Filozofická fakulta Masarykovy univerzity v Brně



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3. CATEGORÍAS GRAMATICALES DEL ADJETIVO

Los adjetivos igual que los sustantivos son palabras declinables, quiere decir, palabras que pueden variar de terminación para expresar género y número. En adjetivos como en todas las palabras declinables podemos distinguir las siguientes partes: la raíz, que es la parte en la mayoría de los casos invariable (en la palabra bueno es la parte buen), y la parte que varía llamada terminación o desinencia.

En español el adjetivo siempre concuerda con el sustantivo en las categorías gramaticales de género y número. No obstante, los adjetivos no tienen género ni número por sí mismos sino que lo adoptan del sustantivo con el que se unen. La variación de género y número en el sustantivo modifica la referencia mientras que en el adjetivo designa siempre la misma cualidad. Podemos decir que no añaden ninguna información nueva y así estas categorías no tienen nada en común con la realidad extralingüística y sirven solamente para establecer la concordancia entre un adjetivo y un sustantivo al que modifican. No obstante, a veces pueden servir para precisar el género o el número incierto del sustantivo como por ejemplo en el caso de crisis aguda o paréntesis cuadrados.


3.1. GÉNERO DEL ADJETIVO


El género del adjetivo depende del sustantivo al que acompaña y se expresa mediante un morfema aunque en algunos casos este morfema sea Ø. La categoría de género tiene dos miembros: el masculino y el femenino. Según su forma genérica la RAE17 clasifica los adjetivos en tres grupos:




  • Adjetivos invariables (con el morfema Ø)

  • Adjetivos que tienen un femenino -a y un masculino -o

  • Adjetivos que tienen un femenino -a y un masculino que no es -o


Adjetivos invariables poseen la misma terminación tanto en femenino como en masculino. Las terminaciones de estos adjetivos pueden ser las siguientes:

  • los que terminan en -a. Estos adjetivos también pueden funcionar como sustantivos (el, la) hipócrita, (el, la) homicida, (el, la) indígena... Además pueden ser nombres gentilicios (azteca, israelita, maya...) o sustantivos de color que funcionan también como adjetivos (lila, escarlata...)

  • los que terminan en -i. Muchos de estos son gentilicios (somalí, marroquí, iraní, andalusí...)

  • los que terminan en -ú. También gentilicios (hindú, zulú, papú...)

  • los que terminan en -e. Existe una gran variedad de los adjetivos terminados en -e que podemos subdividir en varios grupos:

    • con el sufijo -ble, -bre (agradable, amable, probable...)

    • con el sufijo -ense, -iense (hispalense, bonaerense, capsiense...)

    • con el sufijo -ante, -ente, -iente (constante, inteligente, dependiente...)

  • los que terminan en consonante. Muchos de ellos provienen del latín. Pueden ser los siguientes:

    • con el sufijo -az, -iz, -oz (rapaz, feliz, veloz...)

    • con el sufijo -at, -ar (semanal, celular...)

    • con el sufijo -il (fácil, mujeril, ágil...)

    • los comparativos (mejor, inferior, menor...)

    • adjetivos de muchas otras terminaciones que a menudo funcionan también como sustantivos (gris, cruel, ruin, joven...)

    • algunos adjetivos compuestos cuyo segundo elemento en latín o español es un sustantivo (impar, tricolor...)


Adjetivos que tienen un femenino -a y un masculino -o. En la gramática de A. Bello podemos leer que: «Llamamos segunda terminación de los adjetivos (cuando tienen más de una en cada número) la singular en a, y la plural en as; la otra se llama primera, y ordinariamente la singular es en o, la plural en os.»18 Entonces es evidente que en español se trata del grupo de adjetivos más numeroso.
Adjetivos que tienen un femenino -a y un masculino que no es -o. Los adjetivos de este grupo en femenino poseen siempre la terminación -a, no obstante, la forma masculina puede tener varias terminaciones. Son algunos de los adjetivos que tienen significado de persona y se derivan sobre todo de adjetivos mediante los sufijos:

  • -ete, -ote (guapete, rarote...)

  • -ín, -ón (pequeñín, gritón...)

  • algunos terminados en -án (holgazán...)

Además a este grupo pertenecen:

    • todos los adjetivos terminados en -dor, tor, -sor (hablador, receptor...)

    • todos los gentilicios terminados en -és (inglés, portugués...)

    • algunos gentilicios terminados en consonante (español, catalán...)


3.2. NÚMERO DEL ADJETIVO

Todos los adjetivos pueden variar para poder expresar el número. En la formación del plural coinciden con los sustantivos. El plural lo forman agregando al singular la terminación -s después de una vocal átona (blanco-blancos, blanca-blancas) y la terminación -es después de una vocal tónica o de un consonante (israelí-israelíes, fiel-fieles).

En algunos casos en cuanto al número la forma de adjetivo no cambia (un triángulo isósceles, los triángulos isósceles). En la lengua coloquial podemos encontrar muchos más ejemplos (mochales, viejales, frescales...). Estos adjetivos derivados y expresivos no varían de número y suelen usarse en función de sustantivo.

4. GRADACIÓN DEL ADJETIVO

En todas las gramáticas y diccionarios la gradación aparece casi siempre en relación con la categoría del adjetivo. Por eso la consideramos un rasgo propio y distintivo de los adjetivos a pesar de que existen otras categorías léxicas susceptibles de gradación como «...los sustantivos que expresan cualidad abstraída de cualquier soporte (prodigiosa belleza).»19

Los adjetivos expresan cualidades que suelen ser en la mayoría de los casos graduables. Sin embargo, no todos los adjetivos permiten la gradación. Se trata de un rasgo típico de los adjetivos calificativos, concretamente de los que expresan la valoración subjetiva del hablante en torno del objeto tratado, que se llaman los adjetivos calificativos apreciativos. La gradación no la permiten los adjetivos relacionales ni los calificativos absolutos que presentan una cualidad del objeto que existe independientemente del juicio del hablante. Si éstos suben de grado, «...habrá una modificación del contenido, un nuevo valor, metafórico: medio muerto, muy bien nacido.»20

Entonces, la gradación no la consideramos una categoría gramatical, aunque tiene la mayoría de sus rasgos típicos (posee más de un miembro, es obligatoria, se puede expresar por medios formales), sino más bien una característica que se asocia a una determinada clase de las palabras.

Los adjetivos calificativos atribuyen al sustantivo con que se unen una cualidad que le está íntimamente ligada y que puede aparecer «...modificada en su intensidad, en su cantidad, o en relación con otros conceptos que poseen la misma cualidad»21. Entonces desde el punto de vista semántico los adjetivos calificativos pueden hallarse en varios grados de intensidad de la cualidad designada por ellos. Existen tres grados en el adjetivo: positivo, comparativo y superlativo que pueden ser expresados por medios morfológicos (sufijación o prefijación) o sintácticos (influencia de un adverbio o un elemento cuantificador). No obstante, entre los lingüistas no existe la unanimidad con respecto de si el grado positivo también debería ser incluido entre estos grados porque expresa una cualidad sin dar idea de su intensidad. A la vez aparece la opinión de que el simple uso de una cualidad en positivo siempre implica gradación. Por ejemplo la frase Un hombre amable nos ofrece la idea de que se trata de un hombre más amable que los otros por lo cual mencionamos su cualidad de amabilidad.


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