Filozofická fakulta Masarykovy univerzity v Brně



Descargar 349.96 Kb.
Página7/10
Fecha de conversión24.03.2017
Tamaño349.96 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

5.3. SUPERLATIVO

El tercer grado de la comparación que expresa una cualidad del objeto en su grado más alto de una escala se llama el superlativo. En latín solía expresarse por medio de una forma sintética a la cual le correspondían dos valores: el del llamado superlativo absoluto o elativo y el del superlativo relativo. «...el primero expresaba la cualidad poseída absolutamente por el objeto en alto grado; el segundo expresaba que el objeto poseía la cualidad en grado superior a todos los demás de su grupo.»28



Entonces, si tenemos dos frases:

«Ulixis vir fortissimus fuit.

Ulixis vir fortissimus omnis Graecia fuit.»29
la primera se puede traducir como Ulises fue un varón valentísimo y en este caso podemos ver que la forma fortissimus tiene el valor absoluto porque no existen otros miembros participantes en la comparación con los que pueda compararse. En cambio, la segunda frase se traduce como Ulises fue el varón más valiente de toda Grecia. Esta vez la forma fortissimus tiene un valor relativo porque existe un grupo de los portadores de la misma cualidad que, no obstante, en su caso no aparece en el grado tan alto como la de Ulises.

La forma sintética del superlativo latino terminada en -issimus, a, um y en algunos casos en -limus, a, um o -rimus, a, um se ha conservado en español, sin embargo, solamente con el valor absoluto sin la posibilidad de compararla con otros elementos. En español es una de las posibilidades como expresar el superlativo absoluto. El superlativo relativo, no obstante, se expresa de otra manera. La única modificación en la que difiere del comparativo analítico es la adición del artículo determinado. Por esta razón los lingüistas cuestionan si no se trata sólo de una individualización del comparativo.




5.3.1. SUPERLATIVO ABSOLUTO

El superlativo absoluto llamado también elativo en español puede expresar el grado más alto o intenso del adjetivo de tres distintas maneras: la primera es por medio de la derivación, añadiendo los sufijos -ísimo, -ísima; -érrimo, -érrima que presentan la variación morfológica de -issimus (fortísimo, calentísima; paupérrimo, libérrima...); la segunda por la anteposición del adverbio muy (muy amable, muy inteligente) y la tercera por medio de otros recursos formales, por ejemplo por la prefijación o añadiendo algún otro adverbio (requeteguapo, archiviejo, sumamente malo, horrorosamente feo...).

Todos los superlativos absolutos que proceden de estas tres posibilidades de creación los podemos dividir en dos grupos: los superlativos con la formación interna (superlativos sintéticos) y los superlativos con la formación perifrástica (superlativos analíticos). Los superlativos con la formación interna son todos los superlativos formados mediante la derivación sea por sufijación sea por prefijación. Al segundo grupo pertenecen todos los superlativos formados por medio de adición de un adverbio cuantificador.

Superlativo absoluto con la formación interna
En la mayoría de los casos aparecen los superlativos formados por medio de la sufijación. Se trata de los derivativos heredados del latín que toman las formas -ísimo, -ísima y -érrimo, -érrima que conservan el carácter de formación culta y literaria. Estos sufijos se añaden «...directamente al positivo tomado íntegramente (cordial / cordial-ísimo) o bien, desprendido de sus morfemas categorizadores o de algún sonido (alt-o / alt-ísimo; brev-e / brev-ísimo).»30

En algunos casos en español coexisten dos formas del superlativo absoluto con diferencias en su consonantismo: una de carácter literario, culto y otra de carácter coloquial, popular. Son por ejemplo las formas:



pulqu-érrimo y pulcr-ísimo

dificíl-imo y dificil-ísimo

amic-ísimo y amigu-ísimo

paup-érrimo y pobr-ísimo...
En caso de algunos pocos adjetivos no existe la forma coloquial del superlativo absoluto y aparecen solamente las formas cultas que no se usan con frecuencia en el habla corriente. Por lo tanto la única otra opción posible de crear el superlativo absoluto de estos adjetivos es por medio de la fórmula muy + adjetivo:

mísero → misérrimo (muy mísero)

fiel → fidelísimo (muy fiel)

célebre → celebérrimo (muy célebre)

libre → libérrimo (muy libre)...
Los adjetivos con la terminación -ble mantienen en el superlativo absoluto la forma latina, quiere decir que el sufijo -ísimo lo añaden a la raíz latina (con la única excepción de los adjetivos doble, feble y endeble que no proceden directamente del latín y por eso forman el superlativo absoluto de otra manera: feblísimo y endeblísimo):

noble → nobilísimo

amable → amabilísimo

agradable → agradabilísimo.

A veces puede aparecer un superlativo absoluto sin el adjetivo en positivo correspondiente como pasa en el caso de los adjetivos:



meritísimo (del adjetivo 'mérito' que ya no se usa)

benemeritísimo (del adjetivo 'benemérito', poco frecuente)

ubérrimo (del sustantivo 'ubre').
En castellano la terminación más frecuente es la -ísimo, -ísima. Se trata de un morfema esdrújulo (tónico), por lo cual el adjetivo pierde su acentuación. Entonces, la raíz del adjetivo no debería diptongar, no obstante, en la lengua coloquial y descuidada se han introducido también las formas populares analógicas que copian el diptongo del positivo de dicho adjetivo:

bonísimo y buenísimo (de bueno)

novísimo y nuevísimo (de nuevo)

certísimo y ciertísimo (de cierto)...
Cabe mencionar también el caso particular de los superlativos benevolentísimo, beneficentísimo, magnificentísimo y munificentísimo que son los superlativos latinos puramente literarios y por eso «..deben considerarse como pertenecientes a los paradigmas de los adjetivos positivos benévolo, benéfico, magnífico y munífico (lat. benevŏlus, benefĭcus, magnifĭcus y munifĭcus), como lo eran en latín clásico, y no al de los adjetivos derivados de participios benevolente (lat. benevolentem), beneficente (lat. beneficentem), magnificente (lat. magnificentem) y munificente (lat. munificentem), raros y desusados en español.»31

El superlativo en -ísimo, -ísima como todos los adjetivos puede variar de terminación para expresar alternaciones de género y número. En cuanto al género, tiene las terminaciones -o y -a, y eso aun en el caso de que el adjetivo en positivo sea genéricamente invariable.

En cuanto a los adjetivos terminados en consonante, el sufijo -ísimo se añade directamente al consonante final:

familiar → familiar-ísimo

cruel → cruel-ísimo

hábil → habil-ísimo...

Si el adjetivo termina en una sola vocal, esta vocal al añadir el sufijo -ísimo desaparece:



dulce → dulc-ísimo

guapo → guap-ísimo

prudente → prudent-ísimo...
En otros casos pasa que los adjetivos terminados en -ue, -uo inacentuados pierden su última vocal; los adjetivos que terminan en -ío pierden la vocal -o y los que terminan en el diptongo -io al añadir el sufijo -ísimo pierden el diptongo:

tenue → tenu-ísimo

exiguo → exigü-ísimo

vacío → vaci-ísimo

limpio → limp-ísimo...
A pesar de no estar sujetos a las reglas de formación de los superlativos absolutos, son normales en el uso los superlativos como cursi-l-ísimo, burlon-c-ísimo, joven-c-ísimo o serie-c-ísimo (de los adjetivos: cursi, burlón, joven y serio) cuya formación se explica como analógica con la formación de los diminutivos de estos adjetivos.

Carecen de inflexión superlativa:



  • algunos adjetivos cultos (veraz, sagaz...)

  • los nombres adjetivos de colores invariables de género que terminan en -a (rosa, malva...)

  • los adjetivos terminados en (baladí, carmesí...)

  • la mayoría de los terminados en -ío y -io (tardío, necio...)

  • algunos de los terminados en -ante y -(i)ente (tirante, patente...)

  • la mayor parte de los adjetivos esdrújulos terminados en -oe y -ico (férreo, lúdico...)

  • los adjetivos prefijados negativos (insólito, inhumano...).

Hace falta mencionar que los pocos adjetivos que para formar el superlativo adoptan el sufijo -érrimo, -érrima son formas cultas y de poca frecuencia en español. Son por ejemplo los superlativos:

libre → libérrimo

pobre → paupérrimo

pulcro → pulquérrimo

célebre → celebérrimo...
A la formación del superlativo absoluto interna pertenecen también las siguientes formas eruditas heredadas del latín:

bueno → mejor → óptimo

malo → peor → pésimo

grande → mayor → máximo

pequeño → menor → mínimo

alto → superior → supremo

bajo → inferior → ínfimo
Estas formas se usan en español casi exclusivamente como superlativos absolutos, a pesar de que en latín tenían tanto el valor absoluto como el valor relativo. Su función relativa la desempeñan las construcciones con el comparativo precedido por un artículo determinado: el mejor / el más bueno de..., el peor / el más malo de..., etc.

Solamente los superlativos máximo y mínimo han conservado, más o menos, un matiz relativo, no obstante, solamente «..sin expresar el segundo término de comparación, por lo general sobrentendido: el poder máximo es 'el poder mayor de todos'; el precio mínimo es 'el menor posible'.»32


En la lengua coloquial muy a menudo el superlativo absoluto se expresa por la prefijación. Se trata de la tendencia de formar los superlativos por medio de prefijos como re-, super-, extra-, etc. El prefijo con la tradición más larga es re-. Se utiliza desde el siglo XVI y no sólo con adjetivos sino también con algunos sustantivos y adverbios. Muy conocidos son también los prefijos rete- y requete- derivados de éste. La lista más o menos completa de dichos prefijos es la siguiente:

re- (re-bueno)

rete- (rete-bueno)

requete- (requete-bueno)

archi- (archi-bueno)

sobre- (sobre-bueno)

super- (super-bueno)

extra- (extra-bueno)

per- (per-bueno).
Superlativo absoluto con la formación perifrástica
La formación perifrástica del superlativo absoluto contiene todas las formas analíticas posibles. La manera más frecuente de la formación perifrástica se consigue por medio de la adición del adverbio de cantidad muy delante del adjetivo en el grado positivo. Esta forma es muy antigua. Hasta el siglo XVI, cuando apareció la influencia culta, superaba en el empleo el superlativo absoluto interno. En realidad no existe diferencia real entre la forma interna y la perifrástica del superlativo absoluto, salvo un leve matiz de énfasis. Las formas malísimo y muy malo son permutables.

El mismo efecto de la forma perifrástica creada con el adverbio muy se consigue por reiteración léxica del adjetivo (Es una muchacha guapa guapa) o por anteponer al adjetivo en el grado positivo en vez del adverbio muy alguno de los adverbios siguientes:



bien, enormemente, extraordinariamente, horriblemente, horrorosamente, impresionantemente, increíblemente, sumamente, verdaderamente, etc.
Cabe mencionar que resulta redundante e inadmisible agrupar el superlativo terminado en -ísimo con el adverbio muy u otros adverbios semejantes. No es correcto usar por ejemplo el agrupamiento muy malísimo. Esta expresión y otras creadas de la misma manera suelen emplearse en el habla vulgar con intención hiperbólica y acentuadora.

5.3.2. SUPERLATIVO RELATIVO

El superlativo relativo «...señala el componente o componentes de un grupo que se distinguen de los demás por poseer en mayor grado una cualidad.»33, quiere decir que expresa el grado máximo o mínimo de una cualidad de un objeto en relación con otros portadores de la misma cualidad.

El superlativo relativo se puede formar de dos maneras: añadiendo al adjetivo en el grado positivo un adverbio de cantidad (más o menos) precedido del artículo determinado o por medio de añadir el artículo determinado delante de un comparativo sintético (mejor, peor...):

Jacinto es el muchacho más hablador de la clase.

Son las menos amistosas.

Juan es el peor de mis amigos.
Sin embargo, tanto por su significado como por su forma podemos considerar el superlativo relativo más una variante del comparativo que podríamos denominar «...'comparativo de excelencia' o 'comparativo relevante'.»34

1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal