Estrategia de acción exterior una reflexión necesaria



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España y la arquitectura regional
España está activamente presente en la arquitectura regional latinoamericana: desde la Organización de Estados Americanos, por la que cual canalizamos importantes recursos para la promoción de la democracia y el fortalecimiento institucional, hasta el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), donde trabajamos para promover un concepto amplio de seguridad en la subregión. La Alianza del Pacífico es un ámbito innovador y atractivo, en el que nuestro estatuto de observador nos ofrece un gran potencial. Seguimos también con interés los nuevos mecanismos de integración o concertación regional, como UNASUR o CELAC, que están dando una nueva dimensión a la posición de América Latina en el mundo.

V.9.- La seguridad de España y sus ciudadanos.
La Estrategia de Seguridad Nacional señala la política exterior como uno de los campos prioritarios de actuación para preservar la seguridad de España y sus ciudadanos. Ello deriva de un doble convencimiento: los límites entre seguridad interior y exterior se han difuminado hasta hacerse casi irreconocibles, y la seguridad de los españoles empieza en ocasiones muy lejos de nuestras fronteras.

La Alianza Atlántica: marco esencial para la seguridad y la defensa
En la cumbre de la OTAN celebrada en Lisboa en noviembre de 2010 se aprobó el “Concepto Estratégico para la defensa y la seguridad” con el objetivo de hacer frente a los desafíos y amenazas de seguridad propios del mundo globalizado del siglo XXI.
Se definieron tres tareas esenciales de la Alianza Atlántica:
(1) asegurar los planes y capacidades necesarios para garantizar la defensa colectiva de los países miembros de la OTAN;
(2) disponer de los medios políticos y militares para contribuir a la gestión de crisis que puedan poner en peligro la estabilidad y la seguridad más allá de sus fronteras; y
(3) desarrollar mecanismos de seguridad cooperativa con sus socios, países y organizaciones internacionales como la Unión Europea, que busquen reforzar la seguridad internacional.
Cuando han pasado 65 años desde la firma del Tratado de Washington, la OTAN sigue siendo la alianza política y militar más sólida de la historia contemporánea, basada en la defensa de los valores comunes de libertad individual, democracia, derechos humanos y Estado de derecho y que encarna la vinculación indivisible de la seguridad de Europa y de Norteamérica.
En un nuevo entorno internacional cada vez más impredecible y en el que nos enfrentamos a riesgos más complejos que amenazan al sistema internacional basado en normas y principios acordados, la OTAN simboliza la voluntad de Europa y Norteamérica de defender nuestros valores y forma de vida mediante una defensa integrada que asegure una respuesta eficaz, dónde y cuándo se requiera.
La acción exterior en materia de seguridad se desarrolla en dos ámbitos principales: la Unión Europea y la Alianza Atlántica. A estas dos instancias hay que añadir la participación de nuestro país en operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas. Asimismo, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) representa, en su ámbito geográfico y en su forma de abordar la cooperación en materia de seguridad, una organización por la que España apuesta decididamente.
Para la política exterior española, la Unión Europea y la OTAN son instituciones complementarias en la consecución del objetivo prioritario de la seguridad de los españoles. Dotar a la Unión Europea de una auténtica política de seguridad y defensa es consecuencia directa del proyecto europeo, y en ese marco, el objetivo a largo plazo es la consecución de una defensa europea.
La OTAN representa la dimensión transatlántica sin la que nuestra seguridad no puede ser preservada en el mundo que está emergiendo. La OTAN no sólo es clave para la seguridad de la región a la que España pertenece, sino que representa también la voluntad decidida de esa región de jugar un papel relevante en los conflictos internacionales. Nuestros objetivos son:
1) Continuar con la renovación y transformación de la Alianza, completando las reformas anunciadas en las estructuras y capacidades.
2) Renovar las asociaciones de la Alianza y, en particular, la más importante y transcendental para la seguridad de los aliados, el diálogo Mediterráneo de la OTAN que debe ser impulsado y potenciado como una respuesta de seguridad cooperativa, que beneficie también la seguridad de nuestros vecinos del sur.
3) Promover el retorno de Rusia, que debe ser un socio estratégico de la OTAN, a los principios que conforman la arquitectura de seguridad europea.
La desaparición de los límites entre seguridad externa e interna hace esencial la cooperación con los organismos internacionales y las instituciones policiales y de seguridad de otros países. España impulsará por ello, en materia de seguridad pública y asuntos de interior, iniciativas y políticas de refuerzo de las capacidades institucionales para alcanzar un mayor grado de cooperación bilateral, regional y multilateral en todos los aspectos relacionados con la prevención y lucha contra las principales amenazas para la seguridad.
En este sentido, es fundamental concluir acuerdos jurídicos bilaterales de cooperación en materia de seguridad y lucha contra la delincuencia, adoptando las recomendaciones de los tratados internacionales, para favorecer el intercambio de información, conocimientos y experiencias que consoliden la existencia mutua.
La Unión Europea conforma un ámbito esencial para promover la seguridad ante el terrorismo y la delincuencia organizada. Seguiremos por ello impulsando el papel de la Unión en la creación de herramientas comunes y la integración de un espacio real de Justicia e Interior. Trabajaremos también para promover, en el seno de la Unión, la cooperación en áreas de interés especial para España como el Mediterráneo, el Magreb, el Sahel.
Finalmente, mantendremos nuestro compromiso y participación activa en instituciones de cooperación globales como Interpol o el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

V.10.- La asistencia y protección de los españoles en el exterior.

La promoción y defensa de los intereses de los españoles en el exterior es un objetivo fundamental de la política exterior. Más de dos millones de españoles residen fuera de nuestras fronteras y alrededor de diez millones se desplazan al exterior cada año. A los que residen en el exterior desde hace décadas, se unen quienes han adquirido recientemente la nacionalidad española, los que se trasladan al exterior como resultado de la internacionalización de la economía española o en busca de nuevas oportunidades laborales, y los millones de españoles que viajan al extranjero cada año como turistas o para estancias de corta duración. Todos ellos requieren de nuestras Embajadas y Consulados un servicio útil, moderno y eficaz.


Actuaciones
Continuar la mejora y modernización de la gestión de los servicios a cargo de las Administraciones Publicas en el exterior. 
Simplificar y homogeneizar la acreditación de los requisitos que las distintas administraciones públicas exigen a los ciudadanos residentes en el exterior para acceder a determinados servicios o ejercer sus derechos.
Avanzar en la modernización tecnológica y la administración telemática en el Registro de Matricula Consular y la expedición de documentación.
En lo relativo al ejercicio de los derechos ciudadanos por los españoles en el exterior, profundizar las medidas para que el mayor número posible de compatriotas pueda ejercer el derecho de sufragio.
Promover la interrelación de las Oficinas Consulares con los Consejos de Residentes Españoles, y la colaboración con las asociaciones de españoles e instituciones asistenciales que existen en el seno de nuestras comunidades en el exterior, con la colaboración de las Comunidades Autónomas.
Especial atención a las personas y colectivos más vulnerables, ya sea por razones de edad o salud, y a quienes se encuentren en situación de emergencia o dificultad.
Mejora de la comunicación y la información a los ciudadanos en lo relativo a su asistencia y protección por las Administraciones Publicas, en particular en situaciones de especial dificultad. Se reforzarán para ello la Unidad de Emergencia Consular y los mecanismos de respuesta a las emergencias consulares.

V.11.- La promoción de los intereses económicos de España en el exterior.

La acción exterior en materia económica, comercial, financiera y de apoyo a la internacionalización tiene un doble sentido. En primer lugar, la utilización del Servicio Exterior en apoyo de los intereses económicos de España. En segundo lugar, como la capacidad de poner en valor económico las relaciones políticas, la influencia y la presencia que España tiene en la mayor parte de los países del mundo. Ambos sentidos con complementarios. En definitiva, el objetivo de esta acción es la defensa y la promoción de los intereses económicos para impulsar el crecimiento y la creación de empleo. El método es impulsar la internacionalización de nuestras empresas y la atracción de inversiones extranjeras.


La Estrategia de Acción Exterior en materia económica, comercial, financiera y de apoyo a la internacionalización de la economía española viene marcada por el Plan Estratégico de Internacionalización de la Economía Española, elaborado, con carácter bienal, por el Ministerio de Economía y Competitividad, en el marco del Grupo Interministerial de Apoyo a la Internacionalización de la empresa española y en consulta con el resto de Ministerios con competencia en materia exterior, con distintas administraciones y el sector privado.
Por su parte, la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, promueve un modelo de movilidad internacional que busca atraer a España talento e inversión extranjera para contribuir al crecimiento económico, como también se recoge en el mencionado Plan Estratégicco de Internacionalización de la Economía Española..
Todos los países prestan una especial atención a los intereses de sus empresas en el exterior. Y aquellos cuya presencia empresarial en el mundo cuenta con una sólida tradición han desarrollado y aplicado políticas de apoyo a sus empresas, diseñando los instrumentos adecuados y dotando los recursos necesarios.
Nuestro país ha incrementado su peso económico en el mundo de forma exponencial en los últimos años. Nuestras empresas, que hace apenas dos décadas, tenían una presencia internacional limitada, han aumentado su actividad internacional de forma notable tanto en lo que respecta a su volumen como en su dispersión geográfica. Hoy el número de empresas exportadoras es del orden de las 150.000, casi el doble de las existentes hace apenas doce años.
La actividad de nuestras empresas en el exterior precisa de un apoyo decidido y constante de nuestro Servicio Exterior. Ya sea para licitar por contratos de obras y servicios, o para invertir en otros países y desarrollar en ellos sus actividades a través de filiales y sucursales, las empresas requieren la ayuda de nuestra red exterior. Por otra parte, el intenso flujo de viajes de negocios que tal actividad empresarial genera, requiere un esfuerzo especial de nuestra red exterior, como lo exige también la promoción del turismo extranjero, otra importante fuente de recursos para nuestro país. Dotar de recursos adecuados a esa red será un empeño en los próximos años.
El Ministerio de Economía y Competitividad, a través de la Secretaría de Estado de Comercio es el departamento ministerial encargado de prestar apoyo al proceso de internacionalización de las empresas españolas. Pero además en este proceso son varios los Departamentos Ministeriales y organismos públicos que, en el ámbito de sus respectivas competencias, prestan apoyo a este proceso de internacionalización de nuestras empresas: el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el Ministerio de Fomento, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social o el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, entre otros. Y al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación le corresponde, bajo el principio de unidad de acción en el exterior, la ayuda y asistencia a nuestras empresas, y la defensa y promoción de nuestros intereses económicos en el exterior mediante la actuación de nuestra red exterior.
Por otra parte, la defensa de los intereses económicos de España en el exterior exige una labor permanente de nuestros representantes en el exterior para mejorar la imagen exterior de nuestro país y su percepción, en la medida que la imagen-país es un factor importante de competitividad, que afecta positiva o negativamente a las exportaciones de bienes y servicios, la atracción de inversiones extranjeras, los flujos de turismo, el acceso a la financiación internacional y la capacidad de nuestras empresas para obtener contratos de ejecución de obras y servicios en el exterior.VI Acciones
Las prioridades y objetivos se obtienen mediante la puesta en práctica de un conjunto de acciones, en los campos más diversos. La Ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado recoge en su articulado la totalidad de estas acciones. Se examinan a continuación, con más detalle, las más relevantes para una política exterior renovada, bien por su incidencia directa en esta política, bien por la relevancia social o económica que tienen para nuestro país. En muchos de estos campos, y dada la estructura territorial del Estado, las actuaciones se desarrollarán en colaboración con las Comunidades Autónomas.

VI.1.- Acción exterior en materia de Defensa.
Las Fuerzas Armadas son un instrumento fundamental en la Acción Exterior de España. Cualquier Estado moderno diseña sus estrategias de seguridad o de política exterior teniendo presente que las fronteras son cada vez menos relevantes a efectos de seguridad y es cada vez más difícil distinguir entre seguridad exterior e interior. Las amenazas y los riesgos para España y sus ciudadanos comienzan muchas veces lejos de nuestras fronteras. Las Fuerzas Armadas y su capacidad de proyección son así ejes clave de nuestra acción.
Más allá de su labor y su responsabilidad primera de la Defensa Nacional, las Fuerzas Armadas constituyen cada vez más el primer instrumento y el más eficaz para abordar situaciones de inestabilidad o de inseguridad internacionales. Establecer el necesario entorno de seguridad es precondición para reconstruir instituciones y restablecer la sociedad civil. Las Fuerzas Armadas españolas han ejercido en los últimos años esta difícil labor en diferentes escenarios, en operaciones formadas por distintas organizaciones internacionales.
Junto a ello, han contribuido a mejorar la imagen y aumentar el prestigio de España a través de numerosas operaciones de carácter humanitario, paliando efectos de catástrofes y resolviendo situaciones muy difíciles para nuestros nacionales en el exterior.
La defensa contribuye a la acción exterior a través de un conjunto de relaciones bilaterales o multilaterales cada vez más denso en materia de cooperación militar. La importancia política de esta cooperación, que pone de relieve la calidad de nuestras Fuerzas Armadas, su preparación tecnológica y desarrolla relaciones de confianza a largo plazo con los ejércitos de otros países, es muy relevante. Mediante el Programa de Cooperación Militar en Materia de Enseñanza Militar, existente desde 1975, se han fortalecido las relaciones de confianza mutua y de cooperación con personal de las Fuerzas Armadas de 62 países de Europa, América del Sur, Asia Pacífico, Oriente Medio y África. En este marco es necesario destacar la importancia de la diplomacia de defensa que lleva a cabo el Ministerio de Defensa con un Plan que forma parte integral de la Acción Exterior de España.
Como señala la Estrategia de Seguridad Nacional, los conflictos armados pueden potenciar otros riesgos y amenazas, tanto para la seguridad de la comunidad internacional en su conjunto como para la de España. En una comunidad internacional en transición los riesgos de conflicto son mayores. Es por ello fundamental para la Acción Exterior que la defensa nacional mantenga las capacidades necesarias para el cumplimiento de misiones en el exterior.

VI.2.- Acción exterior en materia de Derechos Humanos
Las prioridades antes señaladas se persiguen a través de un conjunto de acciones.

1.- Lucha contra la pena de muerte.

La pena de muerte es un castigo cruel, inhumano y degradante,  contrario a la dignidad de la persona; carece de efectos disuasorios en el comportamiento criminal; y tiene consecuencias irreparables cuando se produce un error judicial.

De acuerdo con este compromiso, España impulsa o participa en diferentes iniciativas como la creación de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte en 2010 o las resoluciones de la Asamblea General de NNNUU que piden una moratoria universal del uso de la Pena de Muerte para 2015 o el intento de que la supresión de la pena de muerte en los delitos relacionados con drogas fuera reconocida en la Declaración que culminó la revisión de Alto Nivel de la Declaración Política y Plan de Acción sobre la cooperación internacional en la lucha contra el problema mundial de las drogas.

Violencia de Género
Directrices de la UE en materia de lucha contra la violencia de género:


  • promoción de la igualdad de género y la lucha contra la discriminación,

  • recolección de datos,

  • elaboración de estrategias coordinadas,

  • lucha contra la impunidad

  • acceso de las víctimas a la justicia



2.- Lucha contra la discriminación por razón de género, orientación sexual e identidad de género.

La especial sensibilidad, de la opinión pública y del Gobierno, ante esta cuestión se traduce en una política muy activa en el plano multilateral, buscando la creación de instrumentos e instituciones que luchen contra la discriminación por razón de género y contra la violencia de género; y, promoviendo la eficacia de los existentes, en particular de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas.

En relación al fenómeno de asesinatos de mujeres por el hecho de serlo, España ha apoyado la elaboración de una Guía de recomendaciones para la investigación eficaz del crimen de feminicidio, así como un modelo de Protocolo de Investigación sobre Feminicidio por parte de las organizaciones internacionales competentes en la materia. Por lo que se refiere a la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, España apoya la campaña “Libres e Iguales” de la Alta Comisionada de las NNUU para los Derechos Humanos. La convicción de que la orientación sexual y la identidad de género forman parte de la intimidad del ser humano, nos lleva a promover la despenalización de las relaciones consentidas entre adultos en todos los países del mundo. 

3.- Derechos de las personas con discapacidad.

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006 (CDPD) marcó un cambio de paradigma: de una visión en la que las personas con discapacidad eran objeto de tratamiento y necesitadas de protección social, se ha avanzado hacia un enfoque en el que este colectivo es sujeto de derechos, capaz de tomar decisiones y de participar en aquellas que les afecten. España defiende esta perspectiva y la incorpora a su acción exterior.



4-. El derecho humano al agua potable y el saneamiento.
España y Alemania tienen una iniciativa conjunta a favor del reconocimiento del derecho humano al agua potable y el saneamiento en el seno de Naciones Unidas y en otros foros internacionales. Consecuencia de ello, en julio de 2010, este derecho fue reconocido por la Asamblea General de NNUU como un derecho jurídicamente vinculante. En noviembre de 2013, nuevamente a iniciativa de España y Alemania, se ha adoptado en la Asamblea General y en el Consejo de Derechos Humanos una resolución, la primera por consenso, cristalizando así la unanimidad de la comunidad internacional.
5.- Empresas y derechos humanos.

La actividad empresarial genera riqueza, crea empleo y es un elemento de progreso social. Pero para cumplir cabalmente este papel, debe ser también responsable socialmente, y una de las cuestiones relevantes en este campo es la de los derechos humanos y la actividad empresarial transnacional. Es uno de los aspectos de la denominada Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial (RSE).

España ha redactado un Plan Nacional sobre empresas y derechos humanos, en línea con lo establecido por la Unión Europea en su Estrategia 2011-2014. Por otra parte, el Observatorio de Responsabilidad Social de las Empresas ha sido pionero en la realización de informes, donde se analizan situaciones de derechos humanos en las que pueden influir las empresas españolas.

Es preciso destacar además la aprobación de la Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas 2014-2020, por acuerdo de Consejo de Ministros de 24 de octubre de 2014, la cual pretende contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad española, impulsando iniciativas que velen tanto por la competitividad y crecimiento de la economía como por el desarrollo de las personas y el respeto por el medio ambiente, incluyendo, entre otras, medidas de mejora de la imagen de España dentro y fuera de sus fronteras y de fortalecimiento de la confianza en nuestro país de cara al exterior, así como de respeto y protección de los derechos humanos.



6-. Defensores de derechos humanos.

Los defensores de derechos humanos son individuos, grupos o instituciones que protegen y defienden los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos. Se enfrentan a menudo a amenazas y ataques. Merecen nuestro respeto, admiración y solidaridad.


La Oficina de Derechos Humanos del MAEC gestiona el programa, establecido en 1998, dirigido a defensores de derechos humanos amenazados y en situación de alto riesgo, y garantiza una absoluta confidencialidad en cuanto a su identidad. El Ministerio de Asuntos Exteriores colabora con otros programas de acogida de defensores de derechos humanos, llevados a cabo por ONGs e instituciones autonómicas (Asturias, Cataluña y País Vasco). Entre 2008 y 2013 este programa ha acogido a más de 80 defensores.

VI.3.- Acción exterior en materia de Cooperación para el Desarrollo.
La cooperación para el desarrollo es una política pública en sí misma, y uno de los instrumentos más importantes de la política exterior. Expresa el deseo de solidaridad de la sociedad española y la aspiración a un mundo más justo que subyace en nuestra política exterior. Para que sea plenamente eficaz, debe estar integrada en el marco de la acción exterior de España a través del principio de coherencia de políticas para el desarrollo.

La humanidad tiene el reto permanente de construir un mundo más pacífico, más próspero y más justo, en el que todas las personas dispongan de las oportunidades para vivir una vida plena. España es un país solidario, que ha dado siempre numerosas muestras de generosidad con las poblaciones más pobres del mundo. Sin embargo, la cooperación internacional no es sólo un acto de generosidad, es también una inversión solidaria y de futuro. Sólo aseguraremos nuestro futuro si podemos asegurar también el de todos aquellos que comparten con nosotros un planeta de recursos limitados.



El Marco del IV Plan Director
1) Agenda internacional de desarrollo: Hasta 2015, los Objetivos de Desarrollo del Milenio serán un referente fundamental de la Cooperación Española. Junto a ello y en el marco de la elaboración del IV Plan Director se ha iniciado ya una reflexión sobre la Agenda de desarrollo post 2015.
2) Proceso de concentración: Siguiendo diversas recomendaciones internacionales, entre ellas las del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, y distintos procesos de evaluación realizados y con el objetivo de aumentar el impacto y eficacia de la ayuda, se está realizando un proceso de concentración sectorial, geográfica y multilateral
3) En el ámbito geográfico se da atención preferente a Iberoamérica, en particular a las regiones andina, centroamericana y caribeña, el norte de África y el África subsahariana, en particular, la región occidental. También se seguirá presente, dentro de Asia, en Filipinas. Se reduce por ello el número de los países en los que estamos presentes mediante unos criterios entre los que se incluye nuestra ventaja comparativa o valor añadido sobre otras cooperaciones. Geográficamente esta concentración, priorización y diferenciación, se llevarán a cabo a través de acuerdos estratégicos llamados Marcos de Asociación País (MAP). Para ello, previamente, se ha actualizado la metodología de los mismos y sus directrices con el fin de adaptarlas al IV Plan Director y sus orientaciones, simplificar el proceso e incorporar las lecciones aprendidas. La idea es que la elaboración de los MAP sea inclusiva y siguiendo los principios de eficacia de la ayuda.
4) La actuación multilateral se concentrará con los socios con los que hemos establecido Marcos de Asociación Estratégica, cuyas prioridades convergen con las nuestras, así como con otros organismos multilaterales que sean considerados estratégicos en cuanto a su mandato y visión y con los que la Cooperación Española haya trabajado anteriormente. La cooperación multilateral para este periodo se guiará por cuatro prioridades: concentración, eficacia, responsabilidad mutua y participación.
5) El énfasis en la concentración se ha trasladará de los sectores a los resultados. Para ello, se avanzará en una gestión para resultados de desarrollo.
6) En materia de evaluación, se llevará a cabo un esfuerzo para fortalecer las capacidades existentes, incrementar la calidad de las evaluaciones y dotarlas de una orientación más estratégica, buscando una mayor utilización de las mismas en la retroalimentación y se contribuya al aprendizaje y a una mayor transparencia y rendición de cuentas.
7) Finalmente, la cooperación para el desarrollo buscará alianzas y sinergias con todos los actores implicados en esta actividad, fundamentalmente con sociedad civil y sector privado empresarial, fomentando también un modelo de cooperación descentralizada eficaz y de calidad basado en el diálogo político y las alianzas estratégicas. También se fomentará la transparencia, tanto de cara a nuestros ciudadanos como a nuestros socios en el desarrollo. En este sentido, se ha lanzado el Portal de la Cooperación española, para toda la Cooperación en su conjunto, donde todos los interesados pueden integrarse y compartir experiencias e información (www.cooperacionespañola.es) y que incluye también un enlace al sistema de recopilación y publicación de datos de la Cooperación Española.
La Cooperación al desarrollo cambia con las transformaciones de la comunidad internacional y debe redefinir la nueva agenda de desarrollo y sostenibilidad para los próximos años. Nos enfrentamos a un nuevo mapa de la pobreza, un nuevo contexto internacional geopolítico y económico, caracterizado por un mayor peso de los países de renta media, que integran el 70% de la población más pobre del mundo.

La persistencia de la pobreza, el incremento de la desigualdad, junto con los nuevos desafíos globales como el cambio climático, el incremento de los flujos migratorios o la inseguridad creciente en muchas zonas del planeta, hace que la Cooperación Española tenga que esforzarse por buscar su perfil y valor añadido en los países en los que trabaja, definiéndose como una cooperación más estratégica.

La política de Cooperación para el Desarrollo cumple también un papel clave en la consecución de objetivos de la política exterior española. Así, contribuye a la construcción europea, manteniendo su cohesión interna y su legitimidad ante los ciudadanos, y afirmando a la Unión Europea como un actor global de referencia; permite la proyección internacional de España como democracia avanzada y su contribución a un mundo más democrático y con mejores instituciones de gobernanza internacional; garantiza una mayor seguridad de los ciudadanos, contribuyendo a la paz y seguridad internacionales; promueve un entorno internacional de estabilidad económica. Por último, refuerza también la influencia internacional de España, especialmente en Europa, América Latina, el Mediterráneo y las potencias globales, contribuyendo a unas relaciones bilaterales más intensas y la pertenencia activa a las principales organizaciones y foros internacionales.

Por ello, nuestra política de cooperación debe ser una política consensuada, esto es, basada en principios y elementos comúnmente aceptados por todos los partidos. En segundo lugar, una política global y coherente. En tercer lugar, una política coordinada hacia el exterior, es decir, con las de la Unión Europea, la OCDE y otras instituciones de las que España es miembro. En cuarto lugar, una política coordinada también hacia el interior, que tenga en cuenta la labor de las comunidades autónomas y de las corporaciones locales y de las iniciativas privadas. Y, finalmente, una política de cooperación vertebrada en torno a tres ejes: la sostenibilidad medioambiental, la responsabilidad social corporativa y la buena gobernanza.

Estos elementos estaban ya contenidos en dos documentos clave, uno de carácter nacional y otro de carácter internacional: un informe de una Subcomisión del Congreso de los Diputados para “El estudio de las perspectivas de la cooperación internacional para el desarrollo española", aprobado en septiembre de 2011 por consenso de todos los partidos, y el llamado examen de pares de la Cooperación Española, emitido por el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE también en 2011.

Orientaciones de la Cooperación Española

Como señala el IV Plan Director 2013-2016, el fin último de la cooperación es contribuir al desarrollo humano y sostenible, la erradicación de la pobreza y el pleno ejercicio de los derechos. Esta finalidad se concreta en ocho objetivos u orientaciones:



1.- Consolidar los procesos democráticos y el Estado de Derecho.

Un trabajo específico para el acompañamiento a los procesos de transición democrática en los países del norte de África, haciendo especial énfasis en la mejora de la gobernabilidad y gestión del sector público en los países socios de la Cooperación.



2. - Reducir las desigualdades y la vulnerabilidad a la pobreza extrema y a las crisis.

Centrados en paliar la crisis alimentaria en el Sahel, así como un impulso a las políticas de resiliencia, prevención y de protección social para la población más vulnerable frente a la pobreza extrema.



3.- Promover oportunidades económicas para los más pobres.

Impulsar políticas que favorezcan la creación de riqueza y empleo, a través de la promoción de tejido económico y empresarial, la inclusión financiera y la mayor inserción de los países en desarrollo en la economía internacional.

4.- Fomentar sistemas de cohesión social, enfatizando los servicios sociales básicos.

La Cooperación Española impulsa políticas y programas de educación, salud, servicios sociales, seguridad alimentaria, y agua y saneamiento desde un enfoque de derechos, que promuevan la autonomía y la dignidad de las personas así como la cohesión social.



5.- Promover los derechos de las mujeres y la igualdad de género.

Seña de identidad de nuestra cooperación, se trabaja por favorecer políticas de igualdad formal a través del desarrollo de marcos legislativos de igualdad, medidas de impulso a la igualdad real y el empoderamiento de las mujeres a través de la lucha contra la violencia de género y la eliminación de todas las formas de discriminación, incluidas las múltiples, que sufren las mujeres y las niñas, las más vulnerables entre los pobres.



6.- Mejorar la provisión de los Bienes Públicos Globales y Regionales.

Son bienes públicos globales la paz y la seguridad, el desarrollo sostenible y el medio ambiente, la estabilidad económica y financiera internacional, la salud global, el conocimiento y la cultura. Su promoción es una línea fundamental de trabajo de la cooperación internacional con las instituciones globales y en coordinación con todos los países.



7.- Responder con calidad a las crisis humanitarias.

Cumpliendo con los principios humanitarios internacionalmente acordados, la Acción Humanitaria española impulsará respuestas de calidad, basadas en necesidades humanitarias y priorizando a la población más vulnerable y la protección de las víctimas según un enfoque de derechos.



8.- Construir una ciudadanía global comprometida con el desarrollo.

Trabajar con la sociedad española y renovar su compromiso con la lucha contra la pobreza, el desarrollo y la pertenencia a una ciudadanía global.

Estos objetivos se impulsan bilateralmente en los países socios de la cooperación española, con una atención preferente a Iberoamérica, en particular a las regiones andina, centroamericana y caribeña, el norte de África y el África subsahariana, en particular, la región occidental, así como, dentro de Asia, a Filipinas. Junto a ello, la Cooperación Española seguirá trabajando más eficazmente con los organismos internacionales, impulsando un enfoque de resultados de desarrollo y de eficacia de la ayuda, y de transparencia, rendición de cuentas y cultura de la evaluación.

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