Filozofická fakulta Masarykovy univerzity v Brně



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5. GRADOS DE COMPARACIÓN

La gradación del adjetivo español tiene tres miembros. Estos tres grados se llaman: positivo, grado original o básico que expresa una cualidad en su valor neutral; comparativo, que se utiliza para contrastar la cualidad del adjetivo con las cualidades de otros objetos o personas, y superlativo, que expresa dicha cualidad en su máxima intensidad, sea en relación con el resto de un grupo (superlativo relativo), sea sin relacionarla con otros objetos (superlativo absoluto). Ambos, comparativo y superlativo tienen doble formación, interna y perifrástica.




5.1. POSITIVO

El grado positivo es la base léxica del adjetivo. Expresa una cualidad sin especificar su grado (como en Este libro es bueno o Este cuadro es maravilloso) y por eso existen dudas sobre si también debería ser incluido entre los grados de comparación.

Por otro lado existen muchos adjetivos que no admiten otro grado que el positivo por varias razones:


  • porque expresan la cualidad ya en extremo (absurdo, inmenso, absoluto...)

  • porque expresan un estado inamovible (ciego, mudo, casado...)

  • porque se trata de los colores (azul, rosa, violeta...)

  • porque forman una palabra compuesta (multicolor, malsano...)

  • porque son agudos terminados en -í (carmesí...)

  • porque son esdrújulos terminados en -eo, -ico, -voro, -gero, -fero

5.2. COMPARATIVO

A diferencia de latín donde la mayoría de los adjetivos era susceptible de recibir el grado comparativo mediante los procedimientos morfológicos (sufijos -ior, -ius), en español para ese objetivo no existe ningún medio semejante. La gradación del adjetivo español es analítica por lo cual el comparativo no se expresa por medio de la derivación sino por el uso de los adverbios más, menos y tan que se anteponen a los adjetivos en el grado positivo (más amable, menos largo, tan bonito).

La única excepción en la formación analítica del comparativo la presentan dos grupos de palabras:


  • cuatro formas comparativas derivadas del latín

  • otros comparativos de origen culto que han perdido su significado original de comparativo.

En el caso de estas formas «...los significados del adjetivo y de su cuantificador aparecen unificados en la expresión de un solo significante.»25
1) El primer grupo lo forman las cuatro formas comparativas derivadas del latín:

bueno → mejor

malo → peor

grande → mayor

pequeño → menor
Estas formas tienen diferentes raíces latinas y ya en latín pertenecían a un sistema irregular en el cual los miembros eran palabras distintas que se agruparon solamente por cierta semejanza de ideas; a saber, bonus, melior, optimus en latín tenían casi el mismo significado como si en español dijéramos bueno, perfecto, excelente.

Se trata de los comparativos de superioridad con un carácter verdaderamente comparativo, quiere decir que sus funciones son las mismas que las de los demás adjetivos (a diferencia de otras formas semejantes que también proceden del latín como anterior, posterior, superior, inferior...). En vez de estas formas, que siempre se construyen con la conjunción que, respectivamente podrían usarse las expresiones más bueno, más malo, más grande, más pequeño. Ambas fórmulas comparativas coexisten largo tiempo en español y en la mayoría de los casos tienen el mismo significado. No obstante, puede suceder que la conmutación de las dos formas cambie el significado de la frase:


El café brasileño es más bueno que el colombiano.

El café brasileño es mejor que el colombiano.
El café brasileño es más malo que el colombiano.

El café brasileño es peor que el colombiano.
Aun cuando es obvio que en estas dos parejas el contenido no cambia, pueden aparecer otras en las que no es posible sostener la identidad:
Juan es más bueno que honrado.

Juan es mejor que honrado.
Juan es más malo que engreído.

Juan es peor que engreído.
Como se puede apreciar, en este caso entre las frases de cada pareja ya no hay identidad de significado. De la primera frase se entiende que Juan posee la cualidad de bondad en mayor grado que la de honradez. La segunda nos da la noticia de que Juan posee una cualidad que supera a la de honradez.

Lo que pasa aquí es que los adjetivos mejor y peor son más bien formas valorativas que comparativas y aunque aparecen en las oraciones comparativas por el contenido se acercan más a los aumentativos y diminutivos.

Un caso similar es el de los pares de expresiones mayor / más grande y menor / más pequeño:
Mi cuaderno es más grande que el tuyo.

Mi cuaderno es mayor que el tuyo.
Mi cuaderno es más pequeño que el tuyo.

Mi cuaderno es menor que el tuyo.

Como podemos ver el contenido de las dos frases de cada pareja es equivalente. No obstante, existe un sentido diferente de los comparativos mayor y menor:


Juan es mayor que Pedro.

Juan es menor que Pedro.
En este caso los comparativos mayor y menor tienen el sentido bastante extendido en el cual se han lexicalizado con el valor de con más edad que y con menos edad que.

Parece entonces, en cuanto a las cuatro formas anteriormente mencionadas, muy dificultoso precisar definitivamente la existencia de un grado comparativo exclusivo del adjetivo español.

Cabe mencionar que las formas sintéticas son incompatibles con las marcas del grado comparativo, quiere decir con los cuantificadores más y menos. No es admisible decir: Juan es más mayor que tú o Mi libro es más mejor que el tuyo.
2) Además en español sobrevive un número concreto de las formas comparativas que proceden de los comparativos sintéticos latinos y que constituyen un sistema cerrado. Son los comparativos de origen culto que han perdido su sentido original y «a pesar de su forma, no se sienten hoy como comparativos.»26 Muchas de estas formas en español se comportan como cualquier otro adjetivo (exterior = de fuera, interior = de dentro, superior = de arriba, inferior = de abajo, anterior = de antes, posterior = de después) y como se puede ver, por su contenido semántico se organizan en parejas con los significados opuestos y correlativos: exterior / interior, superior / inferior, anterior / posterior... Pues se trata de comparativos que han conservado solamente su forma, sin embargo, tienen el significado de un positivo que no puede usarse en construcciones comparativas. Mientras podemos decir: Esta película es más larga que la otra o Esta película es peor que la otra, debemos decir: Esta película es superior a la otra. Uno de los indicadores que nos demuestran el hecho de que se trata de un positivo es el que como todos los positivos se refuerza con muy en vez de mucho como pasa en el caso de los verdaderos comparativos (muy inferior, muy anterior x mucho peor, mucho mayor). La única excepción la pueden formar las formas superior e inferior que mantienen cierto valor comparativo, a pesar de que forman la construcción comparativa con a (Su curiosidad es superior a su profundidad). Algunas de las formas mencionadas más arriba en la lengua moderna han llegado a tener un nuevo contenido (mayores = padres), de muchos se han derivado otras voces (mejorar, superiorato...).
No obstante, en la mayoría de los casos el comparativo en español tiene forma analítica. El grado comparativo lo usamos cuando queremos establecer una comparación entre dos realidades. Mediante el grado comparativo de los adjetivos podemos comparar a dos personas u objetos en torno a una cualidad (Juan es mayor que Estéban) o podemos comparar dos cualidades en una misma persona u objeto (Juan es más valiente que prudente). Para establecer una comparación es necesario que el adjetivo esté cuantificado y que se encuentre en una construcción comparativa. Se trata de «...una sobrestructura montada sobre el adjetivo mediante la cual se fija la intensidad con que se da el adjetivo por contraste con un término que se llama segundo término de la comparación.»27

En la construcción comparativa distinguimos:



  • dos segmentos X e Y.

(Mi hermano es más alto) (que yo.)

(José es menos simpático) (que Pablo.)

(Esta tinta es tan negra) (como aquella.)


  • el núcleo de la estructura comparativa. Es el núcleo sintáctico del segmento X.

Mi hermano es más alto que yo.

José es menos simpático que Pablo.

Esta tinta es tan negra como aquella.


  • un cuantificador comparativo. Los más comunes son: más, menos y tan (tanto, tanta, tantos, tantas).

Mi hermano es más alto que yo.

José es menos simpático que Pablo.

Esta tinta es tan negra como aquella.


  • el término intensificado por el cuantificador. Se trata de la base de valoración.

Mi hermano es más alto que yo.

José es menos simpático que Pablo.

Esta tinta es tan negra como aquella.


  • la partícula comparativa que indica el inicio del segmento Y. Las más comunes son: que, como, de.

Mi hermano es más alto que yo.

José es menos simpático que Pablo.

Esta tinta es tan negra como aquella.
Las estructuras que no respetan los aspectos formales mencionados no se consideran comparativas puesto que una formulación inapropiada puede causar una pérdida del significado. El término intensificado por el cuantificador en estas construcciones no debe ser necesariamente un adjetivo. La base de valoración puede ser por ejemplo un sustantivo, verbo o un adverbio.

En español el comparativo puede denotar un grado igual, menor o mayor comparando dos conceptos según lo que podemos distinguir tres variedades del comparativo:




indica que los dos miembros que participan en la comparación poseen la cualidad comparada en el mismo grado de intensidad. El comparativo de igualdad lo expresamos igual que en latín con el adverbio tan delante del adjetivo y con la conjunción como que precede al segundo término de la comparación:

Julia es tan linda como Graciela.


  • comparativo de inferioridad

indica que uno de los segmentos participantes en la comparación posee la cualidad comparada en un grado de intensidad menor que el otro. El comparativo de inferioridad se expresa por medio del adverbio menos antepuesto al adjetivo y con la partícula comparativa que:

El trabajo de Juan es menos productivo que el de Javier.


  • comparativo de superioridad

indica que uno de los segmentos de la comparación posee la cualidad comparada en un grado mayor que el otro. El comparativo de superioridad lo expresamos mediante el adverbio más que precede al adjetivo y con la conjunción que que se coloca delante del segundo término de la comparación:

Mi casa es más hermosa que la tuya.
Todos los comparativos son formas relativas ya que siempre sólo ponen en relación grados de una cualidad sin determinar la intensidad verdadera.

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