Estado Mundial de la Infancia 2013 Niñas y niños con discapacidad



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Estado Mundial de la Infancia 2013

Niñas y niños con discapacidad

El Estado Mundial de la Infancia es un informe de UNICEF sobre el cumplimiento de los derechos de la niñez que cada año profundiza en un tema específico y da cuenta ventajas que genera avanzar en la construcción de sociedades más equitativas e incluyentes. Este año el Estado Mundial está dedicado a las niñas y los niños con discapacidad

República Dominicana ha ratificado la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y está realizando la armonización legislativa y política correspondiente. El artículo 58 de la Constitución Nacional consagra explícitamente el goce de todos los derechos por parte de las personas con discapacidad y la reciente Ley Orgánica sobre Igualdad de Derechos de las Personas con Discapacidad, de 2013, establece un nuevo marco legal. Asimismo la Estrategia Nacional de Desarrollo, la Ley General de Salud, la Ley sobre la Seguridad Social, el Código del Trabajo, la Ley General de Deportes y la Ley sobre el Sistema de Protección de Niñez y Adolescencia han contemplado normas específicas para la protección e inclusión de las personas con discapacidad.

UNICEF ha organizado este conversatorio con la intención de analizar las recomendaciones a la luz de los programas de inclusión que se están desarrollando en el país, hacer visibles a los niños y niñas con discapacidad y demostrar al conjunto de la sociedad que las discapacidades forman parte de la condición humana. Lo hacemos frente a los medios de comunicación porque ustedes tienen una función importante que cumplir para contrarrestar estereotipos y prejuicios sociales y queremos que cuenten que el acceso a los servicios sociales y la utilización de tecnología de apoyo pueden hacer que un niño o una niña con discapacidad asuman un lugar en la comunidad y contribuyan a ella.

Los niños con discapacidad son víctimas de maltrato y abuso de parte de parte de quienes se relacionan con ellos, incluyendo sus propias familias. Investigaciones realizadas en otros países1 han constatado que la incidencia de maltrato y abuso sexual en niños y niñas con discapacidad es superior a la de los demás niños y niñas. Este mayor riesgo se debe a que están más aislados, suelen tener mayores dificultades de comunicación, son educados para obedecer y seguir indicaciones de los adultos sin cuestionamientos, tienen menos información sobre sexualidad y se ven expuestos a situaciones ambiguas que pueden derivar en abusos.

Las deficiencias y limitada cobertura de los servicios y programas públicos para niños, niñas y adolescentes con discapacidad se traduce en que el cuidado de esta población descansa, la mayor parte de las veces, en las familias y en las redes vecinales sin los recursos educativos necesarios.

A los niños y niñas con discapacidad se les niega frecuentemente el derecho a la educación. En muchos lugares las escuelas no disponen de las condiciones, recursos o maestros capacitados que garanticen una completa inclusión. Muchas veces los niños con discapacidad no van a la escuela por no tener inodoros o letrinas y algunos declararan que procuran comer y beber menos para reducir el número de veces que necesitan ir al servicio. Sólo el 42% de las niñas con discapacidad terminan la escuela primaria2.

Debido a que los niños y niñas se desarrollan rápidamente durante los primeros tres años de sus vidas, la detección y la intervención oportunas son de particular importancia para quienes tienen una discapacidad. En el mundo, cada año hay entre 250,000 y 500,000 niños y niñas en riesgo de padecer ceguera por deficiencia de vitamina A, un síndrome que puede prevenirse fácilmente mediante la administración de un suplemento cuyo costo es de unos pocos centavos de dólar por niño.

Las barreras arquitectónicas y de accesibilidad, que afectan y limitan el ejercicio de derechos de todas las personas con discapacidad se convierten en vallas insalvables para los niños y las niñas, limitando sus posibilidades de jugar y acceder a espacios públicos, escuelas y edificios.

A menudo, las niñas y niños con discapacidad son recluidos en instituciones, donde frecuentemente no tienen ni una buena educación, ni un cuidado médico y emocional apropiado y donde pueden estar más expuestos al abuso y a la violencia.



El Estado Mundial de la Infancia propone una serie de medidas que se deben llevar ejecutar desde distintas esferas y por un gran número de socios:

  1. Combatir la discriminación. Los Estados parte de la Convención se han comprometido a llevar a cabo campañas de sensibilización y concienciación, proporcionando información a los mismos niños y a sus familias sobre como denunciar casos de explotación, violencia y abuso.

  2. Eliminar obstáculos a la inclusión. La idea de que todas las personas deben poder utilizar las cosas en la mayor medida posible debe estar presente en la construcción de infraestructuras, servicios, planes de estudio, programas de formación, leyes, etc. Los enfoques incluyentes se construyen alrededor del concepto de accesibilidad.

  3. Disponer de información confiable sobre el número de niños y niñas con discapacidad en el país, el tipo de impedimentos que tienen y cómo estos afectan a sus vidas. Esta información combinada con otros datos socioeconómicos ayudan a tomar decisiones sobre inversión, diseño y oferta de servicios y evaluación de las intervenciones. r

  4. Centrar la atención en la familia. Los primeros pasos hacia la inclusión se inician en la casa en los primeros años, por eso, la protección social para estos niños y niñas y sus familias es vital, ya que las familias tienen que hacer frente a tratamientos médicos, viajes, rehabilitación, etc. costosísimos. Las transferencias condicionadas en efectivo destinadas a estos niños en concreto han demostrado ser beneficiosas.

  5. Basar la rehabilitación en la comunidad. Las redes locales de apoyo entre familias de niños con discapacidad han logrado en muchos países una mayor aceptación de esos niños en las comunidades, una mejor prestación de servicios sociales, eliminación de barreras arquitectónicas y construcción de rampas, matriculación en el sistema escolar ordinario.

  6. Desarrollar un sistema de salud incluyente. La detección temprana y el tratamiento de las discapacidades no son ámbitos distintos de la medicina, sino un aspecto integral de la salud pública y constituyen retos importantes en el seguimiento al crecimiento y desarrollo de los niños y niñas en la primera infancia. Los niños y niñas a los que se les detecta a tiempo una discapacidad o un retraso tienen más posibilidades de alcanzar su pleno potencial. Por otro lado, es necesario tener en cuenta e incluir a los niños y niñas con discapacidad en los programas de salud sexual y reproductiva para evitar riesgos de abuso, embarazos precoces e infecciones de transmisión sexual.

  7. Crear escuelas inclusivas. Para que todos los niños y las niñas participen juntos de una educación de calidad y de las oportunidades de recreación, se requiere que la administración de las escuelas y los maestros estén formados y comprendan bien el significado de la educación incluyente. La educación incluyente supone dar oportunidades de aprendizaje a todos los estudiantes que integran el sistema escolar normal. No hay que segregar a estos niños y niñas en escuelas especiales.

Para aplicar esta medidas e incluir realmente a los niños y las niñas con discapacidad se necesita un cambio de actitud de la sociedad. Debemos enfocarnos en sus enormes potencialidades y ofrecerles todas las oportunidades que todos los niños y niñas merecen. Ellos tienen derecho a desarrollar plenamente todas esas potencialidades y nosotros tenemos la obligación de darles todas las herramientas para que lo hagan.

La visión de UNICEF es que, en el año 2016, todo niño y niña con discapacidad en Latinoamérica y el Caribe nazca sin VIH, tenga acta de registro de nacimiento, no esté internado en una institución y tenga acceso a servicios de salud y de educación primaria y secundaria que sean inclusivos, gratuitos, de alta calidad y culturalmente aceptados.

Las personas que van a hablar a continuación van a presentar los avances que se están dando desde las instituciones que representan para hacer realidad la visión de UNICEF en la RD.

Muchas gracias.

María Jesùs Conde

Representante



UNICEF-Republica Dominicana

1 Véase por ejemplo “El abuso sexual en personas con discapacidad intelectual”. Miguel ángel Verdugo, Mª ángeles Alcedo, B. Bermejo, Antonio L. Aguado, Revista Anual de Sicología, Universidad de Oviedo. [http://156.35.33.98/reunido/index.php/PST/article/view/7969]


2 Estado Mundial de la Infancia 2013, UNICEF, pág 12




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