Historia del movimiento obrero chileno Humberto Valenzuela



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Al día siguiente, el gobierno y los salitreros, pusieron trenes para llevar de retorno a los huelguistas hacia la pampa, tratando de ésta manera de obligarlos a volver al trabajo.
Pero la masacre no había terminado. Faltaba la segunda parte de ella. Había que dar un duro escarmiento a los obreros; la burguesía y el gobierno no vaciló en hacerlo.
La mayor parte de los carros que se pusieron fueron los llamados carros planos, sin barandas, en los que se cargaban los sacos de salitre; allí iban hacinados hombres, mujeres y niños. La "pijería" del puerto, "los hijos de su papá", habían organizado una milicia armada para ayudar a mantener el "orden"; cuando el tren iba saliendo del puerto rumbo a la pampa, los "pijes", atrincherados en las calicheras abandonadas dispararon a mansalva sobre los obreros y sus familiares. A éste nuevo crimen, "los pijes" lo llamaron, "Palomear Rotos". Muchos obreros que se negaron a ir en el tren, quizás presintiendo la nueva masacre, y los que abandonaron el tren sobre la marcha cuando eran baleados, emprendieron el camino de retorno a pie, con lo que quedaba de los suyos.

Hay que conocer la pampa para tener una idea aproximada de lo que significó el regreso de los pampinos junto con sus compañeras e hijos. Sin agua, a pleno sol y ¡como quema el sol en la pampa!, caminando kilómetros y kilómetros a pampa traviesa, por la arena, subiendo y bajando cerros, hasta llegar al puerto y luego el regreso, derrotados en sus aspiraciones, con el recuerdo de dos masacres mordiéndoles el corazón, con los puños apretados y las lágrimas corriéndoles por sus mejillas, como expresión de ira impotente, frente a la injusticia, al crimen contra ellos cometido.


Así fue la matanza de Santa María, cantada después en los versos de la canción "La Pampa" por Francisco Pezoa y en la que se cubrieron de "gloria" el presidente Montt, su ministro Sotomayor, el general Silva Renard y el Intendente Eastman.
El 28 de Diciembre, Rafael Sotomayor dirigía al Intendente Eastman la siguiente comunicación: "Señor Intendente, en estos momentos me percibo que no se ha enviado a Ud. el telegrama acordado, tan pronto como se tomó conocimiento del desenlace de la huelga, o mejor dicho, del motín, aprobando a nombre del gobierno sus procedimientos y la actitud del señor Silva Renard y demás jefes que cooperaron a su obra. La opinión pública comprende que el extremo ha sido doloroso, pero que lo imponía la necesidad ineludible de cumplir con el deber primordial de afianzar el orden y la tranquilidad pública. Hágalo así presente al señor General, a nombre del gobierno. Las voces aisladas de protesta que se han levantado, no han tenido eco como puede Ud. verlo por las apreciaciones de toda la prensa seria".
Pero las banderas ensangrentadas de la Mancomunal Obrera y de las Asociaciones en Resistencia no se iban a arriar tan fácilmente. No, ellas siguieron flameando al viento de las luchas reivindicativas de las masas, empuñadas cada vez con mayor firmeza por las manos callosas de los trabajadores. Sin embargo, años más tarde, la agudización de la lucha interna entre las corrientes del "radicalismo obrero" y la "democracia proletaria", fue minando poco a poco la existencia misma de la Mancomunal, extinguiéndose ésta a fines de 1912.
Al desaparecer la Mancomunal Obrera, desapareció con ella una de las más poderosas centrales sindicales que hayan tenido los trabajadores chilenos. Su trayectoria marca brillantes páginas de la historia del movimiento obrero. Junto con ser la primera central sindical de los trabajadores chilenos, y a pesar de la falta de principios doctrinarios definidos, supo imprimir a los movimientos reivindicativos un carácter centralizado y un accionar combatiente, a través de la acción directa, herencia que recogerán más tarde los cuadros de la Gran Federación Obrera de Chile, la Federación Obrera de Chile (F.O.CH.) y en cierta medida, los cuadros de la I.W.W. y la C.G.T.
5. CANTO A LA PAMPA
Canto a la pampa la tierra triste

réproba tierra de maldición

que de verdores jamás se viste

ni en lo más bello de la estación.


En donde el ave nunca gorjea

en donde nunca la flor creció

ni del arroyo que serpentea

el cristalino mullir se oyó. (bis)


Años tras años por los salares

del desolado Tamarugal,

lentos cruzando van por millares

los tristes parias del capital.


Sudor amargo su sien brotando

llanto en sus ojos sangre en sus pies

los infelices van acopiando

montones de oro para el burgués. (bis)


Hasta que un día como un lamento

de lo más hondo del corazón

por las callejas del campamento

vibró un acento de rebelión.


Eran los ayes de muchos pechos,

de muchas iras era el clamor,

la clarinada de los derechos

del pobre pueblo trabajador. (bis)


Vamos al puerto dijeron vamos

con un resuelto y noble ademán

vamos a pedirles a nuestros amos

otro pedazo no más de pan. (bis)


Y la misérrina caravana

marchando lenta, lenta se ve

la amante esposa, la madre anciana

y el inocente niño también. (bis)


Benditas víctimas que bajaron

desde la pampa llenas de fé

y a su llegada lo que encontraron

plomo y metralla tan solo fué.


Baldón eterno para esas fieras

masacradoras sin compasión

queden manchadas con sangre obrera

como un estigma de maldición. (bis)


Pido venganza para el valiente

que la metralla pulverizó

pido venganza para el doliente

huérfano y triste que allí quedó


Pido venganza por la que vino

de los obreros el pecho abrir,

pido venganza para el pampino

que allá en Iquique supo morir. (bis)

6. LA GRAN FEDERACIÓN OBRERA DE CHILE Y LA F.O.CH.
El 16 de Septiembre de 1909, a iniciativa del abogado Paul Marín Pinuer, se funda la Gran Federación Obrera de Chile. Su primer Presidente, desde 1909 hasta 1914, fue Emilio Gambi. Esta organización estaba basada en los principios de colaboración de clases con el Estado y tenía fines de asistencia social y de mejoramiento económico y perfeccionamiento moral e intelectual de sus integrantes. Su organización y Estatutos fueron aprobados en la primera Convención verificada en Santiago, el año 1911, obteniendo su Personería Jurídica el 11 de Septiembre de 1912.
En su segunda convención, efectuada en Valparaíso en 1917, se tomó el acuerdo de agrupar en su seno a la mayoría de la clase trabajadora. El 25 de diciembre de 1919, se celebró su tercera convención en la ciudad de Concepción, aprobándose una reorganización completa y un cambio en sus principios colaboracionistas. En lo social, se orientó francamente a la lucha revolucionaria. Estamos en presencia ya de un franco evolucionar político del movimiento obrero chileno. Influye en ello, el triunfo de la Revolución Rusa y la propaganda socialista de Luis Emilio Recabarren, quién en compañía de un equipo de dirigentes había recorrido la pampa dando a conocer el nuevo verbo revolucionario.
El 6 de Julio de 1912, Recabarren había organizado el Partido Obrero Socialista y de allí partían los fuegos para una transformación de la orientación del movimiento sindical que viniera a superar la etapa marcada por la Mancomunal Obrera.
En la tercera convención se enfrentan dos tendencias bien claras y definidas. La socialista encabezada por el compañero Recabarren que lucha por la transformación revolucionaria de la Gran Federación y la de Paul Marín Pinuer, fundador de la organización, que lucha por la mantención de los viejos principios colaboracionistas. Triunfa finalmente la posición de Recabarren por abrumadora mayoría y desde ese mismo momento nace la futura Federación Obrera de Chile, la F.O.CH., de Luis Emilio Recabarren, junto al cuál estarían entre otros, Elías Lafferte, Salvador Ocampo, Luis Víctor Cruz y Salvador Barra Woll.
El 25 de Diciembre de 1921, se efectuó en Rancagua la cuarta convención de la Gran Federación en la cuál se acordó que en adelante se llamaría solamente Federación Obrera de Chile (F.O.CH.) acordándose además su afiliación a la Internacional Sindical Roja.

La declaración de principios que se aprobó en la tercera convención de la Gran Federación, en sus aspectos fundamentales, fue del tenor siguiente:


"Conquistar la libertad efectiva, económica y moral, política y social de la clase trabajadora, obreros y empleados de ambos sexos, aboliendo el régimen capitalista con su inaceptable sistema de organización industrial y comercial, que reduce a la esclavitud a la mayoría de la población.

"Abolido el sistema capitalista, será reemplazado por la Federación Obrera de Chile que se hará cargo de la administración y de sus consecuencias".


Esta nueva declaración de principios determina que la Gran Federación Obrera de Chile sea la primera organización de carácter sindical que establece la lucha en contra del sistema capitalista y plantea la necesidad de ir a su abolición total, como la única manera de liberar a la clase trabajadora de la explotación. Es más, plantea concretamente la necesidad de que los trabajadores, a través de su organización sindical central, tomen el poder en sus manos e implanten su propio gobierno obrero y campesino. Este y no otro es el contenido de dicha declaración de principios, y en tal sentido la F.O.CH. supera no solo a la Mancomunal Obrera, sino también a la C.T.CH. y a la propia C.U.T.
Desde el punto de vista marxista, se podrá objetar que la declaración de principios de la F.O.CH., adolece de vacíos y que contiene lagunas, ya que no establece mediante qué proceso los trabajadores llegarán a la toma del poder. Todo esto es cierto, pero lo que no podrá negarse es que dicha declaración de principios le dio a la F.O.CH. un claro contenido de clase y planteó en forma intransigente la lucha en contra del sistema capitalista hasta su abolición total. Esto significa comprender y decirle a los trabajadores que mientras no se aplaste en forma total y definitiva el sistema de explotación capitalista, las simples luchas reivindicativas de las masas no lograrán liberarlas de la explotación y la miseria; significa decirle a los trabajadores que mientras no se arrebate el poder a la burguesía y lo concentren en sus manos, continuarán dando vueltas en el círculo vicioso de meras demandas económicas y de unas miserables reformas sociales. Se plantea por primera vez en Chile una tentativa seria de hacerle comprender a la clase trabajadora cuál es su destino histórico y la necesidad de que actúe en ese sentido. En esto consistió el gran mérito revolucionario de Recabarren. Planteó en forma tajante a los trabajadores la necesidad de que tomaran el poder en sus manos como la única forma de liberarse del yugo capitalista.
Ahora bien, en la fecha en que Recabarren hace estos planteamientos, el 25 de Diciembre de 1919, aún no aparecían los teóricos de la "revolución pacífica", esos que les dicen a los trabajadores que pueden llegar al poder por la vía electoral; ni mucho menos, habían aparecido las sacerdotisas de la "revolución en libertad". En cambio, todos los trabajadores del mundo recibían jubilosos el triunfo de la gran Revolución Rusa de 1917, la primera revolución proletaria victoriosa en el mundo; que no había triunfado por la vía pacífica sino por la única vía posible para que triunfe una revolución obrera: la vía armada. De consiguiente, cuando Recabarren en el año 1919 le plantea a los obreros la necesidad de que éstos tomen el poder en sus manos, lo está haciendo desde el punto de vista de la lucha armada ya que su pensamiento está reforzado por le reciente triunfo de la revolución rusa. No cabe otra interpretación de la declaración de principios que comentamos y del pensamiento clasista de Recabarren.
Todo esto lo decía Recabarren hace ya más de medio siglo, cuando recién había triunfado la revolución rusa de 1917 y se empezaba a conocer en Chile la doctrina del marxismo revolucionario.
Y pensar que hoy, después del triunfo de la revolución China y Yugoslava, después del surgimiento de varios países socialistas en el mundo, después del triunfo de la revolución Cubana y cuando en varios países de esta América morena surgen los movimientos guerrilleros en lucha contra el capitalismo y el imperialismo: los que se dicen discípulos de Recabarren abominan de sus enseñanzas y pregonan la "vía pacífica", asustados, como las vacas, del trapo rojo de la revolución armada.

7. TRAYECTORIA DE LA GRAN FEDERACIÓN Y DE LA F.O.CH.


Bajo la concepción de la lucha de clases impresa por Recabarren, la Gran Federación empezó a extenderse a lo largo y ancho del país. Recabarren se multiplicaba para estar en todas partes impulsando la organización, creando nuevos periódicos, estableciendo los correspondientes Consejos Locales de la organización e impulsando el nuevo verbo revolucionario a través de folletos, conferencias, charlas y todo medio de difusión a su alcance. Esta actividad de Recabarren y de la Gran Federación determinó que la burguesía desatara una violenta campaña en su contra: "Tengan cuidado con los federados. Todos ellos son comunistas, andan trayendo puñal y bombas, para incendiar las casas y matar a sus moradores". Así pregonaba su terrorismo ideológico la espantada burguesía.
No puedo continuar sin relatar los siguientes hechos: conocí a Recabarren el año 1917, en el barrio San Pablo de Santiago; era de noche y Recabarren se aprestaba a hablar en una esquina donde había un almacén; me acuerdo muy bien que el almacenero le prestó un cajón de velas, sobre el cuál se subió Recabarren. Al término de su discurso expresó: "la burguesía dice que el pueblo es un carnero y yo les digo que tengan cuidado, que al carnero le están saliendo cachos y el topón va a ser muy fuerte". Después, a fines de 1923, lo encontré en la pampa; trabajaba yo en ese entonces en la Oficina San José del Canto, de Pozo Almonte; una tarde vi que a un cerrito que estaba cerca de la Ofician Kerima subía mucha gente; le pregunté a un obrero peruano, con el cual trabajaba y al que le decíamos cariñosamente "El Chalaco", la razón de ese gentío, y me contestó que eran los federados que iban a escuchar a Recabarren. Saber esto y partir para el cerrito fue todo uno. Por el camino me encontré con otros compañeros que iban a la charla; apretamos el tranco y llegamos justo cuando se iba izando la bandera roja de la F.O.CH.; al lado de ella estaba la figura inconfundible de Recabarren, quién terminó su intervención llamando a los trabajadores pampinos a fortalecer la organización y a prepararse para la lucha con el fin de implantar la jornada de 8 horas de trabajo, ya que en ese entonces trabajábamos 12 y 14 horas diarias. Al término del acto nos dividimos en varios grupos, dirigiéndonos en distintas direcciones, cada cuál a la oficina respectiva. En mi grupo iba también Recabarren y el hombre que más tarde me llevaría a militar en la F.O.CH. y en el Partido Comunista; el compañero Braulio León Peña.
Poco tiempo después me trasladé a la oficina Rosario de Huara y pasé a militar en la F.O.CH., siendo el miembro más joven del Consejo Local: tenía en aquél entonces 15 años de edad; luego ingresé al Partido Comunista. Todo esto ocurría al promediar el año 1924. Relato estos hechos porque para mí tienen mucha importancia; fueron mis primeros contactos con Recabarren y mis primeros pasos en mi integración al movimiento obrero y revolucionario, del cuál no me he apartado durante mis 48 años de actividad permanente.
El 27 de Julio de 1920, bajo la presidencia de Juan Luis Sanfuentes, se llevó a cabo la masacre de los obreros de Magallanes, siendo Ministro del Interior Pedro García de la Huerta. Los hechos se gestaron de la siguiente manera: El Partido Conservador y el Gobierno de Sanfuentes, trataron de impedir el triunfo de la candidatura de Arturo Alessandri y para ello inventaron un supuesto estado de guerra con el Perú, en torno al problema de Tacna y Arica. Ladislao Errázuriz Lazcano, ministro de guerra de ésa época, fue el que puso más empeño en dicha comedia. Se empezó a reclutar gente para enviarla al Norte; los trabajadores de Magallanes se negaron a ser enganchados. La masacre fríamente ordenada por Sanfuentes, fue la respuesta de la burguesía conservadora a la resistencia de los obreros magallánicos. Por telegrama del Ministerio del Interior enviado al Gobernador de Punta Arenas, Alfonso Bulnes Calvo, se le ordenó incendiar el local de la Gran Federación y matar a los obreros que se encontraban adentro. El encargado de llevar adelante tan siniestra y cobarde resolución, fue el Jefe de Plaza, José María Barceló. El crimen se llevó a efecto el Domingo 27 a las dos de la mañana. El local de madera de la gran Federación ardió como pira y los obreros que no murieron quemados e intentaron ponerse a salvo fueron liquidados a tiros.
En 1921, siendo presidente de la República Arturo Alessandri Palma y Ministro del Interior Pedro Aguirre Cerda, el mismo que después sería presidente, se realizó la masacre de San Gregorio. Los salitreros estaban dejando cesantes a sus obreros; éstos piden que se les pague 15 días de desahucio y que se les traslade al Sur por cuenta de los patrones o del gobierno. Como de costumbre, sus peticiones fueron rechazadas. Entonces los obreros decidieron discutir la situación con el Administrador de la Oficina, el señor Johnson; cuando avanzaban con tal propósito el capitán de carabineros de apellido Cristi, ordenó a la tropa hacer fuego contra los obreros: cayeron las primeras víctimas. Los trabajadores repelieron el ataque dando muerte al Administrador Johnson y al teniente de carabinero Argandoña. La lucha se mantuvo hasta el día siguiente y sólo terminó cuando el capitán Cristi se retiró con su tropa. Los obreros enterraron a sus camaradas caídos, transportándolos en carretas hasta la fosa común, abierta por ellos mismos, mientras algunos heridos fueron traslados hasta Antofagasta, ocultándolos de la represión. Nunca se supo con exactitud el número de obreros caídos, pero lo cierto fue que las banderas de la Gran Federación Obrera de Chile continuaron tremolando al viento de las luchas reivindicativas de las masas... Y pensar que 17 años después, en 1938, los partidos comunista y socialista llevaron a los trabajadores a votar y elegir presidente de la República a uno de los principales responsables directos de esa masacre, a Pedro Aguirre Cerda.
La burguesía, en reconocimiento por los servicios prestados a su clase por Alessandri y Aguirre Cerda, les ha levantado sendos monumentos. El de Alessandri está de espaldas a la Moneda mirando hacia el final de la Av. Bulnes, donde se encuentra el de su cómplice, Pedro Aguirre Cerda.
En 1925 corresponde a la F.O.CH. dirigir la huelga de los obreros del salitre que luchaban por la implantación de la jornada de 8 horas de trabajo. En aquél entonces, era presidente Arturo Alessandri y Ministro de Defensa Carlos Ibañez del Campo.
Este movimiento reivindicativo se extendió a casi toda la provincia de Tarapacá y se inició en la oficina de La Coruña el 4 de Junio de ese año.
El día 5 de Junio, se produjo la masacre de La Coruña. Los obreros fueron baleados sin asco por la tropa, a la cuál contestaron con tiros de dinamita. Hubo muertos por lado y lado; las fuerzas de policía fueron desalojadas y los obreros tendieron un cinturón defensivo en torno a la oficina. Se envió entonces fuerzas del ejército, las cuales emplazaron cañones en el Campamento Pontevedra y empezaron a disparar contra los obreros, los cuales se vieron obligados a levantar bandera blanca. La represión se extendió por toda la pampa. A la masacre de La Coruña, le siguió la de la Marucia, la de Huaras y Pozo Almonte. La Pampa era un infierno. En el Velódromo de Iquique se masacró a los pampinos que habían sido detenidos y trasladados al puerto. La matanza duró semanas. La soldadesca se entretenía en "palomear rotos"; (el traje de trabajo tradicional del obrero pampino, era blanco, estaba confeccionado con sacos harineros y cuando el obrero recibía el impacto de las balas, abría los brazos como si fueran alas de palomas).
Los obreros que por las noches se aventuraban a llegar a sus hogares, para saber que suerte habían corrido sus familiares, eran muy pronto sacados de sus casas por los militares o carabineros y ejecutados sin mayores trámites.
Estas fueron a grandes rasgos, las principales batallas libradas por la Gran Federación Obrera de Chile y la Federación Obrera de Chile (F.O.CH.).
Desde 1927 hasta 1931, bajo la tiranía de Ibañez, la F.O.CH. entra en receso, reactivándose hacia el 26 de Julio de 1931, hasta que el golpe de Estado dado por Dávila el 15 de Julio de 1932, determinó de nuevo la deportación de sus dirigentes y la clausura de sus locales, razones por las cuales entra en un nuevo período de receso. En 1934, la F.O.CH., realiza en Santiago su último Congreso, designándose una comisión de unidad para que entre en conversaciones con la Confederación de Sindicatos Legales, a fin de buscar la unidad del movimiento sindical chileno.
8. OTRAS ORGANIZACIONES LIBRES.
Paralela a la Gran F.O.CH., en 1919 surgió la I.W.W.(Trabajadores Industriales del Mundo) filial de la que con el mismo nombre tenía su sede en Estados Unidos. Esta organización, de marcado tinte anarquista, contó con la afiliación de los siguientes gremios: Lancheros, Jornaleros de Cabotaje, Federación de Tripulantes de Vapores, Federación de Estibadores, Unión de obreros de Maestranza, Jornaleros de Mar, Gremio de Panificadores, Gremio de Albañiles y Estucadores, Unión Febril de Ambos Sexos y Federación de Zapateros. Tuvo agrupaciones en: Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Santiago y Corral. El 24 de Diciembre de 1919 celebró su primera Convención en Santiago, en la que se proclamó como organización revolucionaria, en lucha contra el capital, el gobierno y el clero, recomendándose principalmente como medio de lucha la huelga parcial y general, el boycot y el sabotaje. Sus principales dirigentes fueron: Nolasco Arratia, Agusto Pinto, Alberto Ballofet, Oscar Schnake y Juan Gandulfo.
Esta organización tuvo importante influencia en los medios estudiantiles a través de la Federación de Estudiantes de Chile y editó un periódico llamado "Claridad". La I.W.W. luchó junto a la F.O.CH. y al P.C. contra la legislación del trabajo que entró en vigencia el año 1924, por considerar que dicha legislación era uno de los tantos medios de la burguesía para frenar las luchas de la clase trabajadora.
En 1925, la I.W.W. se dividió por diferencias de carácter organizativo; el sector disidente constituyó la Federación Obrera Regional de Chile, la cual estableció filiales en Talca, Concepción, Santiago, Valparaíso e Iquique.
Uno de los movimientos más fuerte que sostuvo la I.W.W. fue la huelga de 15 días en contra de la Ley de Seguro Obrero por considerar que ésta venía a gravar los salarios obreros. El gobierno procedió a clausurar sus locales y deportó a sus dirigentes, los cuales se encontraron en el destierro con sus antiguos compañeros que dirigían la Federación Obrera Regional y resolvieron ir a la unificación de ambas organizaciones, acto que se llevó a cabo en la Convención de Octubre de 1931, dando vida a la Confederación General de Trabajadores (C.G.T.) de ideología anarquista y de la cual fueron dirigentes destacados, Pedro Nolasco Arratia, Félix López, Ernesto Miranda, Luis Heredia y el hoy renegado Luciano Morgado, que milita en las filas de la burguesía.

Una de las organizaciones de mayor combatividad que militó en las filas de la C.G.T. fue la Unión en Resistencia de Estucadores.


Durante la década del 40, la C.G.T. sufrió varias crisis internas que la llevaron a perder fuerzas y cohesión, para desaparecer finalmente a principios de la década del 50.
En 1925, se organizó la Unión Social Republicana de Asalariados de Chile (U.S.R.A.CH.) agrupando organizaciones de obreros, empleados y profesores. Llegó a totalizar cerca de 100.000 afiliados.
La USRACH señaló que su finalidad era la emancipación social económica, política y espiritual de los asalariados y la organización de una sociedad basada en la justicia, cooperación y solidaridad. La socialización de los medios de producción, para ellos, era el método para establecer la justicia definitiva e integral de las relaciones humanas.
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