Historia del movimiento obrero chileno Humberto Valenzuela



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Así el senador Carlos Contreras Labarca no ocultaba en esa oportunidad su entusiasmo por las expresiones del representante del imperialismo norteamericano, cuando éste constataba la perfecta unidad que existía en Chile entre los partidos obreros y los partidos de la burguesía. ¡Viva la colaboración de clases!

A continuación correspondió a Humberto Abarca, Secretario de Organización del C.C. exponer y desarrollar la política de Unidad Nacional y al hacer el balance del trabajo realizado en tal sentido, dijo: "Hay muchos hechos valiosos y positivos en el trabajo de Unidad Nacional. Linares por ejemplo, nos ha demostrado aquí, como, habiendo el partido sabido ligar la situación política de esa ciudad a algunos problemas importantes, especialmente la situación municipal, fue posible impedir que la alcaldía cayera en manos de un regidor fascista, poniendo como alcalde a un regidor liberal de mentalidad democrática y avanzada, y organizado en seguida un movimiento de alianza Democrática que agrupa a todos los partidos de izquierda y a conservadores y liberales.

"El ejemplo de Linares constituye, ciertamente, modelo que puede ser aplicado a todas las localidades, de acuerdo claro está, con las particularidades del lugar.

"También en Ovalle el partido ha sabido actuar con inteligencia sobre nuestra línea general. La Alianza era presidida por un liberal y en la acción conjuntamente con el partido actúa la Falange." (página 34 y 35 del libro citado).

Como se puede apreciar, el P.C. no le hacía asco a la alianza con conservadores y liberales, con tal que éstos se declararan antifascistas, no importando que fueran reaccionarios de tomo y lomo.

Luego Abarca entra de lleno a plantear la necesidad de ir a la formación del Partido Único. Estuvieron de acuerdo con dicho planteamiento: Salvador Allende y Julio Barrenechea, delegados del P.S., Cesar Urrutia y Natalio Berman del P.S. de Trabajadores.

En esa oportunidad, Cesar Godoy que más de una vez fue motejado de trotskista por el P.C. dio un verdadero examen de grado para recibirse de stalinista.

"Pero el trotskismo, dijo, es el enemigo encarnizado del Partido Único, pues ve en él un arma poderosa con que será aplastada, junto con los demás agentes de la quinta columna. El trotskismo es amenaza para todo el movimiento democrático, para toda la clase obrera y para los partidos antifascistas. Los partidos se robustecerán en la medida en que sepan destruirlo en sus propias filas cuando asome cualquier germen de trotskismo" (página 57 y 58 del libro citado).

Para conocimiento del lector, debo manifestar que cuando el gobierno del Frente Popular envió como embajador a México a Eduardo Hubner, durante la manifestación de despedida que le dio el P.S. en el local de Nataniel, Cesar Godoy, que era militante de ese partido, se subió al proscenio y abrazando al Embajador le dijo: "Quiero que lleves este abrazo, a uno de los más grandes revolucionarios de todos los tiempos, al hombre que junto a Lenin supo forjar la victoria de la gran revolución rusa y que hoy está deportado en Coyoacán, me refiero a León Trotsky." Esto fue dicho por Cesar Godoy en presencia de varios cientos de camaradas. Pero esto no es todo, aún hay más. Cuando Marcos Chamudes que era diputado y miembro del P.C., en una sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados se lanzó en picada en contra del trotskismo, utilizando para ello todo el arsenal de calumnias y adjetivos propios del stalinismo, en esa oportunidad le salió al paso el Diputado Cesar Godoy quien tomando la defensa del trotskismo enfrentó a Chamudes. El Boletín de la sesión extraordinaria de la Cámara de Diputado efectuada el 7 de Enero de 1940, en su página 2613, dice lo siguiente: Cesar Godoy Urrutia hace la defensa del trotskismo. Contesta ataque de Marcos Chamudes del P.C. al trotskismo. Dice Cesar Godoy:

"Si trotskismo es procurar que este nuevo gobierno salga de un índice mayor de justicia social, yo me atrevo a decir entonces que van a aparecer en Chile muchos miles de trotskistas, y sería sensible que en medio de ellos quedara aislado al Partido del Diputado que me impugna (Chamudes).

"No entiendo a ciertos hombres. Si los trotskistas son pocos ¿qué peligro representan? Y si son muchos quiere decir que están en la razón.

"En realidad si como dice el honorable señor Chamudes somos un grupo minoritario fácilmente reducible, sería muy fácil que él, no sólo por los denuncios que ha estado haciendo sino por la acción física, procediera a anularnos."

Así hablaba Cesar Godoy antes de ser stalinista. Nunca ha dicho por qué cambio de camiseta. De ahí entonces que para pavimentar el camino de su ingreso al P.C. tenía que dar el examen de grado a que me he referido más arriba; y no lo hizo mal, pues a poco correr ya estaba, junto con el inefable Orlando Millas, militando bajo las gloriosas banderas del Mariscal Stalin.

Una vez que el P.C. se hubo tragado al P.S. de Trabajadores con don Cesar y todo, abandonó sin mayores preámbulos su tesis de Partido Único, sin que hasta la fecha haya podido dar una explicación política, del porqué de este nuevo viraje.

Después de la muerte de Stalin, y a partir del 20 Congreso del Partido Comunista de la URSS, el partido comunista chileno cambió de nuevo su alineamiento político. Stalin ya no es más el Genial Stalin, el Padre de los pueblos, el Sol del Socialismo, el Mejor Discípulo de Lenin. No, ahora es un tal por cual, un asesino, un loco que llegó a imponer el culto a la personalidad. Así los stalinistas, que no se atrevieron a enfrentar en vida a su "Maestro", enfrentan y condenan hoy su cadáver; pero deja en pie todo el andamiaje político y teórico de lo que constituye lo más "sobresaliente" de la política stalinista. Así por ejemplo, no dijeron ni dicen nada de la teoría del socialismo en un solo país, sobre la alianza con la burguesía a través de los Frentes Populares; el Pacto de la URSS con la Alemania Nazi de Hitler.

Ahora la línea es: Coexistencia pacifica, con el imperialismo y vía pacifica a través de una mayoría parlamentaria, que irá despachando leyes que permitirán que, poco a poco, el poder vaya pasando de manos de la burguesía a manos de los trabajadores. Todo esto no tiene nada que ver con el Marxismo Lenismo como no sea prostituirlo, a través de las más groseras traiciones.


4. LA IZQUIERDA COMUNISTA.

El 19 de Marzo de 1933, se realiza el congreso constituyente de la Izquierda Comunista, acto que se llevó a efecto en su local central, ubicado en la calle Andes 2314. Sus tesis de fundación están recopiladas en el libro titulado "En Defensa de la Revolución" de la Editorial "Luis Emilio Recabarren", del mismo año.

La Izquierda Comunista surge después de haber agotado todas las posibilidades de unificación con la fracción Laffertista del P.C. y como un imperativo impuesto por el proceso de las luchas de clases, que reclaman con urgencia, la existencia de una verdadera vanguardia revolucionaria, capaz de canalizar y dirigir las luchas reivindicativas de las masas y orientarlas hacia la toma del poder. Fue la culminación de la lucha fraccional sostenida en el interior del P.C. a partir de 1929 y que hizo crisis cuando en 1931, después de la caída del tirano Ibañez, la fracción Laffertista, en un congreso realizado entre gallos y media noche, sin permitir la participación de la Oposición, procedió a expulsarla. A partir de ese momento, el rompimiento se hizo público y empezaron a actuar dos partidos comunistas que disputaban ser Sección Chilena de la Tercera Internacional. La fracción Laffertista representaba la tendencia oficial de la Tercera Internacional, pero más que eso, era el dócil instrumento de la política de la burocracia de Moscú. Por su parte, la fracción dirigida por Mendoza, reflejaba en Chile, la oposición a la política de la burocracia moscovita y al oficialismo de la Tercera Internacional, organización con la cual rompe al constituirse en Izquierdo Comunista, adhiriendo a "La Liga Comunista Internacional", precursora de la IV Internacional.

Quiero dejar en claro que el congreso en el cual se constituye la Izquierda Comunista como tal, se llamó "Congreso de Unificación Comunista", y al cual concurrió el militante de la fracción Laffertista, Ricardo Fonseca, estudiante del Pedagógico en esa época y otro joven alemán, cuyo apellido no recuerdo. Fue sólo después del fracaso del Congreso de unificación que se adoptó el nombre de Izquierda Comunista.


5. LAS CAUSAS DE LA DIVISIÓN.

En las páginas destinadas al historial de la política del P.C. señalé algunas causas que motivaron la lucha interna, entre ellas, el sectarismo que llevó a convertir a la FOCH en un apéndice del partido (no se podía ser miembro de la FOCH, si previamente no se era miembro del P.C.); su actitud sectaria frente a los sindicatos legales (nada con los amarillos y apatronados, guerra a los sindicatos legales); su actitud sectaria frente al Partido Socialista al que llamaban los "Social-fascistas de Grove"; su actitud sectaria frente a la sublevación de la Escuadra (daba apoyo siempre y cuando el movimiento se declarara comunista); su política aventurera y "putschista", al hacer abortar el año 25 la huelga general que había venido planificando la FOCH para toda la región salitrera, a fin de obtener la jornada de ocho horas de trabajo, y luego, el "putch" de Vallenar y Copiapó en la Pascua Trágica de 1931, que terminó con la masacre de varios compañeros a manos de carabineros y del ejército y la detención de una gran cantidad de obreros.

Por otro lado, el grado de dependencia que determinaba que la política nacional del partido no fuera elaborada por el partido mismo, sino por el Buró Latinoamericano con Sede en Montevideo, y la falta de democracia interna que permitiera una amplia discusión sobre todos estos problemas fue otra de las tantas causas que motivaron la división.

A todo esto, quiero agregar algo más, que estimo importante dar a conocer para que el lector tenga un cuadro más amplio de lo que acontecía en las filas del partido y pueda explicarse mejor las causas de la división y de la organización de la Izquierda Comunista.

El partido estaba organizado a base territorial, de acuerdo con la división electoral del país y no sobre la base de células de empresas y barrios. Este sistema de organización no presentaba ningún tipo de seguridad para los militantes, ni siquiera para la dirección, y así fue como al desatarse la primera persecución Ibañista en febrero de 1927, los cuadros del partido fueron prácticamente barridos, obligando a la organización a continuas reestructuraciones orgánicas, tanto en sus cuadros de dirección como en las bases. En Mayo de 1927 cayó preso casi todo el Comité Central, sólo escaparon Iriarte, Bascuñán y López. Iriarte y Bascuñán pasaron a constituir el nuevo CC, el que se amplió con los compañeros que venían regresando de la isla Más Afuera y con Donoso, que llegaba de Rusia. Este nuevo CC trata de reorganizar el partido sobre la base del agrupamiento hasta de tres hombres, sólo por la facilidad que este sistema presentaba para reunirse. Este sistema de organización fue duramente combatido por el Comité Local de Santiago.

A principios de 1929, nuevamente se desató la represión; en esta racha cayó todo el CC. Rufino Rosas y Maclovio Galdames fueron entregados a la policía por el miembro del CC, José Santos Zavala. Bascuñan, miembro del CC, junto con otros militantes del partido, elevaron desde la prisión una solicitud de libertad al Intendente y a Ibañez, en los siguientes términos:

"Solicitan su libertad.

"Al señor Intendente de la Provincia:

"Los abajo firmantes, detenidos políticos en la Sección de Investigaciones, al Primer Mandatario de la Provincia respetuosamente decimos: Que hace más de dos meses nos encontramos detenidos en esta repartición: Que con fecha 3 del presente hemos sido notificados que en la próxima semana seremos relegados con nuestras familias a distintos puntos de la región Sur del país, tal como Castro, Ancud, Daltahue, etc.: Que nuestras familias se encuentran distribuidas en distintos pueblos del país en la más absoluta miseria ya que nosotros estamos más de dos meses inactivos sin poder trabajar para atenderlas: Que esta relegación nos coloca en una situación por lo demás crítica y dura ya que al pisar esas desconocidas regiones nos encontraremos sin recursos económicos y ya iremos a ella en pleno invierno: Que en vista de que llevamos alrededor de 70 días detenidos, venimos a solicitar de V.E. como primer mandatario de la Provincia y tomando en consideración el alto espíritu de justicia que le guía, como Primer Mandatario de la Provincia con los obreros chilenos, se digne ordenar a quien corresponda, conmine la orden de relegación dictada en contra nuestra, haciendo nosotros por nuestra parte la formal promesa de abandonar todo actividad política o social en el futuro y dedicarnos de lleno al trabajo que dignifica y enaltece al ser humano y a la atención de nuestras familias.

Es Justicia".

Firman José R. Bascuñán, Luis Hernandez, Fermín Molina, Orlando Salinas, Benito Clavería, Gregorio Neira, Temístocles Avendaño y Andrés Alvarez.

El original de esta carta no fue entregado a su destinatario sino a un miembro de la oposición, fue leído en el congreso de fundación de la Izquierda Comunista e insertado en el libro titulado En Defensa de la Revolución, página 110 y 111, del cual la transcribo a la letra. Cabe hacer notar que el Intendente de ese entonces, al que iba dirigida, Manuel Salas Rodríguez, estaba considerado como uno de los más bestiales perseguidores de los trabajadores.

Los antecedentes expuestos muestran la catadura y la moral revolucionaria de algunos de los militantes del partido contra los cuales nos estábamos enfrentando en esa época.

El 20 de Abril de 1930, se constituyó con carácter provisorio un nuevo CC con Higinio Godoy como secretario general e integrado por Humilde Figueroa, Manuel Hidalgo, G.Valdés y Humberto Mendoza. La compañera Humilde Figueroa, que pasó a integrar las filas de la Izquierda Comunista, murió inválida, a consecuencia de las múltiples flagelaciones a que fue sometida en Investigaciones durante sus reiteradas detenciones.

Este nuevo CC, muy luego tuvo que enfrentarse al Buró Latinoamericano, el cual había tomado la costumbre de establecer contacto directo con organismos de base, al margen de la dirección del CC, tratando de esta manera, de hacer un trabajo fraccional y montar toda una máquina que estuviese al servicio de su política. Como el CC le parara los carros, el Buró intervino al partido, designando delegado con plenos poderes a José Sotelo. En Agosto del 30 cayó preso todo el CC y se designó un nuevo CC, compuesto por Braulio León Peña, Galo González, José Vega, Carlos Contreras Labarca. Este CC tenía su residencia en Valparaíso y cometió tantos disparates que agravó la crisis interna.

Todos estos problemas determinaron que la Oposición agudizara su crítica sobre la política que estaba siguiendo la dirección del partido. Esta contestó marginando a una buena cantidad de militantes tratando así de impedir que continuaran enjuiciando sus desaciertos políticos y organizativos.

Frente a esta maniobra de la dirección, que a su sectarismo sumaba el virus del burocratismo, un grupo de compañeros de la oposición, queriendo salvar la unidad del partido sobre la base de una rectificación política, envió al CC la siguiente carta:

"Compañeros del CC,

"Los abajo firmantes, militantes del Partido Comunista dejados fuera o al margen del partido por un Comité Regional que no conocen, han tomado la resolución de dirigirse a ese CC por estimar que dicho Comité Regional está realizando una labor que no está de acuerdo con el plan de reclutamiento y porque no ofrece garantía a los afiliados al ir apartando, sistemáticamente, a los militantes que objeten o deliberen sobre los trabajos mandados, de ese C.R. Porque de esta manera no existe nobleza en la crítica y el personalismo desborda a sus anchas destruyendo la vitalidad del partido. Porque con esa política destruye la personalidad de sus militantes, impide la libre emisión de ideas y la crítica honrada, crea la incertidumbre en el trabajo y llena el partido de dóciles. Estimamos que los principios del partido no niegan el derecho de emitir juicios sobre su actitud y que sólo con militantes que valoren la acción comunista, conscientemente, puede tener el ascendiente en las masas para ser prácticamente la vanguardia del proletariado a la vez de dejar de ser un cuerpo gregario e indiferente.

"Por estas y otras razones solicitamos de ese CC:

1.- Que el CC nos considere como militantes activos del Partido.

2.- Que el CC llame a una conferencia de sus bases.

3.- Que esa reunión en Pleno se pronuncie sobre los cargos que hubieren contra los elementos del Partido.

4.- Que esa conferencia determine la manera de elegir su directiva.

5.- Que en esta Conferencia participen sólo los camaradas de ésta y los miembros del CC que no sean partícipe de las dificultades surgidas aquí.

"Sin el menor propósito de decidir o fomentar la discordia que perturbe la buena marcha del P.C. en esta hora, en que sólo debe haber tiempo para el trabajo, pedimos a ese CC solucione las dificultades a la brevedad posible, intertanto continuaremos con la organización celular, el reclutamiento de nuevos militantes, la cotización y las relaciones directas con ese CC.

"Esperamos que los compañeros del CC han de pesar serenamente estas observaciones que les hacen militantes de la masa que actúan en un medio conocido, para que las diferencias no reboten en las asambleas sindicales y para que la acción del P.C. sea en verdad más real y efectiva."

Firman: Roberto Pinto, Pablo López, R. Véliz, Everaldo Gómez, Juan Ramirez, Vicente Saavedra, Aquiles Jara, Humilde Figueroa, Lino Palomino, Carlos Acuña, Juan Toledo, Eloy Morales, Alberto Suárez, Ana de Gonzalez, Humberto Mendoza, G. Peralta, F. Rodríguez, Osvaldo Moreno, Heriberto González, Luis Pavez, Vicente Cortez y Manuel Díaz.

El CC no tomó en cuenta para nada la carta de estos compañeros. Pronto vino la caída de Ibañez y antes que llegaran los compañeros que volvían del destierro, el CC se reforzó con unos cuantos incondicionales y procedió a expulsar no sólo a los firmantes de la carta, sino a muchos más que solidarizaron con ellos. Así contestaba la burocracia dirigente a los militantes que querían que el PC ocupara el lugar que le correspondía como partido de vanguardia en el proceso de la lucha de clases.

Esta medida del más puro corte burocrático y dictatorial del CC, precipitó la ruptura y a los integrantes de la Oposición no les quedó otro camino que el reagrupamiento político y orgánico para enfrentar, ahora a escala nacional, la lucha contra el burocratismo de la dirección y la orfandad política del Partido. Producida la ruptura, quedaron frente a frente, en forma pública, las dos fracciones en que se dividió el PC de Recabarren. Ambas continuaron llamándose PC, Sección chilena de la Tercera Internacional.

Es muy posible que después de leer todo esto, más de algún militante del actual P.C., especialmente aquellos que han ingresado después del 40 y que nunca antes tuvieron oportunidad de conocer antecedentes como los que aquí se exponen, piense de que no es posible que todo esto haya ocurrido. Que de ser así, el Partido no habría podido surgir nunca, pues las masas, los trabajadores le habrían vuelto las espaldas y no se habrían integrado a sus filas dándole todo el potencial orgánico con que cuenta en la actualidad.

A quien así piense le puedo decir lo siguiente: desgraciadamente todo lo que aquí relato corresponde al proceso vivido por el PC. Los hechos, y no la imaginación del que esto escribe, son los que han ido conformando el proceso histórico del PC, y yo me atengo estrictamente a lo ocurrido en sus diferentes etapas.

Puede que me equivoque en el análisis y conclusiones al enjuiciar el proceso del P.C., eso sería lo discutible, pero yo no tengo la culpa que los acontecimientos se hayan dado en la forma en que se dieron. Viví en las filas del P.C. toda su etapa sectaria que empieza a darse a fines del 24, supe de sus extremismos en el llamado Tercer Periodo y participé desde 1929 en toda la lucha interna hasta el rompimiento público que me llevó a militar en la Izquierda Comunista, fracción trotskista del P.C.

Como militante activo del movimiento obrero y revolucionario, como dirigente de masas, jamás he dejado de actuar y pronunciarme respecto de la política concreta que impulsa al P.C., ya sea a través de movimientos políticos, congresos de la clase trabajadora, en los gremios o sindicatos, etc., y en todo este trajín que para mí ya dura la friolera de 40 años, siempre he tenido un criterio apolítico frente a la política del P.C., usando siempre la metodología marxista para tal efecto. Esta manera de enjuiciar la política del P.C. me ha llevado generalmente a enfrentarla y en algunos casos a apoyar algunos de sus aspectos cuando he estimado que éstos han sido, en lo principal, correctos.

Es cierto que el P.C. se ha desarrollado en forma masiva, esta verdad nadie puede negarla, pero cabe preguntarse, sobre qué principios de la lucha de clases se ha dado dicho desarrollo y si ¿tiene algo que ver con el Marxismo Leninismo? ¿Sobre qué bases estratégicas y tácticas se da el desarrollo cuantitativo del P.C.? ¿Cuáles son sus bases políticas y programáticas?

Para quien quiera informarse sobre el particular, le bastaría revisar toda la literatura editada por el P.C. a partir de 1935 hasta la fecha, sus folletos y periódicos y en ellos encontrará la respuesta a tales interrogantes. Encontrará el abandono total a los principios y prácticas del Marxismo Leninismo, encontrará la más grosera colaboración de clases, a través de la cual se le enseña a los trabajadores que existe una burguesía democrática y progresista en la cual tienen que confiar. Encontrará que el P.C. hizo suya la teoría del Socialismo en Un Solo País, abandonando así el internacionalismo revolucionario y por ende, el carácter internacional de la revolución socialista. Que aceptó como suyo el Pacto Ruso con la Alemania Fascista, para luego virar hacia el imperialismo yanqui, llamándolo el Campeón de la Democracia. Que puso en práctica la línea del Frente Popular arrastrando a los trabajadores a la cola de la burguesía explotadora. Lo encontrará convertido en el más grande de los propulsores de la Coexistencia Pacífica con el Imperialismo, al cual dice combatir y es el principal sacerdotisa de la Revolución Pacífica. Todo esto y mucho más encontrará quién se dé el trabajo de revisar la literatura donde está impresa la política del P.C. en todos sus grandes y pequeños alineamientos que, al confrontarlos con los planteos más elementales sobre la lucha de clases, hechos por los ideólogos del marxismo leninismo y por el propio Recabarren, llevará al lector a concluir que el desarrollo orgánico del P.C. se da sobre la base del abandono del marxismo leninismo y a través del más grosero oportunismo reformista.

Contribuyó también a su desarrollo, la ayuda económica y política que le brindó en forma permanente, no sólo el P.C. Ruso, sino también la Tercera Internacional. Desde 1930 hasta 1934, pasaron por el P.C. 8 instructores enviados por el P.C. Ruso y la Tercera Internacional, ellos fueron los siguientes: en 1930, el argentino Paulino González Alberdi. En 1931, el ruso Uralsky, antiguo instructor del P.C. Español. En 1934, el ecuatoriano Manuel Cassone, agregado de la Escuela de Instructores de Moscú. En 1936, el hoy agente del imperialismo yanqui, el peruano Eudocio Ravinez, y Jorge Montero quien estuvo dos veces en Chile, siendo secundado por los Instructores Españoles, Manuel Delicado y Antonio Guardiola. En 1943, el italiano argentino, Vittorio Codovilla. Esta ayuda económica y política recibida desde Moscú, determinó en gran parte el grado de dependencia política del P.C. chileno, con relación a la burocracia stalinista de Moscú. La propia Oposición Comunista, contribuyó al desarrollo del actual P.C. pues, al producirse la división, ésta continuó actuando con el nombre de Partido Comunista, Sección Chilena de la Tercera Internacional, confundiendo así a vastos sectores de trabajadores que no distinguían claramente la política y actividad de las dos fracciones que actuaban con idéntico nombre. Al tomar la Oposición el nombre de Izquierda Comunista, permitió que gran parte del trabajo realizado y parte de la influencia ganada mientras actuó también con el nombre de Partido Comunista fuera capitalizada por la fracción que continuó utilizando ese mismo nombre, vale decir, por el actual P.C.

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