Filozofická fakulta Masarykovy univerzity v Brně



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4.1. GRADACIÓN DEL ADJETIVO EN LATÍN

Los adjetivos en latín se dividen en dos grupos según las terminaciones que usan. Los adjetivos que usan las terminaciones de la primera y segunda declinación se declinan según los modelos fémina, servus, puer y exemplum. Son los adjetivos con las terminaciones -us, -a, -um (clarus, clara, clarum; bonus, bona, bonum). Los adjetivos que usan las terminaciones de la tercera declinación son declinados según sus modelos típicos y los podemos subdividir en tres grupos siguientes:



    • adjetivos con tres terminaciones en el nominativo del singular (acer, acris, acre; celer, celeris, celere)

    • adjetivos con dos terminaciones en los que no se distingue entre el nominativo singular masculino y femenino (brevis, breve; dificilis, dificile)

    • adjetivos con una sola terminación que en singular se utiliza indistintamente para todos los géneros (felix, prudens)

El adjetivo latino puede adoptar, además del positivo que expresa el grado normal de una cualidad, los grados comparativo y superlativo.

El comparativo sirve para establecer una comparación de la idea anterior con otro ser. Se forma mediante el sufijo -ior (clarior, acrior, brevior, felicior) que se añade a la raíz del adjetivo en todos los casos de todos los adjetivos con la excepción de los neutros que en nominativo, acusativo y vocativo adoptan el sufijo -ius (clarius, acrius, brevius, felicius).

Como hemos mencionado el grado comparativo del adjetivo pone en relación dos términos. Esta relación puede ser de:




    • igualdad, que se expresa con el adverbio tam (tan) y con la conjunción quam (como): Caesar tam fortis est quam Antonius. (Caesar es tan valiente como Antonius.)

    • inferioridad, que se expresa mediante el adverbio minus (menos) y la mencionada conjunción quam: Caesar minus fortis est quam Antonius. (Caesar es menos valiente que Antonius.)

    • superioridad, que tiene dos construcciones posibles. Para la primera se usa el procedimiento analítico. Esta construcción se forma con los adverbios magis o plus y con la conjunción quam: Caesar magis (plus) fortis est quam Antonius. (Caesar es más valiente que Antonius.) Para la segunda, que es más frecuente, se usa el procedimiento sintético. Se forma justamente con los sufijos -ior e -ius: Caesar fortior est quam Antonius. (Caesar es más valiente que Antonius.)

El grado superlativo del adjetivo latino se puede expresar de dos maneras. La primera es muy poco frecuente y se usa solamente con algunos pocos adjetivos para evitar la cacofonía posible. Es la construcción analítica que se forma mediante los adverbios maxime (muy) o minime (muy poco). Para la segunda se emplea el procedimiento sintético. En este caso se añaden a la raíz del adjetivo los sufijos:



    • -issimus, a, um (el caso más frecuente: clarissimus, brevissimus)

    • -rimus, a, um (a los adjetivos terminados en -er: pauperrimus, liberrimus)

    • -limus, a, um (a los adjetivos terminados en -lis: facillimus, dificillimus).

No obstante, el comparativo y el superlativo en algunos casos pueden aparecer independientemente, sin comparación. En tal caso se llaman el comparativo y el superlativo absolutos y a diferencia de los relativos, que siempre aparecen en relación con otros conceptos, expresan una cualidad en su grado más alto sin relación con otros objetos.

Además en latín existen cinco adjetivos que se declinan irregularmente. Con estos adjetivos podemos dar no sólo en latín sino también en otras lenguas, incluso en español. Son los siguientes:


POSITIVO

COMPARATIVO

SUPERLATIVO

bonus, a, um

melior, ius

optimus, a, um

malus, a, um

peior, ius

pessimus, a, um

magnus, a, um

maior, ius

maximus, a, um

parvus, a, um

minor, minus

minimus, a, um

multus, a, um

plus

plurimus, a, um

Estos adjetivos con algunas modificaciones poco importantes se han conservado en español hasta ahora, sin embargo, han perdido en parte su significado original.




4.2. GRADACIÓN DEL ADJETIVO EN ESPAÑOL

A pesar de que la gradación de los adjetivos en español se debe directamente a la influencia de la lengua latina no se ha conservado aquí la formación del comparativo mediante los sufijos -ior, -ius. En latín, como puede advertirse, la gradación era de carácter sintético, lo que significa que contenía las formas creadas mediante procedimientos morfológicos (por añadir varios sufijos). Por el contrario, la gradación en español es generalmente analítica con algunas excepciones que son por ejemplo la formación del superlativo absoluto o la gradación de los adjetivos grande, pequeño, alto, bajo, bueno, malo los cuales mantienen la gradación irregular de origen latino. Estas formaciones cultas heredadas del latín presentan los «...restos aislados de lo que en el sistema latino se llama gradación, la cual oponía el grado positivo, el comparativo (de superioridad) y el superlativo con significantes diferenciados para cada adjetivo.»22

La gradación de los adjetivos españoles puede ser léxica, cuando para expresar todos los grados de la intensidad de una cualidad o alguno de ellos se nos ofrecen palabras diferentes. Eso puede pasar por ejemplo en el caso de la gradación del adjetivo caliente / tibio / frío o también en el caso de los adjetivos que comparten la misma base léxica y difieren sólo por el uso de los prefijos negativos (cómodo / incómodo).

Además de la gradación léxica existe la gradación conseguida morfológica o sintácticamente que es mucho más frecuente en español. La gradación conseguida morfológicamente contiene las formas creadas por medio de la derivación y suele llamarse la gradación sintética o interna. La segunda gradación, la conseguida sintácticamente, se caracteriza por la formación de los grados de intensidad mediante los intensificadores antepuestos al adjetivo. Algunas veces se denomina la gradación perifrástica.23

Otro rasgo típico de la gradación de los adjetivos es su carácter relativo. Si comparamos dos objetos en cuanto a una cualidad, solamente ponemos en relación distintos grados de esta cualidad sin que expresemos de tal manera su intensidad de modo absoluto. No es nada más que la expresión de la superioridad de un grado de la cualidad sobre el otro.

Si decimos Pedro es más alto que Ricardo comparamos a Pedro y a Ricardo en cuanto al grado de la cualidad de estatura sin determinar absolutamente la estatura verdadera de las personas comparadas. El hecho de que Pedro sea más alto que Ricardo no significa necesariamente que Pedro sea alto.

Un buen ejemplo de esta relatividad puedan ser las frases siguientes: En las matemáticas me parecen más fáciles los logaritmos que las integrales y En la escuela básica me parecía más difícil leer que escribir. Es evidente que a pesar de que a las operaciones matemáticas complejas les apropiamos la cualidad de fácil no son menos fáciles que leer y escribir a los cuales les atribuimos la cualidad de difícil. En realidad el logaritmo pertenece a las operaciones matemáticas bastante complejas y el adjetivo fácil en esta frase sirve solamente para compararlo con otro elemento de carácter matemático.

Este ejemplo nos demuestra que comparando no determinamos la intensidad de una cualidad sino que sólo establecemos la relación entre distintos portadores de la misma cualidad en varios grados de intensidad.


4.2.1. GRADACIÓN ANALÍTICA

En latín, como es sabido, los grados de los adjetivos se creaban añadiendo distintos sufijos a la raíz de la palabra. Este tipo de gradación se llama la gradación sintética. No obstante, en español no es tan frecuente como en latín. Por el contrario en la lengua española prevaleció la gradación analítica (a veces llamada sintáctica o externa). Se trata de una gradación perifrástica cuyos medios formales se derivan de los adverbios latinos minus y magis.

Para la formación del comparativo se usa el adverbio más procedente del adverbio latino magis y el adverbio menos procedente del adverbio minus (más alto, menos inteligente).

Para la formación del superlativo relativo se usan los mismos adverbios con el aditamento del artículo definido (el más alto, el menos inteligente) que tiene la función de individualizar. Estos medios formales siempre van antepuestos al adjetivo y por medio del artículo lo determinan.




4.2.2. GRADACIÓN SINTÉTICA

La gradación sintética presenta la otra manera de crear los grados de comparación. También puede llamarse la gradación morfológica o interna. Los grados de los adjetivos se expresan mediante recursos morfemáticos «...con utilización de marcas y derivativos que habilitan un determinado lexema en grados distintos: bueno / bonísimo / archibueno.»24

En español la forma sintética más frecuente es el superlativo absoluto que tiene su origen en la lengua latina. Su formación con algunas pocas modificaciones se ha mantenido también en español en el cual coexiste con el superlativo relativo. No obstante, los dos superlativos difieren en el significado y entre los gramáticos no existe unanimidad en cuanto a la cuestión si el superlativo relativo es verdaderamente superlativo o si se trata del comparativo.

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