Gestión y conservación de suelos y aguas



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GESTIÓN Y CONSERVACIÓN DE SUELOS Y AGUAS

3er curso de Ciencias Ambientales

Carlos Dorronsoro

cfdorron@ugr.es

Departamento de Edafología y Química Agrícola

Facultad de Ciencias

Universidad de Granada

Tema 16. Evaluación de Suelos. Conceptos. Parámetros evaluadores. Sistemas de evaluación. Evaluación general de los suelos.
OBJETIVOS CONCRETOS

En este tema se quiere enseñar:

1. Lo que se entiende por Evaluación de Suelos, su diferencia con la Evaluación de Tierras y las dificultades de la Evaluación de Tierras.

2. Las distintas filosofías de los sistemas de Evaluación de Suelos.

3. Los parámetros que se utilizan para evaluar a los suelos.

4. Obtener una evaluación general y rápida de los suelos.

1. Conceptos

Como es sabido, el suelo es un componente del medio natural que adquiere su morfología y propiedades después de una lenta y larga evolución tras alcanzar un equilibrio con las condiciones ambientales. Es pues un ente natural en cuya evolución no está prevista, de ningún modo, su utilización por parte humana. Sin embargo, desde que el hombre del neolítico dejó de ser recolector y cazador para transformarse en agricultor y ganadero, el suelo viene soportando una explotación intensiva. Han sido unos 10.000 años de utilización irracional del suelo por el hombre, que lo ha empleado para todo tipo de uso sin otro objetivo que sacarle el máximo rendimiento. Como resultado, el suelo ha llegado a nuestros días intensamente degradado hasta el punto de encontrarse gran parte de nuestras tierras de labor, especialmente en las regiones áridas y semiáridas, en una situación de deterioro irreversible. Para invertir esta dramática situación, la única solución pasa por un uso racional del suelo, es decir, utilizar cada suelo para aquello que presenta mejores características y programar su manejo de manera que se cause la mínima degradación. Y esto es precisamente el fin último de la Evaluación de Tierras.


La Evaluación de Tierras es un sistema de clasificación aplicado que evalúa la capacidad del suelo para su utilización óptima, es decir, obtener máximos beneficios con mínima degradación. Puede definirse como “cualquier método que mida, o sea capaz de predecir, el uso potencial de una tierra”.
Los distintos tipos de suelos presentan propiedades muy diferentes (figura 1), por lo que su respuesta frente a cada tipo de utilización es muy diferente y la Evaluación de Tierras se basa en que esta respuesta es función de estas propiedades y por tanto conociendo estas se puede predecir el comportamiento del suelo frente a una determinada utilización.

Figura 1. Si recordamos algunos tipos de suelos representativos podemos ver lo diferentes que son. Sus propiedades son muy distintas: profundidad, horizonación, contenidos en materia orgánica, carbonatos, pH, etc.


Del estudio de las propiedades se puede inferir distintos grados de idoneidad del suelo para cada fin propuesto. Estos grados se reflejan en unos mapas de capacidades o aptitudes de uso, sobre los cuales se hacen las correspondientes recomendaciones de uso para la planificación racional del suelo y del territorio.
Las dos ideas básicas de la Evaluación de Suelos son:
1. No todos los suelos son iguales. La Evaluación de Suelos está basada sobre la idea de que la respuesta del suelo a un determinado uso es función de sus propiedades, y por tanto conociendo estas se puede predecir su comportamiento. Desde un estudio de las propiedades se puede establecer distintos grados de idoneidad de un suelo para un determinado uso (y por tanto clasificarlo).
2. El uso degrada al suelo. El objetivo final de la Evaluación de Suelos es establecer el grado de idoneidad de un suelo para un uso, pero no exclusivamente desde el punto de vista de los rendimientos actuales sino teniendo en cuenta la degradación soportada por el suelo. Esta degradación representaría una pérdida de productividad futura. Por tanto se ha de perseguir el máximo rendimiento actual sin comprometer el futuro, en definitiva: máximos beneficios con mínimo deterioro.



    1. ¿Evaluación de Tierras o Evaluación de Suelos?

Como se pretende que la Evaluación de Tierras ofrezca resultados prácticos que se puedan materializar en los planes de ordenación del territorio, los estudios de Evaluación de Tierras no pueden quedar limitados al análisis del medio físico del suelo sino que han de ir acompañados de los correspondientes estudios socioeconómicos que permitan valorar la rentabilidad de los usos de la tierra propuestos en base al análisis de costos/beneficios y demanda. La Evaluación de Tierras permite predecir el comportamiento biofísico y económico de las tierras para usos actuales y potenciales.


De lo anteriormente expuesto se deduce que los estudios de Evaluación de Tierras han de ser realizados por un equipo interdisciplinar, compuesto por científicos de suelos, edafólogos, agrónomos, ecólogos, geógrafos, sociólogos y economistas, entre otros. Un equipo tan diverso es muy difícil de conjuntar, dada la formación científica tan diversa y el enfoque partidista y la terminología científica de cada especialista. Es por esto que, como han puesto de manifiesto numerosos autores los estudios completos (biofísicos y económicos) de Evaluación de Tierras han sido hasta el momento muy escasos, quedando reducidos la gran mayoría de ellos a estudios del medio físico, por lo que el término de Evaluación de Tierras resulta muy confuso.
Dada la indudable importancia que representa el estudio del suelo en una Evaluación de Tierras, se ha propuesto el término de “Evaluación de Suelos” para el estudio de la evaluación de las propiedades del suelo como una fase previa en la Evaluación de Tierras. Entendiendo las propiedades del suelo en su sentido más amplio, incluyendo tanto a las intrínsecas (las del suelo en sí mismo: profundidad, textura, etc) como a las extrínsecas (de la superficie del suelo: topografía, clima, hidrología, vegetación y uso, etc).
En un principio se utilizaron los términos de “Evaluación de Suelos” y “Evaluación de Tierras” indistintamente pero pronto se impuso el término de Evaluación de Tierras y el término de Evaluación de Suelos quedó en desuso. El desarrollo realizado hasta la fecha por los estudios de Evaluación de Tierras aconsejan retomar el término de Evaluación de Suelos y aplicarlo en su sentido más amplio, ampliando su significado a todas las características que afectan al suelo, ya sean las propiedades del suelo en sí mismo como todas aquellas relacionadas con su superficie, separándolo del término de Evaluación de Tierras. Evaluación de Suelos será así semejante a lo que hoy se entiende por Evaluación de Tierras pero excluyendo todas las características sociales, económicas y políticas.
La Evaluación de Suelos se analizará posteriormente desde una perspectiva político social y económica para desarrollar la Evaluación de Tierras que será la base para la planificación regional final.
Al proceder de esta manera, separando la Evaluación de Suelos, como base para la Evaluación de Tierras se persiguen varios objetivos:


  1. Facilitar la realización de estudios de Evaluación de Suelos por los científicos de suelos (edafólogos), que están plenamente capacitados para la evaluación de los suelos pero que encuentran gran dificultad en la valoración de los aspectos politicosocioeconómicos, tales como mano de obra, nivel de capacitación, disponibilidades de maquinaria, tamaño y situación de las fincas, costes, inversiones, demanda de mercados, infraestructuras, redes de distribución, capitales propios, subvenciones oficiales, políticas agrarias, etc.




  1. Evitar la confusión que el uso actual de Evaluación de Tierras ha generado. Ya que frecuentemente se ha usado este término para evaluar sólo aspectos biofísicos de los suelos sin complementos politicosocioeconómicos.




  1. Proporcionar unos documentos basados en datos biofísicos mucho más estables que los aspectos politicosocioeconómicos, de carácter muy variable, dependientes de decisiones económicas, sociales, políticas y de mercado.




  1. Al estar los estudios de Evaluación de Suelos basados en datos biofísicos bastante estables, sus evaluaciones pueden ser fácilmente adaptadas según los cambios coyunturales.




  1. Como bien han indicado muchos autores, un plan de Evaluación de Tierras sin contar previamente con unos clientes concretos carece de sentido. La Evaluación de Tierras ha de realizarse a petición de un cliente, ya sea a nivel individual, o grupos (sociedades, cooperativas) o gobiernos (locales o nacionales) y ha de estar respaldada por la necesaria normativa legislativa que permita implementar el plan en la práctica. Pero esta situación, desgraciadamente, no es ni mucho menos frecuente. Así si nos atenemos a esta situación ideal los estudios de Evaluación de Tierras quedarían restringidos a contadas ocasiones. Sin embargo, pensamos que los estudios de Evaluación de Suelos pueden ser válidos por sí mismos, sin necesidad de una petición previa, simplemente la Evaluación de Suelos se puede realizar en cualquier momento como un importante aporte para conocer la calidad de los suelos de una región, como un recurso medioambiental, tan importante como puede ser conocer los tipos básicos de suelos, la litología, la geología, la hidrología, etc.

Evaluación de Suelos + Evaluación politicosocioeconómica = Evaluación de Tierras


La Evaluación de Tierras será necesaria tanto para un estudio regional de planificación del territorio como para el caso particular de un cambio en el uso de una parcela concreta. La Evaluación de Tierras ha de ser capaz de predecir el comportamiento concreto de un suelo para un uso nuevo. Pero al enfocar un plan de Evaluación de Tierras hay que tener siempre presente que bien realizado debe de producir importantes beneficios mientras que mal calculado conllevará inevitablemente a grandes pérdidas y, aún peor, a degradaciones irreversibles.

1.2. Necesidad de la Evaluación de Suelos.

La Evaluación de Suelos no es necesaria siempre que se mantenga invariable la situación de uso y de propiedad del suelo, pero resulta muy conveniente, cuando no imprescindible, si se producen determinados cambios. La evaluación se considera como un requisito previo a la consideración de alternativas de uso del suelo (si bien en nuestro país no existe todavía una conciencia generalizada sobre el uso racional del suelo). Así será recomendable, cuando no imprescindible, realizar una Evaluación de Suelos en las siguientes situaciones.


• Cambio en el uso del suelo por exigencias socioeconómicas (la explotación que deja de ser rentable, o por limitaciones gubernamentales, etc) o conservacionistas (para corregir la degradación).
• En la planificación regional y ordenaciones del territorio la calidad del suelo ha de ser un criterio prioritario de programación (áreas de cultivos, lugares para pastos, zonas de bosques, áreas recreativas y de ocio, reservas naturales, suelo urbano e industrial, etc).
Obsérvese detenidamente estas dos imágenes de satélite de un olivar.



En esta finca de los alrededores de Granada no se ha tenido en cuenta las calidades de los suelos y se ha realizado una siembra de olivos sistemática. La imagen muestra claramente como el desarrollo del olivar es muy diferente cambiando el desarrollo de los árboles en zonas muy próximas incluso llegando a fallar el crecimiento en algunos sitios. Se observa que en las zonas más blanquecinas el desarrollo se encuentra muy limitado esto es debido a: un contenido elevado de carbonatos y, posiblemente, un suelo más delgado (posiblemente están situadas en las partes altas de las pequeñas elevaciones del terreno).
• En operaciones oficiales (expropiaciones forzosas, concesiones de ayudas, herencias, impuestos, etc).
• En transacciones comerciales (entre particulares, créditos bancarios, etc.).

2. Parámetros evaluadores

La Evaluación de Suelos se puede realizar de manera directa o indirecta. En el primer caso la evaluación se desarrolla a partir de ensayos de campo (fincas experimentales o muestreos aleatorios en campos agrícolas), o usando datos de producciones proporcionados por los agricultores y cooperativas, o bien de estadísticas agrícolas. Estos datos suelen ser locales, de baja casuística, a veces poco fiables y en general de muy difícil extrapolación (además si se quiere cambiar de uso es posible que no existan explotaciones de ese uso en la zona). Es por ello que normalmente la evaluación se realiza de manera indirecta en base a las propiedades de los suelos, asumiéndose que la productividad de un determinado suelo depende de las propiedades de este y de su nivel de manejo. La evaluaciones así calculadas deben validarse finalmente con datos reales de producciones.


Al calcular la Evaluación de Suelos de una manera indirecta, resulta evidente que para definir un grado de aptitud no bastará con elegir una sola propiedad sino que se requerirá un grupo de propiedades, posiblemente cuanto más amplio mejor. Las propiedades a elegir dependerán del uso que se le quiera dar al suelo. Los valores de estos parámetros evaluadores se pueden obtener por muy diferentes medios (datos de satélites, mapas, bibliografía y directamente en el campo o en el laboratorio) y con un muy diferente grado de precisión.
Estas propiedades se pueden agrupar en tres categorías: intrínsecas, extrínsecas, y de nivel de manejo.
2.1. Propiedades intrínsecas son todas aquéllas inherentes al suelo, como los datos físicos y químicos, que se determinan de manera puntual y que, mediante la creación de un margen de variabilidad, son extrapolables a una superficie de mayor o menor tamaño. La extensión y los márgenes establecidos dependen estrechamente de la escala, nivel de conocimientos y medios disponibles.
Como caracteres intrínsecos del suelo se usan: profundidad, textura, fragmentos gruesos, estructura, permeabilidad, drenaje interno, hidromorfía, aireación, reserva de agua, materia orgánica, nutrientes, sales solubles, capacidad de cambio, pH, grado de saturación, aluminio tóxico, salinidad, saturación en sodio, mineralogía y horizonación.
2.2. Propiedades extrínsecas son aquéllas que definen el medio en el cual se desarrolla el suelo, como son, relieve, clima, vegetación, etc, y que justifican la ampliación del concepto “suelos” hacia el de "tierras".
Como caracteres extrínsecos al suelo más frecuentes tenemos: inclinación de la pendiente, pedregosidad, rocosidad, drenaje externo, erosión, pluviometría y temperatura.
2.3. Factores de explotación y socioeconómicos: esta categoría corresponde a todas las prácticas de explotación actuales, potenciales y consecuencias de toda índole (económicas, sociales, políticas, etc.) que estas prácticas acarrean en el medio considerado. En este grupo se incluyen un conjunto de parámetros de muy diversa índole: niveles de manejo del suelo, producciones, tamaño de las fincas, ventas, costos, red viaria, mercado, etc. Es en este apartado donde el edafólogo encuentra serias dificultades y se hace necesaria una contribución interdisciplinaria.

3. Sistemas de evaluación.
Existen numerosísimos métodos de evaluación que utilizan filosofías y técnicas muy diversas. Así unos métodos valoran el grado de idoneidad de las propiedades, mientras que otros ponen más énfasis en la posible existencia de factores limitantes para el uso del suelo. Estos últimos son más coherentes ya que como sabemos lo que verdaderamente va a limitar la utilización del suelo son sus características negativas (según la Ley del Mínimo de Liebig), independientemente del grado de idoneidad de otras propiedades más favorables.
Unos métodos utilizan criterios cualitativos mientras que otros emplean parámetros cuantitativos. Los sistemas cualitativos por lo común, se emplean en estudios de reconocimiento cuyo objetivo es una evaluación general y rápida de zonas amplias. Los métodos cuantitativos se utilizan más frecuentemente en estudios detallados, se necesita más información de los suelos, tanto para construir el sistema evaluador como a la hora de aplicarlo, pero son más objetivos y con ellos los resultados son más fiables. Otros métodos parten de datos cualitativos que son ponderados para obtener un resultado final numérico.
Unos sistemas agrupan las clases en una serie de niveles de distinta importancia (orden, clase, subclase, tipo, …), son sistemas jerarquizados. Otros sistemas, por el contrario, son monocategóricos, frecuentemente paramétricos. En estos últimos se emplean fórmulas matemáticas de manera que el resultado final se expresa en términos numéricos. Pueden ser aditivos (Índice = A + B + C + D + ...) o con esquema multiplicativo (Índice = A * B * C * D *...), estos últimos ofrecen mejores resultados ya que siguen la ley del mínimo. Los aditivos dan una evaluación que suele ser correcta desde un punto de vista teórico pero pueden proporcionar evaluaciones poco realistas al no quedar bien representadas las graves consecuencias que implica la existencia de un solo factor muy limitante.
Pongamos un ejemplo. Su pongamos una evaluación con cinco parámetros valorados de 1 a 0,1 por los dos sistemas (aditivo y multiplicativo) para dos suelos; uno, el suelo A, con todos sus parámetros idóneos (valoración 1) y otro suelo (el B) con cuatro parámetro con máxima evaluación (1) y una con las peores calidades posibles (0,1)
Suelo A ==> Sistema aditivo Índice = 1+1+1+1+1 = 5

Suelo B ==> Sistema aditivo Índice = 1+1+1+1+0,1 = 4,1


Suelo A ==> Sistema multiplicativo Índice = 1*1*1*1*1 = 1

Suelo B ==> Sistema multiplicativo Índice = 1*1*1*1*0,1 = 0,1


Como vemos, en el sistema aditivo apenas tiene repercusión en el índice final el que el suelo tenga un parámetro muy mal evaluado (4,1 frente a 5 o si lo pasamos a escala de 10, sería de 8,2 frente a 10) cosa que no ocurre en el método multiplicativo (suelo A con índice 1 y suelo B valorado en 0,1, que en escala de 10 sería 1 frente a 10). Esto significaría que un suelo que tuviese todos sus parámetros de buena calidad (profundidad, contenido en materia orgánica, textura, estructura, ...) pero que tuviera un contenido elevadísimo en sales se le daría por el sistema aditivo una muy buena valoración aunque como podemos imaginar este suelo no sirve para su explotación agrícola.
En general, se admite que los métodos paramétricos son: simples, objetivos, cuantitativos, fiables, fáciles de entender y aplicar (aún por los no especialistas) y fáciles de modificar y de adaptar a nuevos usos. Su principal inconveniente es precisamente que su objetividad y precisión son ilusorias. Su desarrollo es difícil y si no esta bien elaborado los resultados pueden ser completamente erróneos. Su esquema es demasiado artificial y las relaciones entre las propiedades de los suelos y el resultado de la evaluación están muy poco definidas. Estos sistemas, quizás más que ningún otro, necesitan de una cuidadosa validación de los resultados con valores de comportamientos de los suelos en la práctica.
En cuanto al objetivo que persiguen estos métodos de evaluación también hay un gran diversidad. Así unos sistemas persiguen fines agrícolas mientras que otros buscan utilizaciones exclusivamente ingenieriles (como soporte de construcciones, caminos, canales, fosos, cimentaciones, pilares, vertederos, presas, fosas sépticas, …). Dentro de los sistemas para usos agrícolas, unos evalúan la capacidad del suelo para usos muy generales (cultivos, pastos y bosques) son los llamados Land Capability, mientras que otros, los denominados Land Suitability, valoran la aptitud del suelo para utilizaciones concretas, para un cultivo determinado (trigo, patata, ...) y con un determinado manejo del suelo. Las clasificaciones de Capacidad de Uso definen los grados de capacidad en términos, generalmente, vagos, fijándose fundamentalmente en las limitaciones para un uso general. Los de Aptitudes Específicas proporcionan resultados más prácticos pero necesitan de más datos tanto del suelo como referentes a las especificaciones concretas para cada tipo de cultivo. Frecuentemente, los sistemas evaluadores tienen en cuenta los efectos beneficiosos que pueden resultar como consecuencia de introducir determinadas mejoras y se habla de evaluaciones potenciales.

4. Evaluación general de los suelos

Estas características evaluadoras se combinan de maneras muy diversas en los distintos sistemas evaluadores utilizados en Evaluación de Suelos, de modo que incluso para un mismo uso los resultados para un suelo concreto pueden ser muy diferentes dependiendo del sistema evaluador elegido. Es por ello que resulta interesante definir de una manera general las propiedades más influyentes de los suelos, así como su grado de idoneidad. Para el caso de una utilización agrícola, que es el más frecuente, destacamos a continuación algunas de ellas, pero además se pueden utilizar otras propiedades como: perfil genético, material original, mineralogía de arcillas, microrrelieve, altitud, distribución anual de las precipitaciones, evapotranspiración, recubierta vegetal, etc.


4.1. Propiedades intrínsecas del suelo
* Profundidad

Muy favorable >120 cm

Favorable 120-70

Desfavorable 70- 30

Muy desfavorable <30

Los suelos poco profundos presentan menor volumen explorable por las raíces, lo que afecta al suministro de agua y nutrientes para las plantas. Las profundidades usuales de enraizamiento en condiciones favorables para algunos cultivos son: alfalfa 200 cm, cereales 120 cm, remolacha azucarera 120 cm, patata 70-80 cm, pradera 20-40 cm.


* Textura

Muy favorable Equilibradas (franca y franco limosa)

Favorable Francas algo desequilibradas (franco arcillosa, franco arenosa, franco arcillo arenosa, franco arcillo limosa, limosa y arcillo limosa)

Desfavorable Desequilibradas gruesas (arena y arenosa franca)

Muy desfavorable Desequilibradas finas (arcillosa y arcillo limosa)
Las texturas ideales son las equilibradas, con proporciones adecuadas de arcillas, limos y arenas, con buenas propiedades físicas y químicas.

Las texturas desequilibradas pueden dar origen a diversos problemas. Las texturas arenosas finas y limosas son propensas a la erosión. Por otro lado, la textura arenosa presenta baja capacidad de retención de agua y baja capacidad de suministro de nutrientes. Las texturas limosas, franco-limosas favorecen la formación de una costra superficial, con el consiguiente apelmazamiento. Las texturas arcillosas son ricas en nutrientes y tienen alta capacidad de retención de agua, pero presentan una muy baja permeabilidad, presentando graves problemas de hidromorfía.


* Contenido en fragmentos gruesos

Muy favorable <10%

Favorable 10-30

Desfavorable 30-60

Muy desfavorable > 60
Las piedras y las gravas disminuyen el volumen efectivo de suelo para almacenar agua, nutrientes y para ser explorado por las raíces. Pueden dificultar el laboreo del suelo y el desarrollo de cultivos de raíz, tubérculo y bulbo.
* Tipo de estructura y estabilidad

Muy favorable Fina y mediana, grado desarrollo moderado fuerte

Favorable Gruesa, grado moderado

Desfavorable Particular (de granos simples), suelta

Muy desfavorable Masiva y/o dura.
Favorece la porosidad, el desarrollo radicular, la aireación, el drenaje y protege al suelo de la erosión.
* Reserva de agua utilizable

Muy favorable > 100 mm

Favorable 100-60

Desfavorable 60-20

Muy desfavorable < 20
La capacidad de almacenaje de agua es de especial importancia en nuestras latitudes, sometidas a climas muy estacionales, con un carácter árido más o menos marcado.
* Drenaje interno

Muy favorable Ninguna característica hidromórfica.

Favorable Hidromorfía a más de 90 cm

Desfavorable Hidromorfía a más de 40 cm

Muy desfavorable Reducción fuerte desde la superficie hasta 40 cm
Los drenajes favorables pueden presentar capas de agua temporales, o zonas altas de oscilación de capas freáticas permanentes. Los desfavorables originan capas freáticas semipermanentes o permanentes. Presentan problemas por asfixia radicular. Los chopos, a pesar de vivir en las riberas y llanuras aluviales con capa freática superficial, no soportan una capa freática no circulante, por lo que requieren condiciones de buen drenaje. Los melocotoneros, y otros muchos árboles, mueren en suelos con fuerte hidromorfía.
* Permeabilidad

Muy favorable > 2 cm/hora

Favorable 2-0,5 cm/hora

Desfavorable 0,5-0,1 cm/hora

Muy desfavorable <0,1 cm/hora
Representa la facilidad de distribución del agua de lluvia en el suelo. Resulta fundamental para eliminar el exceso de agua que se produce tras unas intensas precipitaciones.
* Contenido en materia orgánica

Muy favorable >5%

Favorable 5-2

Desfavorable 2-1

Muy desfavorable <1
El contenido en materia orgánica constituye un rasgo esencial en los suelos. Favorece el desarrollo de la estructura, por tanto mejora las propiedades físicas (aumenta la porosidad, la permeabilidad, el drenaje y la capacidad de retención de agua útil) y las propiedades químicas (contenido en nutrientes y capacidad de intercambio iónico) y protege al suelo de la erosión. Cuando un suelo pierde su materia orgánica se vuelve pulverulento, inestable e infértil.
* Capacidad de cambio de cationes

Muy favorable >40 cmolc kg

Favorable 40-20

Desfavorable 20-10

Muy desfavorable <10
Imprescindible, pues representa el almacén donde son retenidos los nutrientes cuando la meteorización los libera de los minerales.
* Grado de saturación en bases

Muy favorable >75%

Favorable 75-50

Desfavorable 50-25

Muy desfavorable <25
Representa la relación entre los nutrientes que ocupan las posiciones de cambio de cationes frente a las ocupadas por el hidrógeno y aluminio (sin interés desde el punto de vista de la fertilidad)
* pH

Muy favorable 7,3-6,7

Favorable 6,7-5,5 ó 7,3-8,0

Desfavorable 5,5-4,5 ó 8,0-9,0

Muy desfavorable <4,5 ó >9,0
Incide en muchas propiedades de los suelos, por ejemplo regulando la biodisponibilidad de los nutrientes o el grado de agresividad del suelo frente a las partículas minerales. Junto a los parámetros anteriores de materia orgánica, capacidad de cambio, grado de saturación y pH regulan la fertilidad química del suelo.
* Carbonatos

Muy favorables <7% de caliza activa

Favorable 7-15

Desfavorable 15-25

Muy desfavorables > 25
La presencia de ión bicarbonato en el agua del suelo puede bloquear la absorción de hierro, provocando clorosis férrica. Este parámetro es de gran importancia en las explotaciones de árboles frutales. Por otra parte su presencia impide la acidificación del suelo y la desaturación del complejo de cambio.
* Salinidad

Muy favorable <2dS/m

Favorable 2-6

Desfavorable 6-12

Muy desfavorable >12
Las sales solubles pueden provocar graves problemas de estrés hídrico para las plantas (las plantas no pueden absorber el agua del suelo debido a su alta salinidad).

4.2. Propiedades extrínsecas del suelo
* Pendiente

Muy favorable <4%

Favorable 4-10

Desfavorable 12-25

Muy desfavorable > 25
Además de influir en la formación del suelo (los relieves suaves tienden a formar suelos profundos) es decisivo desde el punto de vista de la estabilidad del suelo. Regula la circulación del agua de escorrentía superficial y por tanto actúa decisivamente en la erosión del suelo.
* Pedregosidad superficial

Muy favorable <2%

Favorable 2-20

Desfavorable 20-50

Muy desfavorable > 50
* Rocosidad superficial

Muy favorable <2%

Favorable 2-15%

Desfavorable 15-40%

Muy desfavorable >40%
La pedregosidad y, en mayor medida, la rocosidad dificultan el laboreo del suelo, la preparación de la cama de siembra, la nascencia, la implantación del cultivo y la densidad de plantas. E igualmente la siega y la recolección de los cultivos. Además de ocupar un volumen sin interés desde el punto de vista de la fertilidad presente del suelo.
* Erosión

Muy favorable <10 t/ha/año

Favorable 10-20 t/ha/año

Desfavorable 20-60 t/ha/año.

Muy desfavorable >60 t/ha/año
Factor primordial para el uso sostenible. En realidad para este factor la única situación favorable sería la erosión cero.
* Pluviometría

Muy favorable >1000 mm/año

Favorable 1000-600

Desfavorable 600-300

Muy desfavorable <300
Representa el aporte de agua al suelo.
* Heladas

Muy favorable <1 mes

Favorable 1-3

Desfavorable 3-6

Muy desfavorable >6
La congelación produce efectos negativos sobre el desarrollo de la vegetación.

Resumiendo, un suelo con condiciones ideales debe de presentar las siguientes propiedades.

-Buena profundidad (>120cm)

-Textura equilibrada (franca)

-Bajo contenido de gravas

-Estructura desarrollada de tamaño fina a mediana y estable

-Capacidad de cambio media o elevada (>40 cmolc kg),

-pH cercano a la neutralidad (7,5-6,5)

-Alto contenido en materia orgánica (>4%)

-Saturado >80%

-Bajo contenido en carbonatos (<7% de caliza activa)

-Alta reserva de agua utilizable (> 100 mm)

-Favorable drenaje interno (ningún rasgo hidromórfico)

-Permeabilidad alta (al menos, cm/hora)

-Ausencia de horizontes cementados o endurecidos

-Ausencia de salinidad (<2 mmhos)

-Situado en pendiente favorable (<2%)

-Sin pedregosidad superficial (<2%)

-Sin rocosidad superficial (<2%)

-No sensible a la erosión (<10Tm/ha/año)

-Sometido a un clima benigno con altas precipitaciones (>1000mm), altas temperaturas (ausencia de heladas y granizo) y ausencia de fuertes vientos.


Referencias

Libros y artículos

Aguilar, J. y Ortiz, R. 1992. Metodología de capacidad de uso agrícola de los suelos. III Congreso Nacional de la Ciencia del Suelo. 281-286. Pamplona. Spain

Año, C., Sánchez, J., y Antolín, C. 1997. Análisis y valoración de los sistemas de Evaluación de Suelos en España. Evolución, tendencias actuales y perspectivas futuras. Estudios Geográficos. LVII, 228, 331-353.

Bartelli, L.J. 1978. Technical classification systems for soil survey interpretation. Adv. Agron. 30:247-289.

Bouma, J. 1989. Using soil survey data for quantitative land evaluation. In: Advances in Soil Science (ed. B.A. Stewart). Springer, New York, pp. 177-213.

Dent, D. & Young, A. 1981. Soil survey and land evaluation. George Allen & Unwin, London.

FAO 2001. Indicadores de la calidad de la tierra y su uso para la agricultura sostenible y el desarrollo rural. Boletín de tierras y aguas de la FAO No 5. Food and Agriculture Organization of the United Nations, Rome. Italy.

McRae, S.G. & Burnham, C.P. 1981. Land evaluation. Monogr. soil survey. Clarendon Press,


Páginas web

Soil evaluation. The role of the Soil Science in the Land Evaluation C. Dorronsoro. 2002



http://edafologia.ugr.es/comun/confere.htm
Lectures notes: land evaluation. Rossiter. Universidad de Cornell, USA.

http://www.itc.nl/~rossiter/teach/le/s494toc.htm






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