¿Hacia la desacralización del útero? Abandono de prácticas religiosas y aceptación del aborto entre mujeres costarricenses



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XXX Congreso de ALAS. GT-20: Sociología de la Religión

Del 29 de noviembre al 4 de diciembre de 2015, Costa Rica


¿Hacia la desacralización del útero?

Abandono de prácticas religiosas y aceptación del aborto entre mujeres costarricenses
Dra. Laura Fuentes Belgrave

Costa Rica

Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión, Universidad Nacional
Resumen:

Dentro del catolicismo, el útero de la mujer encarna un lugar sagrado, un altar donde la vida de la gestante es sacrificable en razón del óvulo fecundado que pueda albergar. Esta concepción despoja a las mujeres de autonomía reproductiva mientras se personifica al embrión. Sin embargo, esta posición doctrinaria no es compartida por toda la población católica costarricense, compuesta mayoritariamente por mujeres, cuya disconformidad con la norma religiosa, encuentra una explicación en la renuncia a las prácticas del precepto católico, mas no a su afiliación ni a sus creencias. Las mentes y cuerpos de las creyentes se movilizan, reelaborando identidades que buscan emanciparse del poder simbólico católico, según la investigación de enfoque mixto realizada desde la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional de Costa Rica, entre 2013 y 2014.


Descriptores:

Catolicismo, Pluralismo, Aborto, Identidades, Costa Rica


Introducción

Las investigaciones que han buscado estudiar el vínculo entre la religión y las mujeres, han obtenido resultados similares: las mujeres constituyen una mayoría entre las personas creyentes y practicantes dentro del cristianismo, sosteniendo los principales contenidos doctrinarios contra el aborto, como lo muestran, entre otras, Drogus (1990), Rosado Nunes (1991), Campiche (1996), Voyé (1996), Bovay (1996), Dillon (1999), Hervieu-Léger (2003), y Guillaume et al. (2005).

No obstante, desde el cruce entre los estudios de género y la sociología de la religión, hemos descuidado el análisis de la perspectiva de aquellas mujeres que pese a identificarse con una afiliación religiosa, en este caso el catolicismo, asumen críticamente el dogma relativo a la prohibición del aborto bajo cualquier circunstancia, como resultado del abandono de algunos rituales asociados a su fe. Por este motivo, en el caso de Costa Rica, esta ponencia busca explorar los factores que llevan a las católicas costarricenses, que constituyen la mayoría de la población creyente, a distanciarse en materia de aborto de la institución religiosa a través de la cual fueron socializadas y cuyas prácticas desatienden, sin perder por ello, su vinculación nominal con la Iglesia católica.

El tránsito hacia el abandono de prácticas religiosas, por parte de las católicas costarricenses, influye en su mayor aprobación del aborto bajo distintas causales; específicamente si la embarazada puede morir al parir, si el diagnóstico médico dictamina que el feto morirá al nacer, si la salud física y mental de la mujer se encuentran en peligro a causa del embarazo, si es el caso de una menor que ha sido violada, si se trata de una mayor de edad que ha sido violada, y si es una decisión voluntaria de la mujer.

Estos resultados forman parte de la investigación: La tibieza de quien peca y reza. Cambios en las creencias religiosas en Costa Rica, la cual dirigimos desde la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional entre 2013 y 2014. Se utilizó un enfoque metodológico mixto, mediante la realización de ocho grupos focales por estrato religioso en el Gran Área Metropolitana y en el Resto del país, así como una encuesta aplicada a una muestra de 400 personas, representativa de la población con teléfono residencial, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±4,9.

Según este estudio, la aceptación del aborto entre las católicas mayores de 18 años, es ligeramente mayoritaria cuando se diagnostica que el feto es inviable y en casos de peligro de muerte para la embarazada, variables que tienen una relación proporcional, aunque porcentualmente mínima, con el alcance de educación universitaria, y con la preferencia por la eliminación de todo vínculo entre religión y política. No obstante, el factor determinante para la aprobación del aborto por parte de estas creyentes se vislumbra en su ausencia de prácticas religiosas.



Desafío a la tradición católica

En primera instancia, los hallazgos de la encuesta de la investigación citada, en relación con la afiliación religiosa, muestran que las mujeres son más practicantes que los hombres en las opciones donde se presenta esta alternativa de respuesta, destacan particularmente las mujeres católicas practicantes (49,5%) sobre los hombres católicos practicantes (33,7%). Ahora bien, las mujeres constituyen un universo de 210 personas en la encuesta, dentro del cual, se obtuvo una muestra de 104 católicas practicantes y de 45 católicas no practicantes, distribuyéndose las otras categorías en 36 cristianas evangélicas, 13 de otra fe cristiana, 6 que no presentan ninguna afiliación, 4 evangélicas no practicantes y 2 de otra denominación cristiana. Dado que el catolicismo aparece como afiliación dominante, esta ponencia se concentra en los resultados de este grupo de creyentes.

Al cruzar estadísticamente los datos de las católicas practicantes (Tabla 1), con su opinión sobre el aborto y su nivel de práctica religiosa, encontramos una correlación entre considerar válida la interrupción del embarazo; mayoritariamente si el diagnóstico médico dictamina que el feto morirá al nacer (malformaciones incompatibles con la vida extra-uterina, MIVE), si la embarazada puede morir al parir y si la salud física y mental de la mujer se encuentran en peligro a causa del embarazo, y la falta de realización de algunas prácticas religiosas que exigen mayor compromiso, como asistir a misa todos los domingos, participar en un grupo pastoral y en un ministerio cristiano, pero hay que subrayar que las mujeres que se inclinan por la falta de práctica en este grupo constituyen una minoría.

En cuanto a quienes se definen como católicas no practicantes (Tabla 2), hay que enfatizar que en este estrato la mayoría de mujeres se encuentra concentrada en quienes no tienen ninguna práctica religiosa, por lo cual es necesario aclarar que los porcentajes correspondientes a la realización de los rituales católicos en realidad representan una minoría, de forma inversa a las católicas practicantes. Por ello, las causales de interrupción del embarazo con mayor aprobación son igualmente; si el diagnóstico médico dictamina que el feto morirá al nacer, si la embarazada puede morir al parir y si la salud física y mental de la mujer se encuentran en peligro a causa del embarazo.



Tabla 1. ¿Podría considerar válida o no la interrupción del embarazo? Opinión según prácticas de católicas practicantes








Si es el caso de una menor

de edad que ha sido violada

Si es el caso de una mayor

de edad que ha sido violada

Si es una decisión voluntaria de la mujer por el motivo que ella decida

Si el diagnóstico médico dictamina que el feto morirá al nacer

Si la mujer embarazada puede morir al parir

Si la salud física y mental de la mujer se encuentran en peligro a causa del embarazo







SI

NO

SI

NO

SI

NO

SI

NO

SI

NO

SI

NO

Católicas practicantes

Católicas practicantes

Asiste a misa todos los domingos

15.7%

84.3%

11.2%

88.8%

18.0%

82.0%

32.6%

67.4%

42.7%

57.3%

39.3%

60.7%

No asiste a misa todos los domingos

20.0%

80.0%

13.3%

86.7%

20.0%

80.0%

66.7%

33.3%

73.3%

26.7%

40.0%

60.0%

Asiste a misa 5 veces al año o menos

17.0%

83.0%

14.9%

85.1%

23.4%

76.6%

46.8%

53.2%

44.7%

55.3%

40.4%

59.6%

No asiste a misa 5 veces al año o menos

15.8%

84.2%

8.8%

91.2%

14.0%

86.0%

29.8%

70.2%

49.1%

50.9%

38.6%

61.4%

Asiste a culto cristiano semanal

6.7%

93.3%

6.7%

93.3%

20.0%

80.0%

20.0%

80.0%

53.3%

46.7%

46.7%

53.3%

No asiste a culto cristiano semanal

18.0%

82.0%

12.4%

87.6%

18.0%

82.0%

40.4%

59.6%

46.1%

53.9%

38.2%

61.8%

Participa en grupo pastoral

6.3%

93.8%

3.1%

96.9%

6.3%

93.8%

31.3%

68.8%

43.8%

56.3%

34.4%

65.6%

No participa en grupo pastoral

20.8%

79.2%

15.3%

84.7%

23.6%

76.4%

40.3%

59.7%

48.6%

51.4%

41.7%

58.3%

Participa en ministerio cristiano

0.0%

100%

0.0%

100%

11.1%

88.9%

27.8%

72.2%

33.3%

66.7%

27.8%

72.2%

No participa en ministerio cristiano

19.8%

80.2%

14.0%

86.0%

19.8%

80.2%

39.5%

60.5%

50.0%

50.0%

41.9%

58.1%

Realiza oración

15.5%

84.5%

11.3%

88.7%

18.6%

81.4%

39.2%

60.8%

47.4%

52.6%

39.2%

60.8%

No realiza oración

28.6%

71.4%

14.3%

85.7%

14.3%

85.7%

14.3%

85.7%

42.9%

57.1%

42.9%

57.1%

Realiza meditación

70.6%

64.4%

11.8%

88.2%

19.1%

80.9%

38.2%

61.8%

41.2%

58.8%

33.8%

66.2%

No realiza meditación

13.9%

86.1%

11.1%

88.9%

16.7%

83.3%

36.1%

63.9%

58.3%

41.7%

50.0%

50.0%

Realiza yoga

0.0%

100%

0.0%

100%

0.0%

100%

100%

0.0%

0.0%

100%

0.0%

100%

No realiza yoga

16.5%

83.5%

11.7%

88.3%

18.4%

81.6%

36.9%

63.1%

47.6%

52.4%

39.8%

60.2%

Realiza ayuno

14.3%

85.7%

10.2%

89.8%

16.3%

83.7%

28.6%

71.4%

44.9%

55.1%

40.8%

59.2%

No realiza ayuno

18.2%

81.8%

12.7%

87.3%

20.0%

80.0%

45.5%

54.5%

49.1%

50.9%

38.2%

61.8%



Tabla 2. ¿Podría considerar válida o no la interrupción del embarazo? Opinión según prácticas de católicas no practicantes








Si es el caso de una menor

de edad que ha sido violada

Si es el caso de una mayor

de edad que ha sido violada

Si es una decisión voluntaria de la mujer por el motivo que ella decida

Si el diagnóstico médico dictamina que el feto morirá al nacer

Si la mujer embarazada puede morir al parir

Si la salud física y mental de la mujer se encuentran en peligro a causa del embarazo







SI

NO

SI

NO

SI

NO

SI

NO

SI

NO

SI

NO

Católicas no practicantes

Católicas no practicantes

Asiste a misa todos los domingos

0.0%

100%

0.0%

100%

0.0%

100%

75.0%

25.0%

75.0%

25.0%

50.0%

50.0%

No asiste a misa todos los domingos

36.6%

63.4%

26.8%

73.2%

31.7%

68.3%

51.2%

48.8%

48.8%

51.2%

48.8%

51.2%

Asiste a misa 5 veces al año o menos

34.3%

65.7%

22.9%

77.1%

31.4%

68.6%

54.3%

45.7%

51.4%

48.6%

51.4%

48.6%

No asiste a misa 5 veces al año o menos

30.0%

70.0%

30.0%

70.0%

20.0%

80.0%

50.0%

50.0%

50.0%

50.0%

40.0%

60.0%

Asiste a culto cristiano semanal

33.3%

66.7%

0.0%

100%

0.0%

100.0%

33.3%

66.7%

33.3%

66.7%

33.3%

66.7%

No asiste a culto cristiano semanal

33.3%

66.7%

26.2%

73.8%

31.0%

69.0%

54.8%

45.2%

52.4%

47.6%

50.0%

50.0%

Participa en grupo pastoral

0.0%

100%

0.0%

100%

0.0%

100%

0.0%

100%

0.0%

100%

0.0%

100%

No participa en grupo pastoral

34.1%

65.9%

25.0%

75.0%

29.5%

70.5%

54.5%

45.5%

52.3%

47.7%

50.0%

50.0%

Participa en ministerio cristiano

50.0%

50.0%

0.0%

100%

0.0%

100%

50.0%

50.0%

50.0%

50.0%

50.0%

50.0%

No participa en ministerio cristiano

32.6%

67.4%

25.6%

74.4%

30.2%

69.8%

53.5%

46.5%

51.2%

48.8%

48.8%

51.2%

Realiza oración

37.1%

62.9%

25.7%

74.3%

31.4%

68.6%

57.1%

42.9%

51.4%

48.6%

54.3%

45.7%

No realiza oración

20.0%

80.0%

20.0%

80.0%

20.0%

80.0%

40.0%

60.0%

50.0%

50.0%

30.0%

70.0%

Realiza meditación

38.5%

61.5%

23.1%

76.9%

38.5%

61.5%

57.7%

42.3%

57.7%

42.3%

50.0%

50.0%

No realiza meditación

26.3%

73.7%

26.3%

73.7%

15.8%

84.2%

47.4%

52.6%

42.1%

57.9%

47.4%

52.6%

Realiza yoga

33.3%

66.7%

0.0%

100%

0.0%

100%

33.3%

66.7%

66.7%

33.3%

33.3%

66.7%

No realiza yoga

33.3%

66.7%

26.2%

73.8%

31.0%

69.0%

54.8%

45.2%

50.0%

50.0%

50.0%

50.0%

Realiza ayuno

50.0%

50.0%

16.7%

83.3%

50.0%

50.0%

83.3%

16.7%

83.3%

16.7%

66.7%

33.3%

No realiza ayuno

30.8%

69.2%

25.6%

74.4%

25.6%

74.4%

48.7%

51.3%

46.2%

53.8%

46.2%

53.8%

Se observa, que otras causales de aborto, tienen niveles más bajos de aceptación, como si es el caso de una menor que ha sido violada, si se trata de una mayor de edad que ha sido violada, y si es una decisión voluntaria de la mujer, aún si son porcentajes altos para el caso costarricense, pues el Código Penal de Costa Rica, solamente reconoce el aborto impune o terapéutico en su artículo 21 que estipula: “No es punible el aborto practicado con consentimiento de la mujer por un médico o por una obstétrica autorizada, cuando no hubiere sido posible la intervención del primero, si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y éste no ha podido ser evitado por otros medios”. No obstante, este procedimiento no se aplica en la práctica médica debido a la falta de un protocolo que permita determinar los casos en que se considera factible la intervención según el marco legal vigente, que podría interpretar que el artículo citado comprende la salud integral (física y psicológica) de la mujer embarazada.


Desde la perspectiva cuantitativa, las católicas costarricenses, particularmente las que tienen menos prácticas religiosas, reconocen únicamente la excepcionalidad y la urgencia, como normas que pueden guiar la conducta, al menos en la aplicación exclusiva del aborto terapéutico, no obstante, estos resultados deben vincularse con los de los grupos focales realizados para esta investigación. En ese sentido, es necesario indicar que se realizaron tanto dos grupos focales con personas católicas practicantes como otros dos con católicas no practicantes. En el primer estrato, se contó con la participación de siete mujeres y en el segundo estrato, con la participación de cuatro mujeres.

En los dos grupos focales de personas católicas practicantes, solamente la mención del vocablo aborto provocó gestos de negación con la cabeza. Para este estrato entrevistado en los grupos focales, el aborto es injustificable, pues todo sufrimiento corporal debe ser tolerable para la salvación del alma, aún si el embarazo conlleva la muerte de la embarazada. En las prácticas de estas personas hay una clara reducción del tiempo diario dedicado a la oración, pero se subraya que es un deber asistir al ritual dominical aún si esto debe darse por motivación personal. Aquellas personas con un grado de involucramiento importante en sus parroquias, realizan también un tipo de evangelización puerta a puerta, e igualmente participan en la organización de campañas de evangelización.

En cambio, las personas católicas no practicantes con quienes se conversó en los grupos focales, alegan falta de identificación con el ritual litúrgico, aducen que la misa les produce aburrimiento y desmotivación, y no hallan en esta práctica ningún elemento que se relacione con sus vidas. Frente a esto, privilegian un tipo de comunicación personal con Dios, más a través de la “conversación” que de la oración, así como también mencionan realizar meditación, comprendida como una práctica espiritual más que religiosa. Estas personas asumen abiertamente que se encuentran divorciadas de la institucionalidad católica, cuyos rituales devienen un compromiso social o familiar.

Esto se refleja también en las posiciones acerca del aborto que sostienen las católicas no practicantes, como es posible observar en los siguientes extractos tomados de los dos grupos focales realizados.


Estoy de acuerdo con todos los tipos de interrupción del embarazo, inclusive si la mujer no quiere tener al bebé, mientras que esté en el contexto médico posible de realizársele la interrupción del embarazo (…) Para mí un feto no es un ser humano, hasta cierto punto de la gestación ya puede considerarse un bebé o un ser humano, pero entonces yo digo, por ejemplo un feto de dos o tres meses no es un ser humano, en todo caso, si es algo viviente pero no un ser humano, es que ¿qué hace a un ser humano si no es todo el proceso desde el nacimiento en adelante, con la socialización? Desde ese punto de vista, yo digo que lo que viene a hacer ese feto es arruinarle la vida a uno que sí era humano, o a varios o a un montón”. (Grupo focal de estrato Católico no practicante, 09/07/13, San Pedro).
En los casos en que usted simplemente por no usar los métodos anticonceptivos y quedaste embarazada, diay, sorry… Para adelante no queda de otra, pero si tu hijo se sabe que va a nacer enfermo, o que fue incesto, que tenés 13 años, por favor, yo creo que no le vas a arruinar la vida a una persona de esa manera”. (Grupo focal de estrato Católico no practicante, 09/07/13, San Pedro).
Estoy totalmente de acuerdo con que es una decisión de uno porque ya, a veces no es ni siquiera una decisión de la pareja es más que todo de uno, porque ultimadamente es mi cuerpo y yo sé si quiero lidiar con eso o no, pero sí creo que hay casos, donde digamos, como que se justifica más, como en el caso de las violaciones o cuando son niñas”. (Grupo focal de estrato Católico no practicante, 24/06/13, Heredia).
Como se puede apreciar, la tendencia entre las católicas no practicantes, no necesariamente otorga autonomía reproductiva o reconoce total integridad corporal a las mujeres, pues incluso se vislumbra el embarazo no deseado como una especie de castigo por no tomar precauciones anticonceptivas. Sin embargo, se admite que hay condiciones límite en las que el dogma religioso no puede aplicarse sin conocer las particularidades del caso de cada mujer, o bien, donde se valora más el cuerpo propio y las decisiones sobre él, es decir, la relevancia de una vida socialmente construida sobre aquella en gestación.

Esta visión compartida en los grupos focales se ve respaldada por los resultados del cruce de variables en la encuesta, que muestran una paulatina desacralización del significado religioso asignado al útero como “reservorio de la vida”, por parte de las católicas no practicantes. Expresiones tales como “un feto no es un ser humano”, provenientes de una mujer autodenominada católica, desafían la creencia dogmática en la preservación de la vida fetal a toda costa, desautorizando la aceptación doctrinaria del sufrimiento de la mujer, a quien la Iglesia católica considera un sujeto heterónomo a partir de la reprobación absoluta y no contextualizada del aborto, el cual en el imaginario cristiano ocupa el rango de homicidio.

Como lo interpretan Campiche (1996) y Hervieu-Léger (2003), la creencia religiosa tiende a imponerse con más fuerza sobre la vivencia de la condición de género de las mujeres, debido a la construcción heteronormativa del género, que induce y sujeta mayoritariamente a las mujeres a una conjunción internalizada del imaginario cristiano y del rol sexual asignado por el sistema patriarcal, lo cual es naturalizado y poco cuestionable. Por este motivo, es notable la ruptura del discurso de género asociado a la creencia religiosa de las católicas no practicantes en torno al aborto, pues presenta una fisura socio-cultural para el mantenimiento del sistema sexo/género, comprendido por Rubin (1975: 159) como “el conjunto de disposiciones mediante las cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y mediante las cuales se satisfacen estas necesidades humanas transformadas”.

En la construcción identitaria de las católicas no practicantes, hay un distanciamiento de los contenidos doctrinales, una reinterpretación de los mismos y un cuestionamiento basado en sus experiencias de vida, estos son claramente los factores clave que las llevan a aceptar al menos algunas causales para la interrupción del embarazo. El rostro de un “Dios común” u “ordinary God”, como lo conceptualiza Davie (1993), le permite a este grupo constituir un puente entre las creencias inculcadas por la doctrina y las adaptaciones posteriores realizadas por estas mujeres, de forma que la construcción de sus creencias no pasa por el lenguaje institucional, y por ello mismo, lo reta y lo reinventa.


Conclusión
Las mujeres católicas no practicantes se caracterizan por una religiosidad relativamente inactiva, lo cual no implica un cambio general en el creer, sino en la forma en que este grupo organiza sus creencias, convirtiéndose en un buen ejemplo del creyente en la modernidad, a través del bricolage, de la “apropiación furtiva” o braconnage, y de otros “collages” de creencias que le distinguen según Hervieu-Léger (2004). Las católicas no practicantes reelaboran el contenido de sus creencias basadas en sus necesidades y en sus búsquedas individuales alrededor del significado que dan a sus cuerpos, su salud y sus vivencias, lo cual influye en el cuestionamiento de la normativa religiosa sobre el aborto y por lo tanto, en su desacralización, como un tema que afecta sus vidas, no las del clero.

Según Cook (1995) en la esfera de la salud se reproducen las relaciones de desigualdad entre géneros, cuando las mujeres se colocan bajo el control patriarcal de las autoridades institucionales y parentales. Al ser Costa Rica un Estado confesionalmente católico, el carácter cristiano modela la moral de la ciudadanía, razón por la cual el Estado puede sancionar conductas sexuales y reproductivas estimadas inmorales por las Iglesias, perjudicando así las libertades y la igualdad entre la ciudadanía. La justificación estatal se apoya sobre la personificación del embrión, el cual constituye el pivote divino sobre el cual se sostiene la alianza pro-vida entre la Iglesia católica, las Iglesias evangélicas y los grupos de laicos organizados para este fin.

No obstante, ante este panorama, la religión en la vida diaria de las católicas no practicantes se revela, según los resultados de la encuesta y los grupos focales, como un objeto de apropiación diverso que puede responder a una moral laica, como producto de un desapego común entre las personas católicas no practicantes, de los significados ortodoxos del catolicismo. Este tipo de relación con la creencia conduce a un distanciamiento del catolicismo, en tanto éste constituye un cuerpo estructurado por la continuidad de la tradición a la cual estas creyentes desafían desde sus propias coordenadas de existencia, más bien profanas o simplemente humanas.
Bibliografía
Campiche, R. J. (1996). Religion, statut social et identité féminine. Archives de Sciences

Sociales des Religions, 95(1), 69 – 94.
Cook, R. J. (1995). Gender, Health and Human Rights. Health and Human Rights, Women's

Health and Human Rights, 1(4), 350-366.
Davie, G. (1993). Believing without Belonging. A Liverpool Case Study / Croyance sans

appartenance. Le cas de Liverpool. Archives des sciences sociales des religions. 81, 79-89.


Dillon, M. (1999). Catholic Identity. Balancing Reason, Faith and Power.

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Drogus C. (1990). Reconstructing the Feminine: Women in São Paulo's CEBs. Archives des

sciences sociales des religions, 71, 63-74.
Bovay, C. (1996). Religion et reproduction de l’asymétrie. Archives de sciences sociales

des religions, 95, 143-161.
Guillaume, A., Lerner, S., y Salas G. (2005). El aborto en América Latina y el Caribe. Una

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