Hermanos Saíz Montes de Oca



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El enfoque ambientalista explica el papel que juegan los factores situacionales en la determinación de la violencia, entre las teorías que explican la violencia social encontramos: modelo de la frustración-agresión, la teoría del aprendizaje social, la teoría general de la presión y la teoría del intercambio social.

- El modelo de frustración-agresión fue desarrollado en la década del 30 del pasado siglo por el grupo de la Universidad de Yale, en Estados Unidos y establece que la conducta agresiva presupone siempre la existencia de una frustración y a su vez, la existencia de la frustración conduce a una forma de agresión, pero la tendencia a la agresión varía en función directa del grado de frustración experimentada por el individuo y es inhibida si se anticipa que la persona a la que se atacará, tiene poder para defenderse y para castigar al agresor. Otros investigadores como, Berkowitz, en 1965 y 1976, enfatizan la relación entre el estado emocional interno de la persona y los estímulos del medio ambiente en que ésta se encuentra, sin embargo no necesariamente una persona tiene que estar frustrada para cometer conductas violentas.

- En la teoría del aprendizaje social, se destacan investigadores como Albert Bandura, en 1973 y 1986 que enfatizan la importancia de la adquisición y condicionamiento social de los comportamientos agresivos y otros como Alister, A. (1998); Martín-Baró, I (2000); Gelles, R. y M. Cavanaugh y Sanmartín, J (2004) que postulan la importancia del aprendizaje directo e indirecto en la adquisición de comportamientos violentos.

En criterio de la autora, si bien reforzar positivamente los comportamientos agresivos en los individuos permite practicar con éxito la violencia, no es necesario que los individuos realicen conductas agresivas y que éstas sean reforzadas para aprender a actuar violentamente, basta con observar el drama de la violencia para que se produzca el aprendizaje, los individuos que experimentan malos tratos tienen una mayor probabilidad de cometer actos de esta naturaleza, que aquellos que no han estado expuestos o que han experimentado poca o ninguna violencia a lo largo de su vida.

- En la teoría general de la presión, encontramos a Robert Agnew, (1992), este plantea que el comportamiento violento se relaciona con la frustración y con la ira que se genera al recibir un trato de inferioridad en las relaciones sociales; la ira es la respuesta más crítica a la presión, puede aumentar la agresividad en el comportamiento y, quizás, desembocar en una acción violenta o criminal. Existen diferentes presiones que aumentan los sentimientos de ira y de miedo en el individuo, entre ellas se encuentran: la incapacidad de alcanzar metas valoradas positivamente; la existencia de factores estresantes o estímulos negativos (por ejemplo de maltrato infantil), ante los cuales los individuos pueden acabar cometiendo actos criminales para consumar una venganza; y pérdida anticipada o real de un estímulo valorado positivamente.

Entre los modelos de orientación psicológica o individual sobresale por su importancia el psiquiátrico o psicopatológico, que busca en las enfermedades y trastornos psicológicos el origen de las actitudes y conductas violentas.

Sanmartín, J.(2004) plantea que cuando la mirada se centra en el agresor se formulan hipótesis vinculadas a las adicciones o trastornos de la personalidad, otros como Peyrú, G. y J. Corsi (2003) advierten que si se focaliza el análisis desde la víctima o persona agredida, aparecen hipótesis asociadas a la melancolía o al masoquismo.

Frente a estos modelos se desarrolla, en el extremo más opuesto, la perspectiva sociológica. La violencia según la considera, Salvador del Barrio, A. en 1991, desde este modelo, es una consecuencia de la estructura social y un proceso asociado al conjunto de presupuestos y variables que conforman la realidad social. Otras reflexiones como las de Gelles, R. y M. Cavanaugh, en el 2004 referidas a la edad, el sexo, la posición en la estructura socioeconómica, la raza, la etnicidad y la estructura de las instituciones sociales, son las variables con mayor influencia en la conducta social en general y sobre la conducta violenta en particular.

Bajo esta óptica enuncian sus postulados la teoría de los recursos, es decir la violencia se produce porque falta algún recurso, ya sea económico, educativo o de cualquier otra índole y el modelo sociocultural asume que todas las formas de violencia se encuentran en la cotidianeidad. Analizar la complejidad de la violencia exige buscar miradas integradoras, que se aparten de la lógica determinista causa-efecto y un enfoque integrativo para la comprensión de la violencia social, lo constituye el modelo ecológico elaborado por Navarro, M. en el 2005.

Se utilizó como referente teórico el modelo propuesto por el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Santiago de Chile. Perspectiva Sicosocial y Jurídica de la Violencia Intrafamiliar, segundo manual de trabajo,1994 para fundamentar el abandono hacia los adultos mayores, por que permite al trabajador social, en el momento de la intervención, tener una visión más integral del origen de la violencia que se manifiesta en el microsistema ya que analiza su funcionamiento, estructura, conductas, comunicación, patrones de comportamientos, sistemas de creencias, mitos, relaciones triangulares, que afectan su propia dinámica, en tanto grupo social regulado por vínculos de parentesco y afinidad que lo particularizan, pero sin descuidar la relación con el nivel macrosocial donde se exploran los factores sociales más generales que condicionan la violencia en sus diversas manifestaciones.



ESQUEMA ECOLOGICO SISTEMICO


Macrosistema - Creencias y valores culturales acerca de

-Concepción acerca del poder y la obediencia Mujer

Hombre

Niños


Familia

- Actitudes hacia el uso de la fuerza para la resolución de conflictos.

- Concepto de roles familiares, derechos y responsabilidades.




MACROSISTEMA - Creencias y valores culturales acerca de Mujer



Exosistema

- Legimitización Institucional de la violencia

-Modelos violentos (Medios de Comunicación)

-Victimización Secundaria.



Factores de Riesgo:

-Estrés Económico

-Desempleo

-Aislamiento Social

-Alcoholismo

- Carencia de Legislación adecuada

- Escasez de apoyo institucional

- Impunidad de los perpetradores





Microsistema.

-Historia personal (violencia en la

familia de origen)

-Aprendizaje de resolución violenta

de conflictos.

-Autoritarismo en las relaciones

familiares

-Baja Autoestima

-Aislamiento.

Estos razonamientos teóricos permiten plantear que la (VIF) es fenómeno multicausal y que los determinantes de la violencia en las familias deben ser trabajados a partir de tres enfoques fundamentales: el modelo individual, el modelo familiar y el modelo sociocultural ya que la (VIF) distingue formas de relación que se desarrollan al interior de las familias y que afectan su propia dinámica, en tanto grupo social regulado por vínculos de parentesco y afinidad que lo particularizan.

Es por ello que en el abordaje de la (VIF) el trabajador social necesita establecer lecturas y conexiones dialécticas entre ambos procesos para comprender las conductas de violencia y explicar sus particularidades en un contexto social, cultural e histórico determinado ya que es difícil percibir toda forma de violencia en la familia como problema social por estar lo privado, en muchas ocasiones, separado de lo público.

En esta orientación la autora considera que debe conocer algunas aproximaciones teóricas, que se aplican desde la investigación social, para identificar la violencia en las familias, como por ejemplo:



  • Determinantes que generan las conductas violentas que acude más a explicaciones de naturaleza social, cultural o psicológica al identificar las causas, que a factores de naturaleza biológica.

  • Tipologías o clasificaciones que caracterizan las formas que adopta la violencia en los grupos familiares, los daños que provoca en las víctimas, los espacios en que se generan las acciones violentas, los medios empleados y los sujetos que protagonizan los hechos de violencia.

  • Consecuencias o efectos de la violencia en los integrantes de la familia personalidad desde un enfoque individual de género.

  • Caracterizaciones diagnósticas de la violencia en diferentes contextos sociales que reflejan, a través de cifras y estadísticas, el estado actual de esta problemática en diferentes países, en particular, de la región latinoamericana.

  • Propuestas metodológicas para la asistencia a personas que han vivenciado eventos violentos.

1.1.1 Conceptualización de Maltrato

La palabra violencia viene del latín “Vislatus”, significa fuerza y Latus es un participio pasado del verbo “Ferus” cuyo significado es llevar o transportar. (Sosa, García D., [et.al]…:2001)

Para la Real Academia de la lengua española, la violencia es, por una parte, “una acción impetuosa o efecto de violentarse. Impetuosa por hacerse con repugnancia, furia o ira. Es la aplicación de medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia y/o producir un daño”. Así mismo define que el maltrato es “tratar mal a uno de palabras o de obra”. Para esta aproximación se han empleado diferentes definiciones de Abuso y Maltrato, las primeras son más utilizadas en las publicaciones de lengua inglesa, mientras que las segundas son comunes en los textos de habla hispana. (Lowick, J., [et.al]…:1999)

La revisión de la literatura especializada refleja que no existe un consenso, entre los autores, en cuanto a los aspectos que debe abarcar la definición de maltrato y si coinciden en reconocer la poca claridad de las mismas.

Para la investigadora M. Hudsón, desde 1978 numerosos investigadores han tratado de aproximarse al tema del maltrato en las personas ancianas, no obstante, según ella, “la comprensión de este fenómeno todavía está en los primeros pasos”.(Hudson M.,1991:1-2)

Las primeras definiciones apuntaban a las necesidades no atendidas de las personas ancianas ya que provenían de investigaciones que hurgaban en la situación de carestía en que se encuentran los individuos más marginados. Por su amplitud este concepto fue abandonado. (Lowick, J., [et.al]…:1999)

El Congreso de los EEUU, en el año 1985, define técnicamente el abuso como “…deseo de infligir daño, confinamiento injustificado, intimidación o castigo cruel que de origen a daño físico, dolor o angustia mental. También, deseo por parte del cuidador de privar a los ancianos de los alimentos o servicios que le resulten necesarios para evitar el daño físico, la angustia o el daño mental”. (Hudson M., 1991: 1-20)

Por su parte la American Medical Association, en 1987, definió el maltrato a las personas ancianas como “toda acción u omisión que lleva como resultado un daño o amenaza de daño contra la salud o el bienestar de la persona anciana”. Esta definición incluyó el maltrato, físico, psicológico y económico.

Un año antes, en 1986, habían visto la luz dos importantes conceptualizaciones acerca del maltrato, Valentine y Cash lo definen “como aquellas situaciones no accidentales en las cuales un anciano sufre daño físico, deprivación de sus necesidades básicas o daño psíquico como resultado de un acto o una omisión por parte de quien debe cuidarle”. Algunos de sus admiradores le adicionaron las afectaciones económicas, Beaucheming, por su parte enfoca los malos tratos a los ancianos como “la coacción física y psicológica ejercida sobre una persona. La violencia, según este autor cubre dos aspectos: (Beaucheming J.P, 1990:15)

a) Negligencia: que consiste en no atender las necesidades de las personas de edad, tanto a nivel psíquico, físico, afectivo como espiritual.

b) Maltrato: que es el daño para la salud o el bienestar de una persona anciana.

La 41 Asamblea Médica Mundial celebrada en Hong Kong, en Septiembre de 1989, en el Informe Mundial sobre Violencia y Salud, considero en su declaración “El maltrato de ancianos se puede manifestar de diversas maneras, como físico, psicológico, financiero y/o material, maltrato médico o auto abandono. Las diferencias en la definición de maltrato de ancianos presentan dificultades al comparar las causas y naturaleza del problema”.

Hutson, en el año 1991, desarrolla una taxonomía en base a una encuesta Delphi de más de 100 investigadores, médicos y educadores que operan en el campo del maltrato del anciano, planteando la siguiente definición: “El maltrato del anciano es una conducta destructiva que está dirigida a una persona mayor , ocurre en el contexto de una relación que denota confianza y reviste suficiente intensidad y/o frecuencia como para producir efectos nocivos de carácter físico, psicológico, social y/o efectos financieros de innecesario sufrimiento. Lesión, dolor, pérdida y/o violación de los derechos humanos y disminución de la calidad de vida de la persona anciana”. En esta definición se incluyen actos de comisión y omisión, intencionales o no. También incorporan dos nuevos elementos “frecuencia” e “intensidad” que en definitiva, según la autora, determinan la presencia de maltrato. En el curso de este mismo año la investigadora señala que el significado esencial del concepto de maltrato a las personas de la tercera edad “son culturalmente determinados, valoricamente cargados, emocionalmente establecidos y tienen ramificaciones éticas, por lo tanto el acuerdo de definiciones es difícil y algunas veces inapropiado”. De lo que se infiere que los criterios para calificar como maltratante una conducta varían de un contexto sociocultural a otro. (Hudson M. 1991:1-20)

El Grupo de Estudio del Consejo Europeo, en el 1992, analizó y rechazo todas las definiciones de maltrato existentes hasta ese momento y planteo la existencia de tres dimensiones en el maltrato intrafamiliar a los viejos:

Primer nivel: Decidieron considerar como familia a cualquier individuo relacionado con la persona anciana “por sangre, matrimonio o cohabitación”.

Segundo nivel: La violencia fue conceptualizada como “cualquier acto u omisión” que pueda ser dañino.

Tercer nivel: Consideraron como persona anciana aquellas “por o sobre la edad nacional de retiro”.

Posteriormente el grupo de estudio reconoció las variaciones nacionales y culturales en la comprensión del término maltrato. En lo que a violencia se refiere estableció que “… la definición y el diagnóstico depende de los valores subjetivos de juicio de cada investigador y los encuestados involucrados” y sugirieron definir abuso y malos tratos como “acto no accidental u omisión que menoscaba la vida, la integridad física o psicológica de una persona anciana o que amenaza seriamente el desarrollo de su personalidad o afecta o daña su seguridad financiera”. (Lowick, J., [et.al]…:1999)

Por esta misma época Hudson y Yohnson, señalan que las definiciones existentes de abuso a las personas mayores tienen carácter “extrínseco” ya que se limitan a describir el fenómeno, para ellos es necesario el empleo de términos analíticos o “intrínsecos” que especifiquen la naturaleza moral y social del problema.

Apoyándose en la Semiología y en la Antropología social Johns y sus colaboradores (1991), señalaron que lo erróneo del abuso no radica en la tipología, sino en el contenido del acto, dependiente de la situación cultural y del juicio de valor que se le da al mismo. Con el objetivo de comprender la dinámica de la violencia toman los argumentos de Riches (1986) con relación al triangulo básico de la violencia, que contempla a la victima, al victimario y a las personas que observan la acción violenta. (Lowick, J., [et.al]…:1999)

En 1996 la 43 Asamblea Mundial de la Salud nuevamente aborda este problema y declara que la violencia es un problema creciente de la Salud Pública a nivel mundial desarrollándose sobre todo en el hogar, centro de trabajo, instituciones médicas y sociales, además de valorarse otros tipos de violencia a mayor escala como el terrorismo y la guerra. (Kalache A., 2002: 289- 290)   

López Pérez (1996), conceptualizó el maltrato como “Toda acción, intencionada o que produzca daño desde el punto de vista biológico, psicológico, social, financiero, material y las conductas negligentes, ya sean de forma transitoria o permanente”. (Kalache A., 2002: 289- 290)

El maltrato hacia los ancianos se puede manifestar en dos formas: de manera activa y pasiva. La forma activa comprende: maltrato físico, emocional y abuso financiero, mientras que de forma pasiva comprende el abandono físico y emocional. (Corsi J., 1990:23). Señala que “En el ámbito de las relaciones interpersonales, la conducta violenta es sinónimo de abuso de poder, en tanto y en cuanto el poder es utilizado para ocasionar daño a otra persona. Es por eso que un vínculo caracterizado por el ejercicio de la violencia de una persona hacia otra se denomina relación de abuso”. (Corsi J., 1999)

La Red Internacional para la Prevención del Abuso y Maltrato en la Vejez, 2006, (INPEA) define el abuso y maltrato como cualquier daño realizado a una persona mayor que debilite o afecte su estado físico, psíquico, espiritual o su bienestar social. Los tipos de abuso pueden incluir, pero no se limitan, al abuso físico, sexual emocional, explotación financiera, abandono, intimación, coerción, discriminación y autoabandono. El abuso es una violación de los derechos y una causa importante de lesiones, enfermedades, pérdida de productividad, aislamiento y desesperación. (Jiménez Rodríguez, S., 1996)

El foro de Organizaciones NO Gubernamentales (ONG´s) celebrado en Valencia 2002 lo define como: cualquier conducta física o psicológica, o la falta de la misma, que conduce a un aumento del riesgo de dañar o empeorar el bienestar del individuo.

Más allá de las definiciones, es dable contemplar lo que señala la ONU refiriéndose a la principal forma de maltrato a las personas mayores y que está relacionado a la privación del ejercicio de los derechos fundamentales y la falta de igualdad de oportunidades, es decir: imposibilidad de acceso a la sanidad, analfabetismo, falta de libertad, carencia o insuficiencia de las pensiones.


En estas conceptualizaciones se destacan las siguientes características del maltrato:

  • Se establece que el maltrato puede ser resultado tanto de una acción como de una omisión, no accidentales.

  •     Un evento puede ser maltratante tanto, por su naturaleza (Agresiva o amenazante) como por el significado que la acción o la no acción tenga para el individuo afectado y la sociedad.

  •   El significado o la connotación de la acción maltratante están determinados, en gran medida, por el contexto sociocultural en que se encuentra el sujeto, por eso, en algunas culturas puede considerarse como maltrato lo que para otras no es visto como tal.

  • Hace alusión al daño que el maltrato ocasiona a la salud psíquica, espiritual, social, sexual y/o biológica, así como menoscabo del bienestar material y/o económico de la persona anciana. Clasificando de esta forma los tipos de maltrato.

  • Se Introduce el maltrato espiritual para destacar las acciones u omisiones que laceran los sentimientos religiosos o de otra índole, que venimos observando con cierta frecuencia en nuestra experiencia clínica.

  •  Se reconoce que el maltrato implica una violación de los derechos humanos de la persona maltratada, así como la afectación de su calidad de vida.

  • Valorando el proceso de desarrollo de la personalidad como un continuo, que solo concluye con la muerte y la tercera edad como una etapa del mismo, en la que surgen nuevas formaciones psicológicas, se valora al maltrato como un estimulo externo de origen social que, por su naturaleza agresiva o amenazante, afecta la evolución armónica de esta formación psicológica durante el envejecimiento.

  • Se aclara que las afectaciones tienen lugar con independencia del grado de conciencia, duración, frecuencia e intensidad de la acción u omisión.

Considerando entonces que aunque no hay un esclarecimiento ampliamente aceptada sobre el abuso, o llamado maltrato en el adulto mayor la autora se afilia al criterio de la Organización Mundial de la Salud, cuando destaca que las propias personas adultas mayores, perciben que en el abuso se incluyen factores sociales como la desatención que provoca exclusión social y abandono.

El abandono y la deprivación de las necesidades básicas o bien de los mismos medicamentos, o cuidados de aseo personal son unos de las grandes causas que implican la violencia pasiva contra el adulto mayor. Por lo general se considera abandono en el sentido de las personas que carecen de vínculos familiares fortalecidos, o bien de poco apoyo de redes sociales. Se desconoce en parte, el cuidado que el adulto mayor puede necesitar. (Valenzuela Moreno N., 2011)



Epígrafe 1.1.2 Teorías que tratan de explicar el maltrato

Numerosos investigadores, han planteado diferentes modelos que intentan explicar el maltrato a las personas ancianas (Lowick, J., [et.al]…:1999).



Teorías de orientación sociológica: desde una perspectiva sociológica, hay que considerar en particular dos enfoques teóricos que pueden facilitar el análisis del maltrato a las personas ancianas y tratan de exponer los elementos que subyacen en este fenómeno.

Teoría de la interacción social: concede atención especial a las relaciones de los ancianos con aquellas personas que le apoyan en su cuidado, considerando que el envejecimiento biológico y social modifica el papel de las personas mayores en sus grupos sociales de pertenencia y de esta forma cuestiona su identidad personal y genera tensión en sus relaciones sociales.

En este sentido, considera que los cambios consecutivos al envejecimiento, tanto a nivel físico como psicológico inducen una modificación en la forma en que los sujetos se perciben a sí mismos (autoconcepto) y son percibidos por la sociedad (imagen), a la vez que pueden generar una repuesta de rechazo social que de lugar a la aparición de actitudes discriminativas y a comportamientos abusivos hacia los senescentes. Señala que el paso del tiempo y sus consecuencias repercuten de forma negativa en el auto concepto y sobre todo en la imagen de las personas mayores, afectando las habilidades relacionales de los viejos y el modo en que el envejecimiento incide en los cuidadores y trabajadores vinculados a los ancianos. Con frecuencia estas personas los aprecian como una experiencia poco gratificante de la cual se derivan estereotipos negativos frente a la vejez, los cuales pueden ser proyectados incluso en la percepción del propio envejecimiento. En general puede decirse que esta teoría se focaliza en la manera particular en que los individuos se adaptan y responden a la etapa de la vejez como parte del ciclo vital. (Rodríguez, M., 2005)



Teoría de la economía política: considera que la dependencia en la vejez se deriva de la exclusión forzada de los mayores del ámbito laboral lo que deviene en pobreza, dependencia económica e institucionalización, simultáneamente reconoce la construcción social del abuso y la influencia del mismo en las dinámicas familiares y los grupos sociales. Es decir, para los partidarios de esta teoría, el maltrato surge a partir de las vías por las cuales la sociedad y los servicios que se ocupan de los mayores, marginan a las personas de más edad y se considera que la predisposición de las personas a maltratar se incrementa a partir de las fuerzas sociales que discriminan tanto a los mayores como a aquellas personas encargadas de su cuidado, deduciéndose que la solución del problema debe ser considerada tanto un asunto de política social como un aspecto que atañe a las disfunciones familiares en todas sus dimensiones. Este enfoque teórico ofrece una significación mayor a la influencia de la sociedad en los senescentes tanto en el seno familiar como fuera de él. La valía de ambos postulados teóricos reside en la contextualización de las contradicciones entre cuidadores y ancianos en la esfera de las ideologías políticas y los recursos socioeconómicos, estimando que numerosas experiencias negativas de la vejez son consecuencia de la división social del trabajo. (Rodríguez, M., 2005)

Teoría del aprendizaje social o de la violencia transgeneracional: plantea que la violencia se aprende por lo tanto es probable que niños maltratados cuando crezcan se conviertan en maltratadores de sus padres. (Lowick, J., 1999)

Teoría del cansancio del cuidador:

El maltrato y la negligencia aparecen cuando los factores estresantes tanto externos como relacionados directamente con el cuidado superan un determinado umbral en el cuidador, produciéndose el llamado “Cuidado Inadecuado”. Desde este punto de vista no hay nada intrínsecamente violento en la familia, se decir el maltrato aparece cuando los individuos son personalmente incompetentes para cuidar. (Lowick, J., [et.al]…:1999).



Teoría del aislamiento: la ausencia de redes sociales es un factor de riesgo para recibir maltrato y negligencia. (Lowick, J., [et.al]…:1999).

Teoría de la dependencia: establece que la fragilidad funcional (pérdida de la autonomía) por enfermedades crónicas, demencias etc., son condiciones de riesgo para que se dé el maltrato. (Lowick, J., [et.al]…:1999).

Teoría de la psicopatología del maltratador: aducen que el agente del maltrato posee características de personalidad patológicas (Esquizofrenia, Retraso Mental, ideas paranoides, alcoholismo). (Lowick, J., [et.al]…:1999).

Epígrafe 1.1.3 Prevención del abandono como forma de violencia intrafamiliar hacia el adulto mayor. Panorama internacional y de Cuba

Los pueblos de la antigüedad, tuvieron actitudes de abandono de ancianos en épocas de sequías o guerras; pero en la mayoría de los casos eran venerados como sujetos mágicos. Es posible que ello ocurriera por ser pocos los individuos que llegaban a una edad avanzada. En esos casos la matanza de los ancianos, correspondía más a un rito religioso que a un propósito destructivo. En muchas comunidades, los ancianos tenían gran importancia en cuanto a toma de decisiones.

En África se han conservado esas tradiciones de manera que aún hoy, en los países ya independientes, siguen siendo fundamentales los criterios y la participación de los viejos que han acumulado sabiduría. (Torres Vidal, R. M, 2003)

Según Hipócrates en la antigua Grecia, cuando se tenía la suerte de llegar a una edad avanzada, se celebraba al anciano una fiesta, y se lo despeñaba, ya que el resto de la vida sería una enfermedad crónica e incurable. En Roma se le dio características institucionales al respecto por la vejez a los ancianos se tenían importantes consideraciones sociales, por ejemplo ocupaban los puestos claves en las asambleas populares donde el pueblo daba gran valor a sus consejos y apreciaciones, en las flotas de guerra los comandantes, por lo general, eran los marinos de más edad y se les denominaba navarcas. El pater era respetado en sus facultades de potestad cualquiera fuese su edad. Como culminación política surgió el Senado, que era el Consenso de Ancianos, cuya influencia en el desarrollo del imperio fue trascendente. Lo mismo podemos decir que los textos bíblicos relatan sobre la vejez en el pueblo Judío. La palabra Zaken, en hebreo significa vejez, pero también sabio o decano. (Moreira L., 2004)

Las tribus nómadas de Norte América y los esquimales aceptaban que los individuos envejecidos, cuando perdían las habilidades productivas por ellos desarrolladas, se apartaran del grupo para sucumbir a expensas de las inclemencias, la inanición o devorados por los depredadores. En Chile, las tribus Yagas, con precaria subsistencia tenían en elevado aprecio por sus mayores, mientras que los nativos de la isla de Tonga, en Oceanía, con estable economía imponían onerosos maltratos sobre las personas de más edad (López Pérez, M. B., 1996).

En el imperio Inca el papel de los adultos en la vejez era cambiante y sus funciones variaban hasta llegar, en el ocaso de la vida, a fungir como espantapájaros en los campos de cultivo (Simmons, L., 1960).

En la Edad Media comienza a usarse el concepto de jubilación para evitar, en lo posible, las prácticas difundidas, por entonces, de abandono y expulsión de los ancianos de sus hogares (Briod, A., 1976) y durante el llamado “Siglo de las Luces” el parricidio se puso de moda en las cortes de la época. (Foucalt, M., 1975).

Hasta la actualidad, la sociedad mundial, machista y patriarcal se ha debatido en una insoluble dicotomía: por un lado, el trato honorable a los hombres ancianos con poder económico, social y político, expresado en miedo o respeto, veneración y subordinación. A grado tal, que no pocos jóvenes idealizan a estos poderosos gerontes, ansiando llegar a la tercera edad para ser tratados con veneración; incluso se esfuerzan por aparentar ser físicamente mayores, ya que el hombre adulto es una garantía de respetabilidad. Por otra parte se distinguen los malos tratos a las personas ancianas con pobre solvencia económica, limitadas condiciones productivas y/o gran necesidad de cuidados, especialmente a las mujeres de sesenta años o más, triplemente discriminadas por ser del “sexo débil”, pobres y ancianas. (Kessel H, 1996: 367-72)

En los últimos 50 años surgió una forma de maltrato, el psicológico, la desvalorización de lo valioso o desvalioso de la edad, se endiosó lo joven, lo bello, lo eficaz en términos productivos modernos, a ello se sumó esa masa de ancianos desvalidos que se mantenía en el mundo, no de patriarcas sino como peso familiar, es decir crece la valoración de la juventud y de todo lo exterior, tal como belleza física y modas. (Kalache A., 2002: 289- 290)   

El modelo de familia pasa a ser nuclear, donde los viejos son los marginados. Los grandes cambios tecnológicos ocasionan la pérdida del rol social y solo son definidos por el papel de abuelos. (Kalache A., 2002: 289- 290)   

Las primeras publicaciones sobre el maltrato al adulto mayor ocurrieron por primera vez en el ámbito médico en el año 1975, en las revistas científicas británicas British Medical Journal (Burston) y en Modern Geriatrics (Baker), y se describió el síndrome del “samarreo del anciano” o “Granny Battering”, que significa abuelita golpeada; fue el Congreso de los Estados Unidos el primero que abordó el tema en tanto cuestión social y política (Burston G.R., 1957: 592).

Hacia los años 80, del pasado siglo, se realizan toda una serie de acciones investigaciones sobre el maltrato a los ancianos en Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos, en el primer país mencionado se origina el interés por la temática, sin embargo en los dos últimos la conciencia pública y profesional es mayor y se le dedican considerables recursos tanto en el ámbito investigativo como en el político. Por ejemplo en EEUU se crea el “Centers for elderly abuse” que contribuye de manera fundamental al análisis de dicho fenómeno y el Congreso de esta nación lo conceptualiza.

A partir de los 90 se observó una paulatina incorporación de otros estados al estudio del tema, como: Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Irlanda, Francia, Hong Kong y Australia. (Hogonot, R., 2000: 10 – 15)

En 1994, con el patrocinio de la International Association of Gerontology, se crea la “Comisión Latinoamericana de Prevención del Maltrato en la Vejez”, cuya sede radica en Buenos Aires capital de La Argentina. (Cicapolleta G. E., 1999)

En 1996 la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Naciones Unidas consideró necesario que el grupo de las personas ancianas fuese apoyado y reconocido como sujeto de derecho, tanto para el esclarecimiento de su problemática, como para denunciar la discriminación a que es sometido, creándose la Comisión " Los Adultos Mayores y sus Derechos", que entre sus objetivos prioritarios se propuso: (Sombra, B., 2001).

1) El respeto por los Derechos Humanos de quienes han dado y siguen dando tanto.

2) La desmitificación de perjuicios y falsas creencias, que implican una representación social denigrante de la vejez.

3) La capacitación de recursos humanos, la más eficaz herramienta que permitirá crear conciencia en la sociedad sobre un tema poco conocido.

Posteriormente en 1998 como resultado del trabajo de dicha comisión se elabora el Programa “Violencia, abuso y maltrato de la vejez” para la lucha contra este flagelo Naciones Unidas en 1999, denominado “Año Internacional de las Personas Mayores”, propone la idea de “una sociedad para todas las edades” a partir del pleno reconocimiento de los derechos de las personas ancianas, señalando que las sociedades que valoran la justicia social deben esforzarse por asegurar que todas las políticas y prácticas mantengan y garanticen los derechos de todas las personas, sin tener en cuenta su edad. (Kalache   A., 2002: 289 – 290)  

La Organización Mundial de la Salud , en Ginebra, en el año 2002, reconoce que ha llegado el momento de instaurar un nuevo paradigma que considere a los viejos participantes activos de una sociedad capaz de integrar el envejecimiento y los valore contribuyentes activos y beneficiarios del desarrollo. El paradigma del Envejecimiento Activo posee un enfoque intergeneracional, pues aprecia la importancia de las relaciones familiares y el apoyo que se prestan entre sí los miembros y las generaciones en una familia. Señala la autentica necesidad de asumir planes y conductas basados en los derechos, las necesidades, las preferencias y las capacidades de los ancianos. Dicho concepto se basa en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas de la tercera edad y en los principios de las Naciones Unidas de independencia, participación, dignidad, asistencia y realización de los propios deseos. (Kalache   A., 2002: 289 – 290)

En los últimos 25 años del siglo XX este tema se consideró como un asunto privado de salud pública y un problema de bienestar social que no debía ventilarse en público, pero diversas luchas y movimientos sociales en contra de diferentes formas de violencia; y sobre todo el feminismo se destacó por sus denuncias al maltrato contra las mujeres adquiriendo especial relevancia partir de la Declaración de las Naciones Unidas sobre Erradicación de la Violencia contra /las Mujeres adoptada por la Asamblea General de la ONU en el año 1993 que tuvo su celebración en Viena. Esto nos introduce en términos estrictos a que el maltrato no es un problema sanitario sino social, a pesar que muchos casos tengan como protagonistas a profesionales de la salud ya que  involucra ámbitos que vayan más allá de lo individual, como las creencias, costumbres y representaciones sociales ya que un problema social puede considerar una realidad particular, la cual a su vez constituye una respuesta a las creencias o representaciones que confluyen en la sociedad, es decir, se convierte en su reflejo, “los problemas individuales se convierten en problemas sociales cuando no pueden ser resueltos por el individuo u otros miembros de su familia o de sus redes sociales, o cuando las personas de su medio social inmediato no pueden satisfacer sus necesidades”. (Smole G., [et.al]…: 2003)

En este sentido la autora refiere que si bien se adoptan acuerdos internacionales en función de garantizar a los adultos mayores sus derechos humanos en cuestiones relacionadas a la salud, alimentación, participación social, en la toma de decisiones, el apoyo familiar, comunitario y la eliminación de todas las formas de violencia, aún son insuficientes las medidas de prevención, dado por diversos factores, pudiera considerarse, por ejemplo, no se puede llegar y entrar a la intimidad y privacidad de una familia si es que en está no existe la voluntariedad de participar o no cuenta con tiempo o capacitación para los cuidados especiales que requiere un anciano o, simplemente porqué no está la voluntad de cuidarlo, la carencia de conocimientos, preparación y proyectos de investigación acerca de las diversas manifestaciones del abandono por los trabajadores sociales, que dificulta las intervenciones con las familias, primero es necesario un cambio en el cómo se entienden a los adultos mayores (como su aporte por la experiencia, relatos de vida) para que no sea una imposición el cuidado sino parte de la cultura el hacerse responsable de quienes necesitan cuidados especiales debido a su edad, ni se gestiona una red de apoyo social que permita una coordinación intersectorial, interinstitucional y de la comunidad para el desarrollo de políticas locales de prevención, detección y atención de la violencia intrafamiliar, para poder generar conciencia a nivel social y a nivel de cada familia que vive esta situación.

La información procedente tanto de los países en desarrollo como en los desarrollados ha demostrado que la violencia intrafamiliar hacia el Adulto Mayor constituye un fenómeno universal ya que en los próximos decenios, se producirá un enorme aumento de la población de este grupo de edad.

De acuerdo con las predicciones demográficas de las Naciones Unidas la población mundial irá creciendo, de 5.700 millones de personas en 1995 a 9.400 millones, en el 2025. La población mundial de 60 o más años aumentará cerca de 1 200 millones en el 2050, unos 10.400 millones en el 2100, hasta estabilizarse en unos 1 1.000 millones alrededor del 2200. En algunos países, como Colombia, Indonesia, Kenya y Tailandia, se prevé que aumente más de cuatro veces, es decir que el envejecimiento de la población y la violencia doméstica, así como los derechos humanos y la igualdad en materia de género son hechos que reflejan la seria preocupación por el maltrato hacia los ancianos. El tamaño de crecimiento de la población mundial está de acuerdo con una amplia sustitución en la estructura por edad de la población. La edad mediana de la población creció de 25,4 años en 1995 a 36,5 años en el 2050 y llegará a los 42,9 años en el 2150. La declinación de las tasas de fertilidad y de mortalidad va a acompañar el envejecimiento poblacional. Quienes tengan 60 ó más van a pasar de un 10% en 1995 a un 31 % en el 2150. (Gastrón L., 1999).

En Cuba, según el informe de resultados de la Encuesta Nacional de Fecundidad 2009 realizada por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, el grado de envejecimiento alcanzó en el 2009 una magnitud de 17,4%. El envejecimiento es y será el principal reto demográfico para nuestra sociedad; más del 12,5% de la población está por encima de los 60 años o más, colocándonos entre las naciones más envejecidas del continente americano.

La fecundidad es la variable demográfica que más incide en el crecimiento de la población en Cuba, la tasa global de fecundidad a pesar que en el 2009 obtuvo el valor más elevado en los últimos 10 años (1,70), no parece factible que bajo las actuales circunstancias siga elevándose este indicador, incluso se considera poco probable que pueda mantenerse a dicho nivel.

La población cubana no debe alcanzar los 12 millones de habitantes y está transitando por lo que se podría definir como crecimiento nulo o estable, con tendencia al decrecimiento de su población. Las estadísticas reflejan que al concluir el año 2009 la población del archipiélago alcanzó los 11 242 628 habitantes (6 529) más que el año 2008, lo que marcó un viraje luego de tres años consecutivos con crecimientos de signos negativos.



  • Territorios con nivel de envejecimiento bajo. (Menos del 10% de población de 60 años y más): Isla de la Juventud y Guantánamo.

  • Territorios con nivel de envejecimiento medio. (De 10% a 15% de personas de 60 años y más): Granma, Las Tunas, Santiago de Cuba, Pinar del Río, Holguín, Camagüey, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Matanzas, La Habana y Sancti Spíritus.

  • Territorios con nivel de envejecimiento alto. (Más del 15% de personas de 60 años y más): Ciudad de La Habana y Villa Clara. (A. Durán., [et.al]…:1999)

Tomando en consideración los cálculos al 31 de diciembre de 2009, con relación Población residente y estructura por sexos y grupos de edades, en la provincia de Pinar del Río, existe un total de 729 292 habitantes, de ellos con 65 años y más 86 853, de ellos hombres 44 038 (6,0%) mujeres 42 815 (6,9%)

Según la Fuente: Diccionario geográfico de Cuba y Cuba: Síntesis Geográfica, Económica y Cultural, año 2000. Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia. En nuestro municipio, Consolación del Sur existe un total de 88 611 habitantes, con 65 años y más 11 214. Total de mujeres 43.519, con 65 años y más (5 394). Total de hombres 45.092, con 65 años y más (5 840). Según los indicadores demográficos con relación al envejecimiento poblacional, en los últimos seis años se ha comportado de la siguiente manera 2004 (15,4), 2005 (15,9), 2006 (16,1), 2007 (16,8), 2008 (17,3), 2009 (17,8).

En el Consejo Popular Puerta de Golpe, según la caracterización demográfica tomada del análisis de la situación de salud, las vías de envejecimiento están en el grupo mayor comprendido entre 15 - 60 años para un 64,94% y por encima de 64 años un 8,3%, aunque se muestran indicadores bastantes estables entre los nacimientos del año 2009 (67), 2010(57) y fallecimientos que no se produjeron.

Según Alan Freddy Carrasco Dávila del Centro de Investigaciones Universales de México nos brinda algunos datos por países que ilustran esta problemática:

Organización Mundial de la Salud en el 2006 estimó que la prevalencia del maltrato de ancianos en el ámbito comunitario (que incluye el abandono por parte de los cuidadores, el maltrato físico y psicológico, y la explotación económica) procedentes de Canadá, Finlandia, los Países Bajos, el Reino Unido y los Estados Unidos de América están comprendidas entre el 4% y el 6%. En un estudio más reciente de la República de Corea se registró un 6,3%, mientras que en Israel se ha notificado un 18,4%, compuesto mayoritariamente por casos de abandono pasivo.

España: en la actualidad se calcula que hay más de cinco millones de personas mayores de sesenta y cinco años, un 14% de la población. De ellas, el 60% son mujeres y el 40% hombres. Alarmante resulta las cifras del 8,9% de ancianos que de una u otra manera viven en la violencia, pero de ellas sólo el 3,1% establece la denuncia o busca ayuda para resolver ésta situación, como se puede ver esto obliga a replantearse políticas y estrategias de actuación, que van más allá de las meras mantenedoras de la calidad de vida de dichas personas y que pasan por medidas sociales, económicas, jurídicas y de protección. Que han de superar también la tutela de los derechos genéricos de todos los ciudadanos para incrementarlos con el reconocimiento explícito de los derechos de las personas mayores. Estados Unidos de América: más del 20 % de los ancianos no sólo son maltratados en sus hogares, sino también en diversas instituciones nacionales destinadas a su cuidado, existe una evidencia de que estos ancianos tienen mayor probabilidad de sufrir maltrato que aquellos que viven en sus hogares.

En América Latina “la preocupación por el estudio y tratamiento de los hechos violentos, ha sido un proceso bastante lento, constituyendo la segunda causa de muerte, muy relacionados con el consumo del alcohol y las drogas. Quizás una de las principales razones sea que nuestros países, en general, recién están enfrentando el fenómeno del envejecimiento de su población y las implicacioness que éste tiene en el desarrollo social, económico y político”. (Lowick., J [et.al]…:1999).

La Organización Mundial de la Salud, constató que resultan alarmantes en el mundo los casos de maltrato denunciados a las autoridades, la mayor proporción corresponde generalmente a las personas muy ancianas y más disminuidas, obligando a los gobiernos replantearse políticas y programas de prevención, que van más allá de medidas sociales, económicas, jurídicas y de protección, sin embargo la preocupación por el estudio del proceso de prevención del abandono, ha sido un proceso bastante lento, muy relacionados con el consumo del alcohol y las drogas, los ancianos maltratados pueden utilizar el alcohol como medio de afrontar el maltrato o el abandono.

Según la Master Teresa Orosa Fraíz en su libro, La Tercera Edad y la Familia. Una mirada desde el Adulto Mayor, trabajo éste que pretende estimular el campo de investigación de la Psicología Educativa en el tema de la Tercera Edad y en particular en el área de la orientación familiar, refiere como en la actualidad muchos países latinoamericanos, al igual que el resto el mundo, esperan un aumento de la población mayor. Pero lo que más caracteriza a la población mayor de esta área geográfica es su convivencia con la familia, a diferencia de otros modelos culturales de envejecimiento.

Más del 80% de la población anciana latinoamericana vive en condiciones de convivencia familiar y aunque existen muy pocos datos estadísticos sobre el maltrato hacia el adulto mayor en condiciones de abandono- se conoce la incidencia real de la problemática, por ejemplo: ” existen lugares constituidos como refugios nocturnos como ocurre en Uruguay, o instituciones sociales y comunitarias en dependencia de las posibilidades económicas de los ancianos, tal es el caso de las llamadas guarderías, morideros u hogares de ancianos” y el “1% de los ancianos se encuentra en instituciones, el 9% vive solo y el resto lo hace en convivencia familia”. (Fraíz Orosa: T., 2003:18)

Según datos ofrecidos en el Seminario Introducción a la Gerontología organizada por Centro de Investigación Iberoamericano de la Tercera Edad (CITED) en 1996 se han creado numerosas sociedades gerontológicas, los servicios de atención a los mayores, distan de las condiciones materiales y humanas necesarias para satisfacer sus necesidades. Han aparecido cifras alarmantes de suicidios y otros fenómenos sociales; sujetos a políticas neoliberales más vulnerables que propician condiciones de desempleo y niveles de empobrecimiento en determinados sectores de la población.

Uno de los autores que mayor aporte ha realizado al trabajo con esta edad en Latinoamérica es el psicogeriatra argentino Leopoldo Salvarezza, y describe, la vejez como un tema conflictivo, no solo para el que la vive en sí mismo, sino también para aquellos que sin ser viejos aún diariamente la enfrentan desde sus roles profesionales de médico, psicólogo, asistente social, enfermero o como hijo, como colega como socio, como vecino, o como un simple participante anónimo de las multitudes que circulan por nuestras grandes ciudades.

Este autor de formación psicoanalítica, ha realizado una sistematización de las principales teorías acerca de la vejez; fundamentalmente critica la denominada “teoría del desapego o de la desvinculación” (disengagement theory) formulada por E. Cummings y W. E. Henry en 1961, en la Universidad de Chicago, la cual justifica el apartamiento progresivo que la sociedad debería proporcionar a los ancianos, toda vez que han llegado a la edad de la muerte. (Salvarezza L. 1998)

La autora no coincide con la teoría expuesta porque la misma reconoce al anciano como algo inservible, sin nada que aportar a la sociedad y es discriminado por su sexo, raza, jerarquía en la familia, la discapacidad, la preferencia sexual y el reparto del poder, al no permitir que estos interfieran en el desarrollo económico de las generaciones más jóvenes, sin tener la posibilidad de satisfacer sus expectativas de vida.

“En el terreno práctico, se han incrementado las acciones preventivas y asistenciales –algunas más abarcadoras que otras-. En países como Colombia, Chile, México, Costa Rica y Argentina, existen instituciones dedicadas exclusivamente a atender casos de maltrato en las familias, que operan con el criterio de ofrecer un servicio integral”. Lowick., J [et.al]…: 1999)

No obstante a pesar que existe muy pocos datos estadísticos en la región se conocen la incidencia real de la problemática en algunos contextos culturales determinados, de hecho los países con mayor índice de violencia son en orden descendiente:

Colombia: entre el 4% y el 6% de las personas mayores reconocen haber sufrido maltratos en el hogar, en la mayoría de los casos se pone de manifiesto la violencia económica ya sea por parte del Estado o de los miembros del hogar. Sostienen además que también concurren con mucha frecuencia en la familia el maltrato psicológico y se caracteriza por la indiferencia cotidiana y la falta de paciencia hacia los padres, se ha detectado que esta violencia genera un aumento de los índices de alcoholismo, de depresiones crónicas y de suicidio. Argentina: en el 2009 más de 18700 adultos mayores sufrieron algún tipo de violencia dentro del seno familiar, alrededor del 8%. Chile: el 34,2% de la población anciana consideró sufrir algún tipo de violencia en el hogar o centro de cuidados, siendo las más afectadas las mujeres entre 65 y 74 años, el maltrato más evidenciado lo fue el psicológico con el 75,6% de afectación. Este fenómeno en ambos países ha venido incrementándose desde hace más de tres décadas y en el 2009 más de 33 600 adultos mayores sufrieron algún tipo de violencia dentro del seno familiar. En Brasil y Panamá: se reportan anualmente más de 102 mil casos de extrema violencia, de los cuales un 37.15 % de los maltratados constituyen ser ancianos. En Perú: la falta de seriedad de parte del Estado es una de las mayores dificultades a los cuales se enfrentan los ancianos, las personas con mayor status social y cultural recurren a formas más sutiles de violencia, como la psicológica, mientras que los que tienen un nivel cultural menor optan directamente por los golpes, la mayoría no son agresivos de forma habitual. Por eso es tan difícil reconocerlos. (Lowick–Russell A., 1999)

En Cuba, según el informe de resultados de la Encuesta Nacional de Fecundidad 2009 realizada por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, el grado de envejecimiento alcanzó en el 2009 una magnitud de 17,4%. El envejecimiento es y será el principal reto demográfico para nuestra sociedad; más del 12,5% de la población está por encima de los 60 años o más, colocándonos entre las naciones más envejecidas del continente americano.

María Elena Benítez Pérez investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana refiere que el envejecimiento poblacional es un fenómeno generado por nuestro propio desarrollo social y su impacto está determinado por, la magnitud, rrapidez, homogeneidad, independencia del estado económico e su irreversibilidad.

Es definido como: “el proceso de cambio permanente que comienza con la vida y termina con la muerte; equivale cada día a vivir más tiempo…implica la presencia ininterrumpida de ganancias y pérdidas”. (Ruíz, E.; [et.al]…:2004)

La población cubana no debe alcanzar los 12 millones de habitantes y está transitando por lo que se podría definir como crecimiento nulo o estable, con tendencia al decrecimiento de su población. Las estadísticas reflejan que al concluir el año 2009 la población del archipiélago alcanzó los 11 242 628 habitantes (6 529) más que el año 2008, lo que marcó un viraje luego de tres años consecutivos con crecimientos de signos negativos.

Tomando en consideración los cálculos al 31 de diciembre de 2009, realizados por la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia, con relación a la población residente y estructura por sexos y grupos de edades, en la provincia de Pinar del Río, existe un total de 729 292 habitantes, de ellos con 65 años y más 86 853, de ellos hombres 44 038 (6,0%) mujeres 42 815 (6,9%)

En nuestro municipio, Consolación del Sur, donde radica el Consejo Popular de Puerta de Golpe, existe un total de 88 611 habitantes, con 65 años y más 11 214. Total de mujeres 43.519, con 65 años y más (5394). Total de hombres 45.092, con 65 años y más (5840) mostrándose un grado de envejecimiento poblacional, en los últimos seis años de (15,4%), en el 2004 a (17,8 % ) en el 2009.

En consecuencia con este fenómeno la década de los 90´ marca el despertar de los estudios sobre la prevención de la violencia intrafamiliar en nuestro país donde numerosos especialistas e instituciones la hacen su objeto de estudio, privilegiando el espacio familiar.

Según la investigadora, Patricia Áres Muzio, en el análisis de la problemática sobre los estudios realizados sobre la familia cubana, durante la década de los 90, evidenció que “la no satisfacción de las necesidades básicas de afecto por la familia, origina una respuesta de inmovilidad, encierro, aislamiento, angustia, postergación y hasta depresión, que en algunos casos pueden ser profundas, en su estructura como en la composición de los modelos familiares” ya “que unido a los cambios en la situación socioeconómica del país se aprecian expresiones de violencias sociales en los grupos familiares, predominando las formas verbales de abuso o maltrato, lo que deteriora significativamente condiciones de vida las población”. (Áres Muzio P., 2009)

Es en este contexto que la política social del Estado cubano se encamina hacia la búsqueda alternativas para la prevención de la violencia intrafamiliar a partir de los procesos de capacitación en diferentes instituciones y organismos del país. Según el Grupo de Estudio sobre Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas destacan que desde el año 1997 se creó el “Grupo Nacional para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar”. La Federación de Mujeres Cubanas coordina este grupo y también el Grupo Nacional de Familia, y su Presidenta dirige la Comisión Permanente de Atención a la Juventud, la Niñez y la igualdad de Derechos de la Mujer de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El Grupo Nacional para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar coordinado por la FMC, está integrado por los Ministerios de Educación, Salud, Interior y Justicia; Fiscalía General de la República, Medicina Legal, Centro Nacional de Educación Sexual, Universidad de La Habana, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, Tribunal Supremo Popular y el Instituto de Radio y Televisión, y ha venido desarrollando una importante labor en los últimos años. El trabajo realizado tiene entre sus fortalezas su carácter nacional y multisectorial, valores a partir de los cuales se han impulsado acciones en diversas esferas de la realidad social como capacitación, legislación, salud pública, divulgación, investigación, prevención y educación Entre las actividades más relevantes desplegadas se destacan:



  • Estudio de legislación comparada con países del área.

  • Inclusión en la Ley No.87 del Código Penal como agravante ser cónyuge y el parentesco entre víctima y agresor hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, aprobado ya por el Parlamento Cubano.

  • Realización de Talleres Nacionales sobre Procedimiento Especial de Familia.

  • Promoción del estudio sobre la conveniencia y posibilidad de crear una norma jurídica, Ley o Decreto Ley que integre concepciones y tratamiento de la VIF con enfoque preventivo y educativo.

  • Capacitación a personal de la PNR, Fiscalía General de la República, MINJUS, ICRT, UNEAC, MINSAP, MINED, Instituto Superiores Pedagógicos, Trabajadores Sociales, Brigadistas Sanitarias y dirigentes de la FMC, y otros en temas relacionados con la VIF.

  • Elaboración de indicadores para el registro en las 185 Oficinas de Atención a la Población y Casas de Orientación a la Mujer y la Familia de todo el país.

  • Promoción de investigaciones y proyectos sobre el tema.

Es necesario apuntar que es en este período donde se realizan la mayor parte de estos estudios, se operan cambios bruscos en la situación socioeconómica de nuestro país, que marcan un deterioro significativo de las condiciones de vida de la población. Entre los problemas que emergen en el escenario social, las investigaciones comienzan a señalar diferentes expresiones de desintegración y de violencias sociales.

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