Fondos Soberanos: Salvemos a usa parte I: Un auxilio bien cobrado



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La vivienda y la industria siguen en horas bajas
Parte de la urgencia que Bernanke considera necesaria en un paquete de estímulo fiscal responde al mal momento de la economía. Ayer se supo que en diciembre el inicio de nueva construcción de viviendas cayó un 14%. En 2007 el porcentaje fue del 25%, el mayor desde 1980. Además, el índice de la Reserva Federal de Filadelfia de producción industrial mostraba una caída de -20,9 puntos en enero cuando en diciembre la lectura era de -1,6. Bernanke dijo ayer que no prevé una recesión pero sí un crecimiento más lento, “por debajo de la tendencia en el primer semestre de 2008”. Cree que en la segunda parte del año la economía puede animarse pero que el crecimiento será lento “posiblemente hasta 2009”.
Para este responsable económico “hay características de este periodo que son únicas, la situación de los mercados, el precio del petróleo y el sector de la vivienda”. En el lado positivo, cree que EEUU tiene una economía muy resistente y el sector exportador vive un buen momento. Además no teme por sus socios comerciales. Bernanke dice que “Europa no hace frente a los mismos problemas económicos que EEUU. Tienen abiertas cuestiones crediticias pero por la internacionalización de los productos financieros. En la Fed no vemos el potencial de desaceleración que vemos en EEUU, en Asia o Europa”. El presidente de la Fed, explicó que vigilan las perspectivas inflacionistas pero volvió a repetir que rebajará los tipos decisivamente.
En un reportaje que publicará el fin de semana The New York Times, Paul Volcker, presidente de la Fed entre 1979 y 1987, dice que cree que “Bernanke está en una situación difícil”. “Se han mantenido demasiadas burbujas durante mucho tiempo”. Según Volcker, “la Fed no tiene realmente el control de la situación”.
- La Casa Blanca, el Congreso y la Fed hacen piña contra la recesión (Negocios.com - 18/1/08)
“Madrid.- Estados Unidos dio ayer ejemplo de unidad de las instituciones ejecutivas, legislativas y monetarias frente a la crisis económica. La Casa Blanca, el Congreso, los dos principales partidos (en estos días en campaña presidencial) y el banco central se pusieron de acuerdo para perfilar un doble plan de incentivos, fiscales y monetarios, con el que evitar que el país caiga en recesión.
Esta unidad, es cierto, se ve facilitada en EEUU frente a la zona euro por el hecho de que se trata de un único país y por la doble misión que tiene la Fed y que, a diferencia de lo que ocurre con el BCE, exige a su jefe no sólo velar por la estabilidad de la inflación, sino también dar apoyo al crecimiento y la estabilidad de la economía.
En Europa, donde algunos Gobiernos reclaman más coordinación y un mayor diálogo con el BCE (que éste a menudo ve como injerencia en su soberanía), la tarea de aunar esfuerzos es más ardua. La eurozona dispone de unidad monetaria, sí, pero la forman 15 países con situaciones diferentes. Y la UE consta de 27 socios aún más divergentes en ciclo.
Notable diferencia
Al BCE el Tratado le atribuye un único mandato, el tradicional de la banca central, velar por la estabilidad de precios y atajar todo derrape inflacionista, lo que le desliga oficialmente de apoyar planes de estímulo económico. Estas diferencias quedaron de manifiesto ayer, día en el que el creciente temor a una parálisis económica en Occidente en 2008, y el pánico a que una posible recesión en EEUU golpee la coyuntura planetaria movilizó a los gobiernos europeos y norteamericanos en busca de fórmulas de rescate.
En EEUU, el miedo a la recesión unió ayer a todos los estamentos en el objetivo común de evitar el desplome. Tanto el presidente Bush como los líderes republicanos y demócratas del Congreso (con los que habló de un amplio plan de estímulo) y la Fed se juramentaron en pactar un programa de rescate para reanimar a la primera economía global.
El presidente de la Fed, Ben Bernanke que ayer habló ante el Congreso, fue muy claro en su análisis y en la exposición del mismo, así como en su apoyo al plan de estímulo que esbozan Casa Blanca y Congreso.
En principio, la Fed no pronostica recesión en EEUU, sino crecimiento muy débil, por debajo del potencial, y es algo que durará hasta inicios de 2009. A ello ha llevado especialmente el hundimiento inmobiliario y la crisis financiera y crediticia por el subprime. La situación en los mercados “sigue siendo muy frágil” y la caída de la vivienda seguirá pesando durante gran parte de 2008, según el jefe de la Fed.
Para salir del agujero, y evitar el riesgo de recesión Bernanke dijo no sólo que está dispuesto a proceder a nuevos e “importantes recortes de los intereses”, sino a respaldar todo plan de estímulo fiscal y relanzamiento económico, siempre que sea “inmediato, temporal y eficaz” y, sobre todo, “que esté bien diseñado”. “El estímulo fiscal, unido al monetario, darían un apoyo más amplio que el derivado de la acción monetaria en solitario”, indicó. Sin embargo, alertó de que un plan mal concebido sería contraproducente.
Poco antes la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y el líder de la minoría republicana, John Boehner, dijeron que alcanzaron un acuerdo para un plan bipartidista, dirigido a la clase media y a las empresas, de carácter temporal, por entre 100.000 millones y 125.000 millones de dólares y con incentivos al consumo.
Pelosi ya se reunió el lunes con Bernanke para discutir un paquete de estímulo y ha pedido una cita con el presidente Bush, que ayer defendió en público la necesidad del plan de alivio. La Casa Blanca perfila su propia versión, con devoluciones fiscales, y si Congreso y Ejecutivo superan diferencias sobre contenido y alcance, Bush podría dar a conocer el plan común en su discurso sobre el Estado de la Unión del 28 de enero.
Tras dejar claro Bernanke su disposición a participar en los planes de estímulo, Wall Street ya sólo se pregunta cuándo bajará tipos y en qué magnitud. La mayoría da por hecho que la próxima baja será a fin de mes, aunque quizá Bernanke decida esperar a que los planes de rescate estén configurados. Sobre la cuantía, se esperan 0,50 puntos, aunque algunos prevén ya 0,75. La compañera en la Fed de Bernanke Sandra Pianalto corroboró ayer que el banco “tendrá que ser muy flexible” ante la situación.
Datos demoledores
Ayer EEUU dio nuevas e inquietantes muestras de deterioro: la construcción de viviendas nuevas cayó el 14,2% en diciembre, el peor dato en 16 años, y el índice de actividad de la Fed de Filadelfia se desplomó de -1,6 a -20,9 puntos en enero. De momento, la buena noticia es que el miedo a la recesión en EEUU y una menor demanda de crudo ha bajado el barril a menos de 90 dólares.
Europa no ve un declive grave, pero rebaja sus previsiones
La situación es grave, pero no alarmante y Europa mantiene fuertes sus fundamentos, aunque se verá dañada por el contagio del enfriamiento en EEUU. Los responsables de Finanzas de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y la Comisión se vieron en París para analizar medidas para combatir el declive económico y perfilar la cita de líderes de los cuatro europeos del G-7, el 29. Recetas anti-crisis, eso sí, no se filtró ninguna.
La francesa Lagarde, el alemán Steinbrück, el británico Darling, el italiano Padoa-Schioppa y el comisario Almunia señalaron que no ven ralentización pronunciada en Europa, aunque las turbulencias se mantendrán durante meses, y reclamaron mayor transparencia en los mercados y más coordinación en la supervisión contra crisis como el subprime.
Los ministros insistieron en que en la economía “los fundamentos son buenos”, aunque admitieron que las turbulencias, cuyo alcance ha estado limitado a los mercados financieros, sin dañar la economía real, “son una amenaza”. Eso sí, para Almunia, “no se puede ignorar” el riesgo que impone la crisis financiera sobre el crecimiento en 2008 y 2009. Pero los propios Gobiernos contrarrestaron su intento de desdramatizar: Lagarde dijo que baja del 2%-2,25% al 2% el crecimiento de 2008; Berlín, que hace unos días lo redujo del 2% al 1,8%, lo bajó al 1,7% e Italia otea un 1%”.
- Con el apoyo de Bernanke, el plan de estímulo fiscal avanza a toda velocidad

(The Wall Street Journal -online- 18/1/08)



(Por Sarah Lueck, John McKinnon y Michael M. Phillips)
“Washington.- El presidente George W. Bush y el Congreso estadounidense están apretando el acelerador para acordar un paquete de medidas para estimular la economía. La urgencia es impulsada por el deterioro económico, la caída del mercado bursátil y la creciente sensación pública de inseguridad.
Se espera que Bush anuncie hoy las principales directrices del paquete de estímulo económico, que probablemente incluya una devolución de impuestos en torno a los US$ 500 por contribuyente y exenciones tributarias para alentar a las empresas a comprar nuevos equipos.
Todo esto está creando un clima político inusual en Washington, en donde la inacción y las luchas internas fueron la norma durante buena parte del año pasado. Ni los demócratas ni los republicanos quieren ser vistos como un obstáculo para lograr un compromiso con respecto al paquete de estímulo, por temor a incurrir en la ira de los votantes, los cuales se han visto afectados por la caída en los valores de las viviendas, los altos precios de la gasolina y el combustible para calefacción, además de los costos médicos.
El rápido apoyo al paquete de estímulo económico ha sido impulsado, en parte, por la preocupación de los congresistas, especialmente los republicanos, muchos de los cuales regresaron de las vacaciones de fin de año con muchas quejas de sus constituyentes. “Técnicamente, puede que sea o no sea una recesión, pero ciertamente se siente como una”, aseveró el representante republicano Phil English en una reciente audiencia sobre la economía.
Es la economía...
La magnitud de la frustración de los electores por el deterioro de la economía y la falta de iniciativa por parte del Congreso está obligando a ambos partidos a dejar de lado las riñas políticas que son tan comunes en el contexto de un año de elecciones.
“El futuro se ve sombrío”, dijo el representante William Lacy Clay, un demócrata del estado de Missouri, que cuenta cómo la gente se le acerca en el supermercado y durante los recorridos por los negocios locales para pedirle que hagan algo. “Mi esperanza es que podamos responder con prontitud”. Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, aportó su grano de arena al sugerir que a la economía podría venirle bien una inyección de adrenalina fiscal.
En su testimonio ante el Comité del Presupuesto de la Cámara de Representantes, Bernanke aseguró que los estímulos fiscales “podrían ayudar en un principio” y podrían reforzar los recortes de las tasas de interés ejecutados por la Fed, pero advirtió que “el diseño y la implementación” son “extremadamente importantes”. El presidente del banco central estadounidense dejó en claro que no está prediciendo, en absoluto, una recesión, pero reconoció que cree que la economía “crecerá a un ritmo relativamente lento” este año.
Aún existe la posibilidad de que los enfrentamientos políticos entorpezcan un acuerdo. Los demócratas regresaron irritados tras una conferencia telefónica entre la Casa Blanca y los líderes del Congreso por cómo se estaba desarrollando la situación. En particular, estaban enojados por cómo Bush está presentando algunas de sus propuestas antes de reunirse con los principales legisladores para cerrar un acuerdo, según los asesores de los congresistas. También se mostraron molestos por su concentración en las medidas tributarias en vez de las relacionadas al gasto fiscal. Una fuente cercana describió la llamada como “superficial”.
Según Dana Perino, la portavoz de la Casa Blanca, Bush se unió a la teleconferencia iniciada por el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, compartió sus perspectivas y escuchó las sugerencias de los legisladores. “Les dijo que pedirá una medida efectiva de crecimiento temporal y que estipulará mañana los principios de lo que sería un acercamiento efectivo y lo que no”, dijo Perino. Según la portavoz es demasiado pronto para decir qué es lo que incluiría el susodicho paquete, que está siendo configurado por Paulson. Aún se están negociando los contornos exactos de un paquete final. Una decisión crucial tiene que ver con quién recibirá los cheques de reembolso.
Los demócratas podrían tratar de excluir a los contribuyentes de altos ingresos. Los republicanos, por su parte, podrían tratar de excluir a quienes no pagan impuestos. También es poco claro la forma en que el Senado, que no ha regresado de su período de descanso, vaya a reaccionar a estas ideas.
Camino a un acuerdo
Sin embargo, se superó un gran obstáculo cuando el gobierno señaló que podría aceptar un proyecto de ley que no hiciera permanentes los recortes fiscales del presidente Bush, aunque eso ha sido parte fundamental de su agenda económica. Se espera que estos recortes expiren en 2010.
Más allá de los impuestos, los líderes del Congreso han tratado un paquete que podría incluir una extensión de los beneficios de desempleo, el cual podría ayudar a las familias a amortiguar la desaceleración económica que se avecina, lo mismo que algunos tipos de asistencia federal a los estados.
Nancy Pelosi dijo que hay un “acuerdo general” respecto a las medidas que el paquete de estímulo fiscal debería incluir. “Yo esperaría que de aquí a un mes podríamos estar viendo los efectos de la legislación que hemos aprobado”, dijo Pelosi.
Perino manifestó que Bush “está ansioso de consultar en forma permanente y cooperar con el Congreso”. Agregó que el mandatario estadounidense aguarda “una resolución veloz, de modo que la economía reciba la inyección temporal, en la que todos estamos de acuerdo”.
- El sector financiero seguirá bajando en 2008 y 2009, según Standard & Poor's (Negocios.com - 19/1/08)
“París.- El actual “desplome” del sector financiero continuará en 2008 y 2009 y pondrá a prueba la solvencia de los bancos, según afirma la agencia de calificación crediticia
En su último informe, titulado “Tras el boom crediticio, bancos y brokers se enfrentan a un año discreto en 2008”, la agencia indica que el mercado de finanzas estructuradas se ha visto “significativamente afectado”, y apunta que “puede llevar varios años” la vuelta a la normalidad del mismo. En concreto, el documento afirma que, hasta la fecha, los principales grupos financieros han reconocido amortizaciones de 90.000 millones de dólares relacionadas con inversiones en obligaciones de deuda colateralizada (CDO), valores “subprime” y préstamos apalancados.
“La caída aún no ha terminado porque se produce en un contexto de relativa fortaleza en el crecimiento global y tasas de impagos históricamente bajas en las empresas”, señala el analista de crédito de S&P, Scott Bugie. “Aunque las amortizaciones de CDO han acaparado los titulares, de igual importancia son los riesgos sistémicos que la caída ha subrayado”, añade Bugie.
En este sentido, la agencia de calificación apunta que, debido a que el riesgo hipotecario “subprime” se encuentra “incrustado” a lo largo y ancho del sistema financiero, la bajada del mercado estadounidense de vivienda, especialmente en el segmento “subprime”, ha provocado una serie de hechos negativos en los mercados globales de deuda. Asimismo, el informe pronostica que en el presente curso, los ingresos de los bancos e intermediarios financieros probablemente continuarán la senda de debilidad iniciada en el segundo semestre de 2007, especialmente en EEUU.
Además, S&P apunta que la calidad crediticia en EEUU y en el sector financiero de consumo en Europa probablemente se verá erosionada, y los problemas en la financiación hipotecaria pueden extenderse al sector comercial inmobiliario, añadiendo presión a su evolución. “Los ingresos en 2008 también sufrirán los efectos de pérdidas adicionales en productos de inversión estructurada respaldados por hipotecas “subprime” y otros activos”, afirma la agencia.
Sin embargo, S&P anticipa que esta caída de los ingresos en 2008 no provocará una cascada de rebajas en el “rating” de las entidades, puesto que la mayoría de los bancos cuentan con sólidas franquicias y recursos financieros que les permitirán resistir un significativo periodo de tensión.
Oportunidades para los más fuertes
“Las mayores y más complejas instituciones financieras cuentan con ratings “AA” y “A”, reflejando una todavía amplia capacidad de resistir un entorno aún más complicado, tal y como esperamos que suceda en 2008”, apunta Bugie. Como regla general, la agencia de calificación sugiere que los ciclos negativos de crédito ponen a prueba la solvencia de las compañías y provocan una mayor divergencia en los “ratings”. “Esto es lo que esperamos en 2008. El aumento de las dificultades en 2008 aumentará la presión sobre las entidades con relativas debilidades, mientras que proporcionará oportunidades para reforzar sus posiciones de mercado a los grupos más fuertes”, concluye el documento”.
- En esta ocasión, la recesión en EEUU sería más profunda que en 1991 y 2001 (The Wall Street Journal -online- 20/1/08)

(Por Justin Lahart)


“Estados Unidos sólo ha padecido dos recesiones en los últimos 25 años y ambas fueron cortas y leves. Hay buenas razones para temer que la recesión que se avecina, si es que llega, pueda ser peor. El sector inmobiliario está en medio de su peor bajón desde los años 70. Eso ha provocado el desplome del mercado hipotecario y las firmas financieras, que tratan de contener sus pérdidas, han dificultado la entrega de créditos, incluso a los prestatarios poco riesgosos.
La combinación de fuertes cargas de deuda, los altos precios de la energía y los alimentos y un mercado laboral que se debilita ha llevado a que los hogares estadounidenses se ajusten el cinturón. El gasto de los consumidores, que durante mucho tiempo ha sido un motor de la economía, se está tambaleando.
Este escenario presagia algo más grave que la recesión de 2001, que sólo duró ocho meses, afirma el economista David Rosenberg, de Merrill Lynch. Durante ese bajón el Producto Interno Bruto declinó un suave 0,4%, pero el gasto de los consumidores no se contrajo durante ningún trimestre, sólo se desaceleró.
La recesión de ocho meses que terminó a comienzos de 1991 podría ser una mejor guía. La economía se vio afectada por un bajón en el mercado inmobiliario y problemas de crédito. Entre su punto más alto y más bajo el PIB se contrajo 1,3% y el gasto de los consumidores decayó.
La crisis inmobiliaria actual es peor, afirma Rosenberg, y la consiguiente crisis financiera es mucho más severa que la de inicios de los años 90. Los economistas Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, y Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, concuerdan con este diagnóstico. Afirman que la actual crisis parece encaminada a ser al menos tan severa como los cinco mayores descalabros financieros que han afectado el mundo industrializado desde fines de la Segunda Guerra Mundial.
En un reciente artículo, ambos economistas sostienen que, si las experiencias pasadas sirven de guía, entonces la economía estadounidense está en problemas. “Si Estados Unidos no experimenta una desaceleración significativa y prolongada de su crecimiento, (el país) bien podrá considerarse con mucha suerte o incluso aún más “especial” de lo que sugieren las teorías más optimistas”, dice el documento.
El problema de no saber
Una razón por la que las grandes crisis causan tanto daño es que las instituciones financieras tienen dificultades para manejar y proyectar sus pérdidas, lo que las vuelve reacias a prestar dinero. La semana pasada, Citigroup Inc. y Merrill Lynch & Co. reportaron miles de millones de dólares en pérdidas, las que se suman a las multimillonarias pérdidas registradas en el segundo semestre de 2007. Citigroup dijo que está aplicando estándares más estrictos para sus tarjetas de crédito.

“Una parte del problema es el no saber”, dice Carmen Reinhart. “Mientras más tiempo pase sin saber cuáles serán las pérdidas, más tiempo demorará encontrar una resolución”. Japón fue el ejemplo más extremo, dice, ya que la incapacidad del país de juzgar de manera apropiada las pérdidas del colapso bursátil e inmobiliario de inicios de los 90 llevó a “una década perdida” en cuanto a crecimiento económico.


Una diferencia crucial entre EEUU y Japón es que la Reserva Federal está recortando las tasas de interés y parece dispuesta a realizar reducciones aún más profundas.
El Banco de Japón, en cambio, continuaba elevando las tasas un año después del estallido de la burbuja. Además, tanto el Congreso como la Casa Blanca han prometido un paquete de estímulo fiscal, mientras que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha presionado a favor de un plan que ayudaría a impulsar el gasto este año.
Las empresas, al menos las que no pertenecen a la industria bancaria o de bienes raíces, también podrían contribuir a aliviar una recesión. Sus finanzas están mucho mejor ahora que en 2001 y aún disponen de un amplio acceso al crédito. Luego de apuntalar sus balances generales tras la crisis de 2001, las compañías estadounidenses fueron más lentas en contratar a nuevos empleados. Esto significa que no podrán realizar profundos recortes de puestos de trabajo, afirma el economista Jan Hatzius, de Goldman Sachs.
Una víctima: el consumidor
Robert Gordon, economista de la Universidad Northwestern, en Illinois, y miembro de la Agencia de Investigación Económica (el órgano que suele determinar cuándo comienzan las recesiones, aunque normalmente mucho después de los hechos), tiene la esperanza de que el crecimiento internacional refuerce la economía estadounidense. Destaca que las exportaciones estadounidenses -que han crecido con rapidez y que representan una participación del PIB que es el doble a la de la construcción de viviendas- continuarán a un paso fuerte, aliviando el impacto del declive inmobiliario.
Aún así, piensa que se avecina una recesión y que los desafíos que enfrentarán los consumidores serán más severos que en las dos recesiones previas. Además de los problemas en el mercado de las viviendas e hipotecas, los mayores costos de los alimentos y la energía afectarán el presupuesto de los hogares.
“Si bien la energía ya no es una parte tan importante del presupuesto de los consumidores como lo fue en los años 70, y tampoco los alimentos, el apretón afectará el consumo de todo lo demás”, afirma. “Creo que veremos una constante presión sobre las ventas minoristas ajustadas a la inflación”. Robert Barbera, un economista de la firma de servicios de corretaje Investment Technology Group Inc., con sede en Nueva York, concuerda: “Los consumidores formarán parte de esta recesión de una manera como no ocurrió en 2001”. Incluso si EEUU sólo enfrenta una recesión suave, las presiones sobre el gasto harán que la mayoría de los estadounidenses sientan que el bajón es peor que los dos anteriores”.

- La renta variable europea sufre el grueso del castigo mundial, con caídas de hasta el 7% (Negocios.com 22/1/08)

(Por M. Berzosa / R. Martínez)
“Madrid.- Lunes negro en la bolsa, ante el temor a una recesión y como reacción al plan anticrisis del viernes del presidente de EEUU, George W. Bush, calificado de insuficiente por los expertos.
El detonante último de esta situación fue la brusca caída, el viernes, del índice de mercado de aseguradoras de bonos. Y es que otro síntoma del miedo que atenaza a los inversores son los máximos alcanzados por los contratos de cobertura de riesgo de impago de deuda (los conocidos como credit-default swaps, o CDS) por el miedo a un alza de la morosidad.
Asia cogió el testigo de Australia, que cayó el 3%. El miedo provocó desplomes superiores al 7% en India y al 5% en Hong Kong. El Nikkei japonés cedió casi el 4% y “fue el principal detonante del pánico y de que todos descontasen que la recesión se acerca”, dijo Gaesco.
Pablo García, de Oddo Securities, explicó que China e India no van a poder sustituir a EEUU como principales consumidores, por lo que el mercado entendió que las exportaciones asiáticas decaerán por el esperado enfriamiento de la primera economía del mundo.

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