Filozofická fakulta Masarykovy univerzity v Brně



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2.2. CLASIFICACIÓN EN CALIFICATIVOS Y RELACIONALES

Con esta clasificación podemos dar en la obra de I. Bosque y V. Demonte. Los autores mencionados rechazan la división tradicional que dice que el adjetivo es todo término que modifica directamente al nombre con el que se une. Nos demuestran la diferencia entre el sistema de la cuantificación / determinación y el de la adjetivación. El único rasgo común de ambos sistemas es el de la obligación de concordar con el nombre en género y número. Los autores reconocen que a los cuantificadores y los determinantes no les falta el significado gramatical. No obstante, forman clases cerradas cuyos miembros carecen del significado léxico. Los adjetivos, por otra parte, forman clases léxicas abiertas e I. Bosque y V. Demonte presentan su división en los calificativos y los relacionales.

Los distinguen a raíz de la cantidad de propiedades que adscriben a los nombres: «Los adjetivos que expresan una sola propiedad son los calificativos; los que expresan varias se denominan relacionales. La asignación de una sola propiedad es una mera relación de incidencia que puede casi siempre parafrasearse por medio de una oración copulativa caracterizadora (el camino tortuoso – el camino que es tortuoso); la asignación de varias propiedades da lugar a relaciones semánticas más complejas y diversificadas (los datos científicos – los datos que vienen de la ciencia / la capacidad torácica – la capacidad que tiene el tórax).»11

Además nos presentan tres pruebas sintácticas con las que podemos distinguir los adjetivos calificativos de los relacionales. Son las siguientes:


    • «la posibilidad de poder ser o no usado predicativamente

    • el poder entrar en comparaciones y ser modificados por adverbios de grado

    • su capacidad para formar parte de sistemas binarios y ser por tanto términos de correlaciones de polaridad.»12

Con la aplicación de estos tres criterios se desprende que los relacionales, a diferencia de los calificativos, no pueden usarse predicativamente, no pueden entrar en comparaciones, ni ser términos de correlaciones de polaridad.

La clasificación en calificativos y relacionales la podemos encontrar también en la obra de L. Bartoš. Según este lingüista el término 'determinación' pertenece al campo de sintaxis y por eso la designación 'los determinativos' no debería figurar en la clasificación semántica de los adjetivos.

L. Bartoš adopta el término 'nota' introducido por Navas Ruíz y usado en vez del término 'cualidad'. Según su carácter propone la división de los adjetivos en dos grandes grupos: los calificativos y los relacionales.



Los adjetivos calificativos son palabras portadoras de una nota que se liga íntimamente al sustantivo. Se pueden subdividir en dos clases:


  • los calificativos apreciativos son aquellos mediante los que el hablante expresa su juicio, una valoración del objeto con el que se une el adjetivo. Tienen el carácter subjetivo, relativo y permiten la gradación. Los apreciativos son por ejemplo: amable, holgazán, guapo, listo, avaro...

  • los calificativos absolutos hacen constar en el objeto una propiedad que existe independientemente del juicio del hablante. Tienen entonces un carácter objetivo y no son graduables. Los absolutos son por ejemplo: ciego, calvo, baldado, mudo, descalzo...


Los adjetivos relacionales no forman un grupo tan numeroso como los calificativos. Los miembros de esta categoría no expresan cualidades inherentes al objeto con el que se unen sino que lo caracterizan relacionándolo con otro concepto. Suelen derivarse sobre todo de sustantivos y de verbos; pueden aparecer también algunos relacionales primitivos (derecho, soltero, civil...). Los adjetivos relacionales carecen de muchos rasgos típicos para los calificativos: no permiten la gradación ni se pueden unir con adverbios cuantitativos, no pueden crear adverbios mediante el sufijo -mente ni pueden actuar como predicado verbonominal.

«Muchas veces, el adjetivo relacional tiene un significado amplio y vago que se concretiza en la unión con el sustantivo: el adjetivo telegráfico, p. ej., expresa distintos matices semánticos en unión con los sustantivos red, respuesta, agencia, clave, mapa.»13

Cabe decir que a veces resulta muy difícil distinguir exactamente los calificativos de los relacionales. En el fondo, todos los relacionales pueden convertirse en calificativos lo que depende de su empleo.



2.3. ADJETIVOS ATRIBUTIVOS Y PREDICATIVOS

Según las gramáticas españolas podemos distinguir dos clases de adjetivos: los predicativos y los atributivos. Los adjetivos del primer grupo se ligan al nombre mediante un verbo copulativo y así en la oración tienen el valor principal del predicado (Tu padre es alto). Los adjetivos atributivos agregan al sustantivo una cualidad directamente, por simple yuxtaposición (Tienes un padre alto) y como menciona R. Seco en este caso presentan: «...un mero aditamento calificativo del sustantivo (...), que no tiene mayor influencia en la oración que la de atribuir una cualidad al nombre.»14 La posición del adjetivo atributivo es variable, puede ir antepuesto o pospuesto al sustantivo, e influye en el significado del sustantivo.




2.3.1. ADJETIVO ANTEPUESTO

La posición del adjetivo muchas veces depende de la intención del hablante. Gramaticalmente correcta es tanto la forma nubes blancas como la blancas nubes. «Pero la forma interior del lenguaje que nos hace preferir una u otra colocación del adjetivo en cada caso concreto, está más o menos regulada por factores lógicos, estilísticos y rítmicos, que actúan conjuntamente a manera de tendencias, y motivan que no sea siempre ni del todo indiferente el lugar que ocupe el calificativo.»15

En general se considera que los adjetivos antepuestos expresan una cualidad inherente y típica del objeto designado por el sustantivo ya incluido en él. En el caso de la blanca nieve, muchas veces mencionado en este contexto, con el adjetivo blanca solamente constatamos una de las cualidades inseparablemente asociadas al sustantivo nieve. Es obvio que no existe otro tipo de nieve al que se pueda oponer, el adjetivo blanca no restringe su significado ni la individualiza. Entonces, se trata de una cualidad esencial que ya está contenida en el sustantivo nieve y el adjetivo blanca luego tiene sólo una función ornamental. Los adjetivos que corresponden con esta característica se llaman explicativos. Generalmente van antepuestos. Son los que no añaden ningún rasgo individualizador. Solamente subrayan una cualidad del sustantivo que es redundante, ya implícita en el concepto de realidad y que no se opone a ninguna otra cualidad puesto que es tenida por esencial. Adjetivos con la función explicativa usados con la intención artística suelen llamarse epítetos16. Aparecen principalmente en la lengua literaria puesto que expresan las cualidades no necesarias del sustantivo añadiendo así mayor belleza e interés literario al texto.


2.3.2. ADJETIVO POSPUESTO

Los adjetivos pospuestos siguen al sustantivo y así realizan la secuencia progresiva o sea lineal. No señalan las cualidades inherentes al objeto designado por el sustantivo sino que expresan las especificaciones que restringen y precisan su capacidad de significar. Entonces, la función principal de un adjetivo pospuesto es determinativa, delimitativa o restrictiva. Si decimos la falda roja oponemos la falda mediante el adjetivo roja a otras faldas que no son de mismo color. Entonces subrayamos una cualidad opuesta a las otras en un sistema de posibilidades (la falda gris, la falda verde, la falda azul...). Los adjetivos que concuerdan con esta característica suelen llamarse especificativos. Siempre van pospuestos y destacan las cualidades del sustantivo que lo distinguen e individualizan y que se oponen o diferencian de otros sustantivos que no tienen la misma cualidad.

Cabe decir que un adjetivo especificativo nunca puede convertirse en un adjetivo explicativo, cambiando así su posposición en la anteposición. No obstante, el adjetivo explicativo puede aparecer tanto antepuesto como pospuesto (blancas nubes, mansas ovejas; nubes blancas, ovejas mansas...). Esta diferencia no es lógica sino estilística y depende de la intención del hablante. Si éste quiere acentuar una cualidad del objeto que debería ir antepuesta, bien porque es muy importante en su imaginación, bien por motivos afectivos, puede colocarla también detrás del sustantivo.

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