Facultad de letras y ciencias humanas departamento de humanidades


III Parte - Enfoque sistemático del tema de investigación



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III Parte - Enfoque sistemático del tema de investigación
A) Las “categorías de la discapacidad” como expresión de conflictos sociales

“… la enorme disparidad que hay entre la manera en que ellas (las personas con discapacidad) se ven a sí mismas y la manera en que los otros (las personas sin discapacidad) insisten en verlas, crea barreras para su plena inclusión en la vida americana”.



Joseph Shapiro: “No queremos compasión (No Pity). Personas con discapacidad forjando un nuevo movimiento de derechos civiles”168.
Alcances de la presente sección
Habiendo analizado en las secciones anteriores algunas de las ideas más importantes que se encuentran detrás de los movimientos por los derechos de las personas con discapacidad que se desarrollaron en EEUU y Gran Bretaña, y luego de ver la manera en que estas ideas han dado forma a los “Estudios de discapacidad” y a la Investigación emancipatoria de discapacidad, tenemos ahora un panorama más amplio para poder avanzar en la comprensión del concepto de la discapacidad. Para ello emprenderemos el análisis de lo que podemos llamar “categorías de la discapacidad”.
Entendemos por “categorías de la discapacidad” a aquellos conceptos generales que nos permitirán captar con mayor precisión la situación de vida que experimentan las personas con discapacidad. Como tendremos oportunidad de comprobar más adelante, las “categorías de la discapacidad” son siempre “categorías sociales”. Ello se debe a que estas categorías aluden a una serie de fenómenos que se manifiestan en el encuentro con “los otros”, es decir en el desarrollo de la vida social de las personas en una comunidad.
Entre las principales categorías de la discapacidad que hemos podido identificar, y que encontramos en la literatura de los estudios de discapacidad, se encuentran conceptos tales como prejuicio, opresión, discriminación u otros similares como pobreza, exclusión social y diversidad o diferencia, que son conceptos clave en la medida en que nos permitirán entender, explicar y mostrar las principales características de ese fenómeno complejo y multifuncional que es la discapacidad. Todas esas categorías ayudan a mostrarnos y describirnos una situación de injusticia social.
De esta manera comprobamos cómo el problema del “concepto de discapacidad”, que nos planteamos originalmente desde una búsqueda individual, nos lleva de manera gradual a analizar también los problemas de la “justicia social” y de las “políticas públicas”, pues estas políticas nos muestran las únicas formas o maneras de poder enfrentar y cambiar esta situación de injusticia. Las políticas de la diferencia y del reconocimiento que se han desarrollado a partir de los años 90’ para atender las demandas de justicia de los nuevos movimientos sociales de izquierda que hicieron irrupción en los años 60 y 70, nos plantean así una visión nueva, “postmoderna” de la justicia que supera la visión clásica y tradicional de ella, como veremos más adelante.
Regresando a nuestro punto anterior: No es posible penetrar el concepto de discapacidad y tener una visión profunda de esta manifestación de la condición humana, si al mismo tiempo pasamos por alto cualquier consideración de aquello que denominamos “categorías de la discapacidad”. Comencemos pues a verlas e indagar por ellas.
Introducción – Justificación de la indagación

Indagar por el “concepto” de discapacidad exige analizar y tener claro qué entendemos por discapacidad, qué ideas nos hacemos sobre ella. Más que nuestra opinión o nuestras ideas personales, lo verdaderamente importante es indagar sobre aquellas ideas, conceptos o representaciones que son las dominantes o prevalecientes en los diferentes ámbitos o dominios que tienen una mayor significación social, económica o política.


Así por ejemplo puede resultar importante definir o determinar qué significa, qué connotaciones tiene, o qué representaciones genera la idea de “discapacidad” o el “ser una persona con discapacidad” para mí o para mi familia. Pero otra cosa muy distinta es lo que ello pueda significar por ejemplo en el mundo del trabajo, tanto para el empresario, que está interesado en contar con recursos humanos de la mejor calidad para su empresa (en el sector privado), como lo que puede significar para el funcionario público en general, sea del Ministerio de Economía y Finanzas, del Ministerio de trabajo, o para el encargado de los servicios de rehabilitación profesional del seguro social. En cada caso el significado que la “discapacidad” tiene para cada uno de ellos, puede variar. Esto, a nivel individual.
Frente a la comprensión o trato “individual” de la discapacidad, que remite a experiencias, o actitudes y reacciones “personales” que se mueven en el ámbito de las relaciones interpersonales y de la psicología, frente a ello debemos reconocer la existencia de conceptos, categorías y respuestas “sociales” que la discapacidad suscita ante las diversas instituciones con las que una persona tiene relación.
Estas instituciones sociales pueden ser instituciones sociales “micro” o bien a instituciones sociales “macro”. Las instituciones sociales micro pueden ser empresas, centros educativos o servicios públicos o privados, etc. Las instituciones sociales macro son aquellas que llamamos “sociedad” o “Estado”.
En todos estos casos cobra particular interés analizar los fenómenos de prejuicio, discriminación, opresión, pobreza y exclusión social relacionados a la discapacidad, que para efectos de nuestro análisis se convierten en conceptos o categorías sociales. Estos 5 fenómenos de la discapacidad se encuentran íntimamente ligados entre sí hasta el punto de resultar en 5 manifestaciones o aspectos de una misma realidad.
Mientras la discriminación hace referencia a un modo de trato desigual, diferenciado o prejuicioso, la opresión alude más bien a esa falta o carencias de libertad, participación, voz y decisiones que experimentan las personas con discapacidad, es decir alude a esa situación desventajosa que le es impuesta a las personas con discapacidad por los sectores hegemónicos o dominantes de la sociedad.
La exclusión por el contrario es el hecho de ser puesto de lado, el no ser tomado en cuenta o considerado por la sociedad y el Estado, y alude al resultado de la falta de valoración y de respeto que se expresa hacia las personas con discapacidad. La exclusión social se manifiesta también en actitudes y situaciones de prejuicios, discriminación y opresión. La pobreza también genera maltrato, opresión y exclusión.
Como se puede observar, todos estos fenómenos o categorías sociales presentan una situación circular de referencias e influencias mutuas.

El análisis de lo que se ha investigado y teorizado en el ámbito de los Estudios de Discapacidad (Disability Studies), y de los estudios sociales o políticos, con relación a estos conceptos o categorías sociales que acabo de señalar, va a contribuir a enriquecer y aclarar nuestro concepto de lo que es la discapacidad o lo que ella significa. Sólo así tendremos el marco conceptual necesario para repensar creativamente la discapacidad.


Con ello podremos proponer una utopía o ideal de las relaciones humanas y sociales que haga justicia a un aspecto descuidado de la condición humana, que se expresa en la difícil situación que experimentan las personas con discapacidad.
Sólo de esta manera podremos proponer e impulsar todos aquellos cambios que sea preciso realizar para mejorar esta situación169, con el objeto de atender las expectativas de las personas con discapacidad de compensar y desarrollar sus capacidades y oportunidades para vivir una vida digna, con una plena participación e inclusión social y económica que les resulte valiosa y significativa para ellas y sus familias.
En todos estos casos la realidad de la discapacidad plantea problemas básicos y elementales de justicia social cuyas demandas de atención y reconocimiento han dado origen a la formación de organizaciones nacionales e internacionales de personas con discapacidad que desarrollan acciones de resistencia y reivindicación, pero que también desarrollan acciones de propuestas de cambio así como de promoción y defensa de sus legítimos derechos. Con ello la discapacidad ha dado pie a la formación de auténticos movimientos sociales, sean estos nacionales o internacionales.

Esto justifica detenernos a revisar de manera muy general y destacar los aspectos más significativos de la literatura a la que hemos tenido acceso con relación a cada uno de estos tópicos: prejuicios, discriminación, opresión, pobreza o exclusión social.


Como se podrá comprobar luego, esta rápida revisión tendrá un valor introductorio para el análisis que haremos más adelante de la discapacidad como una situación que genera demandas y problemas de justicia social.
1) Discriminación por razones de discapacidad

El tema de la discriminación por razones de discapacidad se ha hecho patente desde el momento que se dio el cambio de paradigmas que significó pasar del modelo médico al modelo social o sociopolítico de la discapacidad, siendo consustancial a éste último.


Conlleva la percepción de que la discapacidad, antes que un tema de limitaciones funcionales es un asunto de opresión y prejuicios que experimentan las personas con discapacidad al igual que los demás grupos minoritarios. Paul Hunt lo señala ya con claridad en “Una condición crítica”, su ensayo de 1966170. La agrupación UPIAS, con el propio Hunt a la cabeza, lo enuncia con más claridad en 1976171. Su expresión académica más madura la encontramos en Gerben de Jong (1979)172, Vic Finlestein (1980)173 y Mike Oliver (1983)174. Su expresión legal aparece en la Sección 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973 de los Estados Unidos, que es considerada por muchos como el nacimiento de los derechos civiles de las personas con discapacidad, pues prohíbe la discriminación por motivos de discapacidad en todos los programas financiados con fondos públicos del tesoro norteamericano175. La versión legal más madura y completa se da con la ley Americans with Disabilities Act - ADA de 1990 de EEUU que prohíbe la discriminación por razones de discapacidad, como veremos.
A pesar que hay alguna literatura anterior a la que acabamos de mencionar, el primer análisis sistemático de la discriminación por razones de discapacidad es sin duda el estudio que realizó Colin Barnes (1991) por encargo del Consejo Británico de personas con discapacidad, BCODP, titulado “Las Personas con discapacidad en Gran Bretaña y la Discriminación176”, el mismo que tenía como propósito demostrar la necesidad y conveniencia de tomar medidas legislativas para prevenir o eliminar la discriminación por motivos de discapacidad, y servir de base a la campaña que concluyó en la aprobación de la ley conocida como Disability Discrimination Act – DDA de 1995.
Como veremos en un momento, a la discriminación por motivos de discapacidad se le ha puesto ya un nombre y se le conoce como “discapacidismo”. El discapacidismo es un fenómeno similar al racismo o al machismo, tal como lo han hecho ver recientemente (en los años 2004 y 2006) Disability Awareness in Action (DAA), y DEMOS 177. Mucho antes que ellos, en 1987, Paul Abberley señaló esta semejanza con el racismo o el sexismo, en su conocido estudio sobre el concepto de opresión por razones de discapacidad178, aunque sin recurrir al uso del neologismo señalado.
También es importante revisar a este respecto el estudio comparado sobre el fenómeno de la discriminación en general realizado en el año 2004 por la Unión Europea,179 que abarcó 5 países: Holanda, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia.
Además de la discriminación por motivos de discapacidad, este estudio europeo abarcó también las discriminaciones por raza, orientación sexual y género, proponiéndose evaluar los resultados de las políticas anti-discriminación, para lo cual se basó en información estadística. Reconoce que es muy difícil medir la discriminación. Una de sus conclusiones señala que es posible reducir los niveles de discriminación siempre que se realice un adecuado trabajo de monitoreo y vigilancia.
El estudio en mención termina afirmando que el principal resultado de las políticas anti-discriminación y de los sistemas de monitoreo para prevenirla, es que ha incrementado la conciencia acerca de las desigualdades de trato y su naturaleza estructural. Si bien los cambios se dan de manera lenta, éstos se proyectan a horizontes de largo plazo.
En España el Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI) también realizó en el año 2002 un estudio titulado “La Discriminación por Motivos de Discapacidad180”. En el prólogo de esta publicación se señala que: “La discriminación, desde una perspectiva específica, consiste en la acción de otorgar un trato de inferioridad dentro de un grupo, a algunos de sus miembros, por un motivo determinado, ya se trate de la raza, la religión, el sexo o, para el caso que nos ocupa, la discapacidad”.
El “discapacidismo”, que señalamos hace un momento, es un término de origen inglés (“disablism”) que califica aquella “conducta discriminatoria, opresiva y abusiva que surge de la creencia de que las personas con discapacidad son inferiores a (o de menor valor que) las demás personas”181. Como tal, el “discapacidismo” es una difundida pero inaceptable forma de discriminación muy semejante al racismo, el sexismo o la homofobia.
Esta definición de discapacidismo, que no ha ingresado aún en los diccionarios, se encuentra también en la base de la campaña realizada por la ONG inglesa Scope182, para combatir la discriminación por razones de discapacidad, campaña que tuvo como lema la frase “Tiempo para la igualdad”183.
Los promotores del movimiento por los derechos de las personas con discapacidad, y del Movimiento de Vida Independiente en Estados Unidos, consideran que la discapacidad es una situación que suele invitar a la discriminación. Veamos porqué:
El sistema de creencias de otros movimientos de derechos civiles también se aplica a la perspectiva de los derechos de la discapacidad. El aspecto que define esta perspectiva es que las personas con discapacidad como grupo han sido y siguen siendo objeto de un trato discriminatorio difundido y persistente. El remedio para ese tipo de trato es la prohibición de la discriminación, la protección de sus derechos civiles y el empoderamiento. En Estados Unidos, a partir de la aprobación de la Sección 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973, y más aún desde que se dio la “Ley para los americanos con discapacidad” (la American Disability Act - ADA), las personas con discapacidad han sido reconocidas por el Congreso Norteamericano como una clase de personas sujetas a una extendida discriminación. A partir de ese momento se reconoce cada vez más que la discapacidad, al igual que la raza, la etnicidad, el género o la vejez, es una característica o condición de los individuos que invita a la discriminación184.
La Discriminación tal como es vista en la “Ley para los americanos con discapacidad” -la American Disability Act – ADA
La sección 12101, referida a hallazgos y propósitos de la ley ADA, introduce enmiendas al Capítulo 126 “Igualdad de oportunidades para los individuos con discapacidad” que corresponde al Título 42 “Salud pública y bienestar”.
En la referida sección 12101 el Congreso de los Estados Unidos hace una serie de afirmaciones y comprobaciones de gran valor, sobre la base de una serie de estudios que no menciona de manera expresa, para justificar la necesidad de establecer en la ley ADA un estatuto antidiscriminatorio. De esta manera encuentra que:
(1) Aproximadamente 43 millones de norteamericanos tienen una o más discapacidades físicas o mentales, y que este número está en aumento permanente en la medida que la población va adquiriendo cada vez mayor edad.
(2) Históricamente la sociedad tiende a aislar y segregar a los individuos con discapacidad, y, a pesar de algunas mejoras, tales formas de discriminación contra los individuos con discapacidad continúan siendo un problema social muy serio y difundido.
(3) La discriminación contra las personas con discapacidad persiste en áreas críticas tales como el empleo, la vivienda, las instalaciones o edificios públicos, la educación, el transporte, la comunicación, la recreación, la institucionalización, el acceso a las votaciones, a los servicios de salud u otros servicios públicos.
(4) A diferencia de otras personas que también experimentan discriminación por motivos de raza, color, sexo, nacionalidad, religión o edad, las personas que experimentan discriminación por razones de discapacidad no cuentan con recursos legales para enfrentar tal discriminación.
(5) Los individuos con discapacidad continuamente encuentran diversas formas de discriminación tales como la exclusión intencional, los efectos discriminatorios de las barreras arquitectónicas, las barreras de comunicación, o barreras de transporte; las políticas o normas sobreprotectoras; las trabas para implementar mejoras respecto a facilidades o prácticas existentes; los criterios y estándares de calificación excluyentes; la segregación; y el ser relegados a servicios, programas, actividades, beneficios, trabajos u otras oportunidades que son inferiores en importancia.
(6) Los censos, encuestas y otros estudios han documentado que las personas con discapacidad, como grupo, ocupan un estatus inferior en nuestra sociedad, y experimentan severas desventajas sociales, laborales, económicas y educativas.
(7) Las personas con discapacidad son una minoría que enfrenta marcadas restricciones y limitaciones, estando sujetas a una historia de trato desigual intencional, y relegadas a una posición de carencia de poder político en nuestra sociedad, debido a causas que están más allá del control de ellas y que resultan de estereotipos, prejuicios y supuestos que no se corresponden con la real capacidad de tales personas para participar y contribuir a la sociedad.



(9) La existencia de una innecesaria e injusta discriminación y prejuicios niega a las personas con discapacidad la oportunidad de competir en igualdad de condiciones y de lograr aquellas oportunidades por las cuales nuestra libre sociedad es famosa, y le cuesta a los Estados Unidos billones de dólares de gastos innecesarios que resultan de la dependencia y la improductividad a la que ellos son sometidos debido a esta discriminación.185


Definición proporcionada por la Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad de la OEA.-

En el artículo I inciso 2 de esta Convención aprobada por la OEA en 1999, el término "discriminación contra las personas con discapacidad" es entendido como “toda distinción, exclusión o restricción basada en una discapacidad, antecedente de discapacidad, consecuencia de discapacidad anterior o percepción de una discapacidad presente o pasada, que tenga el efecto o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de sus derechos humanos y libertades fundamentales.


No constituye discriminación la distinción o preferencia adoptada por un Estado parte a fin de promover la integración social o el desarrollo personal de las personas con discapacidad, siempre que la distinción o preferencia no limite en sí misma el derecho a la igualdad de las personas con discapacidad y que los individuos con discapacidad no se vean obligados a aceptar tal distinción o preferencia. En los casos en que la legislación interna prevea la figura de la declaratoria de interdicción, cuando sea necesaria y apropiada para su bienestar, ésta no constituirá discriminación186”.
Definición proporcionada por la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de las Naciones Unidas (2006)

En el artículo 2 de esta Convención, que fue aprobada el 13 de diciembre del 2006, referido a “Definiciones”, dice de esta manera: Por “discriminación por motivos de discapacidad” se entenderá cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo. Incluye todas las formas de discriminación, entre ellas, la denegación de ajustes razonables187.


Definición de la discriminación en Suecia.-

En Suecia la definición de la discriminación por razones de discapacidad es parte de una definición más amplia que prohíbe todas las formas de discriminación. Según la versión traducida al inglés que hemos consultado, la “Act Prohibiting Discrimination, SFS 2003: 307”188, la legislación sueca distingue entre discriminación directa e indirecta.


a) Discriminación directa.- es cuando un individuo se ve desfavorecido o perjudicado cuando es tratado de una manera menos favorable de lo que otra persona es tratada, ha sido tratada, o podría ser tratada, en una situación comparable, cuando el trato menos favorable tiene conexión con razones étnicas, creencias religiosas o de otro tipo, orientación sexual o discapacidad.
b) Discriminación indirecta.- es cuando un individuo es tratado de manera menos favorable mediante la aplicación de una provisión, criterio, o método de procedimiento que parece ser neutral pero que en la práctica conduce de manera particular a un trato menos favorable de algunas personas por razones étnicas, creencias religiosas o de otro tipo, orientación sexual o discapacidad. Sin embargo, esto no aplica a la provisión, criterio, o método de procedimiento que pueda justificarse para alcanzar una meta razonable, mientras los medios usados sean apropiados y necesarios para lograr esa meta.
Discriminación individual e institucional.-

De manera general podemos distinguir al menos dos tipos de discriminación por razones de discapacidad: una discriminación individual y otra discriminación institucional.

Así, por un lado tenemos aquella discriminación que se expresa de manera individual o intersubjetiva, en las experiencias y relaciones interpersonales, en los encuentros cara a cara. Este tipo de discriminación en muchos casos se confunde con el prejuicio u otras expresiones de rechazo, negación, menosprecio, falta de respeto, etc., que generan una baja autoestima, tal como han puesto en evidencia los estudios del multiculturalismo189, de la política de la diferencia190 o de la política o lucha por el reconocimiento191.
Por otro lado tenemos la llamada “discriminación institucional” que se expresa en las múltiples barreras físicas o mentales así como en las diversas desventajas institucionales que de manera frecuente generan los persistentes errores de los diseños sociales en que incurre el Estado o la sociedad civil, y que limitan la participación de las personas con discapacidad o las excluyen de la vida social en general. Estos diseños son los que de manera común e inconciente realizan personas sin discapacidad, cuando ignoran o no tienen en cuenta las necesidades o limitaciones de las personas con discapacidad. Para más detalles, ver al respecto la “Introducción” del libro de Colin Barnes, “Las Personas con discapacidad en Gran Bretaña y la Discriminación”192.
Este libro de Colin Barnes demuestra que la discriminación está institucionalizada en el mismo tejido de la sociedad británica. La discriminación institucional es evidente cuando las políticas y actividades de las organizaciones públicas y privadas, grupos sociales y otros tipos de organización, resultan en un trato desigual que se da entre las personas con discapacidad y sin ella.

Barnes afirma que la discriminación institucional se manifiesta cuando las instituciones ignoran de manera sistemática las necesidades de las personas con discapacidad o cuando las satisfacen de manera inadecuada en comparación con las de las personas que no tienen discapacidad. También se presenta cuando las agencias públicas o privadas interfieren en la vida de las personas con discapacidad bajo formas de control social.


Como ejemplos típicos de la influencia que la discriminación institucional ejerce en la política social, Barnes señala el modo en que se organizan tanto el sistema educativo como el mercado de trabajo, ya que ambos están influidos por el gobierno y perpetuan las desproporcionadas desventajas que ya experimentan las personas con discapacidad.
La inaccesibilidad que se experimenta en las edificaciones o ambientes públicos o de uso público, como sucede en los sistemas de transporte en general, también constituyen formas de discriminación institucional, ya que generan exclusión en las personas con discapacidad debido a los errores de diseño que les hacen imposibles su uso.
Otro ejemplo de discriminación institucional, que no sólo genera invisibilidad desde la perspectiva de las personas con discapacidad (y que se expresa en el modelo médico o individual), se manifiesta por ejemplo en las preguntas que (según hace ver Barnes193) formulan en Gran Bretaña las encuestas estadísticas cuando indagan sobre las limitaciones que experimentan las personas con discapacidad en el empleo, ya que su modo de formular las preguntas induce a pensar que las limitaciones se deben a las deficiencias de las personas y no a las deficiencias del entorno, que se originan en los errores de diseño social.
De lo expresado se puede concluir que el enfoque médico o individual de la discapacidad, es decir la visión de la discapacidad que es propia del modelo médico, conlleva un sesgo de discriminación institucional que debe ser sacado a la luz si es que queremos poner las bases de un trato igualitario y de políticas públicas que hagan justicia a las aspiraciones de las personas con discapacidad.
Resumiendo, la “discriminación por razones de discapacidad” es aquella desigualdad de trato o conducta opresiva y abusiva que surge de la creencia de que las personas con discapacidad son inferiores o de menor valor que las demás personas.
Por su parte la “discriminación institucional” se expresa en las múltiples barreras físicas o mentales que generan los frecuentes errores de diseños sociales en los que incurre el Estado o la sociedad civil, cuando ignoran o no tienen en cuenta las necesidades o limitaciones de las personas con discapacidad. También se presenta cuando las agencias públicas o privadas interfieren en la vida de las personas con discapacidad bajo formas de control social.

2) Prejuicios y discapacidad
Estamos cansados de ser considerados como estadísticas, casos, maravillosos ejemplos de coraje para el mundo, u objetos de compasión para estimular las colectas o donaciones194”.

Paul Hunt, “Una condición crítica”. 1966.



Antes de entrar en materia queríamos señalar algunos trabajos que nos parecen claves para indagar sobre la categoría del prejuicio por razones de discapacidad y sobre su naturaleza. El primero es el de Jenny Morris, “Orgullo contra Prejuicio: Transformando actitudes respecto a la discapacidad195”. Y el otro es el de Silvia Yee: “Donde se encuentran prejuicio, discapacidad y discapacidismo196”. Otros estudios que tratan el tema de los prejuicios respecto de la discapacidad son el estudio de Erving Goffman “Estigma: la identidad deteriorada197” y el de Paul Hunt “Una condición crítica198”, cuya cita encabeza precisamente la presente sección.
Los prejuicios acerca de la discapacidad tienen dos aspectos principales. Por un lado son una serie de representaciones, imaginerías, estereotipos y falsas ideas que de manera preconcebida manejan las personas sin discapacidad. Pero por otro lado abarcan también aquellas actitudes, reacciones y tratos negativos que el común de las personas manifiestan ante la experiencia que les suscita la presencia de personas con deficiencias notorias y fácilmente percibibles. Ideas y tratos prejuiciosos van unidos.
Los prejuicios responden a mecanismos inconcientes pero aprendidos por medio de los cuales, quienes no han tenido la frecuencia o el hábito de una experiencia directa o cercana de las personas con discapacidad, sacan conclusiones incorrectas de ellas sobre la base de generalizaciones o estereotipos. Los prejuicios ponen al descubierto el desconocimiento generalizado que hay sobre la realidad, habilidades, sentimientos y valores de la inmensa variedad de personas con discapacidad, y se convierten así en la principal fuente de barreras, actitudes negativas y tratos discriminatorios o diferenciados que las personas sin discapacidad imponen a las personas con discapacidad, poniéndolas en desventaja, e impidiendo su adecuada inclusión social.
Las generalizaciones o estereotipos más comunes sobre la discapacidad han sido analizados por Paul Hunt en su ensayo sobre la condición crítica, y por Goffmann en su estudio sobre el estigma. También podemos mencionar los importantes estudios de Colin Barnes199, Joe Shapiro200 y Tom Shakespeare201 que analizan las representaciones y la imaginería cultural recreada al respecto, como veremos en un momento.
Paul Hunt en su ensayo sobre la discapacidad como “Una condición crítica”, señala que hay cinco formas en que el estigma de la discapacidad, como imagen o representación cultural de la discapacidad, afecta a las personas con discapacidad, pero de manera especial a los que presentan discapacidades severas: son vistos como individuos desafortunados, inútiles, diferentes, oprimidos y enfermos. Para no repetir lo dicho en otra parte se puede revisar la página 52 y siguientes, en donde hemos desarrollado una reflexión más amplia sobre los alcances del aludido trabajo de Hunt.
Existen otros estereotipos prejuiciosos sobre las personas con discapacidad. Las personas con condiciones siquiátricas, por ejemplo, generan muchos estereotipos equivocados (tales como que son violentos y peligrosos, que no pueden trabajar, que no pueden tomar decisiones, que no pueden votar, que deben ser recluidos, etc.) los cuales tienen el efecto nocivo e inmediato de reducir de manera sustancial sus oportunidades para desarrollarse e integrarse socialmente.

El problema de los prejuicios – al igual que la discriminación que producen – es que se traducen en la negación de muchos de los derechos humanos básicos de las personas con discapacidad. Para prevenir la violación de estos derechos se han generado una serie de políticas y normas antidiscriminación cuya eficacia analiza Silvia Yee en su estudio sobre prejuicio y discapacidad202, que ya indicamos más arriba. Allí ella muestra la relación que hay entre prejuicio y discriminación y de qué manera uno refuerza al otro.

A Silvia Yee le preocupa de manera especial que las instituciones legales, sociales y políticas, que son las llamadas a poner en práctica las leyes y políticas anti-discriminación, fracasen en ese intento debido al prejuicio que traen consigo los actores de esa instituciones, que son los llamados a identificar la discriminación y sancionarla, ya que este prejuicio que traen consigo les impide ver cuándo se presenta un trato diferenciado que se pueda calificar como discriminación203. Es claro que si la persona o instancia que juzga, o que tiene la difícil tarea de determinar si en un determinado caso se ha presentado o no una situación de discriminación, se encuentra ya inmerso en un ambiente cultural prejuicioso sobre la discapacidad, lo más probable es que esa persona no logre “ver” la discriminación, por mejor buena voluntad que tenga.

Yendo un poco más lejos Silvia Yee afirma que “el futuro de las diferentes medidas o acciones que se quieran tomar para combatir la discriminación por razones de discapacidad se ven amenazadas debido a que las leyes y políticas anti-discriminación que se han establecido solo son efectivas en la medida en que sean mantenidas, exigidas y aceptadas por una sociedad que comprende la necesidad que subyace a tales leyes”204. Esto nos señala la necesidad de darle un enfoque cultural y educativo, formativo, a las medidas y políticas que deban adoptarse para combatir el prejuicio y la discriminación que afecta a las personas con discapacidad. Acá los medios de comunicación juegan un papel muy importante.


La discriminación por razones de discapacidad no se expresa de una manera conciente ni mal intencionada sino que se basa y alimenta de una serie de prejuicios previos que han sido heredados de tiempos remotos y se han convertido en un sustrato cultural que los hace inconcientes. Por eso es importante desarrollar acciones de educación pública que combatan esta forma negativa de ver y valorar a las personas con discapacidad, y que ayuden a comprender la necesidad de combatir la discriminación.
Citando a Paul Hunt, Silvia Yee afirma que “el prejuicio se expresa a sí mismo en discriminación y opresión205”. Es decir que la
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