Entrega de la repotenciación del hospital eugenio espejo quito, septiembre 07 de 2016 saludo



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ENTREGA DE LA REPOTENCIACIÓN DEL HOSPITAL EUGENIO ESPEJO

Quito, septiembre 07 de 2016



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SALUDO

¡Cómo ha cambiado el país! A estas alturas de mi vida y de la Presidencia es difícil impresionarme, pero he quedado impresionado del laboratorio clínico de nuestro Hospital Eugenio Espejo, del centro tecnológico para controlar las diferentes partes del hospital, de las habitaciones que son mucho mejores que en una clínica privada y así debe de ser. No puede haber salud de primera, segunda, tercera categoría; es un derecho humano, solo puede haber salud de una sola categoría: de excelencia, como lo merecemos todos los ecuatorianos, compatriotas.

Qué bueno traerles buenas noticias. Pese a las dificultades que hemos tenido en estos últimos meses, qué bueno ya ir entregando obras para el Buen Vivir, obras que cambian la vida. Cuando la gente se nos moría por no tener dinero para hemodiálisis, ese muerto no era noticia, pero ahora que gastamos cerca de 100 millones de dólares para 6.000 pacientes que tienen que recibir hemodiálisis, eso sí es noticia, eso es excesivo gasto público, el gasto para salvar vidas si es noticia. Son las contradicciones que vive nuestro país. ¡A rechazar ese viejo país! a tener confianza en que hacemos lo correcto, compatriotas.

Se dice cualquier tontería y esas cosas tenemos que dejarlas en claro. Por ejemplo, todos aplaudimos la infraestructura y el equipamiento en este hospital, pero un hospital que, por ejemplo, cuesta 200 millones de dólares requiere para su operación el 30% o 35% para su operación, es decir 60 o 70 millones de dólares anuales y eso es gato corriente, lo que satanizan muchos.

Gasto corriente es el sueldo de los cerca de 40.000 profesionales de salud que trabajan en el Sistema de Salud Pública, si contamos a los administrativos -indispensables para que los otros puedan realizar su trabajo- son más de 70.000. Eso es lo que nuestra burguesía llama burocracia. Los burócratas en el sector público llegan a 60.000, todo el resto son educadores, médicos, policías, militares. El país debe ser consistente con lo que debe hacer para alcanzar lo que quiere. ¿Queremos salud de calidad? Por supuesto que hay que invertir. Pero además esa inversión implica gasto corriente, sueldos y salarios, más personal.

Antes de nuestro Gobierno el presupuesto para operar este hospital era de 9 millones, hoy es de 87 millones, casi 80 millones más. ¿Qué es lo que se hacía antes? Muy fácil, el paciente tenía que traer hasta la aguja para coserlo. Así se ahorraba dinero y era menos gasto público; pero cuánto se perdía en calidad de vida, cuánto se perdía en condiciones de salud, cuánto se perdía en dignidad, cuánta pobreza generaba, porque el eliminar el ahorro de bolsillo por el gasto de salud es uno de los principales factores para que hayamos reducido tan fuertemente la pobreza.

Lo que ustedes gastaban de su bolsillo no se contabilizaba en ningún lado, lo que nosotros gastamos como Gobierno, cobrando adecuados impuestos, utilizando adecuadamente nuestros recursos para salvarles la vida, eso sí se registra como gasto y sale en los titulares “excesivo gasto público”. A no dejarse engañar, gasto público son ustedes, sus hijos, su familia, nuestra salud, nuestro Buen Vivir.

¡Cómo olvidar! Los sindicatos en lugar de defender derechos defendían abusos, defendían espacios de poder. Eso nunca más, sobre todo en sectores tan delicados como salud, como educación. Los sindicatos, los derechos de organización laboral -que somos los primeros en defender- deben ser sobre todo para servir a los ciudadanos, para servir a los pacientes, para servir a nuestros jóvenes. ¡Cómo ha cambiado el país!

Hoy me han llenado de agradecimientos, y como siempre digo, desde lo más profundo de mi corazón, a mí no me tienen que agradecer nada, le tienen que agradecer a esos extraordinarios médicos que tiene la Patria, a esas enfermeras que con tanto cariño cuidan a nuestros pacientes, y hay que agradecerle al pueblo ecuatoriano que en el 2007 tomó el destino en sus manos, dijo ¡basta!, dijo ¡presente!, ¡que nuestros recursos sirvan a las grandes mayorías! y gracias a ellos se salvan cientos de vidas diariamente, vidas que antes desaparecían en el anonimato. Hoy, gracias a la Revolución en salud, esas vidas se salvan y esos seres humanos tienen adecuada calidad de vida.

BREVE HISTORIA

Quizás la satisfacción más grande en esta década ganada es inaugurar obras que salvan vidas y benefician a la salud del pueblo. Hemos pasado meses dificilísimos. La buena noticia es que estamos saliendo adelante y no es por casualidad, son las políticas que ha adoptado el Gobierno y la historia lo sabrá reconocer. Este Gobierno ya no cuida la deuda externa de los poderosos como en el 83 con las sucretizaciones, ya no cuida la riqueza de los banqueros como en el congelamiento de nuestros depósitos, los cuida a ustedes. Han sido momentos difíciles, por supuesto que hemos recibido impacto, pero hemos tratado de proteger sobre todo a los más vulnerables.

Qué orgullo, qué satisfacción, después de meses tan duros, continuar. La economía se está reactivando, hemos obtenido liquidez, estamos entregando obras. Por ejemplo, el día lunes entregaba dos escuelas del milenio, en lo profundo de la selva, para miles de jóvenes amazónicos que antes ni soñaban con una de esas escuelas y hoy tienen mejores escuelas que en el sector privado. Y ahora entregamos esta obra que salva vidas y beneficia a la salud de nuestro pueblo como es la repotenciación del Hospital Eugenio Espejo, que ya cumplió 83 años de servicio pero hoy luce mejor que nuevo.

A la historia de este hospital están atados 4 nombres que han marcado la historia del Ecuador.

Su construcción fue iniciada el 23 de mayo de 1901 por parte del siempre visionario general Eloy Alfaro, el mejor ecuatoriano de todos los tiempos. Pero el hospital atravesó un tortuoso y largo proceso de construcción y recién fue inaugurado en 1933 con el nombre del médico, periodista y pensador quiteño Eugenio Espejo, precursor de nuestra independencia.

A los 47 años de su inauguración, el 24 de mayo de 1980, exactamente un año antes de su trágica muerte, el presidente Jaime Roldós colocó la primera piedra del nuevo edificio. Y 36 años después de ese hecho el nombre de la Revolución Ciudadana está presente para entregar esta gran obra de repotenciación, que incluye áreas completamente nuevas de consulta externa y de emergencia.

Esto es bueno, a todos nos satisface, pero no debería pasar si se diera adecuado mantenimiento a nuestros hospitales, escuelas, carreteras, etcétera. Encontramos un país destrozado, por eso tuvimos que hacer lo que no se hizo en los últimos 30 o 40 años, y los que nunca hicieron nada, en vez de quedarse dignamente callados, son tan descarados en criticar el gasto público. Gasto público en el que tenemos que incurrir para hacer lo que ellos no hicieron. Ojalá no se tenga que volver a repotenciaciones totales, a rehabilitaciones generales, porque a través del tiempo se ha dado un adecuado mantenimiento. Eso es lo que debe aprender también el país, a conservar la inversión con un rubro de mantenimiento en el presupuesto del Estado.

En las últimas tres décadas la población de Quito al menos se duplicó, pero en ese tiempo ningún Gobierno construyó algún hospital para la ciudad. Esa era la partidocracia, compañeros. Eso causó congestión en la atención de salud pública, con todos los problemas que conlleva: hacinamiento, desabastecimiento de medicinas, mal servicio, además de lamentables muertes por atención ineficiente. Crecimos con eso, crecimos viendo a la gente acostada afuera del hospital, porque todo estaba desbordado, había hacinamiento por doquier y algunas veces por cotidiano creemos que es normal. Jamás podemos aceptar como normal esas condiciones infrahumanas, más aún en cuanto a la atención de salud. Por eso decidimos pagar al país y en este caso a la capital, a Quito, esa deuda social postergada por muchos gobiernos.

En el Distrito Metropolitano de Quito hemos construido el Hospital Docente de Calderón, para atender al norte de la ciudad, y el Hospital Gineco-Obstétrico de Nueva Aurora-Luz Elena Arismendy para los habitantes del sur. Pero además, está en construcción un Centro de Salud en San Antonio de Pichincha, y ya están en funcionamiento los centros de salud de Conocoto y Guamaní, los tres tipo C, que en realidad son pequeños hospitales.

También hemos repotenciado los hospitales Baca Ortiz, el de Yaruquí y la Maternidad de corta estancia del Centro de Salud Carapungo II. A eso se suma el Centro de Salud Tipo C de Chimbacalle y la construcción de una torre de consulta externa y de emergencia en el Hospital Pablo Arturo Suárez.



EJEMPLO INTERNACIONAL

Compañeros, no es solo cantidad, no es solo infraestructura, equipos, inversión, es calidad. Ya tenemos 40 hospitales públicos con certificados otorgados por la Agencia Internacional de Acreditación de Calidad- Accreditation Canada International (ACI), entre ellos está el Eugenio Espejo, que además fue el primer hospital público de especialidades en Hispanoamérica que obtuvo la acreditación de Oro, otorgada por la ACI, una de las más prestigiosas y exigentes calificadoras de servicios y atención de salud en el mundo entero. Y todavía hoy somos el único país de Hispanoamérica que tiene hospitales públicos acreditados por esta agencia.

Qué alegría poder decir al país que, con la repotenciación del Eugenio Espejo, nuestra capacidad hospitalaria llegó a 23.148 camas en la Red Pública Integral de Salud, conformada por hospitales, centros de salud, dispensarios y policlínicos del Ministerio de Salud, además del IESS y los de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Porque, les guste o no a algunos sectores, estos hospitales también son de la red pública, son pagados con fondos del pueblo ecuatoriano. Por tener un solo sistema de salud, que es un mandato de la Constitución porque la salud no es una mercancía, que incluye al sector privado pero sobre todo debe articular al sector público que consta de 4 sub sectores: Ministerio de Salud, IESS, ISSFA, ISSPOL; por ello tenemos reclamos de algunos oficiales retirados y lamentablemente en servicio activo que dicen que esto ofender a las FF.AA, que les estamos quitando sus hospitales para pasárselos al Ministerio de Salud. ¡Eso no es cierto! Lo que si se ha dicho es que tienen que articularse porque el promedio de capacidad utilizada en esos hospitales de las FF.AA es de 25% y en un país como Ecuador, en transición hacia el desarrollo, no nos podemos dar el lujo de desperdiciar recursos.

Algo análogo sucede con los colegios. La educación fiscal es civil, ¿por qué con dinero del pueblo ecuatoriano tenemos que financiar colegios donde los niños de educación inicial van con uniforme para recibir una instrucción militar? El que quiera hacer eso que vaya a un instituto privado, porque eso no lo tiene que pagar el pueblo ecuatoriano, no lo tiene que pagar el Estado ecuatoriano. Si algunos aspiran a eso, por su vocación militar, que respetamos mucho, profesión muy loable y sacrificada, busquen un liceo privado. ¡Ya basta, compañeros! ¡Igualdad de derechos para todas y para todos!

Según la Organización Mundial de la Salud debe haber dos camas por cada 1.000 habitantes. Con la construcción y repotenciación de los hospitales públicos llegaremos a un promedio de 1,8 camas por cada 1.000 –esto incluye la capacidad privada-, estamos a un paso de la media internacional. Antes de nuestro Gobierno apenas existían 1,4 camas por cada 1.000 habitantes. Es decir, este incremento de 0,4 para un país con 16 millones de habitantes equivale a alrededor de 7.000 camas adicionales, prácticamente todas públicas, porque lo que se ha hecho en los últimos años es invertir en hospitales públicos. ¿Cómo hemos logrado esto?

Hasta terminar nuestro Gobierno se entregarán 21 hospitales nuevos: 13 ya han sido inaugurados y 8 nuevos se encuentran en construcción. Adicionalmente, nuestro Gobierno repotenció 25 hospitales: 8 que ya fueron entregados y 17 hospitales repotenciados por entregar antes de la finalización de nuestro periodo. Es una verdadera Revolución Sanitaria. Todo esto representa un total de 7.257 camas nuevas que se suman al sistema nacional de salud, lo que nos permite acercarnos al estándar de la OMS de 2 camas por cada 1.000 habitantes.

Finalmente, el Ministerio de Salud Pública, también planifica la construcción de 4 hospitales adicionales que todavía no hemos empezado pero son compromisos del Presidente de la República: Piñas (está en un sector de alto riesgo y es necesario reubicarlo), Chone (tendrá que construirse uno totalmente nuevo porque por el terremoto del 16 abril quedó seriamente afectado y será derrocado), Durán (una de las ciudades más grandes del país que no cuenta con hospital) y Pedernales (donde siempre debió existir un hospital). Pedimos disculpas por la demora, porque obviamente hemos enfrentado muchos problemas económicos, pero al menos esperamos dejar iniciados esos hospitales y su construcción tendrá que continuar con el próximo Gobierno.

También hemos construido, compañeros, 56 centros de salud pero no las mediaguas de antes sino los centros de salud de la Revolución Ciudadana: 29 tipo A, 9 tipo B y 18 tipo C, y tenemos 42 más que inauguraremos hasta el 2017.

Debemos actuar como sistema, lo ordena la Constitución. La salud no es mercancía. Sistema público y privado coordinando. ¿Cuál era la idea inicialmente? -correcta en términos conceptuales- no construyamos infraestructura pública sino aprovechemos la infraestructura privada. Si una apendicitis nos costaba 3.000 dólares en el sector público hacíamos un tarifario y que la haga el sector privado y les pagábamos los 3.000 dólares a ellos. Así nos ahorrábamos trabajo, acortábamos tiempo, ya había la capacidad instalada y se atendía a los pacientes. Lo que sucedió, sobre todo con el IESS pero también en el Ministerio de Salud, es que gastaron miles de millones de dólares en derivaciones, y de auditorías realizadas hemos visto que en muchísimos casos se ha estafado al Estado. Por ejemplo, en el caso de cesáreas -un procedimiento más caro que el alumbramiento natural- si en el sector público es 1 de cada 5 en el sector privado es el 80% lo que no responde a la realidad. Hubo fármacos que se daban inútilmente, que nos cobraban mucho más, procedimientos inútiles, etcétera. Incluso por ahí puede haber corruptelas, ustedes saben que hoy un político que trabajó 8 años con nosotros y funge de opositor, dirigió el IESS y orientó centenas de millones de dólares hacia ciertas clínicas. Todo eso está siendo revisado por la Contraloría General del Estado. Pero la conclusión, la decisión política -lamentablemente porque hubiese podido ser más fácil de la otra forma-, es construir nuestra propia capacidad desde lo público y desde la seguridad social, compañeros, para minimizar la necesidad de derivaciones.

INVERSIÓN Y LOGROS

Durante nuestro Gobierno hemos invertido 16 mil millones de dólares en fortalecer el Sistema Nacional de Salud –esto es lo que llaman derroche, gasto público, despilfarro-, una cifra OCHO VECES MAYOR que los 2.000 millones (2.072) invertidos en conjunto por los tres gobiernos anteriores del 2000 al 2006.

Sin embargo, falta mucho por hacer como ustedes habrán visto. Nos acercamos a los estándares mundiales de la salud de 2 camas por cada 1.000 habitantes pero todavía estamos en 1,8; ese 0,2 significaría unas 3.000 camas más aproximadamente que todavía tenemos que hacer; sin embargo, los avances son claros.

En el 2006 se gastaba menos de 1% del PIB en salud, hoy ya estamos en el 3,7%. Así cualquiera ahorra plata y disminuye el gasto público, pero a qué costo, a costo de cuántas muertes, a cuántas tragedias, a cuánta tristeza. Sin embargo, la Constitución ordena un 4% del PIB al menos de inversión en salud y nos exige incrementar 0,5% anual. Por lo tanto, es incoherente que se diga que hay que reducir el gasto público cuando la propia Constitución obliga a que se incremente. Obliga correctamente, pero eso significa 500 millones de inversión adicional y si sumamos los 500 millones de inversión en educación, significa que sólo en estos dos sectores, por mandato constitucional, tenemos que aumentar el gasto en 1.000 millones anualmente. Por ello, cuando vienen los politiqueros a decir que van a reducir el gasto en salud y en educación, están diciendo algo que es incompatible con la Constitución.

Falta mucho por hacer pero estamos avanzando. La confianza de los ciudadanos en el nuevo sistema público de salud se refleja por ejemplo en que hemos triplicado el número de atenciones en los establecimientos del Ministerio de Salud, al pasar de 16 millones de consultas en el 2006 a más de 42 millones en el 2015. Y hasta agosto de este año ya teníamos 22 millones de atenciones. La gente antes no tenía fe en el sector público, ahora sí la tiene.

Hay que estar atentos compañeros, hay que hacer lo que se tiene que hacer, que no falte nada pero que tampoco sobre. En los hospitales de Guayaquil, que son de 500 camas, tuve que parar ciertas cosas porque habían hecho todas las habitaciones con una sola cama. Un sistema con esa exclusividad sería insostenible. Hay que tener camas unitarias por habitación solo en donde se requiera por cuestiones técnicas. Pero en un hospital público, en un país como Ecuador, por supuesto que un paciente normal va a compartir habitación con otros pacientes. Falta todavía mucho por hacer como para no ser eficientes en el uso de los recursos.

El problema hoy no es la mala atención como hace diez años, sino la enorme demanda que existe porque todos los servicios son gratuitos para emergencia, hospitalización y consulta externa, incluidos medicinas e insumos.

Parte importante de esta inversión, que contablemente es el tan satanizado gasto corriente, la hemos hecho en talento humano, en contrataciones muy necesarias y capacitación.

Los que más satanizan los subsidios son los que más han dado subsidios…pero a los más ricos, a los países más poderos. Por el abandono de la salud pública se calcula que después de la crisis bancaria de 1999 salieron del país unos 10.000 profesionales de la salud. Un doctor, hace algunos años, nos costaba en su formación en promedio 25.000 dólares. Resulta que por esa torpeza, por la deserción del Estado, por la crisis, por el neoliberalismo, 250 millones de dólares se fueron a países más ricos, de mayor desarrollo relativo. Eso no se escribió en ningún lado, pero ese subsidio existió. Además de lo absurdo de desprendernos de profesionales de la salud que con tanta urgencia necesitaba nuestro país, imaginen el drama humano que eso significaba porque esos profesionales no salían por voluntad propia sino por falta de oportunidades, muchas veces dejando a su familia y a sus seres queridos en su Patria, destrozándose así la familia, la misma sociedad, nuestras comunidades.

Jamás nos vamos a arrepentir de pagarle decentemente a la gente, más aún si se trata de profesionales de la salud compañeros. Entre médicos y enfermeras el Ministerio de Salud tiene 38.468 profesionales cuyos ingresos han mejorado sustancialmente: en el 2008, un médico ganaba entre 919 y 1.197 dólares, actualmente gana entre 1.676 y 2.967 dólares. Todavía es muy poco, tenemos que crear el escalafón médico, tenemos que pagar de mejor manera a los especialistas, lo conocemos muy bien, pero lamentablemente hay escasez de recursos y eso hace que no seamos competitivos con el sector privado. Pero según su nivel de formación, más bono geográfico y compensación por residencia, el ingreso puede llegar a 4.000 dólares. Sin embargo, aún tenemos una brecha de 3.900 médicos. Todo eso es gasto público, todo eso es “burocracia”, como despectivamente dice cierta oposición.

También hemos entregado becas de especialización para médicos familiares y comunitarios, y para técnicos de atención primaria. Aquí tuvimos demoras y les pido disculpas. Algunas veces por la falta de experiencia, por apresurarnos, por bien hacer, se hace mal. La verdad es que había unos programas de especialización que eran terribles, sin ninguna calidad académica, sin malla curricular homologada, etcétera. Se corrigió todo eso pero hubo un desfase de un par de años en los que no hubo oferta académica, no hubo plan B, eso es un error.

Es como cuando me suspendieron la fabricación de vacunas en el Instituto Izquieta Pérez porque no cumplía con los requisitos y no había Plan B. Ese es uno de los pocos sectores en los que hemos retrocedido. Antes de nuestro Gobierno el país producía vacunas, hoy no las produce. Yo tengo que dejar al Gobierno produciendo más vacunas y mejores vacunas que antes de la Revolución Ciudadana.

Son errores que se han cometido cuando se toman decisiones sin tener un plan B o una alternativa.

Estas impostergables inversiones son el “despilfarro” que critican los politiqueros de siempre, aquellos que cuando tuvieron el poder no destinaron fondos ni para cambiar un foco de los quirófanos y peor para cubrir el tratamiento de hemodiálisis a los pacientes renales, que no solo sufrían por su enfermedad sino también por la falta de dinero para salvar sus vidas.

Lo penoso es que en esa época sí había recursos, pero para sucretizaciones, salvatajes bancarios, pagar una deuda externa ilegítima o para concursos de belleza. ¡Prohibido olvidar!

¿Dónde está el dinero? preguntan con mala fe algunos politiqueros oportunistas que ya empezaron sus campañas en esta época pre-electoral. Aquí está el dinero producto de una planificación adecuada e inteligente, de manos limpias, de los impuestos que recaudamos con eficiencia a los morosos de antes, de las regalías anticipadas por el aprovechamiento racional de nuestros recursos naturales por fin utilizados para el bien común, para el bien de las grandes mayorías.

Para esos politiqueros el supuesto derroche son ustedes, la salud de sus hijos, las unidades de diálisis que salvan vidas a diario. Es fácil ahorrar gasto público, si enmiendo la Constitución y digo que la universidad pública debe ser autosustentable me ahorro 2.000 millones, pero a qué costo, a costa de que los hijos de familias pobres no puedan acceder a la universidad y permanentemente continúen en el círculo perpetuo de la pobreza, compañeros.

El dinero que tanto reclaman está en sueldos dignos para los profesionales de la salud, profesores, policías, militares, en becas estudiantiles, en hidroeléctricas y multipropósitos que han mejorado la vida de millones de compatriotas y nos ahorran millones de dólares cada año.



RESPUESTA FRENTE AL TERREMOTO

No quisiera dejar de resaltar el impresionante rol que jugó nuestro sistema de salud en el terremoto del 16 de abril, cuando nuestros equipos de respuesta inmediata estuvieron en la zona de desastre en menos de 24 horas. Trasladamos rápidamente hospitales móviles y llevamos ambulancias y brigadas médicas a los sitios más apartados, lo cual no hubiera sido posible sin vías ni personal capacitado.



OBRA E INVERSIÓN

Queridos médicos, enfermeras, personal administrativo, ciudadanía: hoy les entregamos este hospital con muchas más facilidades para que desarrollen su trabajo con cariño y eficiencia, en beneficio del pueblo de Quito y del Ecuador.

En sus manos está el nuevo Eugenio Espejo, la unidad de salud pública de mayor complejidad del país, con 37 especialidades, 14 subespecialidades en consulta externa, 414 camas disponibles.

Este hospital cuenta con habitaciones de una sola cama, pero estrictamente por aislamiento, cuidado del paciente y el resto de hospitalizados.

Este hospital es pionero en Sudamérica en tecnología de control y monitoreo aplicados en salud y en atención al paciente. Tiene el mejor laboratorio clínico del sistema público y ha sido acreditado para trasplantes de córneas y de riñones. Esta última en un hospital privado puede costar más de 200 mil dólares, pero aquí no cuesta nada. Aquí está el dinero del pueblo ecuatoriano para salvar vidas. Antes la vida tenía precio, el que podía pagarse el trasplante se salvaba, el que no, se moría.

En esta repotenciación el Gobierno invirtió casi 34 millones de dólares en infraestructura, equipamiento y fiscalización (33´891.961,84). Plata de ustedes, del pueblo ecuatoriano, pero con manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes, por la Patria, para su beneficio, para el beneficio del pueblo.

Felicitaciones por su gran trabajo al SECOB, ejecutor del proyecto, y a la constructora y contratista SEMAICA, a sus directivos, técnicos y obreros.

ÉPOCA PRE ELECTORAL

La época pre electoral traerá más mitos y falacias para tratar de opacar los logros de la Revolución Ciudadana en varios temas y en este caso en temas de salud, como ya lo hicieron hace tres meses cuando cuestionaron el sistema de compra de medicinas.

Fui testigo de la presión para dejarles el negocio a ciertas farmacéuticas. Cualquier otro Gobierno hubiese cedido a esa presión que tenía acompañamiento mediático. Nosotros actuamos por principios y solo vamos a ceder ante la voluntad de nuestro pueblo, compañeros, no de grupos de presión, no de grupos de interés.

Es falso que los medicamentos genéricos sean de mala calidad. En países como Alemania el 63% de los medicamentos suministrados son genéricos, en España el 39% y a nivel mundial el 58%.

Aquí aplicamos todos los mecanismos internacionales de control, seguridad y eficacia, como registro sanitario, buenas prácticas de manufactura, control posregistro y de fármaco vigilancia. Por eso hemos creado instancias como ARCSA, para verificar y certificar la calidad del producto.

No nos dejemos engañar por intereses mezquinos de ciertos sectores. Aquí hay un poderoso lobby farmacéutico que quería que le demos exclusividad en la subasta de medicamentos, se les dio prioridad, puntos adicionales por ser nacionales, pero no exclusividad, y de hecho, muchos de ellos ganaron las subastas en determinados medicamentos. Pero cómo presionaron para que se les de exclusividad como lo hicimos, equivocadamente, en el 2011 cuando, por darle exclusividad a la industria nacional, nos cobraban por una pastilla más de lo que costaba individualmente en cualquier farmacia de Quito. No nos íbamos a prestar a eso nuevamente. Por eso ciertos grupos desataron una campaña impresionante para desprestigiar esa subasta, apoyados por medios de comunicación afines a ellos, o por periodistas deshonestos cuyo conflicto de intereses ha sido puesto en evidencia.

Los problemas que nos han afectado en los últimos meses están resolviéndose, hay un cambio claro en el comportamiento de la economía y poco a poco estamos cosechando los frutos de las medidas que hemos tomado y con ello los frutos en salud, en educación, en energía, en vialidad, concluyendo las obras que tantas décadas esperó nuestro pueblo, por ejemplo, este hospital, las escuelas del milenio, la Central Hidroeléctrica Sopladora y en las próximas semanas entregaremos la Central hidroeléctrica más grande de la historia del país, Coca Codo Sinclair.

CIERRE

Vivimos tiempos de Revolución Ciudadana, que cada vez tiene más fuerza en nuestro pueblo, porque pese a que aún falta mucho, jamás se ha hecho tanto como ahora.

Seguiremos trabajando hasta el último día de nuestro Gobierno, con la misma fuerza con la que iniciamos este proceso que ya es leyenda. Seguiremos construyendo –junto a ustedes- esta Patria Nueva, esta Patria digna, esta Patria de todas y de todos. Que nos roben todo menos la esperanza. Ecuador ya cambió y nada ni nadie permitirá que volvamos al pasado.

Declaro formalmente inaugurada la espectacular repotenciación del Hospital Eugenio Espejo para Quito, para la Patria entera.

¡Qué viva la Revolución en Salud!

¡Qué vivan nuestros médicos, nuestras enfermeras, nuestros profesionales de la salud!

¡Qué viva la Patria nueva!

¡Qué viva nuestra Revolución Ciudadana!



¡Hasta la victoria siempre, compatriotas!

RAFAEL CORREA DELGADO

Presidente Constitucional de la República del Ecuador


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