Evolución de la población agraria y del pib agrario coincide con el estándar



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Evolución de la población agraria y del PIB agrario

( coincide con el estándar 1.2. Diferencia las actividades del sector primario de otras actividades económicas

Fuente del gráfico : Geografía de España. 2Bachillerato Maria Concepción Delgado. Anaya

Se trata de una gráfica lineal multivariable que nos muestra la evolución del porcentaje de la población ocupada en las actividades agrarias y el porcentaje de aportación de la agricultura al PIB ( PIB agrario). Recordemos que la población activa es aquella que se encuentra en edad de trabajar legalmente ( entre 16 y 65 años) y el PIB es el valor total de las producciones de un país. Se señala aquí el porcentaje del PIB agrario dentro del PIB español, es decir, el valor de todas las actividades agrarias, forestales y ganaderas dentro del PIB español. Recordemos que las actividades agrarias son una parte del sector primario que abarca el conjunto de actividades que extraen los recursos naturales como minería, pesca, explotación forestal, agricultura y ganadería. En el eje horizontal se señala el lapso temporal, de 1900 a 2014, y en el eje vertical los valores en porcentaje de las dos variables.

Si analizamos la gráfica apreciamos que ambos valores no han dejado de reducirse a lo largo del siglo XX si comparamos el principio y final. A comienzos del siglo XX los valores eran muy altos: más del sesenta por ciento de la población activa española formaba parte del sector primario. En la población activa ocupada hubo una leve recuperación desde los años treinta hasta los cuarenta pero desde ese momento se ha reducido intensamente hasta alcanzar valores muy bajos de un 4% aproximadamente. En cuanto a la evolución de la aportación al PIB vemos el mismo fenómeno de recuperación en los cuarenta pero desde entonces la reducción del porcentaje del PIB agrario dentro del PIB español ha sido intensa desde un 30 % hasta alcanzar valores muy bajos de un 2%

Podemos comentar diversos aspectos. Primero el declive de la población activa agraria y el valor del PIB agrario. Ambos fenómenos se explican por la modernización de la economía española: la modernización agraria ( mecanización) de la segunda mitad del siglo XX y el desarrollo industrial durante el desarrollismo de los años sesenta y luego de la economía terciarizada explican la reducción de la población activa agraria que abandonó el campo para dirigirse a trabajar a los centros industriales de España produciendo el envejecimiento de la población de los núcleos rurales. La reducción del PIB agrario no se produce por una reducción de la rentabilidad el campo español sino por el crecimiento más importante de la industria y el sector terciario, algo que sucede en todas las economías desarrolladas. Al industrializarse y luego terciarizarse la economía española el porcentaje del PIB agrario disminuye pero sus valores absolutos han aumentado.

En cuanto a la explicación de la recuperación del PIB agrario y la población activa en los años cuarenta que se explica por un proceso de huida hacia el campo en la Guerra civil y la posguerra por problemas de abastecimiento de las ciudades en un contexto de miseria generalizada. La reagrarización de la sociedad del primer franquismo se manifiesta también en el aumento del PIB agrario…

No obstante debemos interpretar correctamente el gráfico. Este gráfico no indica un proceso de estancamiento de la agricultura española La agricultura española se ha modernizado y por ello ha disminuido la población agraria por la mecanización del campo. Si ha disminuido el PIB agrario a la economía española es por la modernización económica de España que hizo aumentar la aportación al PIB total del sector secundario y del sector terciario. La agricultura española es una de las piedras angulares de la economía española por el peso de los productos hortofrutícolas en las exportaciones españolas; porque la agricultura y ganadería proporcionan gran cantidad de materias primas para las industrias agroalimentarias españolas; y porque la superficie agraria española es muy grande, ocupando la Superficie Agraria Útil ( S.A.U) casi la mitad del territorio español ( el 40% de la superficie de España). La S.A. U está compuesta por tierras de cultivo ( la mayor parte), prados, pastizales y superficie forestal. Un dato que ilustra la importancia de la agricultura española es que antes de la ampliación de la U.E a 27 miembros, España ocupaba el segundo lugar después de Italia en el número total de explotaciones agrarias.



Mapa temático principales zonas de cultivos de regadío

superficie de regadío

(Identificación)La práctica propuesta es un mapa temático corocromático que muestra las principales áreas de cultivos de regadío en España.

(Análisis)Si analizamos el mapa podemos apreciar las grandes áreas de regadío de España: en la España del interior los regadíos junto a las vegas de los grandes ríos, tanto en la submeseta norte ( Pisuerga, Esla, Carrión, Duero) como en la meseta sur ( Tajo, Guadiana, Guadalquivir) y en la depresión del Ebro y del Guadalquivir. Además existen zonas de regadío que aprovechan aguas superficiales llevadas mediante embalses, como el páramo de León, con aguas del embalse de Riaño. En la Mancha y en las campiñas al sur del Duero hay superficies regadas con aguas subterráneas. En cuanto a la España mediterránea, las zonas de regadíos se extienden por las zonas litorales del Levante, especialmente Valencia, Murcia, Andalucía. En la España del paisaje agrario húmedo hay también algunos regadíos, seguramente para aumentar la producción, aunque tradicionalmente ha sido una zona en la que el regadío no ha sido necesario por la abundancia de agua.

En cuanto al comentario, podemos decir que son distintos los regadíos de la España agraria del interior que los de la España mediterránea. En la España del interior dominan los cultivos de secano pero se ha introducido el regadío por las ventajas que conlleva: hace aumentar las rentas agrarias, fija la población, aumenta la variedad de cultivos. Como el clima tiene heladas en invierno las producciones no son sobre todo productos hortofrutícolas ( salvo las frutas de hueso y pepita del valle del Ebro) sino plantas forrajeras, plantas industriales ( remolacha en submeseta norte), girasol, etc… Además hoy se riegan cultivos de secano como los cereales y los olivos para aumentar el rendimiento. Se utiliza el tipo de riego a manta y por aspersión y se destina al consumo interno.

En cuanto a los regadíos de la España mediterránea, son tradicionales en esta zona y son sobre todo productos hortofrutícolas orientados a la exportación: tomate, flores, y plátano en Canarias, frutas tropicales en la costa de Granada y Málaga, productos de huerta en Valencia y Murcia ( tomate, pepino, lechuga) cítricos en valencia, arroz en la desembocadura del Ebro. Estos regadíos tienen una gran importancia en la economía de España y contribuyen a equilibrar la balanza comercial y se destinan a la exportación. Es un regadío muy tecnificado ( invernaderos, cultivos hidropónicos, riego por goteo).

Por último hay que indicar los costes ambientales del regadío, que suponen un gran consumo de agua y a veces provocan tensiones políticas entre las Comunidades Autónomas que deben ceder el agua mediante trasvases y las que la reciben para el regadío, como el polémico trasvase Tajo-Segura



Mapa de distribución regional de la Producción final agraria

(Estandar 2.1. Sitúa en un mapa la distribución de los principales aprovechamientos agrarios)


http://4.bp.blogspot.com/-xrnt40g4rjy/uwjug7rwkvi/aaaaaaaaalc/e4bianxtwwi/s1600/mapa_usos.jpg

Fuente Maria Concepción Muñoz Geografía de España Edit Anaya

Se trata de un mapa coroplético que muestra los usos del suelo agrario indicando la aportación de las distintas provincias a la producción final agraria. Recordemos que un mapa coroplético es un mapa en el que las tramas o colores muestran una medida estadística. Este tipo de mapa facilita la comparación de una medida estadística de una región con la de otra o muestra la variabilidad de esta para una región dada.. Recordemos que la producción final agraria ( PFA) es valor total de la producción agraria descontando los elementos utilizados en el proceso productivo; por ejemplo, las semillas o el estiércol. Además la PFA mide (en porcentaje de relación) la diferente producción agrícola y ganadera. Así cuando decimos que la PFA española es de 65-35, queremos decir que el 65% del valor productivo pertenece a la agricultura y el 35% a la ganadería.



Si analizamos el mapa podemos ver que las provincias con una mayor aportación ganadera son claramente minoritarias y se localizan en el tercio norte peninsular ( provincias gallegas, Cantabria, Asturias, Vizcaya), las catalanas y algunas en torno al Sistema Central como Madrid y Segovia. Las provincias con PFA mayoritariamente agrícola son las más frecuentes y se localizan en costa mediterránea levantina, valle del Guadalquivir y Este de submeseta Sur ( Castilla La Mancha) en tanto con una proporción equilibrada de producción agrícola y ganadera se encuentran las situadas en el Oeste peninsular, especialmente en la submeseta norte formando un continuo de León a Badajoz y en el Sistema Ibérico ( y valle del Ebro o en Pirineos ( Huesca).

Podemos comentar este fenómeno geográfico teniendo en cuenta los factores físicos y humanos que influyen en el tipo de producciones agrícolas dominantes en las distintas partes del territorio peninsular. El predominio ganadero de las provincias del norte y noroeste se explica en buena medida por factores físicos. Son provincias que coinciden con el llamado paisaje agrario de la España húmeda donde el medio físico se caracteriza por un relieve accidentado y un clima húmedo todo el año( clima oceánico Estos factores no son favorables a las actividades agrícolas por lo que los terrazgos son reducidos y favorecen el predominio de prados y pastos para el desarrollo de la actividad ganadera así como la explotación forestal. Abandonado el tradicional policultivo orientado al autoconsumo, propio de la franja norte de España, estos espacios se han orientado a una producción eminentemente ganadera. Destaca la ganadería bovina, pues la del norte es una de las principales cabañas ganaderas de España. El bovino de leche tiene sus focos más importantes en Cantabria, Asturias y Galicia, tanto en régimen mixto como extensivo. El bovino de carne se localiza principalmente en áreas de montaña cantábrica.

En el caso de Cataluña, Ávila y Madrid los factores físicos que influyen en la orientación predominantemente ganadera son los relacionados con los paisajes agrarios de la Montaña húmeda donde las elevadas precipitaciones, los inviernos fríos, los suelos pobres de las pendientes montañosas han favorecido tanto en los Pirineos como en el Sistema Central la especialización ganadera bovina..

También hay factores humanos han acentuado la orientación ganadera de estos espacios. En los últimos años ha crecido el número de explotaciones en régimen intensivo en la periferia de algunas ciudades, para aprovechar el mercado urbano, especialmente en las áreas urbanas del este ( Cataluña). Ello explica en parte la alta concentración ganadera, especialmente porcina, para alimentar el área metropolitana de Barcelona, o de Toledo y Segovia o Madrid, orientadas al mercado madrileño



Las provincias con una producción agropecuaria equilibrada coinciden con aquellas donde su territorio se divide entre sistemas montañosos de orientación ganadera y espacios de la cuenca sedimentaria de orientación agrícola. Ello es claro en el caso de las provincias a ambos lados del Sistema Central ( como Salamanca y Ávila o Guadalajara) o los Montes de Toledo ( Toledo) o el Sistema Ibérico (Teruel ) o PIrienos ( Huesca). Las provincias oeste además esta condicionadas por la escasez de suelos aptos en las penillanuras del Oeste por lo que se ha desarrollado ganadería extensiva porcina, la bovina y ovina de las dehesas del Oeste peninsular. Pero todas estas provincias presentan también parte de sus territorios integrados en cuencas sedimentarias de buenas aptitudes para la agricultura. Junto a los factores físicos están los humanos como la creación de pantanos que posibilitan el regadío como en el páramo leonés o las provincias de Cáceres y En Baleares parte correspondiente a la Sierra de la Tramuntana en el Noroeste de la isla y ha tenido orientación ganadera ovina que se ha complementado con los secanos mediterráneos de las llanuras interiores.

Por fin, quedan las áreas de orientación eminentemente agrícola, la mayoría de las provincias españolas. Las llanuras de la Cuenca del Duero, submesta sur y Andalucía y los suelos arcillosos favorecen la actividad agraria. Coinciden con las diversas variedades del clima mediterráneo: la alta insolación, menor latitud que en Europa y por tanto maduración más temprana y el regadío a partir de aguas subterráneas o trasvases ( Tajo-Segura) han permitido el desarrollo de una actividad agrícola de altos rendimientos y orientada a la exportación en la costa levantina, murciana y andaluza. En la cuenca del Duero son sobre todo los cereales los dominantes. La elevada concentración de olivar y viñedo con gran demanda internacional han acentuado la especialización agraria de estas zonas en Andalucía y Levante.


Mapa coroplético del tamaño de las explotaciones según SAU

Fuente Elaboración propia a partir del punto 1.2 del tema

Fuente: Geografía de España. Maria Concepción Delgado. Anaya

Se trata de un mapa coroplético que nos muestra el tamaño de las explotaciones según SAU. Recordemos que la SAU es la superficie agrícola utilizada que incluye las tierras labradas y pastos permanentes ( no incluye eriales, espartizales y superficie forestal). Un mapa coroplético es aquel que con distintas tramas de color nos muestra un dato estadístico en porcentajes. El mapa distingue tres grandes de tamaños de explotación: grande de más de 100 hectáreas; medianas ( de 10 a 100 hectáreas) y pequeñas ( menos de 10 hectáreas) e indica para cada provincia que porcentaje de la SAU está ocupado por cada categoría.

Si analizamos el documento podemos ver que las explotaciones pequeñas, las que tienen menos de 10 hectáreas, en general dominan en la Cornisa Cantábrica y litoral mediterráneo y Baleares donde suponen más del 50% del total de superficie agraria lo que indica que domina el minifundio . Que las medianas, entre 10 y 100 hectáreas, se localizan sobre todo en valle del Ebro y Cataluña y algunas provincias tanto de la Meseta Norte ( Zamora, Segovia, Toledo, Ciudad Real) pero que salvo en Cataluña no son abrumadoramente dominantes. En cuanto a las grandes explotaciones, de más de 100 hectáreas, aparecen sobre todo en la España del interior, en ambas mesetas siendo algunas provincias donde suponen hasta el 50% como Soria, Guadalajara, Teruel…. Pero en ningún caso suponen más del 50%.

Podemos comentar que la mayor parte de las explotaciones españolas son de tamaño adecuado ( 14 ha) pero sigue habiendo minifundios y latifundios . Desde mediados de siglo ha ido aumentando el tamaño medio de las explotaciones en buena parte debido al éxodo rural. Pero todavía encontramos en España gran cantidad de explotaciones de pequeño tamaño o minifundio ( menos de 10 Ha) y latifundios ( más de 100 Ha). De hecho el 1% de los propietarios posee el 50% de las tierras en España ( latifundios) y el 50% de los propietarios poseen el 10% de la tierra ( minifundios). El latifundio sigue predominando en la mitad sur de la península ( Andalucía occidental, Castilla la Mancha, Extremadura) y Aragón y algunas provincias de Castilla y León ( Salamanca). Tradicionalmente el latifundio estaba asociado a una agricultura de bajos rendimientos que empleaba un gran número de trabajadores y un propietario rentista radicado en la ciudad. Hoy los latifundios se han modernizado y mecanizado y obtienen grandes beneficios por su explotación intensiva orientada al mercado. El minifundio predomina sobre todo en la franja norte ( especialmente Galicia, y Asturias, Cantabria), en algunas provincias de nuestra comunidad ( León, Zamora, Ávila, Segovia) y en Canarias y Comunidad valenciana. Tradicionalmente estas pequeñas explotaciones practicaban un policultivo orientado al autoconsumo y poco mecanizado pero hoy algunos minifundios se practican una agricultura muy intensiva y rentable orientada al mercado como es el caso de los cultivos ornamentales en invernaderos o los cultivos tempranos bajo plástico destinados a la exportación del Levante y Sur peninsulares.

Las causas del diverso tamaño de las explotaciones son físicas y humanas. Entre las primeras es notable la presencia del minifundio en zonas montañosas tanto de la Cornisa cantábrica como del Sistema Central e Ibérico. Entre las segundas destacan factores históricos que incluso se remontan a la Renconquista y Repoblación medieval y el posterior proceso desamortizador. La rentabilidad de los distintos cultivos asociados a los paisajes agrarios españoles hace posible que sea rentable el minifundio hortofrutícola del Levante y Canarias o el asociado a la explotación ganadera de la Cornisa cantábrica o el viñedo de la Rioja, en tanto que los cereales exigen superficies mayores para una rentabilidad aceptable.

Mapa paisajes agrarios de España




http://www.iesgrancapitan.org/profesores/bvaquero/bloggeografia/temasgeografia/esquemainteractivotema1/paisajes%20agrarios.jpg
Se trata de un mapa temático de Geografía de tipo corocromático que muestra con distintas tramas de color la distribución de un fenómeno geográfico. Si analizamos el mapa podemos apreciar la distribución de los distintos tipos de paisajes agrarios. El de la España húmeda en el tercio norte peninsular; el de montaña húmeda en los grandes sistemas montañosos ( Montes de León, Cordillera Cantábrica, Pirineos, Sistema Central, Sistema Ibérico, Sierras de Cádiz); el de interior peninsular ( en el valle del Ebro, submeseta norte y sur; el mediterráneo en la costa levantina, Baleares y valle del Guadalquivir.

Podemos comentar los rasgos básicos de cada uno de ellos. Los paisajes agrarios de la España húmeda tienen un medio físico que se caracteriza por un relieve accidentado y un clima húmedo todo el año. Estos factores no son favorables a las actividades agrícolas por lo que los terrazgos son reducidos y favorecen el predominio de prados y pastos para el desarrollo de la actividad ganadera así como la explotación forestal. La estructura agraria en estas áreas se caracteriza por una población rural cada vez más envejecida, en poblamientos dispersos, con un predominio de los usos ganaderos en propiedades mayoritariamente minifundistas, lo que dificulta de manera importante la mecanización y la rentabilidad. Estos espacios han abandonado el policultivo y se orientan a una producción eminentemente ganadera. Destaca la ganadería bovinaLa importancia de las superficies forestales es notable en la España húmeda. Las masas forestales autóctonas de frondosas ( robles y hayas) de la Cordillera Cantábrica han retrocedido en beneficio de especies de rápido crecimiento, tanto autóctonas como algunos tipos de pino ( especialmente en País Vasco), como alóctonas como los eucaliptos, tan abundantes en Galicia y Cantabria. En las montañas húmedas se acentúa la especialización ganadera y forestal.


El paisaje agrario del interior peninsular coincide con un clima mediterráneo continentalizado, con importante número de heladas en amplias zonas del norte. Con estas condiciones predomina una agricultura extensiva de secano, especialmente cereales, leguminosas, viñedos y olivos en la submeseta sur y valle del Guadalquivir. En cuanto a la estructura agraria, predomina el poblamiento concentrado, con pequeñas unidades de población en la meseta norte y grandes pueblos en la meseta sur donde se habla de la existencia de “ agrociudades ( núcleos de población de más de 10 000 habitantes pero con importancia de población activa agraria). Los cereales generalmente se cultivan de forma extensiva y el trabajo está muy mecanizado y basado en una buena selección de semillas. La vid, aunque también se extiende por zonas atlánticas ( el albariño gallego) es propia del clima mediterráneo del interior. El trabajo está menos mecanizado que el de los cereales En la España del interior también tiene importancia el regadío localizado en las vegas de los grandes o aprovechando los embalses construidos con este fin como el de Riaño. En algunas comarcas existe un importante regadío basado en aguas subterráneas, como en La Mancha. Las heladas impiden en general los productos hortofrutícolas siendo más importantes cultivos forrajeros ( alfalfa) y cultivos industriales ( remolacha, lúpulo). También tiene importancia la producción ganadera ovina especialmente en el valle del Duero y Extremadura. La densidad de ganado bovino también es importante en las penillanuras del Oeste tanto en la meseta norte ( Salamanca) como sur ( Cáceres, Badajoz) así como la porcina.
Los paisajes agrarios de la vertiente mediterránea con mediterráneo costero, con temperaturas cálidas todo el año, alta insolación y gran escasez de lluvias durante el verano. Existe una clara especialización en la agricultura de los cultivos intensivos de regadío, Por este motivo, es una agricultura con rendimientos muy altos orientada especialmente a la exportación. Las hortalizas son importantes en todo el litoral mediterráneo; las frutas no cítricas en el litoral catalán; los cítricos ( sobre todo naranjas , el arroz en el delta del Ebro los cultivos subtropicales ( chirimoya, aguacate) en la costa de Granada y de Málaga En las zonas del interior de Valencia, Cataluña y Murcia se localizan cultivos de secano, predominando los cereales, la vid, el olivo y el almendro, según zonas. El olivo, por sus claros condicionantes climáticos, se halla bastante concentrado en Andalucía especialmente la provincia de Jaén La explotación forestal no ha sido importante en estas áreas. Tampoco la ganadería excepto la porcina en algunas áreas de Cataluña
En Canarias el clima subtropical y el relieve accidentado han concentrado la agricultura intensiva en la costas con regadíos basados en aguas subterráneas. El poblamiento tradicional era disperso y las explotaciones del tamaño medio y grande. Los cultivos más importantes son el plátano, el tomate y las flores dedicados a la exportación. En algunas comarcas el plátano adopta el carácter de monocultivo. Las principales áreas de cultivo están en las islas de Tenerife, La Palma y La Gomera.

Se trata de un mapa temático de Geografía de tipo corocromático que muestra con distintas tramas de color la distribución de un fenómeno geográfico. Si analizamos el mapa podemos apreciar la distribución de los distintos tipos de paisajes agrarios. El de la España húmeda en el tercio norte peninsular; el de montaña húmeda en los grandes sistemas montañosos ( Montes de León, Cordillera Cantábrica, Pirineos, Sistema Central, Sistema Ibérico, Sierras de Cádiz); el de interior peninsular ( en el valle del Ebro, submeseta norte y sur; el mediterráneo en la costa levantina, Baleares y valle del Guadalquivir.



Podemos comentar los rasgos básicos de cada uno de ellos. Los paisajes agrarios de la España húmeda tienen un medio físico que se caracteriza por un relieve accidentado y un clima húmedo todo el año. Estos factores no son favorables a las actividades agrícolas por lo que los terrazgos son reducidos y favorecen el predominio de prados y pastos para el desarrollo de la actividad ganadera así como la explotación forestal. La estructura agraria en estas áreas se caracteriza por una población rural cada vez más envejecida, en poblamientos dispersos, con un predominio de los usos ganaderos en propiedades mayoritariamente minifundistas, lo que dificulta de manera importante la mecanización y la rentabilidad. Estos espacios han abandonado el policultivo y se orientan a una producción eminentemente ganadera. Destaca la ganadería bovinaLa importancia de las superficies forestales es notable en la España húmeda. Las masas forestales autóctonas de frondosas ( robles y hayas) de la Cordillera Cantábrica han retrocedido en beneficio de especies de rápido crecimiento, tanto autóctonas como algunos tipos de pino ( especialmente en País Vasco), como alóctonas como los eucaliptos, tan abundantes en Galicia y Cantabria. En las montañas húmedas se acentúa la especialización ganadera y forestal.
El paisaje agrario del interior peninsular coincide con un clima mediterráneo continentalizado, con importante número de heladas en amplias zonas del norte. Con estas condiciones predomina una agricultura extensiva de secano, especialmente cereales, leguminosas, viñedos y olivos en la submeseta sur y valle del Guadalquivir. En cuanto a la estructura agraria, predomina el poblamiento concentrado, con pequeñas unidades de población en la meseta norte y grandes pueblos en la meseta sur donde se habla de la existencia de “ agrociudades ( núcleos de población de más de 10 000 habitantes pero con importancia de población activa agraria). Los cereales generalmente se cultivan de forma extensiva y el trabajo está muy mecanizado y basado en una buena selección de semillas. La vid, aunque también se extiende por zonas atlánticas ( el albariño gallego) es propia del clima mediterráneo del interior. El trabajo está menos mecanizado que el de los cereales En la España del interior también tiene importancia el regadío localizado en las vegas de los grandes o aprovechando los embalses construidos con este fin como el de Riaño. En algunas comarcas existe un importante regadío basado en aguas subterráneas, como en La Mancha. Las heladas impiden en general los productos hortofrutícolas siendo más importantes cultivos forrajeros ( alfalfa) y cultivos industriales ( remolacha, lúpulo). También tiene importancia la producción ganadera ovina especialmente en el valle del Duero y Extremadura. La densidad de ganado bovino también es importante en las penillanuras del Oeste tanto en la meseta norte ( Salamanca) como sur ( Cáceres, Badajoz) así como la porcina.
Los paisajes agrarios de la vertiente mediterránea con mediterráneo costero, con temperaturas cálidas todo el año, alta insolación y gran escasez de lluvias durante el verano. Existe una clara especialización en la agricultura de los cultivos intensivos de regadío, Por este motivo, es una agricultura con rendimientos muy altos orientada especialmente a la exportación. Las hortalizas son importantes en todo el litoral mediterráneo; las frutas no cítricas en el litoral catalán; los cítricos ( sobre todo naranjas , el arroz en el delta del Ebro los cultivos subtropicales ( chirimoya, aguacate) en la costa de Granada y de Málaga En las zonas del interior de Valencia, Cataluña y Murcia se localizan cultivos de secano, predominando los cereales, la vid, el olivo y el almendro, según zonas. El olivo, por sus claros condicionantes climáticos, se halla bastante concentrado en Andalucía especialmente la provincia de Jaén La explotación forestal no ha sido importante en estas áreas. Tampoco la ganadería excepto la porcina en algunas áreas de Cataluña
En Canarias el clima subtropical y el relieve accidentado han concentrado la agricultura intensiva en la costas con regadíos basados en aguas subterráneas. El poblamiento tradicional era disperso y las explotaciones del tamaño medio y grande. Los cultivos más importantes son el plátano, el tomate y las flores dedicados a la exportación. En algunas comarcas el plátano adopta el carácter de monocultivo. Las principales áreas de cultivo están en las islas de Tenerife, La Palma y La Gomera.


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