Estrategia de acción exterior una reflexión necesaria



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Uruguay, con quien nos proponemos desarrollar más la relación bilateral, es un socio importante en el nuevo esquema de cooperación con los países de la región, aunque por su desarrollo no es ya un país de cooperación.
En Venezuela, la presencia de una importante colonia española y nuestros lazos históricos, culturales y económicos hacen que sea necesario mantener una buena interlocución política que permita tanto profundizar nuestras relaciones bilaterales como superar los contenciosos con empresas y particulares.
En Paraguay, la presencia empresarial y el buen estado de las relaciones bilaterales son el caldo de cultivo ideal para profundizar la relación política. Con uno de los mayores crecimientos económicos de América Latina se hace necesario completar el actual marco bilateral para el fomento de las inversiones, que cuenta ya con un APRI vigente desde 1996, con la culminación de la negociación en curso del convenio de doble imposición.


CUBA

Las relaciones entre España y Cuba son especialmente sensibles para los españoles y para los cubanos. La relación con Cuba tiene una dimensión interna más allá de ser política exterior. Muchos españoles se implican, personalmente, en la situación en Cuba y en la relación bilateral.

El diálogo con el pueblo cubano, con las autoridades y con la oposición ha sido siempre fluido y así debe seguir siéndolo en el futuro. Las relaciones económicas con Cuba, especialmente en el campo del turismo, han sido siempre también muy significativas.

La Unión Europea ha decidido recientemente explorar las posibilidades de llegar a un acuerdo bilateral con Cuba, como explícitamente se previó en la Posición Común que se aprobó en 1996. Este acuerdo incluye una “cláusula democrática” que exige el respeto escrupuloso a los derechos humanos y el reconocimiento del pluralismo político.



La solución de los contenciosos empresariales con Bolivia va a permitir intensificar nuestro diálogo político y la concertación en foros multilaterales. Bolivia continuará siendo un país prioritario para la cooperación española y trabajaremos con el gobierno boliviano para asegurar las mejores condiciones a la inversión española. Por otro lado, esperamos que Bolivia ratifique el Convenio de la Haya sobre reconocimiento internacional de documentos públicos, que asegure un tratamiento más expedito de los expedientes de legalización de los bolivianos residentes en España.


Ecuador tiene un gran interés en culminar la transición de la cooperación tradicional a una cooperación más centrada en la transferencia de conocimiento. Debemos concluir con Ecuador los acuerdos necesarios que faciliten este tránsito y que reforzarían la buena relación bilateral. Siendo la primera colonia latinoamericana en España, mantendremos canales de comunicación ágiles que permitan un buen manejo de los problemas específicos de la comunidad ecuatoriana.
La reciente incorporación de República Dominicana al Sistema de Integración Centroamericana - SICA -, su proximidad a CARICOM, su pertenencia a los países catalogados por la Unión Europea como África-Caribe-Pacífico hacen de Dominicana un país de especial atención en el dialogo político bilateral. España continuará defendiendo en el marco de la Unión Europea y en el contexto de la cooperación al desarrollo (fondos FED) el carácter de especial vulnerabilidad de la República Dominicana por su proximidad a Haití.
En Centroamérica España apuesta por favorecer y fomentar la integración regional, como el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y, muy especialmente, con la Estrategia de Seguridad Centroamericana (ESCA). Se va a mantener el Fondo España-SICA y se va a trabajar para que se concrete el estatuto de observador de España en el SICA. Centroamérica va a seguir ocupando un lugar preferente en los esfuerzos de la cooperación española, especialmente los tres países del llamado triángulo Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras.
Los efectos negativos de la inseguridad ciudadana y de la delincuencia organizada en el desarrollo humano, el crecimiento económico y la consolidación de la democracia y del Estado de Derecho en estos tres países, hace necesaria una atención continuada bilateral y regional a este problema. Nicaragua también continuará siendo país de atención prioritaria para la cooperación española. Costa Rica y Panamá presentan altos índices de crecimiento económico y una presencia de empresas españolas creciente y cada vez más consolidada. La relación con estos dos países, en vías de ingresar en la Alianza del Pacifico, debe tener más calado político y abarcar los aspectos relativos a la movilidad de talentos. Con Panamá existe ya una declaración conjunta que permite empezar a consolidar un dialogo político de mayor alcance y cuyo modelo podría ser extensible a Costa Rica.
Con respecto al Caribe anglófono, cabe destacar el relanzamiento de la relación con la Comunidad de Estados del Caribe y la profundización de las relaciones con los países en los que existe una tradicional presencia española como Jamaica, y Trinidad y Tobago. En este ámbito, hay que señalar la celebración de diálogos políticos sobre temas Unión Europea y Naciones Unidas, la participación del Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación en las últimas reuniones de Ministros de Asuntos Exteriores de CARICOM, así como la celebración de una cumbre España-CARICOM en Antigua. En cuanto a Haití, España es uno de los mayores donantes para su reconstrucción, estabilización y democratización y continuaremos comprometidos con la reconstrucción del país.


El espacio Atlántico

Aunque el Pacífico recibe una gran atención por su pujanza económica y dinamismo, la cuenca del Atlántico es también un escenario central de la globalización y en el que España puede jugar un importante papel.

El espacio atlántico, con sus cuatro orillas que vinculan a Europa, América del Norte, África y América Latina, es un subsistema con creciente interrelación. El comercio los flujos de inversión superan a los de la cuenca del Pacífico, pero tiene además una cohesión política en torno a un compromiso compartido con la democracia. Es también un espacio único como punto de encuentro Norte-Sur y la creciente interacción Sur-Sur. Desafíos comunes a las cuatro orillas son el medio ambiente, la lucha contra la pobreza, el comercio, la energía o el narcotráfico.

España debe aprovechar su situación estratégica en este espacio, cifrada en su presencia en las instituciones relevantes del Norte y su proximidad cultural con el Sur, que nos sitúan inmejorablemente para contribuir al desarrollo de la cooperación en un marco atlántico integral, y alentar la cooperación Sur-Sur necesaria para asegurar el crecimiento y la estabilidad de toda la región.




VII.4.- Relación Transatlántica
La relación transatlántica es la segunda vertiente de esa prioridad natural que son las Américas. La relación con los Estados Unidos es una relación bilateral rica y densa; se desarrolla también en el marco de la Unión Europea, donde alcanza una dimensión económica sin parangón en el resto de la Comunidad Internacional; y es en tercer lugar una relación de seguridad, bilateral y en el marco de la Alianza Atlántica, clave para nuestra seguridad y bienestar. De esta manera, la relación transatlántica ha sido siempre uno de los ejes fundamentales de nuestra política exterior, y lo seguirá siendo en este mundo que emerge. Es además una relación cada vez más equilibrada, en la que España puede y debe aportar más en todos los ámbitos.
Estados Unidos sigue siendo, por tanto, un importante socio político y económico, el principal aliado de referencia en nuestro esquema de seguridad y defensa, un país en el que la herencia española y la influencia de la población hispana se combinan generando oportunidades que debemos aprovechar, y uno de los elementos sobre el que hacer pivotar nuestra presencia en el continente asiático.
a) El anclaje transatlántico
La relación con Estados Unidos nos permite proyectar nuestra acción exterior como país europeo con vocación americana en toda la extensión del término. Es una prioridad en la que se marcan los siguientes objetivos:
1) Profundizar las relaciones políticas para que reflejen la riqueza de la relación bilateral. Para ello, vamos a reforzar los contactos bilaterales con todos los niveles de la Administración norteamericana, tanto federal como con aquellos Estados de la Unión más idóneos para el cumplimiento de nuestros objetivos; con su poder legislativo, sus empresas, centros de pensamiento y su pujante sociedad civil, en la que destacan las comunidades hispanas.
2) Las relaciones económicas están alcanzando ya magnitudes importantes, tanto en comercio como en inversiones. Podemos reforzar estas relaciones aumentando la cooperación en materia de protección de la propiedad intelectual, en especial en el entorno digital globalizado. Se trata de una responsabilidad compartida, siendo necesario transitar hacia un modelo de cooperación multilateral en el que se alcancen soluciones conjuntas a un problema de naturaleza global; fomentando la cooperación educativa, científica y tecnológica; y la colaboración en materia de seguridad energética, en

particular en el ámbito de las energías renovables. Cabe destacar el relevante papel de la Fundación Consejo España – EEUU y de sus Foros.




  • Foro España-Estados Unidos
    Este Foro, que reúne a la sociedad civil de ambos países, es una caja de resonancia privilegiada, que refleja lo especial y la densidad de la relación bilateral. SM el Rey Felipe VI, al presidir la inauguración de la última reunión de un Foro del que, como él mismo recordó, era asiduo como Príncipe de Asturias, hizo un rápido repaso del contenido de la relación. Es ilustrativo señalar el número de campos, de temas, de ideas suscitado en una breve intervención.


    • Contribuir a divulgar nuestra Historia común. Desde las conmemoraciones del 500 aniversario del Descubrimiento de la Florida por Ponce de León o del tercer centenario del nacimiento de Fray Junípero Serra, hasta el próximo 450 aniversario de San Agustín, la primera ciudad europea en el territorio continental de los actuales Estados Unidos. O el homenaje a la figura de Bernardo de Gálvez, cuya contribución a la independencia de los Estados Unidos es cada vez mejor conocida.

    • Aumento de la inversión norteamericana en España al calor de la recuperación económica y de la española al otro lado del Atlántico. "Se diría que la empresa española, que empezó su proceso de internacionalización en América Latina para, a continuación, proseguir su expansión por Europa y el Mediterráneo, busca ahora su consagración global en el mercado norteamericano, dispuesta a competir con los mejores" señaló el Rey.

    • Cooperación en materia de defensa con la vista puesta en fortalecer la seguridad común.

    • En el campo de la educación y la ciencia. El Rey recordó la concesión a la Comisión Fullbright del Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional.

    • La evolución de los mercados de la energía a ambos lados del Atlántico.

    • Las oportunidades que puede abrir un Tratado de Libre Comercio para la creación de riqueza y empleo en la Unión Europea y en los Estados Unidos.


3) Impulsar las relaciones en materia de defensa. Tenemos una responsabilidad en la seguridad occidental y un papel que jugar en la Alianza Atlántica. Esos deben ser los puntos de partida de una relación fructífera con los Estados Unidos en este campo, país con el que España comparte intereses estratégicos. La base es el Convenio de 1988 entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre Cooperación para la Defensa.
4) Para la Unión Europea, la relación con Estados Unidos es la más importante de sus relaciones estratégicas. En el mundo que se está dibujando, la relación transatlántica adquiere cada vez más importancia y debe ser percibida por toda la comunidad internacional como uno de los puntos de anclaje más sólidos de la paz, la seguridad y la cooperación internacional. Debemos, por tanto, seguir reforzando estas relaciones. De especial importancia, en el horizonte del medio y largo plazo, será la conclusión de un tratado que constituya una Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión.
Este acuerdo aumentará los flujos de comercio y de inversión y, con estos, la competitividad, el crecimiento económico y la creación de empleo en Europa y EEUU, además de servir de pauta para una regulación normativa de los intercambios internacionales, favorable para los intereses de la Unión. El comercio y la inversión bilaterales sostienen aproximadamente 13 millones de puestos de trabajo a ambos lados del Atlántico
Una relación privilegiada y sustancial entre España y Estados Unidos es el perfecto complemento para esta relación estratégica, habida cuenta de los importantes beneficios que ambos países podemos obtener de la asociación económica y comercial euro-estadounidense. También se beneficiaría ese vínculo de la interrelación con otras zonas de libre comercio ya en marcha, como el TLCAN entre EEUU, Canadá y México, o el propio Acuerdo de Libre Comercio en negociación entre la Unión Europea y Canadá.
b) Las comunidades hispanas
Nuestro objetivo es impulsar la lengua y la cultura española en un país relevante y abierto a nuestra acción cultural – el español es la segunda lengua de los ciudadanos no-hispanos en los EEUU -. El 16% de la población de EEUU es hispana y esta proporción podría llegar al 30% a mediados de siglo. El recién creado Observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas en la Universidad de Harvard, junto a la red del Instituto Cervantes, y sendos acuerdos firmados con la Academia Norteamericana de la Lengua Española y con la Secretaría de Relaciones Exteriores de México son los principales instrumentos para continuar impulsando la presencia del idioma y de la cultura en español en todo EEUU.
Junto a ello, queremos promover las relaciones con la comunidad hispana de Estados Unidos, propiciando el conocimiento de, y la aproximación a sus variados y heterogéneos componentes. El objetivo es incorporar el elemento hispano a la relación que mantenemos con los EEUU. Para ello, actuamos en tres ámbitos: Creando redes (entre los líderes hispanos de EEUU y sus contrapartes en España); Emergencia de una Comunidad: identidad, lengua, cultura, mercado; y triangulación con Iberoamérica.

VII.5.- África Subsahariana
En África subsahariana viven 900 millones de personas en países en plena transformación y evolución. Un África subsahariana asolada por las hambrunas, los conflictos armados y las violaciones de los derechos humanos va dejando paso a otra, en la que el crecimiento económico, la alternancia democrática y la estabilidad empiezan a ser la norma.
Así, el continente empieza a concentrar una atención creciente por motivos muy distintos a los habituales, en los que prevalecían imágenes negativas de violencia, hambre y emigración irregular. Los africanos siguen siendo los países menos desarrollados, según los indicadores del Índice de Desarrollo Humano, y la región sigue concentrando un elevado número de conflictos. Pero hay una nueva realidad africana. Muchos países se encuentran en una fase de transición, caracterizada por un fuerte crecimiento económico y por gobiernos democráticos, habiendo despertado el continente un renovado interés político, económico, comercial e inversor en los principales actores de la comunidad internacional, en particular de la Unión Europea, Brasil, China, EEUU o India. En los medios de comunicación internacionales, África ha pasado, en una década, de ser el “continente sin esperanza” a ser el "continente emergente”.
La mayoría de los países de África subsahariana están apostando por sistemas democráticos. Los regímenes autoritarios son cada vez menos numerosos y cuentan con menguante respaldo de los demás Estados africanos. La Unión Africana tiene una política contraria a los golpes de Estado y a los regímenes no constitucionales, Mali es un ejemplo más. África subsahariana se sabe y se quiere íntegramente dueña de su propio destino y asume de forma creciente la responsabilidad sobre su presente y su futuro. En esa línea, África quiere garantizar su propia paz y seguridad y, para ello, se está dotando de una Arquitectura Africana de Paz y Seguridad (APSA). Igualmente, África promueve su integración continental y regional como factor de crecimiento, desarrollo y estabilidad. Sobre todo, África subsahariana crece invirtiendo de manera radical su tendencia histórica más reciente. En 2012, mientras la crisis en los países europeos redujo nuestro crecimiento a cero, África subsahariana crecía casi el 5%. Seis de los diez países con mayor crecimiento en la última década están en esa región. Y necesita y busca el comercio y la inversión extranjera directa para seguir creciendo.
África Subsahariana tiene en sus recursos naturales una gran baza estratégica para atraer comercio y la inversión extranjera directa. La región concentra prácticamente todos los tipos de recursos naturales que existen en el planeta y los más importantes para las industrias tecnológicamente punteras como el coltán o el uranio. Sin embargo, su principal recurso son los africanos, sus ciudadanos. En un mundo que envejece, es el continente con la población más joven del planeta. Y una población cada vez mejor preparada Si hubiera que apuntar sólo una razón para que el futuro sea africano, bastaría con ésa. El desafío es dar a los jóvenes africanos la oportunidad de sorprender al mundo con su creatividad, su energía y su trabajo. El desafío para cada uno de los países de África subsahariana es ofrecer un empleo a los millones de jóvenes que se sumarán en los próximos años a la población mundial. La existencia de un sector privado fuerte y enraizado en África Subsahariana es clave para poder responder a esas legítimas aspiraciones de la juventud africana.
Dadas las nuevas condiciones en África Subsahariana, se ha iniciado un cambio de paradigma en cómo promover el crecimiento y el desarrollo. Aunque aún hoy numerosos países africanos dependen de la Ayuda Oficial al Desarrollo para completar sus presupuestos o mejorar la prestación de algunos servicios sociales básicos, se está pasando paulatinamente a una etapa de madurez, en la que la participación de las empresas privadas, el comercio y la inversión constituyen la base del desarrollo.
España tiene muy presente la evolución de África subsahariana. Parte de nuestro futuro está unido al futuro de África. El español está reconocido como lengua oficial en la Unión Africana y es lengua vehicular en Guinea Ecuatorial, el país subsahariano con el que tenemos especiales lazos humanos e históricos. Nuestro país tiene un compromiso renovado con África. El Presidente del Gobierno ha participado en la Cumbre Unión Europea-África y ha intervenido como invitado especial en la Cumbre de la Unión Africana de Malabo. Se trata de un compromiso mantenido en el tiempo, que nació hace décadas con muchos de los países de la región, desde su independencia en muchos casos y que evoluciona con el tiempo acompañando las transformaciones de nuestro país y, sobre todo, las del propio continente africano.
Nuestra relación con África se basa en tres pilares fundamentales:
1.- Responder a la necesidad de paz y seguridad, apoyando soluciones africanas a los conflictos africanos;
2.- Contribuir al avance de la democracia y los derechos humanos;
3.- Promover una asociación económica entre África y Europa que ponga todos los instrumentos, desde la cooperación al desarrollo hasta el comercio y las inversiones, al servicio de la creciente prosperidad de los africanos.


Objetivos.
En África Occidental, en particular el Sahel, buscamos la estabilización y el desarrollo, mediante una implicación intensa de la Unión Europea y de España.
En el Golfo de Guinea contribuiremos a la lucha contra la piratería, los grupos terroristas y las redes de tráficos ilegales que generan inestabilidad crónica.
De igual manera, es nuestra principal preocupación la consolidación de la arquitectura de seguridad en el Cuerno de África, para garantizar la seguridad de la navegación en el Océano Indico y el refuerzo de las capacidades propias de los países costeros, en especial de Somalia.
Con Guinea Ecuatorial queremos intensificar las relaciones, tanto políticas como económicas y culturales. El diálogo con las autoridades, basado en el mutuo respeto, se orientará a profundizar en una evolución democrática y un mayor intercambio entre ambos pueblos.
Sudáfrica, Angola, Mozambique, Tanzania, Nigeria, Ghana y Etiopía están adquiriendo una creciente importancia, regional y en algunos casos, global, que debe traducirse en una mayor densidad en las relaciones bilaterales. Hay en estos países múltiples oportunidades para las empresas españolas derivadas de la estabilidad y el crecimiento económico que deben ser aprovechadas.
Seguiremos apoyando los procesos de integración regional africanos, en especial la Unión Africana y la CEDEAO, excelentes instrumentos para garantizar la paz y la seguridad y el desarrollo del continente.
En política migratoria, queremos seguir desarrollando un enfoque global, que integre, además de la lucha contra la migración irregular, el fomento de la migración legal y los incentivos a políticas de migración y desarrollo.
La Unión Europea cuenta con un programa integral de relaciones con África Subsahariana que incluye ámbitos de gran relevancia para España como, la paz y la seguridad, el desarrollo y el crecimiento inclusivo y sostenible, las relaciones comerciales y energéticas, la integración regional, las migraciones, el medio ambiente y el cambio climático. Nuestro objetivo es que ese compromiso se renueve y gane en ambición y eficacia.


VII.6.- Asia-Pacífico
En la primera parte de este documento, se ha hablado de las transferencias de poder e influencia entre Estados como una de las tendencias definitorias de la Comunidad Internacional que emerge. Esta tendencia está teniendo como protagonista a varios países de Asia-Pacífico, que están traduciendo elevadas tasas de crecimiento económico, mantenidas durante largos períodos, en mayor capacidad de influencia. Así, la región de Asia Pacifico ha entrado en el siglo XXI convertida ya en uno de los centros de gravedad de la economía mundial, y recobrando la centralidad que tuvo durante siglos. Ese dinamismo anima al 60% de la población mundial, que vive en Asia.
La política española hacia esta región se ha guiado, desde el año 2000, por el Plan Asia. Casi tres lustros después, el Plan ha cumplido con creces sus dos principales objetivos: hacia la región, sentar unas bases sólidas de presencia española; hacia el interior, llevar al ánimo de la sociedad española la importancia de Asia–Pacífico para nuestro país. Ahora es por tanto el momento de gestionar la acción exterior hacia Asia–Pacífico de forma menos centralizada, y con mayor capacidad de adaptación a los cambios que una presencia más densa convierte en más frecuentes y complejos.
Objetivos
1.- Incrementar la presencia española en los principales países de la región, elevando el nivel e intensidad de las relaciones bilaterales con estos socios estratégicos. Seguiremos desarrollando un calendario más ambicioso de contactos políticos bilaterales, que en esta región tienen no sólo mayor valor añadido sino que constituyen la manera más eficaz de facilitar la entrada y posicionamiento de actores privados, incluyendo nuestras empresas.
2.- Fomentar el conocimiento mutuo. La realidad asiática es extremadamente compleja, y una relación fructífera y de futuro no puede basarse en un conocimiento parcial o erróneo. Es necesario asimismo dar a conocer más a España en Asia-Pacífico, nuestro potencial, nuestra capacidad. Los instrumentos de diplomacia pública y de la sociedad civil - Casa Asia y las Fundaciones Consejo -, son esenciales en este empeño.
3.- Promover el comercio y las inversiones mutuas. Los principales países de Asia van a ser los mayores contribuyentes al crecimiento económico mundial durante los próximos años. El tamaño de sus mercados les coloca entre los más atractivos. Por ello, la presencia de nuestras empresas y la atracción de inversiones a España es parte clave de una de las prioridades de esta estrategia: la continua inserción de España en la economía internacional.
4.- Reforzar el papel de la Unión Europea como un actor estratégico en la región. Las preocupaciones de seguridad y de influencia estratégica de España en esta región del mundo son las mismas que las de nuestros socios europeos. Si consolidar a la Unión Europea como actor estratégico global es siempre un interés de España, esto es particularmente relevante en Asia–Pacífico. Junto a ello, debemos trabajar para ser percibidos por los asiáticos como lo que somos, un actor fundamental en el diseño de las políticas de la Unión y con un interés bilateral a largo plazo en la región.
Con este objetivo, España promoverá la definición y actualización de la estrategia de la Unión Europea en la región de Asia Oriental y la concertación y puesta al día de los marcos contractuales, con el objetivo de fomentar su presencia en Asia. Asimismo, promoverá los diálogos de alto nivel estratégicos - incluidos los aspectos de seguridad y defensa -, económicos y entre las sociedades civiles, con los países de la región. Apoyaremos la presencia y participación de la Unión en los foros multilaterales, regionales y subregionales, de Asia-Pacífico, favoreciendo en ellos la complementariedad bilateral necesaria para impulsar nuestros intereses. En este contexto, España debe impulsar las negociaciones en marcha para la conclusión de acuerdos comerciales entre la Unión Europea y Japón, India o países ASEAN, o el de inversiones con China, que abran oportunidades de negocio para las empresas españolas y europeas.
5.- Fomentar y participar en la naciente triangulación América Latina – Asia – Europa. Los intercambios entre ambas orillas del Pacífico van a aumentar considerablemente, y con ellos las relaciones estratégicas. España es ya Estado observador en la Alianza del Pacífico y está adecuadamente situada para participar en estos desarrollos y aprovechar las oportunidades estratégicas, políticas y económicas, que van a derivar de ellos.
La diversidad del continente obliga a privilegiar estos objetivos generales de forma diferente en función de la zona y el país en concreto. Podemos destacar cinco áreas específicas y determinados países:
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