Facultad de medicina claustro abierto



Descargar 141.94 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión06.09.2018
Tamaño141.94 Kb.
  1   2   3   4
pares: Enc 1,5

impares: Enc 1


pares: 1

impares 0,5 (hojas impresas por mí)




FACULTAD DE MEDICINA
CLAUSTRO ABIERTO

Sesión realizada el día

sábado 31 de marzo de 2001

en la ciudad de Salto.

Versión taquigráfica

CLAU­STRO ABIERTO

FA­CUL­TAD DE MEDI­CINA

Sesión realizada el día sábado 31 de marzo de 2001

en la ciudad de Salto

ASIS­TEN: Fernando RAMA, Jorge BURJEL, Alfredo ABELLEI­RA, Juan Pablo CESIO, Daniel MACHIAVELLO, Raúl SILVEIRA, Javier PANISSA, Valeria TENCA, Patricia DIAZ, Maynés LOPEZ PAMPIN, Mireille OYARZUN, Paola PEREIRA, Marcela PIEDRABUENA, Jorge MOREALE, Cristina PETRAGLIA, Carlos ALBISU, Juan Pablo SALISBURY, Irene SPINELLI, Natalia MARTINEZ, Rafael MILA, María BARAIBAR, María Inés MOTA, Lucía DRAGO, Fabiana MOROSI­NI, Leonella LUZARDO, Victoria CORDOVA, Ale­jandro POSSAMAI, José P. IBARGOYEN, Julio LEIVAS, Gabriela GONZALEZ, Gwendy XAVIER, Flavia CARBAJAL, Carlos LEONI, Sergio PINTOS, Ricardo REZZANO, Beatriz PONCE DE LEON, Javier GERVAS, Bibiana PINNA, Mariela CULELA, Leticia ACOSTA, María CACERES, Yovana CANTERO, Hermann GONZA­LEZ, Walter SILVEIRA, Patricia BARUSSO, Rosa BLANCO, Fernando MENONI, Luis LEGLISE, Artura ALTUNA, Nora ARTAGAVEYTIA, Cristina TOURIÑO, Ana María ACUÑA, Celia DE PRO, Washington BERMUDEZ, Erwin PENEDO, Lady BUENO, Luis RUSO y Néstor CAMPOS.



────────────────────────

SEÑOR IRIGOYEN.- En primer lugar, tenemos que agradecer la presencia de todos quienes han asistido a este Claustro Abierto del Claustro de la Facultad de Medicina: diputado Luis Leglise, representante nacional; todos los compañeros de Facultad y fundamentalmente la Mesa del Claustro y su Presidente, el doctor Fernando Rama; así como la presencia del Orden de Egresados y del Orden Estudiantil; del doctor Julio Leivas, Director Regional de Salud; del doctor Carlos Leoni, Director de la Escuela Nacional de Parteras; del doctor Jorge Burjel, coordinador de la Facultad de Medicina en la ciudad de Paysandú; y del doctor Néstor Campos, coordinador de la Facultad de Medicina en Salto.
Para nosotros, integrantes de la Regional Norte, es un placer y una alegría recibirlos. Creemos que es un hecho histórico que el Claustro de la Facultad de Medicina sesione aquí. Las propuestas que discutiremos implican un compromiso mucho más profundo de la Facultad con la Regional Norte, tanto en Salto como en Paysandú. En este sentido, recalcamos la necesidad de tener junto a nosotros en este emprendimiento a Paysandú, porque creemos que todo el desarrollo universita­rio pasa por trabajar juntos en todas las áreas, ya sea en la agraria, en la de la salud o en la de ciencias sociales. Pasa por lograr una mayor interrelación con los compañeros de Paysandú.
Agradezco también la presencia de nuestro compañero de Comisión Directiva, con quien tuvimos una semana muy agitada debido a la próxima inauguración de la nueva sede. Aprovecho a todos quienes quieran acompañarnos el lunes a la hora 16 a la inauguración parcial, que va a marcar un antes y un después de la Universidad de la República en el interior.
SEÑOR RAMA.- Agradecemos la presentación que acaba de hacer el profesor Irigoyen en nombre de la Regional Norte. También nos place leer un decreto del Intendente de Salto que resuelve declarar de interés departamental la reunión del Claustro de la Facultad de Medicina en esta ciudad.
Hemos asistido Claustristas y Consejeros de la Facultad, y vemos esta reunión como una continuación de la que realiza­mos en la ciudad de Paysandú el 18 de noviembre del año pasado, que también tuvo una nutrida concurrencia. Creemos que la presencia de más Claustristas que en la anterior oportunidad muestra, en los hechos, por lo menos un avance en cuanto al compromiso, que no se debe traducir solamente en palabras sino también en hechos y en esfuerzos.
La contribución que nosotros, como Mesa del Claustro, hemos hecho fue elaborar un documento base para la discusión, que creo que ha llegado a la Regional Norte. Es el documento que pudimos hacer en base al tiempo de que disponemos y a la experiencia recogida en la discusión del 18 de noviembre, pero también quisiéramos aportar un nuevo elemento que no está incluido. Es que gracias al esfuerzo de la Sección Bedelía de la Facultad y al señor Sergio Fernández, que se encarga de las tareas administrativas del Claustro, tenemos los datos de la inscripción de la generación que ingresó en el año 2000 a la Facultad de Medicina. Hay más de 1.100 inscriptos, de los cuales el 19 % son oriundos de los departamentos del norte del río Negro. Creemos que es un dato a tener en cuenta. Como cuestión adyacente, pero en la que también hay que pensar, hay un 5 % de estudiantes que son extranjeros. Si sacamos ese 5 %, podemos concluir fácilmente que más de 1/5 de los estudiantes que se inscriben en la Facultad provienen del norte del país.
Por supuesto que no me voy a referir al documento, pero me parece importante recalcar lo que, a mi juicio, es la primera y fundamental razón de descentralizar la enseñanza universitaria en nuestro país, y en este caso particular la enseñanza de la Medicina. Quiero enfatizar esto porque la experiencia nos indica que muchas veces las deliberaciones nos van llevando a discutir las realidades más inmediatas. Sin embargo, creo que el gran horizonte que hay que ponerle a este tema de la descentralización de la educación terciaria y superior en el Uruguay es el de corregir una desigualdad de oportunidades que hay entre la mitad de los jóvenes que habitan en el interior del país y la otra mitad de los jóvenes que habitan en Montevideo. El último censo universi­tario demostró claramente que la distribución geográfica de la población genera una inequidad en el acceso a la educación superior que tiene una importancia considerable, además de la inequidad que genera ──como todos sabemos──, desde hace mucho tiempo, el ingreso socioeconómico de la población del Uruguay.
A mi juicio ──es una cuestión que queremos enfati­zar personalmente──, éste es el elemento fundamental, y me parece que no podemos perderlo de vista. Por lo menos a mí es lo que me hace ser tenaz en insistir en el tema de la descentraliza­ción y en perseverar en plantear este tema como una cuestión universitaria fundamental. Nos alegra, además, hacer esta reunión en vísperas de la inauguración del nuevo local de la Universidad en la Regional Norte.
Con estas palabras daría por terminada la introducción a estas reunión, y simplemente quisiera agregar una cuestión organizativa, que tiene que ver con los productos que de aquí van a salir. Solicitamos que quienes vayan a intervenir se identifiquen, a los efectos de que en la versión taquigráfica se pueda señalar con precisión quién fue que hizo uso de la palabra.
SEÑOR CAMPOS.- Estamos muy contentos del hecho de que se realice un Claustro de nuestra Facultad en Salto. El segundo elemento a destacar es el nuevo local de la Regional Norte, que se va a inaugurar dentro de 48 horas. En tercer lugar, es muy importante el tema que hoy nos convoca.
Pienso que la discusión la tenemos que hacer sobre los aspectos positivos, y tratar de que no deriven en otros aspectos que no sería el momento de tratarlos, como el número de estudiantes que ingresan o egresan. Hace unos días hicimos una reunión con la prensa, preparatoria de esta sesión, y allí expresamos que la tarea más importante de la existencia de la Universidad es mejorar a la gente donde ella actúa. Sin lugar a dudas, el hecho de que la Facultad de Medicina esté en nuestra ciudad y en Paysandú ha mejorado a la gente del norte. Eso tenemos que señalarlo, pues da oportunidades de estudio terciario a la gente que, por azar, nace en uno o en otro lugar.
Este polo de desarrollo en el norte lo debemos ver fundamentalmente a través del impacto que las diferentes Facultades y Escuelas de la Universidad de la República tienen en el bienestar de la gente. En este caso concreto, la Facultad de Medicina determina que un hospital en el que se brinda docencia mejore sustancialmente su asistencia. Esta calidad que nosotros palpamos como clínicos no tiene nada que ver con las deficiencias que puede haber en otros hospitales en nuestro país. Sé que no es el tema a discutir ahora, pero de cualquier manera la Universidad de la República a través de sus Facultades impacta en la gente donde está inmersa. Pienso que eso tiene que ser el fundamento por el cual nosotros debemos luchar y, en lo que me es personal, debemos insistir.
Se puede pensar si valdrá la pena hacer un polo de desarrollo o aumentar el desarrollo de la Medicina en el norte, cuando hay tantos egresados. Pienso que sí, que vale la pena por nuestra gente. Me parece que ése es el hilo conductor hacia la meta a la cual apostamos.
SEÑOR IRIGOYEN.- Hace pocos días tuvimos la visita del Rector de la Universidad de Entre Ríos, César Gottifredi, quién nos manifestó la necesidad de generar en la región estudios en el área de la salud. Se refería exclusivamente a la parte de Enfermería y a la parte de Medicina, ya que tienen estudios muy serios acerca de que la gente que va a estudiar a Buenos Aires generalmente quedan en la periferia de Capital Federal, mientras que en el interior tienen serias carencias en la atención de la salud. Estuvo el Rector Guarga hablando con él en la Regional Norte, y se comprometieron a impulsar carreras binacionales en el área agraria, en el área de la salud y en el área de ciencia sociales, sobre todo en el aspecto de profundizar la integración a través de la educación y la cultura, como una política universitaria.
Cuando hay vientos en contra respecto al MERCOSUR, ellos veían como algo muy positivo la integración mediante la educación y la cultura, como forma de que se haga realidad. Creemos que es un punto que importa, porque se pensó en Salto para facilitar a los estudiantes de Ciencias Económicas de Uruguay y de Argentina la reválida de los títulos, que demoraban tres o cuatro años en efectivizarse. En Concordia existe una Facultad de Ciencias de la Adminis­tración, que es el equivalente a nuestra Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, y cincuenta o sesenta muchachos de la región por año van a estudiar allí. Entonces, los Rectores decían que había que tener una contraparte como forma de equilibrar ese trasiego de estudian­tes y de compen­sar las necesidades de la región.
SEÑORA LUZARDO.- Soy Claustrista, en representación de la Asociación de los Estudiantes de Medicina, y en nombre de esa Asociación quería, en primer lugar, agradecer la hospitalidad que todos ustedes han tenido con nosotros, así como ocurrió hace unos meses en Paysandú. También quiero recordar que éste es un Claustro Abierto y, por tanto, invitamos a todos a participar en la discusión. Seguramente muchos, especialmente quienes cursan en la Regional Norte, deben tener aportes importantes para hacer.
Vemos como algo sumamente positivo ──esto no lo quiero dejar de destacar── el hecho de que, si bien la convocatoria que hemos tenido hoy es similar a la que hubo en Paysandú, hay mucha más cantidad de Claustristas, lo que no deja de ser algo sumamente importante. Es una forma de darnos cuenta, poco a poco, de la importancia que, como institución, le tenemos que dar a este proceso.
Como aporte a la discusión, quiero contar una experien­cia que tuvimos en Maldonado. Como todos ustedes recordarán, la Facultad tuvo un polo de desarrollo de la etapa clínica en ese departamento, donde había estudiantes cursando en los hospitales de San Carlos y de Maldonado. Eso quedó por el camino, ya que luego de que una o dos generaciones pasaron por allí se cerraron los cursos de la Facultad de Medici­na. Este año, a instancias de un grupo de estudiantes de esa zona, que de manera sana pero insistente han estado instando a la Facultad para que esta experiencia se retome, se han realizado conversa­ciones importantes en este sentido. Hace aproximada­mente un mes, una delegación del Consejo de la Facultad de Medicina, encabezada por el Decano, tuvo una reunión con autoridades de la zona, donde participó el Intendente de Maldonado, Directo­res de los hospitales públicos de la zona y representantes de las mutualistas privadas del departamento que expresaron su apoyo a que estudiantes de Medicina de pregrado pudieran hacer pasantías en esos lugares.
Más allá de contarles que eso está en camino, y que seguramente terminará redundando en algo positivo a la brevedad, rescataría dos aspectos importantes. En primer lugar, los estudiantes de la zona son un factor fundamental en cuanto a la fuerza que le pueden poner a este emprendi­miento. Quienes estamos cursando y viviendo en Montevideo ──estudian­tes, docentes y egresados── podemos sentarnos a trabajar y tratar de desarrollar este tema, pero sin duda que el empujón principal lo van a dar los estudiantes que viven en ese lugar, que son los principales interesados de que esta iniciativa se desarrolle. Digo esto porque fue justamente a instancias de notas elevadas por ellos a la Facultad, con apoyo de diferen­tes autoridades de la zona, que se desencade­nó todo este proceso.
Por otro lado, quiero destacar el carácter interinstitu­cional que tiene la descentralización. Allí estaba la Facultad de Medicina, Salud Pública, la Intendencia, mutua­listas privadas, es decir un montón de gente que se tiene que coordinar para que este tipo de experiencias puedan salir adelante a un largo plazo, más allá de resolver los problemas a corto plazo que seguramente ustedes tienen. En ese sentido apoyo lo que decía el doctor Campos. Ya en Paysandú vimos cuáles eran las falencias que existían y se hizo la necesaria catarsis. Hay que tratar de aprovechar esta segunda instancia para avanzar en la construcción de algo un poco más concreto.
La Universidad de la República desde hace un tiempo ha comenzado una política muy clara de descentralización. Inclusive, dentro del pedido presupuestal uno de los grandes pilares que llevaron a la Universidad a solicitar un incre­mento con tanta fuerza fue el hecho de lograr una descentra­lización verdadera e importante. En ese sentido, la Facultad de Medicina apoya todo esto. Por su parte, la Asociación de los Estudiantes de Medicina apoya fuertemente todas las políticas de descentralización, y no sólo de palabra sino que estamos dispuestos a trabajar sinceramente. Nos parece que hay que recoger la historia de lo que se ha hecho, y la historia de la Facultad en temas de descentralización en la Regional Norte es una experiencia que comenzó hace más de diez años, con muchos elementos positivos y negativos. Uno de los aspectos positivos, pero que no ha sido del todo bien llevado, es haberlo dejado sobre los hombros de determinadas personas y no haberle dado una fuerza institucional, que es el empujón que falta ahora. Nos parece que esto ha sobrevivi­do ──por decirlo de alguna manera── en base a esfuerzos de personas concretas, que tienen nombre y apellido, y de estudiantes que han apostado a cursar en este lugar su etapa clínica. Ahora es el momento de dar un segundo paso y hacer un avance mucho más importante en cuanto a un montón de cosas que quizás no tienen tanto que ver con el Claustro en sí, sino que son más ejecutivas. Por eso el Consejo también estaba invitado a participar de esta sesión. Lamentablemente, Consejeros docentes no vi, y tampoco ha podido participar el Decano, pero sin duda habrá otros momentos de trabajo conjunto entre el Claustro y el Consejo.
Si hay un tema que necesita un trabajo en conjunto entre estos dos organismos, es justamente éste. Nosotros podemos darle el marco teórico y dejar formada, por ejemplo, una Comisión que siga desarrollando este tema, pero sin duda los hechos concretos que tienen que ver con nombrar de una vez por todas docentes titulares en la Regional Norte, que tengan determinada estabilidad en cuanto a su relación con la Facultad y se sientan más partícipes de ella, también competen al Consejo y es un trabajo que, sin duda, tendremos que hacer en forma conjunta. Sería ingenua si les dijera que veo que esto es fácil y que simplemente se trata de presentar una propuesta. Las pocas veces que el tema se ha tratado, de repente en forma tangente, se ha meditado con mucho cuidado cada paso.
Por nuestra parte, nos parece que lo que hay que hacer es un trabajo concienzudo y una propuesta concreta, que en principio apunte a resolver temas a corto plazo y, además, acompañarlo de un proyecto de descentralización de la Facultad de Medicina en la Regional Norte a más largo plazo. Sin duda, lo que tiene que ver con el hecho de lograr que la carrera completa de Medicina se brinde en esta región es sumamente importante. Nosotros no nos cansamos de repetir el hecho insólito que se da en nuestra Facultad de que un estudiante de esta zona, para cursar los primeros años, tenga que trasladarse a Montevideo, y luego de haber estado cuatro años viviendo allá puede venir a cursar aquí. No voy a repetir todos los inconvenientes que esto trae porque seguramente lo saben mejor que yo, pero es algo que desesti­mula. Lo más grave es ese 19 % que mencionaba Rama de estudiantes del norte que accedieron a cursar los primeros años en Montevideo. Sin embargo, seguramente hay un montón de gente que tiene la intención de ser médico pero que ni siquiera puede cursar esa primera etapa.
SEÑOR RAMA.- Voy a hacer un resumen del documento presentado.
Comienza diciendo que la generalización y diversifica­ción de la enseñanza terciaria y superior es un requerimiento que ha calado hondo en nuestra sociedad por ser un perentorio reclamo del actual grado de desarrollo de la economía y la sociedad contemporáneas. En esta perspectiva se inscribe el reclamo de los sectores sociales del llamado interior de la República por la descentralización de la enseñanza de nivel post-secundario.
Más adelante hay una cita que recogimos de la UNESCO, que dice que los desarrollos claves en educación superior durante el último cuarto de siglo son la expansión cuantita­tiva de la matrícula, la diferenciación de las estructuras institucionales, los programas y formas de estudio, y las restricciones financieras, como una valoración de lo que pasa a nivel mundial. Las características fundamentales de la enseñanza superior y, en general, de todo el sistema educati­vo requieren, para convertirse en realidad, la decisión trascendente de la nación de realizar la inversión necesaria en la formación adecuada de los jóvenes, asumiendo el Estado a cabalidad las responsabilidades intransferibles que le corresponden ante la sociedad. Construir un sistema capaz de ofrecer educación permanente no significa que todos los jóvenes cursen las carreras tradicionales, dictadas bajo las modalidades habituales. Ello no es ni posible ni desea­ble. Se trata de ampliar sustantivamente las vías y los ámbitos de la educación post-secundaria, enriqueciendo las opciones curriculares y las modalidades de aprendizaje, avanzando tanto en lo institucional como en lo regional hacia la diversificación de las opciones educativas. La indisoluble unidad de la enseñanza, la investigación, la extensión y la asistencia técnica por un lado, y de los ámbitos de crítica, trasmisión y aplicación del conocimiento por otro lado, son elementos esenciales de una institución universitaria.
La Universidad de la República, en la cual el desarrollo y la profundización de esas características pautaron sus grandes transformaciones en el pasado, debe velar porque las mismas se extiendan al conjunto de la enseñanza superior y, en particular, por disminuir progresivamente la desigualdad de oportunidades que hoy existe entre los jóvenes de Montevi­deo y el interior del país, en particular aquellos oriundos de los departamentos situados al norte del río Negro.
Luego hay una referencia a lo que la Facultad ha hecho en esta década, y en relación a eso colocamos en este documento algunas características de esta primera experien­cia. Allí señalamos, en primer lugar, la endeble estructura académica creada, basada en cargos interinos con baja dedicación horaria, y la carencia absoluta de elementos administrativos imprescindibles para asegurar una gestión adecuada.
El primer gran objetivo general sería proceder a la titulariza­ción progresi­va de los cargos docentes, de acuerdo a un cronograma racional, que asegure el ulterior desarrollo de la Unidad Académica Salto-Paysandú y un proceso de autonomía progresiva respecto a las estructuras existentes en Montevi­deo. A nuestro juicio, debe preferen­ciarse la titula­rización de cargos en las áreas fundamentales del conocimien­to clínico y su ejercicio profesional (Medicina General, Cirugía, Pedia­tría, Ginecoobs­tetricia y Salud Mental). Los cargos titulares se proveerán de acuerdo a los requisitos previstos en los reglamentos vigentes en la institución.
El segundo gran objetivo general sería generar una Unidad Docente Salto-Paysandú mediante la creación de una Comisión coordinadora, cuyos cometidos se estipulan más adelante. Dicha Comisión deberá contar con un apoyo adminis­trativo real, y estará dotada de la infraestructura informá­tica necesaria para desarrollar sus funciones.
Una tercera meta que proponemos es iniciar los cursos a nivel de CIMI a partir del año 2002, los que serán obligato­rios para todos aquellos estudiantes provenientes de los departamentos situados al norte del río Negro. Lo pusimos como meta, sabiendo que va a generar una enorme discusión y una gran cantidad de rechazos, pero los que me conocen saben que no me caracterizo por no ser claro al decir lo que pienso.
El cuarto objetivo es fijar como meta a mediano plazo la instrumentación de toda la carrera de Medicina en Salto-Paysandú, única forma de abordar seriamente la inequidad de oportunidades actualmente existente.
El quinto objetivo es aprovechar las condiciones favorables para la enseñanza de las disciplinas clínicas e instrumentar a partir del CIMI una enseñanza metodológicamen­te diferente, es decir una enseñanza tutorial basada en la resolución de problemas, centrada en el estudiante, que cumpla realmente el objetivo de aprender a aprender, que instrumente pautas de evaluación formativa e innove en otros aspectos ya planteados en la reunión del Claustro realizada en Paysandú.
Un sexto objetivo sería que el equipo coordinador a designar defina con precisión los ámbitos de enseñanza a nivel local, evitando la duplicación de esfuerzos y la superposición de cursos que se dictan en Salto y Paysandú simultáneamente. También en esto queremos ser absolutamente claros, y por eso lo pusimos en blanco y negro. Además, en las discusiones de la Asamblea del Claustro esto fue señalado en reiteradas ocasiones. A nuestro juicio, no es lógico, no es racional, no es aceptable hacer lo mismo en Salto que en Paysandú.
En séptimo lugar, el desarrollo del trabajo universita­rio puede reforzarse habilitando la instrumentación de otros mecanismos idóneos para tal fin, como la designación de docentes en carácter de contratados para cumplir funciones específicas, debidamente fundamentadas mediante un proyecto concreto a ser presentado ante el Consejo de Facultad; la designación de docentes honorarios, en función de criterios de libre aspiración y cumplimiento de requisitos académicos aprobados por el Consejo de la Facultad; la contratación de docentes a partir de convenios a realizar entre Facultad de Medicina y otros actores del sector salud (Salud Pública, instituciones de asistencia médica colectiva, Intendencia Municipal).
También colocamos un plan de trabajo inicial, que en parte ya fue objeto de una resolución expresa del Claustro, con las formalidades del quórum, o sea que ya se resolvió que se formara esta Comisión coordinadora. Allí hubo un pequeño malentendido. Nosotros habíamos propuesto que la Comisión estuviese integrada por un coordinador designado por el Consejo de la Facultad, a propuesta de los docentes de la Unidad Académica Salto-Paysandú, y que además la integrasen dos representantes de los estudiantes, dos representantes de los docentes y dos representantes de los egresados ligados al proyecto de desarrollo universitario en Salto y Paysandú.
En la resolución que el Claustro terminó haciendo pública desaparecieron los representantes de los egresados. La explicación es que la delegación estudiantil al Claustro consideró que esta Comisión coordinadora, limitada a funcio­nes de coordinación de enseñanza, debía tener la misma integración de otras Comisiones que cumplen esa función dentro de la Facultad, como por ejemplo la Comisión que coordina ciclos como el ESFUNO, el CICLIPA, etcétera. Personalmente, pienso que en este caso es una postura que no corresponde, que limita la acción de esa Comisión, y que la intención al proponerla fue mucho más allá de organizar cursos, porque es una Comisión para impulsar todo este proyecto.
También nos atrevimos a definir una serie de competen­cias de la Comisión coordinadora. Una de ella es elaborar los calendarios de cursos y exámenes de grado que se dicten en Salto y Paysandú, teniendo en cuenta la realidad de los locales. También nos parece fundamental que el coordinador forme parte del Consejo de la Facultad. Nos parece que eso es clave para que este tema pase a tener la jerarquía debida. Aunque por razones de la Ley Orgánica no podrá votar, de todas maneras es muy importante que forme parte de ese organismo. Además, no sería ninguna innovación, porque eso ya sucede con las Escuelas de la Facultad, como la Escuela de Graduados, cuyo Director integra el Consejo aunque no vota. Pensamos que el coordinador también debe formar parte de lo que en la actual estructura educativa de la Facultad se llama Comisión de Coordinación Curricular.
Otra competencia de esta Comisión sería designar los tutores para los estudiantes, internos, residentes y estu­diantes de posgrado, en coordinación con el Internado, la Residencia y la Escuela de Graduados, así como organizar actividades de educación médica continua, en coordinación con la Escuela de Graduados; estimular el trabajo de investi­gación en forma permanente y continuada; participar a través del coordinador en la redacción de los cuestionarios escritos relacio­nados con exámenes que se elaboran en Montevideo; designar los tribunales de exámenes en los casos de pruebas clínicas que serán realizadas en los servicios asistenciales locales; organizar en cooperación con los servicios corres­pondientes de la Facultad de Medicina cursos de educación a distancia mediante la elaboración de proyectos concretos que incluyan la financiación adecuada; y estructurar anualmente un plan racional de pasantías para los docentes, estudiantes y aspirantes a docentes, tendiente a estimular el desarrollo del proyecto descentralizador.
Esta Comisión también tendría como competencia gestionar convenios con el Ministerio de Salud Pública, con las Intendencias y con instituciones privadas de asistencia médica; modernizar la gestión administrativa mediante el empleo de recursos informáticos; y elaborar un informe anual de las actividades cumplidas, que deberá ser aprobado por el Consejo de la Facultad.
Por supuesto que esto es un esquema de posibles compe­tencias de esta Comisión, pero me parece que es un primer paso hacia la construcción de algo capaz de autodesarrollar­se.
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal