Gustave le bon



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NOTAS Y OBSERVACIONES

[1] )- Hans J. Eysenck “Decadencia y Caída del Imperio Freudiano”, 1985 – Cap. 1 – Disponible en La Editorial Virtual.

[2] )- Sus más sutiles consejeros, sin embargo, tampoco entendieron mejor esta psicología. Talleyrand le escribió que “España recibirá vuestros soldados como libertadores”. Los recibió como bestias depredadoras. Un psicólogo familiarizado con los instintos hereditarios de la raza española habría previsto fácilmente esta acogida.

[3] )- El autor se refiere obviamente a 1893.

[4] )- El autor se refiere al General Boulanger.

[5] )- Las personas que pasaron por el sitio de París han visto numerosos ejemplos de esta credulidad de las masas. Una vela encendida en un piso superior era vista inmediatamente como una señal dada a los sitiadores, aún cuando resultaba evidente, después de un momento de reflexión, que era totalmente imposible ver la vela en cuestión a una distancia de varias millas de París.

[6] )- L'Eclair, Abril 21, 1895

[7] )- ¿Sabemos de alguna batalla concreta exactamente cómo transcurrió? Lo dudo mucho. Sabemos quienes fueron los vencedores y quienes los vencidos; pero probablemente esto es todo. Lo que M. D’Harcourt ha dicho respecto de la batalla de Solferino que él presenció y en la que estuvo personalmente involucrado, puede ser aplicado a todas las batallas: “Los generales (informados, por supuesto, por la evidencia de cientos de testigos) entregan sus informes oficiales; los puntillosos oficiales modifican estos documentos y redactan una narración definitiva; el jefe del Estado Mayor hace objeciones y lo reescribe todo sobre una nueva base. El resultado es elevado al Mariscal quien exclama: ¡Están completamente equivocados! y confecciona una nueva edición que sustituye a la anterior. Del informe original apenas si queda algo.” M.D’Hancourt relata este hecho como prueba de la imposibilidad de establecer la verdad en relación con los hechos más patentes y mejor observados.

[8] )- Se comprende por esta razón por qué a veces sucede que obras rechazadas por empresarios teatrales obtienen un éxito prodigioso cuando, en virtud de un golpe de suerte, son puestas sobre el escenario. El reciente éxito de la obra “Pour la Couronne” de Francois Coppee es bien conocido y sin embargo, a pesar del renombre del autor, fue rechazada durante diez años por los dueños de los principales teatros de París.

[9] )- Georges Boulanger (1837 – 1891) – General francés, ministro de guerra, líder de un efímero pero muy influyente movimiento político autoritario que estuvo a punto de derrocar a la Tercera República Francesa durante la década de los ’80 del Siglo XIX. (N. del T.)

[10] )- Siendo la novedad de esta proposición todavía considerable y siendo la historia bastante incomprensible sin ella, dediqué cuatro capítulos a demostrarla en mi último libro “Las Leyes Psicológicas de la Evolución de los Pueblos”. Del mismo, el lector podrá apreciar que, a pesar de apariencias falaces, ni el lenguaje, ni la religión, ni las artes, ni, en una palabra, elemento alguno de una civilización puede pasar intacto de un pueblo a otro.

[11] )- Las repúblicas más avanzadas, incluso los Estados Unidos, reconocen este hecho. La revista americana The Forum, recientemente ha expresado manifiestamente la misma opinión en términos que reproduzco aquí tomados del Review of Reviews, de Diciembre de 1894:

No debería olvidarse nunca, ni por los más ardientes enemigos de una aristocracia, que Inglaterra es en la actualidad el país más democrático del universo; el país en el cual los derechos del individuo son más respetados y en el cual el individuo posee la mayor libertad.”

[12] )- Si se hiciese una comparación de las profundas divergencias religiosas y políticas que separan a los diferentes partidos en Francia, y que son más especialmente el resultado de cuestiones sociales, con las tendencias separatistas que se manifestaron por la época de la Revolución y que comenzaron a mostrarse otra vez hacia el fin de la guerra franco-prusiana, se vería que las razas representadas en Francia se encuentran lejos de haberse amalgamado por completo. La vigorosa centralización de la Revolución y la creación de departamentos artificiales destinada a producir la fusión de antiguas provincias fue ciertamente su obra más útil. Si fuese posible lograr esa descentralización que hoy preocupa a mentes carentes de previsión, el logro rápidamente tendría por consecuencia los más sanguinarios desórdenes. El no ver este hecho implica dejar de considerar la totalidad de la historia de Francia.

[13] )- Este fenómeno, además, no es peculiar de los pueblos latinos. Se observa igualmente en China que también es un país en manos de una sólida jerarquía de mandarines o funcionarios y dónde, como en Francia, se obtiene un puesto por medio de exámenes competitivos en los cuales la única prueba es la recitación imperturbable de gruesos manuales. El ejército de personas educadas sin empleo se considera actualmente en China como una verdadera calamidad nacional. Es lo mismo en la India en dónde, desde que los ingleses han abierto escuelas, no con propósitos educativos como en la propia Inglaterra, sino para proveer instrucción a los habitantes indígenas, se ha formado una clase especial de personas educadas, los Baboos, quienes – cuando no consiguen trabajo – se vuelven por regla general enemigos irreconciliables de los ingleses. En el caso de todos los Baboos, ya sea provistos de empleo o no, el primer efecto de su instrucción ha sido el de bajar su nivel de moralidad. Este es un hecho sobre el cual he insistido extensamente en mi libro “La Civilización en la India” – y es un hecho que también ha sido observado por todos los demás autores que han visitado aquella gran península.

[14] )- Taine, “Le Regime Moderne” – Vol. II – 1894. – Estas páginas están entre las últimas que Taine escribió. Resumen admirablemente los resultados de la larga experiencia del filósofo. Por desgracia, en mi opinión resultan totalmente incomprensibles para esos profesores universitarios que no han vivido en el extranjero. La educación es el único medio a nuestra disposición para influir en alguna medida sobre la mente de una nación y es profundamente triste tener que pensar que apenas si hay alguien en Francia que puede llegar a comprender que nuestro actual sistema de enseñanza es grave causa de una rápida decadencia, siendo que, en lugar de elevar a nuestra juventud, la rebaja y la pervierte.

[15] )- En mi libro “Las Leyes de la Evolución Psicológica de los Pueblos” insistí en detalle sobre las diferencias que distinguen el ideal democrático latino del ideal democrático anglosajón. Independientemente y como resultado de sus viajes, M. Paul Bourguet, en su bastante reciente libro “Outre-Mer” ha llegado a conclusiones casi idénticas a las mías.

[16] )- Daniel Lesueur

[17] )- La opinión de la masa fue formada en este caso por esas asociaciones rudimentarias de cosas disímiles cuyo mecanismo ya he explicado anteriormente. Para la guardia nacional francesa de ese período, compuesta por pacíficos comerciantes, completamente carentes de disciplina y bastante incapaces de ser tomados en serio, cualquier cosa que tuviese un nombre similar evocaba la misma concepción y, consecuentemente, terminaba siendo considerada inofensiva. El error de la masa fue compartido en aquél tiempo por sus líderes, como sucede tan frecuentemente en relación con opiniones que tienen que ver con generalizaciones. En un discurso pronunciado en la Cámara el 31 de Diciembre e 1867 y citado en un libro por M. E. Ollivier que ha aparecido recientemente, un estadista que con frecuencia siguió la opinión de la masa pero que nunca se le adelantó – me refiero a M. Thiers – declaró que Prusia sólo poseía una guardia nacional, análoga a la de Francia y consecuentemente sin importancia, en adición a un ejército regular aproximadamente igual al ejército regular francés. Fue una afirmación casi igual de certera como las predicciones del mismo estadista referidas al insignificante futuro de los ferrocarriles.

[18] )- Mis primeras observaciones relacionadas con el arte de impresionar multitudes y referidas a la escasa ayuda que puede derivarse en este sentido de las reglas de la lógica se remontan al sitio de Paris y al día en que vi como era conducido al Louvre, dónde residía entonces el gobierno, al Mariscal V---- a quien una muchedumbre furiosa supuestamente había sorprendido en el acto de robar los planos de las fortificaciones para vendérselos a los prusianos. Un miembro del Parlamento (G. P--), muy célebre por su retórica, salió a hablarle a la masa. Yo había esperado que el orador señalaría que el Mariscal acusado era positivamente uno de los que habían construido las fortificaciones cuyos planos, para más datos, se hallaban a la venta en todas las librerías. Para mi inmenso asombro – era muy joven en aquél tiempo – el discurso fue sobre lineamientos bastante diferentes. “Se hará justicia” – exclamó el orador avanzando hacia el prisionero – “y será una justicia sin misericordia. Dejen que el Gobierno de la Defensa Nacional termine vuestra investigación. Mientras tanto, mantendremos al prisionero bajo custodia”. Calmada inmediatamente por esta aparente concesión, la masa se disolvió y un cuarto de hora después el Mariscal pudo regresar a su casa. Lo hubieran hecho pedazos inevitablemente si el orador le hubiese ofrecido a la masa furiosa los argumentos lógicos que mi extrema juventud me inducía a considerar como muy convincentes.

[19] )- Gustave Le Bon, “L’Homme et les Societes” (El Hombre y las Sociedades) 1881 – Vol II pág. 116.

[20] )- La influencia de títulos, decoraciones y uniformes sobre las masas se puede rastrear en todos los países, incluso en aquellos en los que el sentimiento de la independencia personal está más fuertemente desarrollada. En relación a esto, cito un curioso pasaje de un reciente libro de viajes, respecto del prestigio que gozan en Inglaterra los personajes importantes.

He observado bajo circunstancias variadas la peculiar suerte de intoxicación que se produce en los ingleses más razonables ante el contacto o la vista de un “peer” inglés.

Siempre y cuando su fortuna le permita mantener su rango, está seguro de su afecto de antemano y puestos en contacto con él se muestran tan encantados como para hacer cualquier cosa que esté a su alcance. Puede vérselos enrojecer de placer cuando se acerca y, si les habla, su gozo reprimido aumenta su rubor ocasionando que sus ojos resplandezcan con inusual brillo. El respeto por la nobleza está en sus sangres, por decirlo así, al igual que entre los españoles el amor a la danza, entre los alemanes el amor a la música y entre los franceses el gusto por las revoluciones. Su pasión por los caballos y por Shakespeare es menos violenta. La satisfacción y el orgullo que obtienen de estas fuentes es menos una parte integral de su ser. Hay una considerable venta de libros que tratan sobre los “peers” y vaya uno adónde vaya se los encuentra, como la Biblia, en todas las manos.

[21] )- Profundamente consciente de su prestigio, Napoleón tenía en claro que lo aumentaba tratando a los grandes personajes que lo rodeaban de un modo casi peor que si fuesen peones de establo. Y eso que entre estos personajes figuraban algunos de aquellos celebrados hombres de la Convención que habían aterrorizado a Europa. Los chismes de la época abundan en ilustraciones de este hecho. Un día, en medio de un Consejo de Estado, Napoleón insulta groseramente a Beugnot, tratándolo como uno trataría a un valet mal educado. Una vez logrado el efecto, se le acerca y le dice: “Y bien, estúpido, ¿has vuelto a encontrar tu cabeza?”. Ante lo cual Beugnot, alto como un tambor mayor, hace una reverencia muy profunda y el pequeño hombre alza su mano, toma al larguirucho por la oreja con un “intoxicante signo de favor, – escribe Beugnot - el gesto familiar de un Señor que derrama gracia”. Estos ejemplos dan una clara idea del grado de vulgar banalidad que el prestigio puede provocar. Nos permiten comprender el inmenso desprecio del gran déspota por las personas de su entorno – personas a las cuales consideraba meramente como “carne de cañón”.

[22] )- Un diario austríaco, el Neue Freie Presse de Viena, se ha dedicado al tema del destino de Lesseps con reflexiones caracterizadas por una muy certera comprensión psicológica. Debido a ello las reproduzco aquí:

Después de la condena de Ferdinand de Lesseps uno ya no tiene derecho a asombrarse del triste fin de Cristóbal Colón.  Si Ferdinad de Lesseps fue un criminal, entonces toda noble ilusión es un crimen. La antigüedad hubiera coronado la memoria de de Lesseps con una aureola de gloria y le habría hecho beber de la fuente de néctar en medio del Olimpo, porque ha alterado el rostro de la tierra y logrado obras que han hecho más perfecta a la Creación. El Presidente de la Corte de Apelación se ha inmortalizado condenando a Ferdinand de Lesseps porque las naciones siempre demandarán saber el nombre del hombre que no tuvo miedo de humillar su siglo imponiéndole la capa de convicto a un anciano cuya vida redundó en la gloria de sus contemporáneos.

Que en el futuro no se hable más de justicia inflexible allí en dónde reina el odio burocrático por las conquistas audaces. Las naciones necesitan de hombres audaces que tienen fe en si mismos y se sobreponen a todo obstáculo sin consideraciones por su seguridad personal. Los genios no pueden ser prudentes. Por medio de la prudencia jamás se podrá agrandar la esfera de la actividad humana.

... Ferdinand de Lesseps conoció la intoxicación del triunfo y la amargura de la desilusión – Suez y Panamá. En este punto el corazón se rebela ante la moral del éxito. Cuando de Lesseps tuvo éxito en juntar dos mares, príncipes y naciones le rindieron su homenaje. Hoy, cuando se encuentra con el fracaso entre las rocas de las Cordilleras, no es más que un vulgar canalla... En este resultado vemos una guerra entre las clases de la sociedad, el descontento de los burócratas y empleados que se toman su venganza con la ayuda del código penal sobre quienes se alzarían por sobre sus semejantes ... Los legisladores modernos se llenan de embarazo cuando deben enfrentarse con las elevadas ideas propias del genio humano. El público comprende aún menos esas ideas, y es fácil para cualquier abogado haciendo de fiscal, probar que Stanley es un asesino y que de Lesseps es un estafador.

[23] )- Quiero decir bárbaras, hablando en términos filosóficos. En la práctica han creado una civilización completamente nueva y por quince siglos le han dado a la humanidad una visión de esas regiones encantadas de sueños generosos y de esperanza que ya no superará.

[24] )- Esto se refiere a la prensa escrita francesa. (Nota del traductor de la versión inglesa).

[25] )- Hay páginas en los libros de los profesores oficiales franceses de Historia que son muy curiosos desde este punto de vista. Prueban lo poco que se desarrolla el espíritu crítico por el sistema de educación universitaria de moda en Francia. Como ejemplo, citaré los siguientes extractos de “Revolución Francesa” de M. Rambaud, profesor de Historia en la Sorbona:

La toma de la Bastilla fue un acontecimiento culminante en la Historia, no sólo de Francia sino de toda Europa, e inauguró una nueva época en la Historia del mundo!

Respecto de Robespierre, nos enteramos con asombro que “su dictadura estuvo basada más especialmente en opinión, persuasión y autoridad moral; fue una especie de pontificado en las manos de un hombre virtuoso!” (págs. 91 y 220).

[26] )- Un detalle que acaso merezca ser destacado es que la Bastilla nunca fue tomada en realidad. El Gobernador de Launay, se rindió a los sitiadores, corriendo luego la suerte relatada por el autor (N. del T.)

[27] )- Sea dicho de paso que esta división de crímenes peligrosos y no peligrosos para la sociedad, que los jurados hacen bien e instintivamente, está lejos de ser injusta. El objeto del código penal evidentemente es el de proteger a la sociedad de los criminales peligrosos y no el de vengarla. Por el otro lado, el código francés y, por sobre todo, las mentes de los magistrados franceses, todavía están profundamente imbuidos con el espíritu de venganza característico de la antigua primitiva ley y el término de “reivindicar” (proveniente del latín vindicta, es decir: venganza) sigue siendo diariamente utilizado. Una prueba de esta tendencia de parte de los magistrados se encuentra en la negativa de muchos de ellos a aplicar la Ley de Berenger que permite a una persona condenada a no cumplir la sentencia a menos que reincida en su crimen. Sin embargo, ningún magistrado puede ignorar, ya que el hecho está probado por las estadísticas, que la aplicación de un castigo inflingido por la primera vez infaliblemente conduce a un crimen subsiguiente por parte de la persona castigada. Cuando los jueces dejan en libertad a una persona sentenciada siempre les parece que la sociedad no ha sido vengada. En lugar de renunciar a esta venganza, prefieren crear un peligroso y confirmado criminal.

[28] )- De hecho, la magistratura es la única administración cuyos actos no se hallan bajo ningún control. A pesar de todas sus revoluciones, la Francia democrática no posee ese derecho de habeas corpus del cual Inglaterra está tan orgullosa. Hemos desterrado a todos los tiranos, pero hemos instituido una magistratura en cada ciudad que dispone a voluntad del honor y de la libertad de los ciudadanos. Un insignificante juez de instrucción, recién salido de la universidad, posee el desagradable poder en enviar caprichosamente al presidio a personas de la más considerada posición, sobre la base de una simple suposición de culpabilidad de su parte y sin estar obligado a justificar sus actos ante nadie. Bajo el pretexto de realizar su investigación puede mantener a estas personas en prisión por seis meses y hasta por un año, y liberarlas por fin sin deberles ni una indemnización ni una disculpa. La órden de allanamiento en Francia es el exacto equivalente de la órden de cateo, con la diferencia de que esta última, cuyo empleo le fue tan justamente reprochado a la monarquía, sólo podía ser emitida por personas que ocupaban una muy alta posición, mientras que la orden de allanamiento es un instrumento que está en manos de toda una clase de ciudadanos que está muy lejos de pasar por muy ilustrada o muy independiente.

[29] )- Los comités de cualquier nombre, sean clubes, sindicatos, etc., representan quizás el más formidable peligro emergente del poder de las masas. Constituyen en realidad la más impersonal y, en consecuencia, la más opresiva forma de tiranía. Los líderes que dirigen a los comités, siendo que se supone que hablan y actúan en nombre de una colectividad, resultan liberados de toda responsabilidad y se encuentran en posición de hacer lo que les place. El más salvaje tirano no se atrevió siquiera a soñar con resoluciones como las ordenadas por los comités de la Revolución. Barras declaró que diezmaban la Convención, cercenando sus miembros a placer. Mientras fue capaz de hablar en su nombre, Robespierre detentó un poder absoluto. Al momento en que este temible dictador se separó de ellos por razones de orgullo personal, estuvo perdido. El reino de las masas es el reino de los comités, esto es, el de los líderes de las masas. Un despotismo más severo no puede ser imaginado.

[30] )- La siguiente reflexión de un parlamentario inglés de larga experiencia es, sin duda, aplicable a estas opiniones prefijadas de antemano y convertidas en inalterables por necesidades electorales: “Durante los cincuenta años que estuve sentado en Westminster, he escuchado miles de discursos; pero muy pocos de ellos consiguieron hacerme cambiar de opinión y ni uno solo consiguió cambiar mi voto.

[31] )- El autor se refiere a Clemenceau (N. del T.)

[32] )- En su ejemplar del 6 de Abril de 1895, el Economiste publicó una curiosa reseña de las cifras a las que se puede llegar por gastos ocasionados puramente por consideraciones electorales; específicamente con la construcción de vías férreas. Para poner a Langayes (un pueblo de 3.000 habitantes, ubicado sobre una montaña) en comunicación con Puy, se vota un ferrocarril que costará 15 millones de francos. Siete millones se gastarán para comunicar Beaumont (3.500 habitantes) con Caste-Sarrazin; 7 millones para comunicar Oust (un villorrio de 523 habitantes) con Seix (1.200 habitantes); 6 millones para poner a Prade en comunicación con la comunidad de Olette (747 habitantes), etc. Tan sólo en 1895, se votaron unos 90 millones de francos para ferrocarriles de utilidad exclusivamente local.

Hay otro gasto no menos importante que también obedece a consideraciones electorales. La ley que instituye pensiones para los obreros pronto implicará una erogación anual mínima de 165 millones, de acuerdo con el Ministro de Finanzas y de 800 millones de acuerdo con el académico M. Leroy-Beaulieu. Es evidente que el continuo crecimiento de los gastos de este tipo tiene que terminar en bancarrota. Muchos países europeos – Portugal, Grecia, España, Turquía – ya han llegado a esta situación o otros, tales como Italia, pronto se verán reducidos al mismo extremo. Sin embargo, no hay que alarmarse demasiado ante este estado de cosas ya que el público ha progresivamente consentido en una reducción de 80% del valor de los papeles públicos de estos gobiernos. La bancarrota, bajo estas ingeniosas condiciones, se pueden equilibrar presupuestos difíciles de balancear en forma instantánea. Además, las guerras, el socialismo y los conflictos económicos nos aseguran una profusión de otras catástrofes en este período de desintegración universal por el que estamos atravesando y será necesario resignarse a vivir al día, sin demasiadas preocupaciones por un futuro que no podemos controlar.



 



  



Gustave Le Bon - Psicología de las Masas






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