Español El cuento de Juan y el pretérito



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El cuento de Juan y el pretérito
Un día Juan se despertó temprano, demasiado temprano. Y, cuando yo les digo temprano, queridos lectores, quiero decir que fue tan temprano que ni siquiera las zarigüeyas se habían despertado; todavía estaban dormidas asquerosamente en medio de las calles de la ciudad.

Así es, Juan se despertó, y se despertó porque no pudo dormir más. No pudo dormir más porque tenía algo muy importante que cumplir ese día, importantísimo: ese día a Juan le tocó lo siguiente: buscar un trabajo.

“¿¡Por qué me toca buscar un trabajo!?” lamentó a sí mismo en la oscuridad de su cuarto, “Si yo trabajo, ¡tendré que hacer algo!”

Es que Juan llevaba años sin trabajar, y durante ese periodo se había acostumbrado a no hacer nada, y los que están acostumbrados a no hacer nada a veces resisten fuertemente la idea de hacer algo. Sin embargo, fue inevitable; a casi todos los que pasamos años no haciendo nada, un día nos toca la grave responsabilidad de tener que hacer cosas.

“¿¡Hacer cosas!? ¡Horrible! ¡¡Horrible!! ¡¡¡Horriblísimo!!! ¡Mi vida se acabó!” lloró Juan como un niño de 3 años.

De repente apareció en un rincón de su cuarto un cuervo enorme y negrísimo.

“Pero, ¡cálmate y cállate, zopenco!” graznó el cuervo, “¡Nunca más!”

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El cuento de Juan y el pretérito
Un día Juan se despertó temprano, demasiado temprano. Y, cuando yo les digo temprano, queridos lectores, quiero decir que fue tan temprano que ni siquiera las zarigüeyas se habían despertado; todavía estaban dormidas asquerosamente en medio de las calles de la ciudad.

Así es, Juan se despertó, y se despertó porque no pudo dormir más. No pudo dormir más porque tenía algo muy importante que cumplir ese día, importantísimo: ese día a Juan le tocó lo siguiente: buscar un trabajo.

“¿¡Por qué me toca buscar un trabajo!?” lamentó a sí mismo en la oscuridad de su cuarto, “Si yo trabajo, ¡tendré que hacer algo!”

Es que Juan llevaba años sin trabajar, y durante ese periodo se había acostumbrado a no hacer nada, y los que están acostumbrados a no hacer nada a veces resisten fuertemente la idea de hacer algo. Sin embargo, fue inevitable; a casi todos los que pasamos años no haciendo nada, un día nos toca la grave responsabilidad de tener que hacer cosas.

“¿¡Hacer cosas!? ¡Horrible! ¡¡Horrible!! ¡¡¡Horriblísimo!!! ¡Mi vida se acabó!” lloró Juan como un niño de 3 años.

De repente apareció en un rincón de su cuarto un cuervo enorme y negrísimo.

“Pero, ¡cálmate y cállate, zopenco!” graznó el cuervo, “¡Nunca más!”

“¡¡Ay!!” gritó Juan, como un niño de 5 años, “¡¡Hay un cuervo hablador en medio de mi habitación!!”

“¡Caramba, deja de llorar, pareces un niño de 4 años!” gritó el cuervo, “Claro que soy un cuervo hablador, pero, realmente no estoy en medio de la habitación, estoy más en el rincón aquí,” explicó el pájaro, “Y ahora, Juan, contrólate, sal de la cama, dúchate, vístete, sal de esta casa y búscate la vida. No puedo aguantar más de tus quejidos; lloras como un niño de 6 años.”

“!No pienso hacer nada, no quiero hacer nada, y no voy a hacer nada!” gritó Juan, y se cubrió con la sábana.

“Bueno, no me dejas otra opción…” dijo el cuervo, y con eso voló hacia Juan y empezó a picarlo hasta que tuvo que ir al hospital.

¡Pobre Juan!



  1. Subraya todos los verbos en el pretérito (hay 22, creo).

  2. Escribe todas las palabras que no sabes en inglés.

  3. ¿Por qué se despertó Juan tan temprano ese día?

  4. ¿Cómo sabemos que era tan temprano?

  5. ¿Cómo reacciona Juan a lo que tiene que hacer?

  6. ¿Qué le aconseja el cuervo a Juan?

  7. ¿Cómo responde Juan a la sugerencia del cuervo?

  8. ¿Cómo responde el cuervo a la insolencia de Juan?

  9. ¿Cuál es el simbolismo del cuervo en este pequeño relato?

“¡¡Ay!!” gritó Juan, como un niño de 5 años, “¡¡Hay un cuervo hablador en medio de mi habitación!!”

“¡Caramba, deja de llorar, pareces un niño de 4 años!” gritó el cuervo, “Claro que soy un cuervo hablador, pero, realmente no estoy en medio de la habitación, estoy más en el rincón aquí,” explicó el pájaro, “Y ahora, Juan, contrólate, sal de la cama, dúchate, vístete, sal de esta casa y búscate la vida. No puedo aguantar más de tus quejidos; lloras como un niño de 6 años.”

“!No pienso hacer nada, no quiero hacer nada, y no voy a hacer nada!” gritó Juan, y se cubrió con la sábana.

“Bueno, no me dejas otra opción…” dijo el cuervo, y con eso voló hacia Juan y empezó a picarlo hasta que tuvo que ir al hospital.

¡Pobre Juan!



  1. Subraya todos los verbos en el pretérito (hay 22, creo).

  2. Escribe todas las palabras que no sabes en inglés.

  3. ¿Por qué se despertó Juan tan temprano ese día?

  4. ¿Cómo sabemos que era tan temprano?

  5. ¿Cómo reacciona Juan a lo que tiene que hacer?

  6. ¿Qué le aconseja el cuervo a Juan?

  7. ¿Cómo responde Juan a la sugerencia del cuervo?

  8. ¿Cómo responde el cuervo a la insolencia de Juan?

  9. ¿Cuál es el simbolismo del cuervo en este pequeño relato?


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