Fernando curiel



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BIBLIOTECA DEL ESTUDIANIt UNIVERSn

115


*

MARTÍN LUIS GUZMÁN

CAUDILLOS

Y OTROS


EXTREMOS

Pr6logo, selección y notas

de

FERNANDO CURIEL



UN NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES

M 1995

- - .,. .‘



INTRODUCCIÓN

UNA VIDA SUIORDINADA

A Emrnanuel Carballo

Al) VER TENCIA

A

Primera edición: 1995



DR © 1995. Universidad Nacional Autónoma de México

Ciudad Universitaria, 04510. México, D. F.

DIRECCIÓN GENERAL DE PUBLICACIONES

Impreso y heCho en México

ISBN 968-36-3573-3

Leía Martín Luis Guzmán con fruición y pro vecho, entre los escritores compatriotas, a Ángel de Campo MiCrós, Alfonso Reyes, Julio Torri, Carlos Díaz Dufoo fr.; pero, asimismo, a pensadores como José Vasconcelos y Antonio Caso; y, de modo seña lado, a historiadores del calibre de Francisco Bul. ves, Justo Sierra, Carlos Pereyra. Es que las corrien tes pro fundas del océano guzmaniano (que los perezosos de mala fe constriñen a uno, dos títulos) entreveran, si no es que confunden, historia y lite ratura. Ambas bajo el signo de la crítica. Contra lo qve algunos intrigantes propalan, Guzmán no se arroja en 1913 al torrente del constitucionalis mo presa de la confusión sino en obsequio ineludi ble de una aguda -lucidez civil. Aunque suele o lvi darse, la obra literaria de Guzmán, en la que espe ¡ea del cabo a la punta una experiencia con la

historia, la de México y la España republicana, es una obra artística, al mismo tiempo, consumada y revolucionaria. En otras palabras, el pesimismo político de Guzmán no invoca una actitud reac cionaria o pequeñoburguesa ( es, ahora, lo burgués?) sino una elección social (con sus riesgos

, :i •


1

y

y desastres); la elección de las otras revoluciones mexicanas, las perdedoras (la del maderismo mudaS do gobierno democrático contra viento y marca, la de Villa, la de la Convención de Aguascalientes, la de Adolfo de la Huerta contra el caudillo ¿iva- ro Obregón). Y el desdén por la supuesta obro cencia formal del escritor, a su vez intenta ocultar candorosamente (pero con éxito en los cst ratos crí ticos) la vigencia de su novedad estética; siendo que los pares del chihuahuense se localizan entre lo más



Perdura ble de la •Nueva Novela Latinoamericana

o Boom! (Rulfo, Cortázar, Onetti, García Márquez, Carpentier, Guimaraes Rosa, Vargas Llosa, etcéte ra), entre los cultores del “New Journalisrn” o de la “Non fiction novel” (Wolfe, Talese, Capote, etcétera), o entre los oficiantes (le la neo(neo)novc-. la histórica, fiebre finisecular (Del Paso, Cerda Márquez, Fuentes, Roa Bastos, Saramago, etcétera).

Guzmdn, lectora, no cuenta anécdotas san grien tas: ilustra una personal visión (convicción) totali zante de la historia del poder en nuestro aís; Guz mán, lector, no está pasado de moda como sucede con algunos novelistas de la revolución: es una vanguardia menospreciada y saqueada a la luz del día (cuántos novelistas Profesionales, o histo riadores metidos no siempre con causa a la novela, sueñan, deliran mejor dicho, con su Sombra de caudillo

Orígenes


Segundo hijo de una prole numerosa, Martín Luis Guzmán Franco nace el 6 (le octubre de 1887 en la capital del estado de Chihuahua, Calle de la Libertad núm. 5. Fueron sus -padres un yucateco, don Martin Luis Guzmán Rendón, milite; y uña

VI

chihuahuettse, doña Carmen Lucrecia Franco Terrazas, dedicada al hogar. El padre fallecerá a los 57 años de edad, en uno de los primeros encuéntros entre “federales y revolucionarios”; la madre, por el contrario, sobrevivirá hasta ver a su hijo convertido en príncipe de las letras, mf/u yentishno político, empresario editorial, académico de la lengua. Éste, por su parte, vivirá las postri merías porfirianas; casará muy joven con la seño rita Ana West Villalobos, con la que procreará tres hijos; tendrá de antecesores o contemporáneos o sucesores a los Modernistas (Nervo, Tablada, Ruelas, etcétera), al Ateneo de la Juventud (Hen ríquez Ureña, Caso, Acevedo, Reyes, Torri, Vas concelos, Silva y Aceves, etcétera), a la Generación de los Siete Sabios (Gómez Morín, Lombardo Tole dano, etcétera), a los Con/em poréneos (Villaurru tia, Novo, etcétera) a los inclasificables (López Ve- larde, Genero Estrada, Arreola, Rulfo, etcétera); se unirá al maderisrno triunfante, eligirá a Villa frente a Carranza, a Eulalio Gutiérrez frente a Ca rranza y Villa y Zapata, y a Adolfo de la Huerta frente a sus antiguos socios del Plan de Agua Prie ta; Conocerá el exilio hasta las heces; regresará a México de manera definitiva en pleno cardenis mo para labrar una reconciliación marcada por el éxito; producirá una obra dilatada y varia, la más de ella de médula clásica; morirá casi nonagenario, en 1976, su celebridad bajo sospecha.



Infancia: Tacubaya

1887. No hace mucho que el Ferrocarril Mexica no enlaza Chihuahua con la capital de la Repúbli ca. De 35, 40 días de nacido, Martín Luis Cuzinán sigue a la familia rumbo a un nuevo destino del padre: la Dirección del Detall del Colegio Mili-

vn

1

tar de Chapultepec (donde además inlpartiid cia ses de táctica de infantería y de caballería). De ttIZJ el lugar (le residencia: ‘J’acubaya, Calle (le Árbol Bendito. Confirmado por el arzobispo de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, el niño Guzmán empieza a recibir en Tacubaya lec ciones imperecederas La de la belleza de la natu raleza circundante y de la ciudad de México (le entonces, bucólica y urbana (no como la de hoy, toda cija suburbana pese a la tmitacion de [ tan); la le la It t.storia P° ita )t tiflO (It’ sus it vi y, si no es que su entero sistema nervioso: el libera lismo. Aprendizaje, este último, a cargo tanto (le? dramático escenario del bosque de Chapultepec y su habitante hierático, Porfirio Diaz, como del señor su padre, liberal a machamartillo. Etapa, también, desde luego, de la religiosidad católica. J justomesj una caída en su ritualismo, descie bici-te a tiempo or el ni ilitar, lo que deciden no lección más al hijo: la lectura (Los mil y un día de Juan (te Dios Peze, corridos Populares con dibu jos del inmenso Posada, fuvenal, la prensa de la época; El proceso del Mesías, sin huella El Deca merón). A/tora bien: sentido de la belleza, historia patria, episodios del liberalismo, primeras lecturas, valoí-ey a la postre abstractos, cristalizan de pronto gracias a la intervención (otra más) del ni ilita r Guz,ng u Ren (1(5



Aq tiella noche el niño sostuvo UI diálogo Oil 5 padre. “iQué es esto?”, le preguntó, mostrándole el instrumento que había descubierto arrumbado. ‘Una brújula”. “ por qué esto apunta siempre hacia allá?”. ‘Porque allá está el Norte, Cuando crena y seas hombre, también tú serás así. Sabrás dónde está tu Norte y no te extraviarás’’

Aquí no te? nina aquel suceso clave.

Pocas noches después hubo otro tliálogo. A tres calles de la casa del niño acababa de ioori r u u hombre famoso llamado Guillermo Prieto, de quien todos hablaban apodándolo El Romancero. “ quién era Guillenno Prieto?”, le contestó su padrie: “Un gran liberal; con su palabra salvé a Benito Juárez de la muerte que iba a darle un pelotón de solda nos”. “ quién era Benito Juárez?”. “Otro gran liberal, el mayor de todos?’.

Desde entonces, dos frases de aquellas explicacio nes pascru as se le grabaron indeleblemente, pero las dos ligadas, las dos casi unidas en u ‘n sola, sin saber él por qué: “Ser un gran liberal”, “Tener un Norte, como las brújulas”. 1

Para quien recuerda, el hombre hecho y célebre, la escena parecía haber ocurrido apenas el día

anterior.

Pubertad; Veracruz

Si a las pocas semanas de nacido Guzmán deja la primigenia Chihuahua, la de los dilatados pai sajes, a los once conoce el mar. Nombrado el padre subdirector de la Escuela Navala la familia Guz mán Franco marcha a Veracruz. Son varios los hijos además de Martín Luis: Carmen isabet, Manuel Demetrio, Mercedes Lucrecia, María Cristina y, muerto a poco de naccr, Francisco Lain berta. El puerto refuerza las enseñanzas de Taeubaya (y su bosque próximo). La belleza natural ora sosegada ya tormentosa del Golfo; el hálito histórico; la

1 “Apunte sobre una personalidad”, autobiografía, en Obras completas, México, Compañía General de Edicio nes, 1961, t. 1, p. ISiSI.

VII


I

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instrucción laica :y: graÇuita en la Escuela Canto nal Francisco Javier Clavijero, dirigida por Del- fino Valenzuela (muchas personas cónoció Guz mán, pero a pocas, como a don Delfino, las inmor taliza con su prosa escultórica). Años luego, ya revolucionario, de paso a la ciudad de México, Guzmán desem barca en el puerto. Ocupado por fuerzas extranjeras; con algunos huertístas, uno de ellos su adntirado Ruines, al garete. El fondo de la lnemona agítase



El viejo puerto de mi infancia sólo lleno hasta hacía poco, de magnífica evocaciones prettritas, vivía ahora, en presente, una de esas; etapas, tan suyas, de donde le viene la personalidad, alta y dra mática, que le corresponde en la historia. Era un Veracruz de impotencia, de humillación, de tra gedia.

Con los acorazados yanhis de ominoso fondo, quizá cruzdndose en los portales con Jack London, corresponsal de guerra, recorre ávido la ciudad. Visita a su antiguo mentor de la escuela que mira al parque, Ciriaco Vázquez. Ahora que no menos intensa debió ser para el villista la evocación del descubrimiento, a •los catorce años, de ese otro mar que ya nunca abandonará: la escrituri En efecto, en 1901, junto con un condiscípulo, Feli ciano Prado, Martín Luis funda su primer impreso y espacio de sus primeras letras. El quincenal La Juventud. ¿Qué escribe el debutant ¿Poern.illas? ¿Trémulos arrebatos de adolescente? No. Escribe sobre Juan Jacobo Rousseau, sobre Víctor Hugo. La sociedad, la épica lírica. Dos de las marcas del Guzmán futuro.

Juventud México, D F

Para 1904, antes incluso, nuestro personaje ha regresado a la ciudad de la infancia. Un hermano más, Francisco Javier, ha engrosado la prole. De 1904 a 1908, Guzmán cumplimenta los estudios de la Escuela Nacional Preparatoria. La del positi vismo comteano arreglado para México por Gabi no. Barreda. “La Preparatoria de entonces”, memo raQuzn 1 -

• era la escuela superior del liberalismo mexicano, liberalismo allí humanístico y amante de cuanto trascendiese a cultura. Sus intérpretes de aquella hora, a ejemplo del esclarecido Justo Siena, mante nían puro como el agua al surgir bajo la roca el credo de los grandes reformadores de México, pero a la vez lograban que la propensión hacia todo pen sar noble y generoso compensara, en parte al menos, el rigor con - que doctrinalmente v&laban la filo sofía: 3

Quizás algunos de sus condiscípulos no compar tieran el acento en lo “humanístico”: la expulsión de las humanidades clásicas (y de la filosofía como lo anota el propio Guzmán) fue uno de los costos de la implantación, eufórica e inevitablemente dog mática, del injerto comteano, su escala de las cien cias. ¿Qué discípulos? Alfonso Reyes, por ejemplo. Y tan faltaban las humanidades y la filosofía que uno de los reclamos de la generación emergente será el regreso de ambas implorantes (humanida des, filosofía) a los programas de estudio de la edu cación superior, ¿Qué generación emergente? Tó mese nota. La que será conocida como de Savia

Blbideni, p. 1855.

2 Ibídem, pp. O2-5O3.

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Moderna (por la revista del mismo nombre, 1906), del Ateneo de Ja Juventud (por la asociación fun dada en 1909) o del (eitteuariu (por el ciclo de con ferencias ateneístas que forman parte (le las Fies tas del Centenario de la Independencia, ¡910). Ni más ni menos. Además del citado Reyes: Antonio Caso, José Vasconcelos, Jesús T. Acevedo, los Hen ríquez Ureña (Pedro y Max), Alfonso Cravioto, Luis Castillo Ledón, Diego Rivera, Angel Zárraga, Rafael Ló Manuel de la Parra, etcétera; y, más adelante, Mariano Silva y Aceves, Julio Torri, y otros. El paisaje ya no natural, urbano o de remi niscencias históricas, sino humano, generacional, de Martín Luis Guzmán.



Dudas e interrogantes

Dáse por establecida la pertenencia (le Guzmán a los dos movimientos revolucionarios que inaugu ran (y definen) el siglo veinte mexicano: el social que arranca en 1906; y el cultural que, aspecto no subrayado del todo, (lata del mismo año. Otra es la verdad documental, documentable. Ni Guzmán se lanza sin dubitaciones, como en cambio sí lo hará Vasconcelos, a la rebelión maderista, expre sión, en 1910, de un malestar que se remonta al Manifiesto y Prograni.a del ¡‘anido Liberal Mexi

cano; ni se aúpa de.çde el comienzo, no con la con sistencia de un Acevedo o un Caso, a la revuelta intelectual ateneísta. Preciso.

Respecto a lo primero (la política): como el propio Martín Luis Guzmán conf iésalo en su auto biografía de 1954, no es sino hasta las algaradas de junio de 1911, firmados ya los Tratados de Ciu dad Juárez, que se moda en la protesta pública contra el caduco, y más que caduco inepto (su pro

pia sucesión se le va (le las manos) Porfirio Díaz

j%iori.


Respecto a lo segundo (la cut toe): G uzi/lán no escribe en Savia Moderna, publicación (jeto (lora del ateneísmo; no firma la Protesta Literaria

ni participa en la Protesta Pública que [ la

- - pretensión de resucitar la Revista Azul de Manuel

Gutiérrez Nájera, vez primera que ci nuevo grupo

intelectual ocupa las calles de la ciudad porf iría

na (abril (le 1907); sí participa, a uq como oscu

ro observador, en el desagravio de Ca b i o i3arreda

que paradójicamente inicia la crítica frontal, por

boca (I propio Sierra, (tel posit 1 o (marzo (te

1908); sí aparece, esta vez en papel protagónico,

como organizador y orador, en la llamada “mar

cha de las antorchas”, desfile con el que el estu

diantado capitalino, sin injerencia oficial (aunque

con la previa autorización del receloso dictador),

celebra a los héroes (le la independencia de M

co (septiembre (le 1908); no se cuenta entre las

exponentes (le los dos ciclos montados por la Socie—

(1(1(1 (le Con feren cia, preám bulo (le 1 Ateneo de la

Juventud (1907, 1908); no se incluye su nombre

entre los fundadores de la agrupación ni entre los

participantes de las llamadas Conferencias del Ate

neo (respectivamente, 1909 y 1910).

¿Qué se fizo (le Guzmán entre 1908, año en (/1 concluye la Preparatorio, y 19/1, año en q se

hace tn.aderista?

Todavía prepa )atoT ingrese co repon (/0 al periódico progobiernista El imparcial (1908); junto con Alfonso Reyes se inscribe en la ES€uela

Nacional de Jurisprudencia, pese a que su afición al álgvbra y a la geometría parecía inclinarlo a! estudio (le la ingeniería (1908); casa (1909); se aso ma a la política del nonicnto, aunque no como

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XI

antirreeleccionista sino ¡como reeleccionista!, en apoyo de esa fórmula Diaz presidente-Corral vice presidente que dará al traste con el viejo régimen (1909). Bien. Quizá, especulo, para ale jarse de un ambiente agitado cuyos signos comprendía, aunque no hasta el punto de decidirlo a la acción, es que se deja nombrar canciller en el Consulado de México en la población de Phoenix, Arizona, lugar donde ya se encuentra para el mes de agosto de 1909. De ahí que no asista en octubre, el 28 para ser exactos, a la fundación del Ateneo (le la Juven tud en la ciudad de México. El 26 de abril del año siguiente nace su primer hijo, Martín Luis Guz mán West.



Primer regreso

Podría especular también, en el terreno de lo que yo llamo la biografía virtual o posible, otro destino para Martín Luis Guzmán. Estallada la Revolución, cuya razón comprende, permanece sin embargo en los Estados Unidos encontrando sus medios de vida, como lo hará en los futuros exilios, en el negocio librero o el periodismo (o aun la cátedra, salvación que será de un Pedro [ Ureña). ¿En qué me baso? En que, antes que la insurrección maderista, lo que lo saca de su inver

nadero consular es una tragcdia privada ocurrida en Chihuahua, cerca de la población de Pederna les, a finales de 1910. Guzmán mismo evócala des-

pués, valiéndose de la tercera persona del singular:

- - 29 de diciembre de 1910, a los treinta y nueve días de iniciarse el movimiento armado contra la dictadura porfirista. Herido su padre, que era coro nel del ejército federal, en el cañón de Malpaso.

MV

donde peleé heroico y en condiciones innecesaria mente advez fue llevado a Chihuahua. 4



Al hospital Miguel Salas, añado yo; sitio en el que a poco fallece don Martín L. Guzmán (como gustaba identificarse), no sin antes brtndar un pos trer monólogo al hijo. Para el coronel que había combatido a los apaches, los revolucionarios no eran, contra lo que opinaban los ricachones chi huahuenses, “la mala yerba”. 5

Guzmán viaja a la ciudad de México. Ex emplea do consular, ayuno ahora de su único guía hasta entonces, el único guía total que uno puede reco nocer en su vida pletórica, asúmese político. Aun que no de manera inmediata. Se reinscribe en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, imparte cla ses en la Escuela Superior de Comercio, se desem peña en la Escuela Nacional de Altos Estudios como bibliotecario; y, lo más señalado, participa al fin en los trabajos intelectuales del Ateneo de la Juventud. Es con estos antecedentes que aparece como delegado por Chihuahua en la Convención z\racioflal del Partido Liberal Constitucionalista; instrumento de que el victorioso y todavía po pu larísimo Madero se vale para deshacerse, con vis tas a las nuevas elecciones presidenciales, las prime ras de la Revolución, de los compromisos contraí dos cuando el Partido Antirreeleccionista (su nue vo segundo a bordo no será ya, como en 1910, Francisco Vázquez Gómez, sino José María Pino

Suárez).

E pero, el Partido Liberal Constitucionalista no lleva a Guzmán ni a una diputación ni a un car go ministerial de rumbo. Padre de un segundo

J

4 p. 1360.



5 Ibidem.

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Izqo, Her» tuido, nu ido el 26 de junio de 1912, permanece fuera del gobierno maderista (al igual que, aunque quizá por razones diversas, José Vas concelos). ¿Quiere esto decir que resurgían las tliedas e interrogantes de 1909 y 19107 ¿No afirma el propio Guzmán que a partir de 1911 dio irre parable entrada en su vida a la poiítica, y con ello, “tinte definitivo a sus actividades de intelec tual y escritor”? 3 Así, así es en realidad. Sólo que al mismo tiempo Guzmán empieza a delinear, pese a su ad crítica a Madero, el perfil de un opositor dentro de la Revolución. Postura que queda patentizada el 24 de noviembre de 1912 al intervenir como orador en la ceremonia (le erec ción del Monumento a Aquiles Scrdán (Plaza Villa- mil). Comparte la tribuna con el líder carnaral Luis Cabrera y el mismísimo Presidente de la Repá blica. Heterodoxo, hermana en su discurso a l dos ejércitos enemigos, el federal y el revolucio nario; independiente, denuncia que las promesas revolucionarias no sólo no se habían cumplido sino que en alto grado llevaban trazas de no cumplirse, y que aún quedaba en pie mucho de lo que debió sucumbir.

En resumen, entrada en la vida de Guzmán la política, ésta mantiénese y acreciéntase. Campo elegido durante el maderismo: la cultura. De esta suerte revalora, en un texto precursor, la significa ción de Justo Sierra, puente de geni falle cido en Madrid. Y se encuentra entre los fundado res de la Universidad l’opular Mexicana, de la que es nombrado Secretario (órgano, la UPM, del Ate neo, llamado ahora Ateneo de México por obra y gracia de Vasconcelos).

Sin q o ni it.ani os una utisió u secreta, 1913- A pedido tic Madero, Guz intercede ante su cole ga Alfonso Reyes para que éste se comprorflcta a que el rebelde general Bernardo Reyes, preso en Santiago TlatelolcO, se retire a la vida privada; compromiso del hijo que aparejaría la inmediata libertad del progenitor. El joven autor de Cuestio nes estéticas, libro aparecido en París dos años antes, responde atribulado con una negativa, una confesión de impotencia (a quien escuchaba don Bernardo era al otro hijo, el político cien por cien, Rodolfo). La misión secreta de Guzmán fracasa. 8

Adviene el 9 de febrero, la Decena Trágica.

La Revolución, segunda oleada

Guzmán no vivió el maderismo armado; sí, casi íntegra, la revolución constitucionalista que echa de México al usurpador Victoriano Huerta. Apre sado Madero, escribe con otros maderistas, El Honor Nacional, impreso cuya exhumación todavía nos debe la hemerografia académica. Asesinado el Pre sidente, junto con Alberto J. Pani volantea propa ganda subversiva hasta que los cerca la policía secreta. Guzmán se planta en los campos revolu cionarios del norte. Conoce a Villa; conoce, decep cionándolo, a Carranza y a Obregón. Urde, sin éxito, un periódico constitucionalista. Designado por Carranza Oficial Mayor del gobierno del esta do de Sinaloa, la política local le impide entrar en funciones; aun que recibe la protección del gene ral Ramón F. Iturbe, hombre fuerte del estado que lo será hasta la rebelión de Agua Prieta. .lleor

8 Véase Medias palabras, correspondencia Guzmán/Reyes.

1911 -1959, prólogo (epistolar) notas y apéndice documental por Fernando Curiel, México, UNAM, 1991, pp. 168-165.

XVI

o Ibidem. 7 Ibidem, p. 158.



x

a

ganiza, Guzmán, el hospital militar de Culiacán. El Estado Mayor de Obregón le echa el anzuelo. Carranza, contrariándolo, lo comisiona a Ciudad Juárez. Se hace villista. Agente del guerrillero, reaparece en la ciudad de México, via Veracruz, al triunfo de la Revolución. Se desempeña en la Inspección General de Policía. Renuncia. Ligado al general Lucio Blanco, realiza labor anticarran cista; lo que le gana ser recluido en la penitencia ría. Liberado él y sus compañeros por orden de la Soberana Convención de Aguascalientes, asiste, espectador privilegiado, a sus deliberaciones en el Teatro Morelos.



La revolución victoriosa se escinde a la hora inapelable del poder. Carranza se repliega a Vera cruz, con Obregón como su brazo armado; Eulalio Gutiérrez, presidente salido de la Convención que da en manos de Villa y de Zapata, sus supuestos salvaguardas. Villista crítico, Guzmán se hace con vencionista. El general José Isabel Robles, secreta rio de Guerra, lo hace asesor suyo con amplísimas facultades. Al par, si bien por breve tiempo, Guz mán desempeña, sucesivamente, como secretario de la Universidad Nacional y director de la Biblio teca Nacional.

Insostenible un día mds su situación, el gobierno de “Ulalio” Gutiérrez deja la ciudad de México camino a la nada. Guzmán no sale a tiempo de la capital. El villista Roque González Garza, autoinvestido 5 de la Convención, lo designa secretario de Guerra. Desmorónanse las ilusiones revolucionarias del joven Guzmán. Ene mistado con González Garza; viaja ñ Aguascalien tes para entrevistarse con Francisco Villa. Éste no sólo no castiga su indisciplina sino que lo dis tingue nombrándolo secretario suyo. Guzmán acep ta. Pero pretextando la búsqueda de su esposa

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Anita y sus hijos Martín Luis y Hermando, cruza la frontera y se autodestierra. Semanas luego Villa y Obregón se baten en El Bajío.



Primer exilio

Políticó, intelectual, escritor, considérase pues, a partir de 1911, el vástago del coronel Guzmán Rendón, a los veinticuatro años de edad. Única mente que quien señorea hacia 1914-1915, mamen— to de su defección, es el intelectual: el que, más que hacer, piensa la Revolución. Digo esto porque las elecciones del político habían sido las insoste nibles democracia maderista, villismo, convencio nismo; mientras que el escritor, por su parte, apenas si asomaba con timidez la cabeza. Hablo de algunos ensayos publicados en el Boletín de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Nacional Preparatoria, que él mismo dirigía; 9 hablo de breves y alados textos aparecidos en la revista Nosotros justo cuando la nación tomaba de nueva cuenta las armas. 10 Eso y nada más. El primer exilio será por fortuna la ocasión de la insurgen cia del escritor (del escritor intelectual y político antes que del narrador prodigioso, novedad ésta del segundo exilio).

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