Familia y Desarrollo de las personas. Definiciones de Personalidad



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2.1.4 Familia y Desarrollo de las personas.

1. Definiciones de Personalidad

Es la organización dinámica, dentro del individuo, de aquellos sistemas psicofísicos que determinan su conducta y su pensamiento característicos.

(Allport).Formas relativamente estables, características del individuo, de pensar, experimentar y comportarse.(Rotter).Una organización más o menos estable y perdurable del carácter, temperamento, intelecto y físico de una persona, lo cual determina su adaptación única al ambiente.(Eysenck)

Características De La Personalidad

Para comprender mejor el concepto de personalidad, es preciso distinguirlo de otros relacionados con él, como temperamento y carácter.

El temperamento consiste en la herencia biológica recibida y, por tanto, es difícil de cambiar o modificar. Millon (1993) lo describe como el material biológico en bruto desde el cual la personalidad finalmente emerge. Se puede decir que incluye el sustrato neurológico, endocrinológico y bioquímico desde el cual la personalidad comenzará a formarse.

El carácter es un término derivado de una palabra griega que significa grabado y se forma por los hábitos de comportamiento adquiridos durante la vida. Millon piensa que le carácter puede ser considerado como la adherencia de la persona a los valores y costumbres de la sociedad en que vive.

La personalidad es la conjunción del temperamento y el carácter en una única estructura. La personalidad representa un patrón profundamente incorporado de rasgos cognitivos, afectivos y conductuales manifiestos, que persisten por largos períodos de tiempo y son relativamente resistentes a la extinción.

Entre las características más relevantes de la personalidad podemos citar estas:


  • No tiene una existencia real, se infiere a partir de la conducta de los individuos. Es una abstracción que nos permite ordenar la experiencia y predecir el comportamiento en situaciones específicas.

  • Es la forma habitual de comportamiento de cada individuo. Comprende tanto su conducta manifiesta como su experiencia privada. No consiste en una suma de conductas aisladas, sino que incluye la globalidad del comportamiento.

  • Se produce por la interacción de la herencia genética y el ambiente del individuo, por el aprendizaje social y las experiencias personales. Se desarrolla y cambia a lo largo de la vida.

  • Es individual y social. Somos distintos pero también iguales, y una tarea primordial es alcanzar el equilibrio entre lo que nos une y lo que nos diferencia. Cada persona es única e irrepetible, sin embargo, cuando nos vemos como actores en el escenario del mundo, podemos superar la inercia y los interese mezquinos de ciertas concepciones racistas. Cuando somos más consientes de nuestras acciones y reacciones observamos cómo nos condiciona el entorno y cómo somos nosotros quienes lo construimos

"El carácter de un niño depende en gran parte de la estimulación efectiva e intelectual de los primeros tres años de vida".

Influye en el desarrollo

La familia y el desarrollo de la personalidad

¿Fue planeado y bienvenido su nacimiento?

¿Qué edad tenían sus padres?

¿Estaban sanos física y emocionalmente?

¿Eran ricos o pobres?

¿Cómo encajó su personalidad con la de ellos?

¿Cuántas personas viven en su hogar?


ASPECTOS IMPORTANTES EN EL DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD

DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS 36 MESES



EDAD APROXIMADA

en meses


CARACTERÍSTICAS

0 – 3

Los infantes se abren al estímulo. Empiezan a mostrar interés y curiosidad, y sonríen con facilidad al as personas.

3 – 6

Los bebés pueden anticiparse a lo que ocurrirá y demuestran contrariedad cuando ello no sucede; lo manifiestan con enfado o cautela. Ellos, sonríen, arrullan y ríen con frecuencia. Este es el periodo del despertar social y de los primeros intercambios recíprocos entre el bebé y quien lo cuida.

7 – 9

Los infantes desarrollan "juegos sociales" y tratan de obtener respuestas de las personas. "Conversan" con otros bebés, los tocan y los halagan para que le respondan. Expresan emociones más diferenciadas y manifiestan alegría, temor, enojo o sorpresa.

9 - 12

Los infantes se preocupan intensamente por las personas que los cuidan, pueden sentir temor de los extraños y actuar con serenidad ante nuevas situaciones. Al año, comunican emociones con mayor claridad, muestran estados de ánimo, ambivalencia y graduación de los sentimientos.

12 – 18

Los bebés exploran el ambiente, utilizando las experiencias de las personas a las que están más unidos. A medida que lo dominan, se muestran más confiados y ansiosos de imponerse.

18 – 36

Los niños que empiezan a caminar se tornan ansiosos porque se dan cuenta que se alejan de las personas que los cuidan. Mediante la fantasía, el juego y la identificación con los adultos logran superar la conciencia de sus limitaciones.

El vínculo: una relación recíproca.

Cuando la madre está cerca, su hijo la mira, le sonríe, le habla, gatea hacia ella. Cuando ella lo deja él llora; si regresa, grita de alegría. Cuando se asusta o está triste se cuelga de ella. Entonces el bebé ha creado su primer vínculo con otra persona.

El vínculo es una relación activa, de afecto recíproco y duradero entre dos personas. En círculos no científicos se denomina amor. La interacción continua de las dos personas refuerza el vínculo. Quizás, "una parte primordial del plan básico de la especie humana es que los infantes desarrollen vínculos afectivos con una figura maternal", la cual no necesariamente es la madre biológica; puede ser una persona que le brinde los cuidados básicos.

Estudio del vínculo

Patrones de vínculo

Cuando Ainsworth y sus colegas observaron a niños de un año de edad, tanto en la situación extraña como en el hogar, encontraron tres patrones principales: vínculo seguro (la categoría más común, 66% de los niños estadounidenses) y dos tipos de vínculos ansiosos o inseguros: el vínculo de evitación (20% de los bebés) y el vínculo ambivalente o de residencia (12% de los niños).

Los niños que establecen vínculos seguros lloran o protestan cuando la madre sale y se muestran felices cuando regresa.

Los niños de evitación casi nunca lloran cuando la madre sale y no prestan atención cuando regresa. No logran alcanzar lo que necesitan y tienden a ser de mal genio; no les gusta que lo carguen, pero les disgusta aún más que los dejen en el piso.



Los niños ambivalentes (resistentes) demuestran ansiedad aun antes que la madre salga. Se enojan demasiado cuando ella sale y cuando regresa adoptan comportamientos ambivalentes, como dejarse cargar por ella y patearla o retorcerse al mismo tiempo. Estos niños exploran poco y son difíciles de contentar.

En un cuarto patrón, vínculo desorientado – desorganizado podrían clasificarse los niños que con frecuencia muestran comportamientos contradictorios e inconscientes. Éstos celebran el retorno del a madre, pero se alejan enseguida o se acercan sin mirarla. Parecen confundidos y temerosos; pueden representar el patrón menos seguro. A menudo, este patrón se asimila la de los niños resistentes.

2.1.5 Desarrollo de la sociabilidad.

Se entiende por el proceso a cuyo través los nacidos en una sociedad (v.) se convierten en miembros efectivos de la misma, desarrollando sus potencialidades como seres sociales e incorporándose las formas y los contenidos propios de un sistema cultural.

Aspectos. En tal proceso hay que distinguir tres aspectos: psicológico, cultural y social.



El aspecto psicológico se refiere al desarrollo de la manifestación de las estructuras psíquicas del niño, a la par que tiene efecto el proceso de maduración física del mismo, y que implica la explicitación de la conciencia de sí como distinto de lo demás -personas y cosas- y la adquisición de hábitos mentales, afectivos y volitivos en relación con las necesidades y actividades que comporta la vida humana en su doble dimensión individual y social.

Aspecto psicológico. Los orígenes del tratamiento de este tema pueden situarse en la polémica sobre la primacía o no de la herencia o del medio externo en la configuración psíquica del individuo. En 1908, McDougall resalta la importancia de la herencia (v. HERENCIA PSICOLÓGICA), y Baldwin, en 1897, señala la existencia de una tendencia a la imitación -aparentemente innata-, que ocurre en estadios determinados. Jean Piaget (v.) señalaba en 1923 la existencia de niveles definidos en el desarrollo del lenguaje y del pensamiento de los niños, ligados a la edad y a la transformación biológica, destacando, sin embargo, la necesidad de los estímulos externos.



El aspecto cultural subraya que el desarrollo y manifestación de las potencialidades como sujeto social del nuevo miembro de la sociedad se lleva a cabo, necesariamente, en el seno de una cultura determinada y a través de los estímulos proporcionados por la misma, de modo que sus estructuras formales y sus contenidos -valores, normas, costumbres, etc.- contribuyen a configurar al niño como sujeto social.

Aspecto cultural. El término «socialización» no fue aceptado de modo general entre los antropólogos por estimar que se refería sólo a la transmisión de papeles sociales, y no a la de las creencias, valores, etc. Por ello, Kluckhohn propuso en 1939 el término «culturalization», y Herskovits, en 1948, el de «enculturation». Por nuestra parte creemos que tales términos recogen sobre todo el aspecto cultural del proceso de s., pero que carecen de amplitud para aplicarse a todo el proceso. La antropología no empezó a interesarse por este tema hasta después de 1925. La publicación por Freud de Totem y tabú, en 1913, motivó una reacción contra la intromisión del psicoanálisis en el campo de la antropología, especialmente por parte de Kroeber y de Malinowski, siendo Edward Sapir el primero que se mostró favorable al empleo del psicoanálisis en el estudio de estos temas. En una línea psicoanalista -con todas las limitaciones que ese método psicoanalítico lleva consigo, sobre todo con su interpretación pan sexualista- se mueven la antropóloga Margaret Mead, así como diversos seminarios celebrados en los Estados Unidos, p. ej., el de cultura y personalidad que tuvo lugar en la Univ. de Yate, en 1932-33, dirigido por E. Sapir, antropólogo, y John Dollard, sociólogo con formación psicoanalítica, cuyos trabajos y conclusiones se recogieron en la obra de Dollard Criteria for Life History (1935), y el seminario sobre personalidad, codirigido en la Univ. de Columbia, por Abraham Kardiner, psicoanalista, y Ralph Linton, antropólogo, cuyos trabajos se recogen en la obra de Kardiner El individuo y su sociedad (1939) y Las fronteras psicológicas de la sociedad (1945).



Aspecto social. La mayoría de los estudios aludidos al tratar de los dos aspectos anteriores contienen referencias a la interiorización de papeles y a la asunción de los mismos, como resultado de un proceso de interacción con los demás y de configuración de la propia identidad, sí-mismo o autoconciencia. George H. Mead, en su obra póstuma Espíritu, persona y sociedad, 1934 (Buenos Aires 1953), destaca la importancia de la distinción interna entre el yo y el mí, ya que mientras el yo es el elemento dinámico que proporciona novedad y cambio, el mí hace posible las consideraciones de grupo y forma las bases para el control social y la integración en el grupo.

Trascendencia del proceso de socialización. Los efectos del proceso de s. se han estudiado, principalmente, en una doble dirección. Primera, como humanización del niño, frente a aquellos que, faltos de la debida y necesaria interacción con otros sujetos humanos, no pudieron desarrollar sus potencias sociales humanas, o las desarrollaron muy imperfectamente. Tal es el caso de los llamados feral children o niños-lobo. En todos los casos conocidos de desarrollo en aislamiento o bajo el amparo de animales, los niños presentaban serias deformaciones físicas, retraso intelectual, carencia de lenguaje humano, dificultades psíquicas y biológicas de adaptación a la vida específicamente humana y, como es obvio, hábitos y tendencias adquiridas de sus sujetos «socializadores».

2.1.6 Cambios del desarrollo humano

El desarrollo y, en general, la vida del ser humano se desenvuelve a través de sucesivas etapas que tienen características muy especiales. Cada una de ellas se funde gradualmente en la etapa siguiente. Sin embargo, no hay un acuerdo unánime para determinar cuántas y cuáles son esas etapas. Tampoco se puede decir cuándo comienza exactamente y cuándo termina cada etapa, pues en el desarrollo influyen diversos factores individuales, sociales y culturales. Por eso se dice que cada ser humano tiene su propio ritmo de desarrollo.

En general, se considera que las etapas del desarrollo humano son las siguientes:


  1. Pre-natal

  2. Infancia

  3. Niñez

  4. Adolescencia

  5. Juventud

  6. Adultez

  7. Ancianidad

La etapa pre-natal

Se desarrolla en el vientre materno, desde la concepción del nuevo ser hasta su nacimiento. Pasa por tres periodos:



  • Periodo zigótico: Se inicia en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el huevo o zigoto. Este comienza entonces a dividirse y subdividirse en células y aumenta de tamaño hasta formar el embrión, que al final de la segunda semana se arraiga en el útero.

  • Periodo embrionario: Dura unas 6 semanas, en las cuales el embrión se divide en tres capas que se van diferenciando hasta formar el esbozo de los diversos sistemas y aparatos corporales.

  • Periodo fetal: Es la culminación del embrión. El feto ya tiene la definida forma de un ser humano, que después de desarrollarse aceleradamente durante 7 meses, abandona el claustro materno en el acto del nacimiento.

La Infancia

Es la etapa comprendida entre el nacimiento y los seis o siete años.

Desarrollo físico y motor: El neonato pesa normalmente entre 2.5 a 3 kgs y tiene una estatura promedio de 0.50 m. Tiene una cabeza desproporcionada en relación con su cuerpo y duerme la mayor parte del tiempo. Pero no es un ser completamente pasivo ya que gradualmente va reaccionando a la variedad e intensidad de los estímulos de su nuevo ambiente.


  • Aparecen los primeros actos reflejos:

  1. Succión del pecho materno

  2. Contracción pupilar.

  3. Reacción ante sonidos fuertes y ante diversos sabores.

  • Realiza movimientos espontáneos e indiferenciados:

  1. Agita y retuerce su cuerpo

  2. Mueve los brazos y piernas (pedalea)

  • Reacciones emocionales indiscriminadas de agitación y excitación que acompañan a los movimientos espontáneos y que se producen ante estímulos agradables o desagradables.

  • En el desarrollo motor observamos lo siguiente:



    • A las 15 semanas: Puede coger un objeto perfectamente.

    • A las 25 semanas: Se sienta solo.

    • A las 45 semanas: Gatea

    • A los 15 meses: Ya camina solo.

    • A los 2 años: Sube las escaleras solo.

    • A los 3 años: Corre de una manera más uniforme, puede lavarse y secarse las manos solo, alimentarse con una cuchara sin ensuciar demasiado, ir al baño, responder a instrucciones.

Desarrollo cognoscitivo: Según Piaget, el infante, hasta los 6 o 7 años, pasa por los siguientes periodos de desarrollo de la inteligencia:

1. Periodo de inteligencia senso – motora: El infante se interesa en ejercitar sus órganos sensoriales, sus movimientos y su lenguaje que le van permitiendo el ir afrontando determinados problemas. Así, entre los 5 y 9 meses, el bebé moverá su sonaja para escuchar el ruido.

2. Periodo de la inteligencia concreta:

A. Fase del pensamiento simbólico (2 – 4 años) Aquí el niño lleva a cabo sus primeros tentativos relativamente desorganizados e inciertos de tomar contacto con el mundo nuevo y desconocido de los símbolos. Comienza la adquisición sistemática del lenguaje gracias a la aparición de una función simbólica que se manifiesta también en los juegos imaginativos. Por ejemplo, el niño que le regalaron una pelota grande y de colores que está colocada como un adorno. Sus hermanos salen a jugar (sin llevar la pelota de siempre, sucia y pequeña) y le dicen al niño que traiga la pelota; él llevará la que está de adorno porque para él no hay más pelota que la que le regalaron.

B. Fase del pensamiento intuitivo (4 – 7 años) Se basa en los datos perceptivos. Así dos vasos llenos de la misma cantidad de bolitas, el niño dirá que hay más en el vaso largo. En este periodo el desarrollo del niño va consiguiendo estabilidad poco a poco, esto lo consigue creando una estructura llamada agrupación. El niño comienza a razonar y a realizar operaciones lógicas de modo concreto y sobre cosas manipulables. Encuentra caminos diversos para llegar al mismo punto (sabe armar rompecabezas).

En la infancia se produce el egocentrismo, es decir, todo gira en torno al "yo" del infante y es incapaz de distinguir entre su propio punto de vista y el de los demás. También en este periodo predomina el juego y la fantasía, por lo que el infante gusta de cuentos, fábulas y leyendas. Mediante su exaltada fantasía dota de vida a los objetos y se crea un mundo psicológico especial.

Desarrollo afectivo, sexual y social: Se distinguen tres fases:

Fase oral: El niño nace preparado a conservar la vida mamando, y mientras se nutre tiene las primeras relaciones con los demás, creando de este modo un nexo entre afecto y nutrición y entre necesidad de los otros y actividad oral. El niño llevará – para experimentar y comunicar con los demás: todo a la boca, (siente placer).

La relación oral incluye la comunicación a través del tacto, el olor, la posición del cuerpo, el calor, los nexos visuales, el rostro de la madre, etc.

Esta etapa se supera, pero siempre nos quedan rezagos tales como mascar chicle, fumar, llevar objetos a la boca.



Hay casos en que no se supera esta etapa, entonces tenemos el carácter oral como el sujeto totalmente dependiente e inseguro.

Fase anal: Se denomina así porque el niño ya comienza a controlar sus esfínteres y obtiene un placer reteniendo los movimientos intestinales que estimulaban la mucosa anal.

Hay que tener en cuenta que el efectivo control de la defecación se alcanza sólo luego que ha sido posible el control muscular a través de la maduración de los rasgos nerviosos de la médula espinal. Por tanto una educación prematura a la limpieza lleva a fijar a la persona en el carácter anal; por ejemplo: El avaro. El coleccionar objetos es un rezago de analidad.

Fase elíptica: El infante desarrolla un intenso amor por el progenitor del sexo opuesto. El niño se apega a la madre y la niña al padre.

El niño es posesivo, de aquí que el padre es sentido un intruso y un rival (complejo de Edipo). En esta rivalidad frente al padre, el niño teme ser destruido por el padre (complejo de castración). Al mismo tiempo nace una angustia en el niño o por el temor confirmado de poder ser destruido por el padre o por su hostilidad frente a un padre que, pese a todo, lo quiere (sentimiento de culpa). Finalmente el niño descubre que para llegar a poseer a su madre tiene que llegar a ser todo un hombre como su padre (principio de identificación). Aquí es cuando el niño comienza a interiorizar las normas de los padres conformándose el "super yo". Analógicamente se llega a la identificación de la niña con su madre.

La mayoría de los problemas en las etapas posteriores tienen su origen en un Edipo no resuelto. Son manifestaciones de una fijación en esta etapa cuando hay falta de identificación con su propio sexo. Concluimos afirmando que, en esta etapa, el niño aprende a ser varón y la niña a ser mujer.

La Niñez

Se sitúa entre los 6 y 12 años. Corresponde al ingreso del niño a la escuela, acontecimiento que significa la convivencia con seres de su misma edad. Se denomina también "periodo de la latencia", porque está caracterizada por una especie de reposo de los impulsos institucionales para concentrarnos en la conquista de la socialidad.

Las socializad que comienza a desarrollar es "egocéntrica": "Todo sale de mí y vuelve a mí", "Te doy para que me des". Sus mejores amigos son los que le hacen jugar, le invitan al cine o un helado".

El niño, al entrar en la escuela da pie al desarrollo de sus funciones cognoscitivas, afectivas y sociales.

F. Cognoscitivas: El niño desarrolla la percepción, la memoria, razonamiento, etc.

F. Afectivas: En cuanto que el niño sale del ambiente familiar donde es el centro del cariño de todos para ir a otro ambiente donde es un número en la masa; donde aprende y desarrolla el sentimiento del deber, respeto al derecho ajeno amor propio, estima de sí, etc.

F. Social: La escuela contribuye a extender las relaciones sociales que son más incidentes sobre la personalidad.

Características principales en esta etapa:


  • Aprende a no exteriorizar todo, aflora, entonces, la interioridad.

  • Son tremendamente imitativos, de aquí que necesiten el buen ejemplo de sus padres.

  • El niño se vuelve más objetivo y es capaz de ver la realidad tal como es.

  • Suma, resta, multiplica y divide cosas, no números.

  • Adquiere un comportamiento más firme sobre sus realidades emocionales.

La Adolescencia

Es la etapa en que el individuo deja de ser un niño, pero sin haber alcanzado aún la madurez del adulto. Sin embargo, es un tránsito complicado y difícil que normalmente debe superar para llegar a la edad adulta. Se considera que la adolescencia se inicia aproximadamente a los 12 años promedio, en las mujeres y a los 13 años en los varones. Este es el momento en que aparece el periodo de la pubertad, que cambia al individuo con respecto a lo que hasta entonces era su niñez.

En la adolescencia se distinguen dos etapas:

1) Pre-adolescencia (fenómeno de la pubertad)

2) Adolescencia propiamente dicha.

1. La Pre adolescencia:



  • Desarrollo físico: Se produce una intensa actividad hormonal. Se inicia a los 11 o 12 años en las mujeres y a los 13 o 14 años en los varones. En las mujeres aparece la primera menstruación y en los varones la primera eyaculación; pero en ambos todavía sin aptitud para la procreación. En ambos sexos aparece el vello púbico.

Se da también un rápido aumento de estatura, incremento en el peso, aparición de caracteres sexuales secundarios; en las mujeres: senos, caderas, etc. En los varones: Mayor desarrollo muscular, fuerza física, aumenta el ancho de la espalda, cambio de voz, pilosidad en el rostro, etc.

  • Desarrollo cognoscitivo:

  1. No confunde lo real con lo imaginario y por tanto puede imaginar lo que podría ser.

  2. Usa con mayor facilidad los procedimientos lógicos: análisis, síntesis… Descubre el juego del pensamiento.

  3. Desarrollo su espíritu crítico.

  4. Discute para probar su capacidad y la seguridad del adulto.

  5. En ocasiones es fantasioso, pero con poca frecuencia. Hay una proyección de sí en el porvenir; pero también a veces evade lo real.

  • Desarrollo tendencial:

  1. Tiene necesidad de seguridad pero a la vez una necesidad de independencia de sus padres.

  2. Esto hace que despierte la necesidad de libertad, de ser independiente y libre; para ello emplea la desobediencia como una necesidad.

  • Desarrollo afectivo:

  1. Gran intensidad de emociones y sentimientos.

  2. Hay desproporción entre el sentimiento y su expresión.

  3. Las manifestaciones externas son poco controladas y se traducen en tics nerviosos, muecas, refunfuños, gestos bruscos, gritos extemporáneos.

  4. Pasa con facilidad de la agresividad a la timidez.

  • Desarrollo social:

  1. Creciente emancipación de los padres.

  2. Busca la independencia pero a la vez busca protección en ellos.

  3. Se da mutua falta de comprensión (con sus padres)

  4. Tiene necesidad de valorarse, de afirmarse, de afiliación y de sentirse aceptado y reconocido por los de su entorno.

  5. Su principal interés son las diversiones, el deporte, etc.

  • Desarrollo sexual:

  1. Tendencia a la separación entre chicos y chicas.

  2. Gran curiosidad por todo lo relacionado con la sexualidad

  • Desarrollo social:

  1. Va pasando de la heteronomía a la autonomía.

  2. Aquí influye mucho la moral de la familia como testimonio. Así el adolescente será capaz de:

  • Fijar metas y objetivos propios.

  • Organizar su actividad en conformidad con sus proyectos.

  • Organizar mejor y eficientemente su tiempo libre.

  • Desarrollo religioso:

El desarrollo religioso puede ser problemático cuando:

  • Los padres no dan testimonio, usan la religión como disciplina y no son estables.

  • Cuando el muchacho encuentra serias dificultades en el ramo de la sexualidad.

  • Cuando la religión, en el ambiente social, es considerado como "cosa de mujeres", "pueril".

  • Cuando la catequesis recibida en la infancia ha sido formalista y separada de la vida.

De lo contrario el desarrollo religioso es satisfactorio.

2. La Adolescencia propiamente dicha:

  • Desarrollo Cognoscitivo: La adolescencia es la etapa donde madura el pensamiento lógico formal. Así su pensamiento es más objetivo y racional. El adolescente empieza a pensar abstrayendo de las circunstancias presentes, y a elaborar teorías de todas las cosas. Es capaz de raciocinar de un modo hipotético deductivo, es decir, a partir de hipótesis gratuitas y, procediendo únicamente por la fuerza del mismo raciocinio, llegar a conclusiones que pueden contradecir los datos de la experiencia.

La adolescencia es también la edad de la fantasía, sueña con los ojos abiertos ya que el mundo real no ofrece bastante campo ni proporciona suficiente materia a las desmedidas apetencias de sentir y así se refugia en u mundo fantasmagórico donde se mueve a sus anchas.

Es también la edad de los ideales. El ideal es un sistema de valores al cual tiende por su extraordinaria importancia. El adolescente descubre estos valores y trata de conquistarlos para sí y para los demás. Aunque este hecho no afecta a todos los adolescentes. Depende de la formación recibida.



  • Desarrollo motivacional: Según Schneider , en el adolescente sobresalen los siguientes motivos:



    • Necesidad de seguridad: Se funda en un sentimiento de certeza en el mundo interno (estima de sí, de sus habilidades, de su valor intrínseco, de su equilibrio emocional, de su integridad física) y externo (económica, su status en la familia y en el grupo). El adolescente puede sufrir inseguridad por los cambios fisiológicos, la incoherencia emotiva o por la falta de confianza en los propios juicios y decisiones.

    • Necesidad de independencia: Más que una existencia separada y suficiencia económica, significa, sobre todo, independencia emocional, intelectual, volitiva y libertad de acción. Se trata de una afirmación de sí.

    • Necesidad de experiencia: Fruto del desarrollo y la maduración que en todos sus aspectos son dependientes de la experiencia. Este deseo de experiencia se manifiesta claramente en las actividades "vicarias" (TV, radio, conversación, cine, lecturas, juegos, deportes). Por esto mismo se meten en actividades poco recomendables: alcohol, drogas, etc.

    • Necesidad de integración (de identidad): Que es un deseo inviolable y de valor personal.

    • Necesidad de afecto: Sentir y demostrar ternura, admiración, aprobación).

  • Desarrollo afectivo: Es difícil establecer si la adolescencia es o no un periodo de mayor inestabilidad emotiva. Pero nada impide reconocer la riqueza emotiva de la vida del adolescente y su originalidad.

La sensibilidad avanza en intensidad, amplitud y profundidad. Mil cosas hay ante las que ayer permanecía indiferente y, hoy, patentizará su afectividad. Las circunstancias del adolescente, como la dependencia de la escuela, del hogar, le obligan a rechazar hacia el interior las emociones que le dominan. De ahí la viveza de su sensibilidad: al menor reproche se le verá frecuentemente rebelde, colérico. Por el contrario, una manifestación de simpatía, un cumplido que recibe, le pondrán radiante, entusiasmado, gozoso. El adolescente es variado en su humor.

  • Desarrollo social: Tanto el desarrollo cognoscitivo, como el motivacional y afectivo agilizan el proceso de socialización. El adolescente tiene en su comportamiento social algunas tendencias que conviene reseñar:



    • A medida que crece, son mayores y más variadas sus experiencias sociales.

    • Este mayor contacto con la sociedad favorece un conocimiento más real de la sociedad.

    • Mayor conciencia de los demás, así como una progresiva conciencia de pertenencia a una clase social

    • Otras tendencias importantes son la madurez de la adaptación heterosexual, la búsqueda de status en el grupo de compañeros de la misma edad y la emancipación de la familia.

En este proceso de socialización encontramos en el adolescente una serie de oscilaciones tales como:

  • Oscilación entre excitación y depresión: trabajo y ocio, buen humor y llanto.

  • Oscilación entre sociabilidad e insociabilidad: delicados e hirientes, tratables e intratables.

  • Oscilaciones entre confianza y desconfianza de sí mismos.

  • Oscilaciones entre vida heroica y sensualidad.

En esta época aparecen rivalidades y luchas para obtener el poder y ejercerlo sobre lso demás. Prueba sus fuerzas físicas y así se convierte en agresivo, lo que se manifiesta con ciertos actos exteriores (se golpean unos a otros), palabras agresivas (se insultan), manifestaciones reprimidas y ocultas, agresividad contra sí mismos, agresividad contra las cosas.

La situación del adolescente frente a la familia es ambivalente: Por una parte está la emancipación progresiva de la familia, lo que implica un riesgo; y por otra, el adolescente percibe que su familia es fuente de seguridad y ayuda, con miedo a perderla.

Esta situación puede o no ser conflictiva. Depende cómo los hijos son educados. Será entonces, conflictiva:


  • Por las relaciones personales precedentes defectuosas.

  • Por el sentido de inutilidad por parte de los padres.

  • Por sobreprotección parental o por abandono.

  • Por dudas de parte de los padres en torno a la responsabilidad de sus hijos.

  • Por el fenómeno de la constancia perceptiva, a través de la cual a los hijos se les ve siempre "niños".

  • Por las frustraciones de los padres proyectadas a sus hijos que llevan a una identificación a la inversa y a una mala interpretación.

  • Los padres afrontan los problemas de hoy en contexto de ayer.

  • Por el hecho de que los padres son adultos y representan a la clase privilegiada, que niega al adolescente el "status" del mismo género.

  • Por el "conflicto de generaciones" debido a los contrastes que pueden surgir por la diferencia de edad entre dos generaciones.

Una línea de solución está en la comprensión, en un gradual proceso divisional comunitario. Durante la adolescencia, la escuela favorece la reorganización de la personalidad sobre la base de la independencia. La escuela facilita:

  • La emancipación de los padres

  • Un status autónomo fundado sobre su propia acción.

  • La constitución de grupos

  • Una mayor independencia volitiva al tratar con los adultos.

Pero también la escuela puede presentar los siguientes obstáculos:

  • Puede desatender problemas vitales (si se limita a lo intelectual)

  • Ignora al estudiante como individuo (sólo exige rendimiento)

  • Prolonga las relaciones adulto – niño.

  • Algunas escuelas son el campo de batalla de contiendas ideológicas y políticas.

Hemos de ver también las relaciones entre adolescentes: La amistad entre adolescentes se caracteriza por la sinceridad, el altruismo, la delicadeza. Se precian de tener los mismos gustos y opiniones, se imitan, se tienen mutua confianza, se quieren con exclusividad, se sacrifican unos por otros.

Entre ellos predominan los grupos primarios, se reúnen con frecuencia, participan de las mismas diversiones, peligros y emociones. El grupo proporciona a los adolescentes bienes diversos:



  • Les da sentimiento de seguridad, protección y solidaridad.

  • Facilita las amistades

  • Es una escuela de formación social

  • Ayuda a emanciparse de sus padres

  • Reduce el conjunto de frustraciones.

- Desarrollo sexual: La sexualidad del adolescente no es sólo un fenómeno psico - fisiológico, sino también socio – cultural. Los valores, costumbres y controles sexuales de la sociedad en que vive el adolescente determinan en gran parte su actitud y comportamiento psicosexual.

Todos los adolescentes en un momento dado se preocupan más o menos de su desarrollo sexual pero de ello no hablan espontáneamente sino en un clima de gran confianza. La tensión sexual que tiene todo adolescente es el resultado de tres tipos de estimulantes que operan de forma compleja: La acción de mundo exterior, la influencia de la vida psíquica y la acción del organismo.

En la adolescencia comienzas las primeras atracciones heterosexuales, la chica es más corazón y el chico es más cuerpo. La chica es más exhibicionista que el chico.

- Desarrollo moral: La moral para los adolescentes no es una exposición de principios, ni un conjunto de convenciones sociales; es, ante todo, un comprometer todo su ser a la búsqueda de la imagen ideal de sí mismo, donde pone a prueba la fuerza de la voluntad, la solidez de las posibilidades y cualidades personales. Hay algunos valores morales que ellos prefieren por ser más brillantes, más nobles y porque exigen un don de sí más absoluto.



  • El sentido del honor: sentimiento de la nobleza y de la dignidad del hombre frente al hombre.

  • La sinceridad, signo de una personalidad que se afirma.

  • La valentía, motor de muchos actos.

  • La lealtad.

- Desarrollo religioso: En la adolescencia se pone en movimiento exigencias particulares como el encuadramiento del propio yo en un mundo que tiene un sentido absoluto; estas exigencias hallan respuesta sólo en una específica dimensión religiosa. En esta edad, lo trascendente son afirmados como tales. Sin duda que para esto influye la educación dada por los padres, la ecuación de la escuela y el medio ambiente.

El grupo de compromiso en la fe ahonda la religiosidad del adolescente y lo abre a los demás.

La juventud

Es la etapa comprendida aproximadamente de los 18 a los 25 años. Es la etapa en la que el individuo se encuentra más tranquilo con respecto a lo que fue su adolescencia, aunque todavía no ha llegado al equilibrio de la adultez. El joven es capaz de orientar su vida y de ir llegando a la progresiva integración de todos los aspectos de su personalidad.

En el campo del conocimiento: El joven es más reflexivo y más analítico. Es la mejor época para el aprendizaje intelectual, porque el pensamiento ha logrado frenar cada vez más los excesos de la fantasía y es capaz de dirigirse más objetivamente a la realidad. Tiene ideas e iniciativas propias, pero no deja de ser un idealista; sus ideales comienzan a clarificarse. De ahí nace el deseo de comprometerse.

En el aspecto moral: Los valores empiezan a tener jerarquía en la que predomina la justicia y es capaz de distinguir lo prioritario y lo urgente. Rechaza la imposición, no con agresividad sino con una sana rebeldía. Asume una conciencia propia de sus actos y les da el valor moral que les corresponde.

Su desarrollo puede desembocar en la autonomía y entonces sabrá integrar a sus convicciones personales los valores presentados por la sociedad, la religión, el grupo y el ambiente de trabajo o de estudio.

Pero también puede desembocar en la dependencia, entonces será arrastrado por lo que los otros, será como un barco sin anclas en el que las olas le harán bailar hasta que la primera tempestad le haga naufragar.

Nace en el joven el concepto de bien y de mal.

En el ámbito vocacional: Es el momento en el que el joven se orienta hacia una profesión, hacia el mundo del trabajo, todo se concretiza en el PROYECTO DE LA EXISTENCIA. Ese proyecto es el conjunto de valores en el que el joven crece, le da una orientación a la propia vida y lo orienta dinámicamente hacia el futuro.

Puede el joven desviarse escogiendo un proyecto consumístico, egocéntrico; un proyecto válido ha de tener en cuenta el hecho fundamental de la existencia, las convicciones religiosas, el compromiso…

Todo esto supone una opción inteligente y libre. En esa medida será una opción que responda al hecho fundamental de la existencia: "ser para el otro" será una opción de amor.

En la vida afectiva y sexual: Mirando hacia atrás, un joven se ríe de sus fracasos sentimentales, porque empieza a descubrir lo que es realmente el amor. El joven varón, luego de sentirse atraído por el físico de las chicas y por las chicas que llenaban determinadas cualidades, ahora necesita amar a una sola persona con quien proyectar posteriormente una comunidad de vida.

La joven deja de soñar en su príncipe azul, para aceptar un muchacho como es, e iniciar un diálogo de amor auténtico.

El amor ya no es para él o para ella un simple pasatiempo, una necesidad social, un escape, una compensación, sino un compromiso serio y respetuoso con la persona a quien ama. Todo esto implica que el joven es ya dueño de sí, controla sus impulsos y así se desempeña oportunamente.

Su socialización: Frente a los demás, el joven actúa responsablemente, es decir, haciendo uso de su libertad es capaz de responder de cada uno de sus actos, de tener conciencia de lo que dice y hace en orden a la realización del proyecto de vida. Esto significa que el joven:



  1. Asume la vida como tarea

  2. Es consciente de su solidaridad con los demás

  3. Está convencido que su vida es para los demás

  4. Está abierto a nuevas responsabilidades

El joven va concluyendo la emancipación de la familia mientras que se abre cada vez más a múltiples relaciones sociales. Descubre las ideologías y se orienta por un ideario político, pero también entra en conflicto ante diversas pretensiones totalizantes que lo llevan a relativizar todo (para él vale tanto Julio César, como Mao, Jesucristo o Mahoma). Otro peligro es caer en la politiquería.

Desarrollo religioso del joven: En el joven se verifican profundas transformaciones en el pensamiento religioso. Así, el joven fundamenta críticamente la religión con mayor base motivacional, pero también puede acentuar su crítica sobre determinadas formas institucionales que se oponen al ideal de un pueblo de Dios en marcha.

Para algunos jóvenes la visión religiosa del hombre y del mundo puede servir de soporte a la autonomía moral. A las antiguas motivaciones de origen parental (es malo porque está prohibido por los padres) o de rigen social (es malo porque está prohibido por el grupo o la sociedad) se sustituye la mueva motivación racional y religiosa (es malo porque está contra el orden establecido por Dios para la realización del hombre).

En esta época se presentan las dudas religiosas. Aquí hemos de distinguir entre una duda positiva y otra negativa. La duda positiva es de la persona que busca una más grande verdad, desarrollando una función de ulterior maduración. La duda negativa, en cambio, es síntoma de una personalidad religiosa en crisis fruto de un pasado religioso harto de dificultades.

El joven al ingresar a la universidad o a un centro de estudios superiores, se encuentra con una serie de ideologías que pretenden dar una explicación exhaustiva del hombre y del mundo. Frente a este fenómeno el peligro es el de querer relativizar todo.

La adultez

Es la etapa comprendida entre los 25 a los 60 años aproximadamente, aunque como es sabido, su comienzo y su término dependen de muchos factores personales y ambientales.

En esta etapa de la vida el individuo normalmente alcanza la plenitud de su desarrollo biológico y psíquico. Su personalidad y su carácter se presentan relativamente firmes y seguros, con todas las diferencias individuales que pueden darse en la realidad.

Así, hay adultos de firme y segura personalidad capaces de una conducta eficaz en su desempeño en la vida; hay otros de una personalidad no tan firme ni segura; finalmente existen los que adolecen de una pobre y deficiente manera de ser (personalidad) que los lleva a comportamientos ineficaces y hasta anormales.

El adulto maduro se distingue por las siguientes características:



  • Controla adecuadamente su vida emocional, lo que le permite afrontar los problemas con mayor serenidad y seguridad que en las etapas anteriores.

  • Se adapta por completo a la vida social y cultural. Forma su propia familia. Ejerce plenamente su actividad profesional, cívica y cultural. Es la etapa de mayor rendimiento en la actividad.

  • Es capaz de reconocer y valorar sus propias posibilidades y limitaciones. Esto lo hace sentirse con capacidad para realizar unas cosas e incapaz para otras. Condición básica para una conducta eficaz.

  • Normalmente tiene una percepción correcta de la realidad (objetividad), lo cual lo capacita para comportarse con mayor eficacia y sentido de responsabilidad.

El adulto inmaduro presenta características completamente opuestas:

  • Es contradictorio en su comportamiento (incoherente) y no controla sus reacciones emocionales.

  • No percibe la realidad tal como ésta es (falta de objetividad).

  • Menos consciente, responsable y tolerante (falla en el trabajo)

  • No se adapta adecuadamente a la vida social (inadaptado)

La ancianidad

La etapa final de la vida, conocida también como tercera edad, se inicia aproximadamente a los 60 años. Se caracteriza por una creciente disminución de las fuerzas físicas, lo que, a su vez, ocasiona en la mayoría una sensible y progresiva baja de las cualidades de su actividad mental.

La declinación biológica se manifiesta por una creciente disminución de las capacidades sensoriales y motrices y de la fuerza física; las crecientes dificultades circulatorias, ocasionadas por el endurecimiento de las arterias; y en general, el progresivo deterioro del funcionamiento de los diversos órganos internos.

El anciano va perdiendo el interés por las cosas de la vida, y viviendo cada vez más en función del pasado, el mismo que evoca constantemente, ya que el presente y el futuro le ofrecen pocas perspectivas. Por eso es predominantemente conservador y opuesto a los cambios, pues así se siente seguro.

Como consecuencia de la declinación biológica, y por factores ambientales, también se van deteriorando las funciones intelectuales (inteligencia, memoria, pensamiento, etc.). Pero este deterioro es muy distinto en las diversas personas, dándose el caso de ancianos de avanzada edad que se conservan en excelente forma.

Los rasgos de la personalidad y del carácter se van modificando. Los ancianos que han tenido una adultez inmadura no saben adaptarse con facilidad a sus nuevas condiciones de vida. Manifiestan entonces una marcada tendencia a la desconfianza, el egoísmo, la crítica aguda (especialmente a los jóvenes) y reaccionan agriamente contra sus familiares y el ambiente social.

En cambio, otros ancianos, que fueron adultos maduros, se adaptan mejor a su nueva situación y muchos hasta parecen exagerar el optimismo, buen humor y generosidad. Esto se deba a que, en el fondo, en la vejez se acentúan los rasgos que distinguieron el carácter en la adultez, por lo mismo que el individuo ya no es capaz de ejercer un completo control y dominio de sus manifestaciones psicológicas.

En los individuos especialmente dotados, la ancianidad es una etapa de gran comprensión, equilibrio y productividad. Tal es el caso de personalidades ilustres que siguieron contribuyendo activamente a la vida social y cultural de su época cuando ya la mayor parte de sus coetáneos descansaban en sus cuarteles de invierno.



La ancianidad es la etapa final de la vida y debe merecer el más grande respeto, consideración y protección.


     


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