Facultad de letras y ciencias humanas departamento de humanidades


I Parte – Planteo de hipótesis y fundamentación acerca de la importancia de investigar sobre el concepto de discapacidad



Descargar 1.39 Mb.
Página2/21
Fecha de conversión01.07.2017
Tamaño1.39 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   21

I Parte – Planteo de hipótesis y fundamentación acerca de la importancia de investigar sobre el concepto de discapacidad


"La filosofía no es una especulación en las nubes, ni una fuga de la realidad, ni una estructura conceptual extraña al mundo... El pensamiento filosófico, para ser válido, debe ser fiel a la vida y nutrirse en el contacto estrecho con ella. La filosofía ha nacido del contacto con la realidad y debe llevar al hombre a un contacto con la realidad más genuino y auténtico"1.

Albert Dondeyne, Prólogo a la “Fenomenología Existencial” de William Luypen



A) Origen, planteo de hipótesis y fundamentación del tema de investigación
1) El Plan de Tesis
El título provisional que ensayamos en nuestro Plan de Tesis fue: “El Concepto de Discapacidad y su importancia filosófica. Investigación de algunos aspectos fundamentales del ser humano”. Con ello quedaba claro que el hilo conductor que debía dirigir nuestra indagación era la pregunta por el concepto de discapacidad. Las hipótesis implícitas que debíamos mostrar o demostrar eran las siguientes:
1.- Que esta reflexión sobre el concepto de discapacidad era importante desde el punto de vista filosófico, y

2.- Que su examen o desarrollo debía revelarnos algunos aspectos fundamentales de la condición humana.


Importancia filosófica del tema de la discapacidad.-

Partimos del supuesto o hipótesis que la discapacidad es un fenómeno y una realidad de la existencia humana que importa de manera especial a la reflexión filosófica. En ese momento, no pretendíamos mostrar todavía la verdadera importancia filosófica que pueda tener el tema de la discapacidad en toda su magnitud. Sin embargo sí pudimos esbozar provisionalmente algunas de las razones iniciales por las cuales nos pareció importante escoger este tema a fin de que se convierta en el objeto propio de una investigación de tesis universitaria. Aquí algunas de esas razones.


En primer lugar, reconocimos que nos corresponde a nosotros, como investigadores, identificar, dentro de la totalidad de lo que se nos muestra como experiencia del mundo, aquellos hechos o fragmentos de la realidad cuyo análisis pueda aportar un significativo avance en la comprensión de nuestro ser individual o social.
En ese marco comprobamos que la discapacidad es un fenómeno de muchas facetas que ha venido cobrando un interés creciente desde comienzos de los años 60, pero de manera especial en los últimos 30 años. Aquí van algunos hechos que avalan esta idea.
Un primer indicativo lo tenemos, por ejemplo, en la enorme cantidad de documentos normativos que ha generado el sistema de entidades de las Naciones Unidas a partir de la “Declaración de los Derechos de los Impedidos” aprobada en el año 19752.
Esta situación es un reflejo de una tematización que ha comenzado a plantearse desde hace un tiempo en diversas ciencias o disciplinas (sean éstas sociales, laborales, económicas, de salud, etc.). A pesar de ello hemos podido observar que la discapacidad aún no ha merecido una detenida atención y examen de parte del análisis filosófico, razón por la cual nos parece pertinente hacerlo ahora.
Pensamos que el análisis de la discapacidad, desde un punto de vista filosófico, puede aportar luces que nos permitan comprender mejor algunos aspectos de la condición del ser humano, como se verá más adelante.
Por un lado vemos que la peculiar condición de vulnerabilidad, diferencia y desventajas de la persona con discapacidad se pone de manifiesto de manera especial en el despliegue de su ser social, en las relaciones intersubjetivas, en las cuales experimenta un trato desigual, discriminatorio, condescendiente e inequitativo, que confronta una severa y extendida situación de injusticia social.
Por otro lado, desde la fenomenología de Merleau Ponty, entendemos que el hombre es concebido como un “ser en el mundo” y su ser social o alteridad como un “ser para los otros”. En este horizonte de comprensión vemos que el ser del hombre viene dotado de una opacidad o ambigüedad, que le es dada por su cuerpo, y que determina su finitud o su ser situado en el espacio y en el tiempo. Desde que es temporal, el hombre se define como un “ser para la muerte”. En este contexto de interpretación filosófica (que ha sido desarrollada en tiempos recientes por pensadores ligados a las corrientes postmodernas) la discapacidad se muestra como una de las contingencias del ser humano, es decir como una consecuencia de su ser corporal, finito y situado, ya que desde el punto de vista temporal el hombre se presenta como un ser que envejece y que “discapacita” con el tiempo, en el camino de su “ser para la muerte”.
Pero, ¿qué es a fin de cuentas la discapacidad?. ¿Qué entendemos propiamente con el término discapacidad, a qué nos referimos cuando pronunciamos esta palabra?. ¿Es una deficiencia individual y privada, o es una diferencia que comporta discriminación y exclusión social?. ¿O es ambas a la vez?. Esto es algo que no nos resulta claro todavía.

Creemos que reflexiones de este tipo, de orientación teórica o especulativa, van a hacer posible que muchas tareas de orden práctico, derivadas de las ciencias particulares, visualicen mejor su norte, sus perspectivas y su trascendencia.


Entre estas tareas de orden práctico se encuentran por ejemplo la materialización de las ideas de justicia social y con ello una orientación determinada en el diseño de políticas públicas así como en el diseño, la planificación e implementación de proyectos, programas y servicios públicos o privados que favorezcan la elevación de la calidad de vida de este importante pero descuidado segmento poblacional.
Importancia de la discapacidad desde el punto de vista existencial y poblacional.-

A diferencia de la discapacidad, entendida como prejuicios y discriminación, que es una situación que afecta a un grupo minoritario de la población, la discapacidad entendida como deficiencia o deterioro (impairment, en inglés), es una situación o condición general que a la corta o a la larga nos va a suceder a todos los seres humanos, por el solo hecho de envejecer. Todos sabemos que el tiempo y la vida en este mundo traen consigo un desgaste gradual de nuestras facultades. Por ello se ve claro porqué la discapacidad es algo que nos concierne a todos, en nuestra vida, en nuestra propia existencia. Es pues una cuestión vital, existencial.


La discapacidad, en el sentido de deficiencia, es una condición general o universal de la existencia ya que es algo que nos afecta a todos los seres humanos desde que nacemos, pues, por el mismo hecho de vivir, sabemos que ninguno de nosotros gozará de una salud completa, todo el tiempo. En este sentido se puede decir que todos discapacitamos de una manera o de otra, de manera temporal o permanente, y en diversos grados.
Sin embargo, si bien algunas manifestaciones de la discapacidad, entendida como deficiencias o limitaciones, son consustanciales al deterioro normal que se experimenta por la edad, o por circunstancias externas como son por ejemplo los accidentes o los eventos de salud, que son circunstancias que aceptamos, también se presentan otras circunstancias en las cuales la experiencia de la discapacidad genera en nosotros una reacción de negación y de rechazo. Así por ejemplo, cuando tenemos la experiencia de personas que dejan de ver, de oír, de pensar, la experiencia de gente que pierde la razón o que deja de moverse por sí misma, todo esto nos impacta. Y nos impacta más cuando observamos la discapacidad en sus grados más severos.

La discapacidad que más nos impacta es la que nos recuerda la vulnerabilidad del ser humano, su ser transitorio y mortal. Por ello la mirada de la discapacidad o su recuerdo no nos resulta grato, generando reacciones diversas que van desde la indiferencia o la invisibilidad, hasta la compasión, la lástima, el rechazo, el estigma o la discriminación.


Tenemos así la discapacidad como deficiencia, que se da a nivel individual, pero tenemos también una experiencia social de la discapacidad que se evidencia como discriminación social, en la experiencia con los otros, en un nivel intersubjetivo.

Hay una razón adicional por la cual creemos importante abordar este tema de la discapacidad como objeto de nuestra reflexión filosófica: su alta incidencia.


Por ejemplo, de acuerdo a los estimados de las Naciones Unidas, la discapacidad severa, también llamada minusvalía, es una condición que afecta al 10% de la población mundial, aproximadamente 600 millones de personas. En nuestro país esta cifra alcanza a 3.5 millones de personas, que equivalen al 13.08% de la población, de acuerdo al estudio más confiable sobre la incidencia de la discapacidad en el Perú3.
Esta alta incidencia explica también porqué se suele decir que la población con discapacidad es “el grupo minoritario más grande y diferenciado del mundo cuyos derechos humanos se violan de manera sistemática”4, como veremos más adelante.
Por las razones que acabamos de expresar vemos por qué la palabra discapacidad designa un concepto y una realidad precaria y controversial que requiere ser investigada y tematizada por diversas ciencias, pero de manera especial por la filosofía misma.

Importancia de la discapacidad desde el punto de vista de los derechos humanos

El interés por la discapacidad surge no solo debido a la alta incidencia poblacional de la discapacidad severa, sino sobre todo debido a las especiales carencias y violaciones que este colectivo experimenta a nivel de sus derechos humanos básicos y elementales, y que les impiden alcanzar un nivel de vida digno; violaciones y carencias que provienen de una sociedad que los excluye de manera talvez inconsciente, pero sistemática. Estas violaciones y carencias se expresan en prejuicios, marginación, invisibilidad, rechazo, inequidad, falta de oportunidades, etc., los mismos que han sido suficientemente puestos de manifiesto en los últimos años por sendas investigaciones y documentos de las propias personas con discapacidad y sus organizaciones, por investigadores y académicos con y sin discapacidad, y también por organizaciones internacionales o multilaterales tales como la ONU, OIT, OMS, el Banco Mundial, PNUD, UNESCO, etc. La bibliografía que consignamos al final de este trabajo es prueba suficiente de ello.


El uso del concepto de discapacidad, con toda su gama de nombres y acepciones asociadas, como ya se dijo, ha adquirido en las 3 últimas décadas una notoriedad e importancia inusitada y creciente no sólo a nivel del uso popular o del habla cotidiana, sino también, y lo que es más significativo, a nivel de los discursos de los organismos internacionales y de las políticas gubernamentales, tanto de los países desarrollados como de aquellos países que al igual que el Perú se encuentran empeñados en salir de la pobreza y lograr el tan ansiado desarrollo.
Salud y discapacidad.-

Para adelantar alguna reflexión sobre la relación que existe entre la salud y la discapacidad, analicemos algunos fragmentos del discurso inaugural de la “Conferencia sobre Salud y Discapacidad”, que la jefa de la OMS dio en Trieste, Italia, el 18 de abril del 2002, para presentar su más reciente trabajo clasificatorio de discapacidades. En esa ocasión, la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de dicha institución, dijo entre otras cosas lo siguiente:


"Durante los últimos años ha habido un creciente debate sobre el papel que juega la salud en el desarrollo de las sociedades. Las visiones han cambiado últimamente.
Durante muchos años las inversiones en salud eran consideradas por muchos economistas como un elemento añadido que los países en vías de desarrollo sólo podían permitirse el lujo de hacer después de haber alcanzado un nivel de ingresos más alto.

Yo siempre estuve convencida de que pensar así era un error... Una población saludable es tanto un resultado del crecimiento económico como un pre-requisito para lograrlo... Sólo personas saludables, con el apoyo de un sector de salud funcionando bien, pueden asegurar el desarrollo sostenible de sus sociedades. Una pérdida de salud no sólo es una pérdida para la persona sino también para la familia de la persona y para la sociedad en su conjunto...
Mejorar la salud de un individuo, o de la población en su conjunto, no es meramente una cuestión de reducir las muertes prematuras debido a enfermedades o lesiones. La salud también se relaciona con el funcionamiento humano, es decir con la capacidad que tiene el individuo para vivir una vida plena como individuo y como miembro de una sociedad...
La salud es la habilidad de vivir la vida en todo su potencial. Para muchas personas con discapacidad, la realización de esa habilidad depende de factores sociales.
Cuando una persona en silla de ruedas encuentra difícil entrar al edificio de su oficina porque no tiene rampas o ascensores, la CIF (la "Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud" de la OMS) identifica el enfoque de una intervención: es el edificio el que debe modificarse y no la persona la que debe ser obligada a encontrar un lugar de trabajo diferente... Por consiguiente al adoptar la CIF como una base y como el marco legal de sus políticas, los países hacen más que adoptar una nueva herramienta. Ellos subscriben una nueva visión de la salud más inclusiva, justa y humanista. Ellos aceptan el derecho que tienen las personas con discapacidad de ser una parte natural de la sociedad5".
Este texto nos dice varias cosas. Primero nos dice que las políticas de salud no se deberían limitar a reducir los índices de enfermedad o muerte de la población. Que la salud tiene que ver con una dimensión más fundamental, la del funcionamiento humano. Y esto tiene que ver con la capacidad de las personas de vivir vidas plenas, lo cual implica contar con condiciones que les permitan desarrollarse en todo su potencial. Muchas de estas condiciones implican cuestiones sociales que exceden el ámbito sanitario. En la medida en que la discapacidad impide o dificulta el logro de este objetivo de vivir vidas plenas, en esa medida interesa a las autoridades de salud. Y este incremento de capacidades tiene que ver con asuntos ambientales y sociales que deben ser atendidos, y también con barreras físicas y de actitud que deben ser eliminadas.
En resumen, lo anterior significa que es preciso atender la discapacidad, como competencia y responsabilidad de los sectores de salud, con todas sus implicancias extra-sanitarias, para poder garantizar el desarrollo de nuestros pueblos y sociedades. Y para ello hay que hacer inversiones. Esto significa suscribir una nueva visión de la salud más inclusiva, justa y humanista, y sobretodo, aceptar el derecho que tienen las personas con discapacidad de ser una parte natural de la sociedad.
Con la adopción del CIF y la explicación que antecede, que suena revolucionaria, la OMS adopta el modelo social de la discapacidad, que entiende que es la sociedad la que crea barreras que limitan o impiden la participación de las personas con discapacidad, y que por tanto es la sociedad la que debe cambiar. Se supera así el tradicional modelo médico que entiende que la discapacidad es un problema individual de la persona. Este cambio de paradigmas, promovido desde mediados de los años 70 por el movimiento de las personas con discapacidad, es uno de los puntos centrales que deberemos analizar.

A pesar del uso cada vez más frecuente y generalizado de la palabra “discapacidad”, y debido al sentido dual que encierra la realidad de la discapacidad, no resulta del todo claro qué se entiende finalmente por discapacidad. Lejos de ello, el término y concepto de discapacidad, detrás de su simple apariencia, sigue siendo fuente permanente de debates y posiciones encontradas, sea al interior del activismo o de la propia academia. Lo que sigue es un intento de aclarar el panorama al respecto.


Objetivo Principal de la presente investigación.-

Para qué se realiza esta investigación. Qué la motiva y qué se espera lograr con ella. En lo fundamental se espera tener una visión global que nos permita aclarar el concepto de discapacidad. Una vez llegados a este punto de vista filosófico, de mayor claridad, recién estaremos en condiciones de echar una mirada más comprensiva sobre el asunto. Esto fase de análisis teórico o especulativo nos permitirá también esbozar algunas líneas de acción de orden práctico, ético o político, que ayuden a mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad.


Es conveniente precisar que la presente investigación tiene un carácter preparatorio, no siendo su objetivo agotar el tema de discapacidad como un tema propiamente filosófico. Por el contrario, de lo que se trata es de analizar algunos elementos que nos permitan verificar de manera preliminar si el concepto de discapacidad encierra o no la virtualidad, o las cualidades suficientes para convertirse en un tema de interés para la indagación teórica o filosófica. De ser así nos sentiremos satisfechos de haber preparado el camino para que en el futuro se pueda retomar una reflexión de mayor nivel que haga de la discapacidad un tema de verdadero alcance filosófico.

Hipótesis iniciales de trabajo.-

Esta investigación busca aportar pruebas para verificar las siguientes hipótesis preliminares, que proponemos a manera de conclusiones adelantadas de nuestra investigación:



  • La discapacidad es un concepto de auténtico alcance filosófico

  • La discapacidad como tal revela una situación central de la condición humana.

  • Para comprender a plenitud el concepto de discapacidad se requiere abordar el fenómeno desde un enfoque holístico y multidisciplinario.

  • El enfoque filosófico de la discapacidad revela una realidad compleja que plantea una serie de problemas que reclaman ser entendidos y resueltos con urgencia por las distintas ciencias y disciplinas particulares.

  • Existe un importante campo de desarrollo sobre el tema de la discapacidad en diversas áreas que debería ser mejor conocido y explotado.


Objetivo secundario de la investigación.-

En segundo lugar el presente estudio pretende despertar el interés de la comunidad universitaria, dedicada a la investigación, sea sentando bases propias o bien mostrando las bases establecidas por otros, a fin de que los estudiantes de las diversas disciplinas (ingeniería, ciencias, letras, ciencias humanas, sociales, jurídicas o políticas), de pre-grado o post-grado, puedan encontrar el camino allanado para realizar estudios complementarios a éste en sus distintas especialidades.


Somos de la opinión que hay un importante campo de desarrollo sobre el tema de la discapacidad en diversas áreas tales como el derecho, las letras, las ciencias humanas o sociales, entre otras. Esta afirmación, contenida en la última hipótesis, deberá ser también materia de demostración en alguna parte de nuestro estudio.
Evolución del trabajo con relación al Plan original.-

Fuera de lo arriba mencionado hemos visto por conveniente desechar casi por completo el Plan que habíamos previsto al inicio de este trabajo, por considerar que nos aleja de nuestro motivo principal. Veamos.


En el primer capítulo habíamos previsto analizar las nociones asociadas al concepto común y cotidiano de discapacidad. Si bien esto sigue siendo interesante de ser tocado, consideramos innecesario dar una visión de este tipo. En lugar de ello mostraremos sólo las raíces históricas de la discapacidad entendida como opresión o discriminación.
En el segundo capítulo pensábamos hacer un análisis del concepto de discapacidad como “incapacidad legal” según el Código Civil peruano, como “invalidez” de acuerdo a las normas sobre accidentes o enfermedades profesionales, o tal como dicho concepto está presente en la Constitución o en las leyes peruanas que se refieren al tema. Todo ello también lo hemos descartado por apartarnos del tema principal.
En el tercer capítulo pensábamos analizar el concepto de discapacidad tal como está presente en las distintas instituciones de las Naciones Unidas. De esto sólo nos parece de especial importancia señalar los distintos aspectos de la discapacidad que se ponen en evidencia gracias a los llamados Clasificadores Internacionales de la discapacidad de la Organización Mundial de la Salud. De esta manera comprobaremos, como ya hemos anotado, que lo más importante de trabajo de la OMS es haber validado u oficializado una serie de conceptos y un cambio de paradigmas que los estudiosos, activistas o académicos vinculados al mundo de la discapacidad habían venido impulsando desde mediados de los años 70 y en especial desde inicios de los 80. No obstante ello existen grandes y bien fundamentadas críticas que sólo muestran que el debate desarrollado alrededor del posible valor y aplicación de la CIF aún continúa abierto.

En el cuarto capítulo habíamos pensado hacer el abordaje más propiamente filosófico de la tesis, en dos tramos. En una primera parte, en diálogo con obras capitales de autores como Aristóteles, Heidegger, Husserl o Merleau Ponty. Y en una segunda parte, analizando de manera fenomenológica nuestra propia experiencia de la discapacidad, es decir la experiencia de un yo que se percibe distinto o diverso, sea por introspección, o bien mediante el dialogo o la experiencia intersubjetiva que me brindan otros yo con discapacidad y sin ella, con los cuales entro en relación.


Decidimos descartar el diálogo con los filósofos mencionados, pues lejos de ayudarnos a centrar el tema en lo más fundamental (repensar la discapacidad desde un enfoque social o de derechos), nos hacía ingresar a ámbitos temas altamente debatibles.
En cuanto al proyectado análisis de la experiencia subjetiva de la discapacidad en nosotros, si bien encierra interés o valor, hemos encontrado que es más útil, para los fines de la presente investigación, remitir a los innumerables y valiosos análisis que hay en la abundante literatura que ya existe sobre el tema, y que es importante referirla para centrar mejor nuestro análisis y también para profundizarlo luego.

B) Antecedentes y primeros abordajes personales
1) El primer escrito seminal
Orígenes de la pregunta por la discapacidad.-

Antes de convertirse en el objeto expreso de la presente investigación filosófica, la pregunta por el concepto de discapacidad ya inquietaba nuestra curiosidad teórica. Sin embargo, para poder entender la evolución seguida, resulta importante conocer el contexto personal en el cual comenzaron a surgir estas interrogantes, y conocer también los marcos conceptuales que la acompañaron y le dieron sentido.


El primer escrito y momento de reflexión.-

La primera reflexión de alcance filosófico sobre el concepto de discapacidad la pusimos por escrito durante el mes de agosto del año 2000 en un artículo titulado “El concepto de discapacidad como problema. En pos de un término más universal, neutro e inclusivo”6, que debió aparecer en el Número 4 de la Revista “Personas”, editada por el “Instituto Pro Desarrollo de la Persona con Discapacidad – INPRODESDI”.


Esta reflexión tuvo 2 referentes inmediatos. Por un lado el proceso electoral del año 2000, y por otro lado lecturas que realizamos como miembros del movimiento de la discapacidad en el Perú7. Debido a razones de espacio la publicación del referido artículo apareció recién en Diciembre del año 2001, en el Número 2 de la Revista Virtual: “La Voz Latinoamericana de las personas con discapacidad”, correspondiente a la Región Latinoamericana de la Organización Mundial de Personas con Discapacidad (Disabled People International – DPI).
Comenzamos este artículo señalando lo siguiente:

En la actualidad existen muchos indicios preocupantes que señalan que ni el término ni el concepto de discapacidad resultan plenamente satisfactorios para describir ni comprender una de las manifestaciones más fundamentales de la esencia humana. Estos indicios tienen que ver, por ejemplo, con la escasa identificación que las mismas personas con discapacidad suelen mostrar con respecto a su propia condición”.



Los 3 problemas que encierra la discapacidad.-

Con esta afirmación poníamos en evidencia la problematicidad de la discapacidad. De esta manera identificamos 3 asuntos ligados a la discapacidad, sobre las cuales conviene ahora detenerse un poco más para los fines de la presente investigación:


1.- Que el “término”o palabra que nombra la discapacidad no es satisfactorio. El ámbito lingüístico, es decir el ámbito que se refiere a la convención del lenguaje o a la convención de los nombres, parece volverse problemático. Las connotaciones del significante, o del signo que se usa para referirse a la discapacidad, al parecer resultan pobres, confusas o estereotipadas.
2.- Que tampoco es satisfactorio el “concepto” de discapacidad, es decir aquello a lo que nos referimos cuando pronunciamos la palabra “discapacidad”. No sabemos si el concepto de discapacidad se refiere: a) a las deficiencias físicas sensoriales o mentales de los individuos, b) a sus actividades o capacidades que se ven limitadas, o c) al ámbito social de las desventajas que les afectan, o de la discriminación que experimentan en su vida diaria. Y por último (tercer elemento de problematicidad),
3.- Que la discapacidad trae problemas de “identificación”. Esto quiere decir que existen muchas personas que experimentan serias dificultades para reconocerse a si mismas como “discapacitadas”; es decir, para reconocer en sí mismas una “identidad” que las defina como personas con discapacidad.
¿Existe un grupo específico de personas que compartan la discapacidad como una característica común que las defina? Este es un tema de debate, pues las manifestaciones de la discapacidad –física, sensorial o mental- son demasiado diversas como para que las personas logren identificarse entre si, o al verse entre ellas mismas puedan reconocerse como formando parte de un mismo grupo. Vemos así como la auto-representación o la imagen que de sí mismos se hacen las personas con discapacidad, se pone en cuestión.
Como vimos en ese artículo, suponíamos que había una oscura y casi secreta ligazón interna que permitía explicar estos problemas. Con ese trabajo buscamos poner las bases que nos permitieran revelar la estructura interna de esa ligazón. Entendíamos que si lográbamos comprender y mostrar las estructuras internas y las acciones allí implicadas, para cambiar esta injusta situación de discriminación y exclusión (que es compartida por otros importantes sectores de la sociedad), íbamos a tener el camino allanado para poder tener una sociedad más inclusiva, solidaria y tolerante a las diferencias.
Una primera explicación de los problemas recién anotados la señalábamos ya en ese primer escrito cuando afirmábamos:

Por esta razón podemos concluir que la discapacidad, en general, a pesar de que es una condición inherente al ser humano… es algo que toma tiempo aceptar, por las connotaciones negativas que le rodean. En algunos casos no se acepta nunca, a pesar de las apariencias.


Deberemos profundizar en las causas (sicológicas o de otra índole) que explican esta situación de negación de la propia condición de discapacidad, si es que queremos ayudar a revertir los obstáculos para este reconocimiento y las consecuencias negativas que de ello se derivan. Es importante tomar debida cuenta de esto porque afecta no sólo a las personas con discapacidad sino también al resto de los miembros de la sociedad, impidiendo una integración más plena en todos los aspectos de la actividad humana.
La tarea de investigar a fondo las causas y consecuencias reales de este problema excede las pretensiones del presente artículo.
En esta reflexión hay 3 ideas fundamentales que quiero rescatar, para fijar su interés, pues van a ser retomadas luego con mayor extensión y profundidad. Otras lecturas que hicimos de manera posterior confirmarán y ayudarán a enriquecer estas primeras intuiciones o comprobaciones, como también se verá.
La negación de la discapacidad.-

Primero está la idea de la “negación de la condición de discapacidad” en la que incurre la mayoría de personas, con gran frecuencia, y que es una situación que por lo general les trae problemas de autoestima, aceptación y reconocimiento. El tema de la identidad al que nos referíamos hace un momento, está también presente aquí.


Vamos a dar unos ejemplos para ilustrar la manera sutil en que a veces opera esta negación de la discapacidad.
Unos meses antes de escribir este artículo nos tocó trabajar como miembro de mesa en el proceso de votación de elecciones, existiendo una directiva de la oficina de procesos electorales – ONPE – para que las personas con discapacidad llenen una ficha de empadronamiento dirigida a censarlas, identificarlas y brindarles facilidades para la futura emisión de su voto8. Cuando pedí a una persona con una discapacidad visible que llenara la ficha respectiva, ésta se negó mostrándose casi ofendida.
En otro caso, el ex-rector de una conocida universidad, de avanzada edad, casi ciego y con enormes dificultades para caminar, estaba dando una conferencia sobre los derechos civiles y políticos de las personas con discapacidad. Cuando le tocó afirmar algo con mucho énfasis comenzó diciendo: “ustedes, personas con discapacidad, deben hacer tal o cual cosa…”. Como hizo notar un perspicaz amigo, era notorio que él no se consideraba a sí mismo como persona con discapacidad a pesar de las severas limitaciones motrices y visuales que tenía.
Comprender las causas permitirá cambiar el estado de cosas.-

En segundo lugar está la idea de que la comprensión de las causas de esta negación (y de los problemas de aceptación y reconocimiento que conlleva), permitirá identificar y derribar los obstáculos que impiden o dificultan este reconocimiento y revertir las consecuencias negativas que de ello se derivan. Es claro que se está proponiendo aquí desarrollar un saber no especulativo que tenga consecuencias o aplicaciones prácticas.


Como hizo notar el activista británico Paul Hunt9, si nos encontramos frente a las injusticias o situaciones de opresión que experimentan las personas con discapacidad, resulta imposible que exista un observador neutro o absolutamente imparcial. El investigador tiene que tomar posición y desarrollar alguna acción. Toda supuesta objetividad o neutralidad de él a la larga significa mantener la situación de injusticia que existe, sea permitiéndola pasivamente o bien colaborando con ella.
Hunt dice al respecto: “Frente a cualquier grupo socialmente oprimido los científicos sociales solo tienen 2 alternativas: o un firme compromiso para servir los intereses del grupo oprimido a fin de terminar con su opresión, o un compromiso por servir los intereses de los opresores a fin de continuar sus prácticas opresivas. No puede haber término medio”10.
En este punto se pone en evidencia una de las características claves y fundamentales del conocimiento sobre la discapacidad que se conoce como “investigación emancipatoria” y que en inglés se denomina “Emancipatory disability research”. Este es otro de los temas a los que habremos de volver más adelante.
Superar la exclusión por discapacidad es clave para una sociedad más justa y equitativa

En tercer lugar está la intuición de que la raíz de esta situación de negación no sólo afecta a las personas con discapacidad sino también “al resto de los miembros de la sociedad, impidiendo una integración más plena en todos los aspectos de la actividad humana”. Acá se expresa la idea de que lo que sucede o afecta a las personas con discapacidad puede dar la clave para resolver los severos problemas de integración o exclusión social que afectan a grandes sectores poblacionales que también experimentan situaciones y problemas de negación, aceptación y reconocimiento.


La afirmación que comentamos aquí tiene 2 sentidos. Por un lado señala que la causa del problema de la negación que se experimenta tiene que ver con una relación inter-subjetiva entre la persona con discapacidad y todos aquellos que no tienen discapacidad, entre el “yo” con discapacidad, y el “otro”, que no tiene discapacidad.
La raíz de la negación que experimenta la persona con discapacidad es ante todo un problema de valor. A la persona con discapacidad se le niega respeto, reconocimiento y valor, es decir, se le menosprecia, se le considera inferior, de menor valor. Tiene una vida devaluada, infravalorada. El rechazo y menosprecio que experimenta la persona con discapacidad es tan marcado y permanente, que termina interiorizándolo. Se lo termina creyendo, haciéndolo suyo. Se llega a odiar a sí misma.
Como lo hemos podido comprobar después, esto lo ha hecho ver también con claridad Charles Taylor en su ensayo denominado “La Política del Reconocimiento”11. En estas condiciones es comprensible que la identidad de la persona oprimida se vea mellada. Taylor dice a este respecto: “… nuestra identidad se moldea por el reconocimiento o por la falta de éste… un individuo o un grupo de personas puede sufrir un verdadero daño… si la gente o la sociedad que lo rodean le muestran, como reflejo, un cuadro limitativo, o degradante o despreciable de sí mismo. El falso reconocimiento o la falta de reconocimiento puede causar daño, puede ser una forma de opresión”12
Por otro lado la situación de negación, rechazo o menosprecio que experimentan las personas con discapacidad, que se llama opresión o discriminación, tiene una raíz común que las hermana con otros grupos minoritarios que también experimentan otras formas de opresión y discriminación. La afirmación que comentamos señala la idea que la exclusión, como fenómeno social, no se podrá superar si las personas con discapacidad no la enfrentan de manera conjunta o en alianza con los otros grupos minoritarios que también son sujetos de discriminación.
Finalizábamos la introducción de nuestro primer escrito sobre discapacidad, esbozando los principales temas a tratar, con las siguientes palabras:

A fin de poder plantear las bases de una necesaria investigación futura, y a efectos de delimitar los alcances de nuestra reflexión, deberemos referirnos por ahora sólo a su incidencia en el tema político; seguidamente, describiremos los avances logrados por la OMS en la búsqueda por encontrar términos y conceptos más neutros, universales e inclusivos; y terminaremos haciendo un enfoque filosófico del problema, fijando nuestra posición preliminar respecto al tema”.


Reflexión sobre la discapacidad en una coyuntura electoral.-

Respecto a los problemas de identidad y rechazo que experimentan las personas con discapacidad frente a las opciones electorales y políticas, decíamos lo siguiente:



La política es una de las esferas en las que se muestra la poca aceptación del concepto de discapacidad, y se expresa por un lado como la discriminación de que son objeto las personas con discapacidad y por otro como la auto-negación que las mismas personas con discapacidad hacen de su propia condición. Es justamente ahí, en el ámbito de las tomas de decisión, en el que las personas con discapacidad están luchando por tener una presencia más efectiva, que se manifiesta este problema en toda su gravedad.

En razón de los enormes obstáculos que representa su reconocimiento e identificación, verificamos que la causa de la discapacidad, entendida como una opción política que debería ser de enorme interés para las grandes mayorías, no arrastra multitudes, ni siquiera logra conseguir la firme adhesión de las propias personas con discapacidad.

Esto es así porque las connotaciones asociadas al concepto de discapacidad resultan siempre negativas o peyorativas, sin terminar por ser lo suficientemente neutras o inclusivas”
En la coyuntura de un proceso electoral en ciernes nos preguntábamos, en el año 2000, porqué la causa de la discapacidad, a pesar de ser compartida por casi un millón de electores, no sólo no arrastraba a grandes mayorías para apoyar alguna opción que las favorezca, sino que también nos preocupaba que las propias personas con discapacidad no se sentían atraídas por apoyar a ningún candidato que se ofreciera a representarlas. Es aquí donde, a nuestro entender, resurge el problema de la identidad negada debido al rechazo social que, como veíamos, se termina por internalizar.
Si bien las personas con discapacidad pueden aceptar en privado su condición de discapacidad o sus propias limitaciones, vemos que no han logrado afirmar de manera suficiente su propia identidad, como para decirla o expresarla en público.
El británico Paul Abberley ha hecho ver que la “diferencia biológica”, que implica una deficiencia y un aparente sentido de inferioridad, es la causa que impide el desarrollo de una verdadera conciencia política entre las personas con discapacidad:
While in the cases of sexual and racial oppression, biological difference serves only as a qualificatory condition of a wholly ideological oppression, for disabled people the biological difference, albeit as I shall argue itself a consequence of social practices, is itself a part of the oppression. It is crucial that a theory of disability as oppression comes to grips with this `real' inferiority, since it forms a bedrock upon which justificatory oppressive theories are based and, psychologically, an immense impediment to the development of political consciousness amongst disabled people. Such a development is systematically blocked through the naturalisation of impairment”13.
Esto sucede de manera especial cuando se “naturaliza” la deficiencia, es decir cuando se piensa que la deficiencia es algo dado, que tiene un origen natural, y cuando se pierde de vista que esta supuesta inferioridad es en realidad algo puramente ideológico, que tiene un origen social y que se funda en la opresión, como se verá más adelante.

Mientras se siga pensando que hay una inferioridad real y natural, se va a estar todavía bastante lejos de poder expresar una identidad orgullosa de ser personas con discapacidad o de pertenecer a este grupo.


Concepto de discapacidad de la OMS.-

En el artículo seminal nuestro del año 2000 que estamos comentando, hicimos ver cómo: “En el año 1981 La Organización Mundial de la Salud - OMS, generó una clasificación general y comprensiva de la discapacidad que va desde una visión de los orígenes médicos y de salud del tema hasta llegar a sus manifestaciones últimas en la vida humana, en todos sus aspectos: sociales, económicos, políticos, laborales, culturales, del entretenimiento o del placer, etc. Esta clasificación, conocida como CIDDM en castellano (Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías) o ICIDH en inglés (International Classification of Impairments, Disabilities & Handicaps), ha sido de gran valor durante todo este tiempo habiéndose utilizado ampliamente en esferas tales como la rehabilitación, la educación, la estadística, la política, la legislación, la demografía, la sociología, la economía y la antropología.



Otro aspecto importante de la CIDDM es que, con ella, por primera vez se comenzó a poner el acento en el entorno físico y social como factor fundamental de la discapacidad, es decir se señaló a las propias deficiencias de diseño como causas generadoras de limitaciones y reducción de oportunidades”.
En el año 2000 se encontraba todavía en proceso una revisión radical de la CIDDM, a la que de manera provisional se le puso de nombre CIDDM-2, para distinguirla de la clasificación CIDDM del año 1981. La diferencia entra ambas versiones radicaba también, entre otras cosas, en que esta última versión analizaba el tema de la discapacidad sin referencia a términos que pudiesen resultar negativos o peyorativos.

Para evitar las connotaciones negativas el término "discapacidad" ha sido reemplazado por ejemplo por el término neutro "actividad" y las circunstancias negativas en esta dimensión se describen como "limitaciones de la actividad"; el término "minusvalía", ha sido reemplazado por el de "participación", y las circunstancias negativas en esta dimensión se describen como "restricciones de la participación".


Esta última clasificación entendía la discapacidad, de manera neutra, a partir de un marco conceptual de 3 dimensiones: a) una dimensión orgánica o funcional, ligada al cuerpo, a la que antes se llamaba “deficiencia” y ahora se llama de manera neutra “funcionamiento”; b) a la dimensión de la “discapacidad” ahora se le llama “actividad”; y c) a la dimensión “minusvalía” ahora se le llama “participación”. Otra cosa importante de notar: esta clasificación se aplica ahora a todo ser humano, tenga o no discapacidad. Mide los niveles del funcionamiento humano. En ese sentido es “universal”.

Lo que ignorábamos en ese entonces (y que es una cosa que descubrimos hace poco), es que los méritos que equivocadamente reconocíamos a la OMS al oficializar esta visión nueva y más comprensiva de la discapacidad, respondían en realidad a la presión y exigencia que provenía del movimiento de personas con discapacidad. En esto la OMS solo se limitó a dar validez internacional a una serie de conceptos que los propios activistas y académicos con discapacidad venían utilizando desde hacía más de 20 años sin obtener un adecuado y claro reconocimiento de parte de los organismos internacionales y el mainstream del mundo académico y profesional.


No ha sido sino hasta hace poco también que comprobamos que la última clasificación que la OMS aprobó en abril del 2001 cambiando el nombre CIDDM-2 por el de CIF14 (al año siguiente de elaborado nuestro primer escrito), seguía cuestionada y en debate. Hasta ahora mantiene divididos a los activistas de la discapacidad y a los académicos que impulsan los Disability Studies, pues aún se le sigue reprochando a la CIF de la OMS por el énfasis médico que le sigue dando al concepto de discapacidad15.
En un próximo capítulo comprenderemos mejor los alcances de este reproche cuando analicemos con más detalle los alcances de la revolución conceptual o cambio de paradigmas que significó pasar del “modelo médico” de la discapacidad al “modelo social” de la discapacidad, también conocido como “enfoque de derechos”. En ese momento veremos mejor hasta qué punto el CIF ha superado o no el enfoque médico.

Aproximación a la discapacidad como concepto filosófico: discapacidad y finitud

Si bien todos los temas tratados anteriormente tienen cierta relevancia filosófica, es en la parte final de este breve artículo del año 2000 que esbozamos la interpretación que tiene quizás el mayor alcance y valor, desde el punto de vista puramente filosófico (e incluso hasta metafísico) de la discapacidad.

Lo interesante de este artículo seminal es que contiene una serie de intuiciones y apreciaciones que no solo se nos irán confirmando y enriqueciendo con la posterior lectura de una literatura especializada, sino que incluso contiene algún punto en común con una de las críticas más agudas que el propio activismo británico ha hecho respecto del clásico modelo social de la discapacidad. Debemos hacer notar que el modelo social de la discapacidad no solo es una de las invenciones más originales e influyentes del activismo británico, sino que se ha convertido en base del movimiento mundial por los derechos de la discapacidad. Frente a la crítica del modelo social se congregan algunos radicales y activistas moderados y reformistas, como también veremos más adelante.
En ese artículo decíamos:

Desde un punto de vista filosófico se puede decir que la discapacidad es un aspecto fundamental de la esencia humana por ser una manifestación de la finitud del hombre. Entiendo por finitud el conjunto de hechos y manifestaciones asociados a la condición fáctica de la existencia humana. La vida humana tiene un principio y un final, el nacimiento y la muerte: esta es la expresión más vital de sus límites. Sin embargo, estos límites se refieren no solo a la dimensión temporal sino también a la espacial. De esta manera somos también seres situados en el espacio, y nuestro cuerpo resulta ser uno de los determinantes fundamentales de nuestro modo de ser en el mundo. Esta ubicación corporal y espacio temporal nos define como seres finitos. De otra parte la finitud conlleva también la idea de discapacidad en la medida que pone en evidencia la imperfección de la que gozamos todos los seres humanos”.


Como se puede observar, la afirmación clave es que “nuestro cuerpo resulta ser uno de los determinantes fundamentales de nuestro modo de ser en el mundo”. El cuerpo determina nuestra ubicación espacio temporal y también nuestra finitud. Esta finitud es entendida como teniendo un límite temporal de nuestra existencia que termina en la muerte, pero también nos libra a las contingencias de la vida corporal y a una serie de limitaciones, imperfecciones y errores. La finitud se ha entendido siempre, de manera clásica, por oposición a la posibilidad de ser un espíritu absoluto y descarnado, angélico o divino. Ser finito significa ser un ser individual, de carne y hueso, único y diferente. Un ser situado. La “política de la diferencia” encuentra así en las ideas del ser situado y de la finitud, que caracteriza a la reflexión sobre la discapacidad, categorías de reflexión que claman por ser profundizadas.
El “modelo social” británico de la discapacidad nació como respuesta a la segregación a la que el Estado del Bienestar sometía a las personas con discapacidades severas, cuando las recluía en instituciones “especiales”, para asegurarles cuidados. Sin embargo, soluciones asistencialistas de este tipo en realidad sólo acentuaban la situación de dependencia de estas personas y su falta de control o decisión con relación a los aspectos materiales y prácticos relativos a su vida misma.
En respuesta a esta situación de segregación y opresión, el modelo social adoptó la forma de una expresión política de izquierda, con base conceptual en el materialismo marxista así como criticando el modo de producción capitalista. Entre sus principales impulsores podemos distinguir a Paul Hunt, Vic Finkelstein y Mike Oliver.
Las reinterpretaciones más originales de este modelo social de la discapacidad han comenzado a surgir a comienzos de los años 90. De esta manera la incorporación de las corrientes e interpretaciones feministas y post-modernistas han hecho ver los peligros de llevar al extremo la costumbre de ver en lo social la única causa de los problemas que experimentan las personas con discapacidad. Es así como se ha terminado por reivindicar también la importancia del cuerpo, como también veremos.

Discapacidad y salud

Junto con algunos aciertos, como los que se acaban de señalar, este escrito nuestro que comentamos también pone en evidencia la poca claridad conceptual que en ese entonces manejábamos, por tender a reducir la idea de “discapacidad” a la esfera de lo individual, entendiéndola solo como una mera “deficiencia” o “disminución funcional”, sin comprender la profundidad de los factores sociales que entran a jugar en ella. De esta manera se debilita la visión social de la discapacidad que se logra cuando se entiende como una forma de “opresión” o discriminación.


Si reducimos la visión de la discapacidad y la vemos sólo como deficiencia, perdemos de vista el carácter ideológico que tiene la discapacidad, pues ella encierra también una visión muy particular de prejuicios y “descuidos” que entrañan discriminación y una serie de desventajas que son creados (por acción o por omisión) por el hecho de vivir en sociedad, siendo por ello un “producto social”.
Cuando se “naturaliza” la discapacidad, al confundirla o reducirla a lo que son meras deficiencias, se la está tomando como algo “dado”, como una fatalidad o un destino. De esta manera la sociedad y el Estado se desembarazan de toda responsabilidad. Esto lo ha mostrado con toda claridad Paul Abberley16, quien nos demuestra en su artículo, sobre la discapacidad entendida como opresión, que incluso las propias deficiencias físicas, sensoriales o mentales de las personas tienen un origen social. Entre estas deficiencias están por ejemplo aquellas que tienen su causa en políticas públicas que pasan por alto programas de vacunación, fortificación de alimentos u otras medidas preventivas.
Nosotros afirmábamos:

Desde que ningún ser humano es perfecto y todos somos seres finitos, todos tenemos un mayor o menor grado de discapacidad, sea temporal o permanente, notoria o no”.


Esta posición coincide con la que mantiene Allan Sutherland cuando afirma: “Tenemos que reconocer que la discapacitación (disablement)17 no es meramente el estado físico de una pequeña minoría de gente. Es la condición normal de la humanidad18”. Sin embargo, a esto Paul Abberley le opone la siguiente pregunta, que no resulta nada fácil de responder: “si la discapacidad es la “condición normal de la humanidad, porqué sólo a algunos miembros de la raza humana se les pone el apelativo de “discapacitados?19
Sea que esto obedezca a una confusión conceptual que naturalice la discapacidad, o que se refiera a un nivel más profundo de la reflexión, de repente metafísico, es en todo caso un punto al que habremos de regresar más adelante.
Señalemos por lo pronto las conclusiones preliminares que adelantó este escrito, pues nos permitirán centrar la atención en los puntos que deberemos dilucidar con más detalle en las páginas que vienen. Son las siguientes:



  1. Que la discapacidad constituye una escala de grises de la que participamos todos los seres humanos, sin excepción, desde que no existen estados de salud perfectos.

  2. Que la discapacidad es una condición esencial del ser humano que debe ser estudiada en mayor profundidad porque, a través de la manifestación de sus grados extremos, se puede llegar a conocer aspectos de su realidad todavía desconocidos o que han pasado desapercibidos hasta la fecha.

  3. Que tan pronto como se comience a comprender la verdad de esta situación comenzarán a caer las barreras que separan a las personas con discapacidades más graves o notorias, de las personas con discapacidades leves o poco aparentes.

  4. Que, desde el punto de vista político, la causa de la discapacidad debe convertirse en el futuro en una de las causas más importantes de la humanidad, por implicar y ser común a las grandes mayorías que sufren discriminación y carencias, es decir a los marginados, a los desplazados y a los pobres.

Mientras el primer punto se refiere a la discapacidad como déficit o deficiencia, los puntos 2 y 3 se refieren a la discapacidad como opresión o discriminación, sin nombrarlo. Cosa que si sucede en el punto 4, lo que muestra una intuición que habremos de confirmar más adelante: que el aporte fundamental que hace a la filosofía la reflexión sobre la discapacidad tiene que ver con la política y con una experiencia común que hermana a las personas con discapacidad con otros grupos oprimidos y discriminados.




Catálogo: groups
groups -> Estrategia y geopolitica
groups -> Julio posibilidades: Mes completo del 2 al 31 de Julio Dos turnos quincenales
groups -> Resumen hecho por Edgar Caraballo Villalba- fecha: 18/12/2015 Prensa: El Nacional//El Universal//El Carabobeño//Notitarde TalCual//El Diario de Caracas//Informe21//
groups -> Informe / Reporte Regional para la X reunión Ordinaria del fzla, Ciudad de Guatemala, Mayo 2011 Datos generales de su región / comunidad Nombre de su región / comunidad
groups -> Domestic logs
groups -> Mundo beatle boletín En Español
groups -> Foolish beat
groups -> Accidente del avión de Air France Airbus A330-203 Ocurrido el 01 de junio de 2009
groups -> Valor agregado: Libro casi inhallable
groups -> Metodología de la investigación colección de materiales didácticos con enfoque en la producción de la tesis de maestría y el trabajo integrador final de especialización


Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   21


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2019
enviar mensaje

    Página principal