Ficha de estudio la revisión del texto



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Cátedra: Prof. Lic. Erica Walter/Lic. María Julieta Torelli



FICHA DE ESTUDIO

LA REVISIÓN DEL TEXTO

Es prácticamente imposible enumerar y describir los errores que se cometen en cualquier tipo de redacción. No obstante, como los que se consignan a continuación son particularmente frecuentes, se recomienda su control con especial cuidado durante la etapa de revisión (o post escritura) del texto.


1). Controlar el orden de los elementos:

Ante una secuencia de complementos, es necesario preguntarse si es posible mejorar su orden. En particular, es importante controlar la posición del complemento especificativo; si se refiere al sujeto lógico de la frase, habrá que colocarlo inmediatamente detrás del nombre que lo rige:



Incorrecto

Correcto

Un sermón contra el divorcio del obispo.

Un sermón del obispo contra el divorcio.

Una llamada a los profesores del presidente.

Una llamada del presidente a los profesores.



2). Aproximar los elementos correlativos desde un punto de vista lógico:

Los elementos relacionados lógicamente deben ir colocados uno al lado del otro. En particular, es preciso evitar la colocación de adverbios e incisos (complementos y proposiciones dependientes) entre sujeto y predicado, predicado y complementos del objeto, auxiliar y participio pasado. Ante situaciones de este tipo hay que modificar el orden de las palabras, colocando los elementos “perturbadores” delante o detrás de las parejas de elementos que se han citado:




Incorrecto

Correcto

El famoso piloto en las primeros horas de la tarde de ayer regresó a su ciudad.

En las primeras horas de la tarde de ayer el famoso piloto regresó a su ciudad.

Fue a comprar a toda prisa el pan.

Fue a comprar el pan a toda prisa.

La muchacha había con gran disgusto interrumpido sus estudios.

Las muchacha había interrumpido sus estudios con gran disgusto.

Se engorda de muchas maneras, comiendo, por ejemplo, de modo exagerado y llevando una vida sedentaria.

Se engorda de muchas maneras: por ejemplo, comiendo de modo exagerado y llevando una vida sedentaria.

Para mejorar el propio estilo, es importante antes que nada ser consciente de las ventajas y desventajas de las diversas formas expositivas, y luego de las características del propio modo de escribir.

Para mejorar el propio estilo, es importante ser consciente, antes que nada, de las ventajas y desventajas de las diversas formas expositivas, y luego de las características del propio modo de escribir.



3). Evitar las dobles negaciones:

Las negaciones de la lengua no son siempre como los “menos” de la matemática (donde dos “menos” equivalen a un “más”) y su función es compleja. Así, hay casos en los que dos negaciones generan un significado negativo: decir “No he visto a nadie”, es correcto.

Además, en general, cuando aparecen dos o más negaciones el texto resulta oscuro: “Yo no digo que Mario no piense en no ir a Roma”. Por eso, como resultan más fáciles de comprender, las frases en positivo son siempre preferibles:


Inconveniente

Conveniente

No sin nostalgia regresé a mi pueblo natal.

Con nostalgia regresé a mi pueblo natal.

No es conveniente dejar de tomar en consideración los consejos que da el profesor.

Es conveniente tomar en consideración los consejos del profesor.



4). Respetar las concordancias entre sustantivos y adjetivos:

El sustantivo concuerda con el adjetivo (y el artículo) en género y número: “niño bueno”, “niña buena”, “niños buenos”, “niñas buenas”. Cuando el adjetivo se refiere a diversos sustantivos de distinto género, debe ir en género masculino. “El reglamento y la norma adecuados”.

Además, “uno”, “primero”, “tercero”, “postrero”, “alguno” y “ninguno” no se apocopan delante de sustantivos femeninos:


Incorrecto

Correcto

La primer noche

La primera noche

La tercer fila

La tercera fila

La postrer jornada

La postrera jornada




Alguna razón / Ninguna razón

Los adjetivos no adoptan la forma masculina (como en el caso del empleo del artículo “el” por “la”) delante de sustantivos femeninos que comienzan con “a” acentuada o “h” seguida de “a” acentuada.

Además, ante “a” acentuada (prosódica u ortográficamente) el artículo femenino singular (“la”) adopta la forma “él”: el agua; el águila; el área; el arma; el hambre. Constituyen excepciones: la a, la hache y los nombres de pila femeninos cuando, en ciertos usos familiares, van precedidos de artículo: La Ana, La Águeda. Mantiene siempre la forma propia cuando la “a” inicial no es tónica: la acequia; la avenida. El adjetivo debe concordar en género, femenino en tales casos, y número: el agua clara; las aguas claras; eL hambre devoradora.



Incorrecto

Correcto

Tengo mucha hambre.

Tengo mucho hambre.

Ese hacha.

Esa hacha.

Este agua.

Esta agua.

Aquel águila.

Aquella águila.


5). Eliminar las palabras superfluas:

Es recomendable eliminar los adjetivos indeterminados, pronombres relativos, conceptos obvios y expresiones burocráticas para obtener textos más concisos, claros y directos:



Inconveniente

Conveniente

Tenía unas bellas manos.

Tenía bellas manos.

En el día de la fecha...

Hoy...

Tenía dos ojos azules y grandes.

Tenía ojos azules y grandes.

¿Cómo puede crearse un texto claro?

¿Cómo se crea un texto claro?

Para todo tipo de carnes es necesario conocer las reglas con las que cocinarlas.

Para todo tipo de carnes es necesario conocer las reglas del cocinado.

Mucho he de decir en relación con el anterior discurso.

Mucho he de decir sobre el anterior discurso.

Una comisión designada al efecto estudiará el tema.

Una comisión estudiará el problema.



6). Preferir las formas activas sobre las pasivas:

Las frases en forma activa resultan más directas e inmediatamente comprensibles que las que emplean la forma pasiva. En todos los casos posibles se aconseja transformar las frases de modo que el sujeto lógico sea también el sujeto gramatical y aparezca al inicio de la frase:




Forma pasiva

Forma activa

Este concepto no fue expresado con claridad suficiente por el alumno.

El alumno no expresó este concepto con claridad suficiente.

Una nueva compañía de promoción ha sido decidida por el consejo de administración.

El consejo de administración ha decidido una nueva campaña de promoción.



7). Evitar la repetición de sonidos:

La repetición del mismo sonido en palabras vecinas, o aliteración, se emplea con frecuencia en poesía o en publicidad. Por ejemplo, en las frases publicitarias españolas: “¿Sin gas... o con Kas? Has frutas fresKas con Kas”. La terminación “as” se repite en todas las palabras. En la segunda frase se ha hecho una alteración ortográfica en “fresKas” para recalcar y visualizar la rima.

Pero en los textos en prosa, debe evitarse esa repetición. Se aconseja utilizar palabras sinónimas para no repetir muchas veces el mismo vocablo; también se sugiere transformar las frases para evitar la repetición de sonidos como en “para/paralizar”, “esta/estación”, “partes/participantes”. Por eso, algunas veces se tratará de evitar palabras con la misma raíz y en otras, será preciso eliminar rimas involuntarias:



Inconveniente

Conveniente

Al escribir un tema, una buena escritura ayuda mucho.

Al escribir un tema, una buena grafía ayuda mucho.

La localización del lugar.

La detección del lugar.

Los vocablos del vocabulario.

Las palabras del vocabulario

Pedimos a la nación que actué con reflexión.

Pedimos a los ciudadanos que actúen reflexivamente.



8). Eliminar las asimetrías:

En ocasiones las frases son defectuosas porque se han presentado informaciones paralelas a través de construcciones lingüísticas distintas. En la fase de revisión es oportuno eliminar las asimetrías y utilizar una forma más lineal. El uso de construcciones iguales agiliza el trabajo de comprensión del lector, que capta con mayor rapidez el paralelismo de las informaciones:




Inconveniente

Conveniente

Asimetría de los nombres:

Deseaba huir por la vergüenza y porque me sentía tenso.

Deseaba huir por la vergüenza y la tensión.

O bien: Deseaba huir porque me sentía tenso y avergonzado.



Asimetría del verbo:

Deseamos irnos de vacaciones para descansar, divertirnos o bien impulsados por el deseo de viajar y el afán de conocer cosas nuevas.

Deseamos irnos de vacaciones para descansar, divertirnos, viajar y conocer cosas nuevas

Asimetría del adjetivo

El futbolista italiano está peor pagado que el futbolista nacido en Inglaterra.

El futbolista italiano está peor pagado que el futbolista inglés.

Asimetría de la preposición

En mis tiempos se solía vestir a los recién nacidos de azul si eran niños, y en rosa si eran niñas.

En mis tiempos se solía vestir a los recién nacidos de azul si eran niños, y de rosa si eran niñas.

Sobre su personalidad, como tras la de los protagonistas secundarios, actúa el influjo del ambiente.

Sobre su personalidad y la de los protagonistas secundarios, actúa el influjo del ambiente.


9). Evitar los eufemismos:

Se entiende por eufemismo aquel modo expresivo que suaviza lo que, dicho crudamente, resultaría molesto, hiriente, desagradable o malsonante. Ante la seducción del eufemismo, al periodista compete, siempre que no hiera o injurie a nadie, volver a llamar a las cosas por su nombre y prescindir del escamoteo mental que estos términos implican.

Como ejemplo vale la pena leer el siguiente texto del escritor Jorge Luis Borges: “Si hay miseria que no se note” (Clarín, Buenos Aires, jueves 8 de marzo de 1984)

“El dictamen francés de que la hipocresía es el tributo que el vicio paga a la virtud corresponde con precisión a Tartufo o a ciertos personajes de Dickens, no a la hipocresía argentina, que es de otro orden. El hipócrita, entre nosotros, se jacta de esa miseria necesaria, el dinero, o de esa otra miseria, la fama. Consideremos una de sus obsesiones: la imagen argentina. La imagen, no la realidad. Adelina del Carril, viuda de Ricardo Güiraldes, vivió diez años en la India, cuya cultura es una de las más complejas del orbe. A su vuelta, le preguntaron: ¿Qué dicen de nosotros en la India? Nada le preguntaron sobre las tierras que había conocido. Yo tuve una experiencia análoga. En un aula de Nueva York hablé sobre la obra de Kafka. Un compatriota, a quien muy poco le interesaría esa obra, me dio las gracias porque yo había mejorado, esa tarde, la imagen argentina.

El culto de esa imagen nos ha llevado a una profusión de eufemismos. Un grupo de cambiantes militares se encarama al poder y nos maltrata durante unos siete años; esa calamidad se llama el proceso. Los terroristas arrojaban sus bombas; para no herir sus buenos sentimientos, se los llamó activistas. El terrorismo estrepitoso fue sucedido por un terrorismo secreto; se lo llamó la represión. Los mazorqueros que secuestraron, que a veces torturaron y que invariablemente asesinaron a miles de argentinos, obtuvieron el título general de fuerzas parapoliciales. Hubo una invasión y hubo una derrota; las autoridades hablaron de anticolonialismo y de un cese de hostilidades. Un ministro, acaso deliberadamente, arruina la patria; se lo denomina un economista. La patria fue degradada, expoliada y éticamente corrompida; se la apodó Argentina Potencia. El viaje de una viuda de Perón se llama operación retorno. Gremialista es el mote que se otorga a ciertos matones. Un negocio turbio es un negociado y, a veces, un ilícito. Cobrar excesivamente un trabajo es hacerse valer. La disputa con Chile se apodó el conflicto limítrofe.

En la esquina de Charcas y Maipú había, hasta hace poco, un alto y hondo conventillo. Los vecinos recordarán las paredes amarillas, el portón, el entrevisto patio y su pileta y el balcón de fierro al que salía una pareja de viejitos y una nochera; tal era el eufemismo que usaba el barrio. El hecho nada tiene de singular; lo singular es que nadie hablaba de conventillo, porque se entiende que no los hay en el centro y menos en el norte. No importa que haya pobres; lo que importa es que no se sepa. En vísperas de un certamen de fútbol, apodado el Mundial, las autoridades repartieron ropa a la gente, para que los turistas no advirtieran que hay pobres en Buenos Aires. A los rancheríos de las orillas, popularmente llamados villas miserias, se los llama ahora villas de emergencia. Sé de familias que durante los meses de diciembre, de enero y de febrero, vivían a escondidas en su casa para que la gente creyera que estaban veraneando en el Uruguay.

Otra especie del género son los eufemismos pomposos. El presidente es el primer mandatario, su mujer es la primera dama, palabra de la jerga teatral. Un ministro es el titular de la cartera, curioso gongorismo. Un ciego (yo lo soy) es un no vidente. Una cuadrilla de parientes y de pistoleros es ahora un séquito. Un plagio es una reminiscencia. A los maestros se los llama docentes; a los psicoanalistas, psicólogos; a los porteros, encargados; a los basurales, cinturón ecológico; a las batidas policiales, vastos operativos; a los controles de vehículos, Operativo Sol. Desde hace poco, la venta lucrativa (toda venta lo es) de obscenidades y la exhibición de desnudos se llama democracia o, a la española, destape.

Ofrezco este primer borrador, sin duda incompleto, del vocabulario habitual de nuestra hipocresía. La Academia Argentina de Letras bien puede ampliarlo.”



10). Evitar las frases hechas:

La frase hecha (también conocida como frase gastada, lugar común o tópico) es una expresión metafórica gastada por el uso y que ha perdido su original fuerza expresiva. He aquí algunos ejemplos que se aconseja evitar:




A:

La abigarrada multitud.



Abrir el corazón.

La acabadísima ejecución.



Amarillo de envidia.

El apuesto galán.

El arcano de la historia

Arrancar los aplausos.
B:

La bella señorita.

El bello sexo.

La bendita ignorancia.

El bizarro militar.

El brioso corcel.


C:

La cándida paloma.

El celoso guardián.

El cieno del pecado.



Claro como el cristal.

La compacta muchedumbre.

El culto profesor.

La cuna de la civilización.

El caballo de batalla.
D:

Los elementos destacados.

El destino fatal.

El diamante en bruto.

El discreto silencio.

De distinguida familia.

El doloroso vacío.

La descansada vida.

El dantesco incendio.
E:

Los económicamente débiles.

La edad madura.

El elocuente orador.

Las entrecortadas palabras.

Los ensordecedores aplausos.

Los esfuerzos sobrehumanos.

La espada de la ley.

El eterno femenino.

La eximia cantante.

El expectante silencio.
F:

La febril impaciencia.

La fiel sirvienta.

Las flaquezas humanas.

La flema inglesa.

De fuente bien informada.


G:

El galante caballero.

El genio creador.

Sobre gustos no hay nada escrito.


H:

El helado infierno.

La hidra de la anarquía.

El hiriente sarcasmo.

El hondo pesar.
I:

La imaginación desbocada.

El impenetrable silencio.

La implacable cólera.

Nuestro ilustre colaborador.

La inquebrantable adhesión.

Un deber insoslayable.

La ironía del destino.


J:

La avaricia judía.

Pagaron justos por pecadores.
L:

Lágrimas amargas.

El laureado pintor.

Las legítimas aspiraciones.

El luctuoso suceso.


LL:

El llanto desconsolado.



Lleno hasta los topes.

La lluvia impenetrable.


M:

La madre naturaleza.

La manzana de la discordia.

En un mar de confusiones.

La media naranja.

Muerto de miedo.
N:

El nido de amor.

El noble bruto.

La nutrida concurrencia.

La nave del Estado.
P:

La paz del campo.

Como la palma de la mano.

Pesado como el plomo.

Como pez en el agua.

Los pingües beneficios.

Posición desahogada.

El preclaro pensador.

El prestigioso maestro.

El probo funcionario.


Q:

Quedarse sin aliento ( o sin palabras).
R:

Razones de peso.

Las respetables canas.

La risa contagiosa.

Rojo de ira.

Rubio como el oro.




11). Utilizar con soltura los distintos sinónimos del verbo “decir”:

La repetición de los verbos “dice” o “dijo” hace pesado al texto expositivo. Pueden ser reemplazados por muchos otros, teniendo en cuenta el sentido de la declaración. Una lista posible incluye:




Afirmar
Confirmar

Ratificar

Asegurar

Aseverar


Declarar

Dar por sentado

Dar por válido

Dar por hecho


Demostrar

Mostrar


Subrayar

Destacar


Remarcar

Poner énfasis en

Poner acento en

Poner en evidencia

Poner en relieve
Considerar

Opinar


Evaluar

Estimar


Ser de la opinión

Ser de la idea

Alentar

Preferir


Optar por

Interpretar

Traducir
Pensar

Creer


Intuir

Suponer


Sospechar

Expresar


Sentir

Aventurar


Señalar

Consignar

Indicar

Apuntar


Observar

Reparar en

Dejar entrever
Citar

Aludir a


Hacer alusión a

Hacer referencia Mencionar

Relacionar con

Vincular
Aclarar

Precisar

Detallar


Mencionar

Hacer mención a

Enumerar

Comentar


Contar

Narrar
Recordar

Acordarse de

Evocar


Rememorar

Refrescar


Negar

Prohibir


Desmentir

Rectificar

Minimizar

Restar import.

Objetar

Descartar



Dar por descont.
Retomar

Continuar

Proseguir

Insistir con/en

Subrayar
Alertar

Advertir


Reclamar

Denunciar

Agregar

Acotar
Interesarse en/por


Indignarse

Increpar


Gritar
Preguntar

Preguntarse

Preguntar por

Interrogarse

Sorprenderse

Asombrarse

Llamar la atenc.
Acusar
Adivinar

Intuir


Descubrir
Argumentar

Fundamentar

Alegar

Legitimar



Valorar



12). Utilizar el gerundio para expresar coincidencia o anterioridad de una acción con otra:

El gerundio (formas verbales terminadas en “ando”, “iendo” o “yendo”) se construye siempre acompañando a un verbo en modo personal, y debe expresar coincidencia o anterioridad (nunca posterioridad) con la indicada por el tiempo de ese verbo:




Incorrecto

Correcto

Se bajó del vehículo, cayendo al suelo.

Se bajó del vehículo y cayó al suelo.

Es incorrecto, también, usar el gerundio con valor adjetivo, es decir modificando a un sustantivo:




Correcto

Incorrecto

Me enviaron una encomienda conteniendo libros.

Me enviaron una encomienda que contenía libros.

Elevé una carta solicitando un aumento.

Elevé una carta para solicitar un aumento.



13). Utilizar los verbos impersonales en su correcta conjugación:

Las oraciones con los verbos “haber”, “hacer” y “ser”, usados en forma impersonal (sin sujeto) llevan siempre el verbo en tercera personal del singular:




Incorrecto

Correcto

Hubieron muchos interesados en la oferta.

Hubo muchos interesados en la oferta.

Habían numerosos curiosos.

Había numerosos curiosos.

Mañana habrán varias novedades.

Mañana habrá varias novedades.

Hacen seis meses que trabajamos aquí.

Hace seis meses que trabajamos aquí.



14). Evitar el “dequeísmo” y el “queísmo”:

Un vicio muy generalizado es el empleo de la preposición “de” frente a la forma “que” cuando no corresponde (“dequeísmo”). Inversamente, otras veces se omite la preposición sin ninguna razón (“queísmo”):




Incorrecto

Correcto

Me dijo de que vendría

Me dijo que vendría

Me acuerdo que tengo que salir

Me acuerdo de que tengo que salir.

La explicación de ambos errores es sencilla: en el primer caso, como el verbo “decir” no lleva la preposición “de”, no corresponde escribir “Me dijo de que..”, sino sencillamente “Me dijo que...”

En el segundo ejemplo, como el verbo “acordarse” se construye con la preposición “de”, entonces lo correcto es decir “Me acuerdo de que...”

Una regla práctica es recurrir a la palabra “eso” aplicándola al verbo; si “de” admite el pronombre “eso” entonces es correcto escribir “de que”, en caso contrario, debe poner el “que” sin preposición:


Me dijo eso: Me dijo que vendría.

Me acuerdo de eso: Me acuerdo de que tengo que salir.


Otra posibilidad es construir una pregunta a partir de la oración:
¿Qué me dijo?: Me dijo que vendría.

¿De qué me acuerdo?: Me acuerdo de que tengo que salir.



15). Utilizar correctamente los pronombre “le” y “les”

En su uso regular, este pronombre (le, les) cumple la función de objeto indirecto: "Le traje el pedido"; "Nunca les dije la verdad a mis parientes". Predominantemente peninsular, el uso del pronombre “le” en función de objeto directo es admitido sólo cuando se refiere, en singular, a persona de género masculino: "Le (lo) he visto a Juan".

El objeto indirecto puede aparecer en la oración representado sólo a través del pronombre objetivo “le”: "Le dije que viniera", o bien duplicado, esto es, representado por el pronombre y el complemento indirecto al que refiere: "Le dije a Juan (= a él) que viniera"; "Les dije a Juan y a Carlos (= a ellos) que vinieran". Tal como puede verse, “le” y “les” deben concordar, respectivamente, con el singular o plural del complemento indirecto que duplican.

El empleo abusivo de “la” por “le” recibe el nombre de “laísmo” y el de “lo” por “le” se conoce como “loísmo”. Esto sucede cuando “la” y “lo” se usan en la oración como si fueran objetos indirectos, función que, en el habla moderna, cumple solo el pronombre “le”, tanto para el masculino como para el femenino. No corresponde decir "La he llevado los mensajes (a ella)" ni "Lo he llevado los mensajes (a él)" sino "Le he llevado los mensajes (a él o a ella)".


16. Utilizar los términos según su real significado

Por ejemplo, Aunque, de hecho, en el habla corriente suelen usarse estos verbos en forma indistinta, conviene recordar que “escuchar” alude a la acción de 'prestar atención a lo que se oye'. Oír, en cambio, refiere solamente a la acción de 'percibir con el oído'. Se dirá, entonces, "No lo oigo bien" si se quiere expresar la idea 'no percibo bien lo que dice' y "Te escucho” para la de 'estoy atento a tus palabras'.

Lo mismo ocurre con “mirar” y “ver”. El primero es 'aplicar la vista sobre algo', 'poner atención en lo que se ve', mientras que “ver” es, simplemente, 'percibir con la vista'.


Bibliografía complementaria:

LOPRETE, Carlos; Redacción comercial e informativa; Buenos Aires, Plus Ultra, 1996 (RedBUS)

MARRO, Mabel y DELLAMEA, Amalia, Producción de textos. Estrategias del escritor y recursos del idioma, Buenos Aires, Docencia, 2000, (RedBUS/BNM).

SERAFINI, María Teresa, Cómo redactar un tema. Didáctica de la escritura, Barcelona (España), Paidós, 1997 (BNM).








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