos internistas alemanes que está involucrado en el conflicto bélico, ya que también es un militar y activista permanente del gobierno, hace todo lo humanamente posible para salvar la mayor cantidad de vidas, sabe que en un par de días será trasladado definitivamente al bunker de la ex cancillería, a la espera de la muy próxima invasión bolchevique. Para este instante, ante los ojos y el análisis de un observador coherente y centrado la guerra ya estaba perdida para Alemania.

El galeno usa sus conocimientos médicos para intervenir quirúrgicamente a los pacientes que llegan hora tras hora, víctimas de un mortero, explosivos, armas de fuego de corto o largo alcance. Algunos combatientes llegan incluso mutilados, pero el resultado es el mismo, devastación por todos lados y presión para él. Punto interesante, debido a que esa presión que experimenta día tras día por ser eficiente ante la adversidad le genera a su vez angustia, ansiedad que no asimila adecuadamente, lo atormenta, y que físicamente se traduce en aceleración del ritmo cardiaco, palidez en el rostro, sudoración fría que aparece en la frente y recorre rápidamente hasta deslizarse por sus mejillas.

En ocasiones, nuestro amigo logra controlarse emocionalmente ante estas circunstancias, pero al día siguiente, aunado a aquella sintomatología, aparece una extraña sensación o necesidad de recurrir a presionar con las uñas de sus dedos parte de su cuello, esto se produce de manera inesperada e impostergable. Una necesidad o “manía” que realiza ante fuertes presiones emocionales como la que atravesaba en esos días. Su mente había grabado firmemente esa conducta.
Al comenzar el mes de febrero, los alemanes estaban acosados por los rusos, al Este, y por las formaciones anglo-americanos por el Oeste. Alemania prácticamente había sucumbido, sin embargo siguió peleando, prolongando inútilmente el sufrimiento de la población civil que subsistía entre los escombros de ciudades destruidas por los bombardeos. En este último tramo del conflicto bélico el avance del Ejército rojo sobre Berlín fue lento y penoso debido a la resistencia suicida de los soldados alemanes.

Los bombardeos no cesaban, cada vez eran más intensos, el cerco se cerraba, y ya no era posible abastecerse por el aire.


Albert ya instalado en el Bunker de la ex cancillería continuaba atendiendo a los pacientes, cada vez en condiciones más precarias debido a la falta de medicamentos y material quirúrgico apropiado. En eso llega hacia él un soldado alemán que se desangraba producto de un proyectil alojado cerca al hígado. Nuestro médico necesita estar sumamente concentrado para no perder al paciente, pero la angustia nuevamente hace presa de él y ocasiona la aparición de la conducta reiterativa de presionar o pellizcar su cuello, lo que técnicamente se denomina la compulsión.

Esta compulsión lo embarga una vez más, necesita quizá un ansiolítico más efectivo, pero que, desde luego, no lo suma en un letargo o sueño que le impida realizar su trabajo. Sin lugar a duda, estas compulsiones son inesperadas, aparecen en gran parte de los casos ligada a una etapa previa de ansiedad o angustia marcada.

La compulsión puede consistir, por ejemplo en tocar varias veces un objeto, en mirar bajo la cama o tocarse una parte del cuerpo un número de veces indeterminado, y en definitiva, existe un sinfín de variantes como posibilidades de creación tiene la mente de la persona. Asimismo estos individuos, que se dan cuenta de lo ilógico de la compulsión que practican evitan que los demás puedan percatarse de ella, de esta manera se valen de un elaborado y cuidadoso disimulo que impide captar el trastorno a un ojo no especializado en el tema1.

Es por ello, que la compulsión al ser reiterativa, necesariamente hace que se refuerce la memoria precisamente por la repetición constante de la conducta aprendida, que en el presente caso la constituye pellizcarse el cuello, pero esto a su vez genera desde luego pérdida de atención en todo lo demás.


Durante la intervención quirúrgica, y en un movimiento inesperado y descuidado por el llamado compulsivo, el médico perfora sin intención levemente el hígado del paciente, mala señal, y que horas después constituye una lamentable baja más para la fría estadística final que elaborará el alto mando soviético. No es extraño este tipo de resultados imprudentes ante la presencia de neurosis obsesivo-compulsiva como la que sufre nuestro querido galeno, y que es altamente probable que la ha ido adquiriendo con el pasar de los años, incluso desde la adolescencia, siendo más marcada con la compulsión por su labor médica bajo intensa presión aunado a un factor estresante como lo es el conflicto bélico en este caso.
Ahora, haciendo una pequeña digresión, no puedo dejar de mencionar la relación que estableció Freud entre la neurosis y la perversión, señalando de manera especial que en el fondo la perversión es el negativo de la neurosis, ya que el neurótico construye su sintomatología precisamente porque va en contra de sus deseos, no se deja dominar por completo por el placer (existe una fuerte represión); por el contrario el perverso se entrega por completo a ellos, tolera su perversión y la desea disfrutar por entero y así calma sus pulsiones.2 Es por ello que en la neurosis intervienen básicamente tres elementos: a) la frustración, b) la fijación, y c) conflicto psíquico. Más adelante analizaremos las repercusiones jurídicas penales en estos casos.
3.- HISTERIA Y NARCISISMO.

A propósito del prólogo en el presente texto, los gobernantes dictatoriales o autoritarios identificados a lo largo de la historia se han caracterizado básicamente por presentar actitudes radicales, absolutistas, de pensamiento rígido y parametrado, pero nos preguntamos ¿Cómo un personaje así puede tener el apoyo de gran cantidad de seguidores, de las masas, para finalmente regir sus destinos por periodos de tiempo indeterminados? Es innegable que el personaje dictatorial y/o tiránico y muchas veces usurpador, una vez en el poder, está dispuesto a perpetuar su legado, renunciar es impensable y la represión implacable contra sus opositores es una constante.

Lo cierto es que desde un inicio, estos líderes no son autoritarios. Antes de asumir el poder se presentan como personajes atractivos, seductores para la población, venden con maestría un producto o ideario de esperanza y reivindicación social, por lo general asumen la defensa de una bandera, una posición que finalmente hacen suya. En buena cuenta llegan a la primera magistratura cautivando al público, porque también, debemos decirlo, existe en estos personajes algo mágico que los liga con el auditorio, No debemos desconocer que el carisma o la personalidad carismática no se adquiere en alguna parte o en un centro de estudios, se nace con ello. El carisma constituye esa especie de don o gracia con la que vienen dotadas a este mundo ciertas personas, y que solo se perfecciona en algunos detalles con el pasar del tiempo. El carisma no necesariamente está ligada a la belleza física, no se corresponden necesariamente, de ahí que hombres físicamente mal parecidos pueden tener esa conexión especial con las masas y recibir finalmente el apoyo popular.
Pero así como existen cualidades de la personalidad que puede ser positivas si se usa para fines altruistas y benefactores, también existen en estos personajes trastornos leves de la mente y personalidad que no solo perjudican a las masas sino al propio dictador. La histeria (hoy ampliamente denominada histrionismo marcado) es una modalidad neurótica muy común y aunque son trastornos leves, sí presentan ciertas peculiaridades que hacen que una persona actúe de manera quizá un tanto singular o porque no decirlo de manera extraña, trastocando su modo de vida.

Sin duda, como ya lo señalamos, la histeria se produce por un estancamiento en la construcción del deseo. El lenguaje del paciente histérico es lleno de lamentos banales, pueden ser físico-corporales, y en gran medida magnificando de modo dramático sus síntomas. El investigador Jozef Corveleyn encuentra en la histeria una conformación constante de insatisfacción, impotencia, desilusión, y hasta autodesprecio. Así la búsqueda de una absoluta satisfacción y a la vez el sentimiento constante de insatisfacción, se manifiestan en casi todas las relaciones humanas del paciente histérico.3

Es por ello que el personaje no está tranquilo ni seguro del cariño y afecto de nadie, en consecuencia siente la imperiosa necesidad de estar siempre en alerta. Su prioridad es llamar la atención, impactar para recibir un trato especial, pero lo triste es que jamás está realmente seguro del resultado, porque vivencia una avidez por las miradas de su público, un deseo de sentirse en gran medida reconocido por el resto.

El histérico sufre cuando no es mirado, cuando no está en el ojo de la tormenta, y por ello utiliza un lenguaje seductor, tiende al exhibicionismo, la mitomanía por su necesidad inconsciente de impresionar. Por ello también se escucha la ligazón existente entre los términos de histeria y teatralidad o histeria y locuacidad excesiva.

En este punto Palacios Rodríguez señala: “el histérico se repliega en su soledad y en la desconfianza, porque el reconocimiento que tanto anhela no lo ve nada seguro. La pregunta que se formula este paciente es Cómo ser auténtico, Cómo ser él mismo, dentro de una búsqueda constante de afecto, amor y consideración; se encuentra embargado por la duda y la exigencia de simpatía y respeto incondicionales. Esta desconfianza se mantiene con la angustia de no ser amado por nadie y de haber sido excluido (complejo de cenicienta).4 En esta perspectiva, no es extraño pensar que estos personajes excesivamente autoritarios y dictatoriales puedan adolecer de este tipo de sintomatología teniendo en cuenta también la forma de acceder al poder y la necesidad de permanencia en él.
Todo este mecanismo u operación hace que desarrolle una importante dosis de inteligencia emocional, manejando circunstancias, presentándose con distintas mascaras dependiendo del auditorio, adquiriendo destrezas sociales que antes no tenía. Pero todo este conflicto interno, psicológico de nuestro personaje también tiene repercusiones accesorias como es el reflejo de su inestabilidad psíquica que puede ser observada por su entorno más cercano. El público no advierte ello, pero los asesores al oído, el círculo íntimo sí lo observa, es por ello que el dictador puede ser susceptible de una adulación falsa o lastimera, sugestionable con fines de manipulación.
Otro rasgo importante de resaltar, y que se puede observar en un tirano o dictador clásico es la personalidad de tipo narcisista. Es por ello también que de alguna forma el narcisismo está más relacionado a los trastornos neuróticos ya que el narcisista nato también denota angustia y aparentemente buena interrelación social. Así también haciendo un paralelo entre ambas figuras deformantes Sánchez García señala que en vez de una identidad inestable y no integrada como lo es en la histeria, en la personalidad narcisista hay identidad que no obstante ser patológica, por basarse en un yo grandioso, está integrada, estable, cohesiva y resistente a la fragmentación perturbadora. La comprobación de la realidad, el control de impulsos y la tolerancia a la frustración, y la estabilidad de efectos están relativamente más fuertes que en las personalidades borderline o neuróticas.5
El personaje narcisista tiene un gran sentido de autosuficiencia, de autoimportancia, tanto así que exagera sus logros a la espera de ser observado por sus adeptos, pero también de ser reconocido como tal. El problema es el exceso, lo podemos notar, y es que este exceso viene precedido y acompañado de una angustia. No es raro entonces que el narcisista fantasea con el poder ilimitado, asimilando la idea de que es el elegido, el único capaz para conducir a su pueblo al éxito, a la salvación porque de una forma u otra le contempla la historia mundial.

Otto Kernberg habla también sobre la envidia de los narcisistas. Y es que estos personajes tienden a ser envidiosos de otros, idealizan a algunos, de quienes esperan abastecimientos narcisistas y desprecian a aquellos de quienes no esperan ya nada. Sus relaciones con los demás son con frecuencia explotadoras y parasitarias.6 Punto importante porque debido a ello tienden a la manipulación de las personas para sacar provecho, en beneficio de sus objetivos y para ello crea directivas, campañas falsas o incluso las llamadas “cortinas de humo”.

Continúa Kernberg, “Debajo de una superficie que es atractiva y simpática, se siente frialdad y crueldad. Típicamente se sienten inquietos y aburridos cuando no hay nuevas fuentes que alimenten su auto concepto. A causa de su gran necesidad de tributo y adoración de los demás, a menudo se les considera como excesivamente dependientes.”7 De aquí podemos entender, evidentemente que existe un temor inconsciente a perder el súper ego ganado. No se arriesgan a que se esfume ese yo inmenso que en la práctica, tranquilamente, se puede traducir en el poder que ha recibido. Este poder lo hace grande, por ello los dictadores están dispuestos a permanecer en sus cargos de gobierno mucho más tiempo del previsto por la ley.
3.1.- LA CAÍDA.

Norte de Francia, madrugada del 6 de junio 1944, aproximadamente dos millones de hombres al mando del general norteamericano Dwight Eisenhower constituía parte del ejercito aliado que desembarcó en la región de Normandía. Hasta el día de hoy este hecho constituye la operación de invasión por mar más impresionante de la historia ya que más de dos millones de soldados cruzaron todo el canal de la Mancha desde Gran Bretaña hasta Normandía en la Francia por ese entonces ocupada.

Con un clima difícil, caía una tenue garua, cielo todavía un tanto gris y gran cantidad de proyectiles y explosivos fue el recibimiento que ofrecieron las formaciones alemanas (apostadas en toda la costa) a los aliados.

Increíblemente el mar se iba tiñendo de rojo por la gran cantidad de sangre de las bajas aliadas en su intento desesperado por llegar a la orilla de la playa, y avanzar en bloque, por sectores. Aunque oficialmente se sabe que se aseguró mucho menos terreno del previsto, sí se pudo establecer firmes piquetes (cabezas de llegada) que dio pie al desembarco de mucha maquinaria en los días sucesivos. EL 25 de agosto se produce finalmente la liberación de la Ciudad de Paris.

No cabe duda que se había despertado a un monstruo, como lo era Estados Unidos, ya que el ejército norteamericano con esta operación había iniciado una ofensiva implacable en toda Europa, y esta invasión al territorio francés era una de ellas, en su firme propósito de avanzar hasta el corazón del Tercer Reich y liberar los territorios ocupados de la Alemania Nazi.
Berlín, Bunker de la Ex cancillería, marzo de 1945, 15 metros bajo tierra, panorama sombrío, coge el tenedor con dificultad y lleva una porción de guiso con verduras a su boca, parte derecha del cuerpo debilitado a causa de un atentado hace un año atrás, brazo izquierdo tembloroso cuyo origen oficialmente no se ha determinado, en ocasiones siente que el cuello de la camisa lo asfixia, aspecto un tanto pálido, mirada triste y profunda, de caminar pausado, se dirige con regularidad hacia su secretaria y leales generales, y en uno de sus lamentos en voz alta al parecer ha replicado: “yo, sin haber pasado por instituciones ni academias militares, sólo me las ingenié para conquistar toda Europa”. Hecho que en la realidad fue prácticamente real, ya que recordemos que en el periodo de 1939 a 1942 tuvo bajo su dominio gran parte de Europa y el África, pero aún así un hombre con el perfil de Hitler, excombatiente de la primera guerra mundial, quien formó el partido Nacional Socialista, y que se inició con ascendente éxito en su vida política hasta recibir un gran apoyo popular, jamás podría permitirse capitular, aceptando una derrota, prefería la muerte antes que ser “humillado” o vencido en sus planes y perspectivas a futuro. Desde luego, todo ello en el marco de la perspectiva nazi, de supremacía racial y espacio vital que necesitaba para desarrollarse, piedra angular de su implacable propaganda. Algunos señalan también un miedo inconsciente a que su imagen sea vejada al ser capturado tal como había ocurrido con Benito Mussolini.

Más que rasgos histéricos, la probable personalidad narcisista del Fuhrer tiene sus peculiaridades, teniendo en cuenta que difundió su doctrina con tanta locuacidad y persuasión que llevó a sus seguidores al fanatismo extremo, tanto así que gran parte de la población no podían concebir un mundo donde vivir después de la caída del nacional socialismo, y ni que decir de sus colaboradores más cercanos, entre ellos los oficiales de la SS que en gran parte se suicidaron aún después de la desaparición de su líder, respetando un juramento de lealtad hasta el final del conflicto bélico.

Sin embargo, ser hombre de honor, sostener una convicción hasta que caiga el telón, sin rendirse y ni siquiera intentar huir teniendo la posibilidad de hacerlo, ocasiona también en nuestro personaje un conflicto interno grave, ya que una personalidad narcisista sin que tenga alguien que alimente su ego elevado definitivamente decae y sucumbe psicológicamente, hay decepción, y desesperación en él y los que lo rodean.

Es muy común entre los dictadores clásicos, que conforme ven el final de su poderío sobrevenga en ellos un descalabro emocional, depresión que se refleja en su aspecto físico desde luego, por ejemplo insomnio, conducta alterada e inestable, decaimiento general, prefieren estar acostados, temblor corporal, sudoración excesiva, y en general todos estos síntomas, en el fondo, constituye un sistema nervioso ya alterado.


4.- RESPONSABILIDAD JURÍDICO PENAL EN CONDUCTAS NEURÓTICAS Y NARCISISTAS.

Las neurosis son trastornos más o menos leves, por lo que generan cambios en el carácter y la conducta de las personas adoptando ciertos defectos en su desenvolvimiento personal diario y su interrelación con los demás, pero de ninguna manera hacen perder el contacto con la realidad, requisito este último que sí acarrearía verdadera inimputabilidad.

Por el contrario, en la neurosis la persona sabe lo que hace, entiende perfectamente las consecuencias de sus actos por lo que es plenamente imputable y va a responder ante la Justicia penal por los delitos que pueda cometer.

Pero desmenuzando el tema, en el caso de las neurosis obsesivo- compulsiva es peculiar, porque la mayor cantidad de ilícitos penales que se cometen bajo el imperio de este trastorno es la negligente precisamente por la compulsión que es dominante y genera en la persona mucha pérdida de atención o concentración en sus actividades. Aquí precisamente, por esa desatención se genera el daño culposo (negligente o imprudente según el caso) hacia el entorno que lo rodea.

Esta persona va a ser procesada por un delito culposo sin lugar a dudas. Ahora, puede existir un atenuante en cuanto a la penalidad aplicable si es que se logra probar que el paciente, efectivamente estaba fehacientemente diagnosticado con este desorden, y la compulsión apareció de manera totalmente inesperada, fulminante y fue a su vez desencadenante para que ocurra el daño.

En cuanto a los delitos dolosos que pueda cometer un neurótico obsesivo- compulsivo, va a ser plenamente imputable.


En cuanto a la neurosis histérica, la estadística criminológica no ha reportado incidencia criminal culposa de importancia en el marco de este desorden mental. Sin embargo en cuanto a los delitos dolosos, el paciente que está necesitado de la atención de un público puede caer en excesos como quizá una falsa denuncia sobre un hecho, algunas difamaciones, estafas menores, o en ciertos casos hasta daños a la propiedad ajena, por lo que ante estos hechos va a ser plenamente responsable en lo que le corresponde como ilícitos dolosos. Aquí es muy complicado que un Juez le otorgue algún tipo de atenuante en la pena debido a que estas conductas no son repentinas, sino que el agente las ha planificado con relativo tiempo.
En lo relacionado al trastorno de personalidad narcisista, los delitos más comunes que son susceptibles de ser cometidos por dictadores, gobernantes, usurpadores dominados en alguna medida por un perfil narcisista y/o mesiánico son los de corrupción, enriquecimiento ilícito, lesa humanidad como tortura, genocidio, desaparición forzada entre otros y que en todos los casos serán plenamente imputables por los crímenes cometidos.
5.- CONSIDERACIONES ADICIONALES.

En las siguientes líneas expresaremos brevemente algunas ideas finales que complementan lo narrado.



PRIMERO: La última Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud – OMS, vigente desde el año 1993 hasta la actualidad reconoce al trastorno neurótico y sus diversas variantes, encontrándose el trastorno obsesivo-compulsivo con la codificación F42, y la variante neurótica histérica (llamada por la OMS trastorno de conversión) con la codificación F44.

Debemos precisar que hemos hecho énfasis en estas dos modalidades de neurosis por su mayor significación criminológica registrada. Sin embargo, en esta clasificación de la OMS existe muchas más variantes neuróticas.8



Con respecto al Trastorno Narcisista hay que indicar que la CIE-10 de la OMS no la ha registrado expresamente. Actualmente ya se está trabajando en una nueva Clasificación Internacional de Enfermedades y que probablemente sea publicada para el año 2013.
SEGUNDO: De otro lado, como complemento a la clasificación de la OMS existe la Clasificación Psiquiátrica Norteamericana, en cuya última revisión DSM- IV de 1995, si incluye dentro de los diversos trastornos de Personalidad la variante del Narcisismo. Por lo que es importante tener también como referencia este registro debido a su importancia y categoría en la comunidad médica internacional.

6.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.- BLOSSIERS HUME, Juan José. “Criminología y Victimología”, Editorial DISARTGRAF, Lima - Perú, 2005.
2. - CORVELEYN, Jozef. “Histeria y Neurosis obsesiva”, Universidad de Lima Fondo de Desarrollo Editorial. Colección de Ensayos, Lima – Perú, 1996 (Título Original: Hystérie et néurose obsessionnelle. Traducción de Evelyne Dejardin).
3.- FREUD, Sigmund. “Compendio de Psicoanálisis”, Editorial Tecnos S.A., Madrid - España, 1985 (Título Original: Abriss der Psychoanalyse, redactado en 1938 y publicado por Int Z. Psychoanal en 1940; Traducido por Luis López Ballesteros y de Torres).
4.- FREUD, Sigmund. “Tres Ensayos para una Teoría Sexual”, Editorial RBA Coleccionables S.A., Barcelona – España, 2002 (Título Original: Drei Abhanulungen zur sexual theorie, 1905. Traducción cedida por Editorial Biblioteca Nueva S.L.; Traducido por Luis López Ballesteros y de Torres).
5.- GARCÍA ANDRADE, José Antonio. “Psiquiatría Criminal y Forense”, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, S.A., Madrid – España, 1996.
6.- KERNBERG, Otto F. “Trastornos graves de la Personalidad – Estrategias Psicoterapéuticas”, Editorial El Manual Moderno S.A. de C.V., México D.F., 1987 (Título Original: Severe Personality Disorders: Psychotherapeutic Strategies. Traducción de Jorge Abenamar Suárez).
7.- ORTIZ VALERO, Tomás y LADRÓN DE GUEVARA Y GUERRERO, Javier. “Lecciones de Psiquiatría Forense”, Editorial Comares S.L., Granada – España, 1998.
8.- PÉREZ PINEDA, Blanca y GARCÍA BLAZQUEZ, Manuel. “Manual de Medicina Legal para profesionales del Derecho”, Granada – España, 1990.
9.- SÁNCHEZ GARCÍA, José, “Personalidad Borderline y Narcisista – Una revisión sinóptica introductoria”, Centro de Producción Editorial de la UNMSM, Lima – Perú, 1996.
10.- SOLÍS ESPINOZA, Alejandro. “Criminología – Panorama Contemporáneo”, Editorial ByB, 4ta edición, revisada y actualizada, Lima – Perú, 2004.
11.- TIEGUI, Osvaldo N. “Tratado de Criminología”, Editorial UNIVERSIDAD S.R.L., 2da edición, Buenos Aires – Argentina, 1996.


1 En este sentido, Vid. PÉREZ PINEDA, Blanca y GARCÍA BLÁZQUEZ, Manuel. “Manual de Medicina Legal para profesionales del Derecho”, Granada, 1990, p. 247.

2 Vid. FREUD, Sigmund. “Tres Ensayos para una Teoría Sexual”, Barcelona, 2002, p. 211 (Traducción hecha por Luis López Ballesteros y de Torres).

3 Vid. Presentación del Libro hecha por Raúl Palacios Rodríguez. Facultad Psicología. Univ. de Lima. Libro: “Histeria y Neurosis obsesiva” Jozef Corveleyn, Lima, 1996, p. 10.

4Ibid, pp. 10 y 11.

5 Vid. SÁNCHEZ GARCÍA, José. “Personalidad Bordeline y Narcisista – Una revisión sinóptica introductoria”, Lima, 1996, p. 273.

6 KERNBERG, Otto F. “Trastornos graves de la personalidad – Estrategias psicoterapéuticas”, México, 1987, pp. 172 y 173.

7 Ibid, p. 173.

8 En este sentido Véase la relación de las demás modalidades neuróticas que reconoce actualmente la Organización Mundial de la Salud, Vid SOLÍS ESPINOZA, Alejandro. “Criminología – Panorama Contemporáneo”, Lima, 2004, pp. 455 y 456.



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